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viernes, 8 de enero de 2010

2009; balance de un año.

Hoy toca post ombliguista, y es que tras la elaboración del top de mis mejores lecturas del año recién finalizado toca ahora un breve repaso sobre lo que en sí ha supuesto el año para mí dentro del mundo del comic, en un 2009 de grandes contrastes.

Este 2009 que se nos acaba de ir hace apenas unos días ha resultado un año interesante a la par que contradictorio, por un lado ha sido uno de los años en los que he leído más cosas nuevas que me han llamado la atención, un año en el que más me ha costado bastante elaborar mi particular top, por otro ha sido el año en que paulatinamente me he ido alejando más de Marvel y DC; por un lado la primera cada vez me gusta menos y salvo momentos puntuales el “Bendis-Millarverso" me está empezando a cansar y mucho, a esto se une la desilusionante y falsaria política de Panini que ha hecho que salvo excepciones (miniseries básicamente) me haya alejado de casi todos los tomos que ha sacado la editorial; aún así he disfrutado bastante de X-Force, X-Factor, Puño de Hierro, el Capitán América (pese a su evidente bajón) e incluso de Daredevil que ha recuperado algo el pulso al final de año, aparte de gustarme muy mucho el Magneto de Pak y Di Giandomenico, y resultarme cuando menos curioso el Vengadores/Invasores, en lo que a DC respecta, bueno, por un lado tenemos la errática política editorial de Planeta aún más lamentable si cabe que la de Panini y más teniendo en cuenta que este año se ha constatado el fracaso del UDC como tal en España, si, Batman parece vender, Superman también, y luego claro Miller, Moore y tal, pero la multitud de cancelaciones de colecciones en grapa demuestra que las cosas no van tan bien como debieran, en fin aún así he disfrutado muchísimo del Batman y la Crisis Final de Morrison, la JSA y el Green Lantern de Johns, y del magnífico (en todos los aspectos) segundo coleccionable de Batman, a esto se une que por fin he podido leer mi ansiado Batman de Englehart y Rogers y que Pda ha publicado el que para mí ha sido claramente el mejor comic del año, (que yo haya leído al menos) el clásico y multireferencial All Star Superman, lo cual despues de todo, no está nada mal tampoco.

En fin descartados (salvo las excepciones mencionadas) Marvel y DC, donde he podido disfrutar de verdad ha sido con Vertigo, primero con los finales de Y, el último hombre, 100 Balas y Transmetropolitan, las dos últimas probablemente mis dos series favoritas del sello de siempre, luego con el magnífico trabajo de Jason Aaron en Scalped y El Otro Bando y de Brian Wood en DMZ y Northlanders, trabajos todos que me han gustado mucho si a esto añadimos que de Hellblazer ha salido la etapa de Ellis, por fin he podido leer la magnífica etapa de Azzarello y se ha iniciado el de momento gran trabajo de Andy Diggle y que Fabulas pese a la pequeña de decepción que supuso La Gran Guerra sigue siendo un pedazo de tebeo, puedo afirmar sin duda que Vertigo ha sido mi principal fuente de satisfacción comiqueril este año.

Más allá de eso, la línea ABC (de la que cada vez queda menos) de la mano de Norma ha seguido su curso con nota muy alta, Umbrella Academy ha supuesto un interesante descubrimiento, me he seguido divirtiendo mucho con The Boys, y Global Frecuency ha resultado una lectura muy, muy entretenida, de Los Muertos Vivientes solo ha salido un tomo, pero un tomo absolutamente brillante, por otro lado he descubierto Madman, una lectura satisfactoria a múltiples niveles, además de leer con ganas la última entrega de Criminal (algo más floja que las anteriores, eso sí) y el prometedor inicio de Incognito, y por supuesto también me lo he pasado pipa con mi acercamiento a Superlópez después de tantos años.

Dejo para el final a Frank Miller del que este año se han publicado dos comics inéditos en nuestro país, el divertidísimo Big Guy y Rusty el chico robot, y el incomprendido y vilipendiado (aunque a mí me ha encantado), All Star Batman y Robin, hacía tiempo que no salía nada nuevo de Miller en España, y que este año lo haya hecho y además por partida doble, no deja de ser una alegría.

En definitiva creo que por lo tanto estamos ante un año tremendamente satisfactorio en lo que a lecturas se refiere, pero con un punto amargo por la lamentable política editorial de Pda y Panini, pero sea como sea el balance debe ser positivo, porque lo más importante, esto es, disfrutar leyendo comics, lo he conseguido con creces.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lo mejor de 2009 y II.

Segunda parte del top dedicado a mis lecturas más destacadas (siempre de novedades, claro, que este año me he releído Watchmen, DK o Born Again y no es plan) de este año 2009, un año bastante interesante en el que me ha costado bastante configurar la lista.



5.- Northlanders: Uno de los tebeos a los que más ganas le tenía este año y por una vez las expectativas no se han visto defraudadas; de nuevo bajo el sello Vertigo (y van…) y de la mano de Brian Wood creador de DMZ (otra gran serie que podría perfectamente estar aquí) y Davide Gianfelice tenemos un gran relato épico ambientado en plena era vikinga donde el destino y las raíces se muestran como un elemento configurador de la vida del protagonista por mucho que este, trate de huir de ellas.



4.- Scalped: Otra obra de Aaron en la lista, en este caso acompañado sobre todo por R.M Guéra que cada vez lo hace mejor; el genero negro siempre me ha gustado mucho y realmente esta obra (para mi, al menos de momento, la mejor de nueva hornada de series Vertigo), es un duro relato de genero negro sin concesiones, con personajes magníficamente construidos y una trama compleja que te deja con ganas de más; además pocos comics he visto que manejen tan bien los flashback y la dosificación de información, un tebeo cojonudo en suma.



3.- 100 Balas: El declive: Siempre he tenido una debilidad especial por este comic, desde la primera vez que lo leí supe que esta obra iba a encontrar en mi un lector entusiasta y la verdad es que pese a algún bajón temporal, la gran obra de Azzarello y Risso me ha apasionado de principio a fin. Poco puede decir en estas breves líneas que no se haya dicho ya sobre esta obra y es que 100 Balas es muchas cosas, pero ante todo un magnifico tebeo, con un final, que pese a ser un tanto precipitado en algunos aspecto, creo sinceramente que está a la altura de la obra.



2.- Los Muertos Vivientes: Creados para sufrir: En condiciones normales este tebeo estaría el primero pero claro los supers me gustan mucho y Morrison y Quitely son muy grandes, pero la verdad es que la sensación que me produjo este comic pocas veces la he tenido leyendo otras obras. Tras el relativo impase que habían supuesto los tres tomos anteriores tras los magníficos cuatro primeros, este octavo tomo recupera el pulso con fuerza ya que ha sido una sacudida tan brutal como cruel, una vuelta a la realidad en una serie negativista desde el principio, pero que aquí consigue hacer que se te salten las lagrimas, con un final tan desolador como lleno de potencial ante lo que está por venir.



1.-All Star Superman: Realmente el tebeo del año, por lo menos en dentro del tipo de comic que a mí más me gusta claro, una reivindicación del concepto clásico del superhéroe que va mucho más allá gracias a unos inspiradísimos Grant Morrison y (sobre todo) Frank Quitely que realizan un trabajo genial en todos los aspectos, probablemente estemos ante uno de los comics de superhéroes más poderosos e inteligentes de la década aunque por desgracia, su discurso parece haber ejercido poca influencia dentro del género, una autentica lastima por que sin duda este debería ser el camino.

Bueno pues esto es todo, me dejo fuera cosas la mar de interesantes (El Batman de Morrison, el de Gaiman, Magneto Testamento, DMZ, Big Guy o Puño de Hierro por poner algunos ejemplos), pero bueno había que elegir y esta ha sido mi elección.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Lo mejor de 2009 y I

Como todos los años coincidiendo con la última semana de diciembre toca hacer una selección a lo mejor que yo he leído este año, siempre teniendo en cuenta que sea novedad del año y no algo editado antes que yo haya leído por primera vez este año, hoy toca el primero de los dos post dedicados al asunto con las posiciones 10 a 6.



10.- Y, The Last Man, cómos y porqués: Una de las series más importantes que ha dado Vertigo en la última década llego a su final en nuestro país a principios de este año con un tomo que viene a definir muy bien lo que fue una serie de tremendo potencial que sin embargo nunca termino de explotar, así y pese a todo, como a lo largo de toda la obra, el último tomo de Y, tiene algo que le hace destacar, además solo ya la belleza de su capítulo final hace que merezca estar aquí.



9.- Hellblazer de Ellis: Un guionista que parecía nacido para escribir el personaje (solo hay que repasar su obra para darse cuenta de la cantidad de versiones de Constantine que hay en ella) termino realizando un breve pero definitoria etapa en Hellbalzer debido a una polémica con DC por un número que esta no quiso publicar. O mucho me equivoco o creo que esta etapa es la primera vez que se publica en nuestro país, y la verdad es que pocas veces habremos leído un Constantine más quintaesencial que el que pergeño Ellis en poco más de diez números.



8.- El Otro Bando: Otra de Vertigo (y las que quedan) en el que por si alguien lo dudaba queda confirmado el inmenso talento de Jason Aaron (aquí contando con la brillante asistencia de Cameron Stewart) en un poderoso relato antibelicista plagado de influencias y de buen hacer, una obra que partiendo de algo tan clásico y a la vez tan interesantes como la contraposición de dos recién alistados en cada uno de los bandos de la Guerra del Vietnam termina obtenido resultados asombrosos.



7.- Incognito: La cosa daba para más, ya que la idea de partida es cojonuda, pero entre que suena a ya leído y que algunos de los aspectos más interesantes de los que se plantean en la obra apenas si son tocados, el comic no llega alcanzar el nivel de excelencia que roza en todo momento, aún así la solidez alcanzada por la pareja formado por Ed Brubaker a los guiones y Sean Philips a los lápices es digna de elogio. Un relato que mezcla con garra el más descarnado género negro con el mundo de los superpoderes para dar lugar a una serie a la que se le adivina un futuro esplendió, esperemos que no tarde demasiado en llegar.



6.-All Star Batman y Robin: Hay que ser muy valiente para ridiculizar la forma de hacer comics de los 90 teniendo como dibujante al icono de esa década, hay que ser valiente para atreverse a contar con ello una historia que no se resienta de tal lastre, hace falta ser valiente para integrar y dar coherencia a todo un universo batmaniaco propio iniciado Año Uno y de momento acabado en DK2; hace falta ser valiente y tener talento claro, y Miller de ambos anda muy sobrado; un comic lleno de garra, que convierte (como siempre) el exceso en virtud y que además esta dibujado de forma espectacular por Jim Lee que da lo que de él se espera, un comic en definitiva que demuestra que Miller sigue siendo grande, muy grande.

En fin, esto es todo por hoy, mañana (o pasado, vaya) la segunda parte con mis cinco favoritos del año.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Incógnito, de Ed Brubaker y Sean Philips.

Nueva colaboración de una de las parejas creativas más interesantes del comic comercial actual y de nuevo amparado bajo el sello Icon de Marvel (donde también han publicado la excelente Criminal), que permite a los autores conservar los derechos sobre sus obras, amen de una amplia libertad creativa.

A estas alturas cada vez parece más claro que de la pareja formada por Ed Brubaker y Sean Philips es imposible que salga un mal comic, tal vez ni siquiera un comic mediocre, y es que este Incógnito, tiene ritmo, buenos diálogos, excelente caracterización de personajes, excepcional manejo narrativo y brillante dominio de los claroscuros. . .en fin todo lo necesario para estar ante un comic sobresaliente, y sin embargo hay algo que no termina de funcionar del todo.

Las desventuras de Zack Aniquilante, un antiguo supervillano acogido a un programa de protección de testigos (jugoso concepto en si mismo) y que incapaz de integrase en una vida normal asume muy a su pesar un papel heroico, recuerdan y mucho a las desventuras de Holden Carver en esa maravilla del comic mainstrean que es Sleeper, y es que aunque Brubaker trata de jugar al despiste dando la vuelta a la situación, lo cierto es que básicamente, la historia es la misma: un hombre al limite, obligado ya sea por las circunstancias, ya sea por su trabajo, a luchar del lado de quien hasta entonces había sido su enemigo para terminar descubriendo que el que antes había creído aliado, no le había dicho ni mucho menos toda la verdad, todo ello (contado con ritmo y concepción de la historia claramente noir aunque en este caso, según palabras del propio autor, buscando referentes comunes a la literatura pulp) le sirve a Brubaker para reflexionar sobre la identidad secreta como arma aprisionadora, el poder catarquico de la violencia, o la dificultad para un hombre como Zack que ha visto lo que ha visto y ha hecho lo que ha hecho, para adaptarse a una vida normal de currante de oficina.

Pese a todo la historia termina difiriendo en un punto con respecto a Sleeper, un punto que lo hace lo suficientemente atractiva como para esperar con ganas lo que venga a continuación, y es que en Incógnito al contrario que en Sleeper ambos bandos conocen el pasado de Zack, lo que sin duda condiciona todo y hace que las cosas sean muy distintas, ¿cómo encajara Zack en su nuevo mundo?, ¿será perseguido y odiado por los dos bandos o podrá al fin encontrar algo de paz haciendo aquello para lo que nació?, la futuras entregas de Incógnito se antojan como poco, interesantes y es que este tomo que recopila los seis primeros números USA apenas si es una presentación de entornos y personajes, aunque lo cierto es que de momento es todo lo que ha salido al otro lado del Atlántico.

Con estos mimbres y con el enorme oficio de dos autores que parecen haber nacido para contar este tipo de historias (ya sea genero negro “puro” ya sea genero negro mezclado con superpoderes), Incógnito se torna pese a todo en una de las lecturas más agradables y entretenidas de un año donde ha habido mucho y bueno que llevarse a la boca, y es que en el fondo, tanto en el cine como en los comics, a veces da igual que te cuenten una y otra vez la misma historia, lo importante es como se cuenta esa historia, y Brubaker y Philips la cuentan de maravilla, no saben hacerlo de otra manera.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Scalped, genero negro en estado puro.

Dos tomos se han publicado en nuestro país desde la ultima vez que hable por aquí de esta serie, dos tomos que recopilan los números 12 a 24 de la original USA y que terminan de confirmar a esta serie como la más destacada de la ultima hornada de series de Vertigo llegadas a nuestro país.

Si hay una serie que haya tomado el relevo a 100 Balas en Vertigo esta es sin duda Scalped, y es que al igual que aquella, Scalped en ante todo un duro relato de genero negro, con personajes extremos, traumatizados por su pasado y atrapados en situaciones limite sin apenas salida, al igual que en aquella los personajes construyen la historia y el desarrollo de la misma a veces queda en un segundo plano ante el desarrollo de los personajes y al igual que aquella cuenta con un dibujante regular que aleja los tópicos de un sello con obras bien escritas pero mal dibujadas; sin embargo aquí acaban las semejanzas, y es que Scalped no es una revisión posmoderna del género negro, no es revisión desde fuera y con una mirada un tanto cínica de sus claves, no, Scalped es un relato de genero negro puro mucho más cercano en ese aspecto al Criminal de Brubaker y Philips, obra de la que también se aleja por el contrario al no pretender ser un especie de manual de estilo del género, Aaron, parte de ahí para contar su propia historia, pero no le tiembla el pulso a romper convenciones y a jugar según sus propias reglas.

Los dos tomos objeto de este post, Madres muertas y La graba en tus tripas, sirven para profundizar aún más en los personajes principales , quedando la historia en un segundo plano y brillando con luz propia tanto Lincoln Cuervo Rojo, el gran jefe mafioso de la reserva de Prairie Rose, que a lo largo de estos dos tomos adquiere muchos más matices que al principio, al ser presentado como un tipo honorable que intenta hacer las cosas bien y que se ve forzado por los acontecimientos a recurrir a la violencia que siempre ha configurado su vida, un tipo que sabe mucho de perdidas y que en el fondo no puede perdonarse no haber estado ahí para el amor de su vida; como Dashiell Caballo Terco y Carol la hija de Lincoln, ambos envueltos en una relación autodestructiva en la que el sexo, el alcohol y las drogas sustituyen a la comunicación que los podría llevar a conseguir algo de paz, paz que se antoja imposible para dos personajes cuyas vidas han estado marcadas por el odio, las tragedias y las traiciones de los seres más queridos.

Aarón, apoyado sobre todo por R.M Guéra (que cada vez me recuerda más al primer Frank Miller), continua construyendo su historia manejado como poco los flashback que nos amplían el cada vez más oscuro panorama que configura Scalped como un crisol de personajes marcados por un destino que se adivina en el horizonte como cruel y sin escapatoria y es que como dice Ed Brubaker en la introducción de La grava en las tripas “el género negro es la entropía del orden social, nuestra inevitable decadencia, conoces de antemano el destino de los personajes por que es, eso. . . inevitable”.

Personajes torturados, decisiones equivocadas, madres y amores muertes, familias destrozadas, y una interesante trama que parte del tópico del policía infiltrado en una organización mafiosa para mostrarnos la imposibilidad de escapar a nuestra herencia, nuestras raíces y nuestro pasado que de una forma u otra condicionan nuestro futuro aunque queramos negarlo.

En fin, tal vez la mejor serie de Vertigo en el momento actual, y un comic que crece a medida que avanza hacía un final que se adivina trágico, sea como sea el viaje esta mereciendo muy mucho la pena.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El Otro Bando de Jason Aaron y Cameron Stewart.

Miniserie que parecía maldita de tantas veces que se anuncio para luego no salir publicada, por fin Pda se decidió hace unos meses a recopilar los cinco números que la componen en uno de sus funcionales y prácticos tomos del sello Vertigo.

Ambientado en la guerra del Vietnam y muy influenciada por la literatura (no en vano Aaron es sobrino de Gus Hastford, autor de Un chaleco de acero, novela que inspiro La chaqueta metálica de Kubrick, en la que Hastford también participo en el guión), y el cine sobre este conflicto bélico; El otro bando, juega desde el principio a la contraposición entre dos reclutas (un norteamericano, un vietnamita) completamente opuestos en cuanto en mentalidad, motivación y forma de afrontar el conflicto, marcado muy claro el contraste entre invasor e invadido, y buscando las raíces de la derrota norteamericana en Vietnam.

A partir de este momento, el desarrollo de la guerra, el horror de la misma (el ambiente opresor de la selva, que como un ser vivo en sí mismo, es reflejado como un monstruo que lo devora todo), las muertes absurdas y los propios miedos y paranoias de ambos reclutas terminan acercándolos más de lo que en un principio cabría de esperar, hasta su encuentro definitivo en el campo de batalla.

Stewart, veterano ya en estas lides (lo hemos visto en otros comics de Vertigo como Seaguy o Blanco Humano) realiza aquí un magnífico trabajo, que remite tanto a los comics de horror de la EC (con esas visiones del recluta americano, donde los muertos se aparecen ante él y le acompañan durante toda sus experiencia vietnamita), como a películas como Apocalypse Now, consiguiendo recrear a la perfección ese ambiente represor y asfixiante al que me refería antes, y que tan necesario es para la historia que se está contando.

Por su parte Aaron construye los personajes a través de sus pensamientos, sus motivaciones, sus deseos y sus miedos, todos ellos opuestos entre sí, pero que al final, pese a todo, les termina llevando a un camino muy parecido, en un poderos relato antibelicista en el que los dos bandos no son tan distintos como pudiera parecer

Así, El otro bando, busca mostrar el horror de la guerra en su plenitud, además de profundizar en las razones psicológicas sobre el por qué de la derrota americana en Vietnam, para enfatizar finalmente que ahí abajo en la selva, en el campo de batalla, cuando llega la hora de matar o morir, los seres humanos, seamos de donde seamos, al final no somos tan distintos entre nosotros.

Un comic magnifico, una de la obras del año, que viene a confirmar a Jason Aaron como uno de los guionistas a seguir (al menos en sus trabajos personales, porque ni él puede hacer que me acerque al Punisher o al Motorista Fantasma), en el mainstrein americano actual.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

100 Balas: El Declive.

100 números, 10 años, se dice pronto, 100 Balas, una de la mejores colecciones que ha dado jamás el sello Vertigo (y más si tenemos en cuenta que cosas como Swamp Thing, Animal Man, 2009, Reseñas VertigoSandman o Transmetropolitan no nacieron en el sello), ha llegado a su final,¡ y qué final!

Más allá de las conspiraciones, de las luchas de poder, los magnates, el Trust y los milicianos; 100 Balas se ha movido sobre todo en torno a dos frentes, primero como magnifico retrato de la cara menos conocida de América, de sus bajos fondos, de sus barrios deprimidos, del lado oscuro del sueño, y después como un poderoso relato moral, ¿qué es lo impide a un hombre matar a otro?, ¿las consecuencias de tal acto, o el acto en sí de acabar con una vida?

Bajo estos dos pilares Azzarrello y Risso han trazado un relato en el que la trama no era tan importante como el desarrollo de los personajes, en el que la intrahistoria de la obra apenas si ha sido música de fondo para contarnos las pequeñas grandezas y miserias de unos personajes siempre al límite.

Partiendo de esta base, 100 Balas puede entenderse también como un relato de genero negro, pero de un genero negro “cool”, por llamarlo de alguna manera, lejos de la perfección técnica y formal de Criminal, lejos de la fuerza desgarradora de los mejores relatos de Sin City, 100 Balas ha funcionado mejor, modernizando, actualizando y retorciendo a su antojo las claves del género, claves que Azzarello conoce a la perfección, pero que no duda en adaptar (o trastocar) en función de los intereses de la historia que quiere contar, algo parecido a lo que vemos en el Pulp Fiction de Tarantino, por ejemplo.

Llegados a este punto, y cuando apenas si quedaban una decena de números para acabar la colección, Azzarello decide cerrar la gran historia que se ha venido cocinando a fuego lento (muy, muy lento) desde el principio de la colección, y es que el último tomo de la serie cierra, si no todos, si casi todos los cabos sueltos que se habían dejado a lo largo de los ochentaytantos números anteriores; tanto centrase en los personajes, en el entorno, en los dilemas morales hacen que la conclusión se antoje un tanto apresurada y hasta demasiado sencilla (al final la conspiración ni era tan compleja, ni tenía tanto alcance como parecía), pero resulta como poco, convincente, y por momentos devastadora, con una última página soberbia, evocadora y quintaesencial de lo que ha sido la serie.

100 Balas se confirma así (como si le hiciera falta) en un autentico clásico del sello, una obra que alcanza cotas de calidad insuperables a lo largo de sus 100 números (pese a sus lógicos bajones, 100 números son muchos números como para mantener el nivel de excelencia que la serie alcanza en más de una ocasión), una colección que al contrario de lo que solía ser común en el sello cuenta con un dibujo magnifico a todos los niveles, y que tiene además una conclusión coherente con lo narrado en su amplia trayectoria.

En fin un comic magnifico cuyo cierre, pese a ser esperado deja un poso de tristeza, no en vano los tomos de la colección han sido durante los últimos años algunas de mis lecturas más esperadas y disfrutadas, todo lo bueno se acaba, pero en fin, si lo hace así de bien, jode menos, grandes Azzarelo, Risso y 100 Balas, muy, muy grandes.

lunes, 5 de octubre de 2009

Northlanders: El regreso de Sven.

Primer tomo español de Norhlanders, que recopila los ocho primeros números de la colección USA en un único y esperadísimo volumen, que de tanto anunciarlo y postergarlo, parecía que nunca iba a llegar.

Pocas series habían levantado tantas expectativas entre los seguidores españoles de Vertigo que esta colección, los continuos retrasos en su salida no hacían aumentar su “leyenda”; contribuyendo a elevar las expectativas, lo que suelen al final resultar contraproducente, por suerte no ha sido el caso de Norhlanders.

Conceptualmente concebida como una colección formada por arcos arguméntales que más allá de temática y ambientación (la época vikinga) no tienen nada que ver entre si, Nothlanders, ha sido una autentica revelación en los USA y ha confirmado, junto a series como DMZ, Scalped o la ya veterana Fabulas que estamos ante una nueva edad de oro en el sello para adultos de la DC.

Hablando ya sobre este primer arco, el comic, narra el regreso de Sven a su patria Orkney para reclamar, tras la muerte de su padre, la herencia que por derecho de sangre le corresponde, a tal deseo se interpondrá su tío Gorn, que no esta dispuesto a ceder aquello que considera que es suyo ante alguien que huyo años atrás de su destino.

Sven, no esta interesando en recuperar Orkney, tras pasarse años en Constantinopla, cree haber encontrado su lugar en el mundo, y desde luego no es su patria, un mundo frió y cruel que nunca llego a comprender, por eso se marcho hace años, y ahora solo regresa para coger su dinero y marcharse, lo demás no le importa en los más mínimo.

Con este planteamiento, Brian Wood (autor de la no menos interesante y ya mencionada DMZ, también para Vertigo) teje un relato, que a través de al figura de Sven pone en contraste dos mundos, el viejo simbolizado por Orkney y su herencia, y el nuevo simbolizado por Constantinopla y sus maravillas, Sven aparentemente tan seguro de su propia valía y de lo que quiere, acabará descubriéndose a si mismo en el último lugar del mundo donde esperaba hacerlo.

Y precisamente este contraste es una de las principales armas de la saga, el contraste entre lo viejo y lo nuevo, la religión y la superstición, el amor juvenil y el amor por mutua necesidad, la evolución de Sven a lo largo de la serie es uno de sus mayores logros, y una de las muestras del porqué de su éxito, el Sven que inicia la serie poco tendrá que ver con el que la acaba, la profundidad psicológica, no solo ya de Sven si no de casi todos los personajes de la historia deja a las claras el portentoso trabajo realizado por Wood, y el porqué la colección alcanza momentos en los que llega a emocionar, tocando esa tecla tan difícil que parece incluso llegar al alma del lector más curtido.

Pero más allá de la excepcional caracterización de los personajes principales, Northalnders es también un comic épico, vibrante dramático, lleno de grandes batallas, letales emboscadas y escenarios hermosísimos, con una planificación de pagina, una por así decirlo, “puesta en escena” auténticamente brillantes, y es que la labor del dibujante italiano Davide Gianfelice solo puede ser calificada de sobresaliente y termina de convertir el comic en algo realmente especial.

En cuanto a la edición de planeta, pues muy buena la verdad, una edición en rustica, sólida, con las portadas en sus sitio, varis extras y que tiene un precio (16 €), bastante ajustado, parece que algunos sitios ha llegado con la portada y la contraportada en italiano, un error mayúsculo que por suerte no ha sido generalizado y que por ello presumo de no demasiado difícil resolución (solo cambiar el ejemplar ¿no?), en definitiva, un comic magnifico a todos los niveles, y probablemente lo mejor que he tenido la oportunidad de leer este año.

Sin más os dejo con esta magnifica reseña realizada por Mythos sobre la serie la mejor sin duda de las que he podido encontrar por al red.

lunes, 20 de julio de 2009

“Soy el jodido Batman”; una reflexión sobre All Star Batman y Robin.

Uno de los comics más polémicos de uno de los autores que más ha buscado la polémica a lo largo de su carrera; tras haber pergeñado el Batman definitivo en obras como Batman: Año Uno, Dark Knight o Dark Knight 2, Frank Miller (acompañado en esta ocasión por Jim Lee) da una vuelta de tuerca a su visón del hombre murciélago.

Vivimos en una sociedad en la que vales tanto como tu ultima obra, en la que autores de la talla de Claremont y Byrne son vejados por gente que no solo critican sin piedad sus trabajos más recientes, si que van más allá y se atreven a cuestionar su aportación al género, hacer leña del árbol supuestamente caído es algo que al parecer todos disfrutamos, y más si el árbol era grande y poderoso, sin embargo, aún así, parecía que había figuras intocables , su aportación no a un género en concreto, si no al medio como tal, hacía pensar que aunque sus ultimas obras pudieran ser más o menos discutibles, su trabajo su trayectoria nunca sería olvidada, Frank Miller, parecía jugar en esa liga, sin embargo solo era eso, apariencia.

Basto con que tras acomodarse en exceso en su Ciudad del Pecado, Miller regresara al mainstream para hacer DK2, para que todos saltarán al cuello como aves rapaces en busca de carroña, Miller como siempre, nada acomodaticio, inconformista nato, hizo en DK2 una apuesta arriesgada, un trabajo diferente, plagado de aciertos que sin duda superaban con creces a los errores que hubiera podido cometer, pero claro, la “gente” esperaba al Miller de los 80, esperaba otro DK, olvidándose de que esa obra ya estaba escrita, a estas alturas, parece claro que hubiera hecho lo que hubiera hecho, la “gente” se lanzaría al cuello, así que Miller hizo lo que le dio la gana, y lo hizo muy bien.

Con estas y con la “gente” de uñas cuando se anuncio el próximo proyecto de Miller, parecía claro que fuese como fuese al polémica le iba a acompañar, y claro así fue, su colaboración con Jim Lee en All Star Batman ha sido criticada hasta la saciedad, ha sido objeto de todo tipo de mofas y befas (lo que no ha impedido que se haya vendido como los ángeles), y se ha multiplicado las preguntas del tipo ¿qué le pasa a Miller?; leído el reciente tomo publicado por Pda no puedo más que esbozar una sonrisa y responder, nada, no le pasa nada, pero vayamos por partes.

Cuando Miller inició el proyecto, quiso dejar claro que iba a trabajar como “su” Batman, para él, Batman Año Uno, DK, y DK2 no son si no comics ambientados en un mismo universo, “su” particular Universo DC, y All Star estaría en medio de todo, así, si en Año Uno veíamos un Batman inseguro y conociendo sus propios limites, en DK teníamos un Batman totalmente confiado y sabedor de lo que hace, mientras que en DK2 teníamos a un Batman “completo” que por fin había comprendido que los “malos” no eran los ladrones y asesinos que había estado persiguiendo toda su vida, si no que este estaba mucho más arriba, en All Star, tendríamos un Batman mucho más seguro de si mismo que en Año Uno, bravucón y algo salvaje, que sin embargo en su interior aún albergaría dudas sobre lo que estaba haciendo y como lo estaba haciendo, sería, como siempre en el Batman de Miller, un Batman obsesionado con su misión, que disfruta haciendo lo que hace y que poco a poco terminaría por transformase un una autentica fuerza de la naturaleza.

Para la ocasión; Miller contaría con la colaboración de Jim Lee, el dibujamte para el que se invento el concepto “hor artist”, el rey de los 90, un dibujantes espectacular y detallista, que aunque de narrativa limitada lo compensa con creces por el tremendo impacto visual de su obra, Miller como siempre (como en Año Uno, como en Elektra Asesina, como en Give me Liberty, como en Hard Boiled), escribiría su obra pensando en el dibujante que iba a realizarla, un dibujantes especializado en playmates y culturistas posando, y de eso íbamos a tener mucho en All Star.

La declaración de intenciones de Miller, y el planteamiento de la obra tenía buena pinta, y el primer número incluso fue recibido con tímidos aplausos, sin embargo pronto las cosa cambio, los continuos retrasos, las esperpénticas portadas de Miller, el ritmo de la historia, y sobre todo la actitud de Batman (“¡ese no es Batman!” gritaba el fandom ofendido), hicieron que el comic llegara a ser descrito como “el peor comic de la historia”, las descorazonadoras criticas, y el que el ojear el comic cuando por fin llegó a España no diera buenas sensaciones, hizo que incluso los seguidores más acérrimos de Miller pensáramos que estábamos ante un trabajo menor, un mero divertimento a la altura del infame, pero extremadamente divertido Spawn/Batman.

Craso error, leído el comic, y aunque uno aprecia varios y nada desdeñables problemas, no puedo por menos que decir que All Star Batman y Robin es un comic cojonudo, que aprovecha al máximo la muchas virtudes de su dibujante, un comic lleno de garra, de fuerza, que transmite esa sensación tan difícil de conseguir y en la que Miller es el amo, un comic que te agarra desde el principio, que no te suelta, un puñetazo directo al estomago que rebosa carisma por los cuatro costados, y sobre todo es un comic extremadamente divertido y adictivo, una vez lo empiezas a leer no puedes soltarlo hasta que acabar.

Decía antes que el comic tiene sus defectos, es excesivamente lento, se supone que la obra dura 18 números, y de los 9 que hemos visto hasta ahora, la trama ha avanzado muy poquito, apenas si se ha planteado, por otro lado la presencia de algunos personajes (sobre todo Canario Negro), no aportan gran cosa y su presencia solo parece ralentizar el avance de al trama, por último el manejo del “tempus” es algo confuso, de repente Dick Grayson ha dado una rueda de prensa no se sabe muy bien cuando, de repente Vicky Bale esta al borde al muerte no se sabe muy porque, pasan días y realmente no tienes la sensación de que haya pasado siquiera una noche etc, sin embargo, aún siendo defectos importantes, no pueden ocultar la fuerza que transmite el comic, que en ocasiones parece situarlo por encima del bien y del mal.

“Soy el jodido Batman” exclama indignado el hombre murciélago, ¡y joder si lo es!, este es el Batman de Miller, el Batman de DK, el Batman de DK2, el Batman que poco a poco se va configurando en Año Uno, su características más esenciales son (como no podía ser de otra forma en manos de Miller) exageradas al límite, tal vez con menos sutilidad que en DK (¿no esta allí ya un poco loco?, ¿no sale riéndose de su “bat-tanque-móvil” para luchar con el líder mutante?, ¿no desafía toda autoridad y hace lo que le da la gana?, ¿no adopta como Robin a una niña sin experiencia?), pero con igual convencimiento, Miller retrata un Batman medio loco (“pero mi otra mitad esta perfectamente cuerda” señala el hombre murciélago en uno de esos diálogos tan cortantes y expresivos marca de la casa), como SIEMPRE ha hecho, un Batman que sitúa su sagrada cruzada por encima de todo, pero es un Batman que duda, un Batman que no esta seguro de estar haciéndolo bien con Dick, un Batman que esta todavía lejos de esa fuerza de al naturaleza que es en DK o en DK2, pero que avanza a pasos agigantados hacía allí.

Si hay algo que echar en cara a Miller en este comic, es su tardanza, no se si es culpas suya, de Lee, de la editorial o de todos a la vez, pero no puede ser que una obra iniciada a finales de 2005 este todavía lejos de acabar, no puede ser que haga un año desde la salida del último número (el 10), no puede ser, y menos por parte de un autor que tantas veces a declarado la necesidad de compromiso por parte de los artistas, compromiso con los lectores y compromiso con los libreros; compromiso que aquí ha faltado.

Más allá de eso y a expensas del final de la obra, All Star Batman es un magnifico comic, una divertidísima lectura, y una obra que encaja perfectamente dentro de la visión que Miller ha dado del hombre murciélago a la largo de las décadas, no estamos pues ante una obra menor, tampoco ante uno de su mejores trabajos, pero sin duda si ante un gran comic, lo mejor es leerlo dejando atrás los prejuicios, leerlo de un tirón, te atrapara, al menos conmigo así lo hizo.

sábado, 18 de julio de 2009

All Star Superman; el regreso del superhéroe.

El mejor comic de superhéroes de la década, la obra que debería marcar un antes y un después en un género que va a la deriva, uno de los tebeos más esperados de los últimos tiempos; las expectativas ante All Star Superman no podían ser más elevadas, por fin su publicación en España permite saber si la cosa era para tanto...aunque claro eso dependerá de lo que espera cada uno.

All Star Superman es simple y llanamente una reivindicación del comic de superhéroes, ni más ni menos, esto que puede llevar a más de uno a pensar “para este viaja no hacían falta tantas alforjas”, tiene su aquel no se crean; en la época en la que vivimos actualmente, cada más vez más parecida a los “añorados” 90, ya apenas hay comics de superhéroes, si hay comics de gente disfrazada, que vuela, lanza rayos por los ojos y ejerce la violencia como mecanismo resolutor de conflictos, sin embargo no son superhéroes, no hacen cosas heroicas, no se sacrifican por un bien mayor, no salvan vidas, no ponen la vida humana por encima de todo, no luchan con supervillanos, no hacen nada.....más que hablar y de vez en cuando pegarse entre ellos, esos son los comics de superhéroes que tenemos hoy en día (con alguna honrosa excepción claro esta), y frente a esto se revelan Grant Morrison y Frank Quitely.

En cierta medida, All Star Superman viene a ser un poco lo que fue Marvels en su momento, viene a decir “eh, los comics de superhéroes no deberían ser así”, los comics de superhéroes deberían recuperar el sentido de la maravilla, la magia y la simplicidad de un bueno muy bueno dispuesto a salvar al mundo, y de un malo muy malo dispuesto a conquistarlo, en ese sentido, la obra enlaza claramente con la figura de su guionista, Grant Morrison, un fan de los superhéroes de los 50, una época llena de cosas absurdas y sin sentido en el género, pero a la vez llena de imaginación, donde no parecía haber otro limite más allá de aquello que pudieras imaginar, donde una idea (cualquier idea) valía para contar una historia, donde la continuidad no se había convertido en una cuerda que ahogaba la creatividad, y donde un comic de superhéroes podía a tener a un héroe haciendo cosas heroicas sin que nadie se extrañase por ello.

All Star recuerda también al Supreme de Moore, aunque al contrario que aquel, no es, ni pretende ser un relato sobre los comics, más que un comic en si, Morrison, al igual que Moore hiciera antes, revindica todos los elementos que han hecho de Superman un icono, incluso los más absurdos que en mano de guionistas tan talentosos no lo parecen tanto , y no solo los revindica si no que los usa en toda su extensión, demostrando que no donde hay talento no importa lo absurdo que pueda parecer un concepto, siempre se puede sacar algo de ahí.

Hay en el comic ciertos ecos también de “Que sucedió con el hombre del mañana”, al igual que en aquel relato de Moore, Morrison juega narra aquí un relato crepuscular de un Superman consciente, tal vez por primera vez, de su propia mortalidad, una mortalidad que le llega de manos de su peor enemigo, una mortalidad que pese a todo le deja tiempo para elaborar un testamento y para realizar (como buen mito moderno) 12 trabajos épicos antes del final, sin embargo y al contrario que en aquel relato de Moore, no hay en el Superman de Morrison miedo o desesperanza, solo ganas de hacer las cosas bien y de quedar en paz, si comparten sin embargo la noción de que de una forma u otra, Superman no puede morir, sus ideales, su pura bondad, sus ganas de ayudar, hacen que Superman (tanto física como metafóricamente) sea, deba de ser, algo eterno, algo que incluso Luthor (en uno de los mejores momentos del comic), llega a entender.

Pero Morrison no hace esto solo, All Star Superman es una obra que sería difícil de imaginar sin la presencia de Frank Quitely, quien ya desde la icónica (desde que salió se convirtió en un clásico instantáneo) y magnifica portada del número uno de la colección deja claro que estamos ante el mejor trabajo de un magnifico narrador, un excepcional dibujante que apoyado por el maravilloso color de Jamie Grant (luminoso cuando ha de serlo, oscuro cuando toca, siendo así un elemento narrativo más) consigue transmitir la grandeza, la fuerza, y a la vez la humildad y bondad de un personaje, que siempre debería ser dibujado así, su presencia debería ser por si misma un referente moral, su rostro debería reflejar su poder, pero también su bondad, Quitely escatima fondos y sigue haciendo los rostros femeninos un poco..de esa manera, pero su trabajo en esta colección le ha unido (si es que no lo estaba ya) al Olimpo de los grandes dibujantes, destacando especialmente su capacidad para diferenciar a Clark Kent de Superman, son (parecer ser, vaya), dos personas totalmente distintas mucho más allá de las gafas.

Viendo el comic fríamente, y tratando de imaginarlo en otro contexto, la verdad es que All Star Superman no pasaría de ser un magnifico comic de superhéroes (algo así como lo que fue en su día Superman: Identidad Secreta), muy bien escrito y muy bien dibujado, al que probablemente no se le hubiera dado tanto bombo, sin embargo, en el contexto actual, leer un comic de superhéroes que no se avergüenza de serlo, que reconoce la simplicidad de sus premisas (que en ningún caso limita la posibilidad de contar grandes historias), y que lo hace además con el principal icono que ha dado el género, uno no puede más que entender y compartir los aplausos con los que ha sido recibido esta obra, y esperar que su éxito marque una tendencia que permita volver a leer comics de superhéroes donde estos se comporten como tal, todavía no es tarde.

miércoles, 17 de junio de 2009

Lo mejor del Vertigo actual: Scalped.

Cuando parecía que con el fin de series como 100 Balas o Y, The Last Man, el sello Vertigo se quedaba solo con Fabulas como colección-bandera, la llegada de obras como Scalped o DMZ ha mostrado que tal afirmación está lejos de ser cierta.

De Scalped concebida por el pujante guionista Jason Aaron, y el dibujante R.M. Guerra, hemos visto hasta el momento dos tomos, que recopilan los primeros 11 números americanos de la colección (se anuncian dos más para este año); más que suficiente para comprender el porqué de su prestigio y de la importancia que ha adquirido últimamente Jason Aaron guionista cuya labor en el Universo Marvel (sorprendente que no sea DC quien congregue el grueso de su trabajo) no está haciendo más que crecer.

Scalped, heredera en cierta manera del espíritu de 100 Balas en tanto a su querencia por el género negro más descarnado; parte del retorno de Daniel “Dash” Caballo Terco a la reserva india de Prairie Rose, reserva marcada por el paro, las drogas, el crimen organizado y el alcoholismo y que solo es un ejemplo más de lo bajo a lo que han obligado a caer a la antaño orgullosa Nación India, el regreso de Caballo Terco se sitúa en el contexto de la creación de un nuevo casino, que tal vez podría sacar a Prairie Rose de su desoladora situación…si no estuviera en manos Lincoln Cuervo Rojo, poderoso líder tribal, y mafioso en la sombra.

Partiendo de esta base, Scalped se nos muestra como un duro y desgarrador relato de genero de negro, plagado de tipos duros, mujeres fatales, intocables mafiosos, venganzas personales, historias no resultas y ansias de huir, la principal diferencia de Scalped con respecto a otros comics del género es el contexto donde se sitúa, una reserva india, en esta caso de los Lakota, un grupo étnico, masacrado e ignorado durante décadas que parece ya incapaz de levantar cabeza; la obra parte de la figura de Caballo Terco, quien tras conseguir escapar años atrás de la reserva, se ve obligado a regresar (una vez más, el protagonista de un relato de genero negro se ve incapaz de huir de su pasado, de negar su legado, por mucho que luche por conseguirlo) los motivos que ocultan su regreso, el nacimiento del nuevo casino, la lucha de un pueblo que se resiste a ser olvidado y el asesinato de dos agentes del FBI años atrás en el que estuvieron involucrados la madre de Caballo Terco y Cuervo Rojo son el eje central en torno al cual gira una trama en la que Aaron sabe moverse como pez en el agua, dando saltos atrás y adelante en el tiempo con gran coherencia, en una estructura narrativa muy compleja, pero muy bien llevada.

En cuanto al dibujo de R.M. Guerra, sombrío, expresivo, con un gran dominio de los claroscuros y con un excelente coloreado, que resalta la decadencia del ambiente, lo desolado de Prairie Rose, no hace sino que contribuir a la solidez de una obra que en tan solo 11 tomos se ha convertido en uno de los comics más interesantes del comic comercial americano actual.

En fin, una colección que merece muy mucho ser leída (espero con enormes ganas el tercer tomo, anunciado para Agosto) y un guionista al que habrá que seguirle la pista, de momento apunta muy buenas maneras.

martes, 28 de abril de 2009

Lo mejor del 2008: Promethea de Alan Moore y John H. Williams III.

Finalizando ya el repaso (a falta de un balance global) a lo que para mí ha sido lo mejor del 2008 en el mundo del comic le toca el turno ahora a Promethea, cuyos últimos números permanecieron inéditos por años en España hasta que Norma por fin los recopilo el año pasado.

Si toda obra en cierta medida nos dice algo de sus autores, en Promethea tenemos una aproximación muy clara al pensamiento filosófico-mágico de Alan Moore, a su forma de ver la realidad y a su creencia en la capacidad del hombre para transformarla con sus acciones.

Acompañado por un deslumbrante John H. Williams III; Moore realiza en Promethea uno de sus trabajos más personales; en ocasiones desbordante, en ocasiones difícil de seguir, pero siempre brillante, Promethea, avatar de la imaginación pura, es el vehículo que el genial barbudo inglés usa para guiarnos por la cábala, el Tarot, el mundo de la imaginación (tan “real” para el autor como lo que nosotros percibimos como realidad, condicionada siempre por la acción del hombre) y su particular visión del cielo y el infierno.

Usando con descaro y alegría la estética más puramente superhéroica (mezclada con cierto aire pulp tan propio de la línea ABC), Promethea es ante todo un viaje de conocimiento que culmina en un apocalipsis que no es sino un nuevo comienzo, Moore cierra en Promethea el universo que trato de construir con la línea ABC Comics solo para dejar entreabierta la posibilidad de que otros autores tras él sigan su legado, algo que salvo ocasiones puntuales, apenas si se ha producido y que el propio autor, antes de su enésimo enfrentamiento con DC, (propietaria de Wildstorn), no descarto.

Sea como sea, la grandeza de Promethea, más allá de la fuerza del concepto de base (un legado transmitido de generación en generación que simboliza la imaginación pura), radica en la facilidad con la que Moore consigue presentarnos su modo de ver la vida sin tratar de aleccionar a nadie ni mostrarse como un profesor creído que se dirige a sus ignorantes alumnos, Promethea es un comic fantástico, lleno de momentos dramáticos, acción superhéroica, caracterización de personaje y buenos diálogos, además de estar excepcionalmente bien dibujado por un John H. Williams III lleno de garra y elegancia, que convierte cada página en un diseño conceptual y que le da el tono justo para convertirla en una autentica maravilla visual, con un enfoque y un diseño muy distinto a lo que normalmente estamos acostumbrados a ver en el comic comercial americano, convirtiendo Promethea en una obra que tanto en forma como en fondo busca la innovación de manera continua.

A lo largo de los 32 números que componen la colección, Moore y Williams nos enseñan el origen del legado de la protagonista, sus distintas encarnaciones a la lo largo de la historia, enfrenta a una Promethea con otra por la posibilidad de ser la Promethea del siglo XXI y convierte al personaje en heraldo de un apocalipsis que no es lo que parecía ser, todo esto mientras acompañamos a las protagonistas en un viaje en busca de sí mismas, de su destino y de la compresión de dos mundos, el material y el inmaterial, el de la imaginación, del que Promethea es símbolo y estandarte, y el que a las claras Moore parece preferir.

En fin un comic que como todas las buenas obras de Moore (y Promethea está sin duda entre sus mejores trabajos) está cargado de matices y gana con cada relectura, aunque (y como viene siendo habitual en el autor inglés), en ocasiones la excesiva “perfección” que busca el comic hace difícil, si no empatizar si cuando menos emocionarte con la obra, de nuevo Moore apela a la cabeza y se olvida del corazón, lo que no quita que Promethea sea una de las obras más interesantes salidas del comic comercial americano en lo que va de siglo

jueves, 9 de abril de 2009

Y, the last Man, cómos y porqués.

Con este tomo (que recopila los números USA 55 al 60) finaliza una de las series más exitosas e interesantes de la Vertigo en los últimos tiempos, Y the last man, que con guiones de Brian K. Vaughan y dibujos de Pia Guerra (y en menor medida de José Marzan Jr.) nos ha narrada las desventuras de Yorick Brown, el último hombre vivo de la Tierra.

La última vez que hablamos por aquí
de esta colección ya había quedado claro que esta se centraba más en el desarrollo de los personajes a través de una típica estructura de road movie, que en la exploración de un mundo en el que el hombre se había virtualmente extinguido.

Partiendo de esta base, uno tiene la impresión de que en Y, the last man, Vaughan ha exorcizado alguno de sus demonios y que el personaje de Yorick Brown tiene mucho del propio guionista, llegados a estas alturas, y con todo el percal descubierto (los cómos y porqués a los que alude el titulo no hacen referencia al misterio que rodea la extinción del hombre, eso ya se sabía hace varios números, sino más bien a los cómos y porqués de la actuación de determinados personajes), el interés que le quedaba a la obra estribaba sobre todo en conocer el destino del viaje de Yorrick en busca de su amor, más idealizado que realmente deseado, y la culminación de la relación de Yorick y 355, la agente que le ha protegido durante todo ese viaje, relación que hace tiempo que había trascendido la mera amistad, lo cual, habida cuenta de los derroteros que ha seguido la serie (como decíamos antes, más centrada en el desarrollo de personajes que en otra cosa), no es poca cosa.

Así las cosas, este último tomo viene a ser un buen compendio de lo que es la serie y el mensaje que muchas veces ha parecido querer mostrar, no siempre lo que se busca es lo que realmente se quiere una vez esto se consigue, y a veces lo que realmente queremos es algo que tenemos a mano y no lo sabemos hasta que ya es tarde, en este sentido el destino de 355 aunque cruel e incluso injusto (tanto nadar para ahogarse en la orilla), no deja de enlazar con el cierto tono pesimista y el carácter de “perdedor” del propio Yorick, al que se le niega un final feliz (o al menos un primer final feliz, ya que la serie tiene dos finales, el 59 donde se cierran todas las tramas, y el 60, una suerte de epilogo, ambientado años después), a la par que se descubre él porque de la persecución a la que este había sometido por parte de un alto mando del ejército israelí.

Teniendo todo esto en cuenta, el brillante final (esta vez si el final de la serie en su conjunto), aunque esperanzador en algunos aspectos, no deja de tener un aire de tristeza por todo aquello que se ha perdido, Yorick ha pagado un alto precio por sus errores y por los errores de los demás, ha crecido como persona y es alguien muy distinto al que empezó esta particular odisea, sin embargo en el fondo no deja de ser un solitario escapista que busca un gran truco final que le permita vivir su vida como él quiera vivirla, sin tener que estar atado a una responsabilidad que le viene grande, ni buscar un destino (el amor en una relación que en pese a que no quiere reconocerlo, sabe muerta desde hace tiempo) que por bonito que se antoje, parece más una quimera que una realidad.

En fin han sido sesenta números de un bonito viaje, que tal vez no haya sido lo que esperábamos en un principio, pero en el que sin duda el camino ha terminado por merecer la pena, se libre Yorick Brown, te lo has ganado.

miércoles, 1 de abril de 2009

Hellblazer de Warren Ellis.

En un tomillo muy majo (10 números por 16 € no está nada mal) Planeta ha tenido a bien recuperar la corta pero polémica etapa de Warren Ellis en la colección de John Constantine, etapa que abarca los números 134 a 143 USA.

Si uno analiza un poco la trayectoria de Warren Ellis como guionista de comics, es curioso constatar cómo tanto en proyectos de creación propia como en trabajos por encargo, siempre que puede introduce a “su propio Constantine”, así lo hizo en su ya lejana etapa en Excalibur donde creó a Pete Wisdom, un cinco (y fumador) agente secreto británico, lo mismo sucedería en su breve (apenas cuatro números) pero intensa saga en Thor, donde de nuevo un cínico (y fumador) en este caso periodista británico investigaba Asgard y sus orígenes, otro tanto tendríamos en Authority donde una cínica (y fumadora) supermujer lidera un grupo de supertipos más que dispuesto a destrozar el status quo y a desafiar al poder (vamos una Constanine con tetas), incluso si miramos a Spider Jerusalen, y a Planetary (sobre todo a medida que avanza la trama), no podemos dejar de ver la enorme influencia que Constantine ejerce en alguno de los principales personajes creados por Ellis, teniendo todo esto en cuenta, lo cierto es que leer el trabajo de Ellis con el personaje original, se antojaba cuando menos como algo interesante.

La etapa de Ellis en Hellblazer se circunscribe a apenas diez números, ya que la polémica desatada por la censura de DC a un número ambientado en una matanza en un instituto, cuando la tragedia de Columbine apenas si acaba de suceder llevo a Ellis a dejar una colección en la que apuntaba muy buenas maneras, de los diez números de Ellis siete están dibujados por el gran John Higgins (el colorista de Watchmen), y 6 forman parte de una misma saga llamada “Atormentado”.

La saga no destaca por su originalidad, ya que ahonda en dos de los temas más veces vistos en la colección: el pasado de Constantine siempre regresa para atormentarle de una forma u otra y la magia es peligrosa y tiene consecuencias, y más si Constantine anda de por medio; así las cosas la trama gira en torno al brutal asesinato de una exnovia de Constantine, asesinato en la que la magia anda de por medio, Constantine, consciente de que es uno de los responsables de haber jodido la vida a la pobre chica, inicia una investigación para descubrir a su asesino y castigarle; como vemos la trama suena a ya leída, pero Ellis demuestra haber nacido para escribir este tipo de personaje y consigue que nos olvidemos de lo demás, Constantine parece más Constantine que nunca, un maldito bastardo que sin embargo no quiere que gente que no lo merece pague por sus errores, tanto la ambientación como los diálogos nos muestran un personaje creíble, inteligente, lleno de recursos y al que pese a recibir una brutal paliza nunca le ves que deje de controlar la situación, a esto contribuye en perfecta armonía el trabajo de Higgins, que juega muy bien con la colocación de las viñetas y los espacios en blanco y que de paso refleja con crudeza las en ocasiones escatológicas descripciones de Ellis.

Finalizada esta saga quedan cuatro números auto conclusivos, destacando el segundo de los cuales que se supone que iba a ser la historia censurada y que iba a contar con lápices de Phil Jimenez, sin embargo termino siendo un número dibujado por el habitual portadista de la colección (Tim Bradstreet) que nos muestra como las leyendas urbanas a veces terminan siendo verdad cuando entra por el medio la magia y la autosugestión, destacar también la presencia del español Javier Pulido en una historia corta de las dos que componen el número 142 USA, o la primera colaboración del argentino Marcelo Frusin (Hellblazer 143 USA) en la colección de la que luego con Mike Carey a los guiones sería dibujante semiregular, una historia que sirve para despedir a Ellis y que nos muestra una vez su gusto por la leyendas urbanas y las conspiraciones, aunque en este caso para reírse de ellas, con un Constantine que no duda en tomar el pelo a un pobre e impresionable periodista que se convierte en un títere en sus manos.

En definitiva, la breve etapa de Ellis con el personaje no pasara a la historia como una de las más importantes del mismo, más que nada por su brevedad en una colección acostumbrada a que el guionista permanezca largo tiempo al frente de la misma, sin embargo si tiene todos los ingredientes necesarios para que se convirtiera en un clásico sobre todo teniendo en cuenta el dominio de Ellis del personaje y su entorno, con lo cual uno no puede dejar de lamentar que algo que prometía tanto al final se quedara solo en eso, en una promesa, eso sí, una promesa muy bien escrita.

lunes, 2 de marzo de 2009

Los Muertos Vivientes: Creados para sufrir.

Octava entrega de la colección (en este caso con los números 43 a 48 USA en su interior), y como viene siendo habitual nueva reseña por estos lares de un comic que por meritos propios se está volviendo imprescindible.

Si en las últimas reseñas sobre Los Muertos Vivientes especulábamos con la posibilidad de que la colección hubiera acabado en su tomo 4 con ese estremecedor ¡Nosotros somos los muertos vivientes!, especulación sin duda alimentada por que, aún siendo interesantes, los tomos 5 a 7 se encontraban varios escalones por debajo de esos magníficos primeros tomos, lo cierto es que este octavo tomo ha servido para alegrarnos de que tal cosa no pasase al recuperar la colección el nivel de sus mejores días.

Dejábamos el tomo séptimo con el lobo las puertas, en forma del cruel y despótico gobernador, armado hasta los dientes y acompañado de casi todo su pueblo a las puertas de la cárcel, que con sus más y sus menos tanta seguridad y relativo bienestar habían aportado a Rick y los suyos, este octavo tomo se inicia explicándonos como sobrevivió el gobernador a su brutal encuentro como Michone, y narra una trama cargada de acción y violencia (de nuevo muy bien plasmada por un Adlard que mejora número a número) con importantes repercusiones morales y segundas lecturas.

El espectacular final del séptimo tomo ya anunciaba lo que estaba por venir, y Kirkman una vez más no ha defraudado a nadie, con un espectacular dominio del tiempo narrativo, y un vertiginoso suceder de acontecimientos, los seis números que componen “Creados para sufrir”, son un ejemplo de cómo agarrar a un lector por el cuello y no soltarlo hasta que termina la lectura; de nuevo y como suele suceder en esta colección los conflictos morales son lo que realmente hacen avanzar la trama, y de nuevo queda patente una vez más que la presencia de los zombis es apenas el contexto que usa Kirkman para poner al ser humano contra las cuerdas, así de nuevo su retrato de la humanidad es despiadado, en un mundo destruido y con apenas supervivientes, el hombre solo es capaz de destruirse a sí mismo con un afán difícil de entender, sin embargo y pese a todo, Kirkman da algunos atisbos a la esperanza, aún hay seres humanos dispuestos a sacrificarse para ayudar a los demás, personas que renuncian a su propia seguridad para ayudar a aquellos que han sido más que sus amigos,: su familia en un mundo desolado y triste….todo inútil al final frente a la capacidad destructiva de unos pocos, y la necesidad de seguir a un guía, por demente que este pueda ser del resto, Kirkman parece decir que en momentos de crisis de autentica desesperación, la capacidad crítica se anula y una persona carismática, sea cual sea su estado mental, puede convertirse en guía y líder para aquellos incapaces de enfrentarse a la realidad por sí mismos, la página final del comic, desoladora a más no poder, plantea un nuevo estatus quo lleno de potencial pero triste y tremendamente desesperanzador, con el fin de la seguridad tras los barrotes.

En fin una colección a seguir, en la que todavía hay mucho que contar, y en la que Robert Kirkman y Charlei Adlard realizan un trabajo de tal calado que cuando piensas que ya han alcanzado su techo te sorprenden con una nueva vuelta de tuerca, en fin una pequeña maravilla y un comic que después de casi 50 entregas, sigue sorprendiendo, emocionando e impactando como el primer día.