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domingo, 12 de enero de 2020

“Mis Comis” de 2019.

Cerramos los tops del año pasado con el quizá más importante de todos, el de cómics. Desde hace dos/tres años estando como estoy envuelto en la recuperación de material clásico de Marvel, mis compras de cosas actuales se han reducido un poco, lo que ha hecho que este año no haya habido tantas novedades como otros que me hayan llamado la atención, lo cual no ha impedido que un puñado de cómics se cayeran finalmente en un top cinco más mainstream que nunca.



5.- God Country de Donny Cates y Geoff Shaw. (Panini/Image): Emmett Quinlan un anciano atacado por el alzheimer, enfermedad que poco a poco esa alienando a su familia, ve como con la posesión de una misteriosa espada viva (la encarnación misma de todas las espadas) y con personalidad propia sus males desaparecen. La espada claro es codiciada por seres muy poderosos y su posesión traerá consigo más de un quebradero de cabeza. El cómic que lanzo al estrellato a su guionista y que más allá de actitudes, frases y conceptos “molones”, tiene su corazón en conceptos como lealtad, legado, familia (para lo bueno y lo malo) y honor. El dibujo de Shaw potencia el conjunto para un cómic que es una autentica gozada de leer.



4.- Saga de Brian K. Vaughan y Fionna Staples. (Planeta/Image): Saga es una colección que ha mantenido un nivel ta alto, durante tanto tiempo que al igual que sucedió con Walking Dead durante tanto tiempo, parece que ya estamos acostumbrados, que no tiene sentido seguir hablando de lo buena que es. Sin embargo sigue siendo una colección tremendamente valiente, con un gran dibujo (si Staples dibujara fondos ya sería la hostia) y en la que en cada número pasan cosas que no te esperas. Y es que justo ahora que los autores han decidido tomase un respiro de un año, el final de este tomo 9, en realidad todo lo que sucede en el, es más impactante y demoledor que nunca, un cambio brutal en el estatus de la colección cuyas repercusiones tardaremos por desgracia en ver.



3.- Mis héroes siempre han sido yonkis de Ed Brubaker y Sean Philips. (Panini/Image): A estas alturas de la película decir que el dúo Brubaker/Philips es sinónimo de calidad es como decir que el cielo es azul, es algo demasiado evidente como para que tener que decirlo, sin embargo en esta pequeña novela gráfica ambientada en el mundo de Criminal lo han vuelto a hacer. Una historia una vez de genero negro puro, con una cruel vuelta de tuerca al concepto de mujer fatal, donde el crimen, las lealtad (entendida de manera muy torticera), las mentiras y la nostalgia se dan de la mano en una obra en la que Philips esta especialmente afortunado, ayudado por un color (de su hijo Jacob Phillips) que lleva la historia por otros caminos muy diferentes de los habituales.



2.- Green Lantern de Grant Morrison y Liam Sharp (ECC/DC): Aprovechando la grapa en toda su gloria y con un concepto que meza lo superheróico con la ciencia ficción más loca al estilo 2000 A.D, Morrison y Sharp hacen tabula rasa con el personaje y sin negar nada de lo anterior empiezan casi desde cero con historias muchas veces autoconclusivas, otras de dos episodios en la que que Hal Jordan es más policía que nunca , mientras se retoman y actualizan conceptos de la Edad de Oro, se tira mucho del multiverso morrisoniano y se apuesta sin miedo por la ciencia ficción tan en el scope del personaje. El dibujo de Sharp, aunque algo confuso en ocasiones, funciona genial con su toque oscuro, grotesco a veces para la grapa que, esta si, esta concebida claramente para ser disfrutada mes a mes.



1.- Potencias de X/Dinastía de X de Jonathan Hickman, Pepe Larraz y R.B. Silva. (Panini/Marvel): Aunque sería injusto decir que desde Grant Morrison no ha habido buenos cómics mutantes (los ha habido y muchos) lo que si es cierto que una revolución de esa escala, ambición y calado si que no la han conocido los mutantes desde entonces. Tras años de arrastrase por el fango (al menos desde mediados de la etapa Bendis) y habiendo perdido el incuestionable liderazgo no ya de Marvel, si no de todo el cómic de superhéroes, los mutantes han encontrado un guionista no sólo que les entiende a la perfección si no que además no tiene miedo en llevarles allá donde nunca han ido antes. Aún inconclusa en España, las sensaciones producidas por este cómic, el devorar cada grapa como si no hubiera mañana y esperar la siguiente con desespero es algo que, independientemente de como acabe hace que este relanzamiento (este si de verdad), ya merezca la pena. Y es que Hickman, tras revolucionar los 4F y los Vengadores va ahora por los mutantes y es innegable que, de momento al menos, lo esta consiguiendo también. In Hickman we trust.

lunes, 6 de enero de 2020

2019: Un año de cine.

Un año más toca hacer balance de lo que ha supuesto para mí el año cinematográfico. Con multitud de películas interesantes y con la dificultad de hacer un top cinco, que en este caso esta representado como siempre por la fotos que adornan el post de la quinta a la primera peli del año.


Empezó el 2019 realmente interesante con dos películas muy diferentes entre si pero de enorme calidad ambas. Por un lado tenemos Glass donde Shyamalan completo su (muy sui generis) trilogía empezada con El Protegido y continuada por Múltiple. Una película donde el director del Sexto Sentido reflexiono sobre el superhéroe en un tiempo mucho más propicio para ello aunque sin la profundidad y la fuerza de El Protegido. La segunda película es El vicio del poder, donde Adam McKay profundiza en el discurso de La gran apuesta y muestra como el abuso de poder se torna en la clave que hizo del mundo un lugar mucho peor tras el 11S.

Green Book, triunfadora en los Oscar y gran “feel god movie” del año y primera película en solitario de Peter Farrelly es, pese a todos los prejuicios que se le asocian una divertida, tierna y con momentos realmente oscuros película, donde destacan las interpretaciones de Mahershala Ali y sobre todo de un magnifico Viggo Mortensen. Potentes interpretaciones tenemos también en La Favorita de Yorgos Lanthimos donde el trío protagonista (Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz) construye un triangulo, de poder, dominación, celos y deseo que hacen de la película un intenso tour de force interpretativo.


Pasando del terror a la ciencia ficción más loca, Feliz día de tu muerte 2 donde repite Christopher Landon y sabe reinventar el concepto sin resultar cansino, dándole un giro diferente y sin perder un ápice de entretenimiento. Como también entretenida y con imágenes de gran potencia visual tenemos en Alita de Robert Rodríguez, tal vez la primera película del año con clara vocación de blockbuster que sin llegar a serlo si consigue construir un filme lo suficientemente potente como para querer ver más de este mundo.

Entrando ya en el terreno del blockbuster conviene hablar como no de los superhéroes con varias (y muy distintas) películas estrenadas este año. Empezando con la muy decepcionante Capitana Marvel, donde unos buenos Brie Larssom y Samuel L. Jackson hacen lo que pueden para levantar una película meramente funcional en la que Anna Boden y Ryan Fleck no consiguen superar un guion realmente mediocre. Siguiendo con Marvel el estreno del año (no en vano ha sido la película más taquillera de la historia) ha sido sin duda Vengadores: End Game, un filme de los hermanos Russo que tras una primera hora realmente interesante, cae pronto en la autocomplacencia, el autohomenaje con una estructura demasiado similar a Infinity War resultando al final demasiado convencional, más de lo mismo, siendo por momentos indistinguible de otras pelis del MCU. No mucho mejor (aunque si superior a su horrible primera parte) resulto Spiderman, lejos de casa, donde Jon Watts vuelve a firmar un trabajo formulaico e impersonal y donde por lo menos se agradece el giro de guion final que deja abiertas puertas interesantes.


Fuera del MCU aunque también de Marvel, tenemos la que bien podría ser la coda de Fox con los X-Men, con X-Men: Fénix Oscura, dirigida por el productor Simon Kinberg la película tiene innegables aciertos en términos de tratamiento de Fenix y cuenta con un inicio realmente potente, pero pronto cae en la mediocridad de las últimas producciones mutantes de Fox, resultando reiterativa y no consiguiendo remontar el vuelo. Warner por su parte, sigue sin tener muy claro que hacer con el UDC en el cine, pero eso no ha impedido que este año haya estrenado dos películas tremendamente diferentes entre si. Por un lado ¡Shazam! de David F. Sandberg, donde un magnifico Zachary Levi consigue dotar de gran humanidad, desparpajo e inocencia a un personaje que sin ser un icono, si es tremendamente popular en los USA. Una película muy dinámica y entretenida aunque con un final demasiado convencional y poco estimulante. Por otro lado tenemos a Joker de Todd Philips, donde Joaquin Phoenix en casi un one man show realiza una de las interpretaciones del año, en una película polémica y con muchas aristas, pero tremendamente efectiva en aquello que desea contar.

Pero no solo de cómics viven los blockbuster, y así hemos tenido desde una magnifica Toy Story 4 dirigida por Josh Cooley, que consigue mantener el excelente nivel de la saga pero que tiene en su contra el ser la única película que a no ha mejorado a su predecesora. A finales de año hemos tenido el estreno de Star Wars: El ascenso de Skywalker con el regreso de J. J. Abrams a una saga que al final ha terminado por ser tremendamente decepcionante, sobre todo al constatar que la nueva trilogía estaba lejos de estar bien planificada y que la improvisación y cierto aire de chapuza a terminado rodeando el proyecto. También con vocación de taquillazo aunque no lo obtuviera tenemos la muy entretenida Godzilla: Rey de los monstruos de Michael Dougherty, una película honesta que da aquello que promete al espectador y que resulta tremendamente impactante y espectacular.

No se si a estas alturas se puede considerar la saga de John Wick una rompetaquillas, pero lo cierto es que cada una de sus entregas ha ido creciendo en presupuesto, duración y recaudación, la tercera parte Parabellum dirigida una vez más por Chad Stahelski no es una excepción, para una franquicia que esta complicando demasiado su mitología y haciendo de su personaje central casi un superhéroe imposible de vencer. Terminando con los superhéroes/adaptaciones del cómic no se debe olvidar el Hellboy de Neil Marshall que obviando la versión mutilada que llegó a España, resulta una película desenfadadamente gore, sin ningún complejo ni vergüenza y por ello muy divertida, pero que carece del carisma e interés de las pelis de Del Toro.

No siendo yo especialmente fan del terror, este año sin embargo han caído varias de ese genero, entre ellas tenemos dos adaptaciones de Stephen King, primero la muy decepcionante It 2 donde Andy Muschietti no es capaz de escapar de los tropos de la primera, resultando casi un remake “adulto” de aquella, con un concepto más de aventura que de terror, y la muy apreciable Doctor Sueño de un Mike Flanagan que no tiene miedo de tomar como referente El Resplandor de Kubrick para elaborar su propia película, con su propio discurso adaptado al siglo XXI. La atmosférica Midsommar del muy discutido Ari Aster, esta llena de puntos de interés, pero no es desde luego el tipo de peli con la que yo disfruto, así que puedo decir más que la sufí que no que la vi. No paso lo mismo con la muy estimulante Nosotros de Jordan Peele que con un potente discurso detrás no se olvida de los mecanismos que hacen funcionar el terror con una implacable y cruel persecución de una familia sin aparente escapatoria.

Entrenado en el cine español, tres han sido las películas que he visto este año y las tres están entre lo mejor del 2019, abrimos con Feedback con el debut de Pedro C. Alonso, una peli de tremenda actualidad en plena era de las imágenes, del culto al famoso y del me too. Una película con un mensaje de hondo calado moral, pero que también sostiene una brutal tensión a lo largo de su muy ajustado metraje. Como también tenemos tensión en Quien a hierro mata de Paco Plaza que aunque fuera del fantástico consigue un tono que le acerca a este en una película de venganza y consecuencias con un magnético Luis Tosar en la que la tensión se puede cortar con un cuchillo hasta que estalla en su brutal final. No menos genial aunque en un tono muy distinto es Dolor y gloria donde Pedro Almodovar reflexiona sobre la creación y el precio a pagar que supone todo acto artístico, aquí tenemos también una de las interpretaciones del año con un gran Antonio Banderas.

Hablando de interpretaciones y entrando ya en el cine estrenado directamente en casa (fundamentalmente en Netflix) si por algo destaca Historia de un matrimonio de Noah Baumbach es por el trabajo actoral de Adam Driver y Scarlett Johansson (con una también magnifica Laura Dern), que ponen todo su talento al servicio de una película un tanto desequilibrada pero no por ello carente de interés. También de Netflix, aunque en un registro más de TV Movie tenemos El Camino donde Vince Gilligan realiza un regalo (tal vez innecesario) a los fans de Breaking Bad con una despedida final de Jesse Pickman que, como personaje, tal vez si mereciera algo así. También de Netflix es la interesante y gamberra Velvet Buzzsaw donde el director de Nightcrawler, Dan Gilroy realiza un cruel análisis del mundo del arte, como maldición y fuerza destructiva de sus participantes. Muy menor en comparación resulto ser Polar de Jonas Åkerlund donde Mads Mikkelsen apenas consigue ser un John Wick de hacendado en una película, excesiva, lo que podría ser una buena señal, pero que al final resulta vacua y sin sentido. Cerramos Netflix, sin embargo con una de los filmes del año, El Irlandes, donde un Martin Scorsese en plena forma sigue ahondando en el mundo de la mafia, sus miserias, sus traiciones, el arrepentimiento y el significado de la amistad en ese mundo. Dirigida con pulso maestro, ni su duración ni su estreno fuera del ámbito cinematográfico (salvo una pocas salas) perjudican una obra crepuscular y llena de aciertos. Queda por señalar en este ámbito el díptico de Andrea Sorrentino, Silvio y los otros, estrenada en su montaje original en España por Movistar +. Si alguien esperaba un biopic al uso Silvio de Berlusconi se va a sentir muy decepcionado con una peli que va por otro camino, centrándose más en el componente estético (casi kistch) que rodean al mundo del exprimer ministro italiano, sus fiestas y sus mundo de exceso, bellas mujeres y negocios. Una película que si tiene algo de estudio moral del personaje y de la sociedad que le llevo al poder, pero que resulta por momentos demasiado frívola y no termina de completar el análisis de una figura si, compleja, pero no inaprensible.

Quedan todavía una pocas películas por reseñar, pero entre ellas están alguna de las mejores del año. Empezamos por Mula del Clint Eastwood, un filme que ahonda en el paso del tiempo, la vejez las oportunidades perdidas, las decepciones y la familia. Con un innegable tono melancólico Eastwood construye uno de sus mejores filmes de los últimos años alejándose del estudio del héroe americano que ha marcado sus últimos trabajos. No tan estimulante, pero con múltiples puntos de interés es el Yesterday de Danny Boyle que imaginando un mundo sin los Beatles termina haciendo un filme sobre el impacto de la cultura popular, el precio del éxito y las claves de la felicidad personal, en otra “feel god movie” al estilo de Green Book pero sin el interés de aquella.

Quedan para cerrar cuatro películas, abrimos con Ad Astra donde James Gray partiendo de una apócrifa adaptación de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad realiza una inteligente reflexión sobre los traumas, la perdida, el amor y la paternidad. Con imágenes realmente potentes, tal vez sea el mayor espectáculo visual del año con un maravilloso Brad Pitt al frente de todo. También Brad Pitt (aquí junto con un gran Leonardo Di Caprio) realizara un portentoso trabajo en la fabula de Quentin Tarantino, Erase una vez en… Hollywood, una película que homenajea una época y que juega a imaginar lo que pudo, lo que debió haber sido, frente a la oscuridad de lo que realmente fue. Espinosa (por ser suaves) desde un punto de vista ideológico, y con problemas de montaje evidentes, la película, solo por la luz y brillantez que consigue cada vez que Margot Robbie/Sharon Tate sale en pantalla ya merecía la pena, pero es que es más, mucho más.

Tremendamente divertida, desenfadada, con interpretaciones magnificas, con un guion gamberro e inteligente a partes iguales y con alguno de los personajes del año (esa Ana de Armas como Marta Cabrera…) la película de Rian Johnson, Puñales por la espalda es de lo que más he disfrutado en cine este año, un whodunit de manual, con giros y contragiros que consiguen tenerte pegado a la pantalla en sus más de dos horas de duración. Cerramos con Parásitos de Bong Joon-ho una película especialmente brillante en su transición de la comedia más desenfadada al terror más escalofriante y que es un torpedo en plena línea de flotación del capitalismo, sus miserias y sus brutales desequilibrios.

Capitulo aparte merece Matrix de las hermanas Wachowski, un filme que de no ser un reestreno sería, con diferencia, la película del año, y es que en pleno 2019 sigue conservando intactas su impacto visual, su trasfondo filosófico y su capacidad para asombrar. Toda una gozada poder volver a verla en pantalla grande.

sábado, 4 de enero de 2020

Mis series de 2019

Como viene siendo habitual, acabado el año toca hacer balance de lo mejor que ha dado a nivel de ocio en las tres principales facetas que ocupan mi tiempo a este respecto: cine, cómics y lo que hoy toca series de TV. A este respecto el año ha sido muy intenso, con una recta final realmente potente y muchas miniseries de gran nivel. La selección no ha sido fácil y más eligiendo sólo cinco, pero al final la cosa ha quedado así:


5.- Sex Education: Estrenado a principios de años por Netflix, la serie destaca por sus magníficos personajes, su humor inteligente y las relaciones que se construyen con el sexo siempre como elemento de fondo, y a veces como obsesión para una panda de adolescentes que se van abriendo paso en la vida, mientras descubren que los adultos están lejos de tener las cosas bajo control. Tierna y tremendamente divertida, espero con ganas la segunda temporada que llega ya este mismo mes de Enero.


4.- Watchmen: Intentar continuar una obra maestra incontestable y con un aura tan especial con el Watchmen de Moore y Gibbons parecía una locura e incluso tenía un punto de herejía, sin embargo que HBO y Damon Lindelof estuvieran detrás otorgaba un margen de confianza que al final se ha demostrado lógico. Tremendamente respetuoso con el original, sabe tanto continuar lo planteado por Moore y Gibbons con coherencia y sentido como construir su camino contando su propia historia. Una pequeña gran sorpresa que no creo que deba tener 2ª temporada al haber quedado perfecta tal y como esta.


3.- Chernóbil: Una de las grandes sorpresas del año que ni siquiera HBO esperaba, Chernóbil se convirtió en un autentico fenómeno al poco de acabar la esperada (y decepcionante) temporada final de Juego de Tronos. Con un tono marcadamente documentalista, la miniserie narra con crudeza el brutal desastre de Chernóbil, sus causas (con un brillante episodio final), sus consecuencias y los desesperados intentos por contenerlo. Con episodios de terror puro y con un toque humano que no cae en el sentimentalismo barato, su visionado deja un escalofrío en el cuerpo del que no es fácil librarse.


2.- Fleabag: Dramedia que podemos encontrar en Amazon Prime y que cuenta con un guion tan excepcional en estructura y desarrollo que por momentos parece increíble que se haya podido escribir algo tan bueno. Phoebe Waller-Bridge, guionista, alma mater y protagonista de la serie, da un cierre perfecto con una segunda temporada brillante, en la que las rupturas de la cuarta pared, el sentimiento de culpa, el amor (y el sexo) o la lealtad forman el núcleo central de una serie que es un autentico diamante que brilla de forma cegadora.


1.- The Boys: De nuevo en Amazon Prime, encontramos lo que para mi es la serie del año. Tremendamente superior al cómic del que parte, la serie al igual que este parte de la idea de la existencia de superhéroes corporativos que, al servicio de una gran multinacional, están muy lejos de ser los héroes que aparentan ser. Enfrente encontramos a Los Chicos, un grupo que por diferentes motivos odian a los superhéroes y están dispuestos a todo para acabar con ellos. Tremendamente violenta (escatológica por momentos), los secretos, las mentiras y la oscuridad que envuelve la serie esta tremendamente conseguida, mientras que vamos descubriendo que nada es lo que realmente parece.

sábado, 19 de enero de 2019

2018: Un año de cine.

Al contrario de los sucedido otros años (el anterior sin ir más lejos), no ha habido en el pasado 2018 ninguna película, en los 37 estrenos que he llegado a ver, que me haya entusiasmado de verdad. Si hay películas interesantes, por supuesto, pero ninguna que me haya llegado de verdad. Con lo que este año me ha resultado más difícil elaborar un top...porque no encontraba películas suficientes para ello. En fin como viene siendo habitual el top final esta representado por los carteles que adornan el post, en orden descendente de la quinta a la primera.

Empezamos el año con un estreno del 2017, The disaster artist una película que parecía destinada a arrasar en los premios pero que al final se desinflo por los escándalos que acompañaron a su director, protagonista y alma mater: James Franco. Con todo la película, con ecos del Ed Wood de Burton, además de tremendamente divertida fue un muestra de amor al proceso de creación, al cine y la excentricidad y la diferencia. Entrando ya en películas de 2018 Tres anuncios a la afueras supuso un arranque realmente potente, interesante y poliédrica como todas las películas de su magnifico director, Martin McDonagh, Tres anuncios...además de estar dirigida con ritmo y elegancia, esta plagada de un negrisimo sentido del humor y de una indignación propia de quien combate una injusticia...mientras se siente en parte responsable de ella.


No menos atractiva como propuesta resulto Los archivos del Pentágono, primera de las dos películas estrenadas por Steven Spielberg este año. Escrita y rodada en muy poco tiempo, como respuesta y reivindicación frente a los oscuros tiempos que se vive (no sólo) en los USA con la administración Trump, Los Archivos...son una reivindicación del papel del periodismo (el de verdad no el panfleto del “más periodismo” de algún tele presentador español mientras llena su programa de mentirosos profesionales) frente al poder y de la necesidad de contar la verdad caiga quien caiga. Mucho mas espectacular, al menos a nivel formal, y dotada también de un interesante subtexto fue la segunda película del año de Spielberg, Ready Player One adaptación que en gran medida es un homenaje al universo más netamente ochentero del propio director que al encargase el mismo de su adaptación realiza una especie de acto onanismo cinefilo del que con todo termina saliendo una película muy estimable, que al igual que Los Archivos...plantea un visión no muy favorecedora de nuestros tiempos.

Además de Spielberg este año también estreno película el gran Paul Thomas Anderson con la inquietante El hilo invisible, una obra sobre relaciones de control y poder en un mundo de exquista sensibilidad donde el horror se oculta en el mismo alma del ser humano. Por su parte Clint Eastwood siguió con su exploración del héroe americano con la polémica 15:17 Tren a París que siendo juntos esta lejos del panfleto patriótico y derechista del que se le acuso ser para tornarse más en una reflexión sobre los mecanismos del heroísmo y su funcionamiento en el siglo XXI. El que sus actores principales fueran los protagonistas reales de lo acontecimientos que narra la película no hace si no que reforzar el conjunto con un interesantes juego de espejos entre realidad y ficción. Todd Haynes por su parte en Wonderstruck. El museo de las maravillas y de manera totalmente diferente también planeta un curioso juego de espejos entre realidad y ficción, pasado y presente con una potencia formal realmente envidiable pero muy lastrada por una morosidad narrativa que resta un poco de fuerza a un conjunto que no consigue llegar a ese sentido infantil de la maravilla al que apela.


Dentro del panorama del mal llamado cine independiente USA tenemos la pésima y ultraconservadora Lady Bird debut en solitario de una Greta Gerwig, una película que además de contar con un personaje central totalmente odioso termina con un mensaje ultrareligioso que da un poco de cosa. Mucho más llamativa resulta la magnifica es The Florida Projet, una visión de la miseria y la podredumbre moral en los margenes del capitalismo desaforado, representado aquí por los famosos parques de atracciones del soleado estado americano. Sean Baker construye su película a través de la mirada infantil de unos niños capaces pese a todo de ser felices en un entorno desestructurado y sin horizontes, pero en el que ante todos son verdaderamente libres, o al menos lo serán hasta que la maldad y la irresponsabilidad del mundo adulto los devore. Yo, Tonya de Craig Gillespie y con Margot Robbie como centro vital del proyecto también resulta todo un acierto y una ácida mirada a ese otro lado del sueño americano que no se quiere mostrar, ese en el que el talento y el trabajo no es suficiente, en el que de donde se viene, como se viste y como se habla puede condicionar el éxito o el fracaso, para una trama final, que con tintes coenianos que es ante todo la historia de un sueño frustrado. Por contra Under The Silver Lake del aclamado director de It Follows David Robert Mitchell, no ha terminado de convencerme. Y es que aunque su discurso contra la nostalgia y la mitomanía es inteligente y esta escrito con acierto e interés su forma de plasmarlo en la pantalla no termina de funcionar para una película que carece del ritmo adecuado y dura demasiado.

Peor aun me ha resultado, Call me by your name del italiano Luca Guadagnino, una película “bonita” y contemplativa que se hace realmente pesada por momentos. Del mismo director y ya a finales de año llego Suspiria, remake de la mítica película de Dario Argento, pero muy lejos de aquella en términos formales y de objetivo. Hay en Guadagnino una mayor apuesta por el discurso político que por el terror (muy presente con todo en la cinta), lo que no le impide crear una atmósfera inquietante que sin embargo no termina de provocar el impacto y las sensaciones que un titulo así debería provocar, además de carecer de toda la belleza y el esteticismo de la propuesta original, muy superior en todo para una película que además de no resistir la comparación, apenas se sostiene por si misma. Tampoco muy afortunada ha resultado la nueva película de Ridley Scott, Todo el dinero del mundo que aunque consiguió superar con acierto el marrón de contar con Kevin Spacey como protagonista, no consigue ir más allá de la literalidad de lo que narra, de manera un tanto anodina además.


Mucho más potente resulta la nueva propuesta de mi admirado Drew Goddard, Malos tiempos en El Royale, la película del año para quien esto escribe y que sin embargo tan lejos de los focos y del éxito en taquilla ha estado. La película, una suerte de gran guiñol, a veces película de atracos, a veces de sectas siempre con un marcado tono paranoico y con alguna de las muertes más impactantes del año cinematográfico, siempre consigue sorprenderte con un giro inesperado que otorga otra dimensión a lo visto hasta el momento. Una maravilla que enlaza en cierta medida con La Cabaña en el Bosque en términos de autoconciencia y estudio/destrucción de arquetipos. Siguiendo con películas de mi particular top 5 le toca el turno a Gorrión Rojo una inconfesa precuela de la Viuda Negra, donde Francis Lawrence (director de la muy injustamente tratada Constatine) consigue una película de espionaje compleja y sensual donde una magnifica Jeniffer Lawrence tiene al espectador comiendo de su mano casi desde la primera escena. También a principios de año se estreno la oscarizada La forma del agua, una de las mejores películas de este gran director que es Guillermo del Toro. Con elementos propios de una monster movie y con ese gusto por lo bizarro tan caro al director mexicano construye una película sobre una preciosa e inolvidable historia de amor.

Con Un lugar tranquilo, su director y co-protagonista John Krasinski construye una película casi muda, en la que la tensión esta flor de piel desde el minuto uno, y en la que, en discurso ten querido al cine americano, la familia se convierte en el refugio frente a la oscuridad que anida ahí fuera. También la familia tendrá un papel central en la nueva película de Damien Chazelle (La,la, Land, La ciudad de las estrellas), First Man (El primer hombre), polémico film acusado tanto de patriotera como de todo lo contrario y donde Chazelle se aleje por primera vez del mundo de la música que tantos éxitos le había reportado. Aún así en Fist Man, película que narra el arduo trabajo que supuso poner al hombre en la Luna, el director de Whiplash sigue insistiendo en lo que ha sido el núcleo central de la su por ahora corta filmografía, el precio de un sueño, lo que se ha de pagar y a lo que se ha de renunciar para conseguir llegar a aquello que realmente se desea. Con Infiltrados en el KK Clan, Spike Lee construye un poderoso alegato que con tintes de comedia pone en solfa el racismo de la administración Trump a la vez que lo denuncia su fuerza a nivel casi estructural en su país, lo hace de forma demasiado subrayada tal vez (esa reiteración en el America First) pero consigue una película inteligente, muy bien escrita, dirigida y fantásticamente interpretada.


Más allá de las salas de cine, en la comodidad del hogar, varias han sido las películas que Netflix ha estrenado este año y más allá de absurdas polémicas sobre quienes parecen preferir seguir viviendo en la cueva en lugar de afrontar el futuro tal y como es y crecer con el, lo cierto es que la plataforma de streaming por excelencia ha sido la casa de varios éxitos. Empezamos con la multipremiada Roma de Alfonso Cuarón, una película preciosa a nivel de puesta en escena, profundidad de campo y narrativa que sin embargo en términos de historia resulta cuando menos discutible en interés y fluidez. En ese aspecto La balada de Buster Scruggs de los hermanos Joel y Ethan Coen resulta mucho más llamativa. Proyecto de miniserie reconvertida en episódica película que, pese a la cierta irregularidad entre los 6 capítulos que la componen, supone una buena muestra del talento de los hermanos como cuentacuentos y constructores de personajes memorables para una película en la que la muerte juega un papel fundamental, casi de hilo conductor entre los diferentes relatos.

El resto de películas de la plataforma no están al nivel de estas dos, ni siquiera la muy bien valorada Aniquilacion de Alex Garland que de nuevo acude a la ciencia ficción en una película mucho menos rica y reflexiva que la excelente Ex-Machina. A ciegas con Susanne Bier al frente tiene por su lado ecos claros de Un lugar tranquilo y personalmente me funciona muy bien como odisea supervivencialista que también tiene momentos de Delivarance con ese entorno salvaje y hostil y esa suerte de redneck que persigue a los protagonistas por el bosque. Además Sandra Bullock esta fantástica. No funciona tan bien ni de lejos The Cloverfiled Paradox del para mi totalmente desconocido Julius Onah, película rescatada por Netflix del olvido a manos de la Paramount...y que tal hubiera estado mejor allí. Para cerrar las películas de Netflix quedaría mencionar Mute de Duncan Jones un película tan potente en lo visual como inocua en su desarrollo donde un buen Alexander Skarsgård consigue sacar petroleo de un rol que debería haber dado mucho más de si.

Entrando ya en el terreno de los blockbuster tal vez el ejemplo más potente más allá de los superhéroes de lo que se puede hacer con este tipo de películas lo tenemos en Mission Impossible: Fallout donde repite Christopher McQuarrie consiguiendo una película tan trepidante y adrenalitica como Nación Secreta pero llegando incluso más lejos en términos de escala e imposibilidad de la misión. La saga ha cambiado mucho en concepto y desarrollo desde el inicial trabajo de De Palma pero sigue siendo excelente. Menos éxito tato critico como de publico tuvo la, tal excesivamente blandita, Han Solo: Una historia de Star Wars donde ni siquiera la presencia de un director tan experimentado como Ron Howard consigue levantar un proyecto que ya nació con muy mal pie tras el despido de sus directores originales pero que es innegable que realiza un producto digno y con muy buenos momentos que no hay que negar son puro Star Wars cuando funcionan.


Dejamos para el final a los auténticos reyes del cine más netamente comercial a este y al otro lado del atlántico durante más de una década: el de superhéroes. Diez películas sobre estos seres disfrazados se han estrenado este año si no me fallan las cuentas de las cuales un servidor ha visto nueve (no puede con Teen Titans Go, realmente me repelen). Empezamos por Black Panther de Ryan Coogler que, favorecida por el clima político, se ha convertido en la película del año en los USA y una de las únicas tres películas de la historia en superar los 700 millones de dolares en la taquilla americana. Sin ser una película despreciable, ni mucho menos, parece evidente que sus logros artísticos están muy lejos de sus prestaciones económicas. Una nueva película formulaica de Marvel que funciona como un tiro en términos de acción y entretenimiento pero que carece de alma. Por suerte no ocurre lo mismo con Vengadores: Infinity War donde los hermanos Anthony y Joe Russo y sus guionistas tiene la suficiente inteligencia como para centrar el arco dramático de la película en un Thanos que tiene un desarrollo fabuloso a lo largo de la misma. Esto unido a la sensación de culminación de un sueño que los fans han visto crecer lo largo de una década, otorgan a este película un halo especial. Algo de lo que sin duda carece Ant-Man y la Avispa donde Payton Reed repite formula con una película que recuerda demasiado a la primera sin llegar por ello a tener la frescura que podía tener aquella con su épica a pequeña escala. Una película a la que en definitiva le pasa más o menos lo mismo que Guardianes 2, si, es entretenida y te lo pasas bien viéndola, pero tienes una molesta sensación de deja vu en todo momento.

Siguiendo con Marvel pero fuera ya de Marvel Studios ese año también ha sido el de Deadpool 2, una película también muy deudora de la primera, pese al cambio de director (aquí David Leitch) y que resulta tan hilarante y fresca como la primera pero realizada con muchos más medios. Sin embargo la que, al menos para el que esto escribe, ha sido la película Marvel del año es Spider-Man: Un nuevo universo con el trió compuesto por los debutantes Bob Persichetti, Rodney Rothman y Peter Ramsey (El origen de los Guardianes) al frente de la dirección.. La película, todo un ejemplo a los jerifaltes de Marvel Studios sobre quien es Spiderman y que le hace funcionar, es una maravilla tanto en términos de narrativa (con un sobresaliente uso de recursos del cómic), como de asunción de legado (maravilloso ese homenaje al Spiderman de Rami) y que además consiguió que un cine repleto de niños estuvieran callados casi desde el minuto uno hasta el final, no es poco merito. Y de lo mejor pasamos a lo peor, y es que es difícil imaginar como la Venom de Ruben Fleischer podría haber sido peor...y sin embargo su aire de serie B, su total ausencia de miedo al ridículo (que no pocas veces, más que rozar, se sumerge en el) hacen que de alguna forma la película termine funcionado, lo que no deja de ser curioso.

De DC/Warner este año sólo ha caído una película, pero que película, ni más menos que el Aquaman de Jamens Wan, con diferencia la mejor película de superhéroes del año y es que al calado épico de un Thor Raganrok o Infinity War, añade el desprejuicio de un Deadpool y la falta de miedo al ridículo de Venom para construir una película de superhéroes como debería ser todas las películas de superhéroes: valientes, más grandes que la vida y con una personalidad arrolladora. No tiene tanta fuerza por desgracia Los Increíbles 2. Brad Bird retoma casi tres lustros después su gran éxito, y lo hace con un film muy lejos de lo revolucionaria que fue en su momento una primera película mucho más original, que no una secuela realizada sin alma que parece hecha casi por obligación y con el piloto automático puesto, y que es lo peor que puede ser una secuela de una gran película: convencional, muy convencional. Cerramos el post con una breve referencia a Superlópez de un Javier Ruiz Caldera que prefiere optar por un tono casi de comedia romántica y humor muy blandito dejando atrás toda la critica social tan querida al mítico personaje de Jan. Una suerte de oportunidad perdida que sin embargo, vistos los resultados de la taquilla, tal vez vuelva a tener.

sábado, 12 de enero de 2019

Mis series de 2018.

Año muy interesante este seiefilo, donde además de las novedades he conseguido ver por fin auténticos totems televisivos como The Shield o Deadwood. De entre las novedades, elaborar el top ha sido bastante complicado, pero al final y tras mucho cribar esto ha sido lo que ha quedado.

5.- The Americans: Muchas veces ocurre que series que parte de un concepto tan poderoso como esta The Americans acaban cayendo en la mediocridad al no ser capaz de ir más allá del mismo. No ha pasado tal cosa en The Americans con un final que además ha estado a la altura del conjunto. Y es que la idea de contar la vida de una típica familia americana de los 80 con casa unifamiliar, coche y dos hijos que en realidad es una pareja de espías de la URSS, una suerte de infiltrados con décadas de vida en los USA, es sin duda muy potente y más si nos situamos en los estertores de La Guerra Fría con Reagan y Gorbachov de por medio. El éxito de la serie radica sin embargo más que la temática de espías, tremendamente interesante, en el espectacular desarrollo dramático de sus personajes y en el increíble trabajo de sus actores, en especial de una brillante Keri Russell. Por otro lado, la conversación final entre Philip y Stan es sin lugar a dudas uno de los momentos televisivos más potentes del año, al igual que el viaje en tren y su resolución.

4.- A Very English Scandal: Miniserie de tres episodios que narra la caída en desgracia del político liberal Jeremy Thorpe (portentoso Hugh Grant) tras verse envuelto en una relación homosexual con Norman Scott (no menos magnifico Ben Whishaw) con intento de asesinato de por medio. La serie como muestra de toda época, de la estupidez humana (hay momentos que parecen sacados de una película de los Coen) y de la hipocresía de la sociedad (en este caso británica) no tiene precio. Una serie con un tono marcadamente british que dirigida en su totalidad por Stepehn Frears (Alta fidelidad) es un catalogo en si mismo del funcionamiento de un sistema político/judicial/mediático en el que demasiadas cosas andan mal. Y es que el juicio del tercer episodio y en concreto la actuación del juez en el mismo, es una aberrante muestra de un clasismo al que acontecimientos recientes muestra que no somos ajenos en España.

3.-Heridas Abiertas: De nuevo un único director, en este caso Jean Marc Vallée (Dallas Buyers Club) partiendo aquí de un libro de Gillian Flynn (Perdida) es el encargado de marcar el tono de una serie creada por Marti Noxon (Buffy Cazavampiros) en la que su reparto femenino, encabezado por Amy Adams realiza un trabajo apabullante. La serie narra el regreso Camille Preaker (Adams) a su ciudad natal, para como periodista investigar unos macabros asesinatos de dos chicas adolescentes. Regresar a su pueblo le supondrá a Camille reencontrarse con su dominante madre (magnifica Patricia Clarkson) y su hermana pequeña (todo un descubrimiento Eliza Scanlen) y sobre todo reabrir un pasado que intenta dejar atrás sin conseguirlo y que la han llevado al borde del alcoholismo, sondeando la barrera de la autodestrucción. Una serie con un ambiente malsano, que describe una sociedad toxica y con un personaje central demasiado dañado como para poder soportarlo. Una de las series más impactantes y por momentos terroríficas del año.

2.- Waco: Miniserie de ses episodios que narra uno de los mayores crímenes cometidos por fuerzas federales de los USA en su historia reciente y que parte de dos libros que narran los hechos el de Gary Noesner interpretado por le gran Michael Shannon y que fue el negociador del FBI que trato de prevenir la tragedia y el de David Thibodeau interpretado en la serie por Rory Culkin y que fue de los pocos supervivientes de la secta al brutal asalto del FBI. La serie es muy dura con la actuación de las fuerzas federales sin por ello ser condescendiente con David Koresh (gran Taylor Koresh) y su actitud. Ver la serie supone en no pocos momentos tener que contener la indignación ante la actuación plagada de errores, prepotencia y falta de empatía La serie cuenta además con uno de los momentos televisivos del año, con una suerte de concierto de rock en medio de la desesperanza el sitio y la impotencia.

1.- Daredevil: Poco puedo decir ya que no dijese en su momento de la tercera y por desgracia ultima temporada de una serie que con su misma existencia ha dado carta de naturaleza y justificado todo el acuerdo entre Marvel y Netflix. En el enfrentamiento definitivo entre Matt Murdock y Wilson Fisk, narrado en forma más que combate físico como combate moral donde en juego más estaba ni más menos que el alma, no ya de Nueva York, si no de un sistema que se desmorona por piezas y que sólo aquellos que siguen creyendo en él pueden finalmente sostener. Una serie que partiendo de historia tan dispares como Diablo Guardian o Born Again permite mostrar a las claras la distancia entre la venganza y la justicia, en definitiva lo que a la hora de la verdad separa al Punisher de Daredevil. Una autentica gozada.

Más allá de estas cinco hay otras series que podían haber entrado perfectamente en el top, es el caso de La Maldición de Hill House que se quedo fuera por un final excesivamente sentimental que quita no poca de la carga terrorífica que había tenido la serie. Counterpart también ha sido otro candidato importante, pero para juego de espías con ecos de La Guerra Fría (y aquí de Fringe) me quedo con The Americans. Más cerca de entrar se quedaron La Maravillosa Señora Meisel, y The Good Place dos magnificas comedias, muy distintas en si tanto en formato como en desarrollo que en un top ten hubieran entrado de cabeza pero que no me hicieron disfrutar tanto como las cinco elegidas. En el mismo terreno se ha movido Glow, que pese a ser de nuevo magnifica no me ha llegado tanto como la primera temporada, algo que también le ha pasado a El Cuento de la Criada, una distopia durísima que ha tenido momentos de brillantez increíbles pero que en conjunto la he visto ligeramente inferior a la primera temporada. No ha pasado eso,sin embargo, con Westworld cuya segunda temporada me ha parecido incluso mejor que la primera y es que si entras en su juego de misterios y secretos, más allá de las trampas que pueda haber es enormemente disfrutable. Al igual que Maisel y The Good Place si no ha entrado es porque al final decidí incluir sólo cinco series.

miércoles, 2 de enero de 2019

“Mis Comis” de 2018.

Bueno recién acabado el 2018 vamos a empezar con los típicos tops que seleccionan lo mejor del año, al menos para quien esto escribe claro, y empezamos por los cómics. Al igual que el año pasado este 2018 lo he centrado más en mi vena arqueológico-completista y las novedades han sido menos que otros años, lo que no ha impedido que la criba para llegar a este top cinco sea importante.


5.- Xerxes de Frank Miller.- (Dark Horse/Norma Editorial): Partiendo del mito, que no de la historia, Miller narra una especia de secuela/precuela de 300 y lo hace apoyado en una narración plagada de fuerza y dinamismo, para un cómic con un estilo cada más estilizado y radical que se ve muy bien potenciado por un Alex Sincalir que sabe adaptar su trabajo al color al desafió visual que le propone Miller. Una obra que recuoper al mejor Miller que no tiene miedo en mostrar su estilo tal y como es hoy en día y que sigue dando muestras de su genialidad.



4.- Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads.- (DC/ECC Cómics): A falta de su esperada conclusión, estamos sin duda ante el cómics de superhéroes del año, el cual a pesar de su exacerbada morosidad narrativa, tan propia de estos tiempos, se disfruta enormemente mes a mes. King y Gerards proponen al lector un juego de divergencias y semejanzas entre texto y dibujo que busca forzar al máximo los mecanismos narrativos propios del medio y que es capaz de en mitad de un brutal combate entre dioses, plantear cuestiones tan mundanas como la necesidad de comprar pañales al niño, sin que, no sólo ya chirrié,si no que por el contrario fluya con una naturalidad asombrosa. El número de páginas con momentos de brillantez que esta colección ofrece por número es impresionante.



3.- Los Malditos de Jason Aaron y R.M. Guera (Image/Planeta Cómic): Difícil tenían Aaron y Guera el reto de afrontar su siguiente colaboración tras la magnifica Scalped, pero con esta Los Malditos no sólo lo consiguen, si no que ya casi desde la primera página te olvidas de todo y te sumerges directamente en un cómic tan brutal y nihilista que es difícil de creer que no haya creado más polémica. Una visión de la historia de la Biblia casi desde un punto de vista pagano, con un Dios brutal y vengativo, un Noé monstruoso y un Caín al que la poca humanidad que le queda se ve aplastada por la fuerza de los hechos en un mundo que no merece ser salvado. Una cómic desgarrador en el que Guera no da concesiones al lector a nivel visual.



2.- The Fade Out de Ed Brubaker y Sean Philips (Image/Panini Cómics): A estas alturas es innegable que Bubaker y Philips se han convertido en la pareja creativa más solida y potente del mundo del cómic comercial del siglo XXI y este The Fade Out es una clara muestra de ello. Dejando de lado los escarceos sobrenaturales de Fatale, la pareja detrás de Sleeper regresa al genero negro más puro ensayado en la no menos interesante Criminal para una historia ambientada en el mundo del cine durante la brutal caza de brujas a finales de los 40 principios de los 50 en Hollywood. Un crimen, varios sospechosos, intrigas y personajes brutalmente humanos al servicio de una ficción que tiene sin embargo un marchamo (muy oscuro) de realidad.



1.- Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris (Fantagraphics Books/Reservoir Books): Más allá de la enfermedad de la autora y su tremendo mérito al conseguir hacer una obra así, la verdadera relevancia de este cómic esta en lo realmente potente que es de por si, sin conocer en absoluto el trasfondo que la rodea. Y es que en Lo que más me gusta son los monstruos, Ferris realiza un despliegue visual y narrativo de primer orden donde el arte se usa como elemento conductor de una niña de desbordante imaginación que se ve atrapada en una situación por momentos extrema. Una construcción maravillosa de personajes y una visión del mundo infantil cargado de matices y carente de toda condescendencia redondean una obra que más que leer se devora.

Muchos son los cómics que se han quedado fuera de una lista en la que sin duda son todos los que están pero no están todos los que son, es inevitable en cualquier caso cuando se elabora una lista así dejar fuera cómics que por una razón o otra podían haber entrado perfectamente. Es el caso de Moonshine la nueva colaboración de otra pareja creativa excepcional como es la formada por Brian Azzarelo y Eduardo Risso y publicada aquí por Planeta (Image en EEUU). Se ha quedado fuera tal vez, porque de momento promete más de lo que da y al igual que paso con 100 Balas apunta a que crecerá en futuros arcos.

De la mano de Astiberri nos ha llegado este año el segundo tomo de Black Hammer, publicado en EEUU por Dark Horse, tanto ese segundo tomo como su spin-off Sherlock Frankestein (dibujado por el siempre excelente David Rubín) podían haber entrado perfectamente en el top y es que el universo creado por Jeff Lemire y Deam Ormston ha alcanzado cotas de calidad enormes tras un primer tomo en 2017 que apuntaba ya muy buenas maneras, Los he dejado fuera simplemente porque las cinco que he elegido al final me parecen indiscutibles, pero son los cómics que más cerca han quedado de entrar..

De ECC han llegado también otras tres obras de DC/Vertigo que baraje para el top, dos por su enorme empaque visual, el Batman de Enrico Marini, una autentica gozada para los sentidos y el Batman Caballero Blanco de Sean Murphy que con un estilo completamente diferente es también una maravilla para la vista. El que las historias no me hayan llenado del todo ha sido el motivo por el que han terminado quedando fuera. Justo el caso contrario de Astro City de Kurt Busiek que con la última entrega de su serie regular, Y al final..., ha conseguido emocionarme hasta el punto de soltar alguna lagrimita, sin embargo el dibujo de Brent Anderson nunca ha terminado de convencerme.

En cuanto a Marvel...(Panini en España) la verdad es que aunque el grueso de mi comicoteca es de la antigua casa de las ideas, de la Marvel actual cada vez compro menos. Paso de comprar tomos (salvo Daredevil y cosas muy puntuales) y de las grapas no hay ninguna que haya barajado para estar aquí, si acaso mencionar El Castigador: El Pelotón de Garth Ennis y Goran Parlov una suerte de precuela espiritual del Max: Punisher, que sin estar a la altura de aquel esta francamente bien, eso si como cómic puramente bélico. También de Panini baraje Kill or be Killed, la última colaboración de Ed Brubaker/Sean Phillips publicada en España y que en EEUU ha salido de nuevo baja el paraguas de Image, pero aunque este primer tomo esta francamente bien, The Fade Out como obra completa me ha convencido más.

domingo, 21 de enero de 2018

“Mis Comis” de 2017.

Este año, tal vez porque me he centrado más en las reediciones y en conseguir material antiguo de Marvel que en las novedades propiamente dichas me ha costado algo más elaborar un top. Pero siempre acaban saliendo maravillas que destacan y al final estas han sido las cinco novedades que más me gustaron del mundo del cómic el año pasado.

5.- Klaus de Gran Morrison y Dan Mora (Panini/BOOM! Studios): No es desde luego el mejor trabajo de Morrison, es más está lejos de ser un cómic que represente lo que suele hacer Morrison en el medio, y sin embargo es un cómic maravilloso. Contribuye mucho a ello el magnífico trabajo de Dan Mora, todo un descubrimiento, un autentico portento narrativo que un estilo claramente influenciado por la animación disneyana consigue dar al cómic un acabado formal que le hace destacar en un simple vistazo. Además Morrison traza un guion donde la aventura y la lucha contra la injusticia están en primer plano. Un cómic simple, pero tremendamente bien escrito, con un interesante subtexto sobre el paganismo, el autentico origen de la navidad y el control y oscurantismo traído por la iglesia.

4.- El caballero oscuro III: La raza Superior de Brian Azzarello/Frank Miller y Andy Kubert (ECC/DC Comics): Si ya el año pasado logro entrar en el top cinco este año con su conclusión no podía ser menos. Está claro que este DK III está muy lejos de la influencia y relevancia del DK original, no es desde luego un cómic adelantado a su tiempo como lo fue el DK II. También está claro que más allá de su labor (desatascada casi siempre) en las historias de complemento, en DK III el trabajo de Miller ha sido más el de consultor y el de diseñador global de la trama que no es de guionista. Todo esto no impide que este El caballero oscuro III: La raza Superior sea un magnifico cómic de superhéroes muy bien escrito y muy bien dibujado donde Superman tiene tanto protagonismo o más que Batman y donde los héroes han de hacer frente a una peligrosa amenaza fundamentalista lo que en cierta medida enlaza con Holy Terror pero de manera mucho más sutil e inteligente.

3.-Omega Men de Tom King y Barnaby Bageda (ECC/DC Comics): Realmente potente el año de Tom King en España, no solo hemos visto la conclusión de su soberbia Visión con su segundo tomo a primeros de año si no que también ha arrancado con fuerza su muy interesante etapa en Batman tras un inicio algo titubeante, además claro de la publicación del segundo tomo de la también magnifica El Sheriff de Babilonia. De todo su trabajo publicado este año me quedo sin embargo con estos Omega Men que tanto ha tardado ECC en traer a España. Una amarga historia de marcado tono político sobre las dictaduras, el genocidio y las revoluciones que no deja títere con cabeza mostrando como el ejercicio del poder sin control solo lleva al desastre. Además sin Dan Mora en Klaus fue un descubrimiento Barnaby Bageda lo es aún más con un dibujo brutal tanto en fuerza como en narración.

2. - The Wiked and the Divine de Kieron Gillen y Jaime McKelvie (Norma/Image Comics): Desde su colaboración en la muy sorprendente Jóvenes Vengadores de Marvel, la pareja Gillen/McKelvie ha sido una de las parejas artísticas que con más interés he seguido, a la altura de la Brubaker/Philips y quizá solo un poco por debajo de la de Morrison/Quitely. Este The Wiked and the divine es una obra de marcado carácter pop, donde la música, el fenómeno fan y la sociedad tremendamente mediática y tecnológica en la que vivimos se mezcla con éxito e interés con la magia y los dioses. Partiendo de una idea típica en torno a quien lo hizo, el cómic aparece como un certero reflejo de nuestra época de adoración a los famosos y ultrainformación. Dos tomos han caído este año a cada cual mejor.

1.- Provindece Lo innombrable de Alan Moore y Jacen Burrows (Panini/Avatar Press): Un poco lastrado por el excesivamente estático dibujo de Burrows, Alan Moore propone una relectura de la obra de Lovecraft en clave no solo sexual, pero si situando el sexo en el cetro que consigue tornarse en una de las más complejas, inteligentes y fieles interpretaciones del creador de los Mitos de Cthulhu. Providence aparte de cómo cómic funciona como ensayo sobre el trabajo de Lovecraft y el tipo de terror que este escribía tan diferente del de sus antecesores, consigue en su final englobar casi todo el trabajo de Moore sobre Lovecraft en una única visión teniendo un cierre tan satisfactoria como sorprendente. Sin duda el cómic del año.

Fuera se han quedado cosas tan interesantes como el Trees de Warren Ellis y Jason Howard una obra compleja que apenas si presente el escenario en su primer tomo pero que deja con ganas de más, The Unwritten: Tommy Taylor y el barco que se hundió dos veces, un portentoso cómic de Mike Carey y Peter Gross que sirve de precuela a esa maravilla que es The Unwritten (cuyo último tomo también cayó este año) pero que conviene leer después, La Patrulla Condenada de Gerald Way y Nick Derrintong un precioso homenaje a la Patrulla de Morrison con entidad propia, o las nuevas entregas que han caído este año de varias series de Image todas ellas de enorme calidad, Lazarus, Paletos Cabrones, Inyección, Ciencia Oscura, Saga o Paper Girls. Además claro de la nueva y muy esperada entrega de Invencible. Si, al final podría haber hecho un top ten pero prefiero hacer un solo post y no tan largo.

viernes, 12 de enero de 2018

2017 un año de cine.

Cuarenta y seis películas de estreno he visto finalmente este 2017 recién finalizado, tres más que el 2016. Como aquel ha sido también un año muy interesante en el que elaborar el top cinco ha resultado complejo. Como siempre el orden del top es descendente de la quinta a la primera película del año y esta representado por los carteles que ilustran el post.

Empezó potente el año con una delas películas más interesantes del mismo, Silencio de Martin Scorsese, una película dura y compleja, como el tema que trataba: la esencia misma de la fe, del acto del hombre de creer. Al final sin embargo, termina recompensando al espectador su fe en el cine. Le siguió La, la, land La ciudad de la de estrellas, otro de los estrenos más interesantes del año que con su precioso envoltorio escondía un amargo de relato de renuncia en pos de conseguir unos sueños que a veces tienen un precio demasiado elevado. Pasamos luego a Múltiple una escalofriante y claustrofobica propuesta de un renacido Shyamalan cuyo guiño final ha sido de lo más celebrado del año. También a principios de año llego otro de los estrenos más interesantes de este 2017, Trainspoptting 2 un desgarrador ejercicio de antinostalgia que se revela desde el principio, con acierto y valentía, contra la moda imperante en una época donde la nostalgia se ha convertido en la razón de ser de tantos productos culturales.

A partir de aquí entramos de lleno en el cine de superhéroes inaugurado con la muy mediocre Batman Lego, que si, esta plagado de guiños graciosos y luce como homenaje al personaje y a toda su trayectoria audiovisual pero que su desarrollo tan brutalmente conservador y tópico termina lastrando. Siguiendo con DC pero en este caso dentro de su Universo Cinematográfico brilla con luz propia Wonder Woman, más que por su película en si, que pese a momentos puntuales de brillantez es en general bastante mediocre, por como ha conseguido calar el personaje en el publico y como ahora si, se ha convertido por derecho propio en miembro de esa Trinidad de DC que hasta ahora parecía más bien un dueto. La Liga de la Justicia por su parte si por algo destaca es por su pequeñez. Más allá de sus errores (muchos) Batman vs Superman era una película grande y plagada de ambición, la JLA debería haber sido aun más grande, corrigiendo claro, los defectos de su predecesora pero al final resulta ser una mera aventurilla que en cómic hubiera ocupado una o dos grapas de una etapa de transición entre autores.

Entrando ya dentro de Marvel (aunque este caso de la mano de la Fox) empezamos con la interesante Logan, si bien es cierto que el concepto “crepuscular” se ha usado en exceso para hablar de esta película no lo es menos que le viene como anillo al dedo. En el debe de la misma esta en que pese a sus muchos e innegables aciertos, el tedio se apodera de ella en no pocos momentos. Algo que no encontramos en Guardianes de la Galaxia 2, y es que el espíritu festivo de esta franquicia es contagioso, aunque quizá cabe decir por otro lado que es demasiado formulaica en su semejanza a la primera. Muy distinta por contra a todas las películas de Spiderman realizadas hasta la fecha es Spiderman Homecoming que de tanto querer diferenciarse se pasa de frenada, y es que si bien es cierto que lo que menos necesitaba el personaje era que se volver a contar su origen, no hubiera estado mal dotarlo de motivaciones y no convertirlo en una caja vacía y menos aun en un mini Iron Man. En el haber de la peli esta el casting y el ambiente de instituto, así como el villano, en su debe destaca el que aunque la peli gira con acierto en torno a la idea de poder y responsabilidad tan central en el personaje, lo cierto es que parece que Peter no llega a aprender la lección. Cerrando Marvel Studios ya a final de año llego Thor Ragnarok, una suerte de comedia en el que sus múltiples y potentes momentos épicos quedan lastrados por un humor que no sabe cuando frenar.

Siguiendo con el mundo del cómic pero lejos ya de los superhéroes cuatro ha sido las adaptaciones que he visto este año, Ghost in the Sell que pese a su pirotecnia visual y su claro homenaje a Robocop se queda finalmente en nada. A otro nivel, algo parecido le pasa a Valerian y la ciudad de los mil planetas, visualmente es una autentica maravilla, pero al final termina quedando enterrada por un desarrollo previsible y manido. Kingsman y el circulo de oro, peca un poco de lo mismo que Guardianes 2, es demasiado parecida a la primera y ya no sorprende, lo que no quita que sea, al igual que aquella, una película tremendamente entretenida y disfrutable. Quedaría por mencionar Atómica una película de espías por momentos ininteligible y en la que sus escaso aciertos no compensan sus visionado, por suerte se olvida al poco de acabarla.

Pero no solo de cómics viven los blockbuster y Star Wars Episodio VIII: The last Jedi así lo demuestra. Enorme controversia la creada por una película que en todo caso es innegablemente superior en todos los aspectos a su predecesora y que cuenta con alguno de los momentos más impactantes del año. Cabe apuntar también aquí la excelente Guerra del Planeta de los Simios, un tipo de blockbuster a contracorriente de la forma en la que hoy se conciben y hacen este tipo de películas, aquí es la historia y los personajes las que que conducen a los set-pieces y estos no tiene valor por si mismos fuera de su lugar en la película. Una película que como toda la trilogía se centra más en el desarrollo y evolución de personajes que no en la pirotecnia que promete el titulo. Por presupuesto e intenciones comerciales, Blade Runner 2049 es sin duda un blockbuster aunque aun más que la Guerra del Planeta de los simios, es un blockbuster muy distinto, tanto por ritmo como por concepción de la acción/espectáculo del mismo. Centrado sobre todo en la historia, con una puesta en escena heredera del Blade Runner original pero a la vez con personalidad propia la película de Villeneuve es sin duda el flim del año. No lejos le andaría Dunkerque una autentica experiencia inmersiva de puro cine donde Nolan demuestra ser de los pocos directores capaz de arrasar en taquilla sin tener una marca/franquicia detrás. Mucho menos interesantes resultaron tanto La Momia, intento al parecer frustrado de Universal de crear un Dark Universe y Kong Island intento parece que con éxito de crear un Monster Universe, ambas películas con sus puntos de interés son francamente olvidables, siendo en todo caso la de Kong más salvable. Por peso del material que adaptan y por las intenciones originales La Torre Oscura debería haber sido un blockbuster, algo que sin embargo no fue, quedando en una adaptación de discutibles valores artísticos y de muy escasa ambición de una saga que debía dar para más. Más interesante es Alien Covenant secuela de la muy apreciable Prometheus y precuela de la seminal Alien, en Covenat hay una afortunada mezcla de los mejores elementos de ambas películas que dan como resultado una obra que sin ser plenamente satisfactoria, si resulta muy estimulante.

En un espectro muy distinto y en una de las grandes polémicas del año encontramos los estrenos de Netflix, de los cuales he podido ver tres este año muy distintos, todos muy distintos entre si. Dejando de lado la (muy) absurda polémica sobre si esto es cine o no, la película que más me ha interesado de la plataforma de streaming ha sido sin duda la española Fe de etarras, una amarga reflexión en tono de comedia negra sobre el fin de ETA, los nacionalismos y la convivencia. Okja, bienintencionado aunque extramadamente manipulador alegato ecologista esta muy por debajo de las expectativas creadas. Lo mismo pasa con Bright, donde pese a que el guión es de Max Landis, los temas e ideas de a misma entrocan de manera clara con el mundo de su director un David Ayer que tiene en su haber películas mucho más interesantes que esta.

Sin ser un gran fan del cine de terror son varias las películas de este genero las que acabado viendo en 2017. Más allá de la ya mencionada Múltiple, empezamos por Life, un claro homenaje a la original Alien que cuenta también con elementos de La Cosa de Carpenter y que ha sido una de las grandes sorpresas del año por la enrome tensión que consigue crear y por lo amargo de su final. También muy satisfactoria resulta la morbosa La cura del bienestar quizá algo lastrada por su excesiva duración y su perfeccionismo formal, pero en todo caso una de la películas del año. Al igual que lo fue la española Verónica que cuenta con una de las imágenes más potentes del 2017. Más decepcionante es sin duda It la película de terror más taquillera de la historia pero que pese a su acierto en el retrato de los personajes y su mundo, falla en su transmisión del terror por lo de manual, casi de pura formula que resulta en su planteamiento.

Entramos ya en el terreno de producciones más independientes/pequeñas de presupuesto y ambiciones comerciales más limitadas que corren el riesgo de ser desterradas de la cartelera ante la proliferación de marcas y franquicias como centro de las mismas. Dentro de este tipo de películas encontramos gran variedad entre las que se incluyen algunas de las más relevantes del año. Tal es el caso de Madre! la valiente y compleja película de Darren Aronofsky que puede ser tanto interpretada como una fabula ecológica como defiende el autor, como también como una suerte de estudio del proceso de inspiración/creación/autodestrucción que no pocas veces acompaña al arte. En otro estilo pero también fundamental encontramos a Detroit donde la extraordinaria dirección de Kathryn Bigelow consigue introducir al espectador en la historia de tal modo que parece estar viviendo en sus carnes todo el terror y angustia de un acto extremo de brutalidad policial y racismo por desgracia tan de actualidad incluso hoy en día. En realidad, nunca estuviste allí es otro tipo de película de gran potencia visual y con un cierto cuestionamiento de la masculinidad como subtexto sostenida por una desgarradora interpretación de el siempre excepcional Joaquin Phoenix. También espectacular es la interpretación de Casey Affleck en la interesante Manchester by the sea, drama sin concesiones, bastante deprimente y que basa toda su fuerza en el trabajo del actor. Entraría aquí también la oscarizada pero terriblemente aburrida Moonlight , película no carente de valores que sin embargo no logran superar el tedio de su visionado. Todo lo contrario sucede con The Disaster Artist otro tour de force interpretativo en este caso de James Franco que en su reflexión del cine dentro del cine consigue hacer de Tommy Wiseau alguien con quien simpatizar en cierta medida más allá de sus defectos y fobias. Lady Macbeth por su lado presenta un personaje con el que es casi imposible empatizar en un flim de nuevo sostenido por la portentosa actuación de una actriz, Florence Pugh en este caso. Una historia de ambición, control, poder y deseo llevados al extremo. También como historia de poder, control, ambición y falta total de ética o escrúpulos hay que mencionar El Fundador, atractiva película sobre los orígenes de McDonalds. En La seducción Sofia Coppola consigue un ejemplar remake de la original de Don Siegel sin aportar, eso si, nada que no estuviera ya en aquella.

A ghost story como reflexión sobre el paso del tiempo y lo liquido de los tiempos que nos ha tocado vivir rima con la francesa Personal Shopper donde  Olivier Assayas con su habitual pulso narrativo consigue trazar un afortunado retrato de la sociedad que estamos construyendo. También de Francia llegó la provocadora La amante doble, película de retorcida morbosidad que consigue atrapar al espectador en su tela de araña arratrandolo hacía el inesperado giro final. Quedan para acabar cuanto películas muy distintas entre si, primero el gran fracaso del año Vivir de Noche de Ben Affleck un neonoir que pese a su elegancia termina cayendo por sus interpretaciones muy planas y por una historia carente de verdadero interés. No es el caso de Baby Driver, película de marcado tono pop con magnificas interpretaciones y personajes cargados de interés que ademas supone un autentico disfrute visual y sonoro. Como disfrute visual es John Wick: Pacto de Sangre, tal vez no tan estimulante como la primera entrega pero aún así tremendamente entretenida y dinámica. Colossal por su parte como película sobre el maltrato y el empoderamiento de la mujer a través de una historia de monstruos supone una propuesta tan original como interesante.

lunes, 1 de enero de 2018

Mis series de 2017.

Cada año escribo por aquí mi top personal de las tres principales opciones de ocio que se reparten mi tiempo libre: cómics, series y cine. El año pasado empece por los cómics y acabe con las series, este voy a hacerlo al revés.

Las distintas plataformas de streaming facilitan el acceso a una gran cantidad de series a las que es muy fácil acceder sin complicaciones prácticamente en su estreno sin importar el idioma. Esto ha condicionado que este año hayan sido múltiples las series que he visto y en consecuencia más complicada la elección. Aunque eso es lo divertido de este juego, claro. Sin más mis cinco series favoritas el año:

5,- Glow: Diez episodios de apenas media hora de duración en torno al surgimiento de un programa de lucha libre femenina que alcanzo cierto culto en los 80, La mano de Jenji Kohan creadora de esa maravilla que es Orange is the New Black se deja sentir en el retrato de toda una serie de mujeres que tratan de abrirse camino en un mundo despiadadamente masculino y donde la ironía y el humor son los hilos conductores de una trama esencialmente dramática. Imposible no encariñarse con los distintos personajes que pueblan esta serie de Netflix plagada de perdedores en busca de su oportunidad.

4,- Mindhunter: De nuevo de la mano de Netflix y con la figura de David Fincher detrás llego esta serie que narra los orígenes de la criminología moderna y como esta impacto tanto a sus creadores como al mundo que intentaban transformar. Desoladora por momentos, profundamente humana en otros, los dilemas que plantea la serie y el impacto de sus protagonistas tuvieron en el mundo tal y como lo conocemos hoy en día son algunos de los elementos que hacen de esta serie algo tan especial.

3,- The Deuce: Definir la nueva serie de David Simon y George Pelecanos para HBO como una serie sobre los orígenes del porno es casi reducirla al absurdo. Si claro eso esta ahí, pero la serie es eso y mucho más. La serie es el retrato de una época y lugar concretos y de como el capitalismo es capaz de adaptarse a todo para seguir engordando su cuenta de resultados. Y la cosa no ha hecho más que empezar, deseando ver la segunda temporada.

2,- Twin Peaks 3: Probablemente la mayor revolución televisada de lo que va de siglo XXI, todo un paso adelante a la que se adivina sin embargo muy poca influencia (¿como se puede imitar algo así?) y una muestra de lo lejos que puede llegar la ficción televisada si se le da un autor libertad y medidos para contar una historia de más de 17 horas dividida por comodidad en 18 capítulos pero concebida como un todo. Si alguien esperaba que David Lynch se refugiase en la nostalgia y recuperase sin más lo que fue el Twin Peaks original se llevara toda una sorpresa. Esta nueva Twin Peaks más que verla hay que sentirla. Las serie de Showtime en los USA se pudo ver en Movistar Televisión en España.

1,- Por 13 Razones: Y hablando de sentimientos, hay sin duda en este lista (y probablemente fuera de ella) series mejores que Por 13 razones, pero desde un punto de vista de impacto emocional ninguna serie me ha llegado tanto al alma como esta de Netflix. La profunda humanidad de sus personajes centrales, la inteligencia y valentía a la hora de tratar un tema tan complejo como el suicidio, las actuaciones y la estructura misma de la serie han echo de esta la única serie que he visto dos veces este 2017. Al final las dos veces me dejando congelado en el sitio.

Hay muchas más series, Manhunt: Unabomber con ecos de Mindhunter es otra maravilla, la segunda temporada de Stranger Things es aun mejor que la primera, pese a sus pegas me ha encantado Juego de Tronos este año, al igual que Feud o la distopica The Handmaid's Tale pero había que elegir y esta ha sido mi lección.