domingo, 21 de octubre de 2018

Xerxes , la caída de la casa de Darío y el ascenso de Alejandro.

Publicado por fin tras largos años de espera desde que el proyecto fuera anunciado, con Xerxes Norma recupera el tan largo tiempo olvidado formato grapa (eso si, en ese oximoron que es en si mismo el concepto de “grapa de lujo”) y en esperar que salga el tomo en formato apaisado, tenemos ya publicados los cinco números que componen la serie limitada.

En los últimos tiempos la figura de Miller ha estado envuelta en la polémica, ya sea por sus declaraciones, ya sea por la forma en que ha derivado su actual estilo de dibujo, la figura de unos de los autores de cómics más relevantes de la historia, ha estado rodeada de reacciones encontradas de amor/odio que por otro lado al autor parecen darle un poco igual. Solo así se entiende que lejos de amilanarse, Miller haya profundizado en su estilo de dibujo, dejando claro el mensaje , “este es quien soy ahora, y no tengo razones para cambiar”. Xerxes es, en fondo y forma una de sus obras más maduras, donde encontramos a un Miller seguro de sus habilidades y donde busca ante todo dar un discurso visual sobre la forma en la que entiende el medio y la manera en la que ha evolucionado su propio estilo.

Es inevitable, a la hora de escribir sobre Xerxes, referirse a 300, la obra con la que Miller dio un golpe encima de la mesa explorando las posibilidades visuales del medio y llevando su dibujo más lejos de lo que nunca lo había hecho hasta ese momento. Así las cosas, y partiendo de esos postulados visuales ya ensayados en 300, Miller vuelve a dar un paso adelante, radicalizado su discurso narrativo, yendo aún más lejos que nunca en su obra y rozando por momentos la abstracción, en un dibujo que sin perder nunca su fuerza y su sentido narrativo, busca más el simbolismo que la representación de la realidad. Una obra por tanto coherente como enlace con 300 y con lo que esta supuso. El color de Alex Sinclair, aunque lejos de aportar los valores narrativos que aportaba en el Lynn Varely, si entiende en todo momento lo que pretende el autor de El regreso del Señor de la Noche y sabe acompañarle a lo largo de la obra con inteligencia y elegancia.

También y al igual que sucedía en 300, Miller se muestra en Xerxes más interesado en la vertiente mítica y simbólica de la caída de Persia y el ascenso de Alejandro que no en su lado más historicista, algo que simplemente ignora cuando no lo necesita. Así de Darío I el grande pasamos a Xerxes, su “transformación” en dios y su caída traicionado por los suyos y de ahí saltamos directamente a Dario III y su guerra con Alejandro Magno. Aquí, Miller no esta tan centrado en un acontecimiento o batalla concreta si ni en mostrar el gran cuadro del enfrentamiento entre el Imperio Persa y las polis griegas a los largos de decenas de años hasta una suerte de culminación final con el triunfo de Alejandro. Es Xerxes, y no solo en este aspecto, mucho más ambiciosa de lo que en su día fue 300.

Aunque de nuevo el punto de vista adoptado es el de los griegos, en Xerxes, al no ser un relato contado por un soldado a otros soldados antes de la batalla, los persas son humanizados y el mismo Xerxes es reflejado tanto en su carácter más, supuestamente divino, como en su vertiente más humana. Lo mismo sucede con Alejandro Magno, tratado como un genio casi tocado por los dioses pero a su vez completamente humano en su comportamiento y reacciones ante los acontecimientos que se narran en los cómics. Una humanización que sin embargo no es óbice para ahondar en el elemento más grandilocuente y si, definitivamente mítico (lo que sin duda más interesa al autor), en el que Miller se explaya sobremanera a lo largo de la obra, consiguiendo transmitir la fascinación que siente por este periodo histórico.

Así, como decía más arriba, lo que Xerxes viene a dejar claro, es que el estilo, supuestamente “feísta” de Miller, y tan criticado desde los defensores de la ortodoxia en el cómic, esta aquí para quedarse. Esa es la forma en la que Miller concibe ahora su arte y si eres capaz de vibrar con la fuerza que transmite su dibujo, de maravillarte con la inteligencia expositiva de su brillante narración, Xerxes en si duda un cómic que vas a disfrutar ya que es donde Miller alcanza la perfección de su estilo actual. Si por el contrario no puedes entrar en el juego visual que propone Miller, si necesitas un dibujo de acabado más convencional o “bonito”, Xerxes es un cómic al que no merece la pena que acerarse. Por mi parte solo puede añadir que difícilmente podría haberla disfrutado más.

6 comentarios:

Antonio Alvarez dijo...

Hombre, el es guión es una patochada total. Creo que debería haber un límite de lo que cualquiera puede hacer con el pasado de todos, que hay gente que no tiene ni idea y se entera de las cosas por la industria del entretenimiento. Un Alejandro con barba o unos espartanos en campaña con él cuando en realidad atacaron al macedonio por la retaguardia... Cualquier mensaje que quisiera dar Miller sobresta época no llega porque su relato poco tiene que ver con la Historia. No esta hablando sobre ntro. pasado. Es un delirio. En eso el arte encaja perfectamente.

Fer1980 dijo...

No estoy de acuerdo. No es un documental, ni pretende ser una lección de historia, es un relato épico que coge lo que necesita, ignora lo que no y se inventa lo que le va bien. A mi desde luego me funciona muy bien y creo que consigue lo que quiere transmitir: grandeza y epicidad.

Antonio Alvarez dijo...

No estoy de acuerdo :D Claramente no es un documental y no es histórico, pero el pasado hay que respetarlo porque manipularlo es el paso previo a olvidarlo. Por otro lado no hace falta que venga Miller con sus delirios y filias para que la historia de los Aqueménidas y Alejandro rezume grandeza y epicidad. Te puedes reír de los superhéroes pero no de la Historia porque esta somos ntros. En fin, en mi opinión Miller sigue poniendo su arte al servicio de patochadas. No le ha sentado bien el nuevo milenio :(

Fer1980 dijo...

Bueno esta claro que no lo vemos igual, xd. Para mi Miller juega en el terreno de la ficción, partiendo de acontecimientos historicos si, pero ficcionandolos para llevarlos donde le interesan, no es ni pretende ser historicista, para eso hay otras cosas.

Antonio Alvarez dijo...

Perdón por insistir, pero precisamente. Para ficcionar y desbarrar no necesitas la Historia para nada. Por eso, si la usas, pienso que, deberías ser consecuente y tener límites que son el no faltar a la verdad. Esa es mi opinión respecto a esto y cosas parecidas. Todo NO vale.

Fer1980 dijo...

No se, a mi no me molesta, me gusta jugar con la historia en obras de ficcion, que es lo que es este Xerxes, me gusto lo que Tarantino hizó en Malditos Bastardos, me gusto Gladiator y como partiendo de personajes historicos se inventan lo que quieren, no se, no lo veo de la misma forma que tú, lo veo como ficción que parte de unas bases más o menos históricas.