lunes 20 de julio de 2009

“Soy el jodido Batman”; una reflexión sobre All Star Batman y Robin.

Uno de los comics más polémicos de uno de los autores que más ha buscado la polémica a lo largo de su carrera; tras haber pergeñado el Batman definitivo en obras como Batman: Año Uno, Dark Knight o Dark Knight 2, Frank Miller (acompañado en esta ocasión por Jim Lee) da una vuelta de tuerca a su visón del hombre murciélago.

Vivimos en una sociedad en la que vales tanto como tu ultima obra, en la que autores de la talla de Claremont y Byrne son vejados por gente que no solo critican sin piedad sus trabajos más recientes, si que van más allá y se atreven a cuestionar su aportación al género, hacer leña del árbol supuestamente caído es algo que al perecer todos disfrutamos, y más si el árbol era grande y poderoso, sin embargo, aún así, parecía que había figuras intocables , su aportación no a un género en concreto, si no al medio como tal, hacía pensar que aunque sus ultimas obras pudieran ser más o menos discutibles, su trabajo su trayectoria nunca sería olvidada, Frank Miller, parecía jugar en esa liga, sin embargo solo era eso, apariencia.

Basto con que tras acomodarse en exceso en su Ciudad del Pecado, Miller regresara mainstream para hacer DK2, para que todos saltarán al cuello como aves rapaces en busca de carroña, Miller como siempre, nada acomodaticio, inconformista nato, hizo en DK2 una apuesta arriesgada, un trabajo diferente, plagado de aciertos que sin duda superaban con creces a los errores que hubiera podido cometer, pero claro, la “gente” esperaba al Miller de los 80, esperaba otro DK, olvidándose de que esa obra ya estaba escrita, a estas alturas, parece claro que hubiera hecho lo que hecho, al “gente” se lanzaría al cuello, así que Miller hizo lo que le dio la gana, y lo hizo muy bien.

Con estas y con la “gente” de uñas cuando se anuncio el próximo proyecto de Miller, parecía claro que fuese como fuese al polémica le iba a acompañar, y claro así fue, su colaboración con Jim Lee en All Star Batman ha sido criticada hasta la saciedad, ha sido objeto de todo tipo de mofas y befas (lo que no ha impedido que se haya vendido como los ángeles), y se ha multiplicado las preguntas del tipo ¿qué le pasa a Miller?; leído el reciente tomo publicado por Pda no puedo más que esbozar una sonrisa y responder, nada, no le pasa nada, pero vayamos por partes.

Cuando Miller inició el proyecto, quiso dejar claro que iba a trabajar como “su” Batman, para él, Batman Año Uno, DK, y DK2 no son si no comics ambientados en un mismo universo, “su” particular Universo DC, y All Star estaría en medio de todo, así, si en Año Uno veíamos un Batman inseguro y conociendo sus propios limites, en DK teníamos un Batman totalmente confiado y sabedor de lo que hace, mientras que en DK2 teníamos a un Batman “completo” que por fin había comprendido que los “malos” no eran los ladrones y asesinos que había estado persiguiendo toda su vida, si no que este estaba mucho más arriba, en All Star, tendríamos un Batman mucho más seguro de si mismo que en Año Uno, bravucón y algo salvaje, que sin embargo en su interior aún albergaría dudas sobre lo que estaba haciendo y como lo estaba haciendo, sería, como siempre en el Batman de Miller, un Batman obsesionado con su misión, que disfruta haciendo lo que hace y que poco a poco terminaría por transformase un una autentica fuerza de la naturaleza.

Para la ocasión; Miller contaría con la colaboración de Jim Lee , el artista para el que se invento el concepto “hor artist”, el rey de los 90, un dibujantes espectacular y detallista, que aunque de narrativa limitada lo compensa con creces por el tremendo impacto visual de su obra, Miller como siempre (como en Año Uno, como en Elektra Asesina, como en Give me Liberty, como en Hard Boiled), escribiría su obra pensando en el dibujante que iba a realizarla, un dibujantes especializado en playmates y culturistas posando, y de eso íbamos a tener mucho en All Star.

La declaración de intenciones de Miller, y el planteamiento de la obra tenía buena pinta, y el primer número incluso fue recibido con tímidos aplausos, sin embargo pronto las cosa cambio, los continuos retrasos, las esperpénticas portadas de Miller, el ritmo de la historia, y sobre todo la actitud de Batman (“¡ese no es Batman!” gritaba el fandom ofendido), hicieron que el comic llegara a ser descrito como “el peor comic de la historia”, las descorazonadoras criticas, y el que el ojear el comic cuando por fin llegó a España no diera buenas sensaciones, hizo que incluso los seguidores más acérrimos de Miller pensáramos que estábamos ante un trabajo menor, un mero divertimento a la altura del infame, pero extremadamente divertido Spawn/Batman.

Craso error, leído el comic, y aunque uno aprecia varios problemas que a continuación se detallaran, no puedo por menos que decir que All Star Batman y Robin es un comic cojonudo, que aprovecha al máximo la muchas virtudes de su dibujante, un comic lleno de garra, de fuerza, que transmite esa sensación tan difícil de conseguir y en la que Miller es el amo, un comic que te agarra desde el principio, que no te suelta, un puñetazo directo al estomago que rebosa carisma por los cuatro costados, y sobre todo es un comic extremadamente divertido y adictivo (una vez lo empiezas a leer no puedes soltarlo hasta que acabar).

Decía antes que el comic tiene sus defectos, es excesivamente lento, se supone que la obra dura 18 números, y de los 9 que hemos visto hasta ahora, la trama ha avanzado muy poquito, apenas si se ha planteado, por otro lado la presencia de algunos personajes (sobre todo Canario Negro), no aportan gran cosa y su presencia solo parece ralentizar el avance de al trama, por último el manejo del “tempus” es algo confuso, de repente Dick Grayson ha dado una rueda de prensa no se sabe muy bien cuando, de repente Vicky Bale esta al borde al muerte no se sabe muy porque, pasan días y realmente no tienes la sensación de que haya pasado siquiera una noche etc, sin embargo, aún siendo defectos importantes, no pueden ocultar la fuerza que transmite el comic, que en ocasiones parece situarlo por encima del bien y del mal.

“Soy el jodido Batman” exclama indignado el hombre murciélago, ¡y joder si lo es!, este es el Batman de Miller, el Batman de DK, el Batman de DK2, el Batman que poco a poco se va configurando en Año Uno, su características más esenciales son (como no podía ser de otra forma en manos de Miller) exageradas al límite, tal vez con menos sutilidad que en DK (¿no esta allí ya un poco loco?, ¿no sale riéndose de su “bat-tanque-móvil” para luchar con el líder mutante?, ¿no desafía toda autoridad y hace lo que le da la gana?, ¿no adopta como Robin a una niña sin experiencia?), pero con igual convencimiento, Miller retrata un Batman medio loco (“pero mi otra mitad esta perfectamente cuerda” señala el hombre murciélago en uno de esos diálogos tan cortantes y expresivos marca de la casa), como SIEMPRE ha hecho, un Batman que sitúa su sagrada cruzada por encima de todo, pero es un Batman que duda, un Batman que no esta seguro de estar haciéndolo bien con Dick, un Batman que esta todavía lejos de esa fuerza de al naturaleza que es en DK o en DK2, pero que avanza a pasos agigantados hacía allí.

Si hay algo que echar en cara a Miller en este comic, es su tardanza, no se si es culpas suya, de Lee, de la editorial o de todos a la vez, pero no puede ser que una obra iniciada a finales de 2005 este todavía lejos de acabar, no puede ser que haga un año desde la salida del último número (el 10), no puede ser, y menos por parte de un autor que tantas veces a declarado la necesidad de compromiso por parte de los artistas, compromiso con los lectores y compromiso con los libreros; compromiso que aquí a faltado.

Más allá de eso y a expensas del final de la obra, All Star Batman es un magnifico comic, una divertidísima lectura, y una obra que encaja perfectamente dentro de la visión que Miller ha dado del hombre murciélago a la largo de las décadas, no estamos pues ante una obra menor, tampoco ante uno de su mejores trabajos, pero sin duda si ante un gran comic, lo mejor es leerlo dejando atrás los prejuicios, leerlo de un tirón, te atrapara, al menos conmigo así lo hizo.

sábado 18 de julio de 2009

All Star Superman; el regreso del superhéroe.

El mejor comic de superhéroes de la década, la obra que debería marcar un antes y un después en un género que va a la deriva, uno de los tebeos más esperados de los últimos tiempos; las expectativas ante All Star Superman no podían ser más elevadas, por fin su publicación en España permite saber si la cosa era para tanto...aunque claro eso dependerá de lo que espera cada uno.

All Star Superman es simple y llanamente una reivindicación del comic de superhéroes, ni más ni menos, esto que puede llevar a más de uno a pensar “para este viaja no hacían falta tantas alforjas”, tiene su aquel no se crean; en la época en la que vivimos actualmente, cada más vez más parecida a los “añorados” 90, ya apenas hay comics de superhéroes, si hay comics de gente disfrazada, que vuela, lanza rayos por los ojos y ejerce la violencia como mecanismo resolutor de conflictos, sin embargo no son superhéroes, no hacen cosas heroicas, no se sacrifican por un bien mayor, no salvan vidas, no ponen la vida humana por encima de todo, no luchan con supervillanos, no hacen nada.....más que hablar y de vez en cuando pegarse entre ellos, esos son los comics de superhéroes que tenemos hoy en día (con alguna honrosa excepción claro esta), y frente a esto se revelan Grant Morrison y Frank Quitely.

En cierta medida, All Star Superman viene a ser un poco lo que fue Marvels en su momento, viene a decir “eh, los comics de superhéroes no deberían ser así”, los comics de superhéroes deberían recuperar el sentido de la maravilla, la magia y la simplicidad de un bueno muy bueno dispuesto a salvar al mundo, y de un malo muy malo dispuesto a conquistarlo, en ese sentido, la obra enlaza claramente con la figura de su guionista, Grant Morrison, un fan de los superhéroes de los 50, una época llena de cosas absurdas y sin sentido en el género, pero a la vez llena de imaginación, donde no parecía haber otro limite más allá de aquello que pudieras imaginar, donde una idea (cualquier idea) valía para contar una historia, donde la continuidad no se había convertido en una cuerda que ahogaba la creatividad, y donde un comic de superhéroes podía a tener a un héroe haciendo cosas heroicas sin que nadie se extrañase por ello.

All Star recuerda también al Supreme de Moore, aunque al contrario que aquel, no es, ni pretende ser un relato sobre los comics, más que un comic en si, Morrison, al igual que Moore hiciera antes, revindica todos los elementos que han hecho de Superman un icono, incluso los más absurdos que en mano de guionistas tan talentosos no lo parecen tanto , y no solo los revindica si no que los usa en toda su extensión, demostrando que no donde hay talento no importa lo absurdo que pueda parecer un concepto, siempre se puede sacar algo de ahí.

Hay en el comic ciertos ecos también de “Que sucedió con el hombre del mañana”, al igual que en aquel relato de Moore, Morrison juega narra aquí un relato crepuscular de un Superman consciente, tal vez por primera vez, de su propia mortalidad, una mortalidad que le llega de manos de su peor enemigo, una mortalidad que pese a todo le deja tiempo para elaborar un testamento y para realizar (como buen mito moderno) 12 trabajos épicos antes del final, sin embargo y al contrario que en aquel relato de Moore, no hay en el Superman de Morrison miedo o desesperanza, solo ganas de hacer las cosas bien y de quedar en paz, si comparten sin embargo la noción de que de una forma u otra, Superman no puede morir, sus ideales, su pura bondad, sus ganas de ayudar, hacen que Superman (tanto física como metafóricamente) sea, deba de ser, algo eterno, algo que incluso Luthor (en uno de los mejores momentos del comic), llega a entender.

Pero Morrison no hace esto solo, All Star Superman es una obra que sería difícil de imaginar sin la presencia de Frank Quitely, quien ya desde la icónica (desde que salió se convirtió en un clásico instantáneo) y magnifica portada del número uno de la colección deja claro que estamos ante el mejor trabajo de un magnifico narrador, un excepcional dibujante que apoyado por el maravilloso color de Jamie Grant (luminoso cuando ha de serlo, oscuro cuando toca, siendo así un elemento narrativo más) consigue transmitir la grandeza, la fuerza, y a la vez la humildad y bondad de un personaje, que siempre debería ser dibujado así, su presencia debería ser por si misma un referente moral, su rostro debería reflejar su poder, pero también su bondad, Quitely escatima fondos y sigue haciendo los rostros femeninos un poco..de esa manera, pero su trabajo en esta colección le ha unido (si es que no lo estaba ya) al Olimpo de los grandes dibujantes, destacando especialmente su capacidad para diferenciar a Clark Kent de Superman, son (parecer ser, vaya), dos personas totalmente distintas mucho más allá de las gafas.

Viendo el comic fríamente, y tratando de imaginarlo en otro contexto, la verdad es que All Star Superman no pasaría de ser un magnifico comic de superhéroes (algo así como lo que fue en su día Superman: Identidad Secreta), muy bien escrito y muy bien dibujado, al que probablemente no se le hubiera dado tanto bombo, sin embargo, en el contexto actual, leer un comic de superhéroes que no se avergüenza de serlo, que reconoce la simplicidad de sus premisas (que en ningún caso limita la posibilidad de contar grandes historias), y que lo hace además con el principal icono que ha dado el género, uno no puede más que entender y compartir los aplausos con los que ha sido recibido esta obra, y esperar que su éxito marque una tendencia que permita volver a leer comics de superhéroes donde estos se comporten como tal, todavía no es tarde.

miércoles 15 de julio de 2009

Wild Worlds de Alan Moore.

Más allá de sus magnifica etapa en WildC.A.T.S, Alan Moore realizo diversos trabajos para la editorial de Jim Lee antes de concebir al línea ABC comics, con motivo del Salón del Comic de Barcelona, Norma ha tenido a bien recopilar el grueso de esos trabajos en uno de esos voluminosos tomos a los que últimamente nos tiene acostumbrados.

A la hora de enfocar el trabajo de Alan Moore para Image comics (editorial donde se encontraba inicialmente el sello Wildstorm) hay que tener en cuenta varios elementos, Moore llevaba varios años alejado del comic comercial americano más centrado en proyectos personales, sus conocidas diferencias con Marvel primero y con DC después le mantenían alejado del comic mainstream, lo que no implicaba que hubiera disminuido su interés por los superhéroes, así las cosas el nacimiento de Image le proporciono la posibilidad de acercarse a un universo casi virgen en el que poder explorar multitud de ideas.

Moore busco en su acercamiento a Image volver (según sus propias palabras) a “ser comercial”, lo cual no tenia en si nada de malo, pero como el mismo reconoce, si condiciono que en ocasiones el enfoque de su obra no fuese tal y como él deseaba en un principio, pues tanto él, como el publico del comic comercial había cambiado desde los 80, así y aunque en su etapa en Image hay autenticas maravillas como los ya mencionados WildC.A.T.S, El día del juicio o Supreme, lo cierto es que es en esta etapa donde se pueden encontrar los trabajos más flojos de la ya dilatada trayectoria del barbudo de Northampton, lo que nos lleva directamente a estos Wild Worlds.

El tomo recopila tres miniseries, un especial, y una complemento de su etapa en WildC.A.T.S, precisamente la primera miniserie de cuatro números supone un cruce entre estos, y Spawn, probablemente las dos series más representativas de Image, habida cuenta de que sus creadores fuero Jim Lee y Tod McFarlane respectivamente, la miniserie cuenta con lápices de Scott Clark por entonces un clon (uno más) de Lee, aunque algo estilizado, el comic se centra en el encuentro entre ambas franquicias y la lucha común para derrotar a un Spawn del futuro que se ha hecho con el control de la Tierra y la ha convertido en un infierno en vida, aunque el comic juega con ideas interesantes sobre las paradojas temporales, lo cierto es que es probablemente el peor trabajo de Moore que he tenido la oportunidad de leer, el comic carece de cualquier tipo de profundización en los personajes, no juega apenas con lo que supone para estos encontrase con sus “yo” futuros, y propone una trama y unas relaciones interpersonales que se antojan demasiado simplistas, no es que sea un mal comic, es que es del montón no hay nada de Moore en el, salvo quizá en la resolución, a esto contribuye también el dibujo de Scott Clark, un dibujo que pese a imitar a Lee no consigue su fuerza y su plasticidad, manteniendo por el contrario (e incluso exagerando) sus limitaciones narrativas, a esto se añade un abusivo uso del copypaste, para hacer un comic que visualmente no resulta ni siquiera espectacular.

Más interesante es la segunda miniserie, también de cuatro números y centrada en Voodoo (uno de las protagonistas de WildC.A.T.S) en este caso con lápices de Al Río y Michael Lopez (con un estilo de dibujo que es una extraña mezcla entre Adam Huges portadista de la serie y Jim Lee), Voodoo responde a uno de los dos estereotipos de mujeres que por entonces se manejaba en Image, por un lado estaba la mujer dura, asesina despiadada y con características especialmente masculinas (salvo en lo físico) y representada en los WildC.A.T.S por Zealot, y por otro lado estaba la mujer ingenua pero poderosa, fácil de engañar y deseosa de guía y apoyo a este estereotipo respondía Voodoo y con él sabiamente juega Moore (su Voodoo es tan ingenua que parece tonta…aunque siempre tienes la sensación de que todo puede ser una mera mascara), al igual que con su nombre (la historia tendrá mucho que ver con el vudú), y con su pasado como bailarina “exótica”; con todos estos mimbres Moore construye una historia muy interesante donde el papel del destino, la fuerza del nombre que uno elige y el poder del pasado para condicionar el futuro juegan un papel muy importante, el dibujo sin ser nada del otro mundo si resulta atractivo, y hacen que el comic merezca bastante la pena.

La tercera miniserie estaría protagonizada por Deathblow, bueno en realidad no, pero enseguida lo aclaramos, serán tres números y contara con los lápices de Jim Baikie, un artista con personalidad propia y que lejos de imitar a Lee construye su propio estilo muy influenciado por Dave Gibbons, la historia está protagonizada por un clon femenino de Deathblow, que tras despertar en un mundo hostil, se encontrara con otros clones, unos aliados, otros enemigos; la trama es bastante interesante y juega con elementos tales como la construcción de la propia identidad, los límites de la ciencia y el deseo de construirse un destino propio, todo ello elementos clásicos de la ciencia ficción, que Moore sabe usar muy bien, un comic bastante bueno y de interesantes lecturas.

Quedaría por mencionar el especial protagonizado por Mr.Majestic (el “Superman” del Universo Wildstron), un comic espectacularmente dibujado por Calos D´Anda (con páginas absolutamente maravillosas que transmiten toda la fuerza y la grandeza que un personaje así debería transmitir) en el que Moore realiza un magnífico trabajo, demostrando una vez más lo bien que se maneja con estos personajes que han trascendido su propia humanidad, la historia se sitúa en el mismísimo fin de los tiempos, cuando un puñado de supervivientes liderados por Majestic buscan una salida ante el fin de todo, Moore juega con la idea de la consciencia de la propia mortalidad entre seres que se creían inmortales, sabe dar un tono crepuscular a una historia que juega (como es habitual en Moore) con la idea de que todo final es un principio, y todo principio es también una final, sin duda la mejor historia incluida en el tomo, y cuya inclusión casi justifica por sí sola su compra.

Para terminar una pocas páginas situadas en plena etapa Moore en los WildC.A.T.S, que con lápices de Travis Charest juega una vez más con la figura de Tao y su enorme inteligencia, sin duda una de la mayores aportaciones del guionista al Universo Wildstorm (y si no que se lo digan a Brubaker y su Sleeper).

En fin, como no podía ser de otra manera por su carácter heterogéneo, un tomo irregular, que aún así contiene varios comics que merecen muy mucho la pena y que es un claro botón de muestra del Moore más comercial, la edición de Norma como siempre en este tipo de productos es buena y ajustada de precio, pero claro siguen siendo 26 euros por un comic, sin duda una de los grandes problemas que tenemos hoy en día.

martes 14 de julio de 2009

Daredevil: Historia de un hombre sin miedo: Parte CXI: Daredevil en España I; Comics Vértice.

Empezamos una serie de post destinados a glosar brevemente la trayectoria del personaje en nuestro país, hoy le toca el turno a Vértice, que en sus diferentes etapas prácticamente publicaría todo el Daredevil pre-Miller (y una breve parte del dibujado por este).

Vértice es a día de hoy una editorial casi mítica para los seguidores de Marvel es España, no en vano fue la que abrió camino a la llegada de estos comics a nuestro país, sus características ediciones, a tamaño reducido y en blanco y negro (de las que tanto bebieron las Bibliotecas Marvel que sin duda basaron parte de su éxito en el factor nostalgia), destacaban también por las maravillosas portadas de Lopez Espi o Enrich, así como por sus llamativos títulos.

Vértice destaco también por lo que hoy en día sería considerado una edición desastrosa, ausencia de páginas, viñetas recolocadas o incluso redibujadas, traducciones “discutibles” , etc, etc, sin embargo esto no hace que estos comics pierdan su magia, entonces era lo que había y tampoco es que mucha gente tuviera acceso a los originales americanos, así que….

En fin, una de las señas de identidad de la editorial, fue la “españolización”, de nombres de compleja traducción o sonoridad, algunos fueron un acierto, (Estela Plateada, La Masa, La Patrulla X), sin embargo otros tuvieron menos fortuna, tal fue el caso de Daredevil, cuya compleja traducción (¿temerario?), hizo recurrir a las dos DD del pecho para dar con Dan Defensor, nombre de no excesivo recorrido, (aunque no deja de ser curioso que en el primer volumen de Forum, la colección llevase el sobrenombre de Dan Defensor bajo el titulo principal, lo mismo ocurrió con el coleccionable del personaje, de nuevo la nostalgia como factor de marketing), pero sin duda más afortunado que el que nos “regalo” la traducción de la serie Spiderman y sus asombroso amigos donde DD sería conocido como Drago Dragon

A lo largo de su dilatada trayectoria (Vértice estuvo publicando comics de Marvel desde 1969 hasta principios de los 80), la editorial contó con diversos volúmenes, el primero de los cuales es el que más ha quedado en el recuerdo de los aficionados, se trataba de tomos de 128 páginas en blanco y negro y con formato reducido, que recopilaban varios comics USA (generalmente entre dos y tres), y que en el caso de Daredevil (perdón de Dan Defensor), conto con una colección de 48 números que si mis datos no me fallan (que puede ser, ya que han sido obtenidos por vía indirecta), recopilo los números 1 al 25 y 30 al 108 de la original americana, así los números 26 a 29 que (de nuevo si mis cuentas no me fallan, agradecería cualquier ayuda al respecto), permanecieron inéditos en nuestro país hasta la llegada de la BM del personaje.

A mediados de los 70, la editorial opto por cambiar el formato, relanzando las colecciones con un nuevo número 1, el formato elegido ahora era el llamado formato revista (ligeramente más grande que el original), y repitiendo eso si el blanco y negro, las colecciones incluidas en este llamado volumen II, no tuvieron excesiva duración puesto enseguida se pillo a la edición original americana y fue necesario recurrir a reediciones; en el caso de DD, este segundo volumen consto de cinco números y dos especiales que incluyeron los números 109 a 123 y del 126 al 128, quedando así sin publicar los números 124-125, que no quedarían inéditos puesto que se incluirían en la genérica Héroes Marvel volumen II que también incluiría los números 130 a 150 del volumen I del personaje, quedando así pendiente el 129, de nuevo (y en principio) hasta su recuperación en la BM.

Posteriormente, y con un ligero cambió de nombre, (Vértice pasaría a ser Mundicomic), se produjo un nuevo relanzamiento que traería consigo una nueva colección de DD, en este caso y de nuevo en formato revista, la colección de 9 números recopilaría los Daredevil volumen I 152 a 160, quedando por el camino el 151.

Así, a lo largo de diversas colecciones (tres volúmenes, dos especiales y una colección genérica), Vértice publicaría los 160 primeros números de la colección americana del personaje, con la excepción de los números 26 a 29, el 129 y el 151, apenas 6 números, lo cual no está nada mal, y hablan de un personaje, que si bien no excesivamente éxitoso, si gozo de una presencia continua en los quioscos.

sábado 11 de julio de 2009

Global Frequency, y que viva el folletín.

¿Es Global Frequency una serie de televisión hecha tebeo, o es acaso una reivindicación de lo folletinesco que el comic book tuvo como base en su origen, y que ahora parece fuera de lugar?, sea como sea no deja de ser curioso (y sintomático) que un comic así haya aparecido en un único tomo (por mucho que Pda ya la sacara en grapa en su momento).

Global Frequency es una agencia internacional formada por mil y un agentes especialista en multitud de campos, dispuestos a activarse en cualquier momento, que se ocupa de la clase de problemas que los estados, a través de la fuerzas convencionales no pueden hacer frente; a partir de ahí Warren Ellis, con la ayuda de 12 dibujantes de primer nivel (Garry Leach, Glenn Fabry, Steve Dillon, Roy Allan Martínez, Jon J. Muth, David Lloyd, Simon Bisley, Chris Sprouse, Lee Bermejo, Tomm Coker, Jason Pearson y Gene Ha), construye 12 capítulos totalmente independientes, en los que diversos agentes (a veces repiten los mismos, a veces no, aunque la presencia de Miranda Zero, fundadora de la agencia y de Aleph, coordinadora del tinglado, es casi constante), de la Frecuencia Global deberán hacer frente a amenazas que van desde planes globales de reducción de la población mundial a un número “manejable”, a ataques de frikiterroristas con reivindicaciones absurdas.

Ellis, construye las historias a base del buen hacer de sus dibujantes y de su habilidad como dialoguista, ni un solo texto de apoyo aparece en los 12 números que conforman la colección, 12 números que van directos al grano, muy dinámicos, llenos de acción y siempre a contrarreloj, Ellis se centra en la trama, y en como los protagonistas tratan de detener al amenaza de turno, no hay apenas desarrollo de personajes y no se necesita, Ellis nos dice todo lo que necesitamos saber con apenas dos diálogos, y a partir de ahí al lío, buscando siempre la complicidad del lector, y a través de mecanismos eminentemente visuales, Ellis adapta el estilo y la visión de una serie de televisión, como pocas veces se ha visto en el comic, eso si adapta el estilo de las series formulas (“y esta semana....”), no busca una historia rió en plan Perdidos, ni siquiera una “temporada formula” en plan 24, Ellis juega más en la liga de CSI o House, y lo hace con muy bien, consigue mantener el interés del lector, sabe aprovechar al máximo las habilidades de sus distintos dibujantes y consigue que queramos más, que los 12 episodios nos sepan a poco y esperemos más “temporadas”.

Sin embargo, el logro más evidente de Ellis (al igual que en Planetary), es demostrar que el tan denostado formato folletinesco sigue siendo más que valido para contar una historia, que en 24 páginas aún caben un planteamiento, un nudo y un desenlace; Ellis eligió un formato, se adapto a él y contó sus historias pensando en él, y eso es algo que se echa en falta hoy en día; la grapa esta herida (¿de muerte?) por que muchos de los más importantes autores actuales no son capaces de adaptarse a ese formato, no pasa nada, si necesitas más páginas para contar el origen de Spiderman, úsalas, pero no digas que el formato ya no es valido para contar historias, el que no puede contarlas en ese formato eres tú, no pasa nada por ello, pero al menos se honrado.

En fin, Ellis demuestra una vez más, que lo importante no es el formato, no son los personajes, si me apuras no es ni incluso la historia que se quiera contar, lo importante es el talento, y la forma que tiene cada cual de emplearlo, decía al principio, que es curioso que un comic como este salga en tomo, en un único tomo además, aunque más que curioso es un signo de los tiempos, unos tiempos donde las editoriales parecen haber olvidado que el comic tuvo en algún momento de su historia una vocación eminentemente popular, ahora la importante es sacar tomos y más tomos, con cuantas más páginas, más precio, y más dura sea la tapa mejor, una lastima, una autentica lástima, pero parece que ese el camino que nos ha tocado transitar, esperemos que solo sea una moda pasajera, pero me parece difícil de creer a estas alturas.

miércoles 8 de julio de 2009

El retorno de los Eternos.

Si el otro día hablábamos de la última revisión que hasta ahota ha habido del Cuarto Mundo, una de las creaciones más interesantes de Kirby para el Universo DC, hoy toca hablar de la revisión de otra gran creación kirbiniana en este caso para Marvel, los Eternos.

Los Eternos, (al igual que el Cuarto Mundo), nunca han tenido demasiado éxito en solitario (ni siquiera de la mano de su creador), en el caso de los Eternos a esto se une, el que más allá de la presencia de alguno de sus miembros en los Vengadores, o el papel jugado por los Celestiales, su presencia en el Universo Marvel ha sido casi siempre secundario, algo que no ocurre con el Cuarto Mundo.

Conscientes del potencial de los personajes y de lo desaprovechados que estaban, Marvel encargo a dos pesos pesados, Neil Gaiman, y John Romita Jr. que volvieran a poner a los personajes en el mapa, a través de una miniserie de 7 números, que debía servir de prologo para el nacimiento de una serie regular sobre los mismos.

La mini, bien escrita y mejor dibujada, cumplió a la perfección su función, Gaiman partió de la (rechazada) propuesta que realizo en su día para relanzar a Thor, propuesta que sirvió de base para los Dioses Perdidos y que en cierto modo también ha usado JMS en su etapa en el Dios del Trueno, la base era que los Eternos habían olvidado quienes eran, hasta que poco a poco iban recuperando sus recuerdos, todo ello coincidiendo con el despertar del “Celestial Durmiente”, a quien adoraban con especial fuerza los Desviantes, y que sin saber muy bien porque se había asentado en San Francisco, comunicándose solo con Makkari (en lugar de con Ajak, habitual interlocutor de los Eternos con los dioses espaciales), y jugando un papel todavía desconocido, a esto se unía la división de los Eternos, entre Zuras y sus seguidores, y Druig y los suyos, unos queriendo mantener el status tradicional, los otros dispuestos a cambiarlo radicalmente.

Con estos mimbres, la labor de Gaiman y Romita permitió sentar las bases del lanzamiento de la nueva colección (en realidad esta fue una de la principales críticas a la mini, más que contar una historia propia, sentó las bases de lo que vendría después, lo que por otra parte era su función), colección que llegaría un tiempo después de la mano de un sólido equipo creativo, Daniel y Charles Knauf, que venían de guionizar una interesante y exitosa etapa en Iron Man y el español Daniel Acuña, un excelente portadista, que gracias sobre todo a su dominio del color, cuenta con un estilo propio y definido, que hacen del un dibujante como poco interesante.

Pese a estos factores el relanzamiento no ha supuesto el éxito esperado y en apenas 9 números, la serie ha echado el cierre, el tomo que nos ofrece Panini recopila los series primeros números de la colección, y lo cierto es que pese a sus defectos, pintan lo suficientemente bien como para lamentar su cancelación.

Los Knauf, siguen con habilidad los parámetros de Gaiman, haciendo especial hincapié en dos ejes: la lucha por el control de los Eternos durmientes entre el grupo liderado por Zuras y el grupo liderado por Druig, aquí, mientras que unos pretenden despertarlos simplemente, el otro pretende manipularlos para llevar cabo sus planes contra una humanidad a la que ya no aguanta más, y el papel del Celestial Durmiente, donde descubrimos, porque estaba “dormido”, porque los Desviantes lo adoran, el papel de los Celestiales en el conjunto de las cosas, así como la existencia de algo llamado “La Horda”, una suerte de “antiCelestiales” que se acercan a la Tierra, a esto se añade la traición de uno de los Eternos, o el papel que juega Iron Man que como líder de la comunidad superhéroica y director de SHIELD tras la Civil War no está dispuesto a consentir que los Eternos y “su” Celestial gigante conviertan San Francisco en su patio de recreo.

El comic, es entretenido, bien escrito, y parece haber planes a largo plazo (sobre todo con el tema de La Horda), algo que finalmente no va a poder ser, queda por ver si en tres números podrán cerrar el chiringuito decentemente (y también si Panini saca esos números y si lo hace como, pero ese es otro tema), en cuanto a la labor de Acuña, lo cierto es que lejos de la espectacularidad de sus portadas, el dibujante se defiende bastante bien, mostrándose hábil en la narrativa, y sabiendo transmitir la fuerza y el poderío que personajes como estos se supone han de transmitir.

En fin, la obra peca tal vez de no ahondar en la vertiente más mítica de los personajes, centrándose en su vertiente más “mundana” y superheroica lo que resta algo de fuerza al relato, además de olvidarse de los Desviantes, algo difícil de entender habida cuenta de lo que representa el Celestial Durmiente para ellos, peca también en ocasiones de falta de “espectacularidad”, de dinamismo, no en la forma de contar las cosas (que si es muy dinámica) sino más bien en las cosas que pasan en sí, algo que de tenerlo tal vez hubiese hecho que la colección tuviera más seguidores, aún así, es un buen comic, bastante superior a la media de lo que uno se encuentra hoy en Marvel y que por lo visto hasta ahora no merecía tan rápido final.

lunes 6 de julio de 2009

El fin del Cuarto Mundo.

Serie limitada de 8 números (aquí recopilada en un único tomazo), que viene (al menos eso parece) a poner fin a una de las creaciones más interesantes, imaginativas y llenas de potencial de Jack “The King” Kirby, de la mano (como no podía ser de otra forma) de otro grande, Jim Starlin.

Dejando de lado el difícil encaje de la miniserie en la continuidad actual (y es que la cosa al parecer tiene tela), lo cierto es que si alguien podía poner fin a la saga del Cuarto Mundo, este tenía que ser, casi por fuerza, Jim Starlin, no solo por su bien ganada fama de “killer” (Capitán Marvel, Robin...), si no porque, Jim Starlin también se ha ganado a pulso un enorme prestigio como autor “cósmico” capaz de desenvolverse a la perfección entre la grandeza y la tragedia, así que como él pueden manejar con habilidad y acierto la desbordante creación del rey de los comics, y más con la premisa de la que parte esta obra.

Con Starlin estamos ante otro de esos grandes creadores de finales de los 70, principios de los 80, (Claremont, Byrne, Simonson…) que aunque parece venidos a menos (tal vez el tipo de comics que se hacen ahora no encajan con el estilo de estos grandes genios), aún son capaces de contar historias que nos impactan, nos emocionan y nos seducen por igual.

Starlin, aunque ya no es el gran dibujante que fue antaño, sigue siendo un excepcional narrador, y este “El fin del Cuarto Mundo” es un claro ejemplo, su estética y su composición de página parecen un poco anticuadas (tampoco le había perjudicado un color un más oscuro menos “superhéroico”, tal vez más acorde a la historia que se estaba contando), pero su habilidad para contarnos la historia con sus dibujos sigue presente, y el comic, si bien visualmente no es impactante o espectacular (aunque en momentos puntuales si lo es), si es agradable y fluido de seguir.

La trama se centra en la repentina muerte y/o desaparición de muchos de los Nuevos Dioses, tanto de Nueva Génesis como de Apokolips, que seres de tal poder aparezcan muertos es algo digno de investigar, y Superman, ligado desde el principio al Cuarto Mundo, se convierte en el represéntate de los héroes de la Tierra en busca de desentrañar lo que está pasando, Superman se torna de paso en nuestros “ojos” y “oídos”, ante lo que está pasando.

La historia juega con el clásico ¿quién es el asesino?, para mostrarnos como incluso seres superpoderosos, se ven incapaces de afrontar la muerte, una muerte que se les antojaba si no imposible, si cuando menos muy, muy lejana, solo Darkseid parece saber que está pasando, y claro es una información que no está dispuesto a compartir con nadie.

El comic consigue algo muy difícil, por un lado juega con todos los elementos que han hecho tan grande el Cuarto Mundo, no se asusta ante la grandiosidad de los conceptos manejados, ni exagera la ya de por si exuberante creación de Kirby, así la obra sabe mostrar en todo momento la fuerza del concepto inicial…a la vez que transmite con gran acierto una sensación de pérdida, de nostalgia, de inevitabilidad, Starlin, ducho en estas lides, consigue dar la sensación de que el titulo no es mero sensacionalismo, de que realmente estamos ante el fin del Cuarto Mundo, consiguiendo mezclar la grandeza que transmite semejante creación con la sensación de pérdida que implica el tema central sobre el que pivota el comic, los dioses mueren, y nosotros no sabemos si llorar su muerte, o epatarnos ante el asombroso espectáculo de lo que contemplamos.

A partir de ahora nos espera El Quinto Mundo, concebido por el que tal vez sea el heredero natural de Kirby en la actualidad (al menos en lo que a imaginación deslumbrante y desbordante se refiere), Grant Morrison, pero sea lo que sea lo que eso suponga, Starlin ha sabido dar un final más que digno a una de la creaciones más importantes de Jack Kirby, y eso es algo que no todo el mundo puede hacer.