Marvel Boy de Grant Morrison y J.G Jones.
La llegada de Grant Morrison a Marvel fue en su momento un autentico impacto. Uno de los guionistas más relevantes, (si no el que más) de la Distinguida Competencia se unía a la nueva Marvel de Joe Quesada. Una Marvel que con el guionista de Los Invisibles parecía realmente más nueva que nunca. Su llegada hay que contextualizarla en plena época “Vertigo” de Marvel: sus dos principales franquicias por entonces (X-Men y Spiderman) llevaban mucho tiempo en continuas crisis creativas y en el caso del lanzarredes de ventas. El dúo Bill Jemas-Joe Quesada decidió apostar fuerte por la figura del “autor” otorgando plena (dentro de lo que cabe) libertad creativa a guionistas que uno nunca hubiera esperado ver en Marvel. Así JMS llego a Spider-man y Morrison los hizo a los X-Men. El peaje de todo esto fue la momentánea destrucción de la idea de universo compartido y de continuidad, pero eso es otra historia.
Habiendo relanzado con espectacular éxito a la JLA y con el prestigio de ser un autentico “autor” por sus obras en el sello Vertigo, el proyecto estrella de Morrison en Marvel fue sin duda New X-Men, la serie que consiguió hacer suya como ningún guionista después ha podido. Sin embargo el proyecto más querido por Morrison, el centro de lo que quería construir en el Universo Marvel pasaba por Marvel Boy, una miniserie de seis números para el sello Marvel Knights con dibujos del hiperrealista J. G Jones.
Dentro de la obra del escoces y pese a su concecpicón como cómic fundamentalmente de acción y espectacular, Marvel Boy enlaza, por conceptos e ideas, más con su Doom Patrol que no con su JLA o incluso sus X-Men. La miniserie narra la llegada a la Tierra de un exiliado kree de otra realidad alternativa que tras ver como asesinaban a toda su tripulación decide vengarse. La historia esta llena de conceptos morrisonianos, desde una mega corporación viviente que se expande a modo de virus, hasta la actitud rebelde y desafiante de Marvel Boy el protagonista, capaz de escribir con letras de fuego gigantes en mitad de New York “Fuck you”. Marvel Boy se nos dibujaba como un autentico rebelde, dotado de un particular sentido del honor que le hacía comportarse en ocasiones como una figura heroica clásica, pero que con la arrogancia propia de la juventud cree saber que es lo mejor para el planeta Tierra y estaba dispuesto a dárselo....aunque sus habitantes no lo deseen.
Concebida a modo de blockbuster con tintes filosóficos, Marvel Boy sacaba el máximo partido posible a la narrativa cinematográfica y espectacular de J.G. Jones cuya labor de marcado corte realista contrastaba con lo lisérgico y desbordante del guión de Morrison, creando una curiosa pero efectiva combinación. La miniserie que tenía un complejo enganche dentro de la continuidad marvelita no es desde luego el tipo de cómic que uno espera leer en Marvel. Desbordante de ideas y con multitud de planes de cara al futuro (el final es abierto con Marvel Boy encerrado y aparentemente derrotado, la última viñeta supone una directa mirada a la cara del lector con un “bienvenidos a la capital del nuevo Imperio Kree”). La cosa no tuvo continuidad debido a la abrupta salida de Morrison de Marvel, condicionado por un enfrentamiento con Quesada del que aún hoy se desconocen los detalles, pero todo apuntaba a que el guionista de All Star Superman tenía mucho planes para el personaje.
Con el paso del tiempo sería Bendis quien retomaría a Marvel Boy para sus Nuevos Vengadores (tras su breve paso por la miniserie Runaways/Jóvenes Vengadores). Incapaz de manejar el torrente de ideas puramente morrisonianas que se derivan de la miniserie original, Bendis opta por domesticar el personaje, transformadolo de rebelde, inconformista con una causa por la que luchar, a ingenuo alienígena fácilmente manipulable. La convencionalización del personaje sirve sin duda para hacerlo mucho más manejable, peor también le quita toda la magia, todo aquello que le hacían algo especial, La presencia de Marvel Boy en Los Vengadores resulta así, redundante (no aporta nada nuevo en un universo de ficción plagado de personajes parecidos) y por tanto innecesaria. Tal vez hubiera sido mejor dejarlo apartado de la corriente central del Universo Marvel y tratarlo como lo que fue: una excentricidad de un autor especial, que creo un personaje nuevo y diferente en el anquilosado panorama del Universo Marvel. Un personaje inquieto, lleno de rebeldía y con ganas de hacer las cosas a su manera, no desde luego un ser domesticado que sigue las ordenes de los grandes popes marvelitas sin apenas cuestionarse sus motivos.
















