martes, 29 de mayo de 2018

Daredevil: Identidad.

Cuarto tomo de Panini de la etapa Soule al frente de los guiones del hombre sin miedo, que recopila en este caso los números 15 al 20 USA y que viene a responder la gran incógnita que ha configurado esta nueva etapa desde el principio.

El relanzamiento de Daredevil tras la etapa Waid de la mano de Charles Soule y Ron Garney tuvo como principal foco de atención el que el personaje recuperaba su identidad secreta, perdida de la cual se había convertido de una forma u otra en el centro de la colección desde la ya lejana etapa Bendis. Volver a meter al genio en la botella y sobre todo la forma en la que esto se hacía, era el punto de interés focal de una etapa que se veía de nuevo lastrada por una decisión que seguía condicionado la colección sin visos claros de resolución.

La idea de revelar la identidad del héroe, que tanto juego dio durante la época Bendis/Maleev, se había convertido en un lastre para un personaje que al quedar expuesto había perdido parte de su esencia. Sin embargo parecía que Waid y Samnee habían conseguido equilibrar la situación y por fin había hecho que el personaje mirara hacía adelante. El que Soule empezase su etapa agitando de nuevo el avispero no era buena señal y más tras unos primeros números en la serie en la que lo único destacado era el excelente dibujo de Garney, con un guionista que no terminaba de pillarle el punto a la colección.

Sin embargo sin aún con sus peros, ya en el tomo anterior Soule parecía ir creciendo y supo construir una saga interesante, es en este tomo cuando viene a confirmar que su etapa en Daredevil puede que no sea el desastre que en un principio apuntaba. Lejos de mefistazos ridículos que van contra la misma esencia del personaje (gracioso el guiño al tema cuando Matt trata de buscar ayuda para recuperar su identidad y le sugieren a Mefisto...”no gracias, no estoy tan desesperado”), Soule hunde sus historia en acontecimientos narrados en la etapa anterior y de forma totalmente lógica consigue tanto recuperar la identidad secreta del personaje como dotar a toda la etapa de un peligroso villano de fondo que es consciente de todo lo que ha pasado y que intenta jugar con la vida de Matt/Daredevil.

Lo mejor de este tomo sin embargo no esta en la brillante forma en la que Daredevil recupera su identidad, si no en como, por fin, el guionista demuestra haber pillado el punto al personaje con un viaje al interior de su cabeza en el que se da un repaso a sus diferentes “identidades” y se muestra la tremenda fuerza de voluntad de un héroe que ha hecho de eso su seña de identidad desde el tan mítico como lejano Daredevil #7 (fecha de portada de abril de 1965).

Ahora soltado ya el lastre del gran secreto que había configurado el inicio de la etapa, Soule será más libre para poder contar su historia sin tener esa bomba de relojería condicionando todo lo que escribía. Y es que si bien es cierto que la idea de primero dejar crecer el nuevo estatus que el guionista deseaba crear antes de soltar la “bomba” tiene sentido argumentalmente, su etapa ha estado totalmente condicionado por la necesidad de respuestas ante la recuperación de al identidad secreta de Daredevil. Dada esa respuesta es momento, ahora si, de mirar hacia adelante.

En el debe si acaso señalar el dibujo, no por su falta de calidad, ni mucho menos, si no por el continuo baile de artistas que aunque cortados por un mismo patrón ha impedido que la colección tenga una estabilidad necesaria para crecer y consolidarse como una etapa solida. Y es que en los últimos años del cuernecitos si encontramos esa solidez en etapas tales como Bendis/Maleev, Brubaker/Lark o más recientemente Waid/Samnee. Es unas lastima que un dibujante de la talla de Ron Garney no haya podido dar esa estabilidad y más ahora que el propio dibujante ha anunciado su marcha de la colección. Esperemos que con su sustituto llegue al fin la anhelada estabilidad.

domingo, 21 de enero de 2018

“Mis Comis” de 2017.

Este año, tal vez porque me he centrado más en las reediciones y en conseguir material antiguo de Marvel que en las novedades propiamente dichas me ha costado algo más elaborar un top. Pero siempre acaban saliendo maravillas que destacan y al final estas han sido las cinco novedades que más me gustaron del mundo del cómic el año pasado.

5.- Klaus de Gran Morrison y Dan Mora (Panini/BOOM! Studios): No es desde luego el mejor trabajo de Morrison, es más está lejos de ser un cómic que represente lo que suele hacer Morrison en el medio, y sin embargo es un cómic maravilloso. Contribuye mucho a ello el magnífico trabajo de Dan Mora, todo un descubrimiento, un autentico portento narrativo que un estilo claramente influenciado por la animación disneyana consigue dar al cómic un acabado formal que le hace destacar en un simple vistazo. Además Morrison traza un guion donde la aventura y la lucha contra la injusticia están en primer plano. Un cómic simple, pero tremendamente bien escrito, con un interesante subtexto sobre el paganismo, el autentico origen de la navidad y el control y oscurantismo traído por la iglesia.

4.- El caballero oscuro III: La raza Superior de Brian Azzarello/Frank Miller y Andy Kubert (ECC/DC Comics): Si ya el año pasado logro entrar en el top cinco este año con su conclusión no podía ser menos. Está claro que este DK III está muy lejos de la influencia y relevancia del DK original, no es desde luego un cómic adelantado a su tiempo como lo fue el DK II. También está claro que más allá de su labor (desatascada casi siempre) en las historias de complemento, en DK III el trabajo de Miller ha sido más el de consultor y el de diseñador global de la trama que no es de guionista. Todo esto no impide que este El caballero oscuro III: La raza Superior sea un magnifico cómic de superhéroes muy bien escrito y muy bien dibujado donde Superman tiene tanto protagonismo o más que Batman y donde los héroes han de hacer frente a una peligrosa amenaza fundamentalista lo que en cierta medida enlaza con Holy Terror pero de manera mucho más sutil e inteligente.

3.-Omega Men de Tom King y Barnaby Bageda (ECC/DC Comics): Realmente potente el año de Tom King en España, no solo hemos visto la conclusión de su soberbia Visión con su segundo tomo a primeros de año si no que también ha arrancado con fuerza su muy interesante etapa en Batman tras un inicio algo titubeante, además claro de la publicación del segundo tomo de la también magnifica El Sheriff de Babilonia. De todo su trabajo publicado este año me quedo sin embargo con estos Omega Men que tanto ha tardado ECC en traer a España. Una amarga historia de marcado tono político sobre las dictaduras, el genocidio y las revoluciones que no deja títere con cabeza mostrando como el ejercicio del poder sin control solo lleva al desastre. Además sin Dan Mora en Klaus fue un descubrimiento Barnaby Bageda lo es aún más con un dibujo brutal tanto en fuerza como en narración.

2. - The Wiked and the Divine de Kieron Gillen y Jaime McKelvie (Norma/Image Comics): Desde su colaboración en la muy sorprendente Jóvenes Vengadores de Marvel, la pareja Gillen/McKelvie ha sido una de las parejas artísticas que con más interés he seguido, a la altura de la Brubaker/Philips y quizá solo un poco por debajo de la de Morrison/Quitely. Este The Wiked and the divine es una obra de marcado carácter pop, donde la música, el fenómeno fan y la sociedad tremendamente mediática y tecnológica en la que vivimos se mezcla con éxito e interés con la magia y los dioses. Partiendo de una idea típica en torno a quien lo hizo, el cómic aparece como un certero reflejo de nuestra época de adoración a los famosos y ultrainformación. Dos tomos han caído este año a cada cual mejor.

1.- Provindece Lo innombrable de Alan Moore y Jacen Burrows (Panini/Avatar Press): Un poco lastrado por el excesivamente estático dibujo de Burrows, Alan Moore propone una relectura de la obra de Lovecraft en clave no solo sexual, pero si situando el sexo en el cetro que consigue tornarse en una de las más complejas, inteligentes y fieles interpretaciones del creador de los Mitos de Cthulhu. Providence aparte de cómo cómic funciona como ensayo sobre el trabajo de Lovecraft y el tipo de terror que este escribía tan diferente del de sus antecesores, consigue en su final englobar casi todo el trabajo de Moore sobre Lovecraft en una única visión teniendo un cierre tan satisfactoria como sorprendente. Sin duda el cómic del año.

Fuera se han quedado cosas tan interesantes como el Trees de Warren Ellis y Jason Howard una obra compleja que apenas si presente el escenario en su primer tomo pero que deja con ganas de más, The Unwritten: Tommy Taylor y el barco que se hundió dos veces, un portentoso cómic de Mike Carey y Peter Gross que sirve de precuela a esa maravilla que es The Unwritten (cuyo último tomo también cayó este año) pero que conviene leer después, La Patrulla Condenada de Gerald Way y Nick Derrintong un precioso homenaje a la Patrulla de Morrison con entidad propia, o las nuevas entregas que han caído este año de varias series de Image todas ellas de enorme calidad, Lazarus, Paletos Cabrones, Inyección, Ciencia Oscura, Saga o Paper Girls. Además claro de la nueva y muy esperada entrega de Invencible. Si, al final podría haber hecho un top ten pero prefiero hacer un solo post y no tan largo.

viernes, 12 de enero de 2018

2017 un año de cine.

Cuarenta y seis películas de estreno he visto finalmente este 2017 recién finalizado, tres más que el 2016. Como aquel ha sido también un año muy interesante en el que elaborar el top cinco ha resultado complejo. Como siempre el orden del top es descendente de la quinta a la primera película del año y esta representado por los carteles que ilustran el post.

Empezó potente el año con una delas películas más interesantes del mismo, Silencio de Martin Scorsese, una película dura y compleja, como el tema que trataba: la esencia misma de la fe, del acto del hombre de creer. Al final sin embargo, termina recompensando al espectador su fe en el cine. Le siguió La, la, land La ciudad de la de estrellas, otro de los estrenos más interesantes del año que con su precioso envoltorio escondía un amargo de relato de renuncia en pos de conseguir unos sueños que a veces tienen un precio demasiado elevado. Pasamos luego a Múltiple una escalofriante y claustrofobica propuesta de un renacido Shyamalan cuyo guiño final ha sido de lo más celebrado del año. También a principios de año llego otro de los estrenos más interesantes de este 2017, Trainspoptting 2 un desgarrador ejercicio de antinostalgia que se revela desde el principio, con acierto y valentía, contra la moda imperante en una época donde la nostalgia se ha convertido en la razón de ser de tantos productos culturales.

A partir de aquí entramos de lleno en el cine de superhéroes inaugurado con la muy mediocre Batman Lego, que si, esta plagado de guiños graciosos y luce como homenaje al personaje y a toda su trayectoria audiovisual pero que su desarrollo tan brutalmente conservador y tópico termina lastrando. Siguiendo con DC pero en este caso dentro de su Universo Cinematográfico brilla con luz propia Wonder Woman, más que por su película en si, que pese a momentos puntuales de brillantez es en general bastante mediocre, por como ha conseguido calar el personaje en el publico y como ahora si, se ha convertido por derecho propio en miembro de esa Trinidad de DC que hasta ahora parecía más bien un dueto. La Liga de la Justicia por su parte si por algo destaca es por su pequeñez. Más allá de sus errores (muchos) Batman vs Superman era una película grande y plagada de ambición, la JLA debería haber sido aun más grande, corrigiendo claro, los defectos de su predecesora pero al final resulta ser una mera aventurilla que en cómic hubiera ocupado una o dos grapas de una etapa de transición entre autores.

Entrando ya dentro de Marvel (aunque este caso de la mano de la Fox) empezamos con la interesante Logan, si bien es cierto que el concepto “crepuscular” se ha usado en exceso para hablar de esta película no lo es menos que le viene como anillo al dedo. En el debe de la misma esta en que pese a sus muchos e innegables aciertos, el tedio se apodera de ella en no pocos momentos. Algo que no encontramos en Guardianes de la Galaxia 2, y es que el espíritu festivo de esta franquicia es contagioso, aunque quizá cabe decir por otro lado que es demasiado formulaica en su semejanza a la primera. Muy distinta por contra a todas las películas de Spiderman realizadas hasta la fecha es Spiderman Homecoming que de tanto querer diferenciarse se pasa de frenada, y es que si bien es cierto que lo que menos necesitaba el personaje era que se volver a contar su origen, no hubiera estado mal dotarlo de motivaciones y no convertirlo en una caja vacía y menos aun en un mini Iron Man. En el haber de la peli esta el casting y el ambiente de instituto, así como el villano, en su debe destaca el que aunque la peli gira con acierto en torno a la idea de poder y responsabilidad tan central en el personaje, lo cierto es que parece que Peter no llega a aprender la lección. Cerrando Marvel Studios ya a final de año llego Thor Ragnarok, una suerte de comedia en el que sus múltiples y potentes momentos épicos quedan lastrados por un humor que no sabe cuando frenar.

Siguiendo con el mundo del cómic pero lejos ya de los superhéroes cuatro ha sido las adaptaciones que he visto este año, Ghost in the Sell que pese a su pirotecnia visual y su claro homenaje a Robocop se queda finalmente en nada. A otro nivel, algo parecido le pasa a Valerian y la ciudad de los mil planetas, visualmente es una autentica maravilla, pero al final termina quedando enterrada por un desarrollo previsible y manido. Kingsman y el circulo de oro, peca un poco de lo mismo que Guardianes 2, es demasiado parecida a la primera y ya no sorprende, lo que no quita que sea, al igual que aquella, una película tremendamente entretenida y disfrutable. Quedaría por mencionar Atómica una película de espías por momentos ininteligible y en la que sus escaso aciertos no compensan sus visionado, por suerte se olvida al poco de acabarla.

Pero no solo de cómics viven los blockbuster y Star Wars Episodio VIII: The last Jedi así lo demuestra. Enorme controversia la creada por una película que en todo caso es innegablemente superior en todos los aspectos a su predecesora y que cuenta con alguno de los momentos más impactantes del año. Cabe apuntar también aquí la excelente Guerra del Planeta de los Simios, un tipo de blockbuster a contracorriente de la forma en la que hoy se conciben y hacen este tipo de películas, aquí es la historia y los personajes las que que conducen a los set-pieces y estos no tiene valor por si mismos fuera de su lugar en la película. Una película que como toda la trilogía se centra más en el desarrollo y evolución de personajes que no en la pirotecnia que promete el titulo. Por presupuesto e intenciones comerciales, Blade Runner 2049 es sin duda un blockbuster aunque aun más que la Guerra del Planeta de los simios, es un blockbuster muy distinto, tanto por ritmo como por concepción de la acción/espectáculo del mismo. Centrado sobre todo en la historia, con una puesta en escena heredera del Blade Runner original pero a la vez con personalidad propia la película de Villeneuve es sin duda el flim del año. No lejos le andaría Dunkerque una autentica experiencia inmersiva de puro cine donde Nolan demuestra ser de los pocos directores capaz de arrasar en taquilla sin tener una marca/franquicia detrás. Mucho menos interesantes resultaron tanto La Momia, intento al parecer frustrado de Universal de crear un Dark Universe y Kong Island intento parece que con éxito de crear un Monster Universe, ambas películas con sus puntos de interés son francamente olvidables, siendo en todo caso la de Kong más salvable. Por peso del material que adaptan y por las intenciones originales La Torre Oscura debería haber sido un blockbuster, algo que sin embargo no fue, quedando en una adaptación de discutibles valores artísticos y de muy escasa ambición de una saga que debía dar para más. Más interesante es Alien Covenant secuela de la muy apreciable Prometheus y precuela de la seminal Alien, en Covenat hay una afortunada mezcla de los mejores elementos de ambas películas que dan como resultado una obra que sin ser plenamente satisfactoria, si resulta muy estimulante.

En un espectro muy distinto y en una de las grandes polémicas del año encontramos los estrenos de Netflix, de los cuales he podido ver tres este año muy distintos, todos muy distintos entre si. Dejando de lado la (muy) absurda polémica sobre si esto es cine o no, la película que más me ha interesado de la plataforma de streaming ha sido sin duda la española Fe de etarras, una amarga reflexión en tono de comedia negra sobre el fin de ETA, los nacionalismos y la convivencia. Okja, bienintencionado aunque extramadamente manipulador alegato ecologista esta muy por debajo de las expectativas creadas. Lo mismo pasa con Bright, donde pese a que el guión es de Max Landis, los temas e ideas de a misma entrocan de manera clara con el mundo de su director un David Ayer que tiene en su haber películas mucho más interesantes que esta.

Sin ser un gran fan del cine de terror son varias las películas de este genero las que acabado viendo en 2017. Más allá de la ya mencionada Múltiple, empezamos por Life, un claro homenaje a la original Alien que cuenta también con elementos de La Cosa de Carpenter y que ha sido una de las grandes sorpresas del año por la enrome tensión que consigue crear y por lo amargo de su final. También muy satisfactoria resulta la morbosa La cura del bienestar quizá algo lastrada por su excesiva duración y su perfeccionismo formal, pero en todo caso una de la películas del año. Al igual que lo fue la española Verónica que cuenta con una de las imágenes más potentes del 2017. Más decepcionante es sin duda It la película de terror más taquillera de la historia pero que pese a su acierto en el retrato de los personajes y su mundo, falla en su transmisión del terror por lo de manual, casi de pura formula que resulta en su planteamiento.

Entramos ya en el terreno de producciones más independientes/pequeñas de presupuesto y ambiciones comerciales más limitadas que corren el riesgo de ser desterradas de la cartelera ante la proliferación de marcas y franquicias como centro de las mismas. Dentro de este tipo de películas encontramos gran variedad entre las que se incluyen algunas de las más relevantes del año. Tal es el caso de Madre! la valiente y compleja película de Darren Aronofsky que puede ser tanto interpretada como una fabula ecológica como defiende el autor, como también como una suerte de estudio del proceso de inspiración/creación/autodestrucción que no pocas veces acompaña al arte. En otro estilo pero también fundamental encontramos a Detroit donde la extraordinaria dirección de Kathryn Bigelow consigue introducir al espectador en la historia de tal modo que parece estar viviendo en sus carnes todo el terror y angustia de un acto extremo de brutalidad policial y racismo por desgracia tan de actualidad incluso hoy en día. En realidad, nunca estuviste allí es otro tipo de película de gran potencia visual y con un cierto cuestionamiento de la masculinidad como subtexto sostenida por una desgarradora interpretación de el siempre excepcional Joaquin Phoenix. También espectacular es la interpretación de Casey Affleck en la interesante Manchester by the sea, drama sin concesiones, bastante deprimente y que basa toda su fuerza en el trabajo del actor. Entraría aquí también la oscarizada pero terriblemente aburrida Moonlight , película no carente de valores que sin embargo no logran superar el tedio de su visionado. Todo lo contrario sucede con The Disaster Artist otro tour de force interpretativo en este caso de James Franco que en su reflexión del cine dentro del cine consigue hacer de Tommy Wiseau alguien con quien simpatizar en cierta medida más allá de sus defectos y fobias. Lady Macbeth por su lado presenta un personaje con el que es casi imposible empatizar en un flim de nuevo sostenido por la portentosa actuación de una actriz, Florence Pugh en este caso. Una historia de ambición, control, poder y deseo llevados al extremo. También como historia de poder, control, ambición y falta total de ética o escrúpulos hay que mencionar El Fundador, atractiva película sobre los orígenes de McDonalds. En La seducción Sofia Coppola consigue un ejemplar remake de la original de Don Siegel sin aportar, eso si, nada que no estuviera ya en aquella.

A ghost story como reflexión sobre el paso del tiempo y lo liquido de los tiempos que nos ha tocado vivir rima con la francesa Personal Shopper donde  Olivier Assayas con su habitual pulso narrativo consigue trazar un afortunado retrato de la sociedad que estamos construyendo. También de Francia llegó la provocadora La amante doble, película de retorcida morbosidad que consigue atrapar al espectador en su tela de araña arratrandolo hacía el inesperado giro final. Quedan para acabar cuanto películas muy distintas entre si, primero el gran fracaso del año Vivir de Noche de Ben Affleck un neonoir que pese a su elegancia termina cayendo por sus interpretaciones muy planas y por una historia carente de verdadero interés. No es el caso de Baby Driver, película de marcado tono pop con magnificas interpretaciones y personajes cargados de interés que ademas supone un autentico disfrute visual y sonoro. Como disfrute visual es John Wick: Pacto de Sangre, tal vez no tan estimulante como la primera entrega pero aún así tremendamente entretenida y dinámica. Colossal por su parte como película sobre el maltrato y el empoderamiento de la mujer a través de una historia de monstruos supone una propuesta tan original como interesante.

lunes, 1 de enero de 2018

Mis series de 2017.

Cada año escribo por aquí mi top personal de las tres principales opciones de ocio que se reparten mi tiempo libre: cómics, series y cine. El año pasado empece por los cómics y acabe con las series, este voy a hacerlo al revés.

Las distintas plataformas de streaming facilitan el acceso a una gran cantidad de series a las que es muy fácil acceder sin complicaciones prácticamente en su estreno sin importar el idioma. Esto ha condicionado que este año hayan sido múltiples las series que he visto y en consecuencia más complicada la elección. Aunque eso es lo divertido de este juego, claro. Sin más mis cinco series favoritas el año:

5,- Glow: Diez episodios de apenas media hora de duración en torno al surgimiento de un programa de lucha libre femenina que alcanzo cierto culto en los 80, La mano de Jenji Kohan creadora de esa maravilla que es Orange is the New Black se deja sentir en el retrato de toda una serie de mujeres que tratan de abrirse camino en un mundo despiadadamente masculino y donde la ironía y el humor son los hilos conductores de una trama esencialmente dramática. Imposible no encariñarse con los distintos personajes que pueblan esta serie de Netflix plagada de perdedores en busca de su oportunidad.

4,- Mindhunter: De nuevo de la mano de Netflix y con la figura de David Fincher detrás llego esta serie que narra los orígenes de la criminología moderna y como esta impacto tanto a sus creadores como al mundo que intentaban transformar. Desoladora por momentos, profundamente humana en otros, los dilemas que plantea la serie y el impacto de sus protagonistas tuvieron en el mundo tal y como lo conocemos hoy en día son algunos de los elementos que hacen de esta serie algo tan especial.

3,- The Deuce: Definir la nueva serie de David Simon y George Pelecanos para HBO como una serie sobre los orígenes del porno es casi reducirla al absurdo. Si claro eso esta ahí, pero la serie es eso y mucho más. La serie es el retrato de una época y lugar concretos y de como el capitalismo es capaz de adaptarse a todo para seguir engordando su cuenta de resultados. Y la cosa no ha hecho más que empezar, deseando ver la segunda temporada.

2,- Twin Peaks 3: Probablemente la mayor revolución televisada de lo que va de siglo XXI, todo un paso adelante a la que se adivina sin embargo muy poca influencia (¿como se puede imitar algo así?) y una muestra de lo lejos que puede llegar la ficción televisada si se le da un autor libertad y medidos para contar una historia de más de 17 horas dividida por comodidad en 18 capítulos pero concebida como un todo. Si alguien esperaba que David Lynch se refugiase en la nostalgia y recuperase sin más lo que fue el Twin Peaks original se llevara toda una sorpresa. Esta nueva Twin Peaks más que verla hay que sentirla. Las serie de Showtime en los USA se pudo ver en Movistar Televisión en España.

1,- Por 13 Razones: Y hablando de sentimientos, hay sin duda en este lista (y probablemente fuera de ella) series mejores que Por 13 razones, pero desde un punto de vista de impacto emocional ninguna serie me ha llegado tanto al alma como esta de Netflix. La profunda humanidad de sus personajes centrales, la inteligencia y valentía a la hora de tratar un tema tan complejo como el suicidio, las actuaciones y la estructura misma de la serie han echo de esta la única serie que he visto dos veces este 2017. Al final las dos veces me dejando congelado en el sitio.

Hay muchas más series, Manhunt: Unabomber con ecos de Mindhunter es otra maravilla, la segunda temporada de Stranger Things es aun mejor que la primera, pese a sus pegas me ha encantado Juego de Tronos este año, al igual que Feud o la distopica The Handmaid's Tale pero había que elegir y esta ha sido mi lección.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Historia de Marvel: La Marvel de Axel Alonso.

Hace tiempo que por el blog vengo haciendo un somero repaso sobre las diferentes etapas de la historia de Marvel, ahora que Axel Alonso ha dejado de ser el Editor in chief de la casa tal vez convenga hacer un breve repaso de las principales características de su etapa.

Por un lado y como decía el amigo Pedro en su excelente blog UTCON resulta a veces complicado definir donde acaba la Marvel de Quesada y donde empieza la de Alonso, más que nada porque cuando el primero dejo de ser editor jefe su nuevo puesto era algo muy difuso y siempre hubo la sensación de que en realidad Alonso estaba tutelado por Quesada,. Pero dejando esto aparte y teniendo en cuenta que Alonso fue nombrado editor jefe en 2011 hay que tener en cuenta un par de condicionantes que contribuyen a entender su etapa.

Por un lado la definitiva, primero consolidación y luego explosión del Universo Marvel Cinematográfico puso los tebeos de Marvel en el foco, las películas de sus personajes arrasaban en taquilla, las ventas de los cómics debían estar a la altura. Esta sobrepresión, sin embargo, choco de frente con el gran problema con el que se tuvo que enfrentar Alonso: la explosión de Image y otras editoriales independientes que a base de libertad y derechos de autor han terminado llevandose a casi todos los grandes guionistas (y algún dibujante) de la casa a sus filas, dejando a la Casa de la Ideas en una alarmante situación de falta de talento.

Teniendo en cuenta estas dos premisas hay toda una serie de características de esta etapa que permiten diferenciarla de la inmediatamente anterior:

- La concepción de las colecciones como temporadas televisivas. Aunque el tema de las renumeraciones es algo que viene de lejos, lo cierto es que es en estos años cuando el uso y abuso de tal concepto se convierte en norma. Bastaba un simple cambio, no ya de equipo creativo, si no de estatus de algún elemento de una colección para que esta fuera renumerada y pasara a ser una nueva temporada de la misma tal y como si de una serie de TV se tratara. Se puede argüir que Marvel, siempre pegada a las modas de cada época no hizo sino reflejar en sus cómics la pujanza de la ficción televisiva y su paradigma organizativo, pero lo cierto es que tanta renumeración acabo siendo molesto y hasta algo ridículo.

- La concatenación de eventos. Si bien es cierto que la Marvel de Quesada, desde Vengadores Desunidos había descubierto la magia de la interconexión del UM y había tornado los eventos en hilo conductor global del mismo, con Axel Alonso las cosas fueron aun más lejos. Con Quesada tras cada evento había un “landscape” de mayor o menor duración que se dedicaba a explorar las consecuencias de ese evento, con Alonso se llego a un punto en el que un evento enlazaba con el siguiente sin dar tiempo a afrontar sus consecuencias, tornando lo que debía haber sido algo especial en una mera rutina de dudoso interés. Esto no ha impedido que dos de los mejores eventos de la historia de Marvel (Secret Wars e Imperio Secreto) se hayan producido bajo la égida de Alonso.

- La idea del legado: Uno de los principales elementos del Universo DC ha sido siempre la idea de legado, un concepto que en el Universo Marvel ha estado por regla general más olvidado...hasta estos años. Grupos como Los Campeones, la nueva Thor, Riri Williams, X-23 o Miles Morales encarnan con fuerza el concepto de legado que hasta ahora no había estado en el centro del UM y que es sin duda una de las grandes aportaciones de Alonso a la editorial.

- La multiplicación de colecciones: Durante estos años cientos han sido las colecciones que Marvel ha puesto a la venta, siempre con el objetivo de conseguir algún éxito (sobre todo de critica) como Visión de King/Walta o Estela Plateada de Slott/Alred, la Marvel de Alonso ha apostado por dar colección propia a personajes realmente peregrinos lo que ha llevado a que las colecciones con ventas por debajo de los 20,000 ejemplares o muy cerca se hayan multiplicado, con las consiguientes cancelaciones a veces tratadas de disimular con un “era una serie limitada” que no se cree nadie. Si antes era difícil ver colecciones Marvel por debajo del Top 100 de ventas, en estos años su presencia por esas zonas se ha multiplicado. Tal vez detrás de todo esta la presión de las ventas buscando la idea de que si no se alcanzan por calidad al menos llegar por cantidad.

- La diversidad: De nuevo enlazando con la idea de Marvel como caja de resonancia de la realidad, la diversidad cultural, étnica, religiosa y de genero tan definitoria de nuestros días ha tenido su reflejo con más fuerza que nunca durante la era Alonso. El cómic de superhéroes como fantasía de poder adolescente ha sido siempre un medido dirigido por y para hombres y por regla general para hombres blancos y heterosexuales. Teniendo esto en cuenta no es de extrañar las extraordinarias resistencias que la Marvel de Alonso ha encontrado en su decidida (y valiente) apuesta por la diversidad. Esta por ver en queda esto de cara al futuro, pero entre el legado y la diversidad no sería de extrañar que con el paso de los años la Marvel de Alonso sea mucho mejor valorada de lo que a día de hoy parece serlo. Así, personajes como Kamala Kahn o los ya mencionados Miles Morales o Riri Willians son maravillosos ejemplos de lo que ambos conceptos, bien entendido pueden dar de si.

Evidentemente hay muchas más cosas que ayudan a explicar estos años de Alonso al frente de Marvel Comics, pero creo que como idea general de lo que ha sido su mandato estos serían los elementos más destacables. Sea como sea lo que si parece innegable es que el mandato ha llegado un poco su fin natural cuando las ventas han terminado de hundirse y cuando las criticas hacía Alonso se multiplicaban. Se abre ahora una nueva etapa que promete clasicismo (empezando por recuperar las numeraciones y siguiendo con el retorno de los personajes clásicos a su lugar) menos eventos (que no crossovers) y recuperación de talento (eso esta por ver). Esperemos que esta nueva etapa sepa corregir los muchos errores de Alonso (renumeraciones, multiplicación de colecciones, exceso de eventos...) y a la vez no soslayar sus innegables aciertos (legado, diversidad...).

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Caballero Oscuro III: La raza superior.

Tras un largo tiempo de espera y con un número más del previsto, (algo que se esta convirtiendo en costumbre en los cómics estrellas de las majors) por fin ha concluido en España el esperado retorno, (con todos los matices que se quiera) de Frank Miller al particular Universo DC que el mismo concibiera con su ya lejano El regreso del Caballero Oscuro.

Jugando tal vez más un papel de inspirador que de creador, el DK III es, claro, el menos milleriano de los DK, pero no por ello deja de ser estimable. Brian Azzarello un excelente guionista (obras tan importantes como 100 Balas lo atestiguan), consigue aquí imitar la voz del autor de Ronin sin perder la suya propia mientras que Andy Kubert adapta su estilo al del maestro muy ayudado por las tintas de Klaus Janson. Con todo leyendo DK III uno tiene la sensación de estar ante algo muy distinto a lo construido en los anteriores DK.

Es curioso porqué el número uno parece tirar por un camino que no seguirá luego la miniserie, en este primer número volvemos a ver una Gotham totalmente corrupta con una policía en la que nadie confía y en la que de nuevo Batman aparece como fuerza moral que se niega a rendirse a la evidencia de una ciudad que parece insalvable. De nuevo la policía persigue a Batman y esta vez consigue detenerle solo para mostrar que no es Bruce Wayne quien esta tras la mascara...

Sin embargo la trama no ira por ahí y de nuevo al igual que sucedía en DK II el cómic se torna pronto más en una historia de la JLA con Superman como figura central casi por encima de Batman. Destacan aquí las nada disimuladas referencias a una de las obsesiones de Miller en los últimos años cuando un grupo de fanáticos religiosos superpoderosos ponen en jaque al mundo cometiendo por el camino actos de terrorismo suicida (el paralelismo es evidente) y que encontraran en Batman casi la única oposición real ante un mundo que parece dispuesto a claudicar.

Hay en DK III también un papel clave para el concepto de legado, tan descuidado en el DC últimamente pero tan clave en su esencia, por un lado estará Lara la hija de Superman y Wonder Woman presentada en DK II y que aquí, con un padre ausente al principio dudara de su identidad, poniendo en solfa el amor por la humanidad de su padre y enfrentándose físicamente tanto a su padre como a su madre. Por otro lado tenemos a Carrie Kelly que se convertirá en el corazón de la obra y en el fondo en el foco sobre la que esta pivota.

Resulta interesante ver como Carrie ha ido cobrando cada vez más fuerza y protagonismo en cada DK y más teniendo en cuenta que su creación fue casi una casualidad, no hay que olvidar que Miller no quería a Robín en su primer DK y que fue John Byrne quien le convención de la necesidad de incluirla. Además en su primer DK los diálogos de Carrie estaría escritos por Lynn Varley para buscar más autenticidad en el personaje. De nuevo y como viene siendo habitual en los DK, el final es optimista y esperanzador de cara al futuro con una imagen muy incónica en la que Carrie ocupa el papel central que sin duda se ha ganado.

Cabria señalar que aunque DK III es un sin duda un excelente tebeo que se sitúa sin duda entre lo mejor que se ha podido leer este año en el terreno superheroico esa lejos de ser lo revolucionaria e influyente que fue el primer DK y más lejos aun de lo anticipada en el tiempo, atrevida y desafiante que fue el DK II. Un buen tebeo sin duda pero lejos de lo que supone que ha de ser un DK.

Capítulo aparte merecen los minicómics que acompañan la historia principal, son tebeos en formato reducido de unas 12 páginas que dan trasfondo a la trama mostrando mostrando la situación de varios personajes del UDC frente a lo que esta pasando en la historia principal. De los nueve, Miller dibuja en siete (y los co-guioniza siempre con Brian Azzarello) con ese estilo tan feista y tendente a la abstracción pero plagado de fuerza y dinamismo que le acompaña últimamente y que tanto rechazo parece haber generado. Personalmente creo que alguno de estos minicómics son pequeñas joyas que muestran la vigencia y fuerza de un autor que por suerte aun tiene mucho que contar.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Daredevil: Arte oscuro.

Tercer tomo ya de la nueva etapa del Hombre sin miedo con el regreso de Garney y la presencia una vez más de “artista invitados”. Sería bueno que Panini se pusiera un poco las pilas con esta colección que no hace más que acumular retraso con respecto a su edición americana.

A estas alturas con dos tomos ya publicados en España, (nueve números USA, un cómic introductorio, un especial con Masacre y un anual) parecía claro que la etapa de Charles Soule y Ron Garney no pintaba muy bien, y eso que la idea del guionista de recuperar la identidad secreta del personaje, volver a sus raíces más millerianas, entroncando así de paso con el tono de la serie de tv y dejando de lado la vertiente más netamente superherócica ensayada durante la larga etapa Waid, no era ni mucho menos mala.

Bien es cierto que Waid había demostrado que se podía recuperar la vertiente más colorista y hasta (relativamente) alegre del personaje sin dañar su esencia, pero estaba bastante claro que desde que Frank Miller lo toco, Daredevil era en ante todo un cómic de tono cercano al noir, de un héroe callejero enfrentado a criminales de corte más realista (todo lo realista que puede ser un tebeo ambientado en el Universo Marvel) y con la oscuridad y el drama como elementos centrales. Etapas como la de Waid o la de Kesel en los 90, funcionaban casi como contrate frente a esto, sin embargo y como el show televisivo había demostrado, el personaje en mucho más reconocible en otros ambientes.

Además Soule contaba a su favor con la presencia de Ron Garney un espectacular narrador que por una razón u otra nunca ha conseguido convertirse en una superestrella pese a tener todo (en términos de estilo, fuerza, narración...) para serlo. Sin embargo durante sus primeros números y pese a captar muy bien desde el principio “la voz” del personaje no había conseguido que la colección tuviera interés. Jugando desde el principio con el misterio de como había conseguido recuperar su identidad, ni esto, ni la creación de Punto Ciego como pupilo, ni el nuevo papel como fiscal de Matt, habían conseguido que la serie terminase de despegar frente a la abulia narativa en la que la colección parecía sumirse a pasos agigantados, sin que trucos como la aparición de Elektra o Spiderman lo evitase.

A este panorama se unía la aparente indiferencia de Panini en España para con la colección, que con este tomo se sitúa a cerca de un año de distancia con respecto a la edición original americana, muy lejos de otras colecciones del Universo Marvel que están a apenas 3-4 meses. Así las cosas el anuncio de un nuevo tomo de la colección, “Arte Oscuro” (con los números USA 10-14 del volumen 5) solo podía ser recibido con una mezcla de perece y apatía a la altura del “espectáculo” ofrecido en los dos primeros tomo de esta etapa.

Hete aquí que contra todo pronostico este “Arte oscuro” ha resultado ser un cómic tan estimulante como relevante, tanto para el personaje principal como para su nuevo entrono y es que por primera vez Soule consigue algo de lo que había carecido por completo hasta ahora: pulso narrativo, lo que le pone por fin a la altura de su compañero al dibujo un Garney tremendo que aquí retorna tras unos meses de descanso. El escalofriante enemigo creado para la saga, un asesino psicópata extremadamente violento que se ve a si mismo como un artista y que hace de sus asesinatos toda una performance, ya presenta de por si una novedad con respecto al tipo de villanos que se suelen ver, no ya en DD si no en casi todo el Universo Marvel. El que Punto Ciego adopte un papel más activo y tenga por fin relevancia por si mismo, las terribles consecuencias que ambos han de afrontar y el que incluso los Inhumanos hagan acto de presencia en una historia así (sórdida, oscura y por momentos de autentico terror) sin que se resienta el conjunto dicen mucho a favor de la labor de un guionista, que a partir de ahora deberá demostrar si esto ha sido flor de un día por la temática y el villano elegido o si, por contra, la etapa termina de despegar y puede llegar a la altura de sus predecesores.