lunes, 18 de abril de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil noches oscuras.

Miniserie de 8 números publicada a caballo entre el 2013 y el 2014 que en España recopilo Panini en un solo tomo en formato 100% Marvel a la altura del verano del 2014.

Concebida con clara influencia de la mítica cabecera del hombre murciélago Legends of the Dark Knight, la miniserie se estructuro en torno a tres historias independientes con equipos creativos/autores y tonos muy diferentes entre si. Aunque en su momento se llego a rumorear que podía tratarse de una segunda cabecera del personaje finalmente quedo en estos 8 números que no han llegado a tener continuidad.


La colección la abre Lee Weeks, un veterano dibujante con un estilo a medio camino entre John Byrne y John Romita Jr. y que ya colaboro con Daredevil al final de la etapa Nocenti y durante los primeros números de Chichester. Aquí se ocupara tanto de guiones como del dibujo al completo trazando una historia de corte oscuro muy en el scope más puramente millerinao del personaje. Durante tres números Daredevil habrá de hacer frente a la peor tormenta de la historia de Nueva York para conseguir llevar un corazón sano a una niña a punto de morir a la espera del trasplante en un Hospital. A lo largo de la historia Weeks juega con la esencia del personaje a través de su inquebrantable fe en no rendirse nunca pase lo que pase a la vez que le pone retos morales por el camino ya que tendrá que elegir entre ayudar a personas que se encuentra en su peregrinaje o seguir adelante para llegar a tiempo de salvar a la niña. A esto se añadirá el que la virulencia de la tormenta embota sus sentidos, dejando su radar prácticamente inútil y el que físicamente no este al 100% tras sufrir un accidente el primer número. Una historia muy bien escrita y mejor dibujada donde Daredevil es puesto contra las cuerdas tanto física como moralmente y donde se ahonda en las raíces y contradicciones que le hacen ser quien es.


La segunda historia ocupara dos números de la colección y a cargo de ella estará, de nuevo tanto en guión como dibujo un solo autor, en este caso David Lapham, veterano autor que ganara merecida fama con su Balas Perdidas y que ya había trabajado con el hombre sin miedo en la miniserie que le enfrento al Punisher. Aquí traza un cómic que camina entre lo ridículo y lo significativo cuando en mitad de un Nueva York acosado por un monstruo gigante al que se oponen Los Vengadores, Daredevil vive su pequeño (nunca mejor dicho) drama cuando un inocente, acusado de un asesinato cometido por un capo de la mafia, es asesinado por orden de ese mismo capo por la acción involuntaria de una suerte de gnomo saltimbanqui de apenas 25 cm que se dispone ahora a vengarse del capo. Una situación que parece salida de los locos primeros números del Daredevil de Stan Lee. Aunque la historia pueda parecer absurda en su planteamiento, lo cierto es que esta llena de aciertos: la persecución loca de Daredevil al gnomo en un Nueva York al borde del caos mientras ha de rescatar gente por el camino o enfrentarse a villanos como el Conmocionador, la importante carga moral que conlleva el hecho de de que Daredevil tenga que proteger a un capo de la mafia de ser asesinado o en el irónico giro final de la historia que enlaza las diferentes tramas. A lo largo de los dos números Lapham despliega su innegable talento narrativo, sabe combinar drama, acción y caracterización de personajes y termina por ligar todo el conjunto de una trama absurda y enloquecida para al final construir una historia sólida y potente que funciona a la perfección con el personaje y su carácter.


La tercera historia de nuevo de tres números tiene un tono e intenciones radicalmente opuestas a las anteriores, con un estilo y concepto mucho más parecido a la de la etapa de Karl Kesel y Cary Nord en la colección o a la por entonces contemporánea etapa Mark Waid y Chris Samnee. Los guiones estarían a cargo de Jimmy Palmiotti, también conocedor del personajes no en vano fue el entintador de Quesada durante los primeros números de Daredevil en el sello Marvel Knights además de ser coeditor del sello junto al propio Quesada. En lo lápices tendríamos a Thony Silas, conocido por su trabajo en Veneno y con capacidad para dibujar mujeres de rotunda belleza algo que encajaría a la perfección con la historia. En esta se narra el viaje de Matt a Miami como abogado de un testigo protegido que acaba secuestrado en manos de un psicópata mafioso que se lo lleva a Cuba. Daredevil con la ayuda de Misty Knight (que tiene todo un pasado en común con el mafioso en cuestión) viajara a la isla caribeña con el objetivo de rescatar (o vengar, si estuviera muerto) al testigo. Más que por la trama en si la historia destaca por su dinamismo, con un desarrollo cargada de acción y por sus diálogos, en especial los que mantienen Matt y Misty, pareja entre la que habrá una evidente química (y por lo que se apunta al final también física). Una historia fresca, desenfadada y divertida, de eminente carga superheroica y que se disfruta de principio a fin.

Tres historias con enfoques enormemente diferentes entre si que muestran como el personaje puede ir mucho más allá de la innegable influencia milleriana sobre el mismo. De todas tal vez la mejor sea la de Weeks, sin duda la mejor dibujada y la que juega con los elementos más clásicos y reconocibles del personaje. La de Lapham por lo que tiene de locurón y pese a todo tomarse en serio a si misma, es sin duda la más original y sorprendente y por ello reivindicable. Quedando la de Palmiotti/Silas como la más divertida y desenfadada de la tres. En conjunto forman una miniserie que aunque intrascendente para el personaje si muestra la riqueza del mismo y conforman una más que agradable lectura.

sábado, 16 de abril de 2016

Kingpin de Bruce Jones, Sean Philips y Klaus Janson.

Aprovechando que este mes Panini publica en el formato 100% Marvel esta mini largamente inédita, recupero el post que en su día hice sobre ella. El villano por excelencia de Daredevil tuvo a finales de 2003 su propia serie regular que al final por aquello de las ventas termino convirtiéndose en una serie limitada de siete números.

En los inicios de esta década y antes de que Quesada se diera cuenta de la pasta que generaban los crossovers, Marvel vivió una época un tanto extraña, que desde cierto punto de vista podía calificarse de experimental, una etapa en la que conceptos como continuidad o universo compartido no solo no estaban en boga sino que incluso eran rechazados de forma vehemente. Así Elektra y Lobezno se encontraban “por primera vez”, y quien dijera que eso no, que eso ya había pasado con Larry Hama, era acusado de friki descerebrado, Thor llevaba a Asgard hasta Nueva York y nadie parecía darse cuenta, o en las páginas de los Vengadores, la Tierra era conquistada por Kang, sin que esto fuera reflejado, ni siquiera mínimamente, en otras series. Todo esto permitía jugar con los héroes Marvel llevándoles por caminos no transitados, esta etapa por un lado tan dañina resulto para el Universo Marvel como concepto, produjo sin embargo comics interesantísimos como los X-Men de Morrison o los X-Force/X Statix de Milligan y Allred, pues bien en los estertores de esta etapa es donde conviene situar el proyecto de serie regular de Kingpin en el sello Marvel Knights.

La idea era contar la ascensión de Wilson Fisk hasta que convertirse en Kingpin y desde ese punto contar las andanzas de un malo malote sin ningún tipo de matiz. Los encargados de llevar a buen puerto el proyecto fueron, Bruce Jones a los guiones, Sean Philips a los bocetos, y Klaus Janson a los acabados. Empezando por el guionista, Jones se había tornado por aquel entonces en uno de los máximos representantes de esta fase experimental que antes mencionábamos, desde las páginas de Hulk (donde firmaría una larga estancia de más de 40 números), Jones llevaría a cabo una etapa inspirada en la serie de televisión del personaje, con un Buce Banner en continua huida tratando de dejar atrás un misteriosa organización que quería su sangre, una etapa, sobre todo en sus inicios, más propia de un comic de espionaje que de Hulk, y que tuvo durante mucho tiempo como seña de identidad el que Hulk apenas si aparecía, esto pese a lo que pudiera parecer (y las críticas que recibió), le permitió convertirse rápidamente en una fan favourite (incluso sería nombrado por la revista Wizard como guionista relevación…demostrando el enorme desconocimiento de la revista que parecía haber olvidado que Jones ya había trabajado en Marvel en los 70 en series como Kazar), y tener varios proyectos de prestigio entre manos, entre los que en teoría estaba este Kingpin, tras el fin de su etapa en Hulk, su estrella se apago con una época (al parecer) lamentable en el Nithgwing de DC.

En lo que respecta a Sean Philips estamos ante un excelente narrador, de trazo anguloso y estilo sucio que aunque poco adecuado para los comics de superhéroes puros (como se demostró en su paso por la Patrulla X), se muestra perfecto para los comics de espionaje o de género negro (donde ha firmado maravillas como Sleeper o Criminal ambas con Ed Brubaker), y por lo tanto una elección más que acertada para esta serie habida cuenta del tono que debía tener la misma. Por último y en lo que a Klaus Janson respecta, estamos ante una autentica leyenda del comic americano, gracias sobre todo a su colaboración con Frank Miller, primero entintando y luego finalizando sus lápices en Daredevil, siendo también responsable de las tintas en DK. Excelente entintador (aunque con demasiada personalidad llegando a tapar con su estilo los lápices de con quien colabora), mediocre dibujante, su estilo se complementa aquí a la perfección con el de Philips firmando un gran trabajo.

Entrando ya en la serie en sí, señalar que, publicada entre finales de 2003 y principios de 2004, estuvo inédita en España hasta que este mismo año 2016 Panini a tenido a bien recopolarla en un único tomo. El comic nos narra el ascenso de Wilson Fisk hasta tornarse en rey del crimen de Nueva York, por ello la serie nos muestra un Fisk joven y ambicioso que a través de diversos planes y contraplanes va poco minando el poder de las cinco grandes familias mafiosas de la ciudad hasta que en un golpe final se hace con el control de todos sus territorios. Una historia de ambición y falta de escrúpulos que nos dibuja un Fisk que ya conocíamos (inteligente, manipulador, sin necesidad de mancharse las manos para obtener lo que quiere), solo que más joven y en plena escalada de poder, el comic, que muestra también los tejemanejes políticos de Fisk, mangoneando a los dos candidatos a la alcaldía y garantizando la elección de su favorito, cuenta sin embargo con un difícil encaje en la continuidad, más que nada por la presencia de un Spiderman que no aporta nada a la trama y cuyas apariciones parecen forzadas con el fallido objetivo de asegurar un buen volumen de ventas. Esta artificialidad en las apariciones del héroe arácnido es tal vez lo más reprochable de un comic por lo demás bien escrito y bien dibujado, que sin embargo una vez narrada la ascensión de Fisk al poder tenía poco sentido seguir, ya que el tener una propia serie regular hubiera condicionado la presencia del villano en otras series, y lo hubiera sobreexpuesto, problema que sin embargo acabo teniendo por su uso y abuso en series como Spiderman o Daredevil.

Una buena obra en definitiva de genero negro, a la que sin duda le sobran los toques superheroicos y de la que solo cabe añadir que merecía ser recuperada en España tanto por la valía de los autores como por el interés del propio personaje. En fin como se suele decir en estos casos más vale tarde que nunca.

viernes, 25 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid IV. La calles de San Francisco.

El cuarto volumen de Daredevil, que se compuso de un especial de introducción y 19 números se publico en España en 3 tomos recopilatorios de la mano de Panini. Este volumen cierra la etapa previa a Secret Wars y con el se pone fin a la larga labor a los guiones de Mark Waid con el personaje.

La estructuración actual del Universo Marvel a base de “temporadas televisivas” trae consigo la remuneración continua de todas las colecciones, incluso las más señeras. Así Daredevil que en más de 40 años de historia había conocido apenas dos volúmenes, ha tenido en los últimos 5 años tres. En lo que a este cuarto volumen respecta, su existencia no se justifica no por el cambio de equipo creativo/relanzamiento si no por un cambio en el estatus del personaje que deja Nueva York para ir a parar a San Francisco, ciudad en la que convivió con la Viuda Negra durante los años 70. El cambio de ciudad no implica un cambio de tono en al colección pero tendrá hondas repercusiones en el personaje que después de tantos años en la Cocina del Infierno tendrá que adaptarse a la texturas, sabores y estructuras de su nueva ciudad. Una ciudad que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo DD. Este será uno de los elementos a los que tanto Waid como sobre todo Samnee en el plano visual, sacaran más punta en los primeros números.

Por lo demás la enfermedad de Foggy y su protección de cara a posibles ataques de enemigos de Daredevil (destaca aquí que Waid recurra a una solución que el propio Matt había empleado para si mismo durante la etapa Chichester) así como la relación cada vez más consolidada con Kirsten McDuffie, serán los elementos claves de una etapa en la que DD encontrara muchas más colaboración en la autoridades locales y donde la figura de un antiguo héroe olvidado, Mortaja, será más un rival que colaborador en sus intentos por proteger su nueva ciudad. Unos enfrentamiento que tendrán al Búho como principal protagonista (en relación a como actuar contra él) en estos primeros compases. Todo esto iniciara una larga y compleja trama de fondo que tendrá su culminación en el final mismo de la etapa.

En mitad del camino y aprovechando el evento Pecado Original en el que la muerte del Vigilante hacía que múltiples secretos de héroes y villanos salieran a la luz, Waid supo arrimar el ascua as su sardina para contar por fin la historia por la que Maggie, la madre de Matt, había abandonado a este y a su padre cuando Matt apenas si era un bebe. Una bella y triste historia de reconciliación y perdón donde Waid eso si, vuelve a dejar claro el tono que quiere para al serie trasladando de manera imaginativa y efectiva el escenario de la acción a Wakanda donde Daredevil se enfrentara a la nueva Pantera Negra en un combate magníficamente coreografiado por Samnee. Antes de entrar en la recta final del volumen Waid tendrá a bien recuperar a Kilgrave en este caso acompañado por unos hijos que parecen recién salidos de El pueblo de los malditos.

Tras esto se inicia al camino final de la etapa que será en gran medida un resumen global de lo que ha sido el trabajo de Waid con el personaje, y es que si algo a conseguido el guionista de Irredeemable es que su etapa, teniendo una muy marcada personalidad propia, sea a su vez una suerte de compendio/resumen de lo que han sido los más de 50 años de historia del personaje. Y es que por un lado ha sabido recuperar el tono optimista y superheroico del DD preMiller pero por otro la oscuridad y el tono trágico traído por Miller y amplificado con distintos matices por sus sucesores, ha estado muy presente en la etapa, sobre todo desde la llegada de Chris Samnee.

Precisamente será la recuperación del tercer gran pilar de la época Miller lo que desencadenara el final de la etapa Waid, y es que tras dar un enfoque muy original al regreso de Bullseye y tras tratar tangencialmente con Elektra como apoyo moral para su momento más difícil en Nueva York será ahora la reaparición de Kingpin la que volverá a poner a Matt contra las cuerdas. Al contrario que con Bullseye, Waid si nos presenta aquí un Fisk mucho más tradicional que enlaza tanto con el hampón intocable de la era Miller como con el obsesionado con Daredevil de la era Nocentti, teniendo el conflicto un resultado final con ecos de al etapa Chichester/Weeks. Un compendio de referencias a la historia de la colección que pasado por el tapiz de Waid, incluye la presencia de un Mortaja enloquecido, el imposibilidad de la privacidad en la era “postSnowden”, el Búho o su hija de la que vimos una versión futura en el especial 50 aniversario. Por el camino tendremos un efímero pero elegante traje diseñado por Samnee (en un diseño tan arriesgado como interesante) y nueva muestra del talento y recursos de Daredevil para salirse con la suya cuando tiene todo en contra.

En definitiva una despedida de traca con un tono final marcadamente optimista pese a la tragedia de fondo, con un buen guiño a Born Again que culmina una etapa plagada de grandes momentos y que se configura en una de las más relevantes de los más de cincuenta años de historia del personaje.

domingo, 6 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid III. La llegada de Chris Samnee.

La llegada de Chris Samnee se produjo a la altura del número 12 del volumen III del personaje y aporto la estabilidad gráfica suficiente que la colección requería para que Waid pudiera ir más allá de sus interesantes pero intrascendentes historias iniciales.

Tras diferentes trabajado para Image, Vertigo e independientes donde destacaría sobre todo su trabajo con Greg Rucka en Queen & Country, Samnee vio como Daredevil le daba la oportunidad de dejar de ser un gran promesa para convertirse en uno de los dibujantes más valorados de la industria. Su estilo que entroncaba con el trabajo de Martín o Rivera en el especial cuidado en el diseño de página o su sólida narrativa resultaba a primera vista menos llamativo que el de aquellos, pero sin duda adecuado para el tono e intenciones de Waid para la colección.

Precisamente con su llegada y en apenas un par de números Waid puso fin a toda la historia del Disco Omega que venía lastrando a la colección los últimos meses sin llevar realmente a ninguna parte y pudo poner por fin el acelerador. Con Samnee a bordo Waid siguió profundizando en la relación de Matt con Kirsten McDuffie, implicando más al personaje en el Universo Marvel, destacando aquí su amistad con Hank Pym, su encuentro ni más ni menos que con Silver Surfer, el enfrentamiento con el Superior Spiderman, la presencia de la Legión de Monstruos o el viaje del personaje al Latveria donde Iron Man juega un papel clave. Waid mantiene así el tono más netamente te superheroico, sin embargo fue en este momento cuando los acontecimientos se dispararon y el drama tan querido a la serie empezó a asomar con más fuerza la cabeza a la vez que la repercusión de lo narrado cobraba otra dimensión.

Desde el fin de la saga del Disco Omega hasta el fin del volumen III en su número 36 y con Samnee como dibujante regular, salvo contadas excepciones, Waid se embarco en un tour de force que le llevo a afrontar el regreso de Bullseye de una forma que jamas se había hecho antes, enfrentar a los personajes al mundo real con el cáncer que asola a Foggy y que permite de paso revaluar su relación y dar por fin una salida definitiva al tema de la identidad secreta que se venía arrastrando desde el fin de la etapa Bendis. A esto se añade una profundización en los orígenes del personaje, con el retorno del matón de la infancia que le puso sobrenombre de Daredevil y que ahora necesitara su ayuda como abogado, lo que de paso permitirá que Matt vea su infancia y adolescencia desde un punto de vista muy diferente.

En lo que respecta a Bullseye, mientras que Kingpin era algo así como la némesis intelectual de Daredevil, Bullseye representaba su contrario a nivel físico. En los acontecimientos de Shadowland el villano había encontrado la muerte a manos de un poseído Daredevil. Waid aprovecha La Mano y su conocida capacidad resurrectora para traer de vuelta al personaje pero de un modo muy distinto al que antes se había visto. Con el cuerpo físicamente destrozado a todos los niveles, incapaz de moverse y con enormes ansias de venganza, Bullseye esta detrás de un maquiavelico plan más propio de Fisk que le lleva a intentar reproducir el accidente que dio sus poderes a Daredevil para crear un nuevo villano con sus supersentidos y su sentido del radar, así llega Ikari cuyo impactante diseño, a medio camino entre La Mano y el primer traje de DD es su mejor carta de presentación. Sera Ikari junto a Lady Bullseye quienes pongan a DD contra las cuerdas en una historia que ayuda a ahondar más en la conexión del personaje con el Universo Marvel, mostrando de nuevo a un DD más consciente que nunca de que no esta solo en el mundo y que tiene muchos amigos que lo quieren y están dispuestos a ayudarle en su momento de mayor necesidad.

En cuanto a la enfermedad de Foggy, sin caer en ningún momento en el sensacionalismo barato, Waid redefine la relación entre Matt y Foggy. Si este siempre había sido para Murdock una especie de muleta en la que apoyarse, su conexión con el mundo real, su eterno aliado y casi siempre comprensivo amigo, será ahora Matt quien ha de convertirse en la muleta de Foggy, quien ha de estar a su lado incluso cuando el tratamiento de quimioterapia arrasa sus supersentidos, quien ha de ser fuerte junto a su amigo que lo necesita de verdad. Waid muestra aquí una gran compresión de la relación que une a ambos personajes, una relación plagada de altibajos pero forjada desde el mismísimo inicio de la colección en los lejanos años 60. Más sensacionalismao si hubo durante la etapa de Brubaker con el internamiento psiquiatrico de Milla Donovan ex-mujer de Matt y victima de las maquinaciones de Mr. Miedo, Waid recupera también al personaje para dejar claro que no se ha olvidado de ella y lo hace con ternura e inteligencia, mostrando de paso que por mucho que intente combatirla o incluso negarla, la oscuridad siempre estará presente en su vida.

Sobre el tema de la identidad, la situación llevaba ya mucho tiempo pendiente y casi se había convertido en un chiste recurrente entre un Matt que negaba ser DD y una Kirsten que no paraba de insinuar lo contrario. La realidad era que todo el mundo sabía que Murdock era Daredevil pero nadie podía probarlo a ciencia cierta ante la continua negativa de Matt a reconocerlo. Así las cosas el tema sobrevolaba de fondo toda la etapa hasta que coincidiendo con el fin del volumen III Waid decidió darle una resolución definitiva. Lo curioso del tema es que consiguió hacerlo sin traicionar el espíritu de su etapa. En una enrevesada trama en la que la racista Sociedad Serpiente pone en jaque todo el sistema judicial de Nueva York, Murdock usa la única carta que le queda para salvar la situación y reconoce públicamente que es Daredevil, lo que conlleva su expulsión inmediata (otra vez) de la abogacía...al menos en el estado de NuevaYork lo que permite justificar argumentalmente la marcha a San Francisco acompañado de Kirsten y Foggy.

La historia resulta un broche de oro al volumen que muestra la valentía de Waid al cortar un nudo gordiano al que nadie se atrevía a hacer frente, y al hacerlo usando las armas e intenciones que han configurado su etapa al frente del hombre sin miedo y propiciando de paso una excusa argumental perfecta para hacer borrón y cuenta nueva ; lo que en estos tiempos supuso un nuevo número uno, el cuarto de la historia del personaje, pero eso queda ya para otro día.

lunes, 8 de febrero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid II. En compañía de Paolo Rivera y Marcos Martín.

Esta primera fase de la etapa de Mark Waid al frente de los guiones de Daredevil abarca los 11 primeros números del volumen III con presencia de varios dibujantes destacando por encima de todos Paolo Rivera y Marcos Martín.

Con una idea muy clara de por donde ir, Waid encontró sus principales aliados en los artistas que le acompañaron en su primer año de la colección. Con una paleta de colores mucho más luminosa de lo habitual de la serie (a cargo sobre todo de Javier Rodríguez), el estilo de Rivera y Martín, distinto pero complementario se situaba en el espectro opuesto del que autores como Alex Maleev o Michael Lark habían imprimido en la colección los últimos años. El nuevo espíritu de la colección se veía en dos elementos: las portadas que servían como presentación de la serie y que mostraban primero un prodigioso diseño (en especial las dibujadas por Martín) e incluso se permitían mostrar a Daredevil sonriendo. El segundo elemento visual clave fue la forma de afrontar y mostrar los supersentidos y el radar del personaje. Con cuidados y llamativos diseños de página que nunca perdían de vista la narrativa y que nos acercaban como pocas veces antes a la forma en que el personaje percibía el mundo. Algo que Waid también se esforzaba en subrayar en sus textos.

Como decíamos en el anterior post la idea de Waid pasaba por “iluminar” al personaje e integrarlo mucho más en el Universo Marvel. Para combinar ambas circunstancias Waid no dudo en recurrir al tumultuoso pasado del personaje y usarlo a su favor. Por un lado la catarquica experiencia de Shadowland había arrastrado a Matt a una suerte de optimismo existencial como mecanismo de defensa ante tanta oscuridad. Waid se muestra aquí inteligente y verbaliza las dudas que este cambio de actitud podría provocar en los lectores mediante al figura de Foggy Nelson, que sospechando que Matt puede estar viviendo otra crisis nerviosa confronta y se muestra escéptico ante la nueva filosofía de vida de su mejor amigo. La respuesta de Matt dirigida tanto a Foggy como a los lectores no puede ser más clara: “o intento salir adelante o me vuelvo definitivamente loco no puedo seguir como hasta ahora”. Respecto a la mayor integración en el Universo Marvel ya en el segundo número se ven claras las intenciones del guionista con la aparición del Capitán América para pedir explicaciones de lo acontecido en Shadowland, además muy pronto tendremos el primer cruce con otra colección, The Amazing Spider-man escrito para la ocasión por el propio Waid. A esto se añade el enfrentamiento con villanos que o nunca habían pisado esta páginas (el Hombre Topo) o apenas si habían aparecido antes (Klaw), buscando así ampliar los horizontes de la colección alejándola un poco de los crudos ambientes urbanos y de criminalidad “común”. Enfatizando, en definitiva la faceta más superheroica del personaje.

Así lo mejor de esta primera fase de la etapa del guionista de Kingdome Come viene dada por el hecho de que consigue cambiar el tono y el enfoque de la serie de manera totalmente orgánica, sin traicionar nada de lo anterior mostrando así una coherencia que no es tan habitual cada vez que una colección cambia de equipo creativo, destaca aquí también la imaginativa solución que se adopta para que Matt pueda seguir ejerciendo (más o menos) la abogacía, en una vuelta de tuerca a lo que Nocentti hizo en su día, ahora Matt enseñara a sus clientes como defenderse a si mismos. En su debe...vista con la perspectiva que da el haber leído la etapa en su conjunto esta claro que al principio Waid trato simplemente de asentarse en la colección y dar fuerza a su nuevo enfoque, pero leídos en su momento estos cómics, bien escritos y excepcionalmente dibujados eran sin embargo total y absolutamente intrascendentes. Aventuras más o menos entretenidas que no estaban destinadas a dejar huella en el personaje.

La principal trama de estos números gira en torno al Disco Omega un artefacto que cae en manos de Daredevil y que contiene datos vitales de las más poderosas organizaciones criminales del Universo Marvel. Un disco que todos quieren y que convierte a Daredevil en un blanco y cuya posesión es lo único que garantiza que el y su entorno (el tema de su identidad secreta revelada sobrevuela de fondo toda la etapa) estén a salvo. De ahí que no lo entregue a 4F o Vengadores y que no lo use ya que la mera posesión y la amenaza de su uso es más poderosa como arma de defensa. La situación se va complicando y culmina en un evento con Punisher y Spiderman en una saga llamada “El Efecto Omega” co-escrita con Greg Rucka, donde cada personaje tiene su propio agenda y en el que destaca sobre todo la interrelación entre los protagonistas. La trama en torno al Disco Omega no queda resuelta aquí ya que aun quedarían unos números más ya con Samnee a lo lápices, pero la cosa no daba realmente para mucho más. Con todo nos deja situaciones muy interesantes como ese encuentro con La Gata Negra y sus “eróticos resultados”.

De entre estos números destaca con fuerza el número 7 multipremiado cómic y un autentico prodigio visual a cargo de Paolo Rivera y en el que Daredevil ayuda a sobrevivir a unos niños tras un accidente de autobús en medio de una espectacular tormenta de nieve. En fin, este inicio de la etapa de Waid sirve para asentar el tono, presentar personajes (la adorable Kirsten McDuffie, por entonces aún ayudante del fiscal), mostrar pistas de tramas futuras y dejar claro que el tema de la identidad secreta sera un eje (a parte de chiste recurrente) de la etapa. Unos números de gran calidad pero lejos aún de lo que estaba por venir.

domingo, 31 de enero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid I. Presentación.

Ahora que ya acabado la larga etapa de Mark Waid al frente de los guiones del hombre sin miedo llega la ahora de hacer un balance global de su trabajo empezando con una introducción a lo que ha supuesto su trabajo en la serie.

Empezando por los números puros y duros, Mark Waid es con 56 números de la colección regular (36 del volumen III más el 10.1 y 18 del volumen IV más el 15.1) el guionista que más números de la colección de Daredevil ha escrito jamas, superando a Bendis que hizo 55. A esto habría que añadir el especial del 50 aniversario del personaje y el 0.1, cómic primero publicado en digital que marco la transición entre el volumen III y el IV. Estando como están ambos, completamente integrados en el discurrir de la etapa se podría elevar la cifra a 58. Durante estos números Waid contó con la colaboración de varios dibujantes, el más prolífico de los cuales fue Chris Samnee que con 36 cómics en su haber se sitúa entre los dibujantes que más cómics ha dibujado del personaje (solo superado por Gene Colan y Alex Maleev), destacar también que fue el guionista de una de las historias cortas incluidas en el 15.1 del volumen IV. Después vendrían, ya muy lejos Paolo Rivera con 6 números, Javier Rodríguez con 5 (clave en la etapa en su faceta de colorista de gran parte de la misma) Marcos Martín con 3 y Khoi Pan con 2. Por su parte Kano, Marco Checchetto (que dibujo los tres números del crossover entre las colecciones de Daredevil, Punhiser y Avenging Spider-man, realizado en colaboración con Greg Rucka a los guiones), Mike Allred y Jason Copland dibujarían uno cada uno. Además tendríamos la presencia de Peter Krause, Karl Kesel (que también guionizo la historia corta que dibujo) y Alex Maleev (en una historia corta del especial del 50 aniversario guionizada por Bendis) en los especiales e historias secundarias del 15.1 (una de las cuales fue guionizada por Marc Guggenhein) y la presencia de Emma Ríos (que contribuye a “españolizar” aún más la etapa) con los lápices del Amazing Spider-man 677 crossover con la colección.

A lo hora de abordar la etapa de Waid al frente de Daredevil conviene contextualizar el momento de la llegada del guionista. Desde que Miller marcara a fuego al personaje durante su primera etapa en el mismo, DD se había tornado en un héroe oscuro y atormentado con especial querencia por lo noir y los ambientes más callejeros y “realistas”. Sin duda era algo que le sentaba a al perfección al personaje tanto por entorno como poderes o diseño. Esta tendencia, con notables pero puntuales excepciones, había llegado hasta el siglo XXI en el que el personaje había entrado con fuerza a través del sello Marvel Knights. Sería en este sello donde DD había vivido la gran etapa que marcó al personaje hasta la llegada de Waid, la celebrada colaboración entre Brian Michael Bendis y Alex Maleev. Durante estos más de 50 números el personaje no solo vio acentuado su tono noir si no que se dio un vuelco total a su estatus quo con el cuestionamiento mismo de su identidad secreta, que fue hecha publica, aunque el personaje, a pura fuerza de voluntad se negaba a reconocer que era DD.

La etapa Bendis/Maleev se cerro en falso con el personaje en prisión y fueron sus sucesores el dúo Ed Brubaker/Michael Lark quienes hubieron que lidiar con una situación casi irresoluble. Durante estos números la serie se oscureció a un más y la moralidad del personaje se vio cada vez más comprometida al punto de comportarse en ocasiones como un villano. De nuevo la etapa se cerro en falso y en una suerte de “reto Daredevil” por el cual cada equipo creativo dejaba una situación compleja al siguiente, Daredevil acabo la etapa Brubaker/Lark al frente de La Mano. La malévola organización de asesinos ninja que DD pretendía usar como fuerza del bien.

Andy Diggle y Roberto de la Torre tomaron el relevo y con injerencia editoriales de por medio se orquesto el evento Shadowland (el primero generado entorno al personaje en toda su historia) en el cual Daredevil era corrompido totalmente por La Mano y se enfrentaba a sus camaradas de la comunidad hérocia. Diggle si cerro en este caso sus tramas y dejo el camino relativamente libre a su sucesor en la miniserie Renacimiento, sin embargo aun quedaban muchas cosas en el aire sobre todo lo relacionado con el tema de la identidad.

En estas circunstancias fue en las que Mark Waid llego a la colección, con el personaje muy tocado y con la sensación de que se había ido demasiado lejos en el “oscurecimiento” del mismo. Así las cosas Waid tuvo muy claro desde el principio su enfoque. Daredevil debía volver a ser un superhéroe, integrarse más en el Universo Marvel y alejarse de tanto mal rollo. La idea era retornar a las esencias al Daredevil preMiller, lo cual no significaba enfrentarle al Matador o crear terceras identidades absurdas, no. La idea era hacer de Daredevil una lectura más ligera, un buen cómic de superhéroes con sus dosis de acción, romance y caracterización de personajes. Esto que en otra época hubiera sido visto si no como una herejía (al fin y al cabo mal llevado podía dañar la identidad propia del personaje, llevándolo a los problemas que tenia antes de la llegada de Miller) si como una etapa menor y pasajera, se antojaba ahora como absolutamente necesario para reconstruir un personaje demasiado dañado por el lastre que cargaba.

Esta suerte de redefinición tuvo un claro componente visual, con la llegada de dibujantes como Rivera o Martín, muy distintos del realismo oscuro y noir de Lark o Maleev y con una paleta de colores mucho más luminosa que trasmitía esa nueva sensación de optimismo y energía que Waid quería para la serie. Esta redifinción visual se llevo también a las portadas que en tono y composición eran muy distintas a las de la anterior etapa y que desde un punto de vista de diseño y concepción atraían sin duda la vista hacia la colección. El éxito de este nuevo enfoque y el estilo de la colección marco tendencia dentro de Marvel y junto Ojo de Halcón se convirtió en el emblema de una forma diferente de hacer las cosas dentro de la editorial con claras repercusiones a día de hoy. En cualquier caso de los resultados finales de las ideas e intenciones de Waid hablaremos otro día.

miércoles, 6 de enero de 2016

2015 un año de cine. Top cinco de mis mejores películas del año.

Al final este año entre unas cosas y otras han caído treinta películas de estreno (treinta y uno si contamos el reestreno en cine de Blade Runner). Ha habido un poco que todo pero en general creo que ha sido un buen año cinematográficamente hablando.

Como siempre los estrenos de “prestigio” con aspiraciones a premios se agolpan entre finales de un años y principios del siguiente. A principios del 2015 se pudieron ver varias pelis interesantes como The Imitation Game, un producto concebido a mayor gloria de Benedict Cumberbatch que tiene más hechuras de telefilme que no de gran estreno. También de esta época es la multipremiada Birdman, todo un espectáculo visual y sensorial a cargo de Alejandro González Iñarritu con un reparto de lujo donde brilla con luz propia Michael Keaton, una peli magnifica aunque tal vez demasiado pagado de si misma y con un discurso un tanto elitista. Otra gran película cuyo discurso me horroriza es Whiplash, un brutal choque de voluntades entre un (enorme) J.K Simmons y un no menos interesante Miles Teller que dirigido con fuerza y energía te deja agotado tras su visionado a la par que genera potentes debates sobre la educación, la complacencia y la “cultura del esfuerzo” y sus limites. Otra película dura, pero tremendamente fiel a los tiempos que vivimos es la sobresaliente Nightcrawler, una especia de Taxi Driver del siglo XXI donde el sociopata alcanza todos sus objetivos mostrando una deshumanización total. Su final políticamente incorrecto y lo perturbador de sus discurso le alejaron de los grandes premios que merecía, en especial el trabajo de su protagonista Jake Gyllenhaal.

Muy distintas a estas películas son ´71 un angustioso thriller callejero ambientado en los años más duros del IRA y que narra la lucha por sobrevivir de un soldado británico aislado en terreno enemigo y usado en mezquinos juegos pollitos por uno y otro bando. La peli rodada con nervio y cargada de tensión, transmite el sentimiento de aislación y desconcierto de su protagonista. Por su parte en Corazones de Acero, David Ayer construye una película bélica dura y sin concreciones que trasmite toda la claustrofobia y el horror la guerra vista desde el asfixiante interior de un tanque. También en un entorno bélico se mueve El Francotirador del maestro Eastwood, que dejando a parte su valoración ideológica, esta rodada con una energía que contradice la edad de su realizador y que cuando menos invita a debates sobre la sociedad estadounidense, lo que ellos ven como héroes y el difícil regreso a casa de los mismos. También de un director prestigioso David Cronenberg, que ahora que ha dejado atrás la nueva carne parece ser reconocido de manera unánime con tal, nos llego la interesante y perturbadora Map to the Stars una descarnada sátira del Hollywood actual que tiene ciertos puntos de conexión (aunque son pelis muy distintas) con Viaje a Sils Maria de Oliver Assayas, película que destaca tanto por el magnifico duelo interpretativo entre sus tres actrices principales (destacando especialmente Kristen Stewart) como por su mirada a las mascaras que todos usamos incluso para engañarnos a nosotros mismos.

Este año también ha estrenado Paul Thomas Anderson uno de los directores actuales más importantes del cien actual con la alucinada y alucinante Puro Vicio, película compleja, difícil de seguir pero todo un goce para los sentidos con un enorme Joaquin Phoenix para mi el mejor actor del momento. También de este 2015 fue el regreso de M. Night Shyamalan a lo que el público espera de él con la inquietante La Visita, una película con un mal rollo muy conseguido y con el giro final marca de la casa (¿run for cover?) con el que el director del Sexto Sentido parece haber recuperado, al menos en parte el apoyo perdido de público y critica, aunque no de manera unánime. Una película mucho más modesta de lo que venia haciendo Shyamalan que funciona en aquello que quiere trasmitir pese a momentos que bordea (sin llegar a ello) el ridículo. También hemos asistido al regreso de Alejandro Amenabar que tras el varapalo sufrido por la, por otro lado buena película, Ágora ha esperado casi seis años para volver a rodar un largometraje y lo ha hecho regresando al thriller con al decepcionante Regresión de la que lo mejor que se puede decir es que consigue buenos momentos de tensión pero muy puntuales para un director que hasta ahora nos tenia muy bien acostumbrados.

Otra ligera decepción supuso La Cumbre Escarlata un poderoso y bello cuento de fantasmas decimonónico donde Gullermo del Toro demuestra su enorme virtuosismo formal pero sin apenas nada detrás que lo sostenga. No fue una decepción sin embargo la muy interesante Blackhat uno de los grandes fiascos del año desde el punto de vista económico y con una recepción critica muy fría pero que muestra una vez más Michael Mann como maestro del espacio en el plano y con unos temas y obsesiones muy marcados. Gran película que mereció mejor suerte. Suerte que tampoco acompaño a la muy estimable Lost River debut de Ryan Gosling tras la cámaras al que se le notan a la claras y para bien sus influencias, trazando un relato de poderosa e inquietante factura visual. La suerte sin embargo si acompaño a The Martian de Ridley Scott que estrenado en el momento justo ha sido todo un éxito de taquilla y en general ha gustado bastante. Personalmente la encuentro una película bien hecha y con muchos puntos a su favor, con un mensaje vitalista y positivo, que estimo muy importante en estos tiempos peor que no termina de decirme nada.

Antes de entrar en las adaptaciones del cómic y los blockbuster propiamente dicho me quedaría por hablar de dos de la mejores pelis del año, Sicario del siempre interesante Denis Villeneuve y El Puente de los Espías de Steven Spielverg. La primera es un tenso thriller sobre la “guerra contra las drogas” y la delgada línea que separa lo moral de lo inmoral cuando se combate con gente sin escrúpulos. Rodada con ritmo y cargada de tensión en Sicario no hay sitio para ingenuidades ni buenas intenciones, cuando la podredumbre moral lo corroe todo cualquier cosa parece válida para ganar una guerra que en verdad es inabarcable e interminable. La segunda es para mi la película del año, conjugando tensión con un humanismo que ya no parece tener sitio en el cine, Spielberg traza un relato sobre héroes cotidianos que se niegan aceptar el mundo tal y como es y hacen su mejor esfuerzo por, al menos intentar, cambiarlo. Intensa y emocionante la película muestra como en el cine de hoy sigue teniendo cabida el relato y los personajes.

Llegando ya al tema de la adaptaciones comiqueras este ha sido un año de contrastes por un lado hemos tenido la esperadísima secuela de Los Vengadores con Vengadores: La era de Ultron donde un Whedon más preocupado por el desarrollo de los personajes y su interactuación ha facturado una excelente película con un clímax final excesivamente formulaico, por otro han estado Los 4 Fantásticos de Josh Trank una peli machacada desde el primer momento, casi antes de que se supiera nada de ella y que ha sido uno de los fracasos del año. Sin embargo en su primera mitad se estaba mostrando como una magnifica adaptación de al versión Ultimate del grupo que se toma su tiempo en construir al historia de nuevo centrada en los personajes para enloquecer en su segunda mitad y perder todo sentido e identidad. Una lastima, había mimbres de una película muy interesante, que en todo caso no es tan mala como se ha querido vender. A medio camino se sitúa la muy divertida Ant-Man, donde Marvel Studios, que parece tocado por una varita mágica factura otro éxito contra pronostico en un flim muy deudor del primer Iron Man. Cerraremos este apartado hablando de Kingsman desenfadada y frenética adaptación del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons donde Matthew Vaughn ofrece su tradicional buen hacer y Anacleto, Agente Secreto divertida película española sobre las aventuras del personaje creado por Vázquez que se ve con una sonrisa casi permanente en la cara.

Más allá de los cómics en el terreno blockbuster hemos tenido también un año potente y variado, desde fracasos, alguno merecida como la confusa (aunque a mi me entretuvo) y en general fallida Terminator Genisys o la excelente pero tal vez fuera de su tiempo por su encanto algo naif y su oda al optimismo existencial Tomorrowland que recuerda a la mejores producciones de Robert Zemeckis. Por contra también ha habido éxitos atronadores, los dos más grandes muy parecidos entre si y es que tanto Jurassic World como Star Wars: El despertar del fuerza aparecen como puros fan service que dan a la gente lo que espera sin arriesgar lo más minino y ofreciendo sendos y muy descarados remakes de las películas que iniciaron las franquicias. Lo que les falta en originalidad y valentía lo compensan en parte con un sólido y eficaz entretenimiento. Ambos son flims bien hechos, con recursos bien aprovechados que no va a hacer sentir a nadie que ha tirado el dinero de su entrada, sin embargo de franquicias tan mitificadas tal vez cabria esperar algo más.

En un termino medio, es decir éxitos de taquilla pero no auténticos fenómenos encontramos por una lado la muy estimable Misión Imposible V: Nación Secreta que recupera el pulso de una saga que tal vez había perdido algo de fuerza en las dos últimas entregas y por otro a dos de las películas del año, al menos para que el que esto suscribe. La fantástica Del Revés donde Pixar sigue demostrando que tiene ese toque especial que nadie más tiene y que le permite factura películas que más allá del su excelente animación consigue llegar al corazón del espectador y la mágica Mad Max: Fury Road, todo un milagro cinematográfico que va a la esencia misma del cine: ritmo y montaje contando una historia casi solo con imágenes. Frenética y adrenalitica la película es un non-stop de principio a fin. Ruido y furia con sentido, con razón de ser. Simplemente asombrosa.

Como viene siendo habitual el top cinco de mis películas favoritas son las imágenes que ilustran este post en orden descendente, de la quinta a la primera.