domingo, 19 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil en Civil War II.

Nunca ha tenido Daredevil demasiado peso en los grandes eventos marvelitas, es más una de las claves de la calidad de muchas de sus etapas esta precisamente en eso, sus equipos creativos han podido trabajar con un grado de libertad desconocido en otros personajes más populares, no viéndose obligados a interrumpir sus tramas para contar algo relacionado con el evento de turno. Esta Civil War II no ha sido una excepción y la serie regular del personaje no se ha visto afectada por el crossover, lo que no ha impedido que tuviese un papel en la misma. Cuidado con los spoilers.

A lo largo de los años se ha ido viendo como Brian Michael Bendis, arquitecto fundamental de Marvel tras Vengadores Desnudos, ha ido construyendo sus eventos en torno a grandes golpes de efecto salpicados de muertes y resurrecciones, tenemos caso como el de Ojo de Halcón (que conoció de su mano ambos elementos), La Avispa, Ares y un largo etcétera. Esta Civil War II no podía ser menos y si ya la historia tuvo como punto de arranque la muerte de James Rhodes fue la muerte de Bruce Banner lo que termino de precipitar las cosas.

Dejando de lado la esencia del conflicto (muy rollo Minority Report) la muerte de Banner a manos de Clint “Ojo de Halcón” Barton precipito el pequeño papel de Daredevil en este nuevo drama marvelita en el que nada volverá a ser igual... hasta que en menos de un año llegue un nuevo megaevento y tiro por que me toca. En fin a lo que íbamos, el nuevo status de Matt Murdock como fiscal en Nueva York le convertía en el personaje ideal tanto para acusar a Burton como para describir lo que realmente había detrás de su juicio, un “juicio del siglo” que apenas si ocuparía un par de páginas en la miniserie central pero que sería objeto de un one-shot donde Daredevil seria el autentico protagonista.

Así las cosas en Civil War II: El acusado de la mano de Marc Guggenheim a los guiones y Ramon Bach con Garry Brown al dibujo se nos narra el juicio que ha de terminar la culpabilidad o no de asesinato por parte del acusado Clint Barton sobre el caído Bruce Banner, una acusación que se ve complicada por la aparición de un vídeo donde el propio Banner pedía a Burton que, si ahora que se había librado de la pesadilla de Hulk, volvía a convertirse en este, Burton debería asegurarse de que moría antes de convertirse. La cosa esta claro en que solo Burton vio en Banner un supuesto destello verde en sus ojos que implicaba que iba a convertirse de nuevo en Hulk. El juicio se planteaba por tanto en estos términos: ¿fue la muerte de Banner un asesinato o fue un suicidio asistido?

Guggenheim que entre otras cosas cuenta en su curriculum con colaboraciones en diversas series de abogados y conocedor por tanto de los mecanismo que hacen funcionar un drama judicial, cuenta aquí como Matt dándose cuenta de que el Estado pretende condenar a Burton de la manera más rápida posible y trata de anular pruebas fundamentales, decide como Daredevil investigar que hay detrás de todo esto y aunque perjudique su caso esta dispuesto a ofrecer al acusado un juicio justo. Y es que lejos de lo que el Estado puede pensar, Matt pese a lo precario de su situación (acaba de recuperar su licencia para poder ejercer en Nueva York) y su falta de experiencia como fiscal, no esta dispuesto a dejarse manipular. Quiere condenar a Burton si, piensa que es culpable, pero cree que merece un juicio justo y esta dispuesto a que el jurado emita su veredicto contando con todos las pruebas encima de la mesa.

En El acusado se nos presenta por tanto y ante todo como un drama moral, donde un héroe que por encima de todo cree en la justicia esta dispuesto a apostar por ella aunque signifique perder el caso y dañar su carrera y otro que más allá del veredicto de culpabilidad o inocencia sabe que ha matado a un amigo y no esta seguro de como va poder vivir con ello. Una historia muy bien contada con un sólido dibujo que muestra el carácter de dos de los héroes secundarios pero más reconocibles de la editorial y que mientras que refuerza a Daredevil en su inquebrantable moralidad, deja a Ojo de Halcón hundido y con un futuro incierto por delante.

sábado, 11 de febrero de 2017

La última cruzada del Caballero Oscuro.

Ambientada antes de los narrado en El Regreso del Caballero Oscuro (DK a partir de ahora), La última cruzada narra el momento más traumático de la historia Batman en el particular Universo DC de Frank Miller, que aquí está acompañado por Brian Azzarello al guión, John Romita Jr. a los lápices y Peter Steigerwald a las tintas y al color.

Una de las cosas que más impacto del DK del Frank Miller en un primer momento fue contemplar a ese Bruce Wayne, hundido, demacrado y casi al borde la de la muerte que hacía ya tiempo que había dejado de ser Batman. En el cómic se daban algunas de las razones que había llevado a ese momento, pero sin duda este La última cruzada permite profundizar más en ello.

El Batman que Miller y Azzarello nos presentan aquí no es el bisoño novato de Año de Ano, ni tampoco la ola de energía y engreimiento de All Star, estamos antes un Batman mucho más cercano al Bruce Wayne que se nos muestra al principio de DK. Un Batman cansado que se siente viejo, que incluso se ve superado físicamente por Killer Croc, piensa que Jason Todd puede llegar a sustituirle mientras él puede vigilar sus esfuerzos desde la Batcueva y sin embargo…

Jason está preparado físicamente, el propio Batman comenta que es mejor que él a su edad, si, hay que pulir sus habilidades de detective, pero ahí se puede trabajar, después de la decepción que supuso Dick Grayson (cuyo nombre Batman ni siquiera puede pronunciar), Jason parece el candidato ideal. Pero el problema es que Jason disfruta demasiado con lo que hace, y aunque es cierto que Bruce en su momento también llegó a hacerlo (como bien le recuerda Alfred, ahí está su época All Star para recordarlo), la forma en lo que lo hace Jason tiene algo de inquietante. Teniendo opciones de causar menos daño siempre busca hacer el máximo posible, aun enfrentándose a inocentes dominados mentalmente por Hiedra Venenosa, Jason no duda en emplearse al máximo sin ningún tipo de piedad, además Jason tiene su propia forma de ver las cosas y no son pocas las veces que desobedece ordenes…

Ante este panorama la ominosa presencia del Joker no hace si no aumentar la sensación de que algo grande va a pasar, un Joker capaz de provocar una rebelión en el psiquiátrico solo hablando y capaz de salir andando del mismo en mitad del caos sin que nadie pueda impedirlo. Un Joker que aquí de la mano de un inspirado Romita Jr. (en uno de sus mejores trabajos de los últimos años) aparece como más peligroso y amenazador que nunca.

En estas circunstancias, un convaleciente Batman (al que Killer Croc a estado cerca de matar) ordena directamente al Jason que no se acerque al Joker que no lo busque, pero como decíamos Jason tiene sus propios planes y harto de las dudas de su maestro está dispuesto a demostrar de una vez por todas que puede jugar en las grandes ligas. La tragedia, la mayor derrota en la historia de Batman, lo que explica gran parte del estado de Wayne al principio de DK está a punto de suceder y nada volverá a ser igual.

Las ampliación del Universo DK que trajo primero DK 2 y después la idea de Miller de que todas sus obras con el personaje (Año Uno, All Star, ¿Spawn/Batman?) forman, bajo su punto de vista, parte del mismo universo abría un montón de posibilidades que ahora sólo se está empezando a explorar con DK III. Este One-Shot especial no viene más que a confirmar ese potencial al ahondar en uno de los momentos más oscuros de la historia de Batman y lo hace siendo por un lado totalmente fiel al canon del personaje y por otro mostrando también gran coherencia con todo este Universo DK que Miller ha venido construyendo con las décadas, demostrando una vez más que Azzarello era el guionista ideal para acompañar a un, debilitado por la enfermedad, Miller en el proyecto.

Al dibujo tenemos a un Romita Jr. que no trata de imitar tanto el trazo del maestro como hemos visto en alguno de los minicómics que complementan el DK III (y que de nuevo ahondan en la idea de profundizar en este Universo DK) y que parece haberse tomado más tiempo para acabar el trabajo, ya que aunque tiene trabajos más potentes, si muestra con plenitud la fuerza de su trazo y la energía que transmiten algunos de sus mejores trabajos. Su labor esta aquí potenciada por Peter Steigerwald que, especialmente en el color, con sus tonos apagados, trasmite la tristeza de una historia en la que el héroe está a punto de sufrir uno de los momentos más duros de su vida.

jueves, 2 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil y Masacre. Incordura transitoria.

Tal vez el crossover más peculiar en el que nunca haya participado Daredevil (también es verdad que no es que haya participado en muchos), Incordura transitoria es una divertida aventura que pese a su intrascendencia no deja de tener su miga.

Si hay un personaje que en los últimos años se ha convertido en una autentica estrella por sus propios méritos, sin necesidad de respaldo cinematográfico, este ha sido Masacre, que tiempo antes de su (no tan) sorprendente éxito fílmico se estaba tornando en una estrella que la antigua Casa de la ideas no veía desde Lobezno o Punisher. Una de las claves del triunfo del personaje ha pivotado en torno a su imprevisibilidad, Masacre es el tipo de personaje con el se puede hacer cualquier cosa (retrocontinuidad, ruptura permanente de la cuarta pared, historias violentas, humorísticas, de ciencia ficción, de amor..) sin que se resienta, demostrando un grado de adaptabilidad que es sin duda una de las claves de su éxito.

En este contexto, la idea de crear un crossover del personaje de un solo número pero que en realidad son cuatro podría resultar rara y hasta un poco confusa, pero en realidad es solo una pieza más del conjunto de locuras y libertad creativa que han hecho del personaje lo que es. Así a la altura del número 13 del volumen 6 del personaje (número 9 del actual volumen de Panini en España) al guionista Gerry Duggan se le ocurre la idea de cruzar a su personaje con Daredevil, Luke Cage y Puño de Hierro en un número especial de 96 páginas divido en cuatro partes. Deadpool 13 y Deapdpool 13,1 con guiones del propio Duggan y dibujos de Jacopo Camangi y de Paco Díaz respectivamente, Daredevil 7.1 con guiones de Charles Soule (actual guionista de la serie regular del personaje) y dibujos de Guillermo Sanna y Power Man and Iron Fist 4.1 con guiones de David Walker y lápices de Elmo Bondoc.

Con estos mimbres evidentemente la historia solo podía tener un corte netamente humorístico en el que el elemento clave de unión entre Daredevil y Masacre pasa por las presencia como villana de María Tifoidea, la cual surgida en la páginas del hombre sin miedo tuvo cierto protagonismo en la colección del mercenario bocazas durante la ya clásica etapa de Joe Kelly al frente de los guiones de la misma. La trama gira en torno a un contable que se ve metido en apuros cuando unas malas inversiones dejan sin dinero a clientes muy peligrosos, clientes que no están dispuesto a aceptar un “fluctuaciones del mercado “ como respuesta. Contra la cuerdas y temiendo por su vida el contable recurre a Masacre en su faceta de mercenario para protegerle de María Tifoidea, contratada para matarle. Masacre decide acudir a Matt Murdock que como fiscal puede ofrecerle un trato a su cliente para conseguir una nueva vida a costa de empapelar a los mafiosos para los que trabajaba.

La historia cuenta con varios guiños a Daredevil, como el que esta narrada por Ben Urich que trata de sacar un articulo de todo esto sin saber muy bien como hacerlo o el que Masacre se quede temporalmente ciego, surgiendo multitud de situaciones cómicas sobre sus “sentidos aumentados” y como Daredevil no puede comprenderlo y así un largo etcétera. Tal vez lo que no este del todo bien hilvanado es como se incorporan al asunto Cage y Puño de Hierro pero en cualquier caso a estas alturas es lo de menos ya que su llegada termina propiciando nuevas situaciones hilarantes con pañales de bebes y vertederos de por medio.

En cualquier caso y obviando su innegable intrascendencia, este peculiar cruce se antoja como enormemente divertido, original en su concepción y con un dibujo que pese a la presencia de cuatro artistas muy diferentes consigue mantener un cierto tono estilístico que funciona a la perfección para las pretensiones de lo que se esta contando. Guste o no Masacre, son cómics como este los que permiten explicar en gran medida su éxito, ya que aquí encontramos casi todos los elementos que le han hecho llegar tan lejos: humor autoparodico, ruptura de la cuarta pared y atrevimiento conceptual para probar con éxito formulas diferentes.

sábado, 28 de enero de 2017

El mundo necesita Campeones: el nuevo supergrupo Marvel.

Este es el texto que envié al concurso de Mavel Age y que me sirvió para ganar el tomo del Marvel Héroes de La Cosa. Siendo sincero he de decir que me importan bastante poco estos Campeones, colección que no compro, pero bueno había que “venderla” así que aquí muestro mi vertiente más “mercenaria”. No quedo mal del todo pese a los recortes que tuve que hacer para que no se me fuera la extensión de las manos.

Al contrario que en la Distinguida Competencia, no se puede decir que el concepto de “legado” este en la raíz del Universo Marvel, en realidad entre los muchos aspectos revolucionarios que tuvo el surgimiento de este universo de ficción esta todo lo contrario. A Stan Lee no le gustaba la figura del “sidekick”, el compañero juvenil del héroe que es uno de los pilares clave sobre los que se asienta la noción de legado. La idea del compañero juvenil no solo fue desterrada por Lee de la naciente Marvel si no que, junto a Steve Ditko, transformo el que bien podía ser prototipo de ese clase de personaje en una de la figuras claves de la editorial. Hablamos por supuesto de Spiderman.

Como tantas cosas en los últimos años esta idea también ha sufrido un giro importante dentro de la actual política de Marvel y el concepto de legado ha sido paulatinamente abrazado. Uno de los pilares claves de este cambio vino del ya defenestrado Universo Ultimate y tuvo de nuevo como protagonista central a Spiderman. Concebido por el arquitecto fundamental de la Marvel actual, Brian Michael Bendis y la dibujante Sara Pichelli, Miles Morales vino a asumir el legado dejado por el Peter Parker definitivo tras la muerte de este. Pese a la polémica inicial, la creación de Morales ha demostrado ser todo un acierto tanto por el buen hacer de su equipo creativo como y sobre todo por terminar de abrir la puerta a una Marvel mucho más diversa e integradora. Tras los acontecimientos de Secret Wars, Miles pasa a integrarse en el Universo Marvel tradicional y de paso en Los Vengadores, donde debía ser uno de los jóvenes destinados a asumir el legado de los héroes más poderosos de la Tierra.

Junto a Miles, Los Vengadores también integraron en sus filas a otra joven, Ms. Marvel, Kamala Khan que parecía como este destinada a liderar el grupo en el futuro. En Kamala, una adolescente paquistaní-americana con poderes inhumanos, encontramos también dos de los aspectos clave que definieron a Miles: por un lado la necesidad de diversificar el origen racial o incluso religioso de la nueva oleada de héroes Marvel, en base a buscar lo que siempre ha intentado ser la editorial, un reflejo tamizado por la fantasía de la sociedad en la que vive, y por otro lado la idea de legado, y es que Kamala, fan absoluta de los superhéroes admira por encima de todos a Carol Danvers y esta dispuesta a demostrar que es digna de seguir sus pasos.

El tercer miembro joven de esta nueva hornada de vengadores es Nova, en este caso Sam Alexander. De carácter impulsivo y temerario en Sam encontramos tal vez la idea más clara de legado, no solo por la figura de su padre, también miembro del Cuerpo Nova si no por lo que representa simbolizar al Cuerpo en si y sobre todo suceder al gran Richard Rider muerto en sacrificio heroico para salvar el Universo. Tener ese peso detrás y las inseguridades propias de la edad hacen de Sam el personaje tal vez menos maduro de los tres.

Más allá de este trío vengador también el actual Hulk, Amadeus Cho sabe lo que significa asumir un legado y el peso que lleva consigo. Admirador profundo de Hulk, al que siempre vio como un héroe, Cho no dudo en asumir como propio al monstruo que llevaba años atormentado a Bruce Banner para poder salvarle la vida. Al contrario que este, Cho asumió a Hulk con la alegría propia de su juventud, estando plenamente convencido de que podría controlar el legado de fuerza y odio que implica el gigante verde. La realidad por desgracia es muy tozuda y no hace casos de las buenas intenciones.

Un caso muy distinto es el del joven Scott Summers, recuperado del pasado junto al resto de los X-Men originales, el legado con el que ha tenido que lidiar el joven Scott ha sido cunado menos complejo. Y es que precisamente su llegada se justifico por parte de La Bestia como medida de choque para reconducir el supuestamente errático comportamiento del Scott de presente. Desde su llegada el joven Summers ha tratado de encontrar su propio camino y sobre todo de diferenciarse de aquel en el que supuestamente esta destinado a convertirse.

En lo que a Viv Visión respecta la información que tenemos del personaje es bastante menor, aunque de nuevo la idea de legado es central en su configuración. Androide artificial creado por La Visión para tener una familia “real” su papel como hija modelo pronto se verá puesto en duda por el rechazo de la humanidad y las dificultades de adaptación ante un mundo que ni la comprende ella ni ella termina de comprender. El angst adolescente elevado a la enésima potencia en un personaje artificial que lucha por encontrar su propio camino.

Así las cosas la llegada de Civil War II lo ha cambiado todo. Ser vengadores era el sueño de Miles, Kamala y Sam, pero ¿pueden realmente asumir el legado de unos héroes incapaces de resolver sus discrepancias sin recurrir a la violencia?, ¿puede acaso aceptar Amadeus Cho las decisiones que han tomado los supuestos lideres de la comunidad heroica sin rebelarse antes ellos?, ¿puede el joven Cíclope seguir con sus compañeros X-Men y no combatir lo que le depara el futuro?, ¿puede Viv encontrar su camino, separarse de su padre y elegir su futuro?

Las respuestas parecen encontrarse en Campeones una serie en la que de la mano de Mark Waid y Humberto Ramos, los más jóvenes héroes del Universo Marvel se unen para encontrar su propio destino en el incierto futuro que se antoja tras los traumáticos sucesos de la segunda guerra civil superheroica. Lo hacen asumiendo una vez más un legado, en ese caso el de unos de los grupos más extraños de la historia del Universo Marvel, el de Los Campeones grupo afincando en Los Ángeles que en los 70 no termino de encontrar su sitio en la Casa de las Ideas. Algo me dice que estos Campeones 2.0 van a tener mucha más suerte que sus predecesores.

sábado, 21 de enero de 2017

Mis series de 2016.

Gran parte de mi tiempo de ocio, probablemente más incluso que para el cine o la lectura se me va en la series de las que ahora con Netflix (y desde hace poco con HBO) consumo incluso más que antes. Este año encontramos grandes series que hacen difícil una reducción a un top cinco pero ahí esta la gracia del asunto.


5.- Marco Polo 2ª temporada: Protagonista de una inesperado cancelación, la segunda temporada sumo a la múltiples virtudes de la primera (excelente ambientación, grandes personajes, tramas realmente potentes) la corrección de sus mayores errores (morosidad narrativa sobre todo) dando así lugar a excelente temporada que además abría muchas puertas de cara a una tercera que ya no veremos. Temas como la lucha entre la modernidad y la tradición, las intrigas palaciegas o dilemas éticos de diferente índole se han unido en esta ocasión a ajustadas y bien trabajadas escenas de acción para una serie que tiene en la coralidad su esencia y en la que Marco Polo más que protagonista es guía por un mundo y unos valores tan distintos como atractivos.


4.- The Get Down 1ª temporada: Aunque en realidad solo ha sido “media” temporada, la explosividad de alegría, música y color de The Get Down le hacen acreedora a ser conocida por mucho más que por ser “la serie más cara de la historia”. La serie en a que la mano de Baz Luhrmann es más que evidente destaca también por su profundo calado social con unos barrios destrozados a todo los niveles donde la mafia campa a sus anchas y donde la gente honrada se niega a rendirse. En este contexto la música o los graffitis son tanto vía de escape como forma de expresión artística, en una show pese a todo plagado de ternura, humor y expresividad musical que ahonda en el nacimiento del hip hop como movimiento no solo musical si no político.


3.- American Crime Story: The people vs O.J. Simpson: O la historia de como un juicio que debía versar sobre el asesinato de dos personas, se transformo en un juicio global al racismo en Estados Unidos, donde lo de menos parecía ser si O.J. Simpson era culpable o inocente ya que lo que estaba en juego era el alma misma de todo un país que se vio paralizado por el “juicio del siglo”. Narrada con un ritmo magnifico y con poderosas interpretaciones, la serie ahonda en todos los ángulos posibles de la historia y muestra como el juicio transformo la vida de todos aquellos a los que toco.


2.- Westrworld 1ª temporada: La gran apuesta del año de la HBO recuperando la idea tras la película de culto Almas de metal (solo por el titulo en español la película ya mola mil) se cierra con un rotundo éxito tanto popular como de critica. Con elementos tradicionales de la ciencia ficción en torno a los limites de la ciencia, la IA y la posibilidad de crear la conciencia y por lo tanto transformarse en el equivalente a Dios, en Westworld hay elementos que recuerdan los mejores mejores momentos de Perdidos y que hace que una empezada la serie sera imposible no engancharse a sus secretos, sus misterios y sus personajes.


1.- Juego de Tronos 6ª temporada: Tras dos temporadas donde la serie había bajado el nivel y donde apenas había un par de episodios realmente relevantes en cada una de ellas, esta sexta temporada ha sido un glorioso regreso al esplendor de las primeras, todos los episodios han tenido algo que les hacía realmente especiales y que volvía a lograr que la espera entre semana y semana fuera interminable, todo culminado además en esa Batalla de los bastardos que más que por la batalla en si (brutal para lo que es una serie, lejos del nivel que se puede ver en la gran pantalla) destaca por saber transmitir una poderosa sensación de claustrofobia, de imposibilidad de vencer, de que todo esta perdido y ahí, justo ahí es donde reside la épica.

Quedan fuera cosas como la segunda temporada de Daredevil, excelente aunque peor que la primera, la brutal segunda temporada Better Call Saul que ha mejorado el espectacular nivel que tuvo la primera, la cuarta de Orange is the new black que recupera el nivel y lo hace de forma gloriosa o la cuarta de The Americans serie que no ha hecho más que crecer temporada a temporada. Además hay varias otras que también podían estar aquí, aparte claro de series que no he visto pero que tiene muy buena pinta como Mr. Robot o Billions.

domingo, 15 de enero de 2017

2016 un año de cine.

Potente año cinematográfico el recién finalizado con multitud de películas interesantes y muchas dificultades para elaborar mi personal top 5 de los 43 estrenos que he visto este año. Como siempre el top está compuesto por los carteles que ilustran el post de la quinta a la primera película del año según mi criterio.


De cara a la temporada de los Oscars y como viene siendo habitual gran parte de las películas más “prestigiosas” de año se estrenaron a principios del mismo. Así el primer estreno que cayó este año fue el de Steve Jobs donde el magnífico trabajo de Michael Fassbender no debe eclipsar el muy interesante guión de Aaron Sorkin cuya estructura es una de las claves de la película. También a principios de año llego el esperado nuevo trabajo de Tarantino, Los Odiosos Ocho donde el director mezcla el western con una clásica estructura de “quien lo hizo” dado lugar a una de sus películas más interesantes. No es sin embargo el caso de la decepcionante Joy, está claro que no termino de pillarle el truco a David O.Rusell pero esta oda al capitalismo me pareció francamente aburrida y simplista. En las antípodas estaría La gran apuesta, donde el análisis de lo que paso realmente en la última crisis nos es narrado de manera tan divulgativa como devastadora y donde se deja claro que lejos de sentar las bases para que algo así no vuelva a pasar se están sentando para que se repita más pronto que tarde.

También a principios de año encontramos otras de las películas más potentes de 2016, por un lado la telúrica El Renacido un autentico tour de force que le proporciono su primer y merecido Oscar a Leonardo Di Caprio y que consolida a Iñarritu como uno de los directores más interesantes del mainstream americano. Por otro lado tenemos Carol autentica obra maestra de la sutilidad y la elegancia de Todd Haynes y donde brilla en todo su esplendor Rooney Mara una de las mejores actrices de la actualidad.


Pensadas también de cara a los premios pero tal vez de menos interés para quien esto escribe encontraríamos la estimable Trumbo que pese a su innegable maniqueismo y trazo grueso sobre algunos temas cuenta el relato de la edad oscura de Hollywood durante la caza de brujas y cuenta con un inspirado (aunque un poco sobreactuado) Bryan Cranston. Spotlight fue sin duda una de las triunfadoras del año, pero tengo la sensación de que más por el tema que trata que no por la película en sí que más allá de su magnífico reparto me parece carente de fuerza y algo plana. Tampoco Creed con un gran Sylvester Stallone (sin duda lo mejor de la peli) me parece que destaque en exceso con una historia demasiado tópica y dirigida de forma meramente funcional. Una de las decepciones del año.

Más interesantes aunque sin llegar a ser del todo redondas encontramos la estremecedora La habitación, que pierde gran parte de la fuerza conseguida en la primera mitad en la segundas parte de la película y Ave Cesar un contraste cómico y algo cínico con respecto a Trumbo donde los Coen, pese a narrar un relato interesante y algo cruel del Hollywood más clásico, no están a la altura de sus grandes películas.


Aunque no soy especial fan del terror creo que este es el año que más películas he visto del genero. Por un lado estaría Bone Tomahawk que estaba disfrutando enormemente en su vertiente de western supervivencialista y casi contemplativo pero que me dejo fuera de juego en su brutal final, en la misma onda estaría The Neon Demon, una película fascinante en muchos aspectos y que por mucho que trato de sacar de mi mente no consigo hacerlo y es que este trabajo de Nicolas Winding Refn ha sido uno de las peores experiencias cinematográficas (a nivel sensorial, casi diría espiritual) del año. Más interesantes o al menos más digeribles para mi resultaron tanto La Invitación como El Regalo, dos películas que aunque muy diferentes entre sí, sí cuentan con las suficientes similitudes como para nombrarlas juntas. La primera como reflexión sobre las formas de afrontar el dolor y la pérdida, las segunda como muestra de que realmente las personas no cambian nunca, al menos no en lo que importa. También de mi agrado resultaron tanto La Bruja con su claustrofóbica visión del fanatismo religioso y en la que nunca termina de quedar claro lo que está pasando y Calle Cloverfield 10 claustrofóbica también a otros niveles y cuyo giro final por muy innecesario que pueda parecer a mi me hizo gracia. Alguna de estas películas tal vez no puedan ser clasificadas exactamente de terror pero si hay elementos comunes a ese ámbito como sucede con Green Room película de la que me gustó tanto su retrato de la vida en la carretera de una banda de música desconocida y que ha de hacer de todo para ganarse la vida, como cuando se desencadena el caos y empieza la lucha por la supervivencia.

Entrando en terreno superheroico el año se abrió con la divertida y fresca formalmente (aunque algo convencional en trama) Masacre toda una sorpresa, marcada por una magnifica campaña de marketing que reventó taquillas gusto a críticos y salvo el culo a la Fox ya que su gran apuesta superheroica del año, X-Men: Apocalipsis pese a no ir mal en taquilla no fue precisamente bien recibida. Personalmente su aire de serie B y su espíritu, claramente de otra época hicieron que la película pese a todo me gustase mucho. Pero si el año de la Fox oscilo entre la sorpresa y la decepción el de Warner debió estar siempre cerca del infarto. Su gran apuesta del año, Batman vs Superman: El amanecer de la justicia no fue el megaexisto que todos esperábamos y Escuadrón Suicida pese a sus brutales resultados de taquilla ha generado más críticas que alabanzas. Personalmente para mi ambas son películas muy interesantes con un magnífico trabajo de dirección y que pese a innegables problemas otorgan a DC en el cine una marcada personalidad propia que es de agradecer. Marvel/Disney por su parte han vivido un plácido año de espectaculares resultados donde Capitán América: Civil War ha liderado la taquilla del año y Doctor Extraño ha sido el mejor estreno de un personaje individual de la casa. Magníficos resultados para dos muy buenas películas que sin embargo repiten una vez más la fórmula del éxito sin ofrecer un atisbo de riesgo.


Aunque en los últimos tiempos pueda parecer lo contrario, no solo de superhéroes viven los blockbusters y este año hemos tenido diversos ejemplos desde Rogue One una muy buena película que al contrario que el episodio VII consigue tener personalidad propia y que de paso soluciona el, para mí, uno de los grandes problemas de la trilogía original, siguiendo por la injustamente machacada e ignorada en taquilla Dioses de Egipto una maravillosos y fresco espectáculo digital donde la sensación de maravilla está por encima de todo o continuando con la también machacada (por razones totalmente estúpidas) Cazafantasmas cuyo principal problema es que no es realmente graciosa, aunque si entretiene. A otro nivel pero también con vocación de reventar taquillas regresaron este año Paul Greengrass y Matt Damon con la excesivamente rutinaria Jason Bourne que demuestra que los años donde revolucionaron el género de acción quedan muy lejos.

Si a principios de año se estrenan muchas películas de “prestigio” de cara a la temporada de premios, también pasa lo mismo a finales de cara a la del año siguiente y aquí encontramos las dos películas que quedan para cerrar mi top, por un lado la magnífica Aliados de un portentoso Robert Zemeckis que ofreciendo dos películas en una da toda una lección de plena modernidad desde postulados clásicos y por otro lado el esperado retorno de Mel Gibson tras las cámaras con Hasta el último hombre un portentoso relato de cómo los héroes se encuentran en el lugar más inesperado y como a veces es posible luchar por mantener tus convicciones aun con todo en contra. Se podrían meter aquí sin forzar mucho la maquina películas como Elle otro esperado retorno en este caso de Paul Verhoeven, una cínica y cruel mirada a las relaciones de pareja que no tiene complejos en ser desagradable cuando lo necesita, Sully la nueva película de Clint Eastwood que ahonda en temas comunes en el director y también supone un análisis sobre lo que significa ser un héroe o La llegada donde Denis Villeneuve muestra una sensibilidad parecida a la de Nolan en Interstellar y tiene en el leguaje (cinematográfico, hablado, escrito) una de las claves de su fuerza. También la inquietante a la vez que elegante Animales Nocturnos entra dentro de este grupo, una película que propone un complejo juego al espectador entre “realidad” y ficción y que puede ser interpretada de muchas maneras.


Quedan todavía nueve películas para completar mi año cinematográfico, entre ellas esta Kubo y las dos cuerdas mágicas una maravilla visual y conceptual que tal vez recorra caminos demasiado convencionales a nivel de trama o la única película española que he visto este año (pese a estar interesado en otras propuestas que por razones diversas se me escaparon) como fue la bien intencionada aunque muy decepcionante 1898. Los últimos de Filipinas. Tim Burton por su lado presento El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares una película que tiene destellos de los elementos que hicieron grande al director de Eduardo Manostijeras pero que no termina de llegar a aquello a lo que se aproxima, siendo con todo una película tremendamente disfrutable. Como también es disfrutable a la par que muy divertida Dos buenos tipos nuevo acercamiento de Shane Black a las buddy movie que destaca por la excelente química entre Ryan Gosling y Russell Crowe.

Finaliza ya este somero repaso con la mención a High-Rise desconcertante película basada en la novela homónima de J.G. Ballard a la que no termine de pillar el truco en ningún momento, la decepcionante El Infiltrado, con un Bryan Cranston más contenido en una película que está muy lejos en interés de Narcos con la que comparte temática, la interesante aunque menor Blood Father con un Mel Gibson en su salsa demostrando que sigue conservando todo su carisma en pantalla, la nueva propuesta de Jeff Nichols Midnight Special una suerte de Encuentros en la tercera fase del siglo XXI que plagada de momentos de interés y con un magnífico trabajo de dirección no logra superar el sopor en el poco a poco se sume la película y para cerrar La Juventud de Paolo Sorrentino, una película que pese a su espectacular reparto y aciertos puntuales no termino de convencerme.

lunes, 2 de enero de 2017

“Mis Comis” de 2016 II.

Segundo y último post dedicado a mis mejores lecturas comiqueriles del año recién finalizado, incluyendo en este caso el top 5 de las mismas.


5.-El Caballero Oscuro III. La raza superior de Frank Miller, Brian Azzarello y Andy Kubert. (ECC/DC). Aunque el delicado estado de salud de Miller le impido afrontar este proyecto en solitario, lo cierto es que su espíritu esta presente tanto en el argumento (donde probablemente más ha contribuido) como en los diálogos de Azzarello. Capitulo aparte merece el dibujo de Andy Kubert, que Klaus Janson mediante, consigue salir airoso del reto emulando el estilo del maestro sin perder identidad propia. La historia, interesante y atractiva, nos muestra de nuevo un Batman de alcance casi mítico que en esta ocasión habrá de hacer frente a una amenaza que claramente le viene grande, necesitando recurrir a sus aliados en especial a Superman. En este aspecto juegan un papel determinante los minicomics de complemento, donde conviven autenticas joyas dibujadas por el propio Miller con tebeos más discreto y donde se amplia el escenario de la historia. Una de las lecturas mensuales más estimulantes que por desgracia ahora ha sufrido un prolongado parón.


4.- Miracleman la edad de oro de Neil Gaiman y Mark Buckingham. (Panini/Marvel). El reto que tenía ante si Gaiman y Buckingham era bastante complicado, no sólo debían continuar una obra maestra si no que además debían hacerlo tras un final bastante cerrado donde se habían atado todos los cabos y dejaba un mundo (supuestamente) utópico tras si. Gaiman tuvo sin embargo la suficiente inteligencia de darse cuenta de la imposibilidad de seguir por el mismo camino y opto por un cambio radical de enfoque centrándose en como había afectado la llegada de esta utopía al común de los mortales y como había transformado la presencia de dioses que caminan entre hombres a las vidas y sistemas de creencias de estos. Tanto Gaiman como Buckingham eran novatos cuando hicieron frente a este proyecto y eso se nota en algunos elementos del tebeo, como el excesivo gusto del guionista por dar un toque literario a su prosa,influencia del propio Moore, o la necesidad del dibujante de llamar la atención con sus composiciones, en ocasiones en perjuicio de la narrativa. Sin embargo consiguieron salir airosos de una labor digna de titanes, todo un merito para un cómic magnifico.


3.- Gran Hotel Abismo de Marcos Prior y David Rubín (Astiberri). Definido por sus propios autores con un “si Frank Miller hubiera hecho V de Vendetta. Gran Hotel Abismo es sobre todo un ejercicio de rabia expresada mediante arte ante esta estafa masiva comúnmente llamada “crisis” y que tantas vidas ha destrozado. No cabe esperar de este cómic un un argumento desarrollado, es ante todo una expresión de indignación en estado puro, una obra cargada de fuerza y energía que como en las mejores obras de Miller, se apela a las tripas no a la cabeza. Sin querer menospreciar la la labor de Prior, si por algo destaca el cómic es por el trabajo de Rubín no solo al dibujo si no también al color que es lo que terminal por hacer de Gran Hotel Abismo lo que es dándole esa textura tan especial que hace que llame la atención con solo verlo. Todo un toque de atención frente a la indiferencia y el conformismo.


2.- Providence de Alan Moore y Jacen Burrows. (Panini/Avatar). Adaptar visualmente a Lovecraft siempre ha sido una tarea muy difícil. Su forma de escribir, la atmósfera que creaba en sus mejores relatos, esa sensación de opresión, de autentico horror cósmico eran lo que hacía de su trabajo algo tan especial y a su vez tan difícil de captar en un medio visual que en no pocas ocasiones acudía simplemente adaptar sus monstruos sin comprender que eso era solo la superficie. Moore, tremendamente inteligente y profundo conocedor y admirador de la obra de Lovecraft no podía tomar el camino fácil y en Provindence adapta sutilmente alguno de los mejores relatos del autor de En las montañas de la locura a través de un escritor que paulatinamente se va sumiendo en el horror sin darse cuenta de ello y tratando de racionalizarlo todo. La enormidad del trabajo del de Northampton se muestra cuando no solo consigue capar la atmósfera de los mejores relatos de Lovecraft si no que también llega a provocar autentico terror en determinados pasajes, algo muy difícil de conseguir en un cómic. Además consigue llevar a su terreno a Lovecraft sin desnaturalizarlo y ahonda en la vertiente mágica que se esconde tras la obra del estadounidense. Burrows, aunque algo estático por momentos consigue estar a la altura del reto trasmitiendo toda la opresión y tinieblas que se ciernen sobre el protagonista y su destino.


1.- Wonder Woman Tierra Uno Grant Morrison y Yanick Paquette. (ECC/DC). Repite Morrison como guionista de mi obra predilecta del año y es que tiene merito que a lo largo de la obra del escoces haya sabido captar la esencia y escribir alguna de las mejores historias de personajes como Batman, Superman, la JLA o los X-Men, tarea que ahora repite con esta Wonder Woman, un personaje difícil de escribir y al que Morrsion termina de pillar el punto acudiendo a sus mismos orígenes. Acompañado aquí de un sobresaliente Yanick Paquette, Morrison nos muestra aquí una Wonder Woman, poderosa segura de si misma y que pretende encontrar su propio destino desafiando tanto a su propia madre como al poder establecido en el patriarcal mundo del hombre. Un cómic sin complejos, libre, que muestra a Wonder Woman en toda su grandeza.