sábado, 12 de enero de 2019

Mis series de 2018.

Año muy interesante este seiefilo, donde además de las novedades he conseguido ver por fin auténticos totems televisivos como The Shield o Deadwood. De entre las novedades, elaborar el top ha sido bastante complicado, pero al final y tras mucho cribar esto ha sido lo que ha quedado.

5.- The Americans: Muchas veces ocurre que series que parte de un concepto tan poderoso como esta The Americans acaban cayendo en la mediocridad al no ser capaz de ir más allá del mismo. No ha pasado tal cosa en The Americans con un final que además ha estado a la altura del conjunto. Y es que la idea de contar la vida de una típica familia americana de los 80 con casa unifamiliar, coche y dos hijos que en realidad es una pareja de espías de la URSS, una suerte de infiltrados con décadas de vida en los USA, es sin duda muy potente y más si nos situamos en los estertores de La Guerra Fría con Reagan y Gorbachov de por medio. El éxito de la serie radica sin embargo más que la temática de espías, tremendamente interesante, en el espectacular desarrollo dramático de sus personajes y en el increíble trabajo de sus actores, en especial de una brillante Keri Russell. Por otro lado, la conversación final entre Philip y Stan es sin lugar a dudas uno de los momentos televisivos más potentes del año, al igual que el viaje en tren y su resolución.

4.- A Very English Scandal: Miniserie de tres episodios que narra la caída en desgracia del político liberal Jeremy Thorpe (portentoso Hugh Grant) tras verse envuelto en una relación homosexual con Norman Scott (no menos magnifico Ben Whishaw) con intento de asesinato de por medio. La serie como muestra de toda época, de la estupidez humana (hay momentos que parecen sacados de una película de los Coen) y de la hipocresía de la sociedad (en este caso británica) no tiene precio. Una serie con un tono marcadamente british que dirigida en su totalidad por Stepehn Frears (Alta fidelidad) es un catalogo en si mismo del funcionamiento de un sistema político/judicial/mediático en el que demasiadas cosas andan mal. Y es que el juicio del tercer episodio y en concreto la actuación del juez en el mismo, es una aberrante muestra de un clasismo al que acontecimientos recientes muestra que no somos ajenos en España.

3.-Heridas Abiertas: De nuevo un único director, en este caso Jean Marc Vallée (Dallas Buyers Club) partiendo aquí de un libro de Gillian Flynn (Perdida) es el encargado de marcar el tono de una serie creada por Marti Noxon (Buffy Cazavampiros) en la que su reparto femenino, encabezado por Amy Adams realiza un trabajo apabullante. La serie narra el regreso Camille Preaker (Adams) a su ciudad natal, para como periodista investigar unos macabros asesinatos de dos chicas adolescentes. Regresar a su pueblo le supondrá a Camille reencontrarse con su dominante madre (magnifica Patricia Clarkson) y su hermana pequeña (todo un descubrimiento Eliza Scanlen) y sobre todo reabrir un pasado que intenta dejar atrás sin conseguirlo y que la han llevado al borde del alcoholismo, sondeando la barrera de la autodestrucción. Una serie con un ambiente malsano, que describe una sociedad toxica y con un personaje central demasiado dañado como para poder soportarlo. Una de las series más impactantes y por momentos terroríficas del año.

2.- Waco: Miniserie de ses episodios que narra uno de los mayores crímenes cometidos por fuerzas federales de los USA en su historia reciente y que parte de dos libros que narran los hechos el de Gary Noesner interpretado por le gran Michael Shannon y que fue el negociador del FBI que trato de prevenir la tragedia y el de David Thibodeau interpretado en la serie por Rory Culkin y que fue de los pocos supervivientes de la secta al brutal asalto del FBI. La serie es muy dura con la actuación de las fuerzas federales sin por ello ser condescendiente con David Koresh (gran Taylor Koresh) y su actitud. Ver la serie supone en no pocos momentos tener que contener la indignación ante la actuación plagada de errores, prepotencia y falta de empatía La serie cuenta además con uno de los momentos televisivos del año, con una suerte de concierto de rock en medio de la desesperanza el sitio y la impotencia.

1.- Daredevil: Poco puedo decir ya que no dijese en su momento de la tercera y por desgracia ultima temporada de una serie que con su misma existencia ha dado carta de naturaleza y justificado todo el acuerdo entre Marvel y Netflix. En el enfrentamiento definitivo entre Matt Murdock y Wilson Fisk, narrado en forma más que combate físico como combate moral donde en juego más estaba ni más menos que el alma, no ya de Nueva York, si no de un sistema que se desmorona por piezas y que sólo aquellos que siguen creyendo en él pueden finalmente sostener. Una serie que partiendo de historia tan dispares como Diablo Guardian o Born Again permite mostrar a las claras la distancia entre la venganza y la justicia, en definitiva lo que a la hora de la verdad separa al Punisher de Daredevil. Una autentica gozada.

Más allá de estas cinco hay otras series que podían haber entrado perfectamente en el top, es el caso de La Maldición de Hill House que se quedo fuera por un final excesivamente sentimental que quita no poca de la carga terrorífica que había tenido la serie. Counterpart también ha sido otro candidato importante, pero para juego de espías con ecos de La Guerra Fría (y aquí de Fringe) me quedo con The Americans. Más cerca de entrar se quedaron La Maravillosa Señora Meisel, y The Good Place dos magnificas comedias, muy distintas en si tanto en formato como en desarrollo que en un top ten hubieran entrado de cabeza pero que no me hicieron disfrutar tanto como las cinco elegidas. En el mismo terreno se ha movido Glow, que pese a ser de nuevo magnifica no me ha llegado tanto como la primera temporada, algo que también le ha pasado a El Cuento de la Criada, una distopia durísima que ha tenido momentos de brillantez increíbles pero que en conjunto la he visto ligeramente inferior a la primera temporada. No ha pasado eso,sin embargo, con Westworld cuya segunda temporada me ha parecido incluso mejor que la primera y es que si entras en su juego de misterios y secretos, más allá de las trampas que pueda haber es enormemente disfrutable. Al igual que Maisel y The Good Place si no ha entrado es porque al final decidí incluir sólo cinco series.

miércoles, 2 de enero de 2019

“Mis Comis” de 2018.

Bueno recién acabado el 2018 vamos a empezar con los típicos tops que seleccionan lo mejor del año, al menos para quien esto escribe claro, y empezamos por los cómics. Al igual que el año pasado este 2018 lo he centrado más en mi vena arqueológico-completista y las novedades han sido menos que otros años, lo que no ha impedido que la criba para llegar a este top cinco sea importante.


5.- Xerxes de Frank Miller.- (Dark Horse/Norma Editorial): Partiendo del mito, que no de la historia, Miller narra una especia de secuela/precuela de 300 y lo hace apoyado en una narración plagada de fuerza y dinamismo, para un cómic con un estilo cada más estilizado y radical que se ve muy bien potenciado por un Alex Sincalir que sabe adaptar su trabajo al color al desafió visual que le propone Miller. Una obra que recuoper al mejor Miller que no tiene miedo en mostrar su estilo tal y como es hoy en día y que sigue dando muestras de su genialidad.



4.- Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads.- (DC/ECC Cómics): A falta de su esperada conclusión, estamos sin duda ante el cómics de superhéroes del año, el cual a pesar de su exacerbada morosidad narrativa, tan propia de estos tiempos, se disfruta enormemente mes a mes. King y Gerards proponen al lector un juego de divergencias y semejanzas entre texto y dibujo que busca forzar al máximo los mecanismos narrativos propios del medio y que es capaz de en mitad de un brutal combate entre dioses, plantear cuestiones tan mundanas como la necesidad de comprar pañales al niño, sin que, no sólo ya chirrié,si no que por el contrario fluya con una naturalidad asombrosa. El número de páginas con momentos de brillantez que esta colección ofrece por número es impresionante.



3.- Los Malditos de Jason Aaron y R.M. Guera (Image/Planeta Cómic): Difícil tenían Aaron y Guera el reto de afrontar su siguiente colaboración tras la magnifica Scalped, pero con esta Los Malditos no sólo lo consiguen, si no que ya casi desde la primera página te olvidas de todo y te sumerges directamente en un cómic tan brutal y nihilista que es difícil de creer que no haya creado más polémica. Una visión de la historia de la Biblia casi desde un punto de vista pagano, con un Dios brutal y vengativo, un Noé monstruoso y un Caín al que la poca humanidad que le queda se ve aplastada por la fuerza de los hechos en un mundo que no merece ser salvado. Una cómic desgarrador en el que Guera no da concesiones al lector a nivel visual.



2.- The Fade Out de Ed Brubaker y Sean Philips (Image/Panini Cómics): A estas alturas es innegable que Bubaker y Philips se han convertido en la pareja creativa más solida y potente del mundo del cómic comercial del siglo XXI y este The Fade Out es una clara muestra de ello. Dejando de lado los escarceos sobrenaturales de Fatale, la pareja detrás de Sleeper regresa al genero negro más puro ensayado en la no menos interesante Criminal para una historia ambientada en el mundo del cine durante la brutal caza de brujas a finales de los 40 principios de los 50 en Hollywood. Un crimen, varios sospechosos, intrigas y personajes brutalmente humanos al servicio de una ficción que tiene sin embargo un marchamo (muy oscuro) de realidad.



1.- Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris (Fantagraphics Books/Reservoir Books): Más allá de la enfermedad de la autora y su tremendo mérito al conseguir hacer una obra así, la verdadera relevancia de este cómic esta en lo realmente potente que es de por si, sin conocer en absoluto el trasfondo que la rodea. Y es que en Lo que más me gusta son los monstruos, Ferris realiza un despliegue visual y narrativo de primer orden donde el arte se usa como elemento conductor de una niña de desbordante imaginación que se ve atrapada en una situación por momentos extrema. Una construcción maravillosa de personajes y una visión del mundo infantil cargado de matices y carente de toda condescendencia redondean una obra que más que leer se devora.

Muchos son los cómics que se han quedado fuera de una lista en la que sin duda son todos los que están pero no están todos los que son, es inevitable en cualquier caso cuando se elabora una lista así dejar fuera cómics que por una razón o otra podían haber entrado perfectamente. Es el caso de Moonshine la nueva colaboración de otra pareja creativa excepcional como es la formada por Brian Azzarelo y Eduardo Risso y publicada aquí por Planeta (Image en EEUU). Se ha quedado fuera tal vez, porque de momento promete más de lo que da y al igual que paso con 100 Balas apunta a que crecerá en futuros arcos.

De la mano de Astiberri nos ha llegado este año el segundo tomo de Black Hammer, publicado en EEUU por Dark Horse, tanto ese segundo tomo como su spin-off Sherlock Frankestein (dibujado por el siempre excelente David Rubín) podían haber entrado perfectamente en el top y es que el universo creado por Jeff Lemire y Deam Ormston ha alcanzado cotas de calidad enormes tras un primer tomo en 2017 que apuntaba ya muy buenas maneras, Los he dejado fuera simplemente porque las cinco que he elegido al final me parecen indiscutibles, pero son los cómics que más cerca han quedado de entrar..

De ECC han llegado también otras tres obras de DC/Vertigo que baraje para el top, dos por su enorme empaque visual, el Batman de Enrico Marini, una autentica gozada para los sentidos y el Batman Caballero Blanco de Sean Murphy que con un estilo completamente diferente es también una maravilla para la vista. El que las historias no me hayan llenado del todo ha sido el motivo por el que han terminado quedando fuera. Justo el caso contrario de Astro City de Kurt Busiek que con la última entrega de su serie regular, Y al final..., ha conseguido emocionarme hasta el punto de soltar alguna lagrimita, sin embargo el dibujo de Brent Anderson nunca ha terminado de convencerme.

En cuanto a Marvel...(Panini en España) la verdad es que aunque el grueso de mi comicoteca es de la antigua casa de las ideas, de la Marvel actual cada vez compro menos. Paso de comprar tomos (salvo Daredevil y cosas muy puntuales) y de las grapas no hay ninguna que haya barajado para estar aquí, si acaso mencionar El Castigador: El Pelotón de Garth Ennis y Goran Parlov una suerte de precuela espiritual del Max: Punisher, que sin estar a la altura de aquel esta francamente bien, eso si como cómic puramente bélico. También de Panini baraje Kill or be Killed, la última colaboración de Ed Brubaker/Sean Phillips publicada en España y que en EEUU ha salido de nuevo baja el paraguas de Image, pero aunque este primer tomo esta francamente bien, The Fade Out como obra completa me ha convencido más.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Bullseye, corriendo con el diablo.

Con este tomo, Panini completa en España la fracasada iniciativa de, al albur de las series de Marflix, crear toda una franquicia entorno a Daredevil bajo el lema de Corriendo con el diablo. Más allá de esta ausencia de éxito, la idea ha dado de momento lugar a una obra notable (Kingpin) y a una autentica aberración (Elektra). Falta por ver que tal le ha ido a Bullseye.

No es Bullseye un personaje especialmente agradecido a la hora de formular sus “aventuras” en solitario y es que el psicópata de la puntería perfecta más allá de su labor como mercenario y su presencia como contrapunto casi cómico (y terrorífico) en grupos como Thunderbolts o Los Vengadores Oscuros, ha funcionado siempre mejor como enemigo implacable y sin escrúpulos de cualquiera que sea el héroes que se topara por el camino. Como sucede con la mayoría de los grandes villanos el exponerlo demasiado trae consigo una banalización de su figura o incluso la tentación de convertirlo en (anti)“héroe” para justificar su protagonismo. Casos así hay muchos en el Universo Marvel y no siempre han salido bien.

Esto no ha impedido sin embargo que Bullseye haya disfrutado de varias miniseries desde que empezó el siglo XXI (narrando sus orígenes y motivaciones, enfrentándolo al Punihser o asumiendo el papel de Ojo de Halcón durante el Reinado Oscuro). Así las cosas esta nueva miniserie (fallido proyecto de serie regular en realidad) opta por el camino más sencillo, el ya mostrado en las anteriores aventuras del personaje en solitario y decide centrarse en su labor de mercenario, poniendo el foco en su total carencia de empata y en su macabro sentido del humor,

Al guión tenemos a Ed Brisson (Old Man Logan) uno de esos nuevos escritores que Marvel se esta empeñando en promocionar ante el abandono masivo de talento que la editorial ha sufrido en los últimos años, al dibujo esta el español Guillermo Sanna con un trazo simple, algo feista y tremendamente expresivo. Hay además una (simpática) historia de complemento a cargo del creador literario del personaje (Marv Wolfman) y el dibujante Alec Morgan que ahonda en el peculiar carácter del villano y en como pese a estar presuntamente contra las cuerdas siempre tiene un as en la manga.

El guión de Brisson parte de la premisa de un nuevo encargo para Bullseye, en este caso rescatar al hijo de un mafioso retenido por un cartel de la droga colombiano y de paso arrasar con los líderes del mismo por atreverse a llevar a cabo semejante acción. La cosa se complica cuando una agente del FBI inicia, casi en solitario, la caza de Bullseye responsable de la muerte de su marido en un encargo anterior y cuando el líder de los narcos colombianos resulta ser tan brutal y despiadado como el propio Bullseye. Brisson tiene ademas el acierto de recuperar a dos personajes como Bala o Shotgun que jugaron un papel más o menos relevante en el añorado Daredevil de Nocenti y Romita Jr. todo un guiño a los lectores veteranos que es de agradecer (incluso recupera al atribulado hijo de Bala, aquí aparentemente feliz por fin).

Con estos mimbres lo que nos trae el cómic es un ensalada de tiros con momentos plagados de momentos de acción espectacular (aquí es donde mejor luce Sanna) y donde se muestra a un Bullseye que es tan capaz de planificar todos sus movimientos como de improvisar cuando la situación así lo requiere. Además el cómic presenta un curioso giro final que nos muestra un Bullseye tan cabrón como jugentón. En definitiva estamos antes cómic tremendamente desenfadado, plagado de acción en el que Brisson es lo suficientemente inteligente como para no buscar la identificación con un protagonista que aquí es tratado más como unan granada tirado en medio de una fiesta, No es un cómic tan interesante y con segundas lecturas como los es el de Kingpin, pero como espectáculo de acción, de puro entretenimiento, es infinitamente superior a Elektra,

domingo, 9 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil la serie, tercera temporada.

Amalgama de influencias, la tercera temporada de Daredevil (y que a la postre ha resultado ser la última) no ha sido la esperada adaptación de Born Again, aunque sí ha tenido mucho de ella, como también toques del Diablo Guardián de Smith/Quesada o incluso de la visión más cotidiana e implicada socialmente del Daredevil de Nocentii/Romita Jr

A nivel de producción, planificación, guion y puesta en escena, se nota prácticamente desde el minuto uno que esta es la serie estrella de Marflix y donde más se han centrado sus esfuerzos y es que aunque la serie haya tenido su tercer showruner en otras tantas temporadas, su solidez como conjunto no es equiparable a ninguna de las otras series de la plataforma. Así la labor de Erik Oleson como conductor del show (primero no ligado al buffyverso de una forma u otra) solo puede calificarse de ejemplar, y es que en términos de solidez y finalización esta tercera temporada de la serie del hombre sin miedo ha sido sin duda la más completa. Sin el desequilibrio que tuvo la segunda, con esas dos historias de calidad e interés tan descompensadas y sin ese final tan precipitado que lastro un poco a la primera, la tercera temporada ha sabido explotar la dimensión trágica del personaje, sus limitaciones y defectos así como sus innegables virtudes, mejor que ninguna otra.

Empezamos la temporada con un Matt Murdock derrotado física y mentalmente tras los acontecimientos de los Defensores, un Matt al que todo el mundo cree muerto y que busca recomponerse acudiendo a sus esencias. Pero el odio y la amargura son demasiado grandes como para avanzar. Por otro lado Wilson Fisk inicia una larga y peligrosa partida de poker con las autoridades en la que poco a poco se va mostrando que juega con cartas marcadas. Mientras Karen y Foggy (con Deborah Ann Woll y Elden Henson detrás, ambos muy bien en su papel) intentan seguir adelante con sus vidas sin terminar de creer que Matt haya muerto pero sin bases para pensar otra cosa. Con estos mimbres se construye una temporada en la que los personajes son el foco central de una nueva batalla entre Fisk y Murdock que ira mucho más lejos que nunca.

La manera en la que se introduce a Benjamin 'Dex' Poindexter (interpretado por un muy acertado Wilson Bethel al que nunca se le llega a llamar Bullseye en la serie, pero vamos tampoco hace falta) sólo puede calificarse de brillante y su evolución de leal sin matices al FBI hasta sicario a la ordenes de Fisk es ejemplar, con una construcción muy cuidada del personaje y sus motivaciones. Algo que también se hace con la figura de Ray Nadeem (papel encarnado por un magnifico Jay Ali ) personaje creado ex profeso para el show y que también es un ejemplo de cómo presentar y desarrollar a un personaje. Pero si hay un personaje (y un actor) que roban el show este es Wilson Fisk (con un hipnótico Vicent D´Onofrio detrás) que aquí se muestra más Kingpin que nunca con una inteligencia y crueldad sin parangón, tanta que para poder hacerle frente Daredevil (de nuevo un excelente Charlie Cox) ha de recurrir (como el Daredevil de Miller) a tácticas de moralidad cuando menos dudosa.

El tema central de la serie gira en torno al amor que Fisk siente por Vanessa (magnética actuación de Ayelet Zurer ) y lo que está dispuesto a hacer y sacrificar por ella y la amistad que Matt necesita para conseguir la victoria. La cabezonería de Matt y sus problemas para confiar en los demás le harán chocar una y otra vez con un muro en sus solitarios intentos por derribar a Fisk, sólo cuando aprenda a confiar en los demás (algo que en cierta medida recuerda a las conclusiones de la potente etapa de Morrison en Batman) tendrá alguna oportunidad de conseguirlo.En fin, una temporada sobresaliente con una concepción de la acción espectacular (para el recuerdo queda ese brutal plano secuencia del cuarto episodio) y tremendamente física y con un final que si bien deja alguna puerta abierta por si se quería continuar, supone un broche de oro a una serie que ha sabido estar a la altura del personaje con el que estaba tratando.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Elektra, corriendo con el diablo.

Proyecto de serie regular que por ventas quedo en miniserie de cinco números, esta Elektra que ahora recopila Panini en un solo tomo forma parte junto a Kingpin y Bullseye del fallido intento por expandir el universo del hombre sin miedo en los cómics al albur de la exitosa serie de Netflix y enlazando con ideas del actual guionista de Daredevil: Charles Soule.

¿Quien es realmente Elektra Natchhios? Cuando Frank Miller la creo en los albores de los años 80 nos la presento como una despiadada asesina con entrenamiento ninja con un solo punto débil: amaba a Matt Murdock y eso termino costándole la vida. En otras obras de Miller, como en Elektra Asesina, era mostrada como una mujer enigmática (casi ausente) y poderosa, con un pasado problemático y que se mostraba esquiva y lejos del alcance de cualquier hombre a los que sin embargo era capaz de manipular a su antojo.

Todo este enigma acabo en los 90 con su retorno de la mano de D.G. Chichester y Scott McDaniel, primero como estereotipo de mujer dura pero sexy de los 90 y luego ya como autentica bomba sexual de la mano de un extremadamente noventero Mike Deonato Jr en su primera (e infame) serie regular, donde Peter Milligan y sus sucesores la transformaron en una heroína de tres al cuarto sin personalidad, lo que sus sucesores no arreglaron ni mucho menos.

Seria en su segunda serie regular, ya en siglo XXI donde primero de la mano de Bendis, y luego (y sobre todo) de la de Greg Rucka se intentaría recuperar la visión de Miller del personaje e incluso hacerla evolucionar, siendo Rucka en este aspecto ejemplar. Su frase “has tenido dos vidas y en ambas has sido una asesina, ¿es eso todo lo que quieres ser?”, demuestra a las claras sus intenciones y su trabajo con ella...algo que sólo duro mientras que estuvo al frente del personaje, ya que en cuanto se fue, Elektra volvió a ser una asesina despiadada y dura...a la que nadie sabía realmente como tratar.

Apariciones aquí y allí, una película de por medio y una nueva serie regular, mostraban a las claras como Elektra caía cada vez más en el camino de convencionalización dejando claro que ningún guionista salvo su creador, y quizá Greg Rucka entendían y sabían que hacer realmente con el personaje. En estas llego la segunda temporada de Daredevil que nos mostraba una Elektra cercana a la que Miller reflejo en la miniserie El hombre sin miedo” (y sensiblemente distinta a la mostrada por él mismo años antes) y de la que, en cierta medida, surge esta nueva miniserie que acaba de publicar Panini.

Su relación con la serie de televisión se aprecia ya en la misma elección del (horrible) traje que luce la protagonista ya que es el mismo que esta lucio durante la segunda temporada de Daredevil, a esto se añade que el guionista, Matt Owens sale del mismo “universo Marflix” donde colaboraba en los guiones de la recientemente cancelada Luke Cage. A los lápices tenemos al español Juann Cabal, dotado de un estilo limpio y claro aunque con una particular aversión por los fondos, lo que no impide que sea lo más rescatable del cómic.

Entrando en la miniserie en si, esta adolece de lo mismo que casi todos los acercamientos al personaje desde su regreso en la ya lejana Caída del Paraíso, la nula visión de Elektra como un personaje complejo y con entidad propia. Aquí de nuevo la vemos como una reticente heroína que para mas inri en este caso carece de todo contexto mientras se enfrenta a un personaje tan fuera de su scope como es Arcade en una nueva versión de su Mundo Asesino en pleno Las Vegas y donde Elektra llega a vestir una suerte de armadura virtual (sic) para enfrentarse a un robotizado Arcade. Un despropósito que además se trata de enlazar ridículamente con todo este evento de “corriendo con el diablo” mencionando de pasada a Kingpin.

El problema de la miniserie (que si se medio salva es debido al dibujo) es que muestra a Elektra como un personaje más, lejos queda su misterio, su compleja personalidad, su capacidad manipuladora, su brillantez estratégica o la tragedia que siempre debería envolverla, que sea Elektra o cualquier otro personaje (masculino o femenino) el que protagonizara este cómic no marcaría diferencia alguna, seguiríamos estando ante una miniserie convencional y absolutamente olvidable a la que solo merece la pena acercarse como coleccionista ya que el material que hay dentro esta muy por debajo de la media (y ya es decir) de lo que se puede encontrar en la Marvel actual.

domingo, 21 de octubre de 2018

Xerxes , la caída de la casa de Darío y el ascenso de Alejandro.

Publicado por fin tras largos años de espera desde que el proyecto fuera anunciado, con Xerxes Norma recupera el tan largo tiempo olvidado formato grapa (eso si, en ese oximoron que es en si mismo el concepto de “grapa de lujo”) y en esperar que salga el tomo en formato apaisado, tenemos ya publicados los cinco números que componen la serie limitada.

En los últimos tiempos la figura de Miller ha estado envuelta en la polémica, ya sea por sus declaraciones, ya sea por la forma en que ha derivado su actual estilo de dibujo, la figura de unos de los autores de cómics más relevantes de la historia, ha estado rodeada de reacciones encontradas de amor/odio que por otro lado al autor parecen darle un poco igual. Solo así se entiende que lejos de amilanarse, Miller haya profundizado en su estilo de dibujo, dejando claro el mensaje , “este es quien soy ahora, y no tengo razones para cambiar”. Xerxes es, en fondo y forma una de sus obras más maduras, donde encontramos a un Miller seguro de sus habilidades y donde busca ante todo dar un discurso visual sobre la forma en la que entiende el medio y la manera en la que ha evolucionado su propio estilo.

Es inevitable, a la hora de escribir sobre Xerxes, referirse a 300, la obra con la que Miller dio un golpe encima de la mesa explorando las posibilidades visuales del medio y llevando su dibujo más lejos de lo que nunca lo había hecho hasta ese momento. Así las cosas, y partiendo de esos postulados visuales ya ensayados en 300, Miller vuelve a dar un paso adelante, radicalizado su discurso narrativo, yendo aún más lejos que nunca en su obra y rozando por momentos la abstracción, en un dibujo que sin perder nunca su fuerza y su sentido narrativo, busca más el simbolismo que la representación de la realidad. Una obra por tanto coherente como enlace con 300 y con lo que esta supuso. El color de Alex Sinclair, aunque lejos de aportar los valores narrativos que aportaba en el Lynn Varely, si entiende en todo momento lo que pretende el autor de El regreso del Señor de la Noche y sabe acompañarle a lo largo de la obra con inteligencia y elegancia.

También y al igual que sucedía en 300, Miller se muestra en Xerxes más interesado en la vertiente mítica y simbólica de la caída de Persia y el ascenso de Alejandro que no en su lado más historicista, algo que simplemente ignora cuando no lo necesita. Así de Darío I el grande pasamos a Xerxes, su “transformación” en dios y su caída traicionado por los suyos y de ahí saltamos directamente a Dario III y su guerra con Alejandro Magno. Aquí, Miller no esta tan centrado en un acontecimiento o batalla concreta si ni en mostrar el gran cuadro del enfrentamiento entre el Imperio Persa y las polis griegas a los largos de decenas de años hasta una suerte de culminación final con el triunfo de Alejandro. Es Xerxes, y no solo en este aspecto, mucho más ambiciosa de lo que en su día fue 300.

Aunque de nuevo el punto de vista adoptado es el de los griegos, en Xerxes, al no ser un relato contado por un soldado a otros soldados antes de la batalla, los persas son humanizados y el mismo Xerxes es reflejado tanto en su carácter más, supuestamente divino, como en su vertiente más humana. Lo mismo sucede con Alejandro Magno, tratado como un genio casi tocado por los dioses pero a su vez completamente humano en su comportamiento y reacciones ante los acontecimientos que se narran en los cómics. Una humanización que sin embargo no es óbice para ahondar en el elemento más grandilocuente y si, definitivamente mítico (lo que sin duda más interesa al autor), en el que Miller se explaya sobremanera a lo largo de la obra, consiguiendo transmitir la fascinación que siente por este periodo histórico.

Así, como decía más arriba, lo que Xerxes viene a dejar claro, es que el estilo, supuestamente “feísta” de Miller, y tan criticado desde los defensores de la ortodoxia en el cómic, esta aquí para quedarse. Esa es la forma en la que Miller concibe ahora su arte y si eres capaz de vibrar con la fuerza que transmite su dibujo, de maravillarte con la inteligencia expositiva de su brillante narración, Xerxes en si duda un cómic que vas a disfrutar ya que es donde Miller alcanza la perfección de su estilo actual. Si por el contrario no puedes entrar en el juego visual que propone Miller, si necesitas un dibujo de acabado más convencional o “bonito”, Xerxes es un cómic al que no merece la pena que acerarse. Por mi parte solo puede añadir que difícilmente podría haberla disfrutado más.

sábado, 13 de octubre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Kingpin corriendo con el diablo.

A mediados del año pasado tres de los principales personajes enraizados en el entorno de Daredevil (Kingpin, Elektra y Bullseye) recibieron tres series regulares que al final acabaron en miniseries de apenas 5 números. Parecía que iban a quedar inéditas en España pero al final un año después de su finalización, Panini ha decidido recuperarlas empezando por Kingpin.

Matthew Rosemberg es a día de hoy una estrella ascendente dentro del panorama marvelita, su nombre esta asociado principalmente a la franquicia mutante donde ha escrito uno de los cómics más importantes de la misma el presente año, La resurrección de Fénix, hace un año no lo era tanto, aunque ya apuntaba maneras . Su elección como guionista tenía todo el sentido del mundo al haber escrito él mismo la miniserie del personaje ambientada en Civil War II. En los lápices tenemos a dos dibujantes, pero el principal será Ben Torres que hará cuatro de los cinco números que al final compusieron la fallida serie regular. Aunque no es dibujante que se haya prodigado demasiado, al menos hasta ahora, su manejo de luces y sombras y su forma de componer la página recuerda poderosamente a Frank Miller lo que le hacen ser una excelente elección para este cómic. Miguel Sepúlveda será el otro dibujante que en este caso se hará cargo del número cuatro de la colección. Su estilo es muy diferente del de Torres, pero el color conseguirá que la cosa no moleste demasiado.

El acercamiento de Rosemberg a una figura tan compleja como la de Wilson Fisk no puede ser más inteligente, consciente que si enfoca la historia desde su punto de vista corre el riesgo de hacer que el personaje pierda fuerza, ya que en su dobles intenciones, en no saber que pretende realmente, esta gran parte de su impulso, el guionista decide enfocar la historia desde el punto de vista de un outsider. Alguien que sabe quien es Kingpin por lo que se dice de él pero que no lo conoce realmente. Para ello se vale de un personaje de nuevo cuño, Sarah Dewey, una excelente periodista caída en desgracia por su alcoholismo y atrapada en un divorcio brutal que de repente recibe un encargo que puede cambiarle la vida: Wilson Fisk le pide que escriba su biografía., en intento descarado de “lavado de cara” que enlazara perfectamente con los acaecido en Imperio Secreto y con la trama de Alcalde Fisk en Daredevil.

Pese a sus defectos Dewey es una persona ética que cree saber quien es Fisk y que no parece muy dispuesta a entrar en el juego con un Fisk que supuestamente desea dejar atrás todo lo relacionado con el crimen. Pero, por un lado su curiosidad periodística le lleva en primer lugar a querer descubrir que hay de verdad en esas intenciones de Fisk, y por otro lado va cayendo poco a poco en la magnética y arrolladora personalidad del antiguo Kingpin de Nueva York. Es en este juego psicológico donde Rosemberg demuestra una gran pericia, Dewey conduce al lector a lo largo de su investigación para mostrarnos la aparente sinceridad de Fisk, que financia clínicas medicas para ayudar a los más desfavorecidos y que parece rehuir la violencia como método de resolución de conflictos, incluso cuando Daredevil haga acto de presencia para advertir a Dewey donde se esta metiendo, desde su punto de vista (y así lo que el lector percibe) estamos ante un matón disfrazado que pretende amedrentar una periodista que solo esta haciendo su trabajo.

La brillantez de la propuesta del guionista va creciendo poco a poco a medida que van pasando los números y nos muestra ante todo la corrupción y la perdida de la inocencia de una persona, llena de defectos y problemas, pero esencialmente buena que se ve metida en un mundo que le supera, llegando un momento en el que solo tendrá dos opciones: o salirse con los enormes problemas que eso conlleva (incluso para su misma vida), o sumergirse de lleno en el con todas las consecuencias. Su decisión, vendrá a mostrar la verdadera (y monstruosa) dimensión del poder del Kingpin, su verdadero calado (a)moral. Él nunca obliga a Dewey a nada, solo le muestra un camino cuya salida cada vez se va estrechando más, pero en el que pese todo hay elección, una elección que será ella la que tenga que tomar y con la que tenga que vivir lo que le quede de vida.