lunes, 8 de febrero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid II. En compañía de Paolo Rivera y Marcos Martín.

Esta primera fase de la etapa de Mark Waid al frente de los guiones de Daredevil abarca los 11 primeros números del volumen III con presencia de varios dibujantes destacando por encima de todos Paolo Rivera y Marcos Martín.

Con una idea muy clara de por donde ir, Waid encontró sus principales aliados en los artistas que le acompañaron en su primer año de la colección. Con una paleta de colores mucho más luminosa de lo habitual de la serie (a cargo sobre todo de Javier Rodríguez), el estilo de Rivera y Martín, distinto pero complementario se situaba en el espectro opuesto del que autores como Alex Maleev o Michael Lark habían imprimido en la colección los últimos años. El nuevo espíritu de la colección se veía en dos elementos: las portadas que servían como presentación de la serie y que mostraban primero un prodigioso diseño (en especial las dibujadas por Martín) e incluso se permitían mostrar a Daredevil sonriendo. El segundo elemento visual clave fue la forma de afrontar y mostrar los supersentidos y el radar del personaje. Con cuidados y llamativos diseños de página que nunca perdían de vista la narrativa y que nos acercaban como pocas veces antes a la forma en que el personaje percibía el mundo. Algo que Waid también se esforzaba en subrayar en sus textos.

Como decíamos en el anterior post la idea de Waid pasaba por “iluminar” al personaje e integrarlo mucho más en el Universo Marvel. Para combinar ambas circunstancias Waid no dudo en recurrir al tumultuoso pasado del personaje y usarlo a su favor. Por un lado la catarquica experiencia de Shadowland había arrastrado a Matt a una suerte de optimismo existencial como mecanismo de defensa ante tanta oscuridad. Waid se muestra aquí inteligente y verbaliza las dudas que este cambio de actitud podría provocar en los lectores mediante al figura de Foggy Nelson, que sospechando que Matt puede estar viviendo otra crisis nerviosa confronta y se muestra escéptico ante la nueva filosofía de vida de su mejor amigo. La respuesta de Matt dirigida tanto a Foggy como a los lectores no puede ser más clara: “o intento salir adelante o me vuelvo definitivamente loco no puedo seguir como hasta ahora”. Respecto a la mayor integración en el Universo Marvel ya en el segundo número se ven claras las intenciones del guionista con la aparición del Capitán América para pedir explicaciones de lo acontecido en Shadowland, además muy pronto tendremos el primer cruce con otra colección, The Amazing Spider-man escrito para la ocasión por el propio Waid. A esto se añade el enfrentamiento con villanos que o nunca habían pisado esta páginas (el Hombre Topo) o apenas si habían aparecido antes (Klaw), buscando así ampliar los horizontes de la colección alejándola un poco de los crudos ambientes urbanos y de criminalidad “común”. Enfatizando, en definitiva la faceta más superheroica del personaje.

Así lo mejor de esta primera fase de la etapa del guionista de Kingdome Come viene dada por el hecho de que consigue cambiar el tono y el enfoque de la serie de manera totalmente orgánica, sin traicionar nada de lo anterior mostrando así una coherencia que no es tan habitual cada vez que una colección cambia de equipo creativo, destaca aquí también la imaginativa solución que se adopta para que Matt pueda seguir ejerciendo (más o menos) la abogacía, en una vuelta de tuerca a lo que Nocentti hizo en su día, ahora Matt enseñara a sus clientes como defenderse a si mismos. En su debe...vista con la perspectiva que da el haber leído la etapa en su conjunto esta claro que al principio Waid trato simplemente de asentarse en la colección y dar fuerza a su nuevo enfoque, pero leídos en su momento estos cómics, bien escritos y excepcionalmente dibujados eran sin embargo total y absolutamente intrascendentes. Aventuras más o menos entretenidas que no estaban destinadas a dejar huella en el personaje.

La principal trama de estos números gira en torno al Disco Omega un artefacto que cae en manos de Daredevil y que contiene datos vitales de las más poderosas organizaciones criminales del Universo Marvel. Un disco que todos quieren y que convierte a Daredevil en un blanco y cuya posesión es lo único que garantiza que el y su entorno (el tema de su identidad secreta revelada sobrevuela de fondo toda la etapa) estén a salvo. De ahí que no lo entregue a 4F o Vengadores y que no lo use ya que la mera posesión y la amenaza de su uso es más poderosa como arma de defensa. La situación se va complicando y culmina en un evento con Punisher y Spiderman en una saga llamada “El Efecto Omega” co-escrita con Greg Rucka, donde cada personaje tiene su propio agenda y en el que destaca sobre todo la interrelación entre los protagonistas. La trama en torno al Disco Omega no queda resuelta aquí ya que aun quedarían unos números más ya con Samnee a lo lápices, pero la cosa no daba realmente para mucho más. Con todo nos deja situaciones muy interesantes como ese encuentro con La Gata Negra y sus “eróticos resultados”.

De entre estos números destaca con fuerza el número 7 multipremiado cómic y un autentico prodigio visual a cargo de Paolo Rivera y en el que Daredevil ayuda a sobrevivir a unos niños tras un accidente de autobús en medio de una espectacular tormenta de nieve. En fin, este inicio de la etapa de Waid sirve para asentar el tono, presentar personajes (la adorable Kirsten McDuffie, por entonces aún ayudante del fiscal), mostrar pistas de tramas futuras y dejar claro que el tema de la identidad secreta sera un eje (a parte de chiste recurrente) de la etapa. Unos números de gran calidad pero lejos aún de lo que estaba por venir.

domingo, 31 de enero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid I. Presentación.

Ahora que ya acabado la larga etapa de Mark Waid al frente de los guiones del hombre sin miedo llega la ahora de hacer un balance global de su trabajo empezando con una introducción a lo que ha supuesto su trabajo en la serie.

Empezando por los números puros y duros, Mark Waid es con 56 números de la colección regular (36 del volumen III más el 10.1 y 18 del volumen IV más el 15.1) el guionista que más números de la colección de Daredevil ha escrito jamas, superando a Bendis que hizo 55. A esto habría que añadir el especial del 50 aniversario del personaje y el 0.1, cómic primero publicado en digital que marco la transición entre el volumen III y el IV. Estando como están ambos, completamente integrados en el discurrir de la etapa se podría elevar la cifra a 58. Durante estos números Waid contó con la colaboración de varios dibujantes, el más prolífico de los cuales fue Chris Samnee que con 36 cómics en su haber se sitúa entre los dibujantes que más cómics ha dibujado del personaje (solo superado por Gene Colan y Alex Maleev), destacar también que fue el guionista de una de las historias cortas incluidas en el 15.1 del volumen IV. Después vendrían, ya muy lejos Paolo Rivera con 6 números, Javier Rodríguez con 5 (clave en la etapa en su faceta de colorista de gran parte de la misma) Marcos Martín con 3 y Khoi Pan con 2. Por su parte Kano, Marco Checchetto (que dibujo los tres números del crossover entre las colecciones de Daredevil, Punhiser y Avenging Spider-man, realizado en colaboración con Greg Rucka a los guiones), Mike Allred y Jason Copland dibujarían uno cada uno. Además tendríamos la presencia de Peter Krause, Karl Kesel (que también guionizo la historia corta que dibujo) y Alex Maleev (en una historia corta del especial del 50 aniversario guionizada por Bendis) en los especiales e historias secundarias del 15.1 (una de las cuales fue guionizada por Marc Guggenhein) y la presencia de Emma Ríos (que contribuye a “españolizar” aún más la etapa) con los lápices del Amazing Spider-man 677 crossover con la colección.

A lo hora de abordar la etapa de Waid al frente de Daredevil conviene contextualizar el momento de la llegada del guionista. Desde que Miller marcara a fuego al personaje durante su primera etapa en el mismo, DD se había tornado en un héroe oscuro y atormentado con especial querencia por lo noir y los ambientes más callejeros y “realistas”. Sin duda era algo que le sentaba a al perfección al personaje tanto por entorno como poderes o diseño. Esta tendencia, con notables pero puntuales excepciones, había llegado hasta el siglo XXI en el que el personaje había entrado con fuerza a través del sello Marvel Knights. Sería en este sello donde DD había vivido la gran etapa que marcó al personaje hasta la llegada de Waid, la celebrada colaboración entre Brian Michael Bendis y Alex Maleev. Durante estos más de 50 números el personaje no solo vio acentuado su tono noir si no que se dio un vuelco total a su estatus quo con el cuestionamiento mismo de su identidad secreta, que fue hecha publica, aunque el personaje, a pura fuerza de voluntad se negaba a reconocer que era DD.

La etapa Bendis/Maleev se cerro en falso con el personaje en prisión y fueron sus sucesores el dúo Ed Brubaker/Michael Lark quienes hubieron que lidiar con una situación casi irresoluble. Durante estos números la serie se oscureció a un más y la moralidad del personaje se vio cada vez más comprometida al punto de comportarse en ocasiones como un villano. De nuevo la etapa se cerro en falso y en una suerte de “reto Daredevil” por el cual cada equipo creativo dejaba una situación compleja al siguiente, Daredevil acabo la etapa Brubaker/Lark al frente de La Mano. La malévola organización de asesinos ninja que DD pretendía usar como fuerza del bien.

Andy Diggle y Roberto de la Torre tomaron el relevo y con injerencia editoriales de por medio se orquesto el evento Shadowland (el primero generado entorno al personaje en toda su historia) en el cual Daredevil era corrompido totalmente por La Mano y se enfrentaba a sus camaradas de la comunidad hérocia. Diggle si cerro en este caso sus tramas y dejo el camino relativamente libre a su sucesor en la miniserie Renacimiento, sin embargo aun quedaban muchas cosas en el aire sobre todo lo relacionado con el tema de la identidad.

En estas circunstancias fue en las que Mark Waid llego a la colección, con el personaje muy tocado y con la sensación de que se había ido demasiado lejos en el “oscurecimiento” del mismo. Así las cosas Waid tuvo muy claro desde el principio su enfoque. Daredevil debía volver a ser un superhéroe, integrarse más en el Universo Marvel y alejarse de tanto mal rollo. La idea era retornar a las esencias al Daredevil preMiller, lo cual no significaba enfrentarle al Matador o crear terceras identidades absurdas, no. La idea era hacer de Daredevil una lectura más ligera, un buen cómic de superhéroes con sus dosis de acción, romance y caracterización de personajes. Esto que en otra época hubiera sido visto si no como una herejía (al fin y al cabo mal llevado podía dañar la identidad propia del personaje, llevándolo a los problemas que tenia antes de la llegada de Miller) si como una etapa menor y pasajera, se antojaba ahora como absolutamente necesario para reconstruir un personaje demasiado dañado por el lastre que cargaba.

Esta suerte de redefinición tuvo un claro componente visual, con la llegada de dibujantes como Rivera o Martín, muy distintos del realismo oscuro y noir de Lark o Maleev y con una paleta de colores mucho más luminosa que trasmitía esa nueva sensación de optimismo y energía que Waid quería para la serie. Esta redifinción visual se llevo también a las portadas que en tono y composición eran muy distintas a las de la anterior etapa y que desde un punto de vista de diseño y concepción atraían sin duda la vista hacia la colección. El éxito de este nuevo enfoque y el estilo de la colección marco tendencia dentro de Marvel y junto Ojo de Halcón se convirtió en el emblema de una forma diferente de hacer las cosas dentro de la editorial con claras repercusiones a día de hoy. En cualquier caso de los resultados finales de las ideas e intenciones de Waid hablaremos otro día.

miércoles, 6 de enero de 2016

2015 un año de cine. Top cinco de mis mejores películas del año.

Al final este año entre unas cosas y otras han caído treinta películas de estreno (treinta y uno si contamos el reestreno en cine de Blade Runner). Ha habido un poco que todo pero en general creo que ha sido un buen año cinematográficamente hablando.

Como siempre los estrenos de “prestigio” con aspiraciones a premios se agolpan entre finales de un años y principios del siguiente. A principios del 2015 se pudieron ver varias pelis interesantes como The Imitation Game, un producto concebido a mayor gloria de Benedict Cumberbatch que tiene más hechuras de telefilme que no de gran estreno. También de esta época es la multipremiada Birdman, todo un espectáculo visual y sensorial a cargo de Alejandro González Iñarritu con un reparto de lujo donde brilla con luz propia Michael Keaton, una peli magnifica aunque tal vez demasiado pagado de si misma y con un discurso un tanto elitista. Otra gran película cuyo discurso me horroriza es Whiplash, un brutal choque de voluntades entre un (enorme) J.K Simmons y un no menos interesante Miles Teller que dirigido con fuerza y energía te deja agotado tras su visionado a la par que genera potentes debates sobre la educación, la complacencia y la “cultura del esfuerzo” y sus limites. Otra película dura, pero tremendamente fiel a los tiempos que vivimos es la sobresaliente Nightcrawler, una especia de Taxi Driver del siglo XXI donde el sociopata alcanza todos sus objetivos mostrando una deshumanización total. Su final políticamente incorrecto y lo perturbador de sus discurso le alejaron de los grandes premios que merecía, en especial el trabajo de su protagonista Jake Gyllenhaal.

Muy distintas a estas películas son ´71 un angustioso thriller callejero ambientado en los años más duros del IRA y que narra la lucha por sobrevivir de un soldado británico aislado en terreno enemigo y usado en mezquinos juegos pollitos por uno y otro bando. La peli rodada con nervio y cargada de tensión, transmite el sentimiento de aislación y desconcierto de su protagonista. Por su parte en Corazones de Acero, David Ayer construye una película bélica dura y sin concreciones que trasmite toda la claustrofobia y el horror la guerra vista desde el asfixiante interior de un tanque. También en un entorno bélico se mueve El Francotirador del maestro Eastwood, que dejando a parte su valoración ideológica, esta rodada con una energía que contradice la edad de su realizador y que cuando menos invita a debates sobre la sociedad estadounidense, lo que ellos ven como héroes y el difícil regreso a casa de los mismos. También de un director prestigioso David Cronenberg, que ahora que ha dejado atrás la nueva carne parece ser reconocido de manera unánime con tal, nos llego la interesante y perturbadora Map to the Stars una descarnada sátira del Hollywood actual que tiene ciertos puntos de conexión (aunque son pelis muy distintas) con Viaje a Sils Maria de Oliver Assayas, película que destaca tanto por el magnifico duelo interpretativo entre sus tres actrices principales (destacando especialmente Kristen Stewart) como por su mirada a las mascaras que todos usamos incluso para engañarnos a nosotros mismos.

Este año también ha estrenado Paul Thomas Anderson uno de los directores actuales más importantes del cien actual con la alucinada y alucinante Puro Vicio, película compleja, difícil de seguir pero todo un goce para los sentidos con un enorme Joaquin Phoenix para mi el mejor actor del momento. También de este 2015 fue el regreso de M. Night Shyamalan a lo que el público espera de él con la inquietante La Visita, una película con un mal rollo muy conseguido y con el giro final marca de la casa (¿run for cover?) con el que el director del Sexto Sentido parece haber recuperado, al menos en parte el apoyo perdido de público y critica, aunque no de manera unánime. Una película mucho más modesta de lo que venia haciendo Shyamalan que funciona en aquello que quiere trasmitir pese a momentos que bordea (sin llegar a ello) el ridículo. También hemos asistido al regreso de Alejandro Amenabar que tras el varapalo sufrido por la, por otro lado buena película, Ágora ha esperado casi seis años para volver a rodar un largometraje y lo ha hecho regresando al thriller con al decepcionante Regresión de la que lo mejor que se puede decir es que consigue buenos momentos de tensión pero muy puntuales para un director que hasta ahora nos tenia muy bien acostumbrados.

Otra ligera decepción supuso La Cumbre Escarlata un poderoso y bello cuento de fantasmas decimonónico donde Gullermo del Toro demuestra su enorme virtuosismo formal pero sin apenas nada detrás que lo sostenga. No fue una decepción sin embargo la muy interesante Blackhat uno de los grandes fiascos del año desde el punto de vista económico y con una recepción critica muy fría pero que muestra una vez más Michael Mann como maestro del espacio en el plano y con unos temas y obsesiones muy marcados. Gran película que mereció mejor suerte. Suerte que tampoco acompaño a la muy estimable Lost River debut de Ryan Gosling tras la cámaras al que se le notan a la claras y para bien sus influencias, trazando un relato de poderosa e inquietante factura visual. La suerte sin embargo si acompaño a The Martian de Ridley Scott que estrenado en el momento justo ha sido todo un éxito de taquilla y en general ha gustado bastante. Personalmente la encuentro una película bien hecha y con muchos puntos a su favor, con un mensaje vitalista y positivo, que estimo muy importante en estos tiempos peor que no termina de decirme nada.

Antes de entrar en las adaptaciones del cómic y los blockbuster propiamente dicho me quedaría por hablar de dos de la mejores pelis del año, Sicario del siempre interesante Denis Villeneuve y El Puente de los Espías de Steven Spielverg. La primera es un tenso thriller sobre la “guerra contra las drogas” y la delgada línea que separa lo moral de lo inmoral cuando se combate con gente sin escrúpulos. Rodada con ritmo y cargada de tensión en Sicario no hay sitio para ingenuidades ni buenas intenciones, cuando la podredumbre moral lo corroe todo cualquier cosa parece válida para ganar una guerra que en verdad es inabarcable e interminable. La segunda es para mi la película del año, conjugando tensión con un humanismo que ya no parece tener sitio en el cine, Spielberg traza un relato sobre héroes cotidianos que se niegan aceptar el mundo tal y como es y hacen su mejor esfuerzo por, al menos intentar, cambiarlo. Intensa y emocionante la película muestra como en el cine de hoy sigue teniendo cabida el relato y los personajes.

Llegando ya al tema de la adaptaciones comiqueras este ha sido un año de contrastes por un lado hemos tenido la esperadísima secuela de Los Vengadores con Vengadores: La era de Ultron donde un Whedon más preocupado por el desarrollo de los personajes y su interactuación ha facturado una excelente película con un clímax final excesivamente formulaico, por otro han estado Los 4 Fantásticos de Josh Trank una peli machacada desde el primer momento, casi antes de que se supiera nada de ella y que ha sido uno de los fracasos del año. Sin embargo en su primera mitad se estaba mostrando como una magnifica adaptación de al versión Ultimate del grupo que se toma su tiempo en construir al historia de nuevo centrada en los personajes para enloquecer en su segunda mitad y perder todo sentido e identidad. Una lastima, había mimbres de una película muy interesante, que en todo caso no es tan mala como se ha querido vender. A medio camino se sitúa la muy divertida Ant-Man, donde Marvel Studios, que parece tocado por una varita mágica factura otro éxito contra pronostico en un flim muy deudor del primer Iron Man. Cerraremos este apartado hablando de Kingsman desenfadada y frenética adaptación del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons donde Matthew Vaughn ofrece su tradicional buen hacer y Anacleto, Agente Secreto divertida película española sobre las aventuras del personaje creado por Vázquez que se ve con una sonrisa casi permanente en la cara.

Más allá de los cómics en el terreno blockbuster hemos tenido también un año potente y variado, desde fracasos, alguno merecida como la confusa (aunque a mi me entretuvo) y en general fallida Terminator Genisys o la excelente pero tal vez fuera de su tiempo por su encanto algo naif y su oda al optimismo existencial Tomorrowland que recuerda a la mejores producciones de Robert Zemeckis. Por contra también ha habido éxitos atronadores, los dos más grandes muy parecidos entre si y es que tanto Jurassic World como Star Wars: El despertar del fuerza aparecen como puros fan service que dan a la gente lo que espera sin arriesgar lo más minino y ofreciendo sendos y muy descarados remakes de las películas que iniciaron las franquicias. Lo que les falta en originalidad y valentía lo compensan en parte con un sólido y eficaz entretenimiento. Ambos son flims bien hechos, con recursos bien aprovechados que no va a hacer sentir a nadie que ha tirado el dinero de su entrada, sin embargo de franquicias tan mitificadas tal vez cabria esperar algo más.

En un termino medio, es decir éxitos de taquilla pero no auténticos fenómenos encontramos por una lado la muy estimable Misión Imposible V: Nación Secreta que recupera el pulso de una saga que tal vez había perdido algo de fuerza en las dos últimas entregas y por otro a dos de las películas del año, al menos para que el que esto suscribe. La fantástica Del Revés donde Pixar sigue demostrando que tiene ese toque especial que nadie más tiene y que le permite factura películas que más allá del su excelente animación consigue llegar al corazón del espectador y la mágica Mad Max: Fury Road, todo un milagro cinematográfico que va a la esencia misma del cine: ritmo y montaje contando una historia casi solo con imágenes. Frenética y adrenalitica la película es un non-stop de principio a fin. Ruido y furia con sentido, con razón de ser. Simplemente asombrosa.

Como viene siendo habitual el top cinco de mis películas favoritas son las imágenes que ilustran este post en orden descendente, de la quinta a la primera.

lunes, 4 de enero de 2016

Mis series de 2015.

Año potente e interesante en el mundo de las series televisivas que siguen viviendo un buen momento pese a todo. La selección ha sido difícil de realizar y eso que no he visto alguna de los estrenos más potentes del año tales como Narcos o Mr. Robot. En fin sin más preámbulos hay va mi selección.

5.- True Detective temporada 2: Machacada sin piedad y considerada de manera casi unánime como uno de los grandes bluffs del año, lo cierto es que yo la disfrute horrores gustándome incluso más que la primera temporada (Alexandra Daddario aparte claro). Su noir directo, duro y sin concesiones, sus magníficos personajes casi todos condenados desde el principio sin posibilidad de escapar a su oscuro destino, las poderosas interpretaciones de sus actores principales, la crudeza de lo narrado, la podredumbre moral que lo impregna todo...En fin una serie magnifica que siempre me dejaba con ganas de devorar el siguiente episodio.

4.- Better Call Saul: Spin-off de la genial Braking Bad, la serie narra como uno de los secundarios más interesantes de aquella, el abogado Saul Goodman llego a convertirse en ese ser sin escrupulos ni moralidad que asesorara a Walter White en sus desmanes. Conocer las motivaciones reales del personaje, saber como llego a ser lo que fue y ver como intento hacer las cosas bien aun con demasiados factores en contra, da otra dimensión a Saul y le torna en un personaje mucho más atractivo e interesante de lo que ya lo era en Breaking Bad. Sin duda estamos ante un digo derivado de aquella, lo cual hablando de la serie que hablamos ya es una clara muestra de su inmensa calidad.

3.- Daredevil: Un drama callejero, a ras de suelo que explota una lucha épica de voluntades entre Matt Murdock y Richard Fisk. Inspirada en la estética y ambientación del El hombre sin miedo, la obra maestra de Frank Miller y John Romita Jr la serie de Daredevil que abría fuego a los productos Marvel adaptados en Netflix se gano a pulso la renovación para una segunda temporada donde la aparición de Punisher y Elektra y la adopción definitiva de un “traje de batalla” superheroico por parte del personaje pondrán a prueba el realismo y quien sabe si la sordidez vistas en esta primera temporada, de la que ya hable largo y tendido por aquí en su momento.

2.- Fargo temporada 2: Inspirada en cuanto a estética, concepto y ambientación en la magnifica película de los hermanos Coen, tanto la primera como la segunda temporada han sabido obtener su propia personalidad siendo productos claramente reconocibles y de una calidad envidiable. Esta segunda temporada va incluso más lejos que la primera y nos narra una cruenta guera de bandas en clave de genero negro y con momentos realmente alucinados que descolocan tanto a los personajes como al espectador. Su arco dramático es un continuo in crescendo que te mantiene pegado a la pantalla de principio a fin. Grandes personajes, magníficos actores, magnética ambientación y poderosa historia para una serie que por momentos roza al perfección.

1.- Show me a hero: El esperadisimo regreso de David Simon a la televisión se produjo con esta miniserie de 6 episodios para la HBO donde rodeado de magníficos actores (encabezados por el genial Oscar Isaac) narro la historia de la ciudad de Yonkers cuando en los años 90 se vio obligada a construir viviendas sociales por orden judicial pese a la oposición frontal de los vecinos. Simon con la ayuda de Paul Haggins (director de Crash y guionista de Million Dollars Baby) utiliza las circunstancias, propicias para sus discurso, para hablar una vez de los temas que más le han interesado siempre: el racismo latente en los EEUU, la corrupción y el oportunismo político, las desigualdades sociales....y lo hace con su habitual mirada critica en la que aquí, al contrario que otras veces y pese a su desolador final, hay sitio para la esperanza .

sábado, 2 de enero de 2016

“Mis Comis” de 2015.

Tanta reedición de clásicos (o tebeos viejunos, depende con quien hables) ha hecho que este año 2015 me haya acercado a relativamente pocas novedades y así haya corrido menos “riesgos”. No hay dinero para todo. En cualquier caso y como siempre pasa ha habido una amplia gama de novedades interesantes en este 2015 recién finalizado lo que me ha obligado a hilar muy fino a la hora de elaborar este ya tradicional top cinco.

5.- Jupiter´s Legacy de Mark Millar y Frank Quitely.: (Panini/Millarworld) Aunque el estilo de Millar me ha terminado cansando y hace ya tiempo que sus cómics han dejado de ser compra obligada para mi, lo cierto es que no podía dejar de escapar un cómic dibujado por Quitely que como mínimo sabía que iba a ser entretenido (raro es el tebeo en el que Millar no da eso). Por suerte más allá del, una vez más, majestuoso trabajo del dibujante escoces, Millar ha conseguido trazar una historia potente, que sin ser original, sabe jugar con la idea de legado, la dicótoma entre superhéroe clásico-supérheroe posmoderno y la eterna cuestión de que pasaría si los superhéroes hicieran frente a los problemas reales de la sociedad (un tema al que el guionista ya se había aproximado otras veces con distintas respuestas). La historia bien escrita, con buenos diálogos y plagada de grandes ideas deja con ganas de más y esperando la ya anunciada continuación.

4.- Velvet de Ed Brubaker y Steve Epting: (Panini/Image) Aunque por regla general me gusta más el genero negro que el espionaje y este año ha terminado la magnifica Fatale del dúo Brubaker/Philips, cómic que podría estar aquí perfectamente, la historia de Velvet una exespeia caída en desgracia que se obligada por las circunstancias a volver al tablero de juego, me ha fascinado. El ultrarealista pero narrativamente potente dibujo de Epting acompaña a un Brubaker en estado de gracia que partiendo de todos los tópicos clásicos del espionaje (como en Criminal partía de todos los tópicos clásicos del noir) construye un relato tenso donde nada es lo que parece y donde todo el mundo tiene mucho que ocultar, creando de paso un personaje magnifico, la propia Velvet que da titulo a la obra.

3.- García 1 de Santiago García y Luis Bustos: (Astiberri) Lo que Santiago García y Luis Bustos hacen en García me recuerda poderosamente a lo que (salvando las distancias) Alan Moore y un pléyade de dibujantes hicieron con Miracleman, esto es situar un personaje “inocente”, casi puro en su contexto de aventuras “blancas” (como es el caso aquí de un sosias de Roberto Alcazar) en un contexto actual que no termina de entender y donde parece que en un principio esta de más. Partiendo de una base tan potente el cómic ofrece una lectura ágil y amena con claras influencias/homenajes del cómic de superhéroes y que al igual que en el trabajo de Millar/Quitely deja con ganas de una ya anunciada segunda y definitiva parte.

2.- Lazarus de Greg Rucka y Michael Lark: (Norma/Image) Ambientado en un mundo futurista y distópico donde el darwinismo social ha triunfado en toda su extensión y una serie de familias controlan todos los medios de producción y ejercen el monopolio de la violencia, la obra se centra en una Lazarus, titulo que hace referencia a una suerte de general que lidera los ejércitos de las familias tanto de cara a guerrear con otras familias como de cara a controlar a la población. Siendo este el punto de partida la historia se centra más en las disputas familiares en pos del control del poder y en la búsqueda de Forever Carlyle (la Lazarus en cuestión) de su verdadera identidad así como de la aceptación por parte de una “familia” que la teme más que quererla y que la ha creado más que criado. Forever se presenta como un personaje típico de Rucka, una mujer fuerte, empoderada, en apariencia muy segura de si misma pero en el fondo consciente de que solo está donde está por su habilidades y dudando en todo momento tanto de su propia identidad como de su sitio en la familia. Magníficos personajes, un entorno atractivo, un dibujo potente y afilados diálogos son las armas claves de un cómic que me ha enganchado desde el principio.

1.- Multiverso de Grant Morrison y varios: (ECC/DC) Con Multiverso, Morrison sigue profundizando en ideas tratadas en 7 Soldados de la Victoria, 52, su larga etapa en Batman o (sobre todo) Crisis Final. En comparación con esta sin embargo el genio escoces consigue crear una obra redonda sin apenas fisuras, completamente coherente y mucho más “fácil” de seguir (tal vez por eso mismo menos estimulante). Un cómic en cualquier caso que da mil patadas a casi cualquier otro tebeo de superhéroes de las majors en 2015 y que demuestra que lejos de ser un problema, el concepto de multiverso es algo genial con lo que jugar si se deja en las manos adecuadas. El proyecto compuesto por dos especiales de apertura y cierre (ambos dibujados por Ivan Reis) y siete one-shots dibujados por un autentico quien es quien de los mejores lápices con los que cuenta DC tiene en su haber cómics de muy distinto tono y enfoque, todos con un tema común que al final termina encontrando su resolución y entre los que destacan con fuerza Pax Americana con el gran (una vez más) Frank Quitely, una suerte de parodia/homenaje a Watchmen y Ultra Comics con Doug Mahnke donde Morrison demuestra que sigue siendo un maestro en la ruptura de la cuarta pared y que por muchas veces que repita el mismo truco, en sus manos va a seguir funcionado.

jueves, 31 de diciembre de 2015

De planes editoriales: Un mucho de Panini y un poco de ECC.


Antes solía escribir bastante a menudo por aquí sobre el mundillo editorial, hace tiempo que no lo hago (bueno hace tiempo que casi no escribo por aquí pero ese es otro tema). Los recientes planes editoriales de Panini y ECC y algunas cosas que he leído en el foro del Universo Marvel me han animado a escribir unas improvisadas líneas al respecto.

Si alguien ha seguido este blog de manera habitual sabrá que siempre he sido muy crítico con Panini. Varios son los temas que se han tocado por aquí al respecto: no se puede olvidar el desierto casi absoluto que a nivel de clásico siguió al fin de las Bibliotecas Marvel ni esa aberración posterioremente saldada que fueron los lamentables Best Of Marvel, tampoco la tomadura de pelo del preciosgate o la actitud mostrada con determinados formatos para luego adoptar las misma soluciones. Sin embargo desde hace ya un tiempo las cosas han cambiado mucho, muchísimo en realidad.

Digámoslo claro: a estas alturas Panini es sin duda la mejor editorial que ha publicado Marvel en España. Sin más, le ha costado mucho, pero al final ha conseguido superar y con claridad el recuerdo de al mítica Forum. A nivel de actualidad ya lo había hecho hace años donde salvo cosas totalmente extemporáneas y casi inexplicables (pienso en el formato Ultimate) Panini se había convertido en una editorial perfecta en lo que a este ámbito se refiere. Sabias que lo que salía en USA casi seguro que iba a salir aquí de un modo u otro (en comparación con Forum ha dejado muy poco material inédito) y además había reducido la distancia con los USA a 3-4 meses. Su previsibilidad es aquí una cualidad eminentemente positiva que da confianza en la editorial y lo que va a hacer en el futuro. Una previsibilidad eso sí, que como digo, la agrupación de las distintas series Ultimate en solo tomo casi rompe.

Sin embargo ha sido en su política de clásicos donde ha dado un salto cualitativo espectacular y lo ha hecho curiosamente “copiando” formatos e ideas a la demonizada Pda durante el tiempo que tuvo los derechos de DC, y es que siendo claros también, los tochales descomunales los inicio Pda con La Muerte de Superman y el formato CES es un calco al formato Universo DC, solo que en Pânini han sido muchos más inteligentes a la hora de manejar esos formatos (que además ha mejorado en términos de calidad enormemente) eligiendo muy bien los personajes y sabiendo alternarlos para conseguir no saturar el mercado. La actual política de clásicos de Panini es casi revolucionaria, hace no tantos años durante lo que podíamos llamar la era de las Biblioteca Marvel era casi impensable sacar a color y en su tamaño correspondiente todos esos cómics, se podían sacar sagas puntuales, momentos cumbre, pero sacar (por ejemplo) todos los 4F de Lee/Kirby era impensable. Hoy en día casi esta conseguido, además de los 300 primeros números de Los Vengadores o del Capitán América que se completaran este año. Negar que el que todo este material este editado a color y a tamaño original es un hito es estar ciego o ser un necio. Claro que evidentemente todo esto ha tenido un precio y ese precio ha sido el formato popular.

Analizando el plan editorial de clásicos de Panini uno aprecia por un lado un continuismo que se agradece, por otro lado un salto hacia delante claro con multiplicación de tomos y del tamaño de los mismo (¿todo el primer DD de Miller en solo tomo?, buff), ninguno de estos tomos se puede calificar de “barato” o si lo preferimos de “popular”. Las BM y los coleccionables de quiosco permitían por un precio realmente bajo hacerte con una enorme cantidad de material, permitían que nuevos lectores, jóvenes y con menor poder adquisitivo se acercasen y disfrutasen de estos cómics. A entre 20 y 40 € el tomo es difícil pensar en ese perfil de publico entrando en Marvel, está claro que el enfoque de este material ha cambiado de target y que el mercado y el público mismo ha cambiado mucho y Panini parece haberse adaptado muy bien.

En todo caso no sería justo decir que Panini ha descuidado por completo su vertiente popular, hay tenemos el primigenio (y por desgracia olvidado) coleccionable Marvel Heroes o el Coleccionable Ultimate (que me parece otro autentico hito de la historia editorial de Marvel en España) para demostrarlo. El enfoque es muy distinto al de los coleccionables originales, pero la idea de difusión masiva y precios relativamente populares siguen ahí. La única duda es lo que llegara en el futuro (si es que llega algo) tras el fin del Coleccionable Ultimate para que este no quede como canto del cisne de la editorial al respecto de su búsqueda de un público más allá de la librerías especializadas (refugio del formato más popular de todos: la grapa) con precios populares.

En contraste a todo esto el plan semestral de ECC….a ver hay cosas muy potentes ahí, pero ECC está claro que no tiene la más mínima intención de arriesgar y a nivel de DC está claro que no va salir de Batman-Superman-JLA-Moore-Miller y todo claro, salvo cosas muy puntuales, poscrisis no vaya a ser que saquen algo que no hayan sacado ya Zinco o Pda y se monte un lío. En fin entiendo que ECC es una editorial pequeña y que DC no tiene la implantación en España que tiene Marvel pero un poco más de riesgo y de aprovechar sinergias (¿no sería buena idea sacar a color y a tamaño USA cosas de Kirby en plan Cuarto Mundo o Kamandi aprovechando la paulatina recuperación que de cómics del rey está haciendo Panini?) estaría bien. Un ejemplo seria ampliar lo que han hecho con Hellblazer a otro material. Ahí hay un plan ambicioso (que personalmente no me gusta, han dejado tirados a la gente que como yo compro Hellblazer en PDA) pero limitado al emblema de Vertigo, sello en que si veo más riesgo e iniciativa que con DC donde el conservadurismo lo invade todo

Es todo un contraste ver la envergadura y ambición del plan de Panini y compararlo con el modesto avance de ECC, tal vez esa sea la diferencia real entre ambas editoriales pero DC es una licencia grande e importante y se merece algo más de fuerza…y de paso que no mezclen colecciones, claro (¿Ciborg, en serio?).

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Daredevil: La autobiografía de Matt Murdock.

Tras más de 50 números al frente del hombre sin miedo, en la que es ya sin duda una de las etapas más longevas de su historia, Mark Waid pone punto final a su estancia en Daredevil acompañado por el habitual Chris Samnee. Este tomo de Panini recopila los Daredevil Volumen 4 USA 11-18 más el especial 15.1.

Si de algo se podía acusar la primera fase de la larga etapa de Mark Waid era de falta de trascendencia, si eran cómics bien escritos, mejor dibujados y llenos de aventuras realmente entretenidas...pero apenas dejaban poso en el personaje más allá de un buen trabajo de caracterización. Tras la llegada de Samnee a los lápices la cosa cambio rápidamente: la enfermedad de Foggy, el “regreso” de Bullseye, la consolidación de la relación con Kirsten McDuffie o sobre todo la plena asunción del fin de su identidad secreta y su consiguiente marcha a San Francisco son hitos que quedaran para siempre en la historia del personaje y que en algunos casos han dado un vuelvo casi definitivo a su status quo más clásico.

Este último tomo no hace más que profundizar en esa idea de trascendencia, primero revelando el gran villano detrás de todo lo que ha pasado desde que el personaje llegase a San Francisco, villano al que Waid transmite una dimensión trágica que lo hace más relevante. Por otro lado mostrando el papel del Búho en todo esto, personaje que también llevaba revoloteando desde el principio de este cuarto volumen. Por ultimo y más importante, dando una (enésima) vuelta de tuerca a la relación entre Murdock y Kingpin, algo que sin duda traerá consecuencias y demostrando lo que DD esta dispuesto a hacer para proteger a su gente. Waid deja claro aquí que ha sabido meterse completamente en la cabeza del personaje, algo que por ejemplo Brubaker nunca consiguió.

Con estos ingredientes y acompañado por un Samnee en estado de gracia (con un cambio temporal de traje del personaje, en uno de los diseños más arriesgados e interesantes vistos en años), Waid construye una despedida por todo lo alto en el que pone totalmente contra las cuerdas al personaje a la vez que muestra los tremendos recursos de este para salir de situaciones en apariencia irresolubles. Consigue además un final relativamente cerrado que deja las cosas fáciles a sus sucesores, dejando atrás el llamado “reto Daredevil cuando Bendis o Brubaker dejaron sus etapas sin cerrar como “regalo” (¿envenenado?) al equipo creativo posterior. Como siempre desde que Waid es el guionista de la colección, esta tiene un marcado tono superheroico que lo aleja del tono noir más tradicional en el cómic desde la etapa Miller. Este tono superheroico le sienta genial el trabajo de Samnee que se luce una vez más con el manejo de los supersentidos del personaje, en especial el sentido del radar y que coreografía un potentísimo combate con Ikari (como me gusta el diseño de este personaje).

Resulta curioso constatar como, a pesar de los aires renovadores, Waid al final ha recurrido a los principales villanos cumbre que Miller potencio en la colección: Bullseye y Kingpin, apenas si le ha quedado por profundizar en La Mano, cuya presencia tal vez estaba demasiado “quemada” tras los acontecimientos de Shadowland. Bien es cierto que el guionista de Kingdom Come ha sabido llevar ambos personajes a su terreno, y en el caso de Bullseye hacer algo completamente diferente a lo que normalmente se espera de este personaje. Todo lo cual, viene a ser una muestra de lo que ha sido esta etapa: llevar al personaje por terrenos conocidos, pero aportando un enfoque, una visión que durante muchos años estuvo casi vedada en las historias del hombre sin miedo (desde Miller apenas si podemos contar la etapa Kesel-Kelly y la pequeña historia escrita por Bob Gale ya bajo el sello de Marvel Knights). En fin, un final más que digno para una etapa que ha quedado grabada con letras de oro en la historial del personaje y que deja un reto muy complicado, pero a la vez muy bonito, a sus sucesores: el prometedor equipo formado por Charles Soule y Ron Garney.