jueves 8 de marzo de 2012

Adiós Universo Ultimate.

Hacía tiempo ya que el Universo Ultimate había dejado de captar mi atención en su conjunto. Sin embargo no era ese el caso de Ultimate Spiderman, la que creo (por encima de DD o Alias) es la mejor serie que Bendis ha escrito para Marvel. También es cierto que era mi único contacto con Spidey después de dejar la colección del universo normal con todo aquello de One More Day, lo que en cierto sentido le daba un plus.

La última saga publicada en España, la de La Muerte de Spiderman, emotiva e impactante abría una serie de posibilidades muy interesantes y la verdad es que tenía ganas de explorarlas, y visto lo visto va a ser que no. Panini ha anunciado que va a sacar todo el Universo Ultimate en un solo tomo mensual, y bueno el tomo no es caro y seguro que Ultimates con Hickman y Ribic esta bien (no se nada de lo autores de Ultimate X-Men), pero no es lo que yo quiero, yo solo quiero Ultimate Spiderman, así que me temo que tendré que pasar o leerlo por otros medios (también podría aprender inglés, pero ese es otro tema).

En cualquier caso no quiero aquí discutir la elección de Panini en el sentido de que no estén legitimados para tomarla, ellos editan Marvel y lo pueden hacer como quieran, faltaría más. Tampoco creo que deban editar pensando en lo que un lector quiere (en este caso yo), no tiene sentido pensar de otra manera, además estoy seguro de que hay mucha gente ahí fuera que estará contenta con la decisión. Pero si me resulta curioso ver cosas como esta en el Foro Universo Marvel:

Ultimate Fantastic Four & X-Men: Es un crossover
Máquina de Guerra y Iron Man: Es una familia de títulos relacionados entre ellos
Los 4 Fantásticos y La Cosa: ¿A qué grupo pertenece la Cosa?

Panini no ha hecho ni Capitán América & Thor, ni Alpha Flight & Hulk, ni La Cosa & Capa y Puñal, ni Hulk & Iron Man.... Incluso aunque en Italia por ejemplo se mezcle Daredevil y Hulk (desde hace varios lustros!!) o Wisdom y Lobezno. España es el único país fuera de Estados Unidos donde no se mezclan personajes.

En todo caso: no, no se mezclarán las colecciones Ultimate. Sería una barbaridad. “


Noviembre 28, 2009, 11:44:59

Son palabras de Julián M. Clemente editor Marvel de Panini España, recuperadas por Hellpop en un post grandioso. Son palabras que suscribo al 100%, es más las podría haber dicho yo mismo. Mezclar series es mala idea, ha sido mala idea siempre y lo sigue siendo ahora. Es como bien decia Julián una barbaridad, lo era en 2009 y lo sigue siendo en 2012.

Estoy convencido de que si Panini ha apostado por ese formato es por algo, que no pretende joder a nadie y que desde luego sus intenciones son totalmente positivas. Pero creo (yo, personalmente) que se han equivocado y al menos a mi me han fastidiado. Lo peor de todo es que Panini que en general a nivel de cómics actuales (otro tema son los clásicos) estaba haciendo una labor cercana al sobresaliente, y que destacaba sobre todo por lo fiable que era (sabías que el relanzamiento del Capi, Thor o Los Vengadores sería en grapa, no había dudas al respecto), pasa con esta decisión a convertirse en una caja de sorpresas de la que puede salir cualquier cosa. Y es que espero que el formato no triunfe y que lo siguiente no sea un tomo con Patrulla X, X-Men y Lobezno y los X-Men o con Vengadores, Nuevos Vengadores y Vengadores Secretos, para mi sería casi el fin del Universo Marvel, y por desgracia visto esto no es algo que se pueda descartar.

domingo 4 de marzo de 2012

Caprica, los orígenes de Battlestar Galactica.

Tras finalizar Battlestar Galactica y ante el buen sabor de boca que me dejo, quede con bastantes ganas de profundizar un poco más en ese mundo. Caprica aparecía en el horizonte como la mejor opción para conseguirlo, aunque el que fuera cancelada con solo 17 episodios en su haber no parecía el mejor de los presagios.

Precuela de la exitosa Battlestar Galactica, Caprica pretende desde un principio encontrar su propia identidad alejándose de los grandiosos y épicos escenarios espaciales para centrarse más a pie de calle en el tipo de sociedad que dio origen a los Cylon y que cimento en su interior el germen de su casi total autodestrucción. Concebida por Ronald D. Moore, responsable de la actualización del concepto de Galactica para el siglo XXI, Caprica parecía nacer con plenas garantías ante el éxito de sus serie madre. Por desgracia las cosas no terminaron siendo así.

Aunque a primera vista las diferencias entre esta Caprica y su serie matriz son enormes si uno analiza al esencia de ambas series encuentra más similitudes de las que pudiera parecer. En el fondo ambas son series de personajes. Personajes atrapados en un mundo que les obliga a tomar decisiones difíciles que muchas veces van contra todo aquello en lo que creen. Precisamente serán las decisiones que se tomen a lo largo de Caprica las que termine por configurar el mundo que nos encontramos cuando Galatica empieza. En todo caso y vistas las semejanzas, cabria señalar que la principal diferencia entre ambas series radica en el contexto y tal vez eso explique en parte el fracaso de Caprica.

Battlestar Galactica, siempre tuvo su discurso político-religioso de fondo y aún cuando saltaba al primer plano lo hacía en el contexto de un gran epopeya especial, de un grupo de perseguidos que con todo en contra trataba de rehacer sus vidas y encontrar algo de esperanza. Un gancho para el espectador que hacía que la serie se pudiera ver simplemente de esa forma: como una lucha por la supervivencia ambientada en el espacio. No sucede tal cosa en Caprica, el discurso se pone por encima de la acción y sin apenas elementos que puedan “entretener” al espectador, Caprica aparece en no pocas ocasiones como una serie demasiado teórica, estática y centrada en la descripción lo que puede hacer que por momentos resulte algo aburrida. Tampoco ayuda la excesiva lentitud con la que se desarrollan los acontecimientos, lo que se nota más en los capítulos finales donde con la cancelación ya conocida la acción toma velocidad de crucero y se cuenta más en dos o tres episodios que en el resto de la temporada.

Con estos mimbres es evidente que con Caprica nos encontramos ante una serie sumamente irregular, que sin embargo esta plagado de ideas de interés. La descripción de la sociedades que conforman las 12 Colonias, con especial hincapié en Tauron (donde están los orígenes de la familia Adama) y en la propia Caprica, permite entender el comportamiento de muchos de los que luego serían protagonistas en Galactica, mientras que el origen de los Cylon y sus fanatismo religioso tiene elementos muy potentes que sin embargo apenas si pueden ser explorados por la morosidad inicial y la excesiva velocidad y simpleza de los capítulos finales sin apenas tiempo para desarrollar un tema que podría haber dado juego para varias temporadas.

Tal vez el exceso de confianza ante un éxito que parecía asegurado sea una de la claves que expliquen los errores cometidos por Caprica, pero pienso que en general la serie si tuvo el suficiente interés como para haber llegado más lejos. Se habla ahora de un nuevo proyecto que se situaría ya en plenas Guerra Cylon (es decir a medio camino entre Caprica y Galactica) ya sin Moore implicado. Habrá que ver que sale de esto si es que termina viendo la luz, pero si algo ha demostrado Galactica es que no para triunfar en la ultracompetiva parrilla televisiva actual no basta con tener un mundo enorme y plagado de posibilidades, ni si quiera con buenos personajes e ideas interesantes, es necesario tener un gancho (la isla en Perdidos, el contexto en Galactica....), eso o ser una serie excepcionalmente buena, lo que no era el caso de Caprica.

lunes 13 de febrero de 2012

Cosas Veredes 7.0: Before Watchmen y otras hierbas.

Se ha ido acumulando las noticias interesantes en el mundo del cómic a lo largo de las ultimas semanas y me apetece hacer un breve repaso por aquellas que más me han illamado la atención.

Before Watchmen: El anuncio por parte de DC de la producción de diversas miniseries ambientadas en el mundo de Watchmen a modo de precuela ha levantado no poca polvareda e indignación por la red, una red todo hay que decirlo muy tendente a indignarse por chorradas, pero eso es otro tema. Entrando en harina he de decir que bajo mi punto de vista DC esta totalmente legitimada para hacer lo que ha hecho, los personajes son suyos y puede hacer lo que quiera con ellos, fin de la discusión.... o no. Y es que según yo lo veo lo que denota todo esto es el estado actual de la editorial de Superman. Con unos New 52 que más allá de su indudable éxito comercial, parecen mostrar la total ausencia de una dirección editorial, lo que se palpa en los continuos cambios de equipos creativos o en el buscado retorno a lo peor de los 90, uno no puede dejar de preguntarse si autores del calado de Azzarello, Cooke o Huges no podían haber encontrado proyectos con otros personajes dentro de la propia DC que contribuyese a prestigiar la editorial en un momento tan bajo de credibilidad. Porque lo que a estas alturas esta claro es que Watchmen no es un cómic normal. Su significado e influencia en el género es lo suficientemente importante como para dejar las cosas estar. Se mire por donde se mire no tiene demasiado sentido retomar Watchmen veintitantos años después. Aún y con todo si hay que tener varias cosas claras: que estas precuelas sean buenas o malas, no afectan nada a la original, por otro lado hay autores de nivel implicados con lo que a lo mejor salen buenos cómics y todo y por ultimo Watchmen no es obra exclusiva de Moore. Gibbons (y Higgins) también tuvo algo que ver y no parece estar en contra de todo esto así que bueno, no creo que haya que dramatizar tanto.

Se nos va La Cárcel de Papel: He de decir que nunca he sido un seguidor fiel de La Cárcel, no por nada en especial si no porque la mayoría de los cómics de los que por allí se hablaba no solían ser de mi interés. Pero más allá de eso lo que esta claro es que tanto La Cárcel, como su creador; Álvaro Pons eran un símbolo ineludible de la blogosfera comiquera, como pionero de la misma en primer lugar, como uno de sus máximos estandartes en su época de mayor esplendor y ahora con su cierre como símbolo de que las cosas ya no son lo mismo y que poco a poco la blogosfera del cómic va perdiendo su esencia a la par que sus principales señas de identidad van quedando atrás. Ya sea por las redes sociales, ya sea por que hay gente que lleva (llevamos) muchos años en esto y ya se empieza a notar el cansancio lo cierto es que tengo la sensación de que la cosa cada vez va más para abajo. En fin, una lastima el cierre de La Cárcel de Papel que como siempre ha demostrado ser símbolo y reflejo del estado general de los blogs de cómics.

Gary Friedrich y el Motorista Fantasma: Todos los que estamos en este mundillo conocemos en mayor o medida la explotación editorial a la que fueron sometidos la mayoría de los autores de cómics hasta bien entrados los 80 cuando la conciencia de creador empezó a cobrar la fuerza que siempre debió tener. Todos hemos leído las historias sobre el maltrato a Siegel y Schuster en DC o el desprecio de Marvel a Kirby. En este contexto y con los contratos existentes en la época se antojaba bastante difícil que prosperase la demanda de Gary Friedrich a Marvel a cuenta de los derechos del Motorista Fantasma, personaje que pronto va estrenar su segunda aventura cinematográfica, por la que su creador (como siempre) no van a ver un duro. Lo que si resulta más sorprendente de todo esto es el afán vengativo de Marvel reclamando 17.000 dolares a Friedrich por la venta de guiones originales, 17.000 dolares que no tiene y que le pueden suponer un serio problema. Esa cantidad para Marvel es como para mi un céntimo, menos incluso, pero que para Friedrich es un mundo. Hay que ser mezquino para hacer eso, mezquino y vengativo y más con un tío que te ha creado un personaje con el que estas multiplicado esa cantidad por cada cómic, cada muñeco, cada película que basado en él se produce. Supongo que con esta actitud Marvel quiere lanzar un aviso a navegantes, un “no me toquéis los huevos u os hundo”, pero creo que a estas alturas hacer algo así solo te puede conllevar el desprecio de tus posibles clientes. Hay que tener más cuidado, una cosa es que legalmente los personajes sean tuyos, otra cosa que humilles a los creadores de esa manera, a veces quien juega con fuego se termina quemando.

jueves 2 de febrero de 2012

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Andy Diggle III, Daredevil Reborn.

Miniserie de cuatro números que pone fin a la decepcionante etapa del británico Andy Diggle como escriba del destino del hombre sin miedo y que llega a España de la mano de Panini en un tomo formato 100% Marvel.

Tras todo el desastre que supuso Shadowland, si uno piensa cual ha de ser el siguiente paso con el personaje de cara a rehabilitarlo para que se puedan seguir publicando sus historias, la solución más obvia pasa por alejarlo de su entorno habitual para que, tras buscarse a si mismo se de cuenta de quien es realmente y decida regresar a su vida. Existen más caminos evidentemente, muchos muy complejos y desde luego pueden surgir soluciones sorprendentes que desafíen al lector. Por desgracia no es ese el caso de Daredevil: Reborn.

Diggle, probablemente condicionado por el fin de sus etapa y el relanzamiento del personaje, tomo en Reborn el mismo camino que en Shadowland: el fácil, el obvio, el menos interesante, Esta claro que a estas alturas no era esperable otra dirección, pero no deja de resultar decepcionante y más teniendo en cuenta el acreditado talento del guionista. Aún con todo, Daredevil Reborn, aunque trillado y previsible desde la primera página, resulta una amena lectura y se torna desde luego en lo mejor que el guionista de Los Perdedores ha realizado en Daredevil. A esto ayuda el dibujo de Davide Gianfelice, que salido de sello Vertigo (Northlanders) realiza un trabajo dinámico y expresivo que hacen del cómic una experiencia visualmente interesante.

Personalmente (y al contrario de lo que se dice en la introducción del tomo) encuentro en Reborn muchos más ecos de la miniserie de Miller y Romita Jr., El hombre sin miedo que no de Born Again. Al igual que en aquella nos encontramos con un Murdock alejado de su entorno natural (allí Boston, aquí un pueblo perdido de la América profunda), que gracias a un niño (una niña allí) termina sacando lo que en realidad lleva dentro y comportándose como un héroe. A esto se le añade claro el “no traje” que usa Murdock para enfrentarse a los malos claramente inspirado en el “chandal” que utiliza allí, por no hablar de que en Reborn también repele las balas con su bastón. Tenemos también referencias en aquel extraño Daredevil 219 donde con Miller a los guiones y John Buscema a los lápices se nos narraba una historia en la que Murdock (Daredevil, al igual que aquí y que en su particular año uno no salia en todo el cómic) llegaba a un remoto pueblo perdido de los Estados Unidos donde sacaba a relucir oscuros secretos e imponía la ley. Por último cabria señalar también la etapa de Nocenti y Romita Jr., como referencia ineludible de esta historia. Allí y tras la ordalía a la que Murdock era sometido por María Tifoidea, este decidía alejarse de Nueva York iniciando una etapa de vagabundeo por la América rural que le llevaba a desenterrar muchos esqueletos ocultos en los armarios de lugares en apariencia apacibles.

Todos estos ingredientes hacen que Diggle trace una historia interesante, que incide una vez más en el indómito carácter de Daredevil y que vuelve a señalar que, pese a que intente huir de lo que en es en realidad, nunca podrá hacerlo, sería como negarse a si mismo. En este aspecto Diggle demuestra conocer a Daredevil mucho mejor que su antecesor en los guiones, Ed Brubaker, el cual nunca pareció verlo como un héroe si no más bien como alguien mezquino e indeseable. Esto hace que uno se pregunte que hubiera pasado si el guionista británico hubiese gozado la libertad de sus antecesores pudiendo construir su etapa a su gusto, algo que por desgracia ya nunca sabremos. En fin sea como sea lo cierto es que con todo este Daredevil Reborn cumple de sobra aquello para lo que fue concebido: dejar al personaje listo de cara al enésimo relanzamiento programado desde la Casa sin Ideas. Relanzamiento que con gente como Mark Waid, Paolo Rivera o Marcos Martín implicada tiene muy buena pinta.

lunes 23 de enero de 2012

Marvel Boy de Grant Morrison y J.G Jones.

No se prodigó en exceso Grant Morrison durante sus etapa marvelita de comienzos de siglo. Dentro de su trabajo para la antigua Casa de las Ideas en aquellos años, cabe destacar esta miniserie que tenía toda la pinta de ser algo mucho más grande de lo que pudo llegar a verse.

La llegada de Grant Morrison a Marvel fue en su momento un autentico impacto. Uno de los guionistas más relevantes, (si no el que más) de la Distinguida Competencia se unía a la nueva Marvel de Joe Quesada. Una Marvel que con el guionista de Los Invisibles parecía realmente más nueva que nunca. Su llegada hay que contextualizarla en plena época “Vertigo” de Marvel: sus dos principales franquicias por entonces (X-Men y Spiderman) llevaban mucho tiempo en continuas crisis creativas y en el caso del lanzarredes de ventas. El dúo Bill Jemas-Joe Quesada decidió apostar fuerte por la figura del “autor” otorgando plena (dentro de lo que cabe) libertad creativa a guionistas que uno nunca hubiera esperado ver en Marvel. Así JMS llego a Spider-man y Morrison los hizo a los X-Men. El peaje de todo esto fue la momentánea destrucción de la idea de universo compartido y de continuidad, pero eso es otra historia.

Habiendo relanzado con espectacular éxito a la JLA y con el prestigio de ser un autentico “autor” por sus obras en el sello Vertigo, el proyecto estrella de Morrison en Marvel fue sin duda New X-Men, la serie que consiguió hacer suya como ningún guionista después ha podido. Sin embargo el proyecto más querido por Morrison, el centro de lo que quería construir en el Universo Marvel pasaba por Marvel Boy, una miniserie de seis números para el sello Marvel Knights con dibujos del hiperrealista J. G Jones.

Dentro de la obra del escoces y pese a su concecpicón como cómic fundamentalmente de acción y espectacular, Marvel Boy enlaza, por conceptos e ideas, más con su Doom Patrol que no con su JLA o incluso sus X-Men. La miniserie narra la llegada a la Tierra de un exiliado kree de otra realidad alternativa que tras ver como asesinaban a toda su tripulación decide vengarse. La historia esta llena de conceptos morrisonianos, desde una mega corporación viviente que se expande a modo de virus, hasta la actitud rebelde y desafiante de Marvel Boy el protagonista, capaz de escribir con letras de fuego gigantes en mitad de New York “Fuck you”. Marvel Boy se nos dibujaba como un autentico rebelde, dotado de un particular sentido del honor que le hacía comportarse en ocasiones como una figura heroica clásica, pero que con la arrogancia propia de la juventud cree saber que es lo mejor para el planeta Tierra y estaba dispuesto a dárselo....aunque sus habitantes no lo deseen.

Concebida a modo de blockbuster con tintes filosóficos, Marvel Boy sacaba el máximo partido posible a la narrativa cinematográfica y espectacular de J.G. Jones cuya labor de marcado corte realista contrastaba con lo lisérgico y desbordante del guión de Morrison, creando una curiosa pero efectiva combinación. La miniserie que tenía un complejo enganche dentro de la continuidad marvelita no es desde luego el tipo de cómic que uno espera leer en Marvel. Desbordante de ideas y con multitud de planes de cara al futuro (el final es abierto con Marvel Boy encerrado y aparentemente derrotado, la última viñeta supone una directa mirada a la cara del lector con un “bienvenidos a la capital del nuevo Imperio Kree). La cosa no tuvo continuidad debido a la abrupta salida de Morrison de Marvel, condicionado por un enfrentamiento con Quesada del que aún hoy se desconocen los detalles, pero todo apuntaba a que el guionista de All Star Superman tenía mucho planes para el personaje.

Con el paso del tiempo sería Bendis quien retomaría a Marvel Boy para sus Nuevos Vengadores (tras su breve paso por la miniserie Runaways/Jóvenes Vengadores). Incapaz de manejar el torrente de ideas puramente morrisonianas que se derivan de la miniserie original, Bendis opta por domesticar el personaje, transformadolo de rebelde, inconformista con una causa por la que luchar, a ingenuo alienígena fácilmente manipulable. La convencionalización del personaje sirve sin duda para hacerlo mucho más manejable, peor también le quita toda la magia, todo aquello que le hacían algo especial, La presencia de Marvel Boy en Los Vengadores resulta así, redundante (no aporta nada nuevo en un universo de ficción plagado de personajes parecidos) y por tanto innecesaria. Tal vez hubiera sido mejor dejarlo apartado de la corriente central del Universo Marvel y tratarlo como lo que fue: una excentricidad de un autor especial, que creo un personaje nuevo y diferente en el anquilosado panorama del Universo Marvel. Un personaje inquieto, lleno de rebeldía y con ganas de hacer las cosas a su manera, no desde luego un ser domesticado que sigue las ordenes de los grandes popes marvelitas sin apenas cuestionarse sus motivos.

martes 17 de enero de 2012

La Novela Gráfica de Santiago García.

Tenía bastantes ganas de leer este libro, hasta ahora por unas circunstancias u otras no había podido hacerlo. Terminada su lectura estas son mis impresiones.

El libro en su mayor parte es una descripción histórica de la evolución del cómic y de como este ha terminado llegado hasta la actual novela gráfica. Visión historicista realizada así desde el punto de vista del cómic adulto y de autor. A lo largo del ensayo, prolijo en fechas y detalles el autor aprovecha para ir sembrando aquí y allá los distintos elementos que sirven como antecedentes de lo que él considerará más adelante novela gráfica.

El autor defiende la novela gráfica como una realidad (una tradición según sus palabras) nueva, transnacional, que va más allá de las tres grandes escuelas tradicionales del cómic: la europea (fundamentalmente francesas), la americana y la japonesa a las que supera en su afán de trascender el mero entrenamiento de masas de clara vocación juvenil. Señala que antes de la novela gráfica el cómic como medio (no como forma artística, elementos aquí diferenciados) estaba siendo derrotado en la batalla por el público de masas por otros medios como la televisión en su momento, internet o los videojuegos ahora. Pone como ejemplo de ello las paupérrimas ventas de los cómics de superhéroes actuales (aquí habría que ver que pasa con las ventas de cosas como Naruto o Asterix que no se señalan en el ensayo, a lo mejor es que así no encajaban las piezas de la misma manera). Siempre según el autor, la llegada de la novela gráfica ha permitido poner en valor el cómic como forma artística, como un territorio aún por explorar, en el que son los autores quienes por encima de todo condicionan forma y fondo de aquello que crean. Así la novela gráfica aparece asociado más a una idea, una forma nueva de entender el cómic, que no a un formato o a una temática concreta.

Un poco etéreo y difuso todo, sin embargo más allá de las conclusiones del guionista de “El Vecino” si se detectan en el libro una serie de elementos comunes dentro de lo que se ha venido a llamar novela gráfica: la ya mencionado primacía del autor por encima de todas las cosas, el ser obras dirigidas a un público adulto, el no tener nada que ver con ningún género y el estar en la medida de lo posible alejado de grandes editoriales, elementos estos dos últimos matizables y es en estos matizes donde empieza la confusión.

El propio autor habla de la existencia de posibles híbridos (Omega, el desconocido editado ni más ni menos que por Marvel) y señala como dos de los antecedentes de la realidad actual a DK y a Watchmen (el otro sería Maus). Aquí es donde me choca más el discurso ¿DK y Watchmen eran cómics donde el autor/es estaba por encima de todo, obras dirigidas a adultos y que incluso pueden transcender el género? Puede ser, pero entonces, ¿que pasa con Born Again, que pasa con La última cacería de Kraven? Surgen más preguntas, por un lado esta el tema del sello Vertigo (desdeñado en dos líneas por el autor), ¿donde encaja en todo esto el Sin City de Frank Miller por ejemplo? ¿por que unas si son novelas gráficas y otras no? No termino de ver un criterio claro de que es y que no es una novela gráfica más allá de la opinión del autor, y ese es tal vez el principal problema que he tenido con este libro. Los argumentos se retuercen para señalar que es y que no es una novela gráfica. Como quien reparte regalos el autor señala con el dedo lo que pertenece o no a esta nueva tradición sin aclarar los motivos generales o comunes que le llevan a hacerlo, lo que bajo mi punto de vista termina reduciéndola a mero formato ya que por el momento parece ser el único elemento común (pese a que también se señalan excepciones en este ámbito).

Por otro lado me ha llamado mucho la atención el uso reiterado del concepto “autores serios”, diciendo que hasta la llegada de la novela gráfica los autores serios no podían hacer tal o cual cosa, que si los autores serios no tenían otra salida que tal o cual. He de reconocer que no me gustado demasiado: por un lado por oposición a autores serios los que se dedican todavía al género que son ¿“autores de broma”?, por otro ¿es que acaso desde el género (desde cualquier género) no se pueden tratar temas serios? Porque es algo que se viene haciendo desde siempre, en el cómic y fuera del cómic. Parece que, como el cine español en su momento con el famoso decreto Miró, ahora que el cómic ha crecido y ha alcanzado cierto grado de respetabilidad hay que desterrar los géneros que no son cosa “seria”.

En fin la lectura del libro no me ha terminado de aclarar que se entiende por novela gráfica más allá del formato. Creo que en mayor o menor medida cómics de autor (de genero o no) lo ha habido siempre y que ahora tal vez el autor haya ganado aún más fuerza, lo que me parece genial, pero no esencialmente novedoso. Incluso a lo largo de la amplia descripción histórica que se hace en el libro, se habla de los comix underground o de los independientes, que como allí mismo se señala eran cómics dirigidos a adultos y con libertad autoral. No veo la diferencia entre estos y la novela gráfica,  más allá del formato y menos si dentro de la novela gráfica se incluye a Watchmen y DK. Entonces si que no entiendo nada.

viernes 13 de enero de 2012

“Mis comis” del 2011 II.

Segunda y ultima parte de la serie de post dedicados a lo mejor que he leído en 2011 en el ámbito del cómic. No creo que haya demasiadas sorpresas pero haya va.


5.- Nemesis de Mark Millar y Steve McNiven (Panini-Icon/Marvel).- No soy demasiado fan de Mark Millar o por lo menos del Millar postAuthority. En general tengo la impresión de que su obra busca ser cool antes que interesante, que fuerza situaciones y personajes para hacerlo todo lo más molón posible y que muchas veces en el proceso se olvida de construir una historia minimamente interesante. Otro tema es su tendencia a los “homenajes” que en no pocas ocasiones no son si no plagio. Tampoco me gusta demasiado McNiven, estático y plano sus dibujo no me transmite nada y creo que es un pésimo narrador. En fin que no las tenía todas conmigo con este Nemesis y menos tras la agresiva y algo estúpida campaña publicitaria de Millar. Hete aquí que la vida a veces te da sorpresas y este ha sido el caso de Nemesis que más allá de la ultraviolencia desmedida (nada comprado con el último tomo de Invencible por otro lado) y de la actitud cool de todo la obra, lo cierto es que tiene diversas lecturas y más en el mundo que nos ha tocado vivir donde son los psicópatas los que parecen gobernarnos. Millar es un gran guionista y lo ha demostrado muchas veces, creo que en ocasiones su actitud a la hora de enfocar sus guiones le hacen perderse,  por contra en otras ocasiones de ahí consigue hacer fluir su talento y salen cosas como Nemesis sin duda una lectura más que interesante. Eso si McNiven sigue sin gustarme.


4.- Scalped: Has de pecar para salvarte de Jason Aaron, R.M Guéra y otros (Pda-Vertigo/DC).- Noir en la reserva. Aaron y Guéra llevan ya tanto tiempo a un nivel tan alto que a veces parece redundante cantar sus alabanzas. Pero no lo es, por supuesto que no lo es. El sello Vertigo que últimamente parece de capa caída tiene en esta historia rió de la que pronto llegara el final uno de los últimos exponentes de la calidad de la que antaño fue sinónimo. Una historia cruel y desesperanzada, a la que se le adivina un final cruel y desesperanzado y que es una clara muestra más de la miopía de la editorial DC. Con un talento como Aaron trabajando para ellos dejan que se vaya a Marvel donde claro esta siendo uno de sus guionistas más relevantes. Les quedara al menos el consuelo de que su mejor obra (hasta ahora) sigue siendo esta Scalped que poco a poco va llegando a su fin.


3.- Joe el bárbaro de Grant Morrison y Sean Murphy (Pda-Vertigo/DC).- Puede que Joe el bárbaro haya de ser considerada una obra menor dentro de la trayectoria de Grant Morrison, puede, pero no es desde luego lo que un servidor piensa. El guionista que lleva ya varios años en un momento dulce (All Star Superman, Los Siete Soldados de la Victoria, Crisis Final o su prolongada etapa en Batman son un claro ejemplo de ello), aborda aquí por primera vez (al menos en su aspecto más puro) el género fantástico y lo hace con una visión posmoderna que por un lado cuestiona todos sus tópicos y por otro lado los enaltece para crear una historia llena de magia en la que realidad y ficción se mezclan con acierto e inteligencia. Una obra que desprende maravilla de principio a fin. Le falta quizá algo de épica, lo que se ve compensado por el elegante y espectacular (a veces eso si, algo confuso) dibujo de Sean Murphy, artista al que desconocía antes de esta obra y que sin duda ahora será un talento a seguir.


2.- Cerebus: Iglesia y Estado de Dave Sim y Gerhard (Ponte Mon-Aardvark-Vanaheim).- Dos tomos han caído este año de Cerebus conformado el díptico de Iglesia y Estado y los dos han sido magníficos. Mucho más accesible el primero de ellos, más complejo y duro el segundo los dos conforman una ácida visión acerca de la religión institucionalizada y sus relaciones con el poder secular, todo ello aderezado con parodias del género superheróico (no solo) y una interesante reflexión cercana al agnosticismo sobre la Dios y sus supuestos representas en la Tierra. Si a este añadimos los experimentos formales de Sim que completan una de las obras visualmente más estimulantes que un servidor haya podido catar tenemos como resultado uno de los indiscutibles cómics del año.


1.- Batman de Morrison y otros (Pda-DC).- Este año se ha completado Batman y Robin, El Regreso de Bruce Wayne y el capitulo perdido de RIP a la vez que hemos asistido a una suerte de prologo de lo que nos espera en Batman Inc. El complejo puzzle que ha ido tejiendo Morrison desde que inicio su ya larga (e interrumpida, otra de las consecuencias del reboot) etapa en el hombre murciélago y que ha terminado encajando de manera ejemplar abriendo lo que se adivinaba como un futuro esplendoroso pata el cruzado de la capa. La sola idea de Inc (un grupo internacional de justicieros financiado y entrenado por Batman que ha decido por fin llevar su guerra contra el crimen a otro nivel) es brillante, pero el modo en el que hemos llegado a ese punto es toda una cátedra sobre como hacer propio un personaje septuagenario sin traicionarlo en el proceso. Si a esto añadimos que toda esta etapa se circunscribe en la idea de Morrison de recuperar un luz que los héroes nunca debieron perder, tenemos la clara muestra de que aun se pueden hacer cosas nuevas, diferentes y osadas en la vertiente más industrializada del género. Por desgracia no todo el mundo tiene el talento y la ambición de un gigante como Grant Morrison.