viernes, 27 de mayo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Las cinco mejores etapas de la historia de Daredevil.

Con más de 500 números en su haber lo que hacen más de 50 años de historia, reducir al personaje a cinco etapas básicas es cuando menos complicado, pero ese es el objetivo de este post, señalar las cinco etapas claves en la historia del personaje para quien esto escribe.

A lo largo de su dilatada trayectoria Daredevil ha contado con etapas muy destacadas, tal vez en términos globales sea la serie Marvel que más etapas de calidad ha tenido. Esto ha venido condicionado por dos factores: por un lado su condición de outsider. Siempre alejado del foco y de los grandes eventos, los autores que han trabajado con el hombre sin miedo han podido gozar de una libertad muy difícil de conseguir en otras series más comerciales y con personajes más icónicos. Por otro lado su condición de (prácticamente) último personaje creado en la era fundacional de lo que hoy en día es Marvel y el que desde origen en 1964 haya contado siempre con serie regular ha permitido que muchos sean los autores que han dejado huella en el personaje, lo que unido a la libertad antes mencionada le ha permitido gozar de gran variedad de etapas cargadas de interés de una u otra forma. Yendo ya al tema esta seria la selección:


5.-El Daredevil de Karl Kesel y Cary Nord (Daredevil vol I 353-364): Los 90 fueron duros para el cómic de superhéroes en general y también para Daredevil en particular. La etapa de Chichester no había empezado mal del todo pero había acabado degenerando en espectáculo bastante dantesco propio de la época con DD vestido de armadura, una actitud mucho más ruda y con los dientes permanentemente apretados. Tras la también magnifica etapa de Jean Marc DeMatties y Ron Wagner el personaje había quedado limpio de polvo y paja para afrontar un nuevo horizonte mucho más optimista y precisamente esa fue la clave de esta etapa. Daredevil necesitaba algo de luz tras tanta oscuridad y Karl Kesel y Cary Nord se la dieron. Con un tono eminentemente superherocio, alejado de la violencia y la falsa complejidad de la etapa Chichester. Daredevil se convirtió en una serie alegre, luminosa, que en cierta medida recuperaba el aspecto más lúdico del personaje preMiller lo que parecía ser justo lo que el personaje necesitaba en ese momento. Un soplo de aire fresco muy bien recibido.


4- El Daredevil de Ann Nocenti y John Romita Jr. (Daredevil vol I 250-282): Aunque realmente la etapa podría empezar en el 248 con dos números de Rick Leonardi que sientan las bases de lo que vendrá y acabar en el 291 con la despedida de Nocenti y lápices de Lee Weeks. Es curioso, no hace tanto esta etapa habría sido la segunda más relevante de la historia del personaje. El que ahora sea la cuarta habla bien del trabajo realizado con el personaje durante los últimos años.

La etapa de Nocenti y Romita Jr. se puede estructurar realmente en dos grandes ciclos, tres si contamos el tramo final de Nocenti con Weeks, pero en general y grandes rasgos estamos ante una etapa en la que por un lado los guiones se enfocaron en el aspecto más social del personaje con su trabajo en una asesoría legal de La Cocina del Infierno y con múltiples historias con moraleja sobre el poder y las debilidades e injusticias del capitalismo. Nocenti con una tendencia tal vez excesivamente discursiva ponía el enfoque antes que en la acción más puramente superheroica en analizar las causas de la violencia y denunciar injusticias sociales. Daredevil se mostró aquí como un vehículo perfecto para este tipo de historias, tanto por su carácter de héroe urbano (¿héroe del pueblo?) como por el barrio en el que se movía, pero es que incluso cuando la serie se torno en una suerte de “road Movie” con Matt recorriendo el país buscando encontrarse a si mismo, este carácter de fabula social se vio incrementado con notables resultados, jugando con al presencia de Matt a modo de forastero en una comunicad cargada de problemas y asumiendo un rol ya ensayado por Frank Miller en el Daredevil 219. A todo esto hay que añadir que este Daredevil junto a la miniserie “El hombre sin miedo” es sin duda el mejor trabajo jamás realizado por un dibujante de la talla de Romita Jr. lo cual vista su trayectoria es mucho decir. Jamás su dibujo tuvo tanta fuerza, estuvo tan bien narrado y se mostró tan potente como aquí. Probablemente con otro dibujante la valoración de esta etapa podría ser distinto, por suerte, Nocenti contó con excepcional dibujante en su mejor momento y los resultados saltan a la vista.


3.- El Daredevil de Mark Waid/Chris Samnee y otros (Daredevil vol III 1-36 y Daredevil vol IV 1-18): Aunque esta muy cerca en el tiempo el fin de esta etapa ello no ha de impedir valorarla en su justa medida. Estamos ante una situación muy similar a la que se daba cuando Kesel/Nord cogieron al personaje en los 90 pese a que aquí en general las historias que DD había vivido en el volumen II de su serie regular tenían un muy buen nivel, estaba claro que se había llegado de nuevo a una situación limite en la que el personaje se había oscurecido demasiado. Era necesario dar un paso atrás y revaluar su estatus y con ese objetivo llego el veterano guionista Mark Waid, primero acompañado de dibujantes como Paolo Rivera y Marcos Martin, pronto con la ayuda de Chris Samnee. Waid emprendió un back to basic del personaje, que sin dejar de lado ni contradecir su trayectoria permitió enfocarse más en su vertiente puramente aventurera dejando el noir más descarnado lejos. Si bien al principio la etapa empezó con tiento, con historias sencillas bien escritas y mejor dibujadas pero sin mucha repercusión, en cuando Samnee se asentó como dibujante regular, la colección empezó a adquirir peso y relevancia y a liderar junto a Ojo de Halcón un nuevo concepto de cómics de superhéroes en Marvel, más luminosos y optimistas aún vigente. La etapa plagada de grandes momentos y con situaciones realmente relevantes para el personaje se ha ganado por méritos propios estar en el podio de la historia del hombre sin miedo.


2.- El Daredevil de Brian Michael Bendis y Alex Maleev (Daredevil volumen II 26-50 y 56-81): Aunque con un pero descomunal (la etapa no se cierra en si misma, Bendis plantea una bomba de relojería que el mismo no desactiva) esta etapa tanto a nivel visual como de caracterización del personaje merece estar tan arriba dentro de la historia de DD. Por un lado Bendis mostró un gran compresión del personaje y de los mecanismos que le hacen funcionar (todo lo contrario que su sucesor Ed Brubaker), por otro creo un todo un entorno al personaje del que antes carecía (Luke Cage, Jessica Jones...) y además desarrollo la amistad con Foggy Nelson (y al mismo personaje) como pocas se había hecho antes. A esto habría que añadir que centro toda su etapa en un elemento clave en el genero: el de la identidad secreta y el que pasaría sin un héroe la perdiera. Por otro lado el dibujo de Maleev, cargado de claroscuros y tremendamente icónico doto al personaje de una fuerza muy en consonancia con lo que la serie requería. La etapa no es tan redonda como podía haber sido pero incluso hoy su lectura continua siendo tremendamente absorbente. Su tomo marcadamente noir, que tan bien sentaba al personaje, seria clave para entender su posterior trayectoria y la necesidad de un nuevo enfoque por parte de Mark Waid, pero en su momento el Daredevil de Bendis/Maleev era el cómic Marvel que había que leer.


1.- El Daredevil de Frank Miller (Daredevil vol I 158-191, 226-233, Marvel Graphic Novel Daredevil Love and War, Marvel Graphic Novel Elektra Lives Again, Daredevil: The man without fear 1-5): Ya sea con Roger McKenzie, con Klaus Janson, con Romita Jr. con Bill Sienkiewicz o con David Mazzucchelli la figura de Frank Miller esta indisolublemente ligada a la de DD. Tanto que el personaje antes de su llegada llevaba arrastrando desde sus mismos orígenes problemas de definición que le tornaban en apenas un Spiderman de segunda. Fue Miller quien le dio su identidad propia y quien desde entonces ha condicionado el trabajo de sus sucesores ya sea iluminándoles el camino a seguir (Bendis) o en oposición a su trabajo (Waid). Lo cierto es que leídos todos sus cómics con el personaje uno puede tener una biografía casi completa del mismo: su origen con la minisierie El hombre sin miedo, una especia de “núcleo” de su actividad heroica en su etapa con Janson donde a la altura de la muerte de Elektra y a modo de ensoñación podríamos situar Elektra Lives Again y unos números antes Daredevil Love and War y un final glorioso con Born Again, para quien esto escribe el mejor cómic que jamas haya publicado Marvel. Pocos autores, de casi ningún personaje superheroico pueden decir algo así. Con sus cómics Frank Miller cambio la historia de Daredevil para siempre y su influencia en el personaje se deja sentir a todos los niveles, no hay más que ver la actual teleserie del personaje en Netflix, sus bases más profundas parten del trabajo realizado por Miller con el personaje.

domingo, 22 de mayo de 2016

10 años de MisComis: Mis 10 cómics de cabecera.

Tal día como hoy, hace ya diez años abrí este blog cargado de ilusión y centrado en la idea de escribir ese “libro” de DD que al contrario que otras pelis, no trajo la peli de DD. A estas alturas el “libro” ya esta escrito superando con mucho mis expectativas iniciales y lo cierto es que desde que ese enfoque se completo el blog se ha mantenido apenas con respiración artificial ante mi creciente vagancia y la posibilidad de expresar mis opiniones de manera más rápida y sencilla por twitter. Con todo de vez en cuando por aquí siempre me apetece escribir algo por aquí y creo que hacer un top ten actualizado de mis cómics favoritos de siempre (al menos a día de hoy) puede ser divertido.

Y digo a día de hoy ya que hace más o menos seis años hice algo parecido, desde entonces he ampliado mis horizontes como lector y descubierto nuevas obras que van de cabeza a mis lecturas preferidas, aunque claro muchas obras de entonces se mantienen. La cosa estaría así a día de hoy:


10.- El Eternauta: Publicado es España por Norma Editorial la obra guionizada por H.G. Oesterheld y dibujada por Solano López no es solo una de las cumbres de la historieta argentina si no una de las obras claves del medio. Su poder evocador y lo vocación universalista de su discurso de tinte claramente humanista y comprometido hacen de este cómic una lectura tan agradable como interesante y al igual que pasa con todas las grandes obras, pese a los años trascurridos desde su publicación sigue siendo tremendamente moderno y vigente.


9.- Akira: Tengo muchas deudas pendientes con el manga que no se si alguna vez pagare, pero al menos esta de Akira ya ha sido abonada gracias de nuevo a Norma Editorial. Más allá de su discurso y estética ciberpunk, si por algo destaca la obra de Otomo es por el tremendo impacto visual de un cómic arrollador bajo este prisma. Cada página de Akira es una gozada para los sentidos y su fuerza narrativa sigue siendo la de una obra mayor por la que de nuevo no parece pasar el tiempo.


8.- Persépolis: Y seguimos con Norma Editorial en obra de Marjane Satrapi que permite ver el mundo desde un punto de vista que rara vez se nos muestra en los telediarios o en los programas de tertulias. Persépolis muestra un Irán alejado de las caricaturas que desde los mass media nos llegan a Europa a través de las vivencias personales de las propia autora. Un cómic autobiográfico que tiene la grandeza de ampliar el cuadro y servir de retrato de una época y una sociedad mu concretas y mostrarlas desde un punto de vista no muy habitual en occidente.


7.- Maus: Publicado en España por Reservoir Books, el Maus de Art Spiegelman es un cómic realmente especial. No solo por su importancia histórica como obra que permitió ver al mundo que en el cómic como medio se podía contar cualquier tipo de historia, si no también por el tema que trata y por como lo trata. A esto se añaden hallazgos narrativos y usos del medio que muestran la singularidad y el potencial del mismo. Una obra de capital importancia y una lectura absorbente e impactante desde el inicio.


6.- Calvin & Hobbes: Aunque la edición de Ediciones B es cuando menos caótica, este clásico absoluto de las tiras de prensa de Bill Watterson entra de cabeza entre mi lista de cómics favoritos por méritos propios. Tierna, divertida, siempre inteligente, la tira de Calvin & Hobbes es tanto una magnifico tebeo infantil como una lectura cargada de matices e interés para los adultos. Un equilibrio sin duda complejo del que Watterson sale más que airoso en un cómic que se lee con una sonrisa en los labios de principio a fin.


5.- Sandman: Actualmente editado por ECC en España, el Sandman de Neil Gaiman y múltiples dibujantes no solo es el emblema más reconocible de un sello (Vertigo) que cambio la historia del cómic comercial americano, si no un tebeo cargado de matices, segundas lecturas e inteligencia. Un cómic que se mantiene igual de fresco hoy que cuando se escribió y sobre el que nuevos acercamientos siempre terminan aportando nuevas cosas.


4.- Miracleman: Recientemente reeditado por Panini tras años de “secuestro” por problemas de derechos, Miraclamen es junto con V de Vendetta mi obra favorita de Alan Moore (acompañado aquí por múltiples dibujantes). El que hoy la haya escogido por encima de su trabajo junto a David Lloyd responde más al azar que a otra cosa. Aunque se puede decir que muchos de los aspectos planteados por Alan Moore en Miraclmenan han sido ampliamente superados incluso por el propio guionista, en mi caso el impacto que causo esta obra la primera vez que la leí sigue siendo imborrable y permanece siempre que me acerco a ella.


3-Odio: Publicado por La Cupula, este cómic de Peter Bagge resulta tan profundamente generacional que es casi imposible no disfrutarlo si naciste entre finales de los 70 y principios de los 80. Cargado de energía y tremendamente visceral Odio es un cómic que va creciendo de verdad con su lector y que no da nunca respuestas fáciles a las complejidades que rodean la vida de un adolescente que busca su propia identidad mientras crece y la vida poco a poco le va sobrepasando. Maravilloso.


2.- Animal Man de Grant Morrison y Chas Truog: A lo largo de su prolífica trayectoria, Morrison probablemente ha escrito mejores cómics que Animal Man y desde luego ha trabajado con mejores artistas que Truog, sin embargo y como pasa con el Miracleman de Alan Moore, en mi mente sigue imborrable el recuerdo de la primera vez que me acerque a este cómic y el tremendo impacto que me causo. Impacto que al igual que allí prosigue en cada nuevo acercamiento. Solo por eso tiene un lugar de privilegio garantizado entre mis cómics de cabecera. Pero es que además el Animal Man de Morrison/Truog (recientemente reeditado por ECC) sigue siendo un magnifico cómic que muestra el genio desbordante y caótico del guionista escoces que como un Kirby posmoderno esta continuamente pergeñando ideas y conceptos que luego tira a la basura para probar algo nuevo. Desbordante e imaginativa, la lectura de este tebeo sigue siendo tan gratificante hoy como entonces.


1.- Daredevil Born Again: Obra de Frank Miller y David Mazzuchelli: recientemente reeditada a todo lujo por Panini, esta Pasión según Frank Miller es sin ninguna duda el mejor tebeo que jamas haya sacado Marvel bajo su paraguas y sin duda el cómic que llevaría siempre conmigo si solo pudiese elegir uno. La historia de “muerte y renacimiento” de Matt Murdock, cargada de simbolismos y maravillosamente dibujada es una obra de sus genios en el probablemente mejor momento de sus respectivas carreras y se nota y se disfruta y se agradece. Cómic en estado puro y la esencia misma de todo lo que se puede contar con un superhéroe sin necesidad de pervertirlo o desmitificarlo.

Quedan fuera muchas cosas y muy buenas: el DK de Miller, el ya mencionado V de Vendetta, el Watchmen, la Promethea o La Cosa del Pantano de Alan Moore, los primeros cómics del Superlopez de Jan, el Agujero Negro de Charles Burns, el Thor de Simonson, la Patrulla X de Claremot/Byrne, obras de Warren Ellis como Transmetropolitan, 100 Balas, El Príncipe Valiente de Hal Foster, el 13 Rue del Percebe de Ibañez y un largo etc. A parte claro de la inmensa cantidad de obras de Ware, Crumb o Tezuka que no he leído, pero dentro de lo que es mi experiencia como lector este es un top con el que me encuentro muy agusto.

domingo, 8 de mayo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil la serie, segunda temporada.

Estrenado hace ya casi dos meses, la segunda temporada de Daredevil estuvo marcada por las enormes expectativas que había generado el rotundo éxito de la primera. Con todo había varios factores que marcaban la diferencia con respecto a esta, la marcha de los responsables del éxito de la primera temporada y el que por fuerza esta segunda debería tener un tono más superheroico que la primera. Todo esto hacía que no todo pareciera estar a favor de repetir el éxito inicial, aunque la presencia del Punisher y Elektra eran puntos a favor muy a tener en cuenta.

Si la primera temporada supuso una libre adaptación de la miniserie de Frank Miller y Romita Jr, El hombre sin miedo, esta segunda temporada ha sido claramente influida por la etapa Miller/Janson en la colección regular de Daredevil. De nuevo estamos ante una adaptación muy libre de la misma que coge cosas aquí y allí y que en lo que a caracterización de personajes se refiere deja entrever huellas de otras muchas etapas no solo del personaje central. Sin embargo la influencia de la primera etapa Miller con el personaje se deja ver tanto en al presencia de Elektra como en todo lo que tiene que ver La Mano, elementos centrales en esos números. Además la presencia del Punisher también muestra ecos (más lejanos esos si) de esos números, no en vano el primer encuentro entre ambos personajes se produjo en la hoy mítica historia Child's Play”.

Con todo y más allá de las influencias que se dejan ver en esta segunda temporada la serie tenía ante si un reto muy importante, no en vano las dos principales fuerzas motoras de la primera temporada, Drew Goddard y Steven S. Deknight había dejado el proyecto. Los nuevos showrunners Douglas Petrie y Marcos Ramirez (también, como los anteriores, "Whedonboys", con experiencia en el Buffyverso) debía de estar a la altura de una serie que había cimentado su prestigio en su tono oscuro, pegado a la calle, muy a ras de suelo y casi alejado de la estética más puramente superheroica. El problema estaba en que debían hacerlo con un Daredevil ya tornado en héroe con su traje y todo y trayendo personajes como Elektra o La Mano que, mal llevados, podían alejar el foco de ese tono más urbano que tanto éxito tubo la primera temporada.

En general y con matices se puede decir que Petrie y Ramirez salen con éxito de la empresa. Esta segunda temporada se estructura en torno a dos grandes arcos. Por un lado la llegada del Punisher y todo lo que esto representa, con Jon Bernthal enorme que muestra el gran tino del casting. Aquí, la serie consigue mantener el tono y estética de la primera temporada, acierta de lleno al plantear el choque ético entre ambos personajes, haciendo especial hincapié en aquello que les une, mostrando como Daredevil si pierde el control puede convertirse en lo mismo que Punisher. Destaca en otras, la escena de la chimenea, inspirada en un cómic de Garth Ennis, donde los responsables de al serie demuestran conocer mucho mejor al personaje que el guionista de Predicador. Además en este episodio asistimos también a una espectacular escena de lucha en unas escaleras que recuerda a la del pasillo del segundo episodio de la primera temporada y que resuelta en un falso (pero maravilloso) plano secuencia lo que se empieza a convertirse en una suerte de sello de estilo del show.

En esta parte de la trama además de profundizar en el tono de la serie, juega también muy bien con la faceta de abogado del personaje y el show que muchas veces parece, al menos visto desde lejos, el sistema judicial americano. Destaca sobremanera la figura de Karen Page, mucho más activa y protagonista de lo que quizá lo fue nunca en los cómics y que termina siendo una figura clave en la resolución de al trama. También se profundiza en como la labor de Matt como Daredevil le afecta tanto en su trabajo como en sus relaciones personales lo que desemboca en el final abierto de la temporada.

El segundo gran tema gira en torno a la llegada de Elektra y aquí los responsables no consiguen estar tan afinados como en el caso del Punisher. La Elektra que nos muestra el show recuerda más al personaje mostrado por Miller y Romita Jr. en la miniserie de El hombre sin miedo que no al personaje creado por el propio Miller para la serie regular del cuernecitos. Estamos antes un personaje plagado de demonios interiores, incapaz de controlar su sed de sangre, que disfruta no solo luchando, si no matando y que solo parece encontrar algo de paz en su amor por Matt. Elektra al igual que el Punisher, pondrá el foco en el dilema ético al que se enfrenta Matt cada vez que se pone el traje de Daredevil y como este dilema le hará plantarse su papel como héroe. El problema estriba en que por un lado la serie no se atreve a ir tan lejos como debería con el personaje, quedando un poco a medio camino entre lo que debería ser y lo que es y que por otro lado Élodie Yung no muestra ser tan buen acierto de casting como Bernthal siendo incapaz de trasmitir todo el tormento interior de un personaje tan complejo como Elektra.

Pese a estas pegas y a que todo lo relacionado con La Mano ya no es tan impactante como lo fue en su momento (ahora la cultura japonesa no es tan desconocida, tan exótica, como lo era en occidente cuando Miller creo estos cómics) la historia se sigue con interés e incluso termina convergiendo de manera bastante orgánica con la presencia del Punisher. Presencia esta, que junto a la evolución de los tres personajes centrales (destacando el papel de Foggy como conciencia del héroe, muy en la línea de como fue tratado el personaje por Bendis) se tornan en lo mejor de una segunda temporada que sin ser quizá tan redonda como la primera sigue siendo una serie magnifica, sin duda la mejor de las múltiples series superheroicas actuales.

lunes, 18 de abril de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil noches oscuras.

Miniserie de 8 números publicada a caballo entre el 2013 y el 2014 que en España recopilo Panini en un solo tomo en formato 100% Marvel a la altura del verano del 2014.

Concebida con clara influencia de la mítica cabecera del hombre murciélago Legends of the Dark Knight, la miniserie se estructuro en torno a tres historias independientes con equipos creativos/autores y tonos muy diferentes entre si. Aunque en su momento se llego a rumorear que podía tratarse de una segunda cabecera del personaje finalmente quedo en estos 8 números que no han llegado a tener continuidad.


La colección la abre Lee Weeks, un veterano dibujante con un estilo a medio camino entre John Byrne y John Romita Jr. y que ya colaboro con Daredevil al final de la etapa Nocenti y durante los primeros números de Chichester. Aquí se ocupara tanto de guiones como del dibujo al completo trazando una historia de corte oscuro muy en el scope más puramente millerinao del personaje. Durante tres números Daredevil habrá de hacer frente a la peor tormenta de la historia de Nueva York para conseguir llevar un corazón sano a una niña a punto de morir a la espera del trasplante en un Hospital. A lo largo de la historia Weeks juega con la esencia del personaje a través de su inquebrantable fe en no rendirse nunca pase lo que pase a la vez que le pone retos morales por el camino ya que tendrá que elegir entre ayudar a personas que se encuentra en su peregrinaje o seguir adelante para llegar a tiempo de salvar a la niña. A esto se añadirá el que la virulencia de la tormenta embota sus sentidos, dejando su radar prácticamente inútil y el que físicamente no este al 100% tras sufrir un accidente el primer número. Una historia muy bien escrita y mejor dibujada donde Daredevil es puesto contra las cuerdas tanto física como moralmente y donde se ahonda en las raíces y contradicciones que le hacen ser quien es.


La segunda historia ocupara dos números de la colección y a cargo de ella estará, de nuevo tanto en guión como dibujo un solo autor, en este caso David Lapham, veterano autor que ganara merecida fama con su Balas Perdidas y que ya había trabajado con el hombre sin miedo en la miniserie que le enfrento al Punisher. Aquí traza un cómic que camina entre lo ridículo y lo significativo cuando en mitad de un Nueva York acosado por un monstruo gigante al que se oponen Los Vengadores, Daredevil vive su pequeño (nunca mejor dicho) drama cuando un inocente, acusado de un asesinato cometido por un capo de la mafia, es asesinado por orden de ese mismo capo por la acción involuntaria de una suerte de gnomo saltimbanqui de apenas 25 cm que se dispone ahora a vengarse del capo. Una situación que parece salida de los locos primeros números del Daredevil de Stan Lee. Aunque la historia pueda parecer absurda en su planteamiento, lo cierto es que esta llena de aciertos: la persecución loca de Daredevil al gnomo en un Nueva York al borde del caos mientras ha de rescatar gente por el camino o enfrentarse a villanos como el Conmocionador, la importante carga moral que conlleva el hecho de de que Daredevil tenga que proteger a un capo de la mafia de ser asesinado o en el irónico giro final de la historia que enlaza las diferentes tramas. A lo largo de los dos números Lapham despliega su innegable talento narrativo, sabe combinar drama, acción y caracterización de personajes y termina por ligar todo el conjunto de una trama absurda y enloquecida para al final construir una historia sólida y potente que funciona a la perfección con el personaje y su carácter.


La tercera historia de nuevo de tres números tiene un tono e intenciones radicalmente opuestas a las anteriores, con un estilo y concepto mucho más parecido a la de la etapa de Karl Kesel y Cary Nord en la colección o a la por entonces contemporánea etapa Mark Waid y Chris Samnee. Los guiones estarían a cargo de Jimmy Palmiotti, también conocedor del personajes no en vano fue el entintador de Quesada durante los primeros números de Daredevil en el sello Marvel Knights además de ser coeditor del sello junto al propio Quesada. En lo lápices tendríamos a Thony Silas, conocido por su trabajo en Veneno y con capacidad para dibujar mujeres de rotunda belleza algo que encajaría a la perfección con la historia. En esta se narra el viaje de Matt a Miami como abogado de un testigo protegido que acaba secuestrado en manos de un psicópata mafioso que se lo lleva a Cuba. Daredevil con la ayuda de Misty Knight (que tiene todo un pasado en común con el mafioso en cuestión) viajara a la isla caribeña con el objetivo de rescatar (o vengar, si estuviera muerto) al testigo. Más que por la trama en si la historia destaca por su dinamismo, con un desarrollo cargada de acción y por sus diálogos, en especial los que mantienen Matt y Misty, pareja entre la que habrá una evidente química (y por lo que se apunta al final también física). Una historia fresca, desenfadada y divertida, de eminente carga superheroica y que se disfruta de principio a fin.

Tres historias con enfoques enormemente diferentes entre si que muestran como el personaje puede ir mucho más allá de la innegable influencia milleriana sobre el mismo. De todas tal vez la mejor sea la de Weeks, sin duda la mejor dibujada y la que juega con los elementos más clásicos y reconocibles del personaje. La de Lapham por lo que tiene de locurón y pese a todo tomarse en serio a si misma, es sin duda la más original y sorprendente y por ello reivindicable. Quedando la de Palmiotti/Silas como la más divertida y desenfadada de la tres. En conjunto forman una miniserie que aunque intrascendente para el personaje si muestra la riqueza del mismo y conforman una más que agradable lectura.

sábado, 16 de abril de 2016

Kingpin de Bruce Jones, Sean Philips y Klaus Janson.

Aprovechando que este mes Panini publica en el formato 100% Marvel esta mini largamente inédita, recupero el post que en su día hice sobre ella. El villano por excelencia de Daredevil tuvo a finales de 2003 su propia serie regular que al final por aquello de las ventas termino convirtiéndose en una serie limitada de siete números.

En los inicios de esta década y antes de que Quesada se diera cuenta de la pasta que generaban los crossovers, Marvel vivió una época un tanto extraña, que desde cierto punto de vista podía calificarse de experimental, una etapa en la que conceptos como continuidad o universo compartido no solo no estaban en boga sino que incluso eran rechazados de forma vehemente. Así Elektra y Lobezno se encontraban “por primera vez”, y quien dijera que eso no, que eso ya había pasado con Larry Hama, era acusado de friki descerebrado, Thor llevaba a Asgard hasta Nueva York y nadie parecía darse cuenta, o en las páginas de los Vengadores, la Tierra era conquistada por Kang, sin que esto fuera reflejado, ni siquiera mínimamente, en otras series. Todo esto permitía jugar con los héroes Marvel llevándoles por caminos no transitados, esta etapa por un lado tan dañina resulto para el Universo Marvel como concepto, produjo sin embargo comics interesantísimos como los X-Men de Morrison o los X-Force/X Statix de Milligan y Allred, pues bien en los estertores de esta etapa es donde conviene situar el proyecto de serie regular de Kingpin en el sello Marvel Knights.

La idea era contar la ascensión de Wilson Fisk hasta que convertirse en Kingpin y desde ese punto contar las andanzas de un malo malote sin ningún tipo de matiz. Los encargados de llevar a buen puerto el proyecto fueron, Bruce Jones a los guiones, Sean Philips a los bocetos, y Klaus Janson a los acabados. Empezando por el guionista, Jones se había tornado por aquel entonces en uno de los máximos representantes de esta fase experimental que antes mencionábamos, desde las páginas de Hulk (donde firmaría una larga estancia de más de 40 números), Jones llevaría a cabo una etapa inspirada en la serie de televisión del personaje, con un Buce Banner en continua huida tratando de dejar atrás un misteriosa organización que quería su sangre, una etapa, sobre todo en sus inicios, más propia de un comic de espionaje que de Hulk, y que tuvo durante mucho tiempo como seña de identidad el que Hulk apenas si aparecía, esto pese a lo que pudiera parecer (y las críticas que recibió), le permitió convertirse rápidamente en una fan favourite (incluso sería nombrado por la revista Wizard como guionista relevación…demostrando el enorme desconocimiento de la revista que parecía haber olvidado que Jones ya había trabajado en Marvel en los 70 en series como Kazar), y tener varios proyectos de prestigio entre manos, entre los que en teoría estaba este Kingpin, tras el fin de su etapa en Hulk, su estrella se apago con una época (al parecer) lamentable en el Nithgwing de DC.

En lo que respecta a Sean Philips estamos ante un excelente narrador, de trazo anguloso y estilo sucio que aunque poco adecuado para los comics de superhéroes puros (como se demostró en su paso por la Patrulla X), se muestra perfecto para los comics de espionaje o de género negro (donde ha firmado maravillas como Sleeper o Criminal ambas con Ed Brubaker), y por lo tanto una elección más que acertada para esta serie habida cuenta del tono que debía tener la misma. Por último y en lo que a Klaus Janson respecta, estamos ante una autentica leyenda del comic americano, gracias sobre todo a su colaboración con Frank Miller, primero entintando y luego finalizando sus lápices en Daredevil, siendo también responsable de las tintas en DK. Excelente entintador (aunque con demasiada personalidad llegando a tapar con su estilo los lápices de con quien colabora), mediocre dibujante, su estilo se complementa aquí a la perfección con el de Philips firmando un gran trabajo.

Entrando ya en la serie en sí, señalar que, publicada entre finales de 2003 y principios de 2004, estuvo inédita en España hasta que este mismo año 2016 Panini a tenido a bien recopolarla en un único tomo. El comic nos narra el ascenso de Wilson Fisk hasta tornarse en rey del crimen de Nueva York, por ello la serie nos muestra un Fisk joven y ambicioso que a través de diversos planes y contraplanes va poco minando el poder de las cinco grandes familias mafiosas de la ciudad hasta que en un golpe final se hace con el control de todos sus territorios. Una historia de ambición y falta de escrúpulos que nos dibuja un Fisk que ya conocíamos (inteligente, manipulador, sin necesidad de mancharse las manos para obtener lo que quiere), solo que más joven y en plena escalada de poder, el comic, que muestra también los tejemanejes políticos de Fisk, mangoneando a los dos candidatos a la alcaldía y garantizando la elección de su favorito, cuenta sin embargo con un difícil encaje en la continuidad, más que nada por la presencia de un Spiderman que no aporta nada a la trama y cuyas apariciones parecen forzadas con el fallido objetivo de asegurar un buen volumen de ventas. Esta artificialidad en las apariciones del héroe arácnido es tal vez lo más reprochable de un comic por lo demás bien escrito y bien dibujado, que sin embargo una vez narrada la ascensión de Fisk al poder tenía poco sentido seguir, ya que el tener una propia serie regular hubiera condicionado la presencia del villano en otras series, y lo hubiera sobreexpuesto, problema que sin embargo acabo teniendo por su uso y abuso en series como Spiderman o Daredevil.

Una buena obra en definitiva de genero negro, a la que sin duda le sobran los toques superheroicos y de la que solo cabe añadir que merecía ser recuperada en España tanto por la valía de los autores como por el interés del propio personaje. En fin como se suele decir en estos casos más vale tarde que nunca.

viernes, 25 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid IV. La calles de San Francisco.

El cuarto volumen de Daredevil, que se compuso de un especial de introducción y 19 números se publico en España en 3 tomos recopilatorios de la mano de Panini. Este volumen cierra la etapa previa a Secret Wars y con el se pone fin a la larga labor a los guiones de Mark Waid con el personaje.

La estructuración actual del Universo Marvel a base de “temporadas televisivas” trae consigo la remuneración continua de todas las colecciones, incluso las más señeras. Así Daredevil que en más de 40 años de historia había conocido apenas dos volúmenes, ha tenido en los últimos 5 años tres. En lo que a este cuarto volumen respecta, su existencia no se justifica no por el cambio de equipo creativo/relanzamiento si no por un cambio en el estatus del personaje que deja Nueva York para ir a parar a San Francisco, ciudad en la que convivió con la Viuda Negra durante los años 70. El cambio de ciudad no implica un cambio de tono en al colección pero tendrá hondas repercusiones en el personaje que después de tantos años en la Cocina del Infierno tendrá que adaptarse a la texturas, sabores y estructuras de su nueva ciudad. Una ciudad que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo DD. Este será uno de los elementos a los que tanto Waid como sobre todo Samnee en el plano visual, sacaran más punta en los primeros números.

Por lo demás la enfermedad de Foggy y su protección de cara a posibles ataques de enemigos de Daredevil (destaca aquí que Waid recurra a una solución que el propio Matt había empleado para si mismo durante la etapa Chichester) así como la relación cada vez más consolidada con Kirsten McDuffie, serán los elementos claves de una etapa en la que DD encontrara muchas más colaboración en la autoridades locales y donde la figura de un antiguo héroe olvidado, Mortaja, será más un rival que colaborador en sus intentos por proteger su nueva ciudad. Unos enfrentamiento que tendrán al Búho como principal protagonista (en relación a como actuar contra él) en estos primeros compases. Todo esto iniciara una larga y compleja trama de fondo que tendrá su culminación en el final mismo de la etapa.

En mitad del camino y aprovechando el evento Pecado Original en el que la muerte del Vigilante hacía que múltiples secretos de héroes y villanos salieran a la luz, Waid supo arrimar el ascua as su sardina para contar por fin la historia por la que Maggie, la madre de Matt, había abandonado a este y a su padre cuando Matt apenas si era un bebe. Una bella y triste historia de reconciliación y perdón donde Waid eso si, vuelve a dejar claro el tono que quiere para al serie trasladando de manera imaginativa y efectiva el escenario de la acción a Wakanda donde Daredevil se enfrentara a la nueva Pantera Negra en un combate magníficamente coreografiado por Samnee. Antes de entrar en la recta final del volumen Waid tendrá a bien recuperar a Kilgrave en este caso acompañado por unos hijos que parecen recién salidos de El pueblo de los malditos.

Tras esto se inicia al camino final de la etapa que será en gran medida un resumen global de lo que ha sido el trabajo de Waid con el personaje, y es que si algo a conseguido el guionista de Irredeemable es que su etapa, teniendo una muy marcada personalidad propia, sea a su vez una suerte de compendio/resumen de lo que han sido los más de 50 años de historia del personaje. Y es que por un lado ha sabido recuperar el tono optimista y superheroico del DD preMiller pero por otro la oscuridad y el tono trágico traído por Miller y amplificado con distintos matices por sus sucesores, ha estado muy presente en la etapa, sobre todo desde la llegada de Chris Samnee.

Precisamente será la recuperación del tercer gran pilar de la época Miller lo que desencadenara el final de la etapa Waid, y es que tras dar un enfoque muy original al regreso de Bullseye y tras tratar tangencialmente con Elektra como apoyo moral para su momento más difícil en Nueva York será ahora la reaparición de Kingpin la que volverá a poner a Matt contra las cuerdas. Al contrario que con Bullseye, Waid si nos presenta aquí un Fisk mucho más tradicional que enlaza tanto con el hampón intocable de la era Miller como con el obsesionado con Daredevil de la era Nocentti, teniendo el conflicto un resultado final con ecos de al etapa Chichester/Weeks. Un compendio de referencias a la historia de la colección que pasado por el tapiz de Waid, incluye la presencia de un Mortaja enloquecido, el imposibilidad de la privacidad en la era “postSnowden”, el Búho o su hija de la que vimos una versión futura en el especial 50 aniversario. Por el camino tendremos un efímero pero elegante traje diseñado por Samnee (en un diseño tan arriesgado como interesante) y nueva muestra del talento y recursos de Daredevil para salirse con la suya cuando tiene todo en contra.

En definitiva una despedida de traca con un tono final marcadamente optimista pese a la tragedia de fondo, con un buen guiño a Born Again que culmina una etapa plagada de grandes momentos y que se configura en una de las más relevantes de los más de cincuenta años de historia del personaje.

domingo, 6 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid III. La llegada de Chris Samnee.

La llegada de Chris Samnee se produjo a la altura del número 12 del volumen III del personaje y aporto la estabilidad gráfica suficiente que la colección requería para que Waid pudiera ir más allá de sus interesantes pero intrascendentes historias iniciales.

Tras diferentes trabajado para Image, Vertigo e independientes donde destacaría sobre todo su trabajo con Greg Rucka en Queen & Country, Samnee vio como Daredevil le daba la oportunidad de dejar de ser un gran promesa para convertirse en uno de los dibujantes más valorados de la industria. Su estilo que entroncaba con el trabajo de Martín o Rivera en el especial cuidado en el diseño de página o su sólida narrativa resultaba a primera vista menos llamativo que el de aquellos, pero sin duda adecuado para el tono e intenciones de Waid para la colección.

Precisamente con su llegada y en apenas un par de números Waid puso fin a toda la historia del Disco Omega que venía lastrando a la colección los últimos meses sin llevar realmente a ninguna parte y pudo poner por fin el acelerador. Con Samnee a bordo Waid siguió profundizando en la relación de Matt con Kirsten McDuffie, implicando más al personaje en el Universo Marvel, destacando aquí su amistad con Hank Pym, su encuentro ni más ni menos que con Silver Surfer, el enfrentamiento con el Superior Spiderman, la presencia de la Legión de Monstruos o el viaje del personaje al Latveria donde Iron Man juega un papel clave. Waid mantiene así el tono más netamente te superheroico, sin embargo fue en este momento cuando los acontecimientos se dispararon y el drama tan querido a la serie empezó a asomar con más fuerza la cabeza a la vez que la repercusión de lo narrado cobraba otra dimensión.

Desde el fin de la saga del Disco Omega hasta el fin del volumen III en su número 36 y con Samnee como dibujante regular, salvo contadas excepciones, Waid se embarco en un tour de force que le llevo a afrontar el regreso de Bullseye de una forma que jamas se había hecho antes, enfrentar a los personajes al mundo real con el cáncer que asola a Foggy y que permite de paso revaluar su relación y dar por fin una salida definitiva al tema de la identidad secreta que se venía arrastrando desde el fin de la etapa Bendis. A esto se añade una profundización en los orígenes del personaje, con el retorno del matón de la infancia que le puso sobrenombre de Daredevil y que ahora necesitara su ayuda como abogado, lo que de paso permitirá que Matt vea su infancia y adolescencia desde un punto de vista muy diferente.

En lo que respecta a Bullseye, mientras que Kingpin era algo así como la némesis intelectual de Daredevil, Bullseye representaba su contrario a nivel físico. En los acontecimientos de Shadowland el villano había encontrado la muerte a manos de un poseído Daredevil. Waid aprovecha La Mano y su conocida capacidad resurrectora para traer de vuelta al personaje pero de un modo muy distinto al que antes se había visto. Con el cuerpo físicamente destrozado a todos los niveles, incapaz de moverse y con enormes ansias de venganza, Bullseye esta detrás de un maquiavelico plan más propio de Fisk que le lleva a intentar reproducir el accidente que dio sus poderes a Daredevil para crear un nuevo villano con sus supersentidos y su sentido del radar, así llega Ikari cuyo impactante diseño, a medio camino entre La Mano y el primer traje de DD es su mejor carta de presentación. Sera Ikari junto a Lady Bullseye quienes pongan a DD contra las cuerdas en una historia que ayuda a ahondar más en la conexión del personaje con el Universo Marvel, mostrando de nuevo a un DD más consciente que nunca de que no esta solo en el mundo y que tiene muchos amigos que lo quieren y están dispuestos a ayudarle en su momento de mayor necesidad.

En cuanto a la enfermedad de Foggy, sin caer en ningún momento en el sensacionalismo barato, Waid redefine la relación entre Matt y Foggy. Si este siempre había sido para Murdock una especie de muleta en la que apoyarse, su conexión con el mundo real, su eterno aliado y casi siempre comprensivo amigo, será ahora Matt quien ha de convertirse en la muleta de Foggy, quien ha de estar a su lado incluso cuando el tratamiento de quimioterapia arrasa sus supersentidos, quien ha de ser fuerte junto a su amigo que lo necesita de verdad. Waid muestra aquí una gran compresión de la relación que une a ambos personajes, una relación plagada de altibajos pero forjada desde el mismísimo inicio de la colección en los lejanos años 60. Más sensacionalismao si hubo durante la etapa de Brubaker con el internamiento psiquiatrico de Milla Donovan ex-mujer de Matt y victima de las maquinaciones de Mr. Miedo, Waid recupera también al personaje para dejar claro que no se ha olvidado de ella y lo hace con ternura e inteligencia, mostrando de paso que por mucho que intente combatirla o incluso negarla, la oscuridad siempre estará presente en su vida.

Sobre el tema de la identidad, la situación llevaba ya mucho tiempo pendiente y casi se había convertido en un chiste recurrente entre un Matt que negaba ser DD y una Kirsten que no paraba de insinuar lo contrario. La realidad era que todo el mundo sabía que Murdock era Daredevil pero nadie podía probarlo a ciencia cierta ante la continua negativa de Matt a reconocerlo. Así las cosas el tema sobrevolaba de fondo toda la etapa hasta que coincidiendo con el fin del volumen III Waid decidió darle una resolución definitiva. Lo curioso del tema es que consiguió hacerlo sin traicionar el espíritu de su etapa. En una enrevesada trama en la que la racista Sociedad Serpiente pone en jaque todo el sistema judicial de Nueva York, Murdock usa la única carta que le queda para salvar la situación y reconoce públicamente que es Daredevil, lo que conlleva su expulsión inmediata (otra vez) de la abogacía...al menos en el estado de NuevaYork lo que permite justificar argumentalmente la marcha a San Francisco acompañado de Kirsten y Foggy.

La historia resulta un broche de oro al volumen que muestra la valentía de Waid al cortar un nudo gordiano al que nadie se atrevía a hacer frente, y al hacerlo usando las armas e intenciones que han configurado su etapa al frente del hombre sin miedo y propiciando de paso una excusa argumental perfecta para hacer borrón y cuenta nueva ; lo que en estos tiempos supuso un nuevo número uno, el cuarto de la historia del personaje, pero eso queda ya para otro día.