domingo, 15 de enero de 2017

2016 un año de cine.

Potente año cinematográfico el recién finalizado con multitud de películas interesantes y muchas dificultades para elaborar mi personal top 5 de los 43 estrenos que he visto este año. Como siempre el top está compuesto por los carteles que ilustran el post de la quinta a la primera película del año según mi criterio.


De cara a la temporada de los Oscars y como viene siendo habitual gran parte de las películas más “prestigiosas” de año se estrenaron a principios del mismo. Así el primer estreno que cayó este año fue el de Steve Jobs donde el magnífico trabajo de Michael Fassbender no debe eclipsar el muy interesante guión de Aaron Sorkin cuya estructura es una de las claves de la película. También a principios de año llego el esperado nuevo trabajo de Tarantino, Los Odiosos Ocho donde el director mezcla el western con una clásica estructura de “quien lo hizo” dado lugar a una de sus películas más interesantes. No es sin embargo el caso de la decepcionante Joy, está claro que no termino de pillarle el truco a David O.Rusell pero esta oda al capitalismo me pareció francamente aburrida y simplista. En las antípodas estaría La gran apuesta, donde el análisis de lo que paso realmente en la última crisis nos es narrado de manera tan divulgativa como devastadora y donde se deja claro que lejos de sentar las bases para que algo así no vuelva a pasar se están sentando para que se repita más pronto que tarde.

También a principios de año encontramos otras de las películas más potentes de 2016, por un lado la telúrica El Renacido un autentico tour de force que le proporciono su primer y merecido Oscar a Leonardo Di Caprio y que consolida a Iñarritu como uno de los directores más interesantes del mainstream americano. Por otro lado tenemos Carol autentica obra maestra de la sutilidad y la elegancia de Todd Haynes y donde brilla en todo su esplendor Rooney Mara una de las mejores actrices de la actualidad.


Pensadas también de cara a los premios pero tal vez de menos interés para quien esto escribe encontraríamos la estimable Trumbo que pese a su innegable maniqueismo y trazo grueso sobre algunos temas cuenta el relato de la edad oscura de Hollywood durante la caza de brujas y cuenta con un inspirado (aunque un poco sobreactuado) Bryan Cranston. Spotlight fue sin duda una de las triunfadoras del año, pero tengo la sensación de que más por el tema que trata que no por la película en sí que más allá de su magnífico reparto me parece carente de fuerza y algo plana. Tampoco Creed con un gran Sylvester Stallone (sin duda lo mejor de la peli) me parece que destaque en exceso con una historia demasiado tópica y dirigida de forma meramente funcional. Una de las decepciones del año.

Más interesantes aunque sin llegar a ser del todo redondas encontramos la estremecedora La habitación, que pierde gran parte de la fuerza conseguida en la primera mitad en la segundas parte de la película y Ave Cesar un contraste cómico y algo cínico con respecto a Trumbo donde los Coen, pese a narrar un relato interesante y algo cruel del Hollywood más clásico, no están a la altura de sus grandes películas.


Aunque no soy especial fan del terror creo que este es el año que más películas he visto del genero. Por un lado estaría Bone Tomahawk que estaba disfrutando enormemente en su vertiente de western supervivencialista y casi contemplativo pero que me dejo fuera de juego en su brutal final, en la misma onda estaría The Neon Demon, una película fascinante en muchos aspectos y que por mucho que trato de sacar de mi mente no consigo hacerlo y es que este trabajo de Nicolas Winding Refn ha sido uno de las peores experiencias cinematográficas (a nivel sensorial, casi diría espiritual) del año. Más interesantes o al menos más digeribles para mi resultaron tanto La Invitación como El Regalo, dos películas que aunque muy diferentes entre sí, sí cuentan con las suficientes similitudes como para nombrarlas juntas. La primera como reflexión sobre las formas de afrontar el dolor y la pérdida, las segunda como muestra de que realmente las personas no cambian nunca, al menos no en lo que importa. También de mi agrado resultaron tanto La Bruja con su claustrofóbica visión del fanatismo religioso y en la que nunca termina de quedar claro lo que está pasando y Calle Cloverfield 10 claustrofóbica también a otros niveles y cuyo giro final por muy innecesario que pueda parecer a mi me hizo gracia. Alguna de estas películas tal vez no puedan ser clasificadas exactamente de terror pero si hay elementos comunes a ese ámbito como sucede con Green Room película de la que me gustó tanto su retrato de la vida en la carretera de una banda de música desconocida y que ha de hacer de todo para ganarse la vida, como cuando se desencadena el caos y empieza la lucha por la supervivencia.

Entrando en terreno superheroico el año se abrió con la divertida y fresca formalmente (aunque algo convencional en trama) Masacre toda una sorpresa, marcada por una magnifica campaña de marketing que reventó taquillas gusto a críticos y salvo el culo a la Fox ya que su gran apuesta superheroica del año, X-Men: Apocalipsis pese a no ir mal en taquilla no fue precisamente bien recibida. Personalmente su aire de serie B y su espíritu, claramente de otra época hicieron que la película pese a todo me gustase mucho. Pero si el año de la Fox oscilo entre la sorpresa y la decepción el de Warner debió estar siempre cerca del infarto. Su gran apuesta del año, Batman vs Superman: El amanecer de la justicia no fue el megaexisto que todos esperábamos y Escuadrón Suicida pese a sus brutales resultados de taquilla ha generado más críticas que alabanzas. Personalmente para mi ambas son películas muy interesantes con un magnífico trabajo de dirección y que pese a innegables problemas otorgan a DC en el cine una marcada personalidad propia que es de agradecer. Marvel/Disney por su parte han vivido un plácido año de espectaculares resultados donde Capitán América: Civil War ha liderado la taquilla del año y Doctor Extraño ha sido el mejor estreno de un personaje individual de la casa. Magníficos resultados para dos muy buenas películas que sin embargo repiten una vez más la fórmula del éxito sin ofrecer un atisbo de riesgo.


Aunque en los últimos tiempos pueda parecer lo contrario, no solo de superhéroes viven los blockbusters y este año hemos tenido diversos ejemplos desde Rogue One una muy buena película que al contrario que el episodio VII consigue tener personalidad propia y que de paso soluciona el, para mí, uno de los grandes problemas de la trilogía original, siguiendo por la injustamente machacada e ignorada en taquilla Dioses de Egipto una maravillosos y fresco espectáculo digital donde la sensación de maravilla está por encima de todo o continuando con la también machacada (por razones totalmente estúpidas) Cazafantasmas cuyo principal problema es que no es realmente graciosa, aunque si entretiene. A otro nivel pero también con vocación de reventar taquillas regresaron este año Paul Greengrass y Matt Damon con la excesivamente rutinaria Jason Bourne que demuestra que los años donde revolucionaron el género de acción quedan muy lejos.

Si a principios de año se estrenan muchas películas de “prestigio” de cara a la temporada de premios, también pasa lo mismo a finales de cara a la del año siguiente y aquí encontramos las dos películas que quedan para cerrar mi top, por un lado la magnífica Aliados de un portentoso Robert Zemeckis que ofreciendo dos películas en una da toda una lección de plena modernidad desde postulados clásicos y por otro lado el esperado retorno de Mel Gibson tras las cámaras con Hasta el último hombre un portentoso relato de cómo los héroes se encuentran en el lugar más inesperado y como a veces es posible luchar por mantener tus convicciones aun con todo en contra. Se podrían meter aquí sin forzar mucho la maquina películas como Elle otro esperado retorno en este caso de Paul Verhoeven, una cínica y cruel mirada a las relaciones de pareja que no tiene complejos en ser desagradable cuando lo necesita, Sully la nueva película de Clint Eastwood que ahonda en temas comunes en el director y también supone un análisis sobre lo que significa ser un héroe o La llegada donde Denis Villeneuve muestra una sensibilidad parecida a la de Nolan en Interstellar y tiene en el leguaje (cinematográfico, hablado, escrito) una de las claves de su fuerza. También la inquietante a la vez que elegante Animales Nocturnos entra dentro de este grupo, una película que propone un complejo juego al espectador entre “realidad” y ficción y que puede ser interpretada de muchas maneras.


Quedan todavía nueve películas para completar mi año cinematográfico, entre ellas esta Kubo y las dos cuerdas mágicas una maravilla visual y conceptual que tal vez recorra caminos demasiado convencionales a nivel de trama o la única película española que he visto este año (pese a estar interesado en otras propuestas que por razones diversas se me escaparon) como fue la bien intencionada aunque muy decepcionante 1898. Los últimos de Filipinas. Tim Burton por su lado presento El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares una película que tiene destellos de los elementos que hicieron grande al director de Eduardo Manostijeras pero que no termina de llegar a aquello a lo que se aproxima, siendo con todo una película tremendamente disfrutable. Como también es disfrutable a la par que muy divertida Dos buenos tipos nuevo acercamiento de Shane Black a las buddy movie que destaca por la excelente química entre Ryan Gosling y Russell Crowe.

Finaliza ya este somero repaso con la mención a High-Rise desconcertante película basada en la novela homónima de J.G. Ballard a la que no termine de pillar el truco en ningún momento, la decepcionante El Infiltrado, con un Bryan Cranston más contenido en una película que está muy lejos en interés de Narcos con la que comparte temática, la interesante aunque menor Blood Father con un Mel Gibson en su salsa demostrando que sigue conservando todo su carisma en pantalla, la nueva propuesta de Jeff Nichols Midnight Special una suerte de Encuentros en la tercera fase del siglo XXI que plagada de momentos de interés y con un magnífico trabajo de dirección no logra superar el sopor en el poco a poco se sume la película y para cerrar La Juventud de Paolo Sorrentino, una película que pese a su espectacular reparto y aciertos puntuales no termino de convencerme.

lunes, 2 de enero de 2017

“Mis Comis” de 2016 II.

Segundo y último post dedicado a mis mejores lecturas comiqueriles del año recién finalizado, incluyendo en este caso el top 5 de las mismas.


5.-El Caballero Oscuro III. La raza superior de Frank Miller, Brian Azzarello y Andy Kubert. (ECC/DC). Aunque el delicado estado de salud de Miller le impido afrontar este proyecto en solitario, lo cierto es que su espíritu esta presente tanto en el argumento (donde probablemente más ha contribuido) como en los diálogos de Azzarello. Capitulo aparte merece el dibujo de Andy Kubert, que Klaus Janson mediante, consigue salir airoso del reto emulando el estilo del maestro sin perder identidad propia. La historia, interesante y atractiva, nos muestra de nuevo un Batman de alcance casi mítico que en esta ocasión habrá de hacer frente a una amenaza que claramente le viene grande, necesitando recurrir a sus aliados en especial a Superman. En este aspecto juegan un papel determinante los minicomics de complemento, donde conviven autenticas joyas dibujadas por el propio Miller con tebeos más discreto y donde se amplia el escenario de la historia. Una de las lecturas mensuales más estimulantes que por desgracia ahora ha sufrido un prolongado parón.


4.- Miracleman la edad de oro de Neil Gaiman y Mark Buckingham. (Panini/Marvel). El reto que tenía ante si Gaiman y Buckingham era bastante complicado, no sólo debían continuar una obra maestra si no que además debían hacerlo tras un final bastante cerrado donde se habían atado todos los cabos y dejaba un mundo (supuestamente) utópico tras si. Gaiman tuvo sin embargo la suficiente inteligencia de darse cuenta de la imposibilidad de seguir por el mismo camino y opto por un cambio radical de enfoque centrándose en como había afectado la llegada de esta utopía al común de los mortales y como había transformado la presencia de dioses que caminan entre hombres a las vidas y sistemas de creencias de estos. Tanto Gaiman como Buckingham eran novatos cuando hicieron frente a este proyecto y eso se nota en algunos elementos del tebeo, como el excesivo gusto del guionista por dar un toque literario a su prosa,influencia del propio Moore, o la necesidad del dibujante de llamar la atención con sus composiciones, en ocasiones en perjuicio de la narrativa. Sin embargo consiguieron salir airosos de una labor digna de titanes, todo un merito para un cómic magnifico.


3.- Gran Hotel Abismo de Marcos Prior y David Rubín (Astiberri). Definido por sus propios autores con un “si Frank Miller hubiera hecho V de Vendetta. Gran Hotel Abismo es sobre todo un ejercicio de rabia expresada mediante arte ante esta estafa masiva comúnmente llamada “crisis” y que tantas vidas ha destrozado. No cabe esperar de este cómic un un argumento desarrollado, es ante todo una expresión de indignación en estado puro, una obra cargada de fuerza y energía que como en las mejores obras de Miller, se apela a las tripas no a la cabeza. Sin querer menospreciar la la labor de Prior, si por algo destaca el cómic es por el trabajo de Rubín no solo al dibujo si no también al color que es lo que terminal por hacer de Gran Hotel Abismo lo que es dándole esa textura tan especial que hace que llame la atención con solo verlo. Todo un toque de atención frente a la indiferencia y el conformismo.


2.- Providence de Alan Moore y Jacen Burrows. (Panini/Avatar). Adaptar visualmente a Lovecraft siempre ha sido una tarea muy difícil. Su forma de escribir, la atmósfera que creaba en sus mejores relatos, esa sensación de opresión, de autentico horror cósmico eran lo que hacía de su trabajo algo tan especial y a su vez tan difícil de captar en un medio visual que en no pocas ocasiones acudía simplemente adaptar sus monstruos sin comprender que eso era solo la superficie. Moore, tremendamente inteligente y profundo conocedor y admirador de la obra de Lovecraft no podía tomar el camino fácil y en Provindence adapta sutilmente alguno de los mejores relatos del autor de En las montañas de la locura a través de un escritor que paulatinamente se va sumiendo en el horror sin darse cuenta de ello y tratando de racionalizarlo todo. La enormidad del trabajo del de Northampton se muestra cuando no solo consigue capar la atmósfera de los mejores relatos de Lovecraft si no que también llega a provocar autentico terror en determinados pasajes, algo muy difícil de conseguir en un cómic. Además consigue llevar a su terreno a Lovecraft sin desnaturalizarlo y ahonda en la vertiente mágica que se esconde tras la obra del estadounidense. Burrows, aunque algo estático por momentos consigue estar a la altura del reto trasmitiendo toda la opresión y tinieblas que se ciernen sobre el protagonista y su destino.


1.- Wonder Woman Tierra Uno Grant Morrison y Yanick Paquette. (ECC/DC). Repite Morrison como guionista de mi obra predilecta del año y es que tiene merito que a lo largo de la obra del escoces haya sabido captar la esencia y escribir alguna de las mejores historias de personajes como Batman, Superman, la JLA o los X-Men, tarea que ahora repite con esta Wonder Woman, un personaje difícil de escribir y al que Morrsion termina de pillar el punto acudiendo a sus mismos orígenes. Acompañado aquí de un sobresaliente Yanick Paquette, Morrison nos muestra aquí una Wonder Woman, poderosa segura de si misma y que pretende encontrar su propio destino desafiando tanto a su propia madre como al poder establecido en el patriarcal mundo del hombre. Un cómic sin complejos, libre, que muestra a Wonder Woman en toda su grandeza.

domingo, 1 de enero de 2017

“Mis Comis” de 2016 I.

Pese a que cada vez escribo menos por aquí, si me apetece seguir con la tradición de los tops del año, empezando por el tema central del blog: los cómics. Este año me ha parecido en general más fructífero que el año pasado y me ha sido imposible quedarme con sólo cinco cómics. Sin más preámbulos ahí va el top de mis lecturas comiqueras del año:


10.- Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic: (Panini/Marvel). Estas Secret Wars son, para quien esto escribe el mejor evento de cuantos ha leído (y ha leído unos cuantos) de toda la historia del Universo Marvel. Culminación de una larguísima historia río iniciada por Hickman en los 4 Fantásticos allá por 2009, Secret Wars es en el fondo el enfrentamiento definitivo (o todo lo definitivo que puede serlo en un cosmos de ficción interminable como es el Universo Marvel) entre Reed Richards y Victor Von Muerte o lo que es lo mismo, va sobre las raíces mismas sobre la que se sustenta el Universo Marvel que en cierta medida se reinventa tras el evento. Es curioso que una idea tan deudora de Crisis en Tierras Infinitas de DC (único evento de las dos grandes que a mi juicio esta por encima, en cuanto a ambición, de este cómic) sea a la vez tan quintaesencialmente marvelita. Una maravilla, imperfecta, pero maravilla al fin y al cabo.


9.- Paletos Cabrones de Jason Aaron y Jason Latour: (Planeta/Image). Curiosa traducción del Southern Bastards original, Paletos Cabrones es el típico cómic que podía ser emblema de Vertigo si DC no se hubiera cargado el mítico sello. Un Aaron mucho más cercano a lo que hizo en Scalped que no a nada de lo que esta escribiendo en Marvel, cuenta una historia de un pequeño pueblo de la América profunda donde el exitoso entrenador de su equipo de fútbol americano es una especia de tirano indiscutible hasta que alguien regresa al pueblo años después y pretende cambiar las cosas. Con un Latour que demuestra ser una elección más que acertada para el tono que requiere la historia, Paletos Cabrones es un cómic duro, sucio, sin concesiones, con pocos o ningún personaje realmente positivo y donde nada es tan simple como parece.


8,- Ragnarok de Walter Simonson: (Panini/IDW). Viendo las ultimas colaboraciones en Marvel de Simonson, pareciera que estabamos ante un autor cansado que ya había dicho todo lo que tenía que decir....este Ragnarok viene a demostrar que con la motivación suficiente Simonson sigue siendo el glorioso autor completo que en los 80 se postulara como el más digno heredero de Kirby en términos de fuerza y épica. Tal vez no es que Simonson haya vuelto, tal vez nunca se fue y solo necesitaba libertad para contar lo que realmente le apeteciera. En Ragnarok retoma su querida mitología nórdica y vuelve a usar a Thor pero sin las limitaciones que siempre supone trabajar para Marvel. El artista se desata en un autentico espectáculo para los ojos cargado de energía que deja con ganas de más y que impacta desde la primera página.


7.- Noche Oscura, una historia verídica de Batman de Paul Dini y Eduardo Risso: (ECC/DC-Vertigo). Exorcismo personal por parte de su guionista Paul Dini, Noche Oscura es una reflexión autobiográfica sobre los demonios personales, el miedo, el poder de la imaginación y la fuerza de los iconos. El cómic narra el brutal asalto y robo sufrido por Dini cuando trabaja para la Warner en la serie animada de Batman y en Looney Tunes y como consiguió superar tan traumático suceso gracias entre otras cosas a la ayuda de Batman y su entorno, así como a un episodio clave que puso en valor y dio perspectiva a su trabajo, que le parecía tan ridículo frente a lo que le había pasado. El magnifico de Eduardo Risso termina por convertir este cómic en de las lecturas más estimulantes del año.



6.- Lazarus de Greg Rucka y Michael Lark: (Norma/Image). Un año más Lazarus vuelve a estar en el top consolidandola como mi serie regular favorita de cuentos se publican en España a día de hoy. Este año hemos contado con dos tomos de esta suerte de Juego de Tronos posapocaliptico donde además de seguir profundizando en todos los personajes y su mundo ha terminado por estallar una guerra de imprevisibles consecuencias entre dos de las principales familias corporativas que gobiernan este mundo y que en función de las distintas alianzas amenaza con convertirse en mundial. Lectura absorbente al igual que Paletos Cabrones, Lazarus demuestra a las claras lo merecido que tiene el titulo de “nueva Vertigo” la editorial Image.

domingo, 28 de agosto de 2016

Daredevil: Chinatown, back in black.

Decíamos no hace mucho por aquí que desde la llegada de Frank Miller a la colección del hombre sin miedo casi todas las etapas del personaje se había construido o bien siguiendo la estela de este (en mayor o menor medida) o bien por oposición a este (siempre con matices claro). Este nueva etapa de Daredevil, tras busca acercarse más al grim and gritty millerioano...sin demasiado éxito de momento.

Charles Soule, abogado de formación y ejerciente durante años había mostrado en el pasado su interés por el personaje de Daredevil, el cual había co-protagonizado una interesante saga durante su corta pero sustanciosa etapa en Hulka, por su parte el veterano Ron Garney también se había acercado brevemente al personaje en los 90 y su estilo parecía ajustarse como un guante al scope tradicional del cuernecitos. De entrada estábamos pues ante un sólido equipo que podría traer una nueva gran etapa al personaje tras el excelente trabajo de Waid y Samnee. Así las cosas la decepción de este primer tomo no puede ser mayor.

Si bien es cierto que Garney cumple con creces y su trabajo claramente influenciado por el del Miller más ochentero es más que notable con un rediseño del traje no muy original pero en cualquier caso afortunado, es Soule el que al menos en esta saga inicial esta lejos de cumplir las expectativas. Ambientado como todo el Universo Marvel actual, ocho meses después de la última vez que vimos al personaje nos encontramos con que el estatus de DD ha cambiado radicalmente, ha tomado un pupilo al que pretende guiar en el complejo mundo del superhéroismo, ha vuelto a New York trabajando ahora para la fiscalía y parece haberse roto el equilibrio alcanzado en los estertores de la etapa Waid, estando Matt más solo y aislado que nunca sin Kirsten a su lado y con su relación con Foggy atravesando un mal momento.

Lo cierto es que como decíamos arriba, las bases sobre las que se asienta la etapa son interesantes, es cierto que falta una pertinente explicación a lo que ha pasado en estos ocho meses para que se justifique semejante cambio de estatus, pero a parte de eso la idea de un sidekick para DD no deja de tener su gracia y es que aunque no somos pocos los que nos gustaría que se hubiera recuperado a Tyrone, el olvidado niño de la era Nocenti/Romita Jr. al que Matt trataba de ayudar tras quedarse ciego, el personaje creado por Soule y Garney (Punto Ciego) y su contexto (inmigrante ilegal asentado en el Chinatown neoyorkino) no deja de tener potencial (resulta curioso observar como la idea de legado, tan propia de DC, esta tomando cada vez más fuerza en el Universo Marvel). Como también lo tiene la idea de ver a Matt como fiscal, acusando en vez de defendiendo y como por enésima vez intenta recomponer su vida sin volverse loco.

Entones, si tenemos un muy buen dibujante, unas sólidas e incluso novedosas bases sobre las que construir la etapa, ¿que es lo que falla para hablar de decepción? Pues varias cosas, para empezar el villano de esta primera historia, que tiene un uso puramente funcional para presentar el entorno y la vida de Punto Ciego, deja bastante que desear, para continuar Soule intenta establecer paralelismos absurdos entre el villano y DD para lo cual trae incluso al Capitán América en una historia que salvo momentos puntuales (como Soule muestra la enorme desventaja que supone que DD sea ciego pese a sus poderes, algo que no todos los guionistas terminan de tener en cuenta) resulta ridícula con momentos de verdadera vergüenza ajena, a esto se añade unos diálogos forzadisimos que carecen de toda credibilidad y un desarrollo global de la trama que solo puede ser calificado de aburrido, ni siquiera el retorno de un viejo y no tan añorado (por sobreexplotado) enemigo hace que la valoración global mejore un ápice y menos con el absurdo y ciertamente incoherente final.

Estamos pues ante un cómic que aunque cuenta con muchos elementos a su favor resulta globalmente insatisfactorio y que a falta de una explicación creíble para el nuevo estatus (que bajo ninguna circunstancia puedo imaginar coherente con el scope de la serie) parece haber optado por el camino más fácil para cortar el nudo gordiano que atenazaba al personaje tras la etapa Bendis, nudo que por otra parte no hay que olvidar Waid casi había deshecho del todo con habilidad e inteligencia, no con trucos baratos. En fin veremos como sigue, pero de momento la cosa no pinta demasiado bien.

domingo, 19 de junio de 2016

Cyclops was right o el precio de desafiar a la autoridad.

“No todos somos como Cíclope” o “lo que hizo Cíclope fue horrible” son frases que se han repetido varias veces en los primeros números de La Extraordinaria Patrulla X de Jeff Lemiere y Humberto Ramos. Y es que si los últimos años de la franquicia se han construido en torno a la figura de Cíclope, este enésimo relanzamiento parece cimentar sus bases en la ausencia del mismo y algo, al parecer terrible, que hizo y que termino costándole la vida.

Si es cierto que el mundo de los cómics de superhéroes es cíclico lo de La Patrulla X en los últimos años alcanza cotas de esperpento. Desde que Morrison convirtiera a los mutantes en algo cool y los designara como legítimos herederos de la humanidad, multiplicando cada vez más su número, Marvel se ha empeñado en deshacer el trabajo del genio escoces llevando a los mutantes a la dirección contraria, esto es, al borde de la extinción y desesperados por garantizar su supervivencia. Así si en gran medida Dinastía de M se concibió como una formula para devolver el genio a la lampara y ese “no más mutantes” de la Bruja Escarlata tenía mucho de metalinguistico, con la editorial diciendo que los mutantes debían volver a ser “temidos y odiados por un mundo al que había jurado proteger”, la actual situación de la franquicia X también tiene algo de eso, con Los Inhumanos postulándose para convertirse (sin mucho éxito) en los nuevos X-Men por aquello de un quitame allá unos derechos cinematográficos.

Con todo y yendo al tema, Cíclope con su activa presencia o con su misteriosa ausencia (espero que cuando nos cuenten lo que hizo de verdad no sea una chorrada como resulto ser lo que hizo Gambito durante la Masacre Mutante) ha sido el foco central en torno al cual se ha estructurado la franquicia mutante desde prácticamente Dinastía de M. Primero como líder casi mesiánico, salvador de su pueblo y guía de un refugio destinado, como siempre pasa con estas cosas a fracasar. Luego como presunto terrorista, héroe sin embargo para muchos dispuesto a liderar una revolución para defender los derechos de una raza siempre perseguida y al limite ante la practica indiferencia del resto de la comunidad heroica. Después como unificador de un Cisma que él mismo contribuyo a crear y por ahora parece que como villano y hombre del coco mutante, ejemplo de todo lo que los “buenos” mutantes no deben ser.

A lo largo de toda esta trayectoria y haciendo referencia a esa indiferencia de la comunidad heroica que antes se mencionaba, Cíclope ha sido usado por los diferentes guionistas que han trabajado con él para mostrar, intencionadamente o no, la hipocresía de los principales líderes del Universo Marvel. Resulta curioso ver como el Acta de Registro Superheroico desencadeno toda una guerra civil entre esos líderes mientras que el mismo acta para los mutantes pasaba casi desapercibida para ellos y eran los propios mutantes quienes había de hacerle frente. Si tomamos a Los Vengadores como principal referente moral y de liderazgo del Universo Marvel y pese a la temprana presencia de mutantes como Mercurio o la Bruja Escarlata en sus filas lo cierto es que el grupo nunca ha destacado por su lucha por la defensa de los derechos de los mutantes, derechos que más bien y salvo acciones puntuales han parecido ignorar. Evidentemente detrás de todo esto hay explicaciones editoriales que pasan por tener en cuenta que la franquicia mutante fue, en especial durante los 90, casi un universo en si mismo lejos de la realidad general del Universo Marvel, pero dejando esto a parte y pensando en la actitud de Cíclope cuando llega una esperanza real para salvar a su raza ¿es realmente tan extraño que optara por tratar de solucionar las cosas entre los propios mutantes?, ¿es tan raro que pasara totalmente de lo que Los Vengadores tenían que decir sobre el tema?

Llegados a este punto entramos ya de lleno en el evento que redefinió por enésima vez la franquicia mutante: Vengadores vs Patrulla X. Dejando aparte la calidad (cuestionable) del producto, la actitud que allí adopta Cíclope no puede ser más coherente “Fénix es un problema de los mutantes, nosotros hemos lidiado siempre con el tema sin vuestra ayuda, ahora por primera vez en la historia su llegada puede significar esperanza, puede salvar una raza de la extinción ¿y es justo ahora cuando vosotros Vengadores decidís intervenir? Lo siento, no lo vamos a consentir”. A grandes rasgos y simplificando tal vez en exceso, esta fue la postura de Cíclope durante el conflicto y como decíamos, vistos los antecedentes, la postura es totalmente lógica.

Los Vengadores se comportan durante el conflicto como policías que piensan que Fénix es muy peligrosa para que sea un “asunto mutante” y deciden decirle a Cíclope que es lo que debe hacer, el que este no acepte su supuesta autoridad, el que tenga sus propias ideas, es lo que lleva a la guerra. Una guerra en la que curiosamente son Los Vengadores los que desencadenan con sus irresponsable actos que Fénix se divida, situación que termina con Cíclope poseído por la fuerza Fénix y asesinando a Xavier. Tras la derrota de Scott, convertido casi en villano (pese a tener razón, al final la fuerza Fénix es clave para el renacer de la raza mutante), este es encarcelado por asesinato y tratado como un criminal. Aquí volvemos a ver al hipocresía del tema. Cuando la Bruja Escarlata fue encontrada, tras poner toda una raza al borde de la extinción ¿fue detenida y encarcelada como una criminal?, no claro había sido manipulada por el Doctor Muerte, pobrecita, ¿fue Lobezno detenido y encarcelado por matar a Estrella del Norte y a no se cuantos Agentes de S.H.I.E.L.D durante la saga Enemigo del Estado?, no claro estaba poseído por La Mano, no era dueño de sus actos. Pero claro, cuando Cíclope, poseído por una fuerza primordial del Universo, asesina a Xavier, es detenido y encarcelado, sin matices, sin estudiar las circunstancias, si posibilidad aparente de perdón.. Así las cosas, la principal diferencia estriba no en la muerte de Xavier, no, si no en que Cíclope se ATREVIO a desafiar a Los Vengadores, a no obedecer sus ordenes, a tratar de seguir su propio camino y claro eso no se podía consentir.

Fugado de su prisión y sin apenas aliados, su carisma le lleva a intentar protagonizar una revolución, que finalmente aun descafeinada sirvió para unir de nuevo a los mutantes y ponerles en disposición de afrontar el futuro con éxito...hasta que ahora el cambio de escenario propiciado por Secret Wars ahonde en la figura de Cíclope casi como un Magneto del siglo XXI. Lo más curioso de todo es que en el número cinco de La Extraordinaria Patrulla X, Tormenta hace una proclama en pro de la de la defensa de los derechos de los mutantes (no solo) y de su disposición a defenderse de cualquier ataque. Un discurso que resulta muy parecido, si no igual, al de Scott en su día, con la diferencia de que lejos de ser acusada de terrorista, Tormenta parece encontrar colaboración en las autoridades...Esta claro que el pecado de Cíclope no fue defender a su gente si no desafiar al establishment al hacerlo y el precio que pago ha sido muy alto, ahora parece que editorialmente el personaje esta cuando menos tocado y su futuro se presenta muy oscuro. Incluso se han atrevido a hacer desaparecer “fuera de cámara” a la figura central de la franquicia de al última década. Con todo y visto lo que paso con Fénix, vistos los resultados obtenidos por su “revolución”, vista la actitud históricamente indiferente de Los Vengadores para con los mutantes, hoy más que nunca se puede afirmar sin ningún miedo que Cyclops was right.


*Recupero un texto que escriibi hace un mes para Zona Negativa.

viernes, 27 de mayo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Las cinco mejores etapas de la historia de Daredevil.

Con más de 500 números en su haber lo que hacen más de 50 años de historia, reducir al personaje a cinco etapas básicas es cuando menos complicado, pero ese es el objetivo de este post, señalar las cinco etapas claves en la historia del personaje para quien esto escribe.

A lo largo de su dilatada trayectoria Daredevil ha contado con etapas muy destacadas, tal vez en términos globales sea la serie Marvel que más etapas de calidad ha tenido. Esto ha venido condicionado por dos factores: por un lado su condición de outsider. Siempre alejado del foco y de los grandes eventos, los autores que han trabajado con el hombre sin miedo han podido gozar de una libertad muy difícil de conseguir en otras series más comerciales y con personajes más icónicos. Por otro lado su condición de (prácticamente) último personaje creado en la era fundacional de lo que hoy en día es Marvel y el que desde origen en 1964 haya contado siempre con serie regular ha permitido que muchos sean los autores que han dejado huella en el personaje, lo que unido a la libertad antes mencionada le ha permitido gozar de gran variedad de etapas cargadas de interés de una u otra forma. Yendo ya al tema esta seria la selección:


5.-El Daredevil de Karl Kesel y Cary Nord (Daredevil vol I 353-364): Los 90 fueron duros para el cómic de superhéroes en general y también para Daredevil en particular. La etapa de Chichester no había empezado mal del todo pero había acabado degenerando en espectáculo bastante dantesco propio de la época con DD vestido de armadura, una actitud mucho más ruda y con los dientes permanentemente apretados. Tras la también magnifica etapa de Jean Marc DeMatties y Ron Wagner el personaje había quedado limpio de polvo y paja para afrontar un nuevo horizonte mucho más optimista y precisamente esa fue la clave de esta etapa. Daredevil necesitaba algo de luz tras tanta oscuridad y Karl Kesel y Cary Nord se la dieron. Con un tono eminentemente superherocio, alejado de la violencia y la falsa complejidad de la etapa Chichester. Daredevil se convirtió en una serie alegre, luminosa, que en cierta medida recuperaba el aspecto más lúdico del personaje preMiller lo que parecía ser justo lo que el personaje necesitaba en ese momento. Un soplo de aire fresco muy bien recibido.


4- El Daredevil de Ann Nocenti y John Romita Jr. (Daredevil vol I 250-282): Aunque realmente la etapa podría empezar en el 248 con dos números de Rick Leonardi que sientan las bases de lo que vendrá y acabar en el 291 con la despedida de Nocenti y lápices de Lee Weeks. Es curioso, no hace tanto esta etapa habría sido la segunda más relevante de la historia del personaje. El que ahora sea la cuarta habla bien del trabajo realizado con el personaje durante los últimos años.

La etapa de Nocenti y Romita Jr. se puede estructurar realmente en dos grandes ciclos, tres si contamos el tramo final de Nocenti con Weeks, pero en general y grandes rasgos estamos ante una etapa en la que por un lado los guiones se enfocaron en el aspecto más social del personaje con su trabajo en una asesoría legal de La Cocina del Infierno y con múltiples historias con moraleja sobre el poder y las debilidades e injusticias del capitalismo. Nocenti con una tendencia tal vez excesivamente discursiva ponía el enfoque antes que en la acción más puramente superheroica en analizar las causas de la violencia y denunciar injusticias sociales. Daredevil se mostró aquí como un vehículo perfecto para este tipo de historias, tanto por su carácter de héroe urbano (¿héroe del pueblo?) como por el barrio en el que se movía, pero es que incluso cuando la serie se torno en una suerte de “road Movie” con Matt recorriendo el país buscando encontrarse a si mismo, este carácter de fabula social se vio incrementado con notables resultados, jugando con al presencia de Matt a modo de forastero en una comunicad cargada de problemas y asumiendo un rol ya ensayado por Frank Miller en el Daredevil 219. A todo esto hay que añadir que este Daredevil junto a la miniserie “El hombre sin miedo” es sin duda el mejor trabajo jamás realizado por un dibujante de la talla de Romita Jr. lo cual vista su trayectoria es mucho decir. Jamás su dibujo tuvo tanta fuerza, estuvo tan bien narrado y se mostró tan potente como aquí. Probablemente con otro dibujante la valoración de esta etapa podría ser distinto, por suerte, Nocenti contó con excepcional dibujante en su mejor momento y los resultados saltan a la vista.


3.- El Daredevil de Mark Waid/Chris Samnee y otros (Daredevil vol III 1-36 y Daredevil vol IV 1-18): Aunque esta muy cerca en el tiempo el fin de esta etapa ello no ha de impedir valorarla en su justa medida. Estamos ante una situación muy similar a la que se daba cuando Kesel/Nord cogieron al personaje en los 90 pese a que aquí en general las historias que DD había vivido en el volumen II de su serie regular tenían un muy buen nivel, estaba claro que se había llegado de nuevo a una situación limite en la que el personaje se había oscurecido demasiado. Era necesario dar un paso atrás y revaluar su estatus y con ese objetivo llego el veterano guionista Mark Waid, primero acompañado de dibujantes como Paolo Rivera y Marcos Martin, pronto con la ayuda de Chris Samnee. Waid emprendió un back to basic del personaje, que sin dejar de lado ni contradecir su trayectoria permitió enfocarse más en su vertiente puramente aventurera dejando el noir más descarnado lejos. Si bien al principio la etapa empezó con tiento, con historias sencillas bien escritas y mejor dibujadas pero sin mucha repercusión, en cuando Samnee se asentó como dibujante regular, la colección empezó a adquirir peso y relevancia y a liderar junto a Ojo de Halcón un nuevo concepto de cómics de superhéroes en Marvel, más luminosos y optimistas aún vigente. La etapa plagada de grandes momentos y con situaciones realmente relevantes para el personaje se ha ganado por méritos propios estar en el podio de la historia del hombre sin miedo.


2.- El Daredevil de Brian Michael Bendis y Alex Maleev (Daredevil volumen II 26-50 y 56-81): Aunque con un pero descomunal (la etapa no se cierra en si misma, Bendis plantea una bomba de relojería que el mismo no desactiva) esta etapa tanto a nivel visual como de caracterización del personaje merece estar tan arriba dentro de la historia de DD. Por un lado Bendis mostró un gran compresión del personaje y de los mecanismos que le hacen funcionar (todo lo contrario que su sucesor Ed Brubaker), por otro creo un todo un entorno al personaje del que antes carecía (Luke Cage, Jessica Jones...) y además desarrollo la amistad con Foggy Nelson (y al mismo personaje) como pocas se había hecho antes. A esto habría que añadir que centro toda su etapa en un elemento clave en el genero: el de la identidad secreta y el que pasaría sin un héroe la perdiera. Por otro lado el dibujo de Maleev, cargado de claroscuros y tremendamente icónico doto al personaje de una fuerza muy en consonancia con lo que la serie requería. La etapa no es tan redonda como podía haber sido pero incluso hoy su lectura continua siendo tremendamente absorbente. Su tono marcadamente noir, que tan bien sentaba al personaje, seria clave para entender su posterior trayectoria y la necesidad de un nuevo enfoque por parte de Mark Waid, pero en su momento el Daredevil de Bendis/Maleev era el cómic Marvel que había que leer.


1.- El Daredevil de Frank Miller (Daredevil vol I 158-191, 226-233, Marvel Graphic Novel Daredevil Love and War, Marvel Graphic Novel Elektra Lives Again, Daredevil: The man without fear 1-5): Ya sea con Roger McKenzie, con Klaus Janson, con Romita Jr. con Bill Sienkiewicz o con David Mazzucchelli la figura de Frank Miller esta indisolublemente ligada a la de DD. Tanto que el personaje antes de su llegada llevaba arrastrando desde sus mismos orígenes problemas de definición que le tornaban en apenas un Spiderman de segunda. Fue Miller quien le dio su identidad propia y quien desde entonces ha condicionado el trabajo de sus sucesores ya sea iluminándoles el camino a seguir (Bendis) o en oposición a su trabajo (Waid). Lo cierto es que leídos todos sus cómics con el personaje uno puede tener una biografía casi completa del mismo: su origen con la minisierie El hombre sin miedo, una especia de “núcleo” de su actividad heroica en su etapa con Janson donde a la altura de la muerte de Elektra y a modo de ensoñación podríamos situar Elektra Lives Again y unos números antes Daredevil Love and War y un final glorioso con Born Again, para quien esto escribe el mejor cómic que jamas haya publicado Marvel. Pocos autores, de casi ningún personaje superheroico pueden decir algo así. Con sus cómics Frank Miller cambio la historia de Daredevil para siempre y su influencia en el personaje se deja sentir a todos los niveles, no hay más que ver la actual teleserie del personaje en Netflix, sus bases más profundas parten del trabajo realizado por Miller con el personaje.

domingo, 22 de mayo de 2016

10 años de MisComis: Mis 10 cómics de cabecera.

Tal día como hoy, hace ya diez años abrí este blog cargado de ilusión y centrado en la idea de escribir ese “libro” de DD que al contrario que otras pelis, no trajo la peli de DD. A estas alturas el “libro” ya esta escrito superando con mucho mis expectativas iniciales y lo cierto es que desde que ese enfoque se completo el blog se ha mantenido apenas con respiración artificial ante mi creciente vagancia y la posibilidad de expresar mis opiniones de manera más rápida y sencilla por twitter. Con todo de vez en cuando por aquí siempre me apetece escribir algo por aquí y creo que hacer un top ten actualizado de mis cómics favoritos de siempre (al menos a día de hoy) puede ser divertido.

Y digo a día de hoy ya que hace más o menos seis años hice algo parecido, desde entonces he ampliado mis horizontes como lector y descubierto nuevas obras que van de cabeza a mis lecturas preferidas, aunque claro muchas obras de entonces se mantienen. La cosa estaría así a día de hoy:


10.- El Eternauta: Publicado es España por Norma Editorial la obra guionizada por H.G. Oesterheld y dibujada por Solano López no es solo una de las cumbres de la historieta argentina si no una de las obras claves del medio. Su poder evocador y lo vocación universalista de su discurso de tinte claramente humanista y comprometido hacen de este cómic una lectura tan agradable como interesante y al igual que pasa con todas las grandes obras, pese a los años trascurridos desde su publicación sigue siendo tremendamente moderno y vigente.


9.- Akira: Tengo muchas deudas pendientes con el manga que no se si alguna vez pagare, pero al menos esta de Akira ya ha sido abonada gracias de nuevo a Norma Editorial. Más allá de su discurso y estética ciberpunk, si por algo destaca la obra de Otomo es por el tremendo impacto visual de un cómic arrollador bajo este prisma. Cada página de Akira es una gozada para los sentidos y su fuerza narrativa sigue siendo la de una obra mayor por la que de nuevo no parece pasar el tiempo.


8.- Persépolis: Y seguimos con Norma Editorial en obra de Marjane Satrapi que permite ver el mundo desde un punto de vista que rara vez se nos muestra en los telediarios o en los programas de tertulias. Persépolis muestra un Irán alejado de las caricaturas que desde los mass media nos llegan a Europa a través de las vivencias personales de las propia autora. Un cómic autobiográfico que tiene la grandeza de ampliar el cuadro y servir de retrato de una época y una sociedad mu concretas y mostrarlas desde un punto de vista no muy habitual en occidente.


7.- Maus: Publicado en España por Reservoir Books, el Maus de Art Spiegelman es un cómic realmente especial. No solo por su importancia histórica como obra que permitió ver al mundo que en el cómic como medio se podía contar cualquier tipo de historia, si no también por el tema que trata y por como lo trata. A esto se añaden hallazgos narrativos y usos del medio que muestran la singularidad y el potencial del mismo. Una obra de capital importancia y una lectura absorbente e impactante desde el inicio.


6.- Calvin & Hobbes: Aunque la edición de Ediciones B es cuando menos caótica, este clásico absoluto de las tiras de prensa de Bill Watterson entra de cabeza entre mi lista de cómics favoritos por méritos propios. Tierna, divertida, siempre inteligente, la tira de Calvin & Hobbes es tanto una magnifico tebeo infantil como una lectura cargada de matices e interés para los adultos. Un equilibrio sin duda complejo del que Watterson sale más que airoso en un cómic que se lee con una sonrisa en los labios de principio a fin.


5.- Sandman: Actualmente editado por ECC en España, el Sandman de Neil Gaiman y múltiples dibujantes no solo es el emblema más reconocible de un sello (Vertigo) que cambio la historia del cómic comercial americano, si no un tebeo cargado de matices, segundas lecturas e inteligencia. Un cómic que se mantiene igual de fresco hoy que cuando se escribió y sobre el que nuevos acercamientos siempre terminan aportando nuevas cosas.


4.- Miracleman: Recientemente reeditado por Panini tras años de “secuestro” por problemas de derechos, Miraclamen es junto con V de Vendetta mi obra favorita de Alan Moore (acompañado aquí por múltiples dibujantes). El que hoy la haya escogido por encima de su trabajo junto a David Lloyd responde más al azar que a otra cosa. Aunque se puede decir que muchos de los aspectos planteados por Alan Moore en Miraclmenan han sido ampliamente superados incluso por el propio guionista, en mi caso el impacto que causo esta obra la primera vez que la leí sigue siendo imborrable y permanece siempre que me acerco a ella.


3-Odio: Publicado por La Cupula, este cómic de Peter Bagge resulta tan profundamente generacional que es casi imposible no disfrutarlo si naciste entre finales de los 70 y principios de los 80. Cargado de energía y tremendamente visceral Odio es un cómic que va creciendo de verdad con su lector y que no da nunca respuestas fáciles a las complejidades que rodean la vida de un adolescente que busca su propia identidad mientras crece y la vida poco a poco le va sobrepasando. Maravilloso.


2.- Animal Man de Grant Morrison y Chas Truog: A lo largo de su prolífica trayectoria, Morrison probablemente ha escrito mejores cómics que Animal Man y desde luego ha trabajado con mejores artistas que Truog, sin embargo y como pasa con el Miracleman de Alan Moore, en mi mente sigue imborrable el recuerdo de la primera vez que me acerque a este cómic y el tremendo impacto que me causo. Impacto que al igual que allí prosigue en cada nuevo acercamiento. Solo por eso tiene un lugar de privilegio garantizado entre mis cómics de cabecera. Pero es que además el Animal Man de Morrison/Truog (recientemente reeditado por ECC) sigue siendo un magnifico cómic que muestra el genio desbordante y caótico del guionista escoces que como un Kirby posmoderno esta continuamente pergeñando ideas y conceptos que luego tira a la basura para probar algo nuevo. Desbordante e imaginativa, la lectura de este tebeo sigue siendo tan gratificante hoy como entonces.


1.- Daredevil Born Again: Obra de Frank Miller y David Mazzuchelli: recientemente reeditada a todo lujo por Panini, esta Pasión según Frank Miller es sin ninguna duda el mejor tebeo que jamas haya sacado Marvel bajo su paraguas y sin duda el cómic que llevaría siempre conmigo si solo pudiese elegir uno. La historia de “muerte y renacimiento” de Matt Murdock, cargada de simbolismos y maravillosamente dibujada es una obra de sus genios en el probablemente mejor momento de sus respectivas carreras y se nota y se disfruta y se agradece. Cómic en estado puro y la esencia misma de todo lo que se puede contar con un superhéroe sin necesidad de pervertirlo o desmitificarlo.

Quedan fuera muchas cosas y muy buenas: el DK de Miller, el ya mencionado V de Vendetta, el Watchmen, la Promethea o La Cosa del Pantano de Alan Moore, los primeros cómics del Superlopez de Jan, el Agujero Negro de Charles Burns, el Thor de Simonson, la Patrulla X de Claremot/Byrne, obras de Warren Ellis como Transmetropolitan, 100 Balas, El Príncipe Valiente de Hal Foster, el 13 Rue del Percebe de Ibañez y un largo etc. A parte claro de la inmensa cantidad de obras de Ware, Crumb o Tezuka que no he leído, pero dentro de lo que es mi experiencia como lector este es un top con el que me encuentro muy agusto.