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domingo, 21 de junio de 2020

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Charles Soule III.



Tras analizarla a nivel numérico/estadístico y tras centrar sus claves temáticas, cerramos la serie de post dedicados al Daredevil de Charles Soule con un breve resumen de su larga etapa en Daredevil.

Como viene siendo habitual desde los albores del siglo XXI, la estructura de las diferentes etapas de las colecciones superheroicas están enfocada en torno a arcos argumentales , de mayor o menor duración, para su posterior recuperación en tomos. La publicación en España de toda la etapa en tomos directamente, ha potenciado esa estructura. Son en total ocho tomos (mas uno en forma de epílogo ya sin Soule) los que recopilan la etapa completa y aunque no coinciden exactamente con los arcos argumentales (algunos muy cortos de dos o tres números) si sirve como clara guía de lo que será el conjunto de la etapa.

El primer tomo, Chinatown, sirve de presentación del nuevo estaus del personaje, con su traje oscuro, el retorno de su identidad secreta, su papel como fiscal o su regreso a Nueva York y de paso a asistimos a la presentación de Punto Ciego como particular sidekick de Daredevil. Soule intenta retornar el trasfondo social, tan querido a la strip, con el tema de la inmigración, con personas indefensas ante la explotación, por el estatus legal de su situación en el país. Hay buenas intenciones y el dibujo de Garney es fantástico, pero el conjunto termina siendo decepcionante al no conseguir implicar al lector en la situación que describe y presentar un villano de todo punto ridículo.

No supone un gran mejora el segundo tomo, El bluff del hombre ciego. Incluye dos arcos argumentales que exploran el nuevo estatus del personaje dejando claro que ni siquiera aliados (Spiderman) o antiguas amantes (Elektra) recuerdan la identidad secreta de Daredevil, mientras que el misterioso responsable de ese estatus se dedica a jugar con con el Matt, tratando de complicarle la vida. De nuevo Soule no consigue ninguna implicación emocional con el personaje y sus aliados y el secreto en torno a como a recuperado su identidad, empieza a ser más molesto que misterioso,.

Es el tercer arco, Arte Oscuro, de nuevo con Garney a plena potencia, cuando la etapa empieza a crecer y ganar interés, sobre todo al conseguir implicar por primera vez, emocionalmente, al lector con lo que le pasa a los personajes. Todo empieza con la creación de un espeluznante y psicopatico villano que hace entender a Punto Ciego el verdadero precio a pagar por se un héroe y que pone en cuestión todo lo que Daredevil estaba intentado hacer con él.

La buena racha sigue con Identidad, donde por fin se da a conocer el motivo tras la recuperación de la identidad secreta de Daredevil, en una historia construida con lógica, que sienta sus bases en la anterior etapa, la de Waid/Samnee y que ofrece respuestas más que satisfactorias para el nuevo estatus del personaje que ha de enfrentarse a si mismo para conseguir salir adelante, eso sí, más reforzado que nunca.

En la misma línea cabe situar el arco Supremo que da sentido a la labor de Matt como fiscal y que justifica con creces lo que se había venido construyendo desde el primer número de la etapa. Aquí Soule hace por fin honor a su faceta de abogado y sin perder nunca al lector, consigue crear un cambio sustancial en la estructura y el estatus jurídico del superhéroe dentro del Universo Marvel. Con los dos últimos arcos, Solule había conseguido dejar a las claras cual era su idea central tras la etapa, que estaba contando esta poco a poco pero sin perderse, faltandole quizá algo de pulso narrativo, pero siempre con el destino claro en el horizonte.

Acabados esos dos arcos, parece que lo que Soule quería contar ya estaba contado y entramos ahora en otra fase de la etapa que, plagada de ideas y conceptos interesantes, no termina de concluir y deja un poso de insatisfacción. En primer lugar tenemos Alcalde Fisk, donde, por temas que coleaban del asunto de Punto Ciego, y con La Mano de por medio, Daredevil ha de ausentarse de Nueva York durante meses y se encuentra a su regreso que Fisk a ganado la alcaldía de su ciudad.

La idea, con ecos de actualidad (hay evidentes paralelismos entre Fisk y Trump), será lo suficientemente potente como para que trascienda las páginas del Guardián de la Cocina del Infierno y afecto en pleno al Universo Marvel, en especial a Spiderman, lo que impide a que Soule deje cerrada esta trama al final de su etapa. Con todo, con lo que aquí Soule vuelve a jugar es, con la estrecha relación de odio que une a Fisk y Matt y como ambos desean controlarse mutuamente, uno ofreciendole ser su mano derecha en la alcaldía, para desactivar su posible labor en la fiscalía y de paso blanquear su imagen, otro aceptando para controlar a Fisk y tratar de desmontar su administración desde dentro.

Aunque Matt esta convencido de la imposibilidad de que Fisk ganara las elecciones limpiamente, la saga deja a la claras que es más que posible que así pasase...aunque también puede ser lo contrario, una ambigüedad que queda en nada cuando la Mano ataca brutalmente Nueva York en busca de Punto Ciego y Daredevil, y cuando con Fisk herido de muerte, Matt tiene que asumir la alcaldía en un arco (llamado explícitamente Alcalde Murdock,) plagado de acción y con Matt manteniendo un equilibrio delicado entre su identidad superheroica y su faceta pública, donde Foggy jugara un papel clave.

Queda el último arco, La muerte de Daredevil, donde lejos de aprovechar para cerrar tramas, Soule narra números muy locos, donde con los inhumanos de por medio (Soule fue el guionista principal del intento fallido de creación de una franquicia en torno a ellos y en toda su etapa en DD han tenido un protagonismo más o menos relevante) asistimos al sorprendente regreso de Mike Murdock, o donde Matt, sufre un accidente similar al que doto de sus poderes quedando al borde de la muerte. Lo curioso es que todo el arco juega con una idea, que hubiera puesto un broche de oro a la etapa...para tirarlo todo a la basura en el último minuto, lo que deja una cierta sensación de impotencia y desencanto en el lector.

De esto sale el epilogo a la saga, ya sin Soule, la miniserie a cargo de Erica Schultz y Marcio Takara, Daredevil: ¡El hombre sin miedo! (que si alguien en Marvel tuviera sentido común, hubiera llamado de otro modo, ya que ese es el titulo de la canónica miniserie noventera de Miller y Romita jr.) que básicamente trata del proceso de recuperación, física y mental de Daredevil y que sinceramente es perfectamente prescindible.

Nos queda pues, una etapa irregular, que empieza mal, mejora a medida que avanza llegado a tener tramos más que notables y que termina de manera muy decepcionante, sin cerrar tramas y con una sensación de que todo podía y debería de hecho (lo que casi pasa en el último arco, es la prueba) haber sido mucho mejor. Y es que, uno no puede evitar preguntarse si lo que esta a punto de pasar, es como realmente Soule quería cerrar su etapa (famoso es el caso de Englehart en los 4F cuando al final de su etapa se dedico a contar historias alternativas con aquello que realmente quería contar, pero la editorial no le dejo) pero la editorial no quería que se cerrasen determinadas tramas por su potencial. Pero esto es, claro, mera especulación.

domingo, 31 de mayo de 2020

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Charles Soule II.



La etapa de Charles Soule en Daredevil, aunque larga es bastante fácil de estructurar dada su condición de historia río, y es que con sus muchos defectos, lo que no se puede negar al guionista de Milwaukee, es que tenía muy claro la historia que quería contar. Hoy vamos a analizar un poco las claves de la etapa y su estructura, para en el tercer y definitivo post quedará un breve resumen/crítica de los diferentes arcos de la etapa.

A la hora de afrontar la etapa Soule en Daredevil hay que tener en cuenta varios condicionantes previos que serán en si, los tres pilares sobre los que se apoyara su estancia en la guiones del hombre sin miedo. La exitosa y larga etapa de Mark Waid (pronto con Chris Samnee como dibujante regular) se había caracterizado, entre otras muchas cosas, por rebajar el tono hard boiled del personaje y revindicar en cierta medida su faceta más alegre y desenfada del personaje pre-Miller. Con este nuevo relanzamiento (enmarcado dentro de el enésimo movimiento publicitario de Marvel, ahora llamado All New, All Diferent) se pretendía, muy influenciados por la magnifica serie de televisión de Netflix, recuperar esas raíces más oscuras y sucias del personaje, acudiendo a un tono más milleriano.

Por otro lado, Soule, abogado de profesión, parecía un guionista ideal para poner en valor esa faceta del personaje, cosa que había conseguido en su celebrada etapa en Hulka con dibujos de Javier Pulido y cuyo protagonismo en la colección siempre había sido muy irregular. Por último y desde el final de la etapa Bendis/Maleev el personaje venía arrastrando el que su identidad secreta fuese pública, algo que había condicionado todas las etapas posteriores del personaje en una medida u otra, unos había lidiado muy bien con ello (Waid) otros muy mal (Brubaker), pero en cualquier caso era una losa que pesaba mucho sobre el personaje.

Con estos elementos como base del trabajo de Soule, tenemos en primer lugar un oscurecimiento del personaje que se nota ya en el traje diseñado por Ron Garney y el tono de las historias más detectivesco y con el noir como base. Partiendo también de la idea (muy discutible) de que Daredevil es el Batman de Marvel, Soule decide dotarle de un sidekick al más puro estilo Robín. Punto Ciego será el muchacho que con una especie de armadura (¡¡que va a pilas!!) creada por el mismo y que le da invisibilidad, usara su leve conocimiento de artes marciales para defender su comunidad de varios mafiosos..

La idea aunque algo ridícula, sirve a Soule para dar un toque social a la colección, algo que siempre a funcionado muy bien en Daredevil, Punto Ciego es un inmigrante ilegal chino y Daredevil le toma bajo su ala, consciente de que lo haga o no, el chico va a seguir defendiendo a los suyos, así al menos tendrá un entrenamiento decente que mejorara sus habilidades. Todo esto enlaza bastante con la etapa Nocenti/Romita Jr recordando el personaje de Punto Ciego a Tyrone. El que Daredevil ejerza de maestro cual Stick, traerá problemas y la carrera heroica de Punto Ciego tendrá múltiples consecuencias, sin embargo el tema social que era el enfoque que mejor parecía funcionar aquí, muy pronto dejara de tener importancia.

Respecto al tema de la abogacía, en principio pareciera que su importancia iba a ser relativa, ya que muy pronto pasa a segundo plazo, sin embargo la construcción de la etapa y el verla en su conjunto deja claro los planes a largo plazo que tenía Soule y como esta faceta será uno de los puntos culminantes de su etapa, con cambios muy importantes para el estatus legal de los superhéroes que deberían tener importantes repercusiones en todo el Universo Marvel. Con todo al principio de la etapa nos encontramos a Matt habiendo dejado la abogacía por libre y pasándose al “enemigo”, siendo así fiscal dentro del la ciudad de Nueva York y empezando realmente por lo más bajo, siendo su despacho un cubículo en lo que antes era el hueco del ascensor y teniendo varias dificultades en sus primeros casos.
En cuanto al tema de la identidad, fue una de la mayores polémicas con las que empezó la etapa. Si con Waid, Matt estaba en San Francisco, con pareja y habiendo asumido que su identidad secreta sería algo que nunca podría recuperar, la etapa Soule se inicia con Matt de regreso a Nueva York soltero y sin que nadie, absolutamente nadie, recuerde su identidad secreta. Sin explicaciones, la etapa empieza así y más de un lector puede tener la sensación de haber sido engañado, sin embargo, poco a poco, Soule va dejando pistas aquí y allí de lo que ha sucedido. El como, el porque y lo que esta dispuesto a hacer Matt para protegerlo, será el tema de fondo de por lo menos la mitad de la etapa hasta que, de manera sorprendentemente coherente y muy bien pensada todo tiene su explicación.

El tema de la identidad secreta y la recuperación de la misma, le sirven a Soule para ahondar en la esencia misma del personaje, sus motivaciones, su psique, por que hace lo que hace y sobre todo porque sigue haciéndolo y todo aquello a lo que ha de renunciar por el camino. Y es el que guionista de Inhumanos, lo que si deja claro es que comprende al personaje a la perfección y cuales son los mecanismos que le hacen funcionar. Identidad secreta, noir y mundo judicial serán por tanto los pilares en torno a los que se estructura una etapa que empezó mal, se desarrollo de manera magnifica con dos arcos espectaculares y concluyo de manera algo decepcionante. Pero esa queda ya para el próximo día.

viernes, 29 de mayo de 2020

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Charles Soule I.

La etapa completa más reciente del personaje ha estado plagado de claroscuros con una irregularidad evidente. El estar en medio de dos etapas unánimemente aplaudidas (la de Waid/Samnee y la recién iniciada de de Zdarsky/Checchetto) no le ha beneficiado. Como siempre al abordar estas grandes etapas, en este primer post vamos a dar un vistazo meramente numérico, para en los siguientes ya ir al fondo de la etapa.

Entroncada en medido del caos de volúmenes y numeraciones que Marvel, con su idea de estructura por temporadas, ha padecido en los últimos años, la etapa de Charles Soule se inicia como tal en el número uno del volumen V USA del personaje (hay un previo en un especial llamado All-New, All-Diferent Marvel Point One). Este volumen llego hasta el 28 tras el cual la colección recupero su numeración clásica a la altura del #595 tras sumar los diferentes volúmenes del personaje, llegando como tal su etapa hasta el Daredevil #612.

Son por lo tanto 46 números, lo que le convierte en el cuarto guionista que más cómics ha realizado en la historia de la colección regular del personaje, por detrás de Stan Lee con 50 y por delante de D.G Chichester con 44, a ello hay que añadir el Deadpool 13, una suerte de experimento del que Daredevil y Soule formaron parte con una especie de número 7.1, a lo que habría que añadir los dos anuales que el personaje ha tenido durante estos años, uno de los cuales contó con guiones del propio Soule. Se suman además dos miniseries, ambas de cuatro números y ambas escritas por Soule aunque con una relación más bien tangencial con lo que pasaba en la serie regular, la primera Daredevil/El Castigador, el séptimo circulo y la segunda La búsqueda de Lobezno: Arma Perdida.

En la parte artística la etapa empezó de forma muy prometedora, con un genio como Ron Garney al frente, el cual además había oscurecido y estilizado su estilo para adaptarse al enfoque que se quería dar al personaje. Sin embargo tras dibujar entero el primer arco argumental de cinco números (“Chinatown”) y la historia corta de presentación de la etapa , su presencia en la colección se fue diluyendo y, en un mal que afecta a casi todas las colecciones a día de hoy, la etapa careció como tal de un dibujante regular. Con todo Garney es el artista que más cómics ha realizado en este etapa, así a los números 1-5 ya mencionados, suma los de la tercera saga de la etapa (“Arte Oscuro”) del 10 al 14 y luego ya números sueltos como el 17-18, el 20, del 26 al 28 (de nuevo una saga completa, “En el país de los Ciegos”) y luego y para despedirse del 598 al 600 (número redondo que sin duda merecía dibujar). Son por tanto 19 de de los 46 números de la etapa, no llegando por ello ni siquiera a la mitad.

Después de Garney hay que tener en cuanta que los dos últimos arcos argumentales se encargaron de forma completa a dos dibujantes, el primero “Alcalde Murdock” de cinco números corrió a cargo de Mike Henderson el segundo, “La Muerte de Daredevil” de siete números contó con el excelente trabajo de Phil Noto. De los 15 números que quedan Goran Zudzuka dibujo seis (8 y 9, una pequeña historia llamada “El Bluff del hombre ciego”, 15 y 16 otro pequeño arco llamado el “El Séptimo Día”, y los 21 y 22 que formaban parte del arco “Supremo”). Matteo Buffagni dibujo los números 6 y 7, un pequeño arco con Elektra de por medio y c on el explicito titulo de “Conexión Eléktrica”. Marc Lanning aporto su trabajo el #19 que formaba parte de la fundamental saga “Púrpura”. Alec Morgan dibujo los números 23 al 25 del arco “Supremo”, mientras que Stefano Landini realizo los números 595 al 597.

A esto habría que sumar a Rod Reiss y Mike Perkins, los cuales dibujaron respectivamente dos historias secundarias de los número 595 y 600, con guiones de Christos Cage y Robbie Tompson. No conviene cerrar este caos de hasta ocho dibujantes para cuarenta y seis números sin mencionar la figura del colorista Matt Milla, el cual aportaría cierta coherencia visual a la etapa (y más ahora cuando el papel del colorista, ante la paulatina desaparición del entintador, ha ido adquiriendo más relevancia) ya que se ocupo del color de todos los cómics excepto los siete de Phil Noto que se colorearía el mismo. Destacar también dentro de este repaso numérico la excelente calidad de las portadas de la colección, con autores del nivel de Bill Sienkiewicz (autor de una poderosa e icónica portada con Elektra y Daredevil en el centro), Dan Panosian o Mike Deonato Jr.

A modo de resumen/conclusión, lo que este repaso numérico deja a las claras es uno de los principales problemas no sólo de Marvel, si no también de DC en los últimos años, esto es las casi imposibilidad de establecer un equipo creativo sólido y estable durante un largo periodo de tiempo. En el caso de Daredevil es más sangrante después de venir de etapas ejemplares en ese aspecto (Bedis/Maleev, Burbaker/Lark o Waid/Samnee). La imposición de una periodicidad quincenal, los plazos de entrega imposibles, cada vez con estándares de calidad más altos, o la política de continuos relanzamientos/temporadas con lo que ello implica de movimientos artísticos para llamar la atención, esta provocando que si bien si hay etapas más o menos largas de guionistas, estos rara vez están acompañados por un mismo artista (con alguna, pero escasa sustitución) a lo largo de las misma.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil en La Guerra de los Reinos.

Como ya hemos mencionado múltiples veces por aquí, en cuanto a grandes eventos y demás, Daredevil, con su carácter eminente urbano y su condición casi de outsider dentro de la primera línea marvelita, suele quedar fuera de los mismo o si acaso participar de manera muy tangencial. No ha sido el caso de esta Guerra de los Reinos donde el hombre sin miedo ha jugado un papel muy relevante por empeño de su principal artífice, el guionista Jason Aaron.

Resumido muy brevemente, La Guerra de los Reinos es el punto culminante de la larga y brillante etapa de Jason Aaron en Thor, una idea que se empezó a concebir hace años y que habida cuenta de su repercusión en todo el Universo Marvel, la editorial decidió sacar de la colección del Dios del Trueno y transformar en el evento de la temporada. La historia es fundamentalmente la batalla final contra Malekith y sus hordas que tras saquear (o aliarse) con los restante nuevo mundos de la mitología asdgardiana se dispone a arrasar con el décimo: Midgard, esto es la Tierra y aquí sus héroes tendrán mucho que decir al respecto.

El papel de Daredevil en el evento parte del mismo primer número de la miniserie central, cuando se ve obligado a combatir las hordas invasoras de Malekith en plena Cocina del Infierno, sería sin embargo en el tercer número cuando su protagonismo aumente al hacerse, previa petición de un cegado Haimdall con la espada Hofund lo que le convierte en guardián del Bifrost, el Puente del Arco Iris que conecta los diez mundos entre sí y en casi un dios por derecho propio.

Aquí Aaron juega con múltiples ideas que dejan a las claras su conocimiento e interés en el personaje, por un lado las profundas raíces católicas de Daredevil, no terminan de estar a gusto en un mundo de presuntos dioses y en un conflicto que parece poner en un brete su fe, por otro lado que el guardián tradicional del Bifrost, el hombre que lo ve todo y lo vigila todo para proteger Asgard, se haya quedado ciego como consecuencia de las acciones de Malekith y elija a otro ciego como Daredevil para ser su sucesor no deja de ser paradójico. Por último, Aaron plantea la idea de dar a un personaje urbano, de poderes limitados, un poder inimaginable que eleva sus supersentidos hasta casi la omnisciencia, tornándolos en algo así como “omnisentidos”.

A lo largo de la miniserie, Daredevil será importante para guiar a Thor en su camino hacía la victoria y también dará a muestras de su coraje e incapacidad para rendirse aún con todo en contra enfrentándose a gigantes de hielo y demás monstruos aliados con Malekith. Pero donde de verdad tendrá protagonismo el cuernecitos será en el serial en tres partes que protagonizara dentro de la antología The War of the Realms: War Scrolls.

War Scrolls es una miniserie de tres números que complemente y amplifica lo que sucede el evento con tres historias cortas en cada grapa, la más importante de la cuales es sin duda la protagonizada por Daredevil, “The God Without Fear”, más que nada por estar escrita por el propio Jason Aaron y contar al dibujo con toda una estrella del cómic USA actual como es Andrea Sorrentino. En España la miniserie, junto a otras relacionadas con el evento fue recopilada en tres tomos de tapa blanda que bajo el nombre de Universo Marvel: La Guerra de los Reinos Extra, ofreció un material de interés y calidad muy desigual.

En lo que se refiere a “The God Without Fear”, Aaron empieza siempre con un flashback en el que nos muestra la incomodidad de DD con Thor y lo que este representa, su lado oscuro con su inmensa capacidad para la violencia y su entrenamiento como “dios” por parte de Heimdall que tiene ecos de Stick. En la historia Aaron nos muestra como Fisk es capaz de pactar con Malekith y no sólo salir airoso si no con ventaja o el pensamiento lateral del que muchas veces hace gala Daredevil, enfrentándose con Malekith mismo y su lugarteniente Kurse, para, sin poder impedir que se destruya el Puente del Arcoiris si haciéndole daño y dándole a conocer el miedo al fracaso, algo que hasta entonces ni siquiera había concebido. Pero por encima de todo donde más destaca la labor de Aaron es en mostrar, como aún omnisciente, la esencia de Daredevil esta en su faceta de guardián y protector de la Cocina del Infierno, simbolizada aquí en una pequeña iglesia a la que salva del ataque de hordas de gigantes de hielo.

Cada capitulo es de apenas de diez páginas, pero tanto Aaron como Sorrentino dejan con ganas de ver un Daredevil realizado por ellos de manera regular, Aaron por su conocimiento del personaje y lo bien que sabe captarlo, Sorrentino como sólido narrador , (aquí mucho más que en su celebrada etapa en Green Arrow) por lo bien que sabe “mover” al personaje y representar sus supersentidos y la forma en la que el personaje ve el mundo. Estamos pues ante una pequeña joya, que esta entre lo mejor del evento y que por desgracia se hace muy corta.

Queda una adenda en forma de una grapa, La Guerra de los Reinos: Omega, una suerte de epílogo/prologo a todas las historias surgidas alrededor del evento y sus consecuencias de cara al futuro, que de nuevo con guiones de Aaron y en este caso dibujo de Ron Garney (cuyo Daredevil es, como siempre excepcional) nos muestra en apenas siete páginas como Daredevil devuelve a espada, reflexiona sobre sus dudas por su papel en la Guerra y afianza su amistad con Heimdall, que exalta su figura como clave en la victoria final y le regala unos bastones hechos con fragmentos de Yggdrasil, el árbol del mundo, cuyo peso e importancia para el personaje de momento esta por ver.

domingo, 8 de marzo de 2020

Historia de un hombre sin miedo especial: Marvel Knights 20. Celebrando el aniversario de una nueva era.

El impacto del sello Marvel Knights en la Marvel del siglo XXI es fundamental, así que llegada la hora de celebrar su vigésimo aniversario la editorial opto por una miniserie homenaje coordinada por una de sus más rutilantes y recientes estrella: Donny Cates.

Miniserie de seis números en origen, publicada en España en formato tomo por Panini Comics, la labor de Cates fue más la de una suerte de showrunner que plantea la trama general de la historia a la par que escribe los números de apertura y cierre. Serían otros guionistas como el también de moda Matthew Rosenberg o los menos conocidos Tini Howard y Vita Ayala, los que completarían la labor en los guiones de una miniserie que no debemos olvidar, se publico originalmente en apenas tres meses.

Al dibujo tenemos a Travel Foreman que abriría y cerraría la miniserie contando con la colaboración de Kim Jacinto y Derek Frindolfs en el primer número, Niko (“Leones de Bagdad”) Herinchon que dibujaría los números dos y cinco, mientras que Damian Couceiro y Joshua Cassara harían lo propio con los números tres y cuatro respectivamente. Ningún dibujante estrella y sólo dos realmente conocidos (Foreman y Herinchon) para un proyecto que tal vez mereciera más foco.

La historia que plantea Cates busca tratar con los principales personajes que dieron brillo al sello, con la significativa ausencia de los Inhumanos (con los que el propio guionista había tratado no hace mucho bajo el descriptivo titulo de, La Muerte de los Inhumanos), teniendo especial relevancia Daredevil, Puinisher, Elektra y Pantera Negra. Siendo el concepto de identidades olvidadas el foco fundamental de la obra, la figura de Karen Page (una de las muertes más significativas de los primeros tiempos del sello) y de El Vigía (el personaje original tal vez más relevante que saldría de Mavel Knights) tendrán también un papel central.

La idea consiste en jugar con el misterio de lo que esta pasando, no conociendo el lector, ni los personajes el motivo por el que el mundo esta tan diferente y la razón por la que ellos sólo recuerdan fragmentos de su verdadera identidad, todo aderezado con conceptos tan queridos a lo superheroico como son, el sacrificio o el circulo de violencia en el que siempre están atrapados. Una idea que recuerda mucho a lo que Kirkman y Ottley plantearon el arco Reboot?, en Invencible.

Lo que fundamentalmente buscan trasmitir Cates y sus colaboradores es la noción de lo que implica ser un héroe, la posibilidad o no de aprovechar una segunda oportunidad y el hecho de que hay cosas que siempre están destinadas a ocurrir (que Fisk y Murdock choquen esta entre ellas, claro). El problema fundamental de la miniserie es por un lado su poca estabilidad gráfica, con dibujantes demasiados diferentes entre si y con una calidad demasiado dispar y por otro el que no parece que en ningún momento, salvo guiños puntuales, se pretenda captar el tono de aquello que en teoría se esta homenajeando. Por otro lado aunque la idea de jugar con el misterio de que es lo que realmente esta pasando, puede ser divertido, si al lector no se le dan pistas para que pueda sacar conclusiones (equivocadas no) sobre lo que sucede, gran parte de esa diversión se pierde por el camino.

Con todo estamos ante un cómic de lectura agradable, que consigue trasmitir muy bien esa sensación de desconcierto que en todo momento busca y en el que los personajes, su modo de comportarse y su forma de pensar esta muy bien conseguida. Un homenaje interesante a un sello fundamental de la historia reciente de Marvel, pero que por desgracia ni es tan ambicioso, ni tan relevante como debería haber sido.

Como apunte final, señalar lo desastroso que es la nueva forma de edición de Panini de este tipo de tomos, no sólo se eliminan las solapas sin ninguna rebaja de precio, si no que los créditos de la pagina inicial, antes ordenados por funciones y capítulos, ahora son un totum revolutum bastante más confuso y que dificulta que de un simple vistazo se vea quien ha hecho que, uno más de los pasos atrás que viene dando Panini desde el año pasado en su forma de editar Marvel en España.

jueves, 5 de septiembre de 2019

Historia de un hombre sin miedo Especial: Daredevil ¡El hombre sin miedo!

Miniserie de cinco episodios a modo de epilogo de la decepcionante etapa de Charles Soule al frente del personaje. Semanal en origen cuenta con la participación de hasta cuatro dibujantes siempre bajo guiones del casi desconocido Jed MacKay. En España, Panini ha tenido a bien recopilarla en un tomo de la ya casi extinta línea 100% Marvel con solapas, a imagen y semejanza del los demás tomos de la colección del personaje, a la que se da cierre en este formato antes de volver a la grapa casi una década después.

El cierre de la etapa Soule ya dejaba bien claro que ese, La Muerte de Daredevil, a la que se hacía referencia en la saga final, era algo cuando menos matizable. Sin embargo antes del relanzamiemto de la colección a cargo de Chip Zdarsky y Marco Checchetto aún había hueco para contar una historia que ahondaba en esa saga final del personaje. Así a lo largo de Marzo del presente año vio la luz una miniserie semanal que contó con los guiones de Jed MacKay, un por entonces desconocido guionista que ahora aparece como estrella emergente tras el éxito de la miniserie de la Gata Negra.

A los lápices tendríamos hasta a cuatro dibujantes distintos repitiendo sólo Danilo S.Beyruth que haría los números uno y cinco de la miniserie. En el resto tendríamos al también casi desconocido Paolo Villanellli y a los más conocidos Iban Coello (Venom) y Stafano Landini (Punisher, Daredevil), aunque muy diferentes entre si, el tono de la historia y el color común a todos de Andrea Mossa permitía cierta sensación de unidad gráfica. Con todo y desde un punto de vista artístico, sin duda lo más llamativo son los sangrientas y espectaculares portadas de Kyle Hotz y Dan Brown.

A nivel conceptual, la miniserie resulta bastante interesante, tirando del tópico de que cuando se esta a punto de morir toda tu vida pasa antes tus ojos, MacKay construye un relato sobre la dura rehabilitación de Matt en el que se van repasando alguno de los principales momentos y claves de su existencia. Sus novias, sus aliados o sus enemigos pasan ante sus ojos para tornarse bien en apoyos, bien en obstáculos a superar de cara a conseguir recuperarse. A lo largo de toda la historia esta presente la idea de que Matt ya ha hecho suficiente y de que a Daredevil se le ha pasado el momento, algo que Foggy apoya fervientemente pero que sus amigos en la comunidad superhéroica no terminan de creer.

Aunque podría resultar confuso y hasta cierto punto ofensivo que la miniserie tenga el mismo titulo que la mítica colaboración entre Frank Miller y John Romita Jr. en los 90, cuando ambos genios recrearon el origen del personaje, los cierto es que ese ¡El hombre sin miedo! del título tiene sentido dentro de los parámetros de lo que se quiere contar el cómic. Aquí, lo del hombre sin miedo lejos de ser algo metafórico se torna en algo real antes las dudas y si, los miedos de Matt tras lo acaecido en La Muerte de Daredevil, todos estos serán los elementos en torno a los que pivotara el cómic y la idea central girará así en torno a si Matt será capaz de superar/abrazar esos miedos y hacerse más fuerte o si será derrotado por ellos haciendo que esa “muerte” sea más literal de lo que pudiera pensarse.

Lo obvio de la respuesta no quita merito a un cómic que sabe indagar en la psique del personaje, explorando sus puntos débiles y fuertes, a la vez que muestra una vez más como él mismo es, no pocas veces, su propio peor enemigo. Además Mackay tiene el acierto de recuperar a Kirsten McDuffie a quien Soule se saco de encima de manera un tanto precipitada, ahondando de paso en la importancia capital que Foggy tiene para Matt como amigo, confidente y principal apoyo. En fin una miniserie mejor de lo esperable que desde luego no esta a la altura de su homónima pero que se ha ganado el derecho a llevar ese titulo por méritos propios.

sábado, 27 de julio de 2019

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil Anuales volumen V.

Decidida a recuperar su tradición con respecto a los números anuales, Marvel ha dotado en este nueva temporada a Daredevil de dos, de diferente calado e interés, y que en España Panini ha tenido a bien (con bastante acierto) incluir en los tomos de la serie regular del personaje.

Haciendo un somero repaso por la historia de los anuales de las colecciones del Universo Marvel, aunque más o menos relevantes siempre han tenido cierto peso al menos entre sus personajes más importantes. Su evolución han pasado por diferentes fases desde su concepción. Y es que en un principio nacieron como números especiales del doble de páginas y más precio donde, en una suerte de número 13 de la colección acogía un hecho relevante para la strip, con la idea de dar algo grande a los lectores por su sobre esfuerzo económico, así en los primeros anuales asistimos a la boda de Reed y Sue en los 4F o al nacimiento de Los 6 Sinienstros en Spiderman.

Pronto sin embargo empiezan a perder su esencia y se convierten en contenedores para la reedición de números clásicos, llegando a ser casi sustituidos durante los 70 por los Giant Size cómics trimestrales de concepción y espíritu parecido al de los primeros anuales. No duraron sin embargo mucho y en los 80 los anuales volvieron a adquirir cierto peso, aunque pronto más como contenedores de multisagas del estilo de Atlantis Ataca o La Guerra de la Evolución, que no como puntos claves en la trayectoria de sus protagonistas, siempre claro con excepciones como la de la boda de Peter y Mar Jane.

Ya en los 90 llego una variante temática sobre esto con agrupaciones por sagas “familiares” (La Vendetta Vibranium de las series de Spiderman o El Factor Terminus de Los Vengadores) o bien más de carácter conceptual (contar las historias desde el punto de vista de un villano o crear un personaje nuevo), hasta que ya bajo la égida de Quesada los anuales empezaron a perder peso y casi desaparecer en los albores del siglo XXI. Hace ya sin embargo más de una década que Marvel ha vuelto a recuperar esta tradición si bien muy lejos del resplandor de antaño y sirviendo más como campo de pruebas para nuevos talentos. Cabe preguntarse, que sentido real tienen hoy en día estos números especiales cuando las colecciones cuentan en su mayoría con entre 18 y 24 entregas al año, limitando su carácter supuestamente especial al número de páginas ya que su relevancia e impacto para el personaje/s suele ser mínima.

En lo que a Daredevil respecta, aunque lleva en el candelero más de 50 años de manera más o menos ininterrumpida, nunca ha sido un personaje especialmente superventas salvo momentos puntuales, por lo que frente a los más de 20 anuales de Spideman o los 4F, Daredevil contó durante su primer volumen con apenas 11 anuales de los cuales 2 contenían reediciones. En las sucesivas remuneraciones que ha conocido la editorial a lo largo de ese siglo XXI, el personaje ha contado (antes del volumen actual) con dos anuales más uno en la época de Brubaker que tuvo una continuación en un One-Shot ,que si no de manera oficial, si de forma oficiosa puede ser considerado otro anual y otro que guionizado y dibujado por Alan Davis formo parte del retorno del artista británico a ClanDestine.

En el volumen iniciado por Charles Soule y Ron Garney en 2015 tenemos dos anuales de los cuales Soule sólo guionizaría el primero, siendo el segundo una historia ambientada en el pasado de Daredevil y realizado por autores relativamente desconocidos tanto en guión como en dibujo, redundado en la idea de usar este tipo de especiales como campo de pruebas. Los anuales han sido incluidos por Panini en la colección regular en tomo del personaje, el primero el tomo 10, segundo de la etapa Soule (El bluff del hombre ciego), el segundo en el tomo 15 penúltimo de la etapa del guionista al frente del Hombre sin miedo (Alcalde Murdock). Lo curioso es que ambos aparecen reseñados como Daredevil Annual vol. 5 USA 1, error por cierto ya cometido con el personaje en los años 80 cuando se número el annual 5 como si fuera el 4, de hay que a veces aparezca reseñado como anual 4b.

Entrando en los cómics en si el primer anual, con fecha de portada de Octubre del 2016, cuenta con dos historias, una principal a cargo de Charles Soule a los guiones y Vanessa R. del Rey al dibujo y una de complemento con Roger McKenzie al guión y Ben Torres al dibujo, una estructura clásica de este tipo de especiales que en sus tiempos solían contar con esas historias de complemento.

La historia central supone la recuperación del personaje de Eco creado en los primeros tiempos del sello Marvel Knights por David Mack y Joe Quesada. El cómic, que no tendrá en si repercusión alguna para lo que Soule venía contando en la colección regular, juega con la figura de Klaw como villano y como las diferentes discapacidades de Daredevil y Eco (uno ciego, la otra sorda) se compensan ante el ataque del villano. Lo más destacado es sin duda el peculiar dibujo de Vanessa R. del Rey, con un estilo con ciertos toques del undergound y muy expresivo.

En cuanto a la historia de complemento tenemos a un Ben Torres con clara influencia corbeniana que dibuja un recuperado guión de Roger McKenzie. Difícil de situar en continuidad con un Gladiador salido de madre y más dispuesto que nunca acabar con Daredevil. Que McKenzie vuelva a guionizar algo de Daredevil siempre es bien ya que antes de la llegada de Miller y durante los primeros números de este al dibujo hizo un gran trabajo con el personaje, aunque su visión de un Gladiador totalmente desquiciado no termina de convencer,

El segundo, con fecha de portada de Octubre de 2018, tiene una única historia a cargo de Erica Schultz al guión y Marcio Takara al dibujo. Se trata de un cómic ambientada en el pasado cuando Misty Knight todavía era policía y no había recibido su brazo biónico y Daredevil daba sus primeros pasos como héroe. El encuentro entre ambos provocara que salten chispas ante el recelo que Mistyy muestra por los héroes enmascarados, como siempre pasa en este tipo de historias, ambos se verán obligadas a colaborar y Misty se dará cuenta de que quizá Daredevil no sea tan malo. Un cómic realmente entretenido con un dibujo muy dinámico y que aunque intrascendente se lee con una sonrisa en la boca.

lunes, 4 de febrero de 2019

Historia de un hombre sin miedo especial: La búsqueda de Lobezno. Arma Perdida.

Miniserie de cuatro números en origen publicado en España por Panin en dos números dobles y que tiene como principal interés para el hombre sin miedo el que el guionista del cómic sea el mismo que el de su serie regular: Charles Soule.

Hace algo más de cuatro años, Charles Soule y Steve McNiven desarrollaron la miniserie de cuatro números Death of Wolverine que supuso la muerte del Logan del Universo Marvel tradicional, desde entonces y pese a eventuales sustitutos (Old Man Logan, Laura Kinney...) el regreso del Lobezno original era cuestión de tiempo. Así a finales del año pasado se empezaron a sentar las bases para ese retorno primero con apariciones de Logan en múltiples colecciones y lugares aprovechando que de alguna forma tenía la Gema del Tiempo y después con un mini evento, La Búsqueda de Lobezno que estaría encabezado por el hombre que lo mato, Charles Soule.

Esta búsqueda que en un principio estaba destinada a ser comandada por Bendis antes de su marcha a DC, se organizo con una estructura similar (aunque en pequeñito, claro) a la de La Era de Apocalipsis noventera, un especial de apertura, uno de cierre y cuatro miniseries de por medio que relataría diferentes ángulos de esa búsqueda. En lo que aquí nos ocupa, Daredevil participaría en el especial de inicio y de cierre así como en la miniserie Arma Perdida todo ello escrito por Charles Soule.

En el especial de apertura que contaría con dos historias, la primera con dibujo de David Marquez, la segunda donde sale DD con los lápices de Paolo Siqueira. La presencia de Daredevil se limita a aceptar el encargo de Kitty Pride de buscar a Lobezno. La excusa argumental aquí es algo pobre ya que se basa en que sin Madrox la faceta más detectivesca de los mutantes está algo floja y ahí sería donde entra el cuernecitos, además de aportar una supuestamente necesaria perspectiva "externa", en realidad una mera excusa para meter al personaje en medido del meollo al ser Soule el guionista de su serie regular.

Entramos así ya en la miniserie propiamente dicha que contaría para la ocasión con los lápices del italiano Matteo Bufagni cuyo gran dominio del claroscuro y momentos que recuerdan a Michael Lark le sientan muy bien al personaje. Aquí Daredevil reúne su propio equipo de investigación compuesto por Misty Knight, con una antigua relación con Matt y cuya presencia en su faceta de investigadora privada es totalmente coherente. Como también lo es la de Frank McGee, personaje co-creado por el propio Soule en su etapa en Inhmanos y que ya había colaborado con DD en el arco argumental Arte Oscuro (con guiones del propio Soule) y cuya faceta de antiguo policía puede aportar mucho a la investigación. Por último y tal vez el miembro más extraño del grupo tenemos a Cifra, la “cuota” mutante del equipo al que sin embargo Soule sabe sacar provecho y termina siendo fundamental en la investigación.

La historia como es lógico al formar parte de un macroevento no podía tener final feliz en el sentido de encontrar a Logan pero si sirve a Soule para bucear en el pasado de Lobezno y rescatar a dos personajes del pasado del mismo, en concreto de la muy interesante etapa de Larry Hama y Marc Silvestri al frente de la misma. Con todo la miniserie peca de una intrascendencia casi absoluta, apenas relevante para los personajes (lo único quizá será ver si ese conato de relación en McGee y Misty va a algún lado, que no tiene pinta) y desde luego totalmente irrelevante para Daredevil y su devenir en su serie regular por mucho que el guionista sea el mismo. En lo que a la búsqueda en si de Lobezno respecta, la aportación de la miniserie es apena una pequeña pieza de un puzzle que ni siquiera se resuelve en este evento.

Llegamos así al especial de cierre con dibujos del español Ramón Rosanas donde la presencia de Daredevil apenas si pasa de anecdótica y donde se viene a descubrir que en realidad todo este tinglado no ha servido para gran cosa más allá de colocar las piezas para el regreso de Lobezno propiamente dicho que se producirá en su propia miniserie. En definitiva, y en lo que a Daredevil respecta (y la verdad en lo que a Lobezno también) un evento totalmente irrelevante que si por algo destaca es por el buen hacer de un Baffagni que le tiene bastante bien pillado el punto al personaje.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Bullseye, corriendo con el diablo.

Con este tomo, Panini completa en España la fracasada iniciativa de, al albur de las series de Marflix, crear toda una franquicia entorno a Daredevil bajo el lema de Corriendo con el diablo. Más allá de esta ausencia de éxito, la idea ha dado de momento lugar a una obra notable (Kingpin) y a una autentica aberración (Elektra). Falta por ver que tal le ha ido a Bullseye.

No es Bullseye un personaje especialmente agradecido a la hora de formular sus “aventuras” en solitario y es que el psicópata de la puntería perfecta más allá de su labor como mercenario y su presencia como contrapunto casi cómico (y terrorífico) en grupos como Thunderbolts o Los Vengadores Oscuros, ha funcionado siempre mejor como enemigo implacable y sin escrúpulos de cualquiera que sea el héroes que se topara por el camino. Como sucede con la mayoría de los grandes villanos el exponerlo demasiado trae consigo una banalización de su figura o incluso la tentación de convertirlo en (anti)“héroe” para justificar su protagonismo. Casos así hay muchos en el Universo Marvel y no siempre han salido bien.

Esto no ha impedido sin embargo que Bullseye haya disfrutado de varias miniseries desde que empezó el siglo XXI (narrando sus orígenes y motivaciones, enfrentándolo al Punihser o asumiendo el papel de Ojo de Halcón durante el Reinado Oscuro). Así las cosas esta nueva miniserie (fallido proyecto de serie regular en realidad) opta por el camino más sencillo, el ya mostrado en las anteriores aventuras del personaje en solitario y decide centrarse en su labor de mercenario, poniendo el foco en su total carencia de empata y en su macabro sentido del humor,

Al guión tenemos a Ed Brisson (Old Man Logan) uno de esos nuevos escritores que Marvel se esta empeñando en promocionar ante el abandono masivo de talento que la editorial ha sufrido en los últimos años, al dibujo esta el español Guillermo Sanna con un trazo simple, algo feista y tremendamente expresivo. Hay además una (simpática) historia de complemento a cargo del creador literario del personaje (Marv Wolfman) y el dibujante Alec Morgan que ahonda en el peculiar carácter del villano y en como pese a estar presuntamente contra las cuerdas siempre tiene un as en la manga.

El guión de Brisson parte de la premisa de un nuevo encargo para Bullseye, en este caso rescatar al hijo de un mafioso retenido por un cartel de la droga colombiano y de paso arrasar con los líderes del mismo por atreverse a llevar a cabo semejante acción. La cosa se complica cuando una agente del FBI inicia, casi en solitario, la caza de Bullseye responsable de la muerte de su marido en un encargo anterior y cuando el líder de los narcos colombianos resulta ser tan brutal y despiadado como el propio Bullseye. Brisson tiene ademas el acierto de recuperar a dos personajes como Bala o Shotgun que jugaron un papel más o menos relevante en el añorado Daredevil de Nocenti y Romita Jr. todo un guiño a los lectores veteranos que es de agradecer (incluso recupera al atribulado hijo de Bala, aquí aparentemente feliz por fin).

Con estos mimbres lo que nos trae el cómic es un ensalada de tiros con momentos plagados de momentos de acción espectacular (aquí es donde mejor luce Sanna) y donde se muestra a un Bullseye que es tan capaz de planificar todos sus movimientos como de improvisar cuando la situación así lo requiere. Además el cómic presenta un curioso giro final que nos muestra un Bullseye tan cabrón como jugentón. En definitiva estamos antes cómic tremendamente desenfadado, plagado de acción en el que Brisson es lo suficientemente inteligente como para no buscar la identificación con un protagonista que aquí es tratado más como unan granada tirado en medio de una fiesta, No es un cómic tan interesante y con segundas lecturas como los es el de Kingpin, pero como espectáculo de acción, de puro entretenimiento, es infinitamente superior a Elektra,

domingo, 9 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil la serie, tercera temporada.

Amalgama de influencias, la tercera temporada de Daredevil (y que a la postre ha resultado ser la última) no ha sido la esperada adaptación de Born Again, aunque sí ha tenido mucho de ella, como también toques del Diablo Guardián de Smith/Quesada o incluso de la visión más cotidiana e implicada socialmente del Daredevil de Nocentii/Romita Jr

A nivel de producción, planificación, guion y puesta en escena, se nota prácticamente desde el minuto uno que esta es la serie estrella de Marflix y donde más se han centrado sus esfuerzos y es que aunque la serie haya tenido su tercer showruner en otras tantas temporadas, su solidez como conjunto no es equiparable a ninguna de las otras series de la plataforma. Así la labor de Erik Oleson como conductor del show (primero no ligado al buffyverso de una forma u otra) solo puede calificarse de ejemplar, y es que en términos de solidez y finalización esta tercera temporada de la serie del hombre sin miedo ha sido sin duda la más completa. Sin el desequilibrio que tuvo la segunda, con esas dos historias de calidad e interés tan descompensadas y sin ese final tan precipitado que lastro un poco a la primera, la tercera temporada ha sabido explotar la dimensión trágica del personaje, sus limitaciones y defectos así como sus innegables virtudes, mejor que ninguna otra.

Empezamos la temporada con un Matt Murdock derrotado física y mentalmente tras los acontecimientos de los Defensores, un Matt al que todo el mundo cree muerto y que busca recomponerse acudiendo a sus esencias. Pero el odio y la amargura son demasiado grandes como para avanzar. Por otro lado Wilson Fisk inicia una larga y peligrosa partida de poker con las autoridades en la que poco a poco se va mostrando que juega con cartas marcadas. Mientras Karen y Foggy (con Deborah Ann Woll y Elden Henson detrás, ambos muy bien en su papel) intentan seguir adelante con sus vidas sin terminar de creer que Matt haya muerto pero sin bases para pensar otra cosa. Con estos mimbres se construye una temporada en la que los personajes son el foco central de una nueva batalla entre Fisk y Murdock que ira mucho más lejos que nunca.

La manera en la que se introduce a Benjamin 'Dex' Poindexter (interpretado por un muy acertado Wilson Bethel al que nunca se le llega a llamar Bullseye en la serie, pero vamos tampoco hace falta) sólo puede calificarse de brillante y su evolución de leal sin matices al FBI hasta sicario a la ordenes de Fisk es ejemplar, con una construcción muy cuidada del personaje y sus motivaciones. Algo que también se hace con la figura de Ray Nadeem (papel encarnado por un magnifico Jay Ali ) personaje creado ex profeso para el show y que también es un ejemplo de cómo presentar y desarrollar a un personaje. Pero si hay un personaje (y un actor) que roban el show este es Wilson Fisk (con un hipnótico Vicent D´Onofrio detrás) que aquí se muestra más Kingpin que nunca con una inteligencia y crueldad sin parangón, tanta que para poder hacerle frente Daredevil (de nuevo un excelente Charlie Cox) ha de recurrir (como el Daredevil de Miller) a tácticas de moralidad cuando menos dudosa.

El tema central de la serie gira en torno al amor que Fisk siente por Vanessa (magnética actuación de Ayelet Zurer ) y lo que está dispuesto a hacer y sacrificar por ella y la amistad que Matt necesita para conseguir la victoria. La cabezonería de Matt y sus problemas para confiar en los demás le harán chocar una y otra vez con un muro en sus solitarios intentos por derribar a Fisk, sólo cuando aprenda a confiar en los demás (algo que en cierta medida recuerda a las conclusiones de la potente etapa de Morrison en Batman) tendrá alguna oportunidad de conseguirlo.En fin, una temporada sobresaliente con una concepción de la acción espectacular (para el recuerdo queda ese brutal plano secuencia del cuarto episodio) y tremendamente física y con un final que si bien deja alguna puerta abierta por si se quería continuar, supone un broche de oro a una serie que ha sabido estar a la altura del personaje con el que estaba tratando.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Elektra, corriendo con el diablo.

Proyecto de serie regular que por ventas quedo en miniserie de cinco números, esta Elektra que ahora recopila Panini en un solo tomo forma parte junto a Kingpin y Bullseye del fallido intento por expandir el universo del hombre sin miedo en los cómics al albur de la exitosa serie de Netflix y enlazando con ideas del actual guionista de Daredevil: Charles Soule.

¿Quien es realmente Elektra Natchhios? Cuando Frank Miller la creo en los albores de los años 80 nos la presento como una despiadada asesina con entrenamiento ninja con un solo punto débil: amaba a Matt Murdock y eso termino costándole la vida. En otras obras de Miller, como en Elektra Asesina, era mostrada como una mujer enigmática (casi ausente) y poderosa, con un pasado problemático y que se mostraba esquiva y lejos del alcance de cualquier hombre a los que sin embargo era capaz de manipular a su antojo.

Todo este enigma acabo en los 90 con su retorno de la mano de D.G. Chichester y Scott McDaniel, primero como estereotipo de mujer dura pero sexy de los 90 y luego ya como autentica bomba sexual de la mano de un extremadamente noventero Mike Deonato Jr en su primera (e infame) serie regular, donde Peter Milligan y sus sucesores la transformaron en una heroína de tres al cuarto sin personalidad, lo que sus sucesores no arreglaron ni mucho menos.

Seria en su segunda serie regular, ya en siglo XXI donde primero de la mano de Bendis, y luego (y sobre todo) de la de Greg Rucka se intentaría recuperar la visión de Miller del personaje e incluso hacerla evolucionar, siendo Rucka en este aspecto ejemplar. Su frase “has tenido dos vidas y en ambas has sido una asesina, ¿es eso todo lo que quieres ser?”, demuestra a las claras sus intenciones y su trabajo con ella...algo que sólo duro mientras que estuvo al frente del personaje, ya que en cuanto se fue, Elektra volvió a ser una asesina despiadada y dura...a la que nadie sabía realmente como tratar.

Apariciones aquí y allí, una película de por medio y una nueva serie regular, mostraban a las claras como Elektra caía cada vez más en el camino de convencionalización dejando claro que ningún guionista salvo su creador, y quizá Greg Rucka entendían y sabían que hacer realmente con el personaje. En estas llego la segunda temporada de Daredevil que nos mostraba una Elektra cercana a la que Miller reflejo en la miniserie El hombre sin miedo” (y sensiblemente distinta a la mostrada por él mismo años antes) y de la que, en cierta medida, surge esta nueva miniserie que acaba de publicar Panini.

Su relación con la serie de televisión se aprecia ya en la misma elección del (horrible) traje que luce la protagonista ya que es el mismo que esta lucio durante la segunda temporada de Daredevil, a esto se añade que el guionista, Matt Owens sale del mismo “universo Marflix” donde colaboraba en los guiones de la recientemente cancelada Luke Cage. A los lápices tenemos al español Juann Cabal, dotado de un estilo limpio y claro aunque con una particular aversión por los fondos, lo que no impide que sea lo más rescatable del cómic.

Entrando en la miniserie en si, esta adolece de lo mismo que casi todos los acercamientos al personaje desde su regreso en la ya lejana Caída del Paraíso, la nula visión de Elektra como un personaje complejo y con entidad propia. Aquí de nuevo la vemos como una reticente heroína que para mas inri en este caso carece de todo contexto mientras se enfrenta a un personaje tan fuera de su scope como es Arcade en una nueva versión de su Mundo Asesino en pleno Las Vegas y donde Elektra llega a vestir una suerte de armadura virtual (sic) para enfrentarse a un robotizado Arcade. Un despropósito que además se trata de enlazar ridículamente con todo este evento de “corriendo con el diablo” mencionando de pasada a Kingpin.

El problema de la miniserie (que si se medio salva es debido al dibujo) es que muestra a Elektra como un personaje más, lejos queda su misterio, su compleja personalidad, su capacidad manipuladora, su brillantez estratégica o la tragedia que siempre debería envolverla, que sea Elektra o cualquier otro personaje (masculino o femenino) el que protagonizara este cómic no marcaría diferencia alguna, seguiríamos estando ante una miniserie convencional y absolutamente olvidable a la que solo merece la pena acercarse como coleccionista ya que el material que hay dentro esta muy por debajo de la media (y ya es decir) de lo que se puede encontrar en la Marvel actual.

sábado, 13 de octubre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Kingpin corriendo con el diablo.

A mediados del año pasado tres de los principales personajes enraizados en el entorno de Daredevil (Kingpin, Elektra y Bullseye) recibieron tres series regulares que al final acabaron en miniseries de apenas 5 números. Parecía que iban a quedar inéditas en España pero al final un año después de su finalización, Panini ha decidido recuperarlas empezando por Kingpin.

Matthew Rosemberg es a día de hoy una estrella ascendente dentro del panorama marvelita, su nombre esta asociado principalmente a la franquicia mutante donde ha escrito uno de los cómics más importantes de la misma el presente año, La resurrección de Fénix, hace un año no lo era tanto, aunque ya apuntaba maneras . Su elección como guionista tenía todo el sentido del mundo al haber escrito él mismo la miniserie del personaje ambientada en Civil War II. En los lápices tenemos a dos dibujantes, pero el principal será Ben Torres que hará cuatro de los cinco números que al final compusieron la fallida serie regular. Aunque no es dibujante que se haya prodigado demasiado, al menos hasta ahora, su manejo de luces y sombras y su forma de componer la página recuerda poderosamente a Frank Miller lo que le hacen ser una excelente elección para este cómic. Miguel Sepúlveda será el otro dibujante que en este caso se hará cargo del número cuatro de la colección. Su estilo es muy diferente del de Torres, pero el color conseguirá que la cosa no moleste demasiado.

El acercamiento de Rosemberg a una figura tan compleja como la de Wilson Fisk no puede ser más inteligente, consciente que si enfoca la historia desde su punto de vista corre el riesgo de hacer que el personaje pierda fuerza, ya que en su dobles intenciones, en no saber que pretende realmente, esta gran parte de su impulso, el guionista decide enfocar la historia desde el punto de vista de un outsider. Alguien que sabe quien es Kingpin por lo que se dice de él pero que no lo conoce realmente. Para ello se vale de un personaje de nuevo cuño, Sarah Dewey, una excelente periodista caída en desgracia por su alcoholismo y atrapada en un divorcio brutal que de repente recibe un encargo que puede cambiarle la vida: Wilson Fisk le pide que escriba su biografía., en intento descarado de “lavado de cara” que enlazara perfectamente con los acaecido en Imperio Secreto y con la trama de Alcalde Fisk en Daredevil.

Pese a sus defectos Dewey es una persona ética que cree saber quien es Fisk y que no parece muy dispuesta a entrar en el juego con un Fisk que supuestamente desea dejar atrás todo lo relacionado con el crimen. Pero, por un lado su curiosidad periodística le lleva en primer lugar a querer descubrir que hay de verdad en esas intenciones de Fisk, y por otro lado va cayendo poco a poco en la magnética y arrolladora personalidad del antiguo Kingpin de Nueva York. Es en este juego psicológico donde Rosemberg demuestra una gran pericia, Dewey conduce al lector a lo largo de su investigación para mostrarnos la aparente sinceridad de Fisk, que financia clínicas medicas para ayudar a los más desfavorecidos y que parece rehuir la violencia como método de resolución de conflictos, incluso cuando Daredevil haga acto de presencia para advertir a Dewey donde se esta metiendo, desde su punto de vista (y así lo que el lector percibe) estamos ante un matón disfrazado que pretende amedrentar una periodista que solo esta haciendo su trabajo.

La brillantez de la propuesta del guionista va creciendo poco a poco a medida que van pasando los números y nos muestra ante todo la corrupción y la perdida de la inocencia de una persona, llena de defectos y problemas, pero esencialmente buena que se ve metida en un mundo que le supera, llegando un momento en el que solo tendrá dos opciones: o salirse con los enormes problemas que eso conlleva (incluso para su misma vida), o sumergirse de lleno en el con todas las consecuencias. Su decisión, vendrá a mostrar la verdadera (y monstruosa) dimensión del poder del Kingpin, su verdadero calado (a)moral. Él nunca obliga a Dewey a nada, solo le muestra un camino cuya salida cada vez se va estrechando más, pero en el que pese todo hay elección, una elección que será ella la que tenga que tomar y con la que tenga que vivir lo que le quede de vida.

lunes, 30 de julio de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Estos no son Los Defensores de tus padres.

Apenas diez números, nueve en España, ha durando una colección nacida al albur de la serie de Netflix y que apuntaba a llegar muchos más lejos, Sin embargo que haya durado menos de un año no significa ni mucho menos que la colección carezca de interés.

Se ha hablado mucho y más en los últimos tiempos de como el cine y la TV han influido e incluso condicionado mucho de los argumentos o ideas que se han visto en los cómics del Universo Marvel, ahí esta el ejemplo del hijo negro de Nick Furia, para atestiguarlo. Sin embargo poner estos Defensores como otro ejemplo de ello es un error. Si, el nombre esta tomado claramente de la serie de Netflix que Jessica Jones, Luke Cage, Danny Rand y Daredevil compartieron, pero la esencia de todos esto esta en la cabeza de su escriba y durante tantos años arquitecto del Universo Marvel del siglo XXI: Brian Michael Bendis.

Desde las páginas de Alias y Daredevil primero y más adelante en las de Los Nuevos Vengadores, el de Cleveland fue creado un “Bendisverso” de héroes urbanos, con clara influencia del concepto de Héroes de Alquiler y donde Jessica, Danny, Luke y menor medida Matt (siempre tan solitario, casi alérgico a los grupos) se fueron consolidando como una suerte de no-grupo (aquí si enlazamos con el concepto clave de los Defensores clásicos del cómic) que lo mismo estaban en los Vengadores, lo mismo realizaban una intervención para convencer a Matt que la idea de autoproclamarse rey de la Cocina del Infierno no era buena.

Así las cosas, que aprovechando las sinergias transmedia se usase la unión más o menos temporal de estos cuatro para juntarles en un grupo llamado Defensores no podía ser más natural, y más si al frente de los guiones estaba el ínclito Bendis acompañado para la ocasión por una habitual compañero de armas, el excelente dibujante David Marquez. La marcha (por mucho que marvelitas de pro hablen de forma un tanto despectiva de fuga) del guionista a DC ha provocado que la colección se haya quedado de proyecto a largo plazo en maxiserie de 10 números, ya que Marvel en un raro ejercicio de coherencia ha optado por cancelar el cómic al dejar de contar con el alma mater del mismo.

¿Y que tal estén estos 10 números?, pues muy bien gracias, un mero apunte del potencial que tenía la colección en el que se nota que los autores han disfrutado y han querido hacer disfrutar a los lectores. En todo ello ha sido clave, claro, el desempeño al dibujo de David Marquez, uno de los mejores dibujantes actuales de la antigua Casa de las Ideas que uno sospecha no tiene el reconocimiento que merece su excelsa labor y que realiza en estos Defensores su mejor trabajo hasta la fecha, con la dificultad adicional que implica trabajar en una serie de grupo.

Si por algo destacan estos Defensores de Bendis/Marquez es por lo tremendamente desenfadados que resultan, si, se esa contando una historia muy seria, con vidas en juego y peligros por doquier, pero la espontaneidad, la química (aquí si) que trasmiten los personajes, lo dinámico de la acción y el tono en general es el de unos amigos que se juntan para conseguir detener una amenaza para su ciudad pero que pueden pasarlo bien por el camino. La trama se desarrolla con un Wilson Fisk dejando (una vez más y van...) de ser Kingpin y con ella la aparición de toda una serie de aspirantes al trono que traerán el caos a las calles.

De entre los presuntos herederos destacaran tres, Iguana, venido del pasado del Luke Cage y aparentemente muerto, regresa ahora más poderoso que nunca y con conexiones y apoyas difíciles de explicar. Será la principal amenaza durante estos 10 cómics y tendrá momentos de autentico impacto disparado a quemarropa a Jessica Jones, envenenando a Luke Cage y en apariencia rompiendo la espalda (en un escena muy en plan Bane) a Danny Rand. En segundo lugar estarán la Gata Negra y su lugarteniente Cabeza de Martillo que vivirán un enorme cambio de estatus y que están atrapados entre dos fuegos. Por ultimo y casi a modo de epilogo tendremos a Parker Robbins, alias El Encapuchado, uno de los villanos fetiches de Bendis y que descubrirá que si él tiene muchos conexiones con los villanos, estos Defensores las tienen con los héroes. Por supuesto el propio Fisk tendrá también un papel destacado en la sombra, como marionetista supremo.

A lo largo de estos 10 números Benids y Marquez no dudaran en usar a todo aquel personaje que pueda encajar en la serie y/o les apetezca tratar, así personajes como Masacre o el Punisher (que no sale nada bien parado en manos de Bendis) jugaran un papel de contrapunto cómico (si el Punisher también) y gente como Misty Knight o Elektra (brutal su combate con Danny, lastima que lleve el traje de la serie de TV) jugaran también su rol. El enfoque desenfado de la colección, al que se hacía alusión más arriba se puede ver también en como Bendis juega con la identidad nuevamente secreta de DD (que para disgusto de Luke resulta no ser Gary el boxeador) pese a que esta claro que el autor de Torso no se esta leyendo la etapa de Soule con el personaje y no sabe muy bien como debería funcionar el desenmascaramiento del mismo. También juega con el nombre del grupo aludiendo a que estos nos Los Defensores de la Gárgola...personaje que sin embargo terminará apareciendo en la colección en todo un homenaje al mítico grupo de los 70/80 de Marvel.

En definitiva, los Defensores es una colección fresca, que pese a que trata temas graves (drogas, delincuencia, guerra de bandas...) lo hace con un tono desenfadado a lo que contribuye un dibujo más luminoso de lo que cabría esperar, que se aleja de la sordidez y el tono más noir de, por ejemplo, la etapa de Bendis en DD y que muestra el potencial de un concepto y unos personajes para hacer algo divertido e interesante y que tal vez en algún momento pueda ser rescatado. Sea como sea estos 10 números han estado francamente bien y es una gran despedida/homenaje a los más de tres lustros el guionista lleva, de una forma un otra, trabajando con ellos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: The Defenders, ¿una cuestión de química?

Como culminación de una suerte de primera fase del Universo Marvel/Netflix televisivo, hay en Defensores ecos de los que en su momento fue Los Vengadores para el Universo Cinemático, al menos desde el punto de vista conceptual: Los Defensores tornado en el destino al que se dirigían los diferentes héroes individuales teniendo como elemento cohesionador, allí a Nick Furia o el Agente Coulson aquí a Claire Temple, incluso los villanos, en lugar de ser nuevos, derivaban de una de las cabeceras individuales, allí el Loki de Thor, aquí La Mano de Daredevil/Iron Fist.

Las similitudes acaban aquí, las expectativas generadas con Los Vengadores no eran tan elevadas en Defensores, tal vez porque solo Daredevil y Jessica Jones habían generado un consenso en torno a su calidad, quedando las opiniones muy divididas sobre (la interesante) Luke Cage y (la fallida) Iron Fist. Tampoco el aparataje ni propagandístico ni presupuestario era comparable, ni por supuesto el carisma de los personajes implicados, lo que hacía que en realidad hubiera más expectativas por la nueva serie de Punisher o por la tercera temporada de Daredevil y la segunda de Jessica Jones.

Esta relativa falta de expectativas juega a favor de una serie que también tiene como punto favorable el que conste de tan solo ocho episodios en lugar de los trece habituales que tan problemáticos fueron en cuanto a estructura para Jessica Jones o Luke Cage. Aún y con solo ocho episodios en su haber, lo cierto es que la serie se toma su tiempo en reunir a los protagonistas que no es casi hasta la mitad del show cuando son conscientes de estar combatiendo la misma amenaza. Una vez unidos la serie apuesta por dejar muy claro el rol de cada uno de ellos, con Cage como algo así como referente moral del grupo, Jones como una outsider reacia a colaborar, Rand como entusiasta y algo ingenuo pegamento del grupo y un Daredevil que en teoría debería ejercer el papel de líder.

Y digo en teoría ya que una de las cosas que no termina de funcionar en la serie es la química entre los personajes en especial con Daredevil, que acaba involucrado en todo el asunto de manera cuando menos extraña y que tal vez debido a su identidad secreta, y el traje que conlleva usar, (el tema de la identidad secreta de los superhéroes en las ficciones de imagen real merece sin duda un estudio aparte) no termina de encajar del todo con el resto, y eso que junto con Iron Fist es el que más personalmente esta involucrado con el tema. Es curioso todo esto, la química (y la física) ya funciono muy bien en Jessica Jones entre esta y Cage, al igual que la relación de este con Rand, que esta bien llevada, sin embargo Daredevil no parece que en ningún momento este en la misma onda que el resto, por mucho que intenten ligarlo a Rand convirtiéndole en una suerte de modelo referencia para él o busquen que su relación con Jessica fluya, algo que nunca llega a suceder.

Teniendo como showrunners y guionistas a los responsables de la segunda temporada de Daredevil, la serie carece de los desequilibrios que por momentos acuso aquella, pero también es cierto que retoma los elementos menos interesantes de la misma, para una serie que no parece sentar las bases de un futuro grupo, lo que también es cierto enlace con la tradición de no-grupo asociada en los cómics al nombre Defensores (único parecido con el cómic homónimo) lo que no deja entrever una segunda temporada próximamente, a cambio si plantea interesantes opciones de futuro para Iron Fist y sobre todo para Daredevil.

En cualquier caso y pese a innegables puntos de interés sobre todo en algunos aspectos dramáticos centrados en especial en torno a Daredevil y a Collen Wing mucho más interesante como personaje que su partenaire, la serie falla (si bien no tanto como en Iron Fist) en lo que al tratamiento de la acción se refiere, con unas coreografías de lucha que si bien tratan de resaltar la diferencia de estilos de cada héroe (el barriobajero de Jessica, el eclíptico de Daredevil, el elegante de Iron Fist o el brutal y directo de Cage) no terminan nunca de funcionar en su conjunto haciendo que la mayoría de las escenas de acción no fluyan correctamente. Tampoco esta acertada la serie en en el desarrollo de las relaciones personales entre los secundarios, relaciones de las que hay atisbos pero que podían haber dado mucho más de si.

Aparece así la serie como una gran oportunidad perdida de hacer algo más grande y significativo, algo realmente ambicioso que emulase en trascendencia (evidentemente con otros medios) lo conseguido por Los Vengadores en la gran pantalla. Parece casi como si los creadores una vez conscientes de que las seres individuales habían funcionado más o menos bien, quería quitarse Defensores de encima cuanto antes, haciendo que lo que empezó como punto de destino global se tornase en un compromiso ineludible pero poco apetecible que había que ventilar de la manera más digna posible.

sábado, 8 de abril de 2017

Historia de un hombre sin miedo: Daredevil/El Castigador. El séptimo circulo.

Desde que Frank Miller los enfrentara en la mítica saga Child's Play los encuentros entre Daredevil y El Castigador han sido muchos y rara vez amistosos. Panini publica en un tomo el último de ellos que recopila una miniserie de cuatro números surgida por la influencia de al segunda temporada televisiva de Daredevil.

El enfrentamiento ente ambos personajes siempre ha tenido un hondo calado moral debido a sus casi antitéticas visiones del vigilantismo y condicionadas por el hecho de que Murdock es consciente de que esta a un mal día de convertirse en Castle. Así las cosas las mejores historias entre ambos personajes son las que ponen frente al espejo sus métodos y los que muestran la ambigüedad en las que en no pocas ocasiones se ve obligado a moverse Daredevil frente a la contundencia de los actos del Castigador, que bajo el punto de vista de Matt no es más que otro villano, aunque en el fondo tema que sea más bien un retorcido espejo en el que mirarse.

No ha sido este el enfoque por el que ha optado Charles Soule, a la sazón guionista regular de Daredevil y que aquí se limita a contar un cómic de acción donde Daredevil y su protegido Punto Ciego tratan de llevar a un asesino al aeropuerto de Nueva York para que sea juzgado en Texas mientras que Castle trata de impedirlo para acabar definitivamente con el asesino a la par que este cuenta con sus propios mercenarios que buscan liberarlo.

La estructura que recuerda poderosamente a la película Ruta Suicida o lo que Scott Snyder y John Romita Jr. están haciendo en All Star Batman ofrece un cómic entretenido pero olvidable donde la acción prima por encima de todo y donde el conflicto que alimenta la relación entre los personajes centrales apenas si esta esbozado, pese a tener un fondo con mucho interés y que va a la esencia de los personajes. No contribuye nada a que el cómic sea memorable el dibujo a medio camino entre los desconocidos Relly Brown (el único que parece salvarse), Simon Kudranski y Mast diciendo muy poco a favor de Marvel y sus expectativas para con este cómic que ni siquiera hayan conseguido que un solo dibujante fuera el responsable artístico de una miniserie de tan solo cuatro números.

Con todo la historia mientras se mantiene a ras de suelo con Daredevil y Castle tratando de superarse mutuamente mientras Punto Ciego se ve atrapado en medio de una situación donde hay también mucho ego en juego, el cómic no funciona mal del todo. Son sobre todo los dos primeros números donde además los bocetos de Relly Brown, más crudos y realistas son bastante más interesantes. Sin embargo la presencia de Dinamo Carmesí queda totalmente fuera de scope y no solo no aporta nada si no que parece un pegote sin sentido, que además resta credibilidad a su resolución ya que resulta complicado creer que Daredevil o Punisher puedan derrotar a un enemigo así.

Lo curioso es que de fondo, y como decíamos antes, hay un tema interesante que apenas es explotado en un par de diálogos pero que si va al centro del conflicto entre ambos personajes. Matt sabe que en Texas es muy probable que el acusado sea sentenciado a muerte, al fin y al cabo el destino que le ofrece Punisher aquí y ahora, el propio Punisher le pregunta que cual es la diferencia. Pero claro Matt pese a todo cree en el sistema y si el asesino ha de pagar con su vida por sus crímenes no serán ni él ni Castle quienes lo determinen si no un jurado y un juez tras un proceso debido, esa es realmente la diferencia y lo que para Matt separa a la sociedad de convertirse en una jungla donde impere la ley del más fuerte. Aunque muy de fondo ese el tema central de la miniserie, la que le confiere algo de interés y la que impide que sea el desastre absoluto que en sus dos números finales esta muy cerca de ser.

sábado, 25 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Kingpin en Civil War II.

Como una suerte de prologo de la nueva colección regular del personaje (con muchos visos de ser más bien limitada) llega esta miniserie de cuatro números tangencialmente relacionada con la segunda guerra civil superheroica y que Panini ha recopilado en un único tomo en España.

Lo primero que llama la atención del cómic con un simple vistazo es su dibujo, un trazo feista, deslavazado y por momentos grotesco que no es muy habitual en un cómic Marvel. Sin embargo su elegancia narrativa y su capacidad expresiva es innegable lo que da al asunto un aura especial que desde luego no se deja ver en la historia en si. El autor de los lápices es un artista bastante desconocido para quien esto escribe: Ricardo López Ortíz y por lo que he podido ver este es uno de sus primeros trabajos. Llamativo y distinto, no se pude negar que su trabajo es cuando menos diferente.

A los guiones tenemos a Mattew Rosemberg otro ilustre desconocido que será el encargado de tomar las riendas de la futura serie regular del personaje. Por lo visto aquí el futuro de esta no es muy halagüeño. Y es que la historia que nos narra esta miniserie no aporta nada de verdadero peso al personaje que permita verlo de otra manera o que haga que su bagaje se enriquezca.. Es el enésimo relato que nos muestra el poder y la ambición de Wilson Fisk para controlar el crimen organizado de Nueva York y que se relaciona con la Civil War II por la presencia de Janus Jardeesh un criminal de baja estofa que transformado en Inhumano permite a Fisk ocultarse de las predicciones de Ulysses.

A lo largo de la historia asistimos a un desfile de algunos de los principales criminales callejeros de Marvel con especial relevancia de Turk aquí ascendido casi a lugarteniente de Kingpìn y se nos muestra como el maquiavelismo del personaje logra dar la vuelta a su captura por parte de S.H.I.E.L.D situación en la que Fisk se desenvolverá como pez en el agua. El cómic esta aderezado con la presencia del Punisher que estará muy cerca de lograr por fin su objetivo de asesinar a Kingpin.

El problema de todo es que Kingpin, como tantos otros personajes (Bullseye por ejemplo que parece que también va a contar con serie regular) funciona mejor como amenaza puntual, incluso como elemento en la sombra que controla toda la situación y que parece inalcanzable, exponerlo de esta manera, ya sea en una serie limitada de escaso o nulo interés como esta, ya sea en una serie regular (en lo que sería el segundo intento de dotar al personaje de colección propia) lo único que hace es quitarle parte de su aura y en definitiva convencionalizarlo. Fue lo que paso con Veneno en los 90 que de ser una amenaza poderosa y creíble paso a ser un personaje tremendamente vulgar y puede pasar con cualquier personaje de este estilo al que se sobreexplote.

En cualquier caso y en definitiva una cómic que no aporta nada a la Civil War II cuyo título en portada es un mero reclamo comercial y que lo que es peor no aporta nada a un personaje que es mucho más grande y temible cuanto más espaciadas e impactantes son sus apariciones. Un error de concepto que parece que se va a prologar en el tiempo.

domingo, 19 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil en Civil War II.

Nunca ha tenido Daredevil demasiado peso en los grandes eventos marvelitas, es más una de las claves de la calidad de muchas de sus etapas esta precisamente en eso, sus equipos creativos han podido trabajar con un grado de libertad desconocido en otros personajes más populares, no viéndose obligados a interrumpir sus tramas para contar algo relacionado con el evento de turno. Esta Civil War II no ha sido una excepción y la serie regular del personaje no se ha visto afectada por el crossover, lo que no ha impedido que tuviese un papel en la misma. Cuidado con los spoilers.

A lo largo de los años se ha ido viendo como Brian Michael Bendis, arquitecto fundamental de Marvel tras Vengadores Desnudos, ha ido construyendo sus eventos en torno a grandes golpes de efecto salpicados de muertes y resurrecciones, tenemos caso como el de Ojo de Halcón (que conoció de su mano ambos elementos), La Avispa, Ares y un largo etcétera. Esta Civil War II no podía ser menos y si ya la historia tuvo como punto de arranque la muerte de James Rhodes fue la muerte de Bruce Banner lo que termino de precipitar las cosas.

Dejando de lado la esencia del conflicto (muy rollo Minority Report) la muerte de Banner a manos de Clint “Ojo de Halcón” Barton precipito el pequeño papel de Daredevil en este nuevo drama marvelita en el que nada volverá a ser igual... hasta que en menos de un año llegue un nuevo megaevento y tiro por que me toca. En fin a lo que íbamos, el nuevo status de Matt Murdock como fiscal en Nueva York le convertía en el personaje ideal tanto para acusar a Burton como para describir lo que realmente había detrás de su juicio, un “juicio del siglo” que apenas si ocuparía un par de páginas en la miniserie central pero que sería objeto de un one-shot donde Daredevil seria el autentico protagonista.

Así las cosas en Civil War II: El acusado de la mano de Marc Guggenheim a los guiones y Ramon Bach con Garry Brown al dibujo se nos narra el juicio que ha de terminar la culpabilidad o no de asesinato por parte del acusado Clint Barton sobre el caído Bruce Banner, una acusación que se ve complicada por la aparición de un vídeo donde el propio Banner pedía a Burton que, si ahora que se había librado de la pesadilla de Hulk, volvía a convertirse en este, Burton debería asegurarse de que moría antes de convertirse. La cosa esta claro en que solo Burton vio en Banner un supuesto destello verde en sus ojos que implicaba que iba a convertirse de nuevo en Hulk. El juicio se planteaba por tanto en estos términos: ¿fue la muerte de Banner un asesinato o fue un suicidio asistido?

Guggenheim que entre otras cosas cuenta en su curriculum con colaboraciones en diversas series de abogados y conocedor por tanto de los mecanismo que hacen funcionar un drama judicial, cuenta aquí como Matt dándose cuenta de que el Estado pretende condenar a Burton de la manera más rápida posible y trata de anular pruebas fundamentales, decide como Daredevil investigar que hay detrás de todo esto y aunque perjudique su caso esta dispuesto a ofrecer al acusado un juicio justo. Y es que lejos de lo que el Estado puede pensar, Matt pese a lo precario de su situación (acaba de recuperar su licencia para poder ejercer en Nueva York) y su falta de experiencia como fiscal, no esta dispuesto a dejarse manipular. Quiere condenar a Burton si, piensa que es culpable, pero cree que merece un juicio justo y esta dispuesto a que el jurado emita su veredicto contando con todos las pruebas encima de la mesa.

En El acusado se nos presenta por tanto y ante todo como un drama moral, donde un héroe que por encima de todo cree en la justicia esta dispuesto a apostar por ella aunque signifique perder el caso y dañar su carrera y otro que más allá del veredicto de culpabilidad o inocencia sabe que ha matado a un amigo y no esta seguro de como va poder vivir con ello. Una historia muy bien contada con un sólido dibujo que muestra el carácter de dos de los héroes secundarios pero más reconocibles de la editorial y que mientras que refuerza a Daredevil en su inquebrantable moralidad, deja a Ojo de Halcón hundido y con un futuro incierto por delante.