miércoles, 8 de agosto de 2007

Sin City: Valores Familiares.

Quinta historia larga sobre la ciudad del pecado y primera novela gráfica de la misma, Valore Familiares supone el retorno al Barrio Viejo, a Miho y a Dwight, protagonistas hasta ahora de las peores historias se Sin City.

Publicada originalmente en 1998 y directamente en formato de novela gráfica es una de las historias de las que Miller más orgulloso se siente y es que el formato elegido y la extensión (128 páginas), le obligaron a una planificación y formas de actuar a las que no estaba acostumbrado....y eso se nota y mucho en el resultado final.

Sin City: Valores Familiares supone hasta la fecha el peor trabajo de Miller para la Ciudad del Pecado, y es que como viene siendo habitual en las historias protagonizadas por Dwigth y las chicas del Barrio Viejo, el nivel decrece alarmantemente de una obra a otra, lo que en este caso resulta más desalentador tras la genialidad que supuso Ese Cobarde Bastardo.

En Valores Familiares, lo que Miller pone en cuestión es al idea tradicional de familia, una idea hoy superada ante las nuevas realidades sociales y los nuevos tipos de familia que han ido surgiendo, para ello Miller juega con el contraste entre una tradicional familia de mafiosas italianos (y después de ver El Padrino uno ya sabe la importancia de “la Familia” para los mafiosos italianos) y una familia formada entre dos de las chicas del Barrio Viejo, Barrio que en si mismo aparece como una gran familia que cuida de los suyos, siendo Miller, esta claro que el asunto no podía ir acerca de una profunda reflexión intelectual sobre la familia y sus circunstancias en los albores del siglo XXI, no, lo que Miller planteas es (por enésima vez) una historia de venganza y retribución que incluye una historia contada desde diversos puntos de vista (siguiendo de nuevo el ejemplo de Pulp Fiction) con un leve de toque de misterio, una trama que tal vez diera para una interesante historia corta pero que queda alargadísima para las 128 páginas de la obra, lo que además se ve complementado por un trabajo gráfico excesivamente feista y carente de la fuerza de otras ocasiones, aunque aun así y como no podía ser de otra manera, resulta brillante desde un punto de vista narrativo, desatando en especial Miho, con su mortal baile, muy bien coreografiado por Miller.

Así que tras el excepcional paréntesis que supuso Ese Cobarde Bastardo, de nuevo Sin City como tal empezaba a dar síntomas de agotamiento, ya que el nivel continuaba bajando (algo que parecía difícil tras La Gran Masacre),quedando la anterior historia como poco más que un esplendoroso oasis en el desierto, y es que en Valores Familiares ni la historia es épica ni te agarra por el cuello, ni se trata del enfrentamiento de un hombre contra lo invencible, ni tiene en definitiva prácticamente nada de lo que ha hecho de Miller un grande entre los grandes, Valores Familiares es solo un sucesión de violencia gratuita (algo bastante común en todo Sin City, pero que aquí al no haber historia que contar resulta más gratuita todavía), que a pesar de partir de una idea interesante (la familia hoy en día no es un ente monolítico e inmutable), ni la desarrolla ni la explota con acierto, lo que sin duda hace más difícil el comprender el aprecio especial que Miller parece sentir por esta obra, y es que leyendo sus declaraciones (por ejemplo en el excelente libro Eisner/Miller) uno puede pensar que estamos ante uno de sus mejores trabajos, sin embargo una cosa son las intenciones y otra muy distintas las realidades y una obra ha de ser juzgada por lo que cuenta y no por lo que su autor pretendía contar, así leyendo el comic solo se puede llegar a la conclusión de que Valores Familiares se trata de una obra fallida plagada de buenas intenciones.