viernes, 28 de diciembre de 2012

Daredevil: Corazones en la oscuridad.

Segundo tomo de la etapa de Mark Waid publicado en España que incluye los números americanos Daredevil volumen III 7-10 y 10.1 más el Amazing Spiderman 677 con el que el cuernecitos comparte aventura. 

Continua la reivindicación por parte de Mark Waid del Daredevil más heroico y desenfadado que enlaza tanto con sus primeras historias antes de la llegada de Frank Miller, como con las reivindicables (y algo olvidadas) etapas de (sobre todo) Karl Kesel y (en menor medida) Joe Kelly al frente de los guiones del hombre sin miedo. En este caso no contamos con la presencia de Marcos Martin a los lápices adecuadamente sustituido por Kano (y por un sorprendente Khoi Phan en el 10.1) pero si con la del excelente Paolo Rivera. El apartado gráfico del tomo se ve completado por la labor de Emma Rios (con cierto aire de Paul Pope) en el cómic de Spiderman.

Con el buen recuerdo que dejo el primer tomo y con la presencia en este del premiado Daredevil volumen III número 7 lo cierto es que había ganas por ver como Waid seguía desarrollando al personaje. Bajo este prisma hay pocas sorpresas, Waid sigue apostando por un Daredevil que asume su pasado pero que a base de fuerza de voluntad busca mirar hacía el futuro para no tener que pegarse un tiro. En este sentido es brillante la frase de Matt “¿El viejo Matt?, ¿el punching-ball torturado, acomplejado por la culpa y autodestructivo? Odio a ese tipo”. Con ese dialogo Waid además de meter una buena puya a Brubaker (quien nunca entendió el personaje, llevándole a un patetismo impropio de su trayectoria) deja claro cuales son sus intenciones para con el personaje y el camino que piensa seguir. Un camino que ante el abismo al que había llegado DD se antoja como casi el único posible.

Así las cosas y al igual que ocurriera en la primera entrega, el guionista de Kingdome Come cuenta una historia ligera y entretenida que busca más la aventura que el dramatismo y que esta plagada de ideas interesantes como lo son la relación de Daredevil y la Gata Negra o el enfrentamiento con el Hombre Topo, elementos que pese a resultar obvios (sobre todo lo del Hombre Topo) nunca se había visto por estas páginas. Dentro de la reivindicación de Waid del primer Daredevil destaca también como el escriba recurre a viejos trucos no usados casi desde la época de Stan Lee, como el que los enemigos de DD tratan de cegarle creyendo que así tendrán ventaja sobre él....sin saber claro que Daredevil no necesita precisamente el sentido de la vista. Todo esto realizado con la suficiente gracia como para que parezca, si no algo nuevo, si cuando menos fresco y divertido. Resulta también notable la labor del guionista como dialoguista, en especial en las conversaciones que mantienen Spiderman y Daredevil por lo mucho que dicen sobre ambos personajes.

En cualquier caso si esta serie es lo que es, si ha generado las buenas criticas que ha generado sin duda se debe a la espectacular labor gráfica con la que cuenta. Ya desde el diseño mismo de las portadas que busca resaltar toda la iconografia ligada al personaje, Daredevil es una serie que visualmente llama la atención. El magnifico trabajo (en este caso sobre todo de Paolo Rivera) de los dibujantes de Daredevil se plasma desde la original y llamativa visualización del sentido radar, hasta la concepción de la página como unidad narrativa capaz de contar una historia con total ausencia de texto (brillante en este aspecto la página 14 del número 9). Daredevil ha sido un personaje que por regla general, incluso en sus peores momentos, ha tenido suerte con los dibujantes que han pasado por sus páginas. Esta etapa no esta haciendo más que confirmar esta aseveración.

En definitiva Waid y sus múltiples colaboradores están construyendo una etapa interesante, desenfadada, de momento no demasiado trascendente (aunque ya con subtramas y argumentos a largo plazo) y excepcionalmente dibujado, que brilla con luz propia en el panorama comiquero actual. Con ganas estoy de ver como sigue el asunto.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Batman Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank.

En su permanente afán por buscar nuevos lectores, la majors están cada poco recontando el origen de sus principales personajes, como si esa fuera la clave para atraer sabía nueva al endogámico mundo de los cómics de superhéroes. Enmarcado en esta tipo de iniciativa, DC ha lanzado bajo el titulo de Tierra Uno diversas novelas gráficas, que con autores supuestamente de primera fila, pretendía presentar una actualización de los orígenes de sus más grandes iconos. Tras el Superman de J.Michael Straczynski y Shane Davis le toca ahora el turno a Batman de la mano de Geoff Johns y Gary Frank.

Hasta ahora siempre había tenido la impresión de que a Geoff Johns no se le daba demasiado bien escribir Batman. Su diferentes apariciones en algunos de los cómics que había guionizado por todo el Universo DC no le había dejado muy bien parado y si algo había confirmado su trabajo en la Liga de la Justicia con Jim Lee es que no sabía dialogarlo. En manos de Johns, Batman no parecía alguien preparado para todo y contra todo, si no más bien un arrogante personajillo que se creía a la altura de los dioses. Esta sensación esto se veía aumentada porque a lo largo de su ya extensa carrera en el UDC, Johns había demostrado su gran talento en personajes mayormente luminosos, con un componente superheróico mucho más claro (Superman, Green Lantern, Flash, la JSA). Parecía como si la oscuridad de Batman le disgustase y solo lo usase para asustar a Los Nuevos Titanes, comportarse como un payaso con Hal Jordan o dejarse chulear por este en la nueva JLA.

Por todo esto he de reconocer que si le tenía ciertas ganas al Batman Tierra Uno que ECC acaba de publicar en España. Sentía cierta curiosidad por ver como Johns se defendía en un obra enteramente protagonizada por el Señor de la Noche, y la verdad es que la cosa ha sido bastante decepcionante. Decía yo no hace mucho que Batman es uno de los personajes que más enfoques, interpretaciones y puntos de vista aguanta en el género superheróico, así que no seré ahora yo quien cuestione la visión dada por Johns en cuanto a su interpretación del personaje, pero si es cierto que la considero bastante menos interesante de lo que para un personaje como Batman y un autor del prestigio de Johns cabria esperar. Y es que el Batman que nos muestra Johns es un personaje débil, poco preparado, no muy inteligente y movido más por la ira irracional, que no por una obsesión pacientemente reconducida con años de estudio y entrenamiento. Con esto cuando al final de la historia se intenta forzar una excusa para que Batman siga su cruzada esta queda forzada y poco creíble. Repito la visión de Johns, perfectamente valida me parece muy poco interesante, hace de Batman un personaje mediocre y le resta gran parte de su fuerza al “marvelizarlo” demasiado, en el sentido de que sus debilidades se antojan mucho más grandes que sus (escasas, muy escasas) virtudes.

Así las cosas las cosas lo mejor de la obra es sin duda Gary Frank, cuyo trazo, firme y realista funciona muy bien en la historia que Johns pretende contar. Una historia por otra parte, como siempre que se pretenda recontar el origen de Batman, que palidece en comparación con esa maravilla que es el Año Uno de Miller y Mazzuchelli. La comparación tan injusta como inevitable da como resultado que Tierra Uno esta muy lejos tanto a nivel gráfico, donde los esfuerzos de Frank son notables pero en ningún momento sentimos, palpamos esa Gotham corrupta hasta la médula que Mazzuchelli trasmitía en cada página, como a nivel de guión. El Batman que Miller nos mostraba, joven, si, inexperto también, atisbaba ya esa fuerza de al naturaleza en la que se iba a convertir. El Batman que Johns nos muestra no parece que nunca vaya a llegar a ser ni una mera sombra de aquel.

El resultado global pues es un trabajo decepcionante e innecesario que surgido al albur de las películas de Nolan, carecen de la fuerza y el dramatismo de estas mientras que no aportan nada significativo al mito del personaje. Si acaso para algo ha servido este cómic es para mostrar que Johns no sabe manejarse en ambientes urbanos y oscuros más cercanos al noir que al genero superheróico y que desde luego no termina de manejar a Batman tan bien como al resto de los personajes del UDC.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Historia de un hombre sin miedo especial: Pantera Negra, el hombre sin miedo.

Con dieciocho números americanos recopilados en España en dos tomos Pantera Negra, el hombre sin miedo (en sus últimos números Pantera Negra, el hombre vivo más peligroso) supone la principal, por no decir única, consecuencia de Tierra de Sombras más allá de Daredevil.

Heredera directa de la numeración original de Daredevil (el último número del anterior volumen de Daredevil fue 512, el primero de Pantera Negra, el hombre sin miedo fue el 513) a imagen y semejanza de lo que se hiciera con Hércules en Hulk tras World War Hulk o más recientemente con Journey into Mistery y Thor. Pantera Negra, el hombre sin miedo surge directamente de lo narrado tanto en Tierra de Sombras, donde DD necesita alejarse de Nueva York para replantearse su vida, como del anterior volumen de la Pantera Negra, donde tras destruir todas las reservas de Vibranium del mundo, Pantera se encuentra en una situación similar.

La elección de Pantera Negra como guardián temporal de La Cocina del Infierno tiene bastante sentido: por un lado el parecido estético entre DD y T´Challa es evidente, por otro su relación con Murdock siempre fue muy buena y ya en época de de Roy Thomas como guionista del cuernecitos se narro un encuentro entre ambos héroes donde quedo clara su sintonía y confianza mutua, no en vano el rey de Wakanda era entonces de los pocos que conocían la doble identidad de Matt. A esto hay que añadir que a lo largo de su trayectoria Pantera ha sido visto bajo muchos prismas: rey, político, defensor de los derechos civiles, líder carismático...Aproximarlo a La Cocina del Infierno, acercarlo al género negro y alejarlo de la corte de Wakanda era un oportunidad sin duda interesante para ver como se manejaba el héroe en un mundo que le quedaba ya muy lejos.

El escritor elegido para llevar a buen puerto el proyecto fue David Liss mucho más conocido por su labor como novelista que no por su trabajo en el campo de los cómics. En los lápices encontramos toda una pléyade de artistas de lo más variopinto, con gente como el italiano Francesco Francavilla (artista regular de la colección y dibujante de la primera y más interesante saga). Jeff Palo dibujante no especialmente dotado y más próximo a la caricatura. Shawn Martinbrough junto a Francavilla el dibujante más interesante que paso por la colección y Michael Avon Oeming, cocreador de Powers y cuyo estilo cartoon no termino de funcionar en exceso aquí. En todo caso, a nivel visual tal vez lo más llamativo sean las espectaculares portadas de Simone Bianchi.

La colección se inicia bastante bien con una saga llamada Jungla Urbana que asienta firmemente las bases de lo que será el proyecto. T´Challa fuera de su ámbito, ferozmente independiente (se niega aceptar la ayuda de sus amigos) se enfrentara a una organización mafiosa de origen rumano que pretende tomar el control de La Cocina del Infierno ante la ausencia de DD. La saga que se inicia con el “traspaso de poderes” entre T´Challa y Murdock, presenta los que serán los personajes secundarios de la colección (algunos heredados de Daredevil, otros nuevos) y marca un tono urbano y noir que sin ser nada del otro mundo, si suponen lectura agradable y amena. Algo que por desgracia se perderá a a partir de aquí. La segunda saga de apenas dos números, dibujada por un Jeff Palo de trazo bastante desagradable a la vista y en todo caso inferior a al de Francavilla, afronta las consecuencias de la primera y trae de visita a Tormenta, esposa de Pantera que no esta demasiado dispuesta a respetar la soledad autoimpuesta de su marido. La historia, que demuestra unas carencias en el dominio del medio que Liss no mostró en Jungla Urbana tiene como villano principal a Kraven, traído con una excusa cuando menos rocambolesca y que parece tener como único fin enfrentar a este con T´Challa en una lucha desarrollada y resuelta de manera un tanto ridícula.

El regreso de Francavilla no supone, por desgracia recuperar el tono y las intenciones de la primera historia, ya que la siguiente saga de tres números supone un crossover con Miedo Encarnado que por desgracia resulta tan flojo como este. La saga, que tal vez busque enlazar con los Jungle Action de Don McGregor de los 70, donde el mítico guionista uso a la Pantera como un vehículo para trasladar al papel sus preocupaciones sociales como la lucha por los derechos civiles o contra el racismo, resulta en cualquier caso decepcionante. El reflejo del miedo al extranjero, del racismo, exacerbado por la figura del Aborrecedor (un viejo villano del Capitán América) que busca una América “pura y blanca”, es mostrado aquí de la manera más simple posible, siendo apenas una excusa para desencadenar la acción y situándose por ello a años luz del trabajo de McGregor.

Con la colección ya herida de muerte creativa y comercialmente y con Daredevil presto a la vuelta de la esquina a recuperar sus puesto, el cambio de nombre a El hombre más peligroso vivo no supone más que cosmética para una serie que vive sus últimos momentos y que consciente de ello trata de despedirse a lo lo grande sin lograrlo del todo. Tras un par de números intrascendentes (uno de ellos cruce con el evento arácnido  Spider-Island, otro un point one, un intento desesperado y tardío por atraer público), la última saga, iniciada con un capitulo premonitoriamente titulado “El Kingpin de Wakanda”, busca enlazar las dos almas que conviven en la colección: por un lado La Pantera Negra y su mundo y por otro Daredevil y el suyo. Así la trama comienza cuando Kingpin, que sigue siendo líder de La Mano (estatus heredado de Tierra de Sombras), pretende hacerse con el control del banco nacional de Wakanda para apoderarse de las riquezas del país. T´Challa decidido a impedirlo a toda costa y dejando atrás sus ideas de soledad contara con la ayuda de Lucke Cage, el Halcón, Tormenta y la nueva Pantera Negra, soberana actual de Wakanda. La historia aunque parte de una buena idea carece de ritmo y nos muestra a unos Kingpin, Lady Bullseye o Maria Tifoidea que rozan lo patético ante su incapacidad para hacer nada bien, en ningún momento parecen una amenaza seria y creíble. Especialmente sangrante es el caso de Fisk, que es mostrado como un patético y enamoradizo enclenque que poco tiene que ver con el maquiavelico conspirador que conocemos. La Mano, por su parte, vuelve a ser mostrada como poco más que carne de cañón, lejos de la temible organización criminal centenaria que se supone es.

La historia ahonda en las limitaciones de Liss en el medio, con errores de racord sonrojantes (un cómic acaba con una rehén en manos de Lady Bullseye y la Pantera Negra en una situación comprometida, el siguiente empieza ya con el rehén libre en manos de T´Challa quien domina claramente la situación) y deja a la claras que la colección surgió apenas si como un parche y con una fecha de caducidad no muy prolongada. Un lastima, por que la primera historia es realmente interesante, aunque visto lo visto esta claro que solo fue un espejismo.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Cosas veredes 8.0: Before Watchmen en España, los clásicos de Panini y Marvel Now.

Before Watchmen en España: He de reconocer que me ha sorprendido bastante la decisión de ECC de sacar Before Watchmen en grapa y tan pronto, cuando aún no han concluido las ediciones americanas. La verdad es que parecía un producto diseñado para ser “carne de tomo”, el que salga en grapa sería una buena noticia si no fuera por el hecho de que las grapas de ECC son caras, muy caras. Por desgracia el formato grapa esta dejando de ser un formato popular tanto por el precio de las mismas (más razonable en el caso de Panini) como porqué ya no tienen la suficiente entidad por si mismas como para pagar ese precio. En todo caso el tema de Before Watchmen y dejando un poco de lado la “moralidad” del asunto (de la que ya hemos hablado por aquí) da un poco de pereza. Realmente no creo que hubiera “ahí fuera” una necesidad real de saber más historias sobre el Comediante o Rorschach o quien sea, Watchmen funciona como obra cerrada e individual de manera tan perfecta que pocas obras “hechas solo para ganar pasta” parecen más innecesarias que esta. Sin embargo lo que es innegable es que hay equipos creativos de autentico lujo que como poco llaman la atención, por ese lado DC si parece haber realizado su trabajo. No se supongo que la de Cooke y Azzarello caerán el resto lo dudo.

Marvel Now: Marvel Now, el movimiento editorial surgido como respuesta al New 52 de DC del año pasado parece que desde un principio quiere dejar claro que ha aprendido de los errores de su rival. Primero nada de 52 series a la vez, estas saldrán poco a poco con el fin de estirar al máximo el chicle del enésimo relanzamiento (cada vez duran menos estas cosas ¿cuanto hace de la Edad Heroica?, ¿dos años?). Segundo, no será un reboot, no pretenderá decir “esto no paso, aquello si, lo otro a lo mejor”, la continuad se respeta, dentro de lo que cabe claro, que son ya muchos años de historias. Tercero y más importante: tanto Marvel Now como New 52 son maniobra comerciales descaradas que buscan aumentar las ventas aunque sea temporalmente. Esto no tiene nada de malo, al revés, recuerdo que incluso Peter David, llego a decir que si por él fuera sus colecciones estrenarían todos los años números uno, por aquello de las expectativas que eso genera. La clave del tema parece estar aquí en otro lado. Mientras que New 52 (pese a tener en su haber series excepcionales) parece haberse hecho un poco de aquella manera, sin una idea fija, reiniciando unos personajes si y otros no y cada día diciendo una cosa distinta, en Marvel Now parece que si hay un cierto plan detrás, una idea de conjunto que da solidez al universo compartido que este tipo de iniciativas parecen destinadas a reforzar. Habrá que verlo pero en general la Marvel actual parece más solida en su conjunto que una DC que parece el caos en estado puro.

Panini y los clásicos: Empezando por el principio una cosa ha de quedar clara: el plan editorial de Panini para 2013 a nivel de clásicos es simple y llanamente espectacular. No se puede decir otra cosa ante obras tan indiscutibles como Los 4F de Simonson, el Iron Man de Micheline/Layton y Romita Jr., el Lobezno de Hama y Silvestri y un largo etc a cada cual mejor. Incluso tiene detalles tan magníficos como el reconocer la “deuda” adquirida con los seguidores de la Biblioteca Marvel: Hulk y publicar lo que queda del Hulk de Mantlo/Buscema. Bajo este punto de vista solo cabe aplaudir a Panini y más cuando estamos ante una editorial que casi llego a sacar los clásicos de su catalogo cuando desaparecieron las Bibliotecas Marvel y los horripilantes Best of Marvel Essentials parecían ser el único formato para publicar cómics clásicos.

Dicho todo esto, si una analiza la oferta editorial de Panini y si excluimos las novelas gráficas, ¿alguno de estos cómics tendrá menos de 200-300 páginas?, ¿alguno valdrá menos de 20 euros? Resulta curioso que una editorial que hace no tanto renegaba de los tochales planetarios por “inmanejables” anuncia ahora con tanto alegría tomos de 600 o 700 páginas. Visto con perspectiva hay que reconocer que Planeta durante su etapa con DC tuvo algo de visionaria. Fueron los primeros en sacar cofres que ahora están tan de moda. Fueron los primeros en sacar megatochales sin freno y ahora Norma o Panini no dudan en hacer lo propio, incluso Norma se animó al final de sus derechos sobre Wildstorm con los polémicos absolutes y es innegable el formato Colección Extra Superhéroes de Panini es una copia descarada del Universo DC de Pda. La principal diferencia tal vez estribe en que tanto Norma como Panini han sido más inteligentes, no saturando el mercado, no sacando cómics de personajes casi invendibles y no abusando de la actual gallina de los huevos de oro hasta destruirla.

Sea como sea lo que esta claro es que los mega tochos están para quedarse, han llenado los Fnac, están en el Corte Inglés, ¿que coño importa que sean incómodos de leer? Ni que alguien lo fuera a hacer, solo importa lo chulos que quedan en las estanterías ¿verdad?

viernes, 9 de noviembre de 2012

Supergods de Grant Morrison.

Tenía tantas ganas de leer este libro como pocas esperanzas de que se tradujera al castellano. Por suerte al final ha sido así y hemos podido disfrutar de una edición en el idioma de Cervantes del primer ensayo escrito por el guionista más interesante, valiente e inteligente del cómic comercial americano actual.

Hay tres almas en el libro escrito por Grant Morrison. Por un lado encontramos el análisis de la historia del género. Un análisis lleno de pasión en el que Morrison demuestra que realmente ama los superhéroes. Plagado de momentos realmente brillantes como puedan ser su visión de Watchmen, esas tres páginas dedicadas a analizar la portada de Action Comics 1... Se trata de un estudio cronológico que busca enlazar la evolución en paralelo del genero y la sociedad en la que esta ha ido creciendo. Bien es cierto que, ni este planteamiento, ni lo que Morrison cuenta suponen novedad alguna para aquellos que tengan nociones básicas del tema (aunque sin duda si será interesante para los neófitos), pero que en todo caso esta escrito con pulso, es ameno, ágil e informativo.

Nos encontramos luego con la biografía del autor. Aquí Morrison intenta entrelazar su propia vida con la historia del género y con su trabajo para el mismo. Hay que señalar que en esta aspecto el libro puede resultar algo fallido en el sentido de que el escoces no consigue entremezclar ambos elementos con fluidez. El libro esta hablando de tal o cual cómic cuando de repente empieza a hablar de su vida sin que en la mayoría de los casos encontremos una verdadera vinculación que permita un transición fluida. En este aspecto el libro parece estructurado demasiado a trompicones, con frenazos y arrancadas que no terminan de agilizar la lectura. Pese a todo encontramos aquí también elementos muy interesantes, en especial cuando al hablar de su obra si consigue dar una buen panorama sobre como funciona el mundo editorial americano y a la vez como lo hace la cabeza del genial creador de Los Invisibles.

El tercer elemento que impregna el libro es el tremendo ego de Morrison, un ego sin el que probablemente el autor no seria tan interesante como es. Ya desde el principio puede sonar presuntuoso el que el guionista de Doom Patrol se ponga al mismo nivel que los superhéores, a los que el mismo define como figura míticas, aunque esto es sin duda entendible habida cuenta del propósito en torno al que se estructura el libro. El ego de Morrison se puede apreciar desde su cierta condescendencia (¿y algo de resquemor, quizá?) para con Mark Millar, sus continua puyas hacia Alan Moore (aunque hay que decir que lo trata con un respeto no tan visible en declaraciones pasadas suyas) o ese afán permanente por poner sus ideas y obras como capitales en el crecimiento del cómic de superhéroes (cosa que es cierta, pero que dicho por él mismo puede sonar presuntuoso). En este aspecto resulta curioso como apenas habla de Swamp Thing, obra clave para entender su Animal Man o como ignora en su gran mayoría la línea ABC del barbudo de Northampton, línea en su mayoría destinada a cubrir los mismos objetivos que Morrison dice defender para el cómic de superhéroes.

Con estos mimbres Morrison termina construyendo una obra siempre bien escrita, pero irregular en cuanto a sus estructura que sin embargo merece muy mucho la pena. Tanto por ser una visión desde dentro del género que tanta felicidad nos ha proporcionado, como por el que esa visión este realizada por una de la figuras más interesantes del mismo a día de hoy e incluso me atrevería a decir de toda su historia.

Queda en el capitulo negativo el precio del libro en España (y la portada que han escogido que también tiene tela), casi 30 euros para una edición digna si, pero a años luz de la que Pda ha sacado con su reciente libro sobre Alan Moore (que por cierto también ha costado 30€). Entiendo que puede ser una obra minoritaria, que tal vez tanto su tirada como sus ventas no sean nada del otro mundo, pero a nivel de libros teóricos tenemos ejemplos de obras de Norma, Dolmen o Alberto Santos Editor que en condiciones similares han sido puestas a la ventas a precios mucho más recomendables.

viernes, 2 de noviembre de 2012

La Patrulla X de Claremont-Cokrum-Byrne: en permanente retorno.

Hay etapas creativas que define tanto a un personaje (a un grupo de personajes), que lo dejan tan marcado que a partir de ese momento solo se puede tirar hacia delante o en permanente remake de esa etapa o tratando de hacer todo lo contrario de lo que en ella sucedió, es decir avanzando por oposición. Pasa con el Daredevil de Miller y en cierta medida pasa lo mismo con La Patrulla X de Claremont-Cokrum-Byrne

Este mes llega en España y de la mano de Panini el tercer tomo de los llamados Omnigold dedicado a La Patrulla X. He de decir que nunca he sido demasiado partidario de este tipo de tochales demasiado grandes y que en cierta medida van en contra del espíritu (popular) con el que nacieron estos cómics. Aun así no se puede negar que la edición de Panini es muy buena. Buen papel (lejos del satinado que tan mal queda en obra no actuales), las portadas antes de cada cómic, precio ajustado en relación al volumen de páginas....

Los dos tomos publicados hasta ahora, incluyen la totalidad de la etapa Claremont-Cokrum-Byrne y lo cierto es que dice muy poco a favor de las editoriales de nuestro país, que esta sea la primera edición a color y en tamaño original que incluye los cómics con las potadas originales tal y como fueron publicados en su momento: sin añadidos de Classics X-Men, sin grapas partidas etc. Como decía que esa etapa, una de las cumbres de la historia de Marvel no haya tenido una edición así hasta ahora en España es como poco significativo.

Aunque lo realmente significativo, es que aún a estas alturas esta etapa aparezca en el horizonte no solo como la mejor que han vivido nunca los mutantes, si no que la inmensa mayoría de la grandes etapas que vienen a la mente de la ahora todopoderosa e inabarcable franquicia remiten directamente a esta fase primigenia de la Nueva Patrulla X. Como si no fuera posible ir más allá de lo aquí contado.

Si uno piensa en los X-Men de Alan Davis, en los de Morrison o en los de Whedon por citar solo algunas de las etapas más reconocidas de los mutantes, la labor de Claremont-Cokrum-Byrne se muestra no solo como referente ineludible sino es más, como losa insuperable a la que siempre hay que remitirse. Y es que pese a los cambios, la innegable evolución de los personajes y el talento que ha impregnado a los X-Men con los años, desde la macha de Byrne casi todo lo que se ha creado para la franquicia tiene ecos de lo que en esta etapa se narro. Como si los mutantes estuvieran envueltos en un remake permanente del que nadie quiere o sabe salir. El actual Avengers vs X-Men con el Fenix de por medio no hace si no confirmar esta impresión.

¿Pero que hace que la etapa Claremont-Cokrum-Byrne sea tan definitoria, tan en apariencia insuperable? Leída hoy en día, pese sus innegables defectos (la mala caracterización de personajes como Cíclope, la excesiva verborrea de un Claremont que subraya en exceso lo que ya esta dibujado y que abusa de diálogos en ocasiones demasiado rimbonbantes), La Patrulla X Claremont-Cokrum-Byrne conserva toda la fuerza y la energía que en su momento la hicieron tan especial. Momentos épicos como el sacrificio de Jean Grey/Fenix o Lobezno saliendo de las alcantarillas dispuesto a tomarse cumplida revancha de la derrota de La Patrulla X ante el Club del Fuego Infernal siguen poniendo los pelos como escarpias.

El cómic funciona a muchos niveles: desde la fastuosa space-opera de los Shi´ar, pasando por el exotismo de una primitiva Tierra Salvaje hasta el viaje a Japón,  ampliando el foco sobre el pasado y el carácter de Lobezno. La Patrulla X amplia el espectro de sus aventuras yendo mucho más lejos de lo que nunca llego la clásica y sentando las bases del futuro que ha seguido bebiendo de esta etapa sobre todo de sus tres pilares fundamentales: El Imperio Shi´ar, La Saga de Fenix Oscura y Días del Futuro Pasado. Elementos que de una forma u otra son siempre retomados en la franquicia. Ante Brian Michael Bendis, recién nombrado arquitecto de la franquicia se abre ahora la posibilidad de explorar otras vías. Y es que si el calvo de oro ya cambio (para bien o para mal, ese es otro tema) la faz de Los Vengadores, tal vez consiga hacer lo mismo con los X-Men. Yo desde luego tengo ganas de leerlo.

jueves, 25 de octubre de 2012

New 52: Balance parcial.

Con el fin de la primera saga de la Liga de la Justicia de Johns y Lee (emblema de New 52) creo que ya ha pasado el suficiente tiempo desde su llegada a España como para hacer un breve balance de lo que este reboot ha supuesto en el Universo DC (UDC a partir de ahora). 

New 52 como concepto: Más allá de otras consideraciones entorno a la calidad de la series, las ventas o el amago de retorno a lo peor de los 90, una de las claves de New 52 ha sido el supuesto reinicio total de la continuidad del UDC. Bajo este prisma el relanzamiento en un fracaso absoluto. Sin paliativos. Mientras unos personajes como Batman o Green Lantern (ya muy exitosos antes del reboot) han visto continuar sus aventuras sin apenas retoques, otros como Superman o Wonder Woman se han reiniciado por completo. Un día se dice que Batman ha tenido cinco Robin en cinco años para al siguiente decir que no, que Tim Drake fue Red Robin directamente. Hay series que parecen contradecirse y nunca terminan de dejar claro que se esta contando desde el principio y que cinco años después del reboot. Un caos brutal que deja a las claras que detrás de New 52 no hay un concepto global de universo compartido, que las cosas se han hecho deprisa y corriendo sin un plan establecido y que por desgracia todo suena, bajo este punto de vista al menos, a chapuza total.

New 52 ¿éxito comercial: A la hora de hablar de este punto hay que analizar dos elementos bien diferenciados. Por un lado solo el más ciego (o el más troll) puede negar que DC ha mejorado y mucho sus números. De estar a un abismo porcentual de Marvel ha pasado a un empate técnico e incluso a veces a superarla. Algo que, por los motivos que fuera antes de New 52 parecía una quimera. Desde este punto vista el reboot ha sido un éxito. Pero claro como decía hay que tener en cuenta otro elemento. 52 son muchas series, demasiadas. Superman, Batman, La Liga de las Justicia o Wonder Woman (series muchas de ellas que ya vendían bien antes de relanzamiento) han mejorado, en algunos casos de forma espectacular sus números. Series como Frankestein, Blue Bettle o Capitan Atom apenas sin han vendido, algunas ya han sido canceladas y otras se encuentra al borde. Prácticamente la mitad de las New 52 tiene unas ventas ridículas. ¿Eso puede calificarse de éxito? Difícilmente, y más cuando persiste la sensación de que DC lejos de atraer nuevo público lo que ha hecho es atraer a ya convencidos que o habían abandonado el UDC o los comics en general y han vuelto aprovechando la coyuntura.

New 52, retorno a los 90: Bob Harras, Jim Lee, Rob Liefeld, números 0, cómics que a veces parecen realizados por el primero que pasaba por ahí, control editorial brutal con continuos cambios de planes...¿Supone New 52 un retorno a lo peor de los 90? Si y no. Si porque evidentemente parte de los autores implicados son figuras claves de aquellas época y muchas de las estrategias comerciales recuerdan a esos años. No porque hay suficiente sangre nueva, autores con ideas interesantes implicados como para que la idea global sea que todo es un desastre. Algo, que hay que decir tampoco fueron los 90 (hay series muy buenas, incluso en las fases más duras de la década), pero que a nivel de imagen es lo que ha quedado. Por eso sorprende tanto que DC que se supone quiere parecer fresca, distinta, nueva en definitiva, recurra a este tipo de autores.

Ya, pero ¿y las series que?: Realmente este el tema fundamental y el que como aficionado más me interesa, ¿Hay buenas series en New 52 o es todo un desastre absoluto? Por supuesto hay buenas series. O al menos las hay entre aquellas que yo he elegido seguir. Empezando por Batman, a parte de que Morrison siga rondando por ahí, el Batman de Snyder y Capullo es bueno, muy bueno. De lo mejorcito en grapa que se puede leer a día de hoy. El Superman de Morrison y Morales es entretenido y dinámico, una lectura que merece la pena. En Wonder Woman, Azzarello y Chiang están haciendo un gran trabajo, lento pero seguro que se disfruta y se lee con ganas. Animal Man y Sawmp Thing, series hermanadas conceptualmente y muy cercanas a la forma Vertigo de hacer cómics, resultan también interesantes y disfrutables, aunque quizá demasiado lentas. Aquaman de Johns y Reis, no serie ni la mitad de interesante con otro dibujante pero al menos es un buen cómic de superhéoes sin pretensiones y ameno. Green Lantern por su parte sigue más o menos igual que antes del relanzamiento: bien pero sin alardes y todo empieza a sonar ya ha repetido. Con todo tal vez la peor serie de las que sigo es la Liga de la Justicia de Johns y Lee. La serie padece todos los males de los cómics de superhéroes actuales: extrema lentitud, abuso de splah page, historia pensada para el tomo...Pero por contra ninguna de sus virtudes: buena caracterización de personajes, diálogos, situaciones imposibles...El emblema de este New 52 esta lejos de ser el más interesante de sus cómics.

¿Era todo esto necesario?: Y aquí viene la clave de todo. Visto lo visto ¿era necesario reiniciar el UDC?, ¿era necesario reiniciarlo además así?, ¿no podía Johns y Lee o Snyder y Capullo hacer La Liga de la Justicia o Batman en el anterior UDC? La respuesta es que no, esto no era necesario. Ni era necesario un rebooteo de continuidad, ni si este se hace, era necesario hacerlo a medias, ni las principales estrellas del proyecto estaban impedidos para trabajar en el antiguo UDC. Con New 52 queda sobre todo la sensación de que estamos ante una mera maniobra comercial sin un plan claro, que no le ha ido mal a DC pero que parece tener fecha de caducidad y no muy lejana además. Veremos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Entrevista en Radio León Cadena Ser.

Dejo por aquí el audio de la entrevista que me hicieron hoy en Radio León en el programa Hoy por Hoy y un enlace al blog de Ricardo Chao que fue quien contacto conmigo para la entrevista. La verdad es que me sentí muy cómodo y aunque estaba algo nervioso al principio creo que al final quedo bien. Desde aquí dar las gracias a Ricardo y a Chechu el conductor del programa.

domingo, 14 de octubre de 2012

Holy Terror. Frank Miller fuera de su tiempo.

Holy Terror era un cómic que ya nacía torcido. Machacado por la critica y despreciado por el público (que sin embargo no dudo en comprarlo), parecía que no había nada salvable en el último trabajo de Miller. Ahora, “gracias” a Norma Editorial (en uno de los precios más desorbitados que recuerdo en este tipo de productos) el lector español puede por si mismo comprobar la veracidad de todas estas afirmaciones. Por desgracia, no hay nada peor que una obra confirme todos los prejuicios que sobre ella se pudieran tener. 

Tras la entrada de EEUU en la II Guerra Mundial la importancia de los cómics como vehículo propagandístico fue fundamental. Cómics en la que deshumanización del enemigo y la exaltación de los valores patrióticos estaban por encima de cualquier cosa, incluso muchas veces de la calidad del producto. Cuando Frank Miller tras los brutales atentados del 11-S decidió recuperar ese espíritu en un explicito Batman vs Al-Qaeda uno no sabía muy bien como tomarse aquello.

Sin duda ya no estábamos en los años 40, lo que no quita para que en gran medida el cómic-book americano siga teniendo mucho de vehículo propagandístico, aunque de forma mucho más sutil. Y es que, al menos en teoría, la sociedad actual mucho más cínica y tecnificada no aceptaría con la misma facilidad un discurso tan obvio y carente de matices. Pese a esto cabría preguntarse que habría sido de ese hipotético Batman vs Al-Qaeda de haber salido en 2002, con los atentados tan recientes, un ejercicio de rabia pura sin condicionantes, podría haber tenido cierto interés como reflejo del sentir de parte del pueblo americano ante una barbarie sin justificación, pero eso queda para la especulación. Batman vs al-Qaeda no llego a existir más que como mero proyecto de partida y lo que surgió de todo aquello, Holy Terror ha llegado a nuestra manos en 2012. Lo que tal vez sea lo peor del cómic.

Si uno observa la trayectoria artística de Frank Miller con un poco de perspectiva es innegable que nos encontramos ante un autor polémico, con un discurso político muy marcado, pero lo suficiente ambiguo como para que en el quepan muchas interpretaciones. Un discurso, duro y sin concesiones en el que los golpes caen tanto para un lado como para otro con una sutilidad e ironía de la que Holy Terror carece por completo. También encontramos en la obra de Frank Miller a un autor comprometido su tiempo, consciente de la realidad en la que vive y critico con ella. Tampoco encontramos nada en Holy Terror de todo ello.

Y es que como decíamos más arriba, si Holy Terror pudo ser relevante en algún momento ese momento pasó hace diez años. Ahora, con tiburones financieros que arrasan economías enteras, con gente perdiendo sus casas a cientos, con una situación de desesperación asfixiante en la que la salida no se atisba por ningún lado, venir a contar una historia propagandística para exaltar los valores patrióticos de una América que según Miller debería centrarse solamente en la guerra contra el terrorismo islámico, resulta desfasado, antiguo y carente de sentido.

Lo peor de Holy Terror no es la deshumanización del enemigo, lo simple de sus discurso, el que sus personajes sean Batman, Catwoman o Gordon ligeramente camuflados, al fin y al cabo así es como nació el proyecto: una suerte de cómic propagandístico de los años 40 con Batman enfrentándose a Al-Qaeda. No, lo peor de Holy Terror es que es un cómic totalmente fuera de su época, un cómic que refleja un mundo que no es el nuestro, que habla de una amenaza, que si bien puede ser real, palidece ante las dosis de brutalidad que el capitalismo más salvaje nos proporciona día a día. El mundo actual, que se parece mucho al que Miller anticipara en Robocop o en los dos primeros números de DK2 se encuentra en una disyuntiva mucho más compleja que la de enfrentarse a hostias con unos fanáticos radicales empeñados en volver al mundo a la Edad Media.

Lo curioso de todo esto no es que en gran medida parte de lo que se ve en Holy Terror ya se empieza a atisbar en el tercer número de DK2. La obra que hasta entonces había transcurrido como una lucha de Batman contra un mundo dominado por tiranos que tiene a los políticos como meros títeres para controlar a un pueblo al que desprecian, pasa a transformarse, todavía ligeramente, cuando tras el 11-S (acontecimiento que parece haber transformado a Miller por completo) el guionista de Born Again se da cuenta de que no quiere mostrar a Batman como un terrorista que recurre a la violencia para transformar el mundo.

A partir de ahí el viaje ideológico de Miller, que le lleva a concebir algo como Holy Terror puede resultar más entendible pero vuelve a marcar una clara diferencia: mientras DK2 (cuyos 2 primeros números son excepcionales) es una obra anticipada a su tiempo que cada vez es más revindicada. Holy Terror, concebido como instrumento de apoyo a una supuesta guerra mucho más compleja de lo que Miller plasmaes una obra que nace ya caduca.

Con todo encontramos en Holy Terror algún elementos estimables. Desde un punto de vista gráfico, cuenta con soluciones narrativamente inteligentes y en ella se observa un Miller que ha depurado hasta casi la abstracción el estilo derivado de Sin City ahondando en la faceta caricaturesca que tanta polémica causo en DK2 y que cada queda más claro es el siguiente paso en la evolución artística de un creador que siempre ha buscado, desde un punto de vista visual, reinventarse a si mismo. El resultado global del la labor gráfica del autor de 300 es Holy Terror, es, pese a sus innegables aciertos, irregular, ya que al igual que encontramos esas soluciones narrativamente interesantes a las que aludíamos antes, también es cierto que abundan las páginas profundamente descuidadas y demasiado sucias que llegan a entorpecer la lectura. En todo caso es innegable que es una lastima que un autor de tanta solvencia, que gráficamente sigue arriesgando y queriendo evolucionar, lo haga aquí al servicio de una obra tan reaccionaria y casi carente de todo contacto con la realidad.

sábado, 6 de octubre de 2012

Temporada de series.

Aprovechando el que hace poco que se ha iniciado el grueso de la temporada de serie en los USA hago por aquí un repaso a las que tengo intención de seguir. Tanto las que se han estrenado recientemente, como las que lo van a hacer en nada y yendo incluso a 2013 para dar un vistazo global a todas las series que estoy siguiendo a día de hoy. A estas habría que añadir la recientemente finalizada Damages que ha concluido en una quinta y magnifica temporada o Alias que también estoy viendo en estos momentos. 

Grimm: Aunque excesivamente formulaica, centrada en el monstruo de la semana, la serie tiene un cierto aire a Buffy (a lo que sin duda contribuye la figura de David Greenwalt) que la hace bastante interesante. Con todo un legado detrás aún por explorar, Grimm resulta más atractiva por lo que promete y por la historia de fondo que apenas si apunta que por los episodios en si que pueden resultar algo repetitivos. Lo que no es óbice para señalar la presencia de unos personajes carismáticos, que enganchan y que contribuyen a que la serie se siga con gusto aunque sin alardes.

Once upon a time: Otro de los grandes estrenos de la pasada temporada. Empezó floja, muy floja. Parecía una versión light sin alma y aburrida del Fabulas. Sin embargo poco a poco la historia fue creciendo, los personajes se fueron asentando y aunque sin perder nunca esa cierta sensación de noñeria lo cierto es que tuvo un sprint final espectacular que deja enormes ganas de ver la segunda temporada.

Boardwalk Empire: Tres temporadas ya al pie del cañón para una serie que tal vez sea junto a Juego de Tronos el emblema actual de HBO. El paso de las temporadas no han disminuido un ápice la impresión inicial de estar ante una serie de cuida ambientación, magnificas interpretaciones, interesante tema pero que en conjunto produce una cierta sensación de frialdad, no llegando no ya empatizar, si no siquiera a interesarte de verdad por el destino de unos personajes que se antojan demasiado lejanos.

Treme: Y si en Boadwalk Empire se puede hablar de ausencia de alma todo lo contrario se puede decir de esta otra gran serie de la HBO que acaba de estrenar su tercera temporada. Personajes llenos de fuerza arrolladora que se niegan a dejar que su ciudad caiga en el olvido. Una ciudad que parece viva, que crece a través de la música encontrando su misma esencia en el Jazz que ilumina un escenario depauperado olvidado por lo políticos y en manos de especuladores. Una autentica joyita de un David Simon que se muestra una vez más como una de los grandes creadores audiovisuales del siglo XXI.

Dexter: Difícil, por no decir imposible el reto de estar no ya a la altura de las dos primeras temporadas (sobre todo de la primera), si no siquiera el rozaras,. En la cuarta estuvo a punto de conseguirlo, pero la quinta volvió a demostrar que si bien el proceso de humanización de Dexter era inevitable si se quería continuar con la serie, restaba a su vez gran parte del atractivo a un personaje que ya empieza a caer en al repetición. Y es que si bien el brutal continuara de la quinta temporada, seguido con un interesante primer episodio de la sexta promete emociones fuertes, el tema no deja de ser el ya tratado en la segunda temporada pero elevado a la enésima potencia. Eso si la serie se sigue viendo con ganas, y es que al contrario de por ejemplo House, el que Dexter solo tenga 12 episodios por temporada y el que evite en la formula hacen que esa sensación de repetición quede un poco más disimulada.

Fringe: Surgida del deseo de J.J Abrams de tener su propio “Expediente X” es curioso lo de esta serie. Empezó demasiado formulaica, apuntando tramas secundarias nunca desarrolladas posteriormente. Cuando la cancelación sobrevoló por su cabeza se marco una tercera temporada espectacular que podía haber cerrado la serie en lo más alto y sin embargo tuvo una cuarta temporada tan sosa como innecesaria. De ella apenas si son salvables un par de episodios...que son precisamente la base de una quinta temporada que apunta muy buena maneras. Primero por el tema en un futuro distópico que en gran medida recuerda a lo que podría haber sido una temporada de Expediente X con Mulder y Scully tras un hipotética invasión aliénigena y segundo por su duración. Serán 12-13 episodios que obligaran a ir más al grano. Habrá que ver, pero de momento el primer episodio apunta maneras.

Walking Dead: No se muy bien que esperar de esta serie. La primera temporada tuvo un piloto prodigioso para luego diluirse cual azucarillo. La segunda era exasperantemente lenta y aburrida pero sus 2-3 episodios finales fueron muy buenos. Es verdad que un total de 3-4 episodios decentes sobre 20 no es buena señal, pero la serie tiene un potencial tan grande que realmente merece la pena seguirla. Al menos una temporada más. Veremos.

How i met your mother: Ya van ocho temporadas y en fin el tema de la madre empieza a resultar aburrido. Esta temporada parece que apunta maneras, pero son tantas ya las veces que los guionistas han hecho trampas con el tema que uno no sabe muy bien que esperar. Sea como sea, la serie continua siendo agradable de ver, pero incluso el gran Barney empieza a ser ya demasiado predecible y los intentos porque siente la cabeza recuerdan cada vez más a las cansinas relaciones de Ted: no parecen ir a ningún lado. Estaría bien que se resolviera el tema de la madre de una vez y comprobar si después de eso la serie conseguía seguir hacia delante.

The Big bang Theory: El no tener un tema central entorno al que configurarse hace que la serie se haga más amena que la anterior. Aunque es cierto que ha perdido la frescura de sus primeras temporadas, algo inevitable en cualquier caso, su intrascendencia y facilidad de visión hacen de ella una serie plenamente disfrutable en aquellos tiempos muertos en los que uno no tiene nada mejor que hacer.

Californication: La primera temporada fue magnifica, luego poco a poco fue decayendo hasta esta última ha estado bastante bien. Continua siendo irreverente, entretenida, soez por momentos pero en todo caso muy simpática. A Duchovny se le nota muy cómodo en el papel de un Hank Moody personaje que aún estando en las antípodas del genial Fox Mulder resulta cuando menos tan carismático como este.

Spartacus: No deja de sorprenderme esta serie. Lo mal que empezó y lo grande que ha terminado siendo. Esta que viene se anuncia como la última temporada en lo que parece será un final glorioso de una serie que, usando el sexo y la violencia explicita como reclamo ha construido un poderoso relato sobre la ambición, la libertad, la venganza y el amor.

Game of Thrones: Sin duda la serie estrella de la HBO y una de las series más interesantes que en todos los aspecto pueden verse hoy en día. Tiene el reto en la tercera temporada de adaptar el que es por ahora el mejor libro de toda la saga Tormenta de Espadas. Reto difícil pero del que vistos los antecedentes, no cabe duda que la cadena saldrá airosa. En todo caso lo mejor de la serie hasta ahora es que, aún siendo extremadamente fiel al trabajo de Martin ha conseguido pese a todo dar su propia visión sobre la saga y asentarse como un producto con personalidad propia. Sin duda una de las series más esperadas cada año.

Breaking Bad: Pese la jugarreta de esta temporada que se suponía iba a ser última de la serie, para luego pasar a dividirse en dos partes una en verano otra en marzo, para finalmente acabar teniendo una sexta temporada de facto en verano de 2013. Breaking Bad se ha convertido por méritos propios en una de las series más prestigiosas de la actualidad. Con unos guiones brillantes y unas actuaciones a la altura, la serie promete un final que será recordado y que tiene pinta de ser negro, negrisimo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Expediente X: La verdad sigue estado ahí fuera.

Poco a poco voy cerrando temas pendientes en esto de las series y si hace un par de años pude ver completa por fin Twin Peaks, hace poco le ha tocado el turno a otra de las grandes precursoras de esta edad dorada de la ficción televisiva estadounidense: Expediente X.

 Nueve temporadas, son muchas, tal vez demasiadas. Hace un tiempo leía en el “otro” blog de Pedro a cuenta del final de House que siete es el número ideal de temporadas, que sobrepasado ese número la cosa ya empieza por fuerza a repetirse demasiado y la cancelación llega no tanto por el fin lógico de la serie como por la caída en el interés hacia la misma, algo que en el caso de House ya pasó desde la quinta, pero ese es otro tema. Tal vez sea demasiado generalizar, pero en el caso de Expediente X uno piensa que tal vez el 7 debió ser el número clave para la serie. Sus 2 temporadas finales, carecen de la fuerza del resto lastradas sobre todo por la idas y venidas de Duchovny/Mulder y por no apostar firmemente por la nueva pareja de protagonistas (John Dogget y Mónica Reyes), personajes con potencial pero limitados ante la enorme sombra que Scully con su presencia y Mulder con su ausencia ejercía sobre ellos.

Visualizar Expediente X ahora, de seguido a lo largo de varios meses permite ver con claridad que hay cosas que no terminan de encajar, que la conspiración alienígena resulta en ocasiones indescifrable y que de cosas como el escepticismo de Scully o en el continuo cierre/reapertura de los expedientes X se abusa demasiado. Algo de injusto hay en esta percepción, la serie fue concebida para verse año a año y esta claro que más allá de una ideas generales, la conspiración y el final de la serie no estaban ni mucho menos planificados de antemano, habiendo mucha improvisación por el camino. Lo que no impide que con sus deficiencias, la serie presenta un todo más o menos coherente y con un final, que resulta bastante simbólico en relación a lo desesperado de la lucha de Mulder y Scully.

Sea como sea Expediente X conserva ese halo especial que hizo de ella una autentica serie de culto que de haber coincidido en una época en la que Internet hubiera estado más generalizado hubiera creado un fenómeno especulativo a su alrededor que ríete tu de Lost. Fenómeno que en gran medida se creo, pero sin tantas posibilidades colaborativas como las que ofrece la red de redes ya plenamente implantada.

Pegada a la formula del "monstruo de la semana" pero con una interesante trama detrás (la conspiración extrarrestre), Expediente X se asentado en el carisma innegable de sus personajes principales, pese a sus (o tal vez gracias a ello) evidentes taras como el egoísmo a veces insufrible de Mulder, o la dependencia excesiva de Scully. El tema, la teoría de la conspiración siempre resulta atractiva en la ficción y más en un mundo donde todos sabemos que hay verdades ocultas que el poder no quiere que se sepan. Así como la cuidada ambientación y planificación que mezclaban la sordidez de la investigación criminal más pura con el fantástico más inteligente dando lugar a un mezcla de lo más estimulante. Expediente X es una serie realizada con mimo que no tiene nada que envidiar a la mejores producciones de la HBO, ni en presentación formal ni complejidad dramática de la historia y los personajes.

El balance global de la serie es sin duda positivo. Es cierto que es irregular y que tal vez se prolongo demasiado en el tiempo, pero con Expediente X estamos tal vez ante la serie más importante de imagen real de los 90, heredera directa del Twin Peaks lynchiano y precursora clara de la ola de calidad televisiva de aspecto cinematográfico que ha traído el nuevo siglo. Una ola que debe mucho a Expediente X y al camino que trazo tras 9 temporadas plagadas de grandes momentos y episodios memorables.


 

 Fuente vídeo: Youtube.

viernes, 24 de agosto de 2012

Batman: El regreso del Caballero Oscuro y Batman: El contraataque del Caballero Oscuro; afianzado el mito del superhéroe.

Esta es el post que envíe a Zona Negativa para su reciente concurso. De nuevo no ha habido suerte así que para que no quede inédito y ya que lo escribí aprovecho y lo publico por aquí.


Hablar (escribir) hoy en día de la influencia de Batman: El regreso del Caballero Oscuro (DK a partir de ahora) en el cómic de superhéroes es un ejercicio harto repetitivo, se han llenado páginas y se han realizado sesudos estudios sobre la mala interpretación de la obra en los 90 y sobre como su fuerza sigue presente incluso hoy en día. Pese a todo, su coincidencia en el tiempo con el Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, si resulta como poco remarcable, habida cuenta, más que del tremendo impacto de ambas obras, sus evidentes diferencias. Así, si el cerebral trabajo del dúo británico supuso la deconstrucción del mito del superhéroe, la pasional obra del de Maryland busca el afianzamiento de ese mito. El (super)héroe se convierte en una fuerza de la naturaleza, más grande que la propia vida, alcanzando una condición quintaesencial que situá a DK en las antípodas intelectuales de Watchmen.

Miller narra en DK una reivindicación del concepto más clásico de superhéroe puro, un concepto que funciona en un mundo parecido pero a la vez muy diferente al nuestro, en el que el maniqueismo esta mucho más marcado y en el que, curiosamente, el héroe para serlo, ha de ser por fuerza un revolucionario. En contraste con el Batman dirigido por Nolan, en la, por otro lado estimable The Dark Knight Rises, el guionista de Born Again situá a Batman en enfrentamiento directo con el poder establecido. Un poder que corrupto hasta la médula ha dejado de servir al ciudadano (si es que alguna vez lo hizo) para pasar a servirse del ciudadano. Frente a esta situación, un Batman cuarentón, retirado y al borde del suicidio se rebela, rompe la baraja y lucha por modificar un status quo a todas luces injusto e ineficaz.

Bajo este prisma y aunque es innegable que el autor de Sin City va a la esencia misma del mito superheróico, resulta curioso comprobar como da la vuelta al concepto más clásico del género, y lo hace insisto, respetando su esencia. Así, el Batman de DK lejos de ser un defensor del status quo (rol tradicional del héroe en el género) pase a desafiarlo erigiendo planes en su contra, lo que siguiendo el esquema más tradicional del cómic de superhéroes transformaría a Batman en un villano. De esta manera quedaría libre el hueco del “héroe” en la historia, rol que cabría atribuir a Superman, defensor del orden establecido a lo largo de la obra.


Siguiendo este razonamiento, Batman: El contraataque del Caballero Oscuro (DK2 a partir de ahora) toma otro sentido como continuación de la obra original, y es que tras lo sucedido en DK parece lógico pensar en un Batman convertido en un “terrorista”, al menos desde el punto de vista del sistema. También es lógico que DK2 alcance uno de sus puntos culminantes cuando Superman, se da cuenta de lo injusto de status que defiende (o que más bien se ve obligado a defender) y termine por rebelarse contra el mismo, pasando así (de nuevo bajo el prisma del sistema) al “lado oscuro”.

Con todo, pese a su modernidad formal, sin duda anticipada a su tiempo, DK2 vuelve a ser una obra que va a la quintaesencia del cómic de superhéroes ya que en gran medida es un clásico enfrentamiento entre la JLA y Luthor/Brainac...pasado por el tamiz excesivo y gamberro de un Miller con ganas de fiesta. El paso del tiempo para haber hecho mucho bien a DK2, que si bien es cierto puede ser inferior a la obra original, ni es tan diferente en cuanto a sus pretensiones, ni desde luego en cuanto a su impacto formal y atrevimiento de sus planteamientos. Lo mejor es que ambas obras son totalmente independientes pero a la vez complementarias dando un cuadro global de la evolución de la visión del dibujante de Lobezno: Honor sobre el género superheróico.

viernes, 3 de agosto de 2012

¿Hay un solo Batman?

Aprovechado el estreno de la nueva peli de Batman, y vista la cierta polémica desatada sobre la fidelidad o infidelidad de Nolan para con el personaje, me decido a recuperar este post que escribí en su día y que creo que puede resultar pertinente.

Batman el icono: Símbolo absoluto de la oscuridad, Batman es casi más un concepto que un ser humano. Una fuerza de la naturaleza destinada a repartir justicia de una forma u otra. Bajo este prisma su contraposición con Superman (símbolo absoluto de la luz), engrandece y enriquece a ambos personajes, en un contraste buscado que hace realmente épicos sus encuentros. Destaca en este campo el increíble trabajo de Miller en DK, lleva al extremo todo lo aquí expuesto y va más allá. La versión definitiva del personaje esta allí.



Batman el detective: El mejor detective del mundo, ¿cuántas veces hemos leído esto? Batman es un superdotado, inteligente calculador, imposible de sorprender o engañar. Batman en el Sherlock Holmes, de la era moderna. Las historias de Batman como detective partiendo de los pilares clásicos del género funcionan a diversos niveles y muestran el enorme potencial del personaje. Son demasiadas las historias de este estilo como para quedarse con una como definitiva. Como muestra tal vez valga lo que Dini esta hizó para Detective Comics hace unos años..


Batman el superhéroe: ¿Que es Batman si no un superhéroes? Vale no tiene poderes, pero se disfraza como tal, se comporta como tal y colabora con otros superhéroes. Aunque sabe que su “trabajo” es casi imposible e inabarcable, que su labor surge de la venganza y la tragedia, bajo esta visón, Batman, casi disfruta con lo que hace, casi sonríe y casi se puede permitir ser feliz. Destaca aquí la excelente labor de Alan Davis en Detective Comics.



Batman la leyenda: Robin, Batgirl, el Joker, Dos Caras, el Comisario Gordon. El paso de los años han traído toda una serie de elementos comunes a todas las visiones del personaje. Bajo este prisma destaca especialmente la fastuosa labor de Bruce Timm y Paul Dini en la ya mítica Batman TAS, donde se puede observar la maestría con la que se entremezclan las cuatro visiones vistas hasta ahora: la icónica, la leyenda, la detectivesca y por supuesto la superheroica.

Batman el solitario: Batman el mito, la leyenda urbana, ¿existe Batman realmente? Hay muy pocas aproximaciones a este punto de vista, muy pocas, casi hay que remitirse a lo orígenes mismos del personaje. En los Archivos de Batman, sus creadores Bill Finger y Bob Kane, nos aproximan a este visión del personaje, visión que por su parte Miller toca en Batman Año Uno.



Batman y el género negro: Mafiosos, corrupción, un protagonista de comportamiento dudoso y poco ejemplarizante, calles lúgubres, mujeres fatales, no, no hablo de Sin City, aunque si de nuevo de Miller y de Batman Año Uno. Loeb y Sale se acercaron (con menos éxito) en El largo Halloween y Dark Victory, donde por otra parte se pone en cuestión la figura de Batman como mejor detective del mundo, pero ese es otro tema.




Batman la “locaza”: Años 60, pop, psicodélia. ¿Qué se fumaron los guionistas de la serie de imagen real de los 60? Nunca lo sabremos, pero la imagen esta hay, un recuerdo imborrable que todavía marca de una forma u otra al personaje. En papel tenemos las historias del personaje en la Edad de Plata, que el rey de la descontextualización Jotace tan hábilmente nos recuerda y a las que tanto partido ha sacado Morrison en su revisión del personaje.




Batman el líder: ¿Solitario?, ¿Batman solitario?, Outsiders, JLA, Batfamilia…pues va ser que no.La visión de Batman como referente, líder en la sombra (como no) del Universo DC es una constante en el personaje, destaca bajo este prisma los primeros números de la JLA de Morrison, con un Batman inmenso, que prácticamente devoraba a todos sus “compañeros de reparto”.





Batman la obsesión: Un callejón oscuro, una familia indefensa, un asesino sin escrúpulos, una pistola. Bruce Wayne murió en aquel callejón, se fue para siempre con sus padres, ahí nació una obsesión, ahí nació Batman. No volvería a permitir que sucediera, dedicaría su vida entera y más a que nadie volviera a sufrir lo que Bruce Wayne sufrió en aquel oscuro callejón. No pudo salvarlos a ellos, no puedo salvarse a si mismo, pero salvara a los demás, a todos los demás o morira en el intento. De nuevo Batman Año Uno aparece en el horizonte.



Batman ¿el terrorista?: No permitirá que el gobierno le diga lo que ha de hacer. No dejara que le impidan llevar a cabo su misión. Él es Batman, él es más grande que ellos, él lucha por algo más importante y acabara con ellos si es necesario. Miller, DK y DK2, en la visión más extrema hasta ahora del personaje.





Batman el….

¿Quién es Batman?, no lo se, pero desde luego es uno de los personajes más grandes jamás creado, un personaje que ha trascendido el papel donde nacio y se ha convertido en uno de los elementos más visibles de la cultura contemporánea. Si, Batman es mucho más que un personaje de comic, es todo un símbolo y su grandeza viene en gran medida dada por su increible capacidad de adaptación, por soportar casi cualquier visión, algo de lo que muy pocos iconos pueden presumir.

miércoles, 1 de agosto de 2012

The Dark Knight Rises, una cuestión de ambición.

Ha sido sin duda uno de los estrenos más esperados del año y ha cerrado de paso el ciclo de las tres grandes películas de superhéroes del 2012: Los Vengadores, The Amazing Spiderman y la propia The Dark Knight Rises. Tres películas muy distintas entre si pero que se pueden conectar por la ambición (o falta de ella) de sus planteamientos.

Se ha escrito ya tanto sobre la nueva película de Batman que poco ya puede decirse. Con su mensaje conservador, con su visión personal (demasiado para algunos) del personaje y con su innegable calidad, lo que más me llama la atención de The Dark Knight Rises (el titulo español es un tanto ridículo, ¿no?) es su inmensa ambición. Ambición ciertamente excesiva por momentos que incluso llega a ahogar a la película y que tal vez sea uno de los motivos de que se recibimiento sea más equiparable a Batman Begins (de la que es mucho más deudora e incluso cabría decir secuela directa) que no al de The Dark Knight.

En todo caso, el motivo fundamental por el que me parece destacable esta ambición es por el contraste con la inmensa mayoría de las películas superhérocias de los últimos tiempos. Sin ir muy lejos este mismo año tenemos el ejemplo de The Amazing Spiderman, película de presupuesto parejo a TDKR pero a años luz en cuanto a planteamiento y fuerza. Y es que independientemente de que lo consiga o no, Nolan en TDKR intenta construir un relato inmenso, poderoso, complejo, intenta ir más allá, intenta hacer la película más grande de la historia. El que fracase, incluso el que lo haga estrepitosamente no ha de servir para ocultar su atrevimiento, su osadía, su (de nuevo la clave) ambición.

Frente a esto tenemos The Amazing Spiderman, una película construida con un molde en torno al cual parece que se configuran todas las películas de supertipos. De nuevo perdemos casi la mitad del metraje en contar un origen de sobra conocido por todos, de nuevo tenemos una suerte de capitulo piloto que apenas si presenta un mundo y personajes estereotipados a más no poder, de nuevo tenemos escenas “espectaculares” mil veces vista que ya ni emocionan ni impactan como lo pudieron hacer hace años y de nuevo hay una sensación final de “no esta mal, entretenidilla”, aunque en este caso ni eso, la película es mortalmente aburrida.

The Amazing Spiderman, apenas si se diferencia de Thor, del Capitán América o de Green Lantern en que el personaje es distinto, el resto es igual siguiendo el particular libro de estilo del género. No hay fuerza, no hay ganas de hacer algo grande, no hay imaginación, no hay nada de nada. Lo único por lo que destaca la película de Marc Webb es por su total y absoluta falta de ambición y personalidad.

TDKR puede resultar un tanto decepcionante en su conjunto, puede no estar a la altura de su inmensa predecesora, puede haber sido ahogada por el hipe y por el exceso de un director que tal vez tenga un punto de megalomaníaco, pero lo cierto es que este es el planteamiento con el que pienso que se deberían hacer este tipo de películas: buscando siempre la grandeza. Al fin y al cabo hablamos de mitos modernos, de dioses o semidioses que pisan la Tierra.

Lo curioso es que el de Nolan no es ni mucho el único camino para hacer algo grande en el cine con los superheroes, ahí tenemos a Whedon y sus Vengadores. En las antípodas conceptuales de TDKR, pero que se hace grande por su sentido de la maravilla y la épica, por dejarnos pegados a a la pantalla ante el glorioso espectáculo de entretenimiento en estado puro al que estamos asistiendo. A su manera Los Vengadores son tan ambiciosos, tan grandes como TDKR, más incluso y lo son huyendo del molde preestablecido, teniendo imaginación y ganas de hacer algo diferente.

Al final lo que queda claro es que no es el dinero lo que marca la diferencia (las tres pelis tienen un presupuesto similar) si no el talento, las ganas y si, sobre todo la ambición, aunque como en el caso de TDKR se peque por exceso.

jueves, 26 de julio de 2012

Daredevil: la (tan necesaria) sonrisa del diablo.

En formato 100% Marvel y con los 6 primeros números del volumen III americano del personaje en su interior, Panini publica por fin una de las series más esperadas y con mejores criticas de la Marvel actual: el Daredevil de Mark Waid, Marcos Martín y Paolo Rivera.

Hacía ya tiempo que Daredevil necesitaba un cambio de rumbo. La alargada sombra de Frank Miller ha calado tan hondo en el personaje que para trabajar con él parece condición indispensable el tratar de hundirlo, de hacerle sufrir sin limites, de llevarle más allá de la razón. Dentro de esta desesperación continua que es la vida de Matt Murdock ha habido guionistas (Nocenti, DeMatties o Bendis) que han sabido sacar partido al carácter indomable del protagonista, a su inquebrantable fe en si mismo. El ciclo de caída/redención de nuestro héroe también esta presente en manos de estos autores, pero consiguiendo que el personaje salga fortalecido cada vez. Por contra otros escribas, ya sea por falta de talento (Chichester), de implicación, comprensión y cariño para con el personaje (Brubaker) o por imposiciones editoriales (Diggle) no han sabido tratar con el personaje, mostrandolo no en pocas ocasiones como pusilánime y convirtiendo su vida en un infierno tal que llegaba agobiar al lector. El que dos de estas etapas hayan coincido seguidas (Brubaker-Diggle) y el que se quisiera seguir adelante con el personaje (nada de dejarlo como villano o retirado) hacía imprescindible un cambio radical de dirección, cambio que ha dado lugar a un relanzamiento multipremiado que por fin hemos podido leer en España.

Al contrario que en otras ocasiones, la cabezas pensantes de Marvel han sido inteligentes y han elegido un equipo creativo ideal para lo que necesitaba el personaje. Como guionista tenemos a Mark Waid, autor de corte clásico, con una trayectoria ejemplar (Flash, Kingdome Come, Capitán América...) y con gran conocimiento de la continuidad, que se ve acompañado por dos dibujantes europeos, Marcos Martín y Paolo Rivera, de trazo limpio y sencillo claramente influidos ambos por Mazzuchelli y con una narrativa digna de admiración. El planteamiento del equipo creativo recuerda a aquel que en los años 90 Joe Kelly y sobre todo Karl Kesel siguieron para la serie (y que en su momento paso bastante desapercibido): revindicar el Daredevil más clásico, el que antes de la llegada de Miller a la colección tenía siempre la sonrisa en la boca y que vivía aventuras desbordantes de energía y muy centradas en su faceta como abogado.

Como ya hicieran Kelly y Kesel en su momento, Waid no niega el pasado de Daredevil, ni lo contradice, ni lo ignora, simplemente lo asume y decide mirar adelante consciente de que el personaje es poco menos que insostenible si se centra en las continuas tragedias que han rodeado su vida. Así el Daredevil que Waid/Martin/Rivera nos proponen, es un Daredevil más superhéroico y menos noir que nunca, un Daredevil que lucha más contra supevillanos y menos con mafiosos o ninjas, pero también un Daredevil que ha de enfrentarse a las consecuencias de su pasado más reciente (Shadowland) como bien le recuerda el Capitán América o las continuas argucias de los abogados rivales que no dejan de recordarle que Matt Murdock es Daredevil, al menos “presuntamente”.

Sin duda este planteamiento, fresco, desenfadado e inteligente (la solución que Waid encuentra a los problemas judiciales de Murdock es muy interesante) era lo que necesitaba un personaje que se había asomado al abismo demasiadas veces. Aventuras más ligeras, no por ello carentes de interés, que nos descubren nuevas facetas del cuernecitos. Si a esto añadimos un trabajo visualmente esplendoroso por parte de dos artistas que encajan como un guante en el personaje, resulta fácil entender el espectacular éxito de critica (no tanto de público) y sus, sin duda bien merecidos premisos Eisner.

No se sabe cuando va durar esta etapa, ni cuando va a volver el Daredevil más oscuro (que lo hará antes o después, el genero es su vertiente más industrial es como es), pero mientras tanto esta etapa apunta muy buenas maneras para convertirse en una de las más interesantes de un personaje que se acerca paulatinamente a su cincuenta aniversario.

sábado, 23 de junio de 2012

Una de crossovers: Miedo Encarnado y Cisma.

Hace ya tiempo que concluyeron pero como siempre he realizado por aquí comentarios sobre los distintos eventos de Marvel y DC, me apetece ahora escribir un poco sobre los dos últimos que hemos podido leer en España.



He de reconocer que tenía bastante interés en Miedo Encarnado, primero porque desde World War Hulk era el primer megaevento marvelita que no estaba escrito/dirigido por Brian Michael Bendis y segundo porque, al contrario que Invasión Secreta o Asedio parecía que aquí estábamos ante un crossover más netamente superheróico. Una historia de trasfondo mítico con una gran amenaza de esas inabarcables que ponían en jaque a todo el Universo Marvel sin necesidad de que los héroes se matasen entre si.

En cierta medida lo que esperaba de Miedo Encarnado era algo parecido a lo que el dúo Abbnet & Lanning llevan años ofreciendo en la vertiente cósmica marvelita: historias más grandes que la vida, llenas de sacrificios heroicos, epicidad a flor de piel con amenazas gargantuescas, casi inabarcables. En definitiva esperaba que se recuperar algo del sentido épico de los cómics de Los Vengadores de los 70 y que de paso se revindicara la esencia misma del héroe alejándolo de la mezquindad por la que su figura ha transitado los últimos años.

Supongo que eran unas expectativas demasiado elevadas para lo que Marvel como editorial y Matt Fracttion como guionista, pueden a día de hoy mostrar, y es que al final Miedo Encarnado ha quedado en casi nada teniendo como consecuencia principal poco más que una raja en el escudo de Capitán América. Y es que aún en los momentos que se presuponían más impactantes, como la muerte de un personaje central del Capi, o el destino final de Thor han sido resueltos sin grandeza, sin esa epicidad que reclamaba antes, sobre todo en caso del segundo con un final resuelto de manera bastante pobre por un por lo demás notable Stuart Immonen.

Tal vez lo peor de Miedo Encarnado estribe en que ni siquiera hace honor su titulo, en ningún momento (al menos en la serie principal) vemos como el miedo se apodera de la Tierra, como los héroes van cayendo presa del pánico para al final en un último esfuerzo conseguir salir victoriosos, no, parece que todo el plan del Dios del Miedo asdgariano consiste en conquistar el mundo de la manera más violenta posible y luego ir a por Odin. No hay sutilidad en el ataque de la Serpiente, no hay miedo más allá de la violencia sin freno lo que convierte el cómic en poco más que una sucesión de batallas en las que raramente vemos las verdaderas motivaciones de aquel que se presupone es el miedo encarnado y que termina pareciendo poco más que un bruto con muchos martillos.

En fin para quien esto escribe, y desde que se iniciara esta nueva etapa en Marvel con Vengadores Desunidos, Miedo Encarnado ha resultado ser el peor y más aburrido de todos los macroeventos marvelitas y el único del que ni siquiera se puede decir aquello tan socorrido de “deja por delante un montón de posibilidades nuevas a explorar”. Miedo Encarnado ha pasado como si nada, el Universo Marvel esta casi igual antes que después del evento. Sus consecuencias están lejos de tener la relevancia que tuvieron puntualmente Dinastía de M, Civil War, Invasión Secreta o Asedio, nada de interés ha salido de este cómic.



Todo lo contrario sucede con Cisma, donde Jason Aaron y alguno de los mejores artistas de la antigua Casa de las Ideas pergeñan un cómic que tiene todo aquello de lo que adolece Miedo Encarnado. Resulta curioso que una obra que a priori no viene a ser más que una Civil War mutante,(lo que muestra una vez más la subordinación de esta franquicia a los conceptos procedentes de Los Vengadores) resulte muy superior a esta en todos los aspectos y deje ante si un panorama muy interesante con multitud de conceptos por explorar.

Y es que aunque pueda parecer que Cisma no es más que un ahondamiento en la mezquindad de los superhéroes con un nuevo enfrentamiento entre ellos, lo cierto es que la lucha que aquí tienen Cíclope y Lobezno va mucho más allá y tiene mucho más sentido que lo que nunca lo tuvo Civil War a la postre un cosntructo artificial que permitiera ver a los héroes pegarse entre si porque “mola mucho”. Al contrario que allí, lo que en Cisma parece estar en juego es el alma misma del héroe, la noción de si todo vale por la supervivencia o de si existen frenos y limites que no se deben traspasar. En definitiva aquello que sirve para marcar la diferencia entre los héroes y los villanos.

En un contexto en el que apenas quedan 200 mutantes vivos, en el que Utopia, el faro de esperanza de toda una raza se ver bajo un monstruoso ataque frente al que apenas hay defensa ¿es licito utilizar a los niños como puntas de lanza de una defensa numantina?, ¿justifica la supervivencia de una especie siempre perseguida, cansada ya de estarlo, el que sus miembros más jóvenes se conviertan en soldados de un conflicto si aparente fin?

Estas son las preguntas que se habrán de hacer Cíclope y Lobezno y de sus diferentes respuestas saldrá un cisma de difícil solución. Un cisma ideológico en el que además (y al contrario que en Civil War), todos los personajes actuaran como se espera de ellos. Su actos y sus reacciones tendrán sentido dentro de sus actuales trayectoria “vitales”. La decisión de Cíclope será perfectamente comprensible dentro de la multitud de decisiones difíciles que se ha visto obligado a tomar desde el fin de Dinastía de M. La de Lobezno encajara a la perfección con todo lo que Aaron ha venido construyendo en la serie regular del personaje.

Como decía más arriba la resolución de Cisma deja abierto un panorama lleno de posibilidades ante si, un panorama que a mi por lo menos me resulta la mar de atractivo. Por primera vez en muchos años tengo ganas de ver lo que va a pasar con los mutantes, tengo ganas de leer el siguiente cómic. Solo por eso, al menos en mi caso, Cisma ha merecido la pena.