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martes, 8 de septiembre de 2020

Superman Año Uno de Frank Miller y John Romita Jr.

Miniserie de tres números sacada en España por ECC en formato de lujo (ultracara) que, como siempre pasa con cualquier cosa que hace últimamente Miller (y Romita Jr.) ha causado un gran división de opiniones. 

Desde que en Dark Knight, Miller retratara a Superman como una especie de títere del gobierno americano (aunque en realidad el asunto es muucho más complicado), este siempre ha declarado sentirse en “deuda” con el personaje, añadiendo que el motivo de sacarlo así tenía más que ver con el contraste buscado con la representación de Batman como outsider que no con una su visión como tal del último hijo de Krypton

Deseoso de tener en su particular comicgrafia un tomo con la gran S en el lomo y recuperado de sus problemas de salud, Miller, tras el ensayo que supuso DKIII regresa a su peculiar Universo DC con control completo en los guiones y al igual que hiciera en el excelente One-Shot, La última cruzada , lo hace acompañado de Romita Jr., con quien en los 90 pergeñara una de las grandes obras maestras del genero: Daredevil, el hombre sin miedo

Siendo innegable que Romita Jr ha conocido épocas mejores, no lo es menos que conserva su fuerza que tanto recuerda a Jack Kirby y que permite que sus cómics tengan una energía arrolladora que disimula sus defectos en cuanto a anatomía y proporciones. Miller por su parte ha firmado (y muy recientemente además) trabajos francamente mejores que este Año Uno de Superman, pero su estilo es netamente inconfundible al igual que lo que desea contar. 

Cada uno de los tres libros esta ambientado en tres situaciones bien distintas, pero siempre entrelazadas de la vida de Superman, cada una dejando claro desde el principio como es el Superman que ve Miller: alguien que no soporta a los abusones, que actúa siempre en favor de lo que considera que es justo, posicionándose siempre del lado del más débil y que pese a ser criado como humano sigue sintiéndose algo alienado y ajeno en el mundo. 

El primer libro, sin duda el mejor de todos, narra la vida de Clark en Smallville y como hacer frente a unos abusones sin hacer un uso desmedido de su poder, Miller deja claro que ante un problema complejo no caben soluciones fáciles. No es es la especialidad de Romita Jr dibujar niños pero si consigue recrear el aspecto presuntamente bucólico de un pequeño pueblo americano...que también esconde monstruos en su interior. En todo un rito iniciático de transición hacía la madurez, Miller se esfuerza en mostrar como Clark aprende de su entono mientras que trata (con éxito discutible) de encontrar soluciones no violentas.

El segundo libro parte de la idea de la necesidad de Superman de seguir aprendiendo, de seguir creciendo, lo que le lleva a alistarse al ejercito, decisión harto cuestionable de lo que el propio personaje se dará cuenta al ser incapaz de seguir ordenes, actuando en pos de aquello que cree necesario, el tomo, tal vez el más flojo de los tres, narra también una bizarra historia de amor submarino que parece concebida para hacer ver a Superman que el mundo es mucho más grande y maravilloso de lo que podía sospechar. 

En el tercer libro, llegamos por fin a Metrópolis con un Superman mucho más seguro de si mismo y sobre el que Miller deja una vez más clara su visión del persona. Clark Kent es una máscara, una herramienta que le permita hacer su trabajo. Un enfoque que choca bastante con la tradicional visión del personaje desde Byrne y que lo emparenta más con el famoso discurso de Bill en el Kill Bill de Tarantino, pero que dentro del peculiar universo milleriano tiene su sentido. En el cómic vemos también los primeros encuentros de Superman con Luthor, con Batman o con Wonder Woman, ampliando los horizontes del personaje por todo el Universo DC en su versión made in Frank Miller. 

Así tenemos al Batman chulito y pagado de si mismo de All Star, que no siente el más mínimo miedo (casi ni respeto) por Superman, o una Wonder Woman irremediablemente atraída por él y sin duda la más madura e inteligente de los tres. Luthor por su parte es mostrado como un poderoso empresario manipulador y con toques psicopáticos no muy distinto a su visión tradicional. 

El enfoque de Miller parte de una narración con perenne voz en off en la que la voz interior de Superman y sus puntos de vista son casi omnipresentes, resultando refrescante cuando se cambia el punto de vista, ya sea al de Luthor o la de Wonder Woman, Su idea de un Superman, con todo inocente y dispuesta a creer siempre en la bondad de la gente contrasta con la actitud cínica de Batman o la mucho más guerrera de Wonder Woman, 

Estamos pues ante una obra que se centra en el crecimiento de Superman, en la forja de su carácter y en los motivos que le llevan a usar sus vastos poderes sólo para ayudar, nunca para conquistar o imponer, un cómic que con sus problemas, deja claro que Superman siempre piensa en el bien mayor.

domingo, 21 de octubre de 2018

Xerxes , la caída de la casa de Darío y el ascenso de Alejandro.

Publicado por fin tras largos años de espera desde que el proyecto fuera anunciado, con Xerxes Norma recupera el tan largo tiempo olvidado formato grapa (eso si, en ese oximoron que es en si mismo el concepto de “grapa de lujo”) y en esperar que salga el tomo en formato apaisado, tenemos ya publicados los cinco números que componen la serie limitada.

En los últimos tiempos la figura de Miller ha estado envuelta en la polémica, ya sea por sus declaraciones, ya sea por la forma en que ha derivado su actual estilo de dibujo, la figura de unos de los autores de cómics más relevantes de la historia, ha estado rodeada de reacciones encontradas de amor/odio que por otro lado al autor parecen darle un poco igual. Solo así se entiende que lejos de amilanarse, Miller haya profundizado en su estilo de dibujo, dejando claro el mensaje , “este es quien soy ahora, y no tengo razones para cambiar”. Xerxes es, en fondo y forma una de sus obras más maduras, donde encontramos a un Miller seguro de sus habilidades y donde busca ante todo dar un discurso visual sobre la forma en la que entiende el medio y la manera en la que ha evolucionado su propio estilo.

Es inevitable, a la hora de escribir sobre Xerxes, referirse a 300, la obra con la que Miller dio un golpe encima de la mesa explorando las posibilidades visuales del medio y llevando su dibujo más lejos de lo que nunca lo había hecho hasta ese momento. Así las cosas, y partiendo de esos postulados visuales ya ensayados en 300, Miller vuelve a dar un paso adelante, radicalizado su discurso narrativo, yendo aún más lejos que nunca en su obra y rozando por momentos la abstracción, en un dibujo que sin perder nunca su fuerza y su sentido narrativo, busca más el simbolismo que la representación de la realidad. Una obra por tanto coherente como enlace con 300 y con lo que esta supuso. El color de Alex Sinclair, aunque lejos de aportar los valores narrativos que aportaba en el Lynn Varely, si entiende en todo momento lo que pretende el autor de El regreso del Señor de la Noche y sabe acompañarle a lo largo de la obra con inteligencia y elegancia.

También y al igual que sucedía en 300, Miller se muestra en Xerxes más interesado en la vertiente mítica y simbólica de la caída de Persia y el ascenso de Alejandro que no en su lado más historicista, algo que simplemente ignora cuando no lo necesita. Así de Darío I el grande pasamos a Xerxes, su “transformación” en dios y su caída traicionado por los suyos y de ahí saltamos directamente a Dario III y su guerra con Alejandro Magno. Aquí, Miller no esta tan centrado en un acontecimiento o batalla concreta si ni en mostrar el gran cuadro del enfrentamiento entre el Imperio Persa y las polis griegas a los largos de decenas de años hasta una suerte de culminación final con el triunfo de Alejandro. Es Xerxes, y no solo en este aspecto, mucho más ambiciosa de lo que en su día fue 300.

Aunque de nuevo el punto de vista adoptado es el de los griegos, en Xerxes, al no ser un relato contado por un soldado a otros soldados antes de la batalla, los persas son humanizados y el mismo Xerxes es reflejado tanto en su carácter más, supuestamente divino, como en su vertiente más humana. Lo mismo sucede con Alejandro Magno, tratado como un genio casi tocado por los dioses pero a su vez completamente humano en su comportamiento y reacciones ante los acontecimientos que se narran en los cómics. Una humanización que sin embargo no es óbice para ahondar en el elemento más grandilocuente y si, definitivamente mítico (lo que sin duda más interesa al autor), en el que Miller se explaya sobremanera a lo largo de la obra, consiguiendo transmitir la fascinación que siente por este periodo histórico.

Así, como decía más arriba, lo que Xerxes viene a dejar claro, es que el estilo, supuestamente “feísta” de Miller, y tan criticado desde los defensores de la ortodoxia en el cómic, esta aquí para quedarse. Esa es la forma en la que Miller concibe ahora su arte y si eres capaz de vibrar con la fuerza que transmite su dibujo, de maravillarte con la inteligencia expositiva de su brillante narración, Xerxes en si duda un cómic que vas a disfrutar ya que es donde Miller alcanza la perfección de su estilo actual. Si por el contrario no puedes entrar en el juego visual que propone Miller, si necesitas un dibujo de acabado más convencional o “bonito”, Xerxes es un cómic al que no merece la pena que acerarse. Por mi parte solo puede añadir que difícilmente podría haberla disfrutado más.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Caballero Oscuro III: La raza superior.

Tras un largo tiempo de espera y con un número más del previsto, (algo que se esta convirtiendo en costumbre en los cómics estrellas de las majors) por fin ha concluido en España el esperado retorno, (con todos los matices que se quiera) de Frank Miller al particular Universo DC que el mismo concibiera con su ya lejano El regreso del Caballero Oscuro.

Jugando tal vez más un papel de inspirador que de creador, el DK III es, claro, el menos milleriano de los DK, pero no por ello deja de ser estimable. Brian Azzarello un excelente guionista (obras tan importantes como 100 Balas lo atestiguan), consigue aquí imitar la voz del autor de Ronin sin perder la suya propia mientras que Andy Kubert adapta su estilo al del maestro muy ayudado por las tintas de Klaus Janson. Con todo leyendo DK III uno tiene la sensación de estar ante algo muy distinto a lo construido en los anteriores DK.

Es curioso porqué el número uno parece tirar por un camino que no seguirá luego la miniserie, en este primer número volvemos a ver una Gotham totalmente corrupta con una policía en la que nadie confía y en la que de nuevo Batman aparece como fuerza moral que se niega a rendirse a la evidencia de una ciudad que parece insalvable. De nuevo la policía persigue a Batman y esta vez consigue detenerle solo para mostrar que no es Bruce Wayne quien esta tras la mascara...

Sin embargo la trama no ira por ahí y de nuevo al igual que sucedía en DK II el cómic se torna pronto más en una historia de la JLA con Superman como figura central casi por encima de Batman. Destacan aquí las nada disimuladas referencias a una de las obsesiones de Miller en los últimos años cuando un grupo de fanáticos religiosos superpoderosos ponen en jaque al mundo cometiendo por el camino actos de terrorismo suicida (el paralelismo es evidente) y que encontraran en Batman casi la única oposición real ante un mundo que parece dispuesto a claudicar.

Hay en DK III también un papel clave para el concepto de legado, tan descuidado en el DC últimamente pero tan clave en su esencia, por un lado estará Lara la hija de Superman y Wonder Woman presentada en DK II y que aquí, con un padre ausente al principio dudara de su identidad, poniendo en solfa el amor por la humanidad de su padre y enfrentándose físicamente tanto a su padre como a su madre. Por otro lado tenemos a Carrie Kelly que se convertirá en el corazón de la obra y en el fondo en el foco sobre la que esta pivota.

Resulta interesante ver como Carrie ha ido cobrando cada vez más fuerza y protagonismo en cada DK y más teniendo en cuenta que su creación fue casi una casualidad, no hay que olvidar que Miller no quería a Robín en su primer DK y que fue John Byrne quien le convención de la necesidad de incluirla. Además en su primer DK los diálogos de Carrie estaría escritos por Lynn Varley para buscar más autenticidad en el personaje. De nuevo y como viene siendo habitual en los DK, el final es optimista y esperanzador de cara al futuro con una imagen muy incónica en la que Carrie ocupa el papel central que sin duda se ha ganado.

Cabria señalar que aunque DK III es un sin duda un excelente tebeo que se sitúa sin duda entre lo mejor que se ha podido leer este año en el terreno superheroico esa lejos de ser lo revolucionaria e influyente que fue el primer DK y más lejos aun de lo anticipada en el tiempo, atrevida y desafiante que fue el DK II. Un buen tebeo sin duda pero lejos de lo que supone que ha de ser un DK.

Capítulo aparte merecen los minicómics que acompañan la historia principal, son tebeos en formato reducido de unas 12 páginas que dan trasfondo a la trama mostrando mostrando la situación de varios personajes del UDC frente a lo que esta pasando en la historia principal. De los nueve, Miller dibuja en siete (y los co-guioniza siempre con Brian Azzarello) con ese estilo tan feista y tendente a la abstracción pero plagado de fuerza y dinamismo que le acompaña últimamente y que tanto rechazo parece haber generado. Personalmente creo que alguno de estos minicómics son pequeñas joyas que muestran la vigencia y fuerza de un autor que por suerte aun tiene mucho que contar.

sábado, 11 de febrero de 2017

La última cruzada del Caballero Oscuro.

Ambientada antes de los narrado en El Regreso del Caballero Oscuro (DK a partir de ahora), La última cruzada narra el momento más traumático de la historia Batman en el particular Universo DC de Frank Miller, que aquí está acompañado por Brian Azzarello al guión, John Romita Jr. a los lápices y Peter Steigerwald a las tintas y al color.

Una de las cosas que más impacto del DK del Frank Miller en un primer momento fue contemplar a ese Bruce Wayne, hundido, demacrado y casi al borde la de la muerte que hacía ya tiempo que había dejado de ser Batman. En el cómic se daban algunas de las razones que había llevado a ese momento, pero sin duda este La última cruzada permite profundizar más en ello.

El Batman que Miller y Azzarello nos presentan aquí no es el bisoño novato de Año de Ano, ni tampoco la ola de energía y engreimiento de All Star, estamos antes un Batman mucho más cercano al Bruce Wayne que se nos muestra al principio de DK. Un Batman cansado que se siente viejo, que incluso se ve superado físicamente por Killer Croc, piensa que Jason Todd puede llegar a sustituirle mientras él puede vigilar sus esfuerzos desde la Batcueva y sin embargo…

Jason está preparado físicamente, el propio Batman comenta que es mejor que él a su edad, si, hay que pulir sus habilidades de detective, pero ahí se puede trabajar, después de la decepción que supuso Dick Grayson (cuyo nombre Batman ni siquiera puede pronunciar), Jason parece el candidato ideal. Pero el problema es que Jason disfruta demasiado con lo que hace, y aunque es cierto que Bruce en su momento también llegó a hacerlo (como bien le recuerda Alfred, ahí está su época All Star para recordarlo), la forma en lo que lo hace Jason tiene algo de inquietante. Teniendo opciones de causar menos daño siempre busca hacer el máximo posible, aun enfrentándose a inocentes dominados mentalmente por Hiedra Venenosa, Jason no duda en emplearse al máximo sin ningún tipo de piedad, además Jason tiene su propia forma de ver las cosas y no son pocas las veces que desobedece ordenes…

Ante este panorama la ominosa presencia del Joker no hace si no aumentar la sensación de que algo grande va a pasar, un Joker capaz de provocar una rebelión en el psiquiátrico solo hablando y capaz de salir andando del mismo en mitad del caos sin que nadie pueda impedirlo. Un Joker que aquí de la mano de un inspirado Romita Jr. (en uno de sus mejores trabajos de los últimos años) aparece como más peligroso y amenazador que nunca.

En estas circunstancias, un convaleciente Batman (al que Killer Croc a estado cerca de matar) ordena directamente al Jason que no se acerque al Joker que no lo busque, pero como decíamos Jason tiene sus propios planes y harto de las dudas de su maestro está dispuesto a demostrar de una vez por todas que puede jugar en las grandes ligas. La tragedia, la mayor derrota en la historia de Batman, lo que explica gran parte del estado de Wayne al principio de DK está a punto de suceder y nada volverá a ser igual.

Las ampliación del Universo DK que trajo primero DK 2 y después la idea de Miller de que todas sus obras con el personaje (Año Uno, All Star, ¿Spawn/Batman?) forman, bajo su punto de vista, parte del mismo universo abría un montón de posibilidades que ahora sólo se está empezando a explorar con DK III. Este One-Shot especial no viene más que a confirmar ese potencial al ahondar en uno de los momentos más oscuros de la historia de Batman y lo hace siendo por un lado totalmente fiel al canon del personaje y por otro mostrando también gran coherencia con todo este Universo DK que Miller ha venido construyendo con las décadas, demostrando una vez más que Azzarello era el guionista ideal para acompañar a un, debilitado por la enfermedad, Miller en el proyecto.

Al dibujo tenemos a un Romita Jr. que no trata de imitar tanto el trazo del maestro como hemos visto en alguno de los minicómics que complementan el DK III (y que de nuevo ahondan en la idea de profundizar en este Universo DK) y que parece haberse tomado más tiempo para acabar el trabajo, ya que aunque tiene trabajos más potentes, si muestra con plenitud la fuerza de su trazo y la energía que transmiten algunos de sus mejores trabajos. Su labor esta aquí potenciada por Peter Steigerwald que, especialmente en el color, con sus tonos apagados, trasmite la tristeza de una historia en la que el héroe está a punto de sufrir uno de los momentos más duros de su vida.

viernes, 20 de febrero de 2015

Martha Washington Dies de Frank Miller y Dave Gibbons.

Vivimos una época bastante interesante en lo que a recuperación de material inédito en España se refiere. Así a los esfuerzos de Panini por recuperar series mutantes de los 90 que en su momento quedaron a medias, podemos añadir la publicación por Planeta del esperadisimo Black Dossier o de Aleta con el Robocop vs Terminator. Dentro de este ámbito cabria enmarcar este Martha Wasingthon dies de Norma editorial.

Martha Washington, creada por Frank Miller y Dave Gibbons a principios de los 90 para Dark Horse en la excelente Give Me Liberty (1990), era un vehículo del pensamiento político de Miller en aquellos años y de sus dudas tanto de la “dureza” republicana como de las “buenas intenciones” de los demócratas. Se enmarcaba dentro de las colaboraciones que el creador de Elektra realizó durante esa década con autores del talento de Geoff Darrow (Hard Boiled, Big Guy and Rusty de boy robot) o Simon Bisley (Bad Boy) y contaba con un Gibbons cuya solida narrativa y estilo realista le iba como anillo al dedo a la historia que se estaba contando. El éxito de la miniserie provoco dos secuelas (también publicada en España por Norma) con el mismo equipo creativo y que bajo el titulo de Martha Washington Goes To the War (1994) y Martha Washington Saves The World (1998) seguían la trayectoria del personaje principal de Give Me Liberty con mucho menos interés y acierto.

Por el camino, en 1995, se había publicado un par de especiales, Happy Birthay, Martha Washington y Martha Washington, Stranded In Space que en España no habían llegado a ver la luz tal vez por su carácter anecdótico, tal vez porque su escaso número de páginas dificultaban su inclusión en un tomo. Cuando a la altura de 2007 se publico el especial Martha Washington Dies que venia a poner fin a la trayectoria del personaje, se especulo con la posibilidad de que por fin Norma se decidiera a publicar todo lo que había quedado inédito. Sin embargo no fue así y han tenido que pasar 8 años para ver por fin publicado este material en España. El tomo de estética idéntica a los otros tres del personaje esta excelentemente editado, con las portadas delante de cada cómic y buen papel, pero claro 15€ por 80 páginas de tebeo se antoja a todas luces excesivo.

Dejando aparte la odisea editorial que ha culminado con la publicación de este cómic y entrando en material en si mismo, resulta claro que, como decíamos más arriba tanto Happy Birthay, Martha Washington como Martha Washington, Stranded In Space son meros divertimentos tanto para Miller como para Gibbons; lo que no impide que dentro de las historias cortas que componen los especiales haya elementos de interés. Así en Stranded In Space encontramos un curioso y entretenido crossover con Big Guy el robot creado por Miller y Darrow para Big Guy and Rusty, the boy robot, en una historia que pone en contraste el luminoso y limpio mundo de Big Guy con el sucio y oscuro de Martha a la par que ahonda en su carácter sacrificial, irredento y en cierto sentido optimista. En al segunda historia del especial Miller ironiza con bastante mala leche con el polémico final de Watchmen. El que Gibbons sea el dibujante no hace si no darle más gracia al asunto.

Happy Birthay por su parte, además de contar con una breve historia sobre lo absurdo de la guerra y lo mucho en común que suelen tener los soldados, usados como carne de cañón, de ambos bandos tiene especial interés por la historia centrada en una suerte de sosias del Capitán América, que superado por los acontecimientos del oscuro y frío mundo en el que vive esta dispuesto conseguir que su ultima batalla signifique algo. La historia además sirve para dar un paso más en el crecimiento personal de Martha. Dies es otra cosa, el pensamiento político de Miller, mucho más conservador en 2007 que en 1990 a la vez que menos optimista, lo que se traduce en un guion cargado de simbolismos religiosos (siempre presentes en su obra, aquí, sin embargo mucho más obvios) dibujados por Gibbons con su habitual oficio, en los que Martha en los últimos estertores de su vida y convertida en una suerte de monja con un pequeño grupo de seguidores, observa como su mundo sigue siendo frío y cruel sin que haya podido marcar una autentica diferencia real en el mismo. Un final un tanto oscuro y negativo para un personaje que tras un excelente inicio en Give Me Liberty fue perdiendo fuerza en sus siguientes apariciones. Con todo un final que merece la pena ser leído.

domingo, 8 de febrero de 2015

Sin City 2: Una dama por la que matar.

Sin estreno previsto en España y con salida en DVD con fecha aún desconocida, Sin City 2 ha sido uno de los fracasos más sonados de critica y público del pasado año ahondando en la mala racha creativa que atraviesa Frank Miller.

Corría el año 2005 cuando tras lustros huyendo de Hollywood ante el esperpento sufrido por su guiones para Robocop 2 y 3, Frank Miller se tornaba en toda una estrella cinematográfica gracias al estreno de Sin City dirigida por Robert Rodriguez. Su estética, su extrema fidelidad al cómic, su plantel de actores, todo en general contribuyo a que Sin City se convirtiera en un éxito de critica y público y llevara a Frank Miller a convertirse en al nueva niña bonita de La Meca del cine algo que no hizo si no incrementarse tras la magnifica 300 de Zack Snyder dos años después.

A la altura de 2014 la situación de Frank Miller había cambiado radicalmente. El fracaso de The Spirit puso en duda sus habilidades como director y sus últimas obras en cómic (All Star Batman & Robin y Holy Terror) han sido en general masacradas por la critica a lo que ha contribuido la exacerbación de su (muy derechista) discurso político. En estas y en una situación que podría verse desde determinado punto de vista como un run for cover en toda regla el año recién finalizado supuso en estreno de las segundas partes de las dos películas que le lanzaron a la gloria. De 300 2 ya hemos hablado por aquí y lo mejor que se puede decir de ella es que fue recibida con indiferencia, de Sin City 2...

Todo el proceso que ha llevado a la elaboración de Sin City 2 resulta cuando menos complicado, es extraño que una película del éxito de Sin City tarde casi una década en tener secuela, es extraño todo el proceso de rumores (desde el casting, hasta el presunto distanciamiento entre en Miller y Rodrigurez) que rodeo la producción y es extraño todos los anuncios y cancelaciones de fechas de estreno...en fin que Sin City 2 ya desde su misma concepción parecía maldita, algo que su estreno no ha venido más que a confirmar.

La película, repite en general el casting de la primera parte, salvo el cambio de Clive Owen sustituido por Josh Brolin, e incorpora actores tan interesantes como Eva Green, en el papel de Ava, el prototipo de mujer fatal milleriano que en principio estaba destinado a Angelina Jolie o Joseph Gordon-Levitt que interpreta a un personaje nuevo creado expresamente para la película. La estructura también es idéntica, un breve prologo en este caso protagonizado por Marv (Mike Rourke) y tres historias que se van narrando de forma paralela. La estética por supuesto, tanto visual como sonora también es la misma que en la primera parte, si acaso aún más exagerada.

Con estos mimbres cabria esperar que, si bien era casi imposible repetir el fenómeno que fue Sin City, si al menos podíamos esta ante una película rentable y satisfactoria. Por desgracia no es así y es que varios son los problemas de los que adolece la película: el primero y más obvio, nueve años son muchos, el cine, el publico ha cambiado, la estética, muy imitada desde entonces ya no sorprende en absoluto y la frágil memoria del público ya esta en otras cosas. En segundo lugar las mejores historia de Sin City ya se habían rodado en la primera parte y para esta segunda como historia realmente potente solo quedaba la que da nombre a la película, Una dama por la que matar, que es precisamente la que mejor se sostiene gracias sobre todo a un magnifico trabajo de la magnética Eva Green (que curiosamente es casi lo único salvable también de 300 2), pero las otras dos historias....

Creadas específicamente para el filme las otras dos tramas que componen Sin City 2 son un desastre sin paliativos. Una, protagonizada por Joseph Gordon-Levitt que con todo da dignidad a su papel y que narra las vivencias de un trilero que desafía al todopoderoso senador Roark (Powers Boothe), carece de todo sentido dramático e intereses. Otra, protagonizado por Nancy Callahan (Jessica Alba) y que narra su venganza contra Roark por la muerte de Hartigan (con un pequeño papel de Bruce Willis muy en plan El sexto sentido) es, además de totalmente incoherente desde todo punto de vista cronológico y de continuidad, un despropósito que cuestiona además la supuesta invulnerabilidad de Roark. Sin City 2 se torna así en una película profundamente desequilibrada, con una historia central que si recuerda los mejores momentos de la primera parte pese a carecer de la fuerza de Ese cobarde bastardo o El largo adiós y unas historias adyacentes carentes de todo interés y que uno no sabe muy bien que pintan en la película. En definitiva una lastima que parece cerrar además la puerta a cualquier otra adaptación del cómic y quien sabe si a Frank Miller en el mundo del cine.

domingo, 28 de diciembre de 2014

300: El origen de un imperio.

Todavía inédito, de Xerxes el cómic de Frank Miller en el que supuestamente se basa esta película se pueden ver algunas páginas animadas en los créditos finales de la misma. En espera que el cómic termine llegando algún día a las estanterías (junto al final de All Star Batman & Robin, al fin y al cabo la esperanza es al ultimo que se pierde) la película, estrenada en marzo del 2014, viene a mostrar a la claras que Miller tampoco atraviesa su mejor momento en el campo cinematográfico.

Tras el éxito de critica y publico de 300 y Sin City, a Frank Miller parecía que el cómic se le había quedado pequeño y que su destino era devorar el mismo Hollywood del que tanto renegó en su momento por la escabechina que hicieron con sus guiones para Robocop 2 y 3. The Spirit, su primera película como director enfrió los ánimos (fue un fracaso total tanto de critica como de publico) y su, por ahora último trabajo en cómic, Holy Terror, vino a demostrar que el guionista de Born Again no estaba atravesando su mejor momento creativo. Lo que no ha impedido que esta año 2014 dos obras cinematográficas hayan llevado de una manera u otra su sello: esta 300: El origen de un Imperio y Sin City: A Dame to Kill For, secuelas ambas de los filmes que lo lanzaron al estrellato hollywoodiense.

300: El origen de un Imperio no ha sido ni mucho menos un fracaso (eso queda para Sin City 2 de la que ya hablaremos otros día), en taquilla ha ido bastante bien, y a nivel critico, aunque lo que ha predominado es la indiferencia, no ha sido desde luego machacada sin piedad como The Spirit. Pese a todo, y aunque el material de partida era interesante (la continuación de las guerras greco-persas), si de algo adolece la película es de falta de garra. Algo sorprendente, ya que si algo tiene 300 y en general casi todo el trabajo relacionado con el autor de DK2 es garra y energía a raudales.

Ya sea porque la historia carece de la carga épica y sacrificial de 300, ya sea porque ni Miller ni los guionistas del flim (entre los que figura el propio Zack Snyder, director de 300) hayan sabido transmitirlo, 300: El origen de un imperio se queda en la superficie de lo que fue la primera película, copiando apenas si meramente su estética y olvidandose en todo momento de lo que la hizo grande: la inmensa energía que trasmitía. No ayuda claro que su director Noam Murro apenas pase de mero emulador de Snyder, cineasta a día de hoy bastante (e injustamente, al menos para quien esto escribe) despreciado. Lo que de paso viene demostrar que aunque el estilo de Snyder pueda ser fácil de imitar en la superficie, no lo es tanto conseguir dar a las películas el ritmo y la fuerza que el director de Watchmen consigue, casi siempre, transmitir.

Con todo lo que más brilla en la película es un ajustado reparto, donde destaca por encima de todos una magnética Eva Green que interpreta a la líder persa Artemisa, mujer fatal prototipica de Miller y cuya actuación justifica por si misma la existencia de esta película. Por contra quien más sale desfavorecido es su protagonista Sullivan Stapleton, que interpreta al general griego Temistocles, papel que cumple con dignidad pero que esta a años luz del Leonidas de Gerard Butler. No tanto por el actor, como por las bases misma del personaje, que como toda la película resulta mucho menos interesante que su contrapartida espartana. Así las cosas 300: El origen de un imperio, es una propuesta que busca seguir la estela el éxito de 300, algo que no consigue en ningún momento, quedando apenas en un descafeinado intento de construcción de un flim épico que se deja ver pero que si no fuera por la presencia de Eva Green se olvidaría en el mismo momento en el que alcanza su final.

Queda por ver si Xerxes cuando finalmente salga (si es que lo hace) consigue sobreponerse a los múltiples problemas de la película. Vista esta resulta difícil de creer, pero pese a todo Frank Miller tiene tras de si las suficientes obras maestras como para darle un voto de confianza. De momento lo poco del cómic que se ha podido ver en la película presenta un aspecto visual bastante prometedor, claro que Holy Terror visualmente también es muy potente y luego...En fin sea como hay ganas por comprobarlo.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Robocop vs Terminator de Frank Miller y Walter Simonson, por fin en España.

Recupero y re-elaboro una reseña que hice hace ya la friolera de 6 años aprovechando que por fin se ha publicado este cómic en España de la mano de Aleta, algo que hasta hace no tanto parecía casi imposible.

El contexto.

Publicado en forma de miniserie de 4 números por Dark Horse a la altura de 1992, el cómic cabe enmarcarse tanto en el contexto de las obras que Miller escribió en los 90 para ser dibujada por alguno de los mejores artistas del medio, como en una especie de resarcimiento por no haber podido dar su visión de Robocop ni en Robocop 2 (1989), ni en Robocop 3 (1992). Las lastima es que haya habido que esperar más de 20 años para verla por fin editada en España. Cabria aplicar aquí aquello tan manido de más vale tarde que nunca.

Como siempre en este tipo de proyectos Miller sabe con quien trabaja y no duda en elaborar un guión lleno de acción y de fuerza para que un Simonson inspiradísimo de lo mejor de si. Páginas llenas de onomatopeyas, espectaculares composiciones, y un Robocop que parece comerse la página, son algunas de las virtudes de un trabajo en el que Simonson demuestra estar muy en forma y disfrutar enormemente de la historia concebida por su compañero. Por su parte Miller, plantea un guión desde los parámetros clásicos de la franquicia de Terminator: viajes en el tiempo, futuro apocalíptico, cambiar ese futuro desde el pasado etc, consiguiendo por el camino unir ambos mundos de manera muy lógica y coherente. De paso que se ríe un poco de las posibilidad de estar continuamente viajando en el tiempo y critica sin piedad determinados aspectos de la sociedad americana.

La historia.

En un futuro no muy lejano las maquinas están a punto de ganar la guerra contra el hombre, este al borde de la extinción fija todas sus esperanzas en Florece Langer, una soldado que retrocede al pasado apareciendo, como no podía ser de otra manera, desnuda en medio de Detroit y buscando la muerte de Robocop. El motivo simple a la par que lógico demuestra la inteligencia de Miller al enlazar ambas franquicias: Skynet, la computadora que declaro la guerra a la humanidad adquirió conciencia propia gracias a su unión con Robocop, el cual perfecta simbiosis entre hombre y maquina se convirtió en una especia de “padre” de los Terminators. A partir de ese momento se desarrolla toda una historia plagada de viajes temporales en la que el sombrío futuro de la humanidad parece evitarse solo para que la llegada de nuevos Terminators al pasado terminen por restaurarlo.

El cómic de nuevo esta lleno de arquetipos millerianos, con una mujer dura y segura de si misma (que también enlaza con a mujeres de Cameron en su cine) que termina por descubrir una nobleza inesperada en aquel al que había venido a matar, por su parte Robocop se convierte en el personaje central de la obra. Un héroe muy milleriano, que pese a dudar continuamente de su humanidad (¿es su conciencia solo un programa informático? se preguntara más de una vez) estará más que dispuesto a dar su propia vida para salvar aquello que un día fue y que por mucho que él lo dude sigue siendo. Un tema el del sacrifico heroico central en la obra de Miller. Son temas (como el familiar, al fin y al cabo Robocop es el creador, involuntario de los Terminators) apenas si esbozados, no en vano el guión de Miller esta ante todo puesto a disposición del lucimiento de su pareja de baile a los lápices, pero que muestra que el autor de 300 es ante todo un guionista de obsesiones.

Conclusiones.

Resulta curioso analizar la trayectoria de Frank Miller con Robocop, la película original, evidentemente influenciada por el trabajo del autor de Sin City dio como resultado dos secuelas guionizadas por Miller que vio como en Hollywood el trabajo del guionista es de un mero eslabón (y no de los más importantes) en la cadena de montaje del cine más puramente comercial. Desencantado con el resultado, Miller pudo resarcirse en parte con este Robocop vs Terminator que se antoja a las claras como el mejor trabajo del guionista con el personaje y más viendo la posterior adaptación de sus guiones de cine al cómic, una adaptación que demuestra que las películas podían haber sido mucho más interesantes, pero que se sitúan muy por debajo de este trabajo concebido directamente como cómic, medio donde, al contrario que el cine, Miller es un autentico maestro.

Con todo puede que el guion de esta obra no profundice como en otras en aquellos aspectos que más definen a su autor y con ello se podría considerar que Robocop vs Terminator es un trabajo menor dentro de la trayectoria de Miller. Probablemente lo sea, pero estamos ante un cómic dinámico, lleno de acción, espectacularmente dibujado, con dosis adecuadas de humor e ironía y ante todo enormemente entretenido. Poco más se puede pedir a la que sin duda es una de las novedades editoriales más destacadas del año y que algunos llevábamos mucho tiempo esperando que se publicara en España.

domingo, 12 de octubre de 2014

Frank Miller Robocop: Ultimo asalto.

Al igual que ocurriera con su guión cinematográfico para Robocop 2, las ideas que Frank Miller trato de llevar a la gran pantalla en Robocop 3, han terminado viendo la luz en formato cómic con guiones una vez más de Steve Grant y lápices en esta ocasión de Korkut Öztekin.

Resulta curioso observar como de la trilogía original de Robocop, es la primera, la única que no cuenta con el trabajo de Miller a los guiones la que más se ve influida por su mundo y sus ideas, en especial por su trabajo en Dark Knignt. Y es que si ya en Robocop 2 la mano de Miller se intuye más que se ve, en Robocop 3 esta totalmente desaparecida. Del ultraviolento y expeditivo mundo narrado por Verhoeven en la primera, pasamos a un película de marcado carácter infantil que desnaturaliza el personaje y reduce la critica social hasta casi hacerla desaparecer.

Por lo que podemos apreciar en esta adaptación, el guion de Miller para Robocop 3 debió ser bastante más esquemático que el de Robocop 2. Aunque en la adaptación de Grant se aprecian los tradicionales temas del autor de Sin City (la individualidad, el sacrificio, la corrupción del poder institucionalizado...), todo aparece reflejado casi como ruido de fondo en una orgía de caos y destrucción, en una película que de haberse rodado tal cual hubiese sido tal vez un glorioso espectáculo de acción, pero hubiera perdido gran parte de la acidez critica de la primera y lo que Miller quería contar para la segunda.

La trama es ya conocida y heredera directa de la situación dejada en lo que hubiera sido Robocop 2. De nuevo nos situamos en un Detroit destrozado, donde la gente se esfuerza por sobrevivir ante el control total ejercido por una gran megacoporación (OCP) y de nuevo Robocop, dibujado por los medios de comunicación como un terrorista, es la única esperanza de salvación para los habitantes de la ciudad. Un concepto que se va desarrollando ya en al primera parte, donde la OCP aún no es tan poderosa, pero va camino de ello, que Miller pretendía llevar más allá en la segunda y que debía tener su (proverbial) asalto final en la tercera, donde Robocop se convierte en catalizador de la resistencia de una ciudad que se da cuenta que ha de tomar la riendas de su propio destino.

En el cómic se ven ideas interesantes como esos ciborg de ultima generación que parecen más humanos que maquinas por fuera pero que se comportan y actúan como máquinas reflejando la humanidad desnaturalizada de sus creadores, frente a un Robocop que parece más maquina por fuera pero por dentro es más humano que los lideres de la asesina OCP. Destacan también ideas entorno al control mediante el sexo, la posibilidad del amor para Robocop, o la lucha de la gente por no perder sus casas (tema por desgracia de innegable actualidad), sin embargo todo esta en segundo plano frente a la desbocada acción que es el eje conductor principal del guión.

Así las cosas si ya Robocop 3 fue con diferencia la peor de la trilogía original (la segunda aún tenia muchas cosas reivindicables), algo parecido sucede con este cómic que uno tiene la sensación que podía haberse contado en al mitad de páginas. Contribuye también a ello Korkut Öztekin, con un dibujo feista que pretende imitar a Miller sin terminar de conseguirlo y que no logra ser desde luego tan llamativo como es el de Juan José Ryp en la adaptación del guión de Robocop 2, adoleciendo además de problemas parecidos en el ritmo y narración que tenía aquel.

Con todo y pese a sus defectos de lo que no cabe duda es que tras la lectura de Robocop: Ultimo asalto uno tiene la clara sensación de que Robocop 3 pudo ser mucho más interesante de lo que fue y que si no llega a ser por los intentos de infantilizar la franquicia para rentabilizarla por otros lados podríamos estar ante una saga, y no solo ante película (la primera) mítica.

Cabe destacar como reflexión final, la pertinencia de comparar el estado actual de Detroit, antaño orgullosa capital del automóvil estadounidense y actual monumento al capitalismo salvaje, con el Detroit que se muestra en Robocop, tanto en la película original (de evidente influencia milleriana) como en los guiones firmados por Miller. De nuevo la capacidad de anticipación del guionista de Born Again asombra por su lucidez, lo que lleva a preguntarse una vez más como pudo firmar algo tan fuera de su tiempo como Holy Terror, pero eso es otra historia.

domingo, 14 de octubre de 2012

Holy Terror. Frank Miller fuera de su tiempo.

Holy Terror era un cómic que ya nacía torcido. Machacado por la critica y despreciado por el público (que sin embargo no dudo en comprarlo), parecía que no había nada salvable en el último trabajo de Miller. Ahora, “gracias” a Norma Editorial (en uno de los precios más desorbitados que recuerdo en este tipo de productos) el lector español puede por si mismo comprobar la veracidad de todas estas afirmaciones. Por desgracia, no hay nada peor que una obra confirme todos los prejuicios que sobre ella se pudieran tener. 

Tras la entrada de EEUU en la II Guerra Mundial la importancia de los cómics como vehículo propagandístico fue fundamental. Cómics en la que deshumanización del enemigo y la exaltación de los valores patrióticos estaban por encima de cualquier cosa, incluso muchas veces de la calidad del producto. Cuando Frank Miller tras los brutales atentados del 11-S decidió recuperar ese espíritu en un explicito Batman vs Al-Qaeda uno no sabía muy bien como tomarse aquello.

Sin duda ya no estábamos en los años 40, lo que no quita para que en gran medida el cómic-book americano siga teniendo mucho de vehículo propagandístico, aunque de forma mucho más sutil. Y es que, al menos en teoría, la sociedad actual mucho más cínica y tecnificada no aceptaría con la misma facilidad un discurso tan obvio y carente de matices. Pese a esto cabría preguntarse que habría sido de ese hipotético Batman vs Al-Qaeda de haber salido en 2002, con los atentados tan recientes, un ejercicio de rabia pura sin condicionantes, podría haber tenido cierto interés como reflejo del sentir de parte del pueblo americano ante una barbarie sin justificación, pero eso queda para la especulación. Batman vs al-Qaeda no llego a existir más que como mero proyecto de partida y lo que surgió de todo aquello, Holy Terror ha llegado a nuestra manos en 2012. Lo que tal vez sea lo peor del cómic.

Si uno observa la trayectoria artística de Frank Miller con un poco de perspectiva es innegable que nos encontramos ante un autor polémico, con un discurso político muy marcado, pero lo suficiente ambiguo como para que en el quepan muchas interpretaciones. Un discurso, duro y sin concesiones en el que los golpes caen tanto para un lado como para otro con una sutilidad e ironía de la que Holy Terror carece por completo. También encontramos en la obra de Frank Miller a un autor comprometido su tiempo, consciente de la realidad en la que vive y critico con ella. Tampoco encontramos nada en Holy Terror de todo ello.

Y es que como decíamos más arriba, si Holy Terror pudo ser relevante en algún momento ese momento pasó hace diez años. Ahora, con tiburones financieros que arrasan economías enteras, con gente perdiendo sus casas a cientos, con una situación de desesperación asfixiante en la que la salida no se atisba por ningún lado, venir a contar una historia propagandística para exaltar los valores patrióticos de una América que según Miller debería centrarse solamente en la guerra contra el terrorismo islámico, resulta desfasado, antiguo y carente de sentido.

Lo peor de Holy Terror no es la deshumanización del enemigo, lo simple de sus discurso, el que sus personajes sean Batman, Catwoman o Gordon ligeramente camuflados, al fin y al cabo así es como nació el proyecto: una suerte de cómic propagandístico de los años 40 con Batman enfrentándose a Al-Qaeda. No, lo peor de Holy Terror es que es un cómic totalmente fuera de su época, un cómic que refleja un mundo que no es el nuestro, que habla de una amenaza, que si bien puede ser real, palidece ante las dosis de brutalidad que el capitalismo más salvaje nos proporciona día a día. El mundo actual, que se parece mucho al que Miller anticipara en Robocop o en los dos primeros números de DK2 se encuentra en una disyuntiva mucho más compleja que la de enfrentarse a hostias con unos fanáticos radicales empeñados en volver al mundo a la Edad Media.

Lo curioso de todo esto no es que en gran medida parte de lo que se ve en Holy Terror ya se empieza a atisbar en el tercer número de DK2. La obra que hasta entonces había transcurrido como una lucha de Batman contra un mundo dominado por tiranos que tiene a los políticos como meros títeres para controlar a un pueblo al que desprecian, pasa a transformarse, todavía ligeramente, cuando tras el 11-S (acontecimiento que parece haber transformado a Miller por completo) el guionista de Born Again se da cuenta de que no quiere mostrar a Batman como un terrorista que recurre a la violencia para transformar el mundo.

A partir de ahí el viaje ideológico de Miller, que le lleva a concebir algo como Holy Terror puede resultar más entendible pero vuelve a marcar una clara diferencia: mientras DK2 (cuyos 2 primeros números son excepcionales) es una obra anticipada a su tiempo que cada vez es más revindicada. Holy Terror, concebido como instrumento de apoyo a una supuesta guerra mucho más compleja de lo que Miller plasmaes una obra que nace ya caduca.

Con todo encontramos en Holy Terror algún elementos estimables. Desde un punto de vista gráfico, cuenta con soluciones narrativamente inteligentes y en ella se observa un Miller que ha depurado hasta casi la abstracción el estilo derivado de Sin City ahondando en la faceta caricaturesca que tanta polémica causo en DK2 y que cada queda más claro es el siguiente paso en la evolución artística de un creador que siempre ha buscado, desde un punto de vista visual, reinventarse a si mismo. El resultado global del la labor gráfica del autor de 300 es Holy Terror, es, pese a sus innegables aciertos, irregular, ya que al igual que encontramos esas soluciones narrativamente interesantes a las que aludíamos antes, también es cierto que abundan las páginas profundamente descuidadas y demasiado sucias que llegan a entorpecer la lectura. En todo caso es innegable que es una lastima que un autor de tanta solvencia, que gráficamente sigue arriesgando y queriendo evolucionar, lo haga aquí al servicio de una obra tan reaccionaria y casi carente de todo contacto con la realidad.

viernes, 24 de agosto de 2012

Batman: El regreso del Caballero Oscuro y Batman: El contraataque del Caballero Oscuro; afianzado el mito del superhéroe.

Esta es el post que envíe a Zona Negativa para su reciente concurso. De nuevo no ha habido suerte así que para que no quede inédito y ya que lo escribí aprovecho y lo publico por aquí.


Hablar (escribir) hoy en día de la influencia de Batman: El regreso del Caballero Oscuro (DK a partir de ahora) en el cómic de superhéroes es un ejercicio harto repetitivo, se han llenado páginas y se han realizado sesudos estudios sobre la mala interpretación de la obra en los 90 y sobre como su fuerza sigue presente incluso hoy en día. Pese a todo, su coincidencia en el tiempo con el Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, si resulta como poco remarcable, habida cuenta, más que del tremendo impacto de ambas obras, sus evidentes diferencias. Así, si el cerebral trabajo del dúo británico supuso la deconstrucción del mito del superhéroe, la pasional obra del de Maryland busca el afianzamiento de ese mito. El (super)héroe se convierte en una fuerza de la naturaleza, más grande que la propia vida, alcanzando una condición quintaesencial que situá a DK en las antípodas intelectuales de Watchmen.

Miller narra en DK una reivindicación del concepto más clásico de superhéroe puro, un concepto que funciona en un mundo parecido pero a la vez muy diferente al nuestro, en el que el maniqueismo esta mucho más marcado y en el que, curiosamente, el héroe para serlo, ha de ser por fuerza un revolucionario. En contraste con el Batman dirigido por Nolan, en la, por otro lado estimable The Dark Knight Rises, el guionista de Born Again situá a Batman en enfrentamiento directo con el poder establecido. Un poder que corrupto hasta la médula ha dejado de servir al ciudadano (si es que alguna vez lo hizo) para pasar a servirse del ciudadano. Frente a esta situación, un Batman cuarentón, retirado y al borde del suicidio se rebela, rompe la baraja y lucha por modificar un status quo a todas luces injusto e ineficaz.

Bajo este prisma y aunque es innegable que el autor de Sin City va a la esencia misma del mito superheróico, resulta curioso comprobar como da la vuelta al concepto más clásico del género, y lo hace insisto, respetando su esencia. Así, el Batman de DK lejos de ser un defensor del status quo (rol tradicional del héroe en el género) pase a desafiarlo erigiendo planes en su contra, lo que siguiendo el esquema más tradicional del cómic de superhéroes transformaría a Batman en un villano. De esta manera quedaría libre el hueco del “héroe” en la historia, rol que cabría atribuir a Superman, defensor del orden establecido a lo largo de la obra.


Siguiendo este razonamiento, Batman: El contraataque del Caballero Oscuro (DK2 a partir de ahora) toma otro sentido como continuación de la obra original, y es que tras lo sucedido en DK parece lógico pensar en un Batman convertido en un “terrorista”, al menos desde el punto de vista del sistema. También es lógico que DK2 alcance uno de sus puntos culminantes cuando Superman, se da cuenta de lo injusto de status que defiende (o que más bien se ve obligado a defender) y termine por rebelarse contra el mismo, pasando así (de nuevo bajo el prisma del sistema) al “lado oscuro”.

Con todo, pese a su modernidad formal, sin duda anticipada a su tiempo, DK2 vuelve a ser una obra que va a la quintaesencia del cómic de superhéroes ya que en gran medida es un clásico enfrentamiento entre la JLA y Luthor/Brainac...pasado por el tamiz excesivo y gamberro de un Miller con ganas de fiesta. El paso del tiempo para haber hecho mucho bien a DK2, que si bien es cierto puede ser inferior a la obra original, ni es tan diferente en cuanto a sus pretensiones, ni desde luego en cuanto a su impacto formal y atrevimiento de sus planteamientos. Lo mejor es que ambas obras son totalmente independientes pero a la vez complementarias dando un cuadro global de la evolución de la visión del dibujante de Lobezno: Honor sobre el género superheróico.

miércoles, 18 de abril de 2012

“Soy el jodido Batman”

Ya que hace tiempo que no escribo por aquí voy a publicar la reseña que envíe al concurso de Zona Negativa sobre la caja de Frank Miller para que no quede inédita. Esta basada sobre el post que escribí en su día sobre la obra aunque (o al menos eso intente) con otro enfoque.

Vivimos en una sociedad en la que vales tanto como lo último que has hecho. El pasado no cuenta, la rabiosa actualidad y el cinismo inherente a la era de la información ha traído un paradójico resultado: la gente no tiene memoria. Esto que se aplica a tantos ámbitos de la vida tiene su claro reflejo en el mundo del cómic. Pese a todo, uno (tal vez algo ingenuo) pensaba que aún había figuras intocables. Figuras cuya aportación no a un género en concreto, si no al medio como tal harían suponer que, aunque sus últimas obras pudieran ser más o menos discutibles, su trabajo, su trayectoria nunca sería olvidada. Frank Miller parecía jugar en esa liga, sin embargo solo era eso, apariencia. Basto con que tras acomodarse en exceso en su Ciudad del Pecado, Miller regresara al mainstream para hacer DK2, para que muchos saltarán al cuello como aves rapaces en busca de carroña. Miller como siempre, nada acomodaticio, inconformista nato, hizo en DK2 una apuesta arriesgada, un trabajo diferente, plagado de aciertos que sin duda superaban con creces a los errores que hubiera podido cometer, pero claro, se esperaba al Miller de los 80, se esperaba otro DK, olvidando que esa obra ya estaba escrita y dibujada, que ya había marcado una época en su momento y que el escriba de Born Again, no era, ni podía ser el mismo a principios del siglo XXI que a mediados de los 80. Así que Miller hizo lo más valiente, lo que siempre ha hecho por otro lado, hizo lo que dio la gana, y pese a quien pese lo hizo espectacularmente bien.

Con todo estaba claro que fuese como fuese la polémica iba acompañar el siguiente proyecto del guionista de Give Me Liberty y así fue. Su colaboración con Jim Lee en All Star Batman y Robin ha sido criticada hasta la saciedad. Objeto de todo tipo de mofas y befas, se han multiplicado las preguntas del tipo ¿qué le pasa a Miller? Leída la aún inconclusa obra, uno no puede más que esbozar una sonrisa y responder, nada, no le pasa nada. Ahondando un poco más en el tema, a la hora de analizar esta obra hay que tener en cuenta múltiples elementos, el más relevante de los cuales es sin duda el dibujante. Jim Lee autentica superestrella del cómic américo, autor para el que prácticamente se inventó el concepto “hot artist”, símbolo clave de los 90 con todo lo que ello significa (de bueno y de malo) para el cómic de superhéroes, es fundamental para entender lo que Miller pretende con este trabajo.

Si algo ha caracterizado al autor de 300 cuando ha colaborado con otros artistas, es su capacidad de adaptación a los puntos fuertes de su pareja de baile. Lo hizo con el barroco Geoff Darrow en Hard Boiled, con el realista Dave Gibbons en Give Me Liberty o con la maestría narrativa y noir de Mazzuchelli en Año Uno. Y lo hace aquí con Lee en All Star. ¿ y cuales son los puntos fuertes de Lee?, cabría preguntarse. Desde luego no es la narrativa, ni el dinamismo de sus páginas, no, si Lee destaca por algo es por su espectacularidad vacua pero visualmente poderosa. Hombres musculosos siempre posando para la foto, playmates espectaculares que no podrían llevar ropa más ceñida aunque quisieran, acción y explosiones por un tubo, y una fuerza especial que hace que en un vistazo superficial sus defectos pasen desapercibidos. Miller le da a Lee lo que sabe dibujar y lo curioso es que además lo hace escojonandose por el camino de lo peor que tuvieron los 90, de los que como decíamos, para bien o para mal, Lee es un símbolo

Resulta curioso observar los caminos que unen DK, DK2 y All Star. La mala interpretación de la primera por parte de autores mediocres fue una de las “responsables” de los dientes apretados, los héroes inmorales y la oscuridad de los 90 (lo que no deja de resultar curioso, DK es una obra que al final se revela como luminosa y optimista). En DK2, Miller trato en cierta manera de “enmendarse” (no tenía motivo, el no es responsable de la mediocridad ajena, pero ese es otro tema), buscando recuperar la luz, hacer que lo héroes se comportaran como tales y planteando una historia clásica de superhéroes desde una perspectiva, eso si, totalmente moderna y quizá adelantada a su tiempo. En All Star, retoma todas las características de aquellos cómics noventeros y las lleva a su máximo exponente, al extremo (Miller siempre lleva todo al extremo), mostrando lo ridículo de aquel enfoque y riéndose en cierta medida de su pareja de baile en esta obra, y lo hace además en un cómic cargado de mala baba, que recuerda en cierta medida a aquel divertimento sin pretensiones que fue el Spawn/Batman donde colaboraba con otra estrella de los 90: Todd McFarlane.

Lo mejor de todo, lo que demuestra el talento del autor de Ronin es que All Star Batman y Robin se puede disfrutar enormemente como una parodia pasada de vueltas que sin embargo si enlaza con el Batman que nos ha venido mostrando Miller. Así en Año Uno teníamos a un Hombre Murciélago primerizo, aprendiendo a ser lo que llegaría a ser. En DK contábamos con un personaje poderosos y seguro de si mismo, una autentica fuerza de la naturaleza al que sin embargo aún le quedaban cosas por aprender. En DK2 se nos mostraba a un Batman que ya había dado el salto definitivo llevando su guerra a los auténticos villanos de este mundo. En All Star, por su parte, se retrata a un Batman mucho más confiado que en Año Uno, pero aún lejos de lo que veríamos en DK, un personaje que pese a su aparente rudeza y auto confianza, sigue dudando de si mismo y de sus acciones. Visto en conjunto, y para ser un trabajo menor, All Star no deja de tener facetas muy interesantes entre las que sin duda sobresale el que pese a ser un cómic concebido como mero divertimento, Miller consiga hacerlo suyo y enlazarlo con la trayectoria que a lo largo de las décadas ha pergeñado para el cruzado de la capa. Algo solo al alcance de los más grandes, categoría en la que Miller, sigue estando aunque muchos se empeñen en dudarlo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Occupy Frank Miller

Calificar de sorprendente el escrito de Frank Miller sobre el movimiento Occupy de los USA no sería ajustarse del todo a la realidad, y es que la deriva ideológica del genio de Maryland ha resultado por desgracia bastante palpable en los últimos años. Resulta evidente que el Miller que a comienzos del siglo XXI decía no entender el patriotismo poco tiene que ver con el Miller que ahora parece refugiarse en el, como único camino a la victoria en la presunta guerra que esta librando su país.

En fin, que si no sorprende que Miller se posicione claramente en contra del movimiento Occupy, si resulta más sorprendente el tono, tremendamente agresivo e irrespetuoso con el que lo hace, y más teniendo que el contexto en el que se produce no es de una conversación de barra de bar, si no en su propio blog donde la constancia de sus palabras es imperecedera. Tal vez eso sea la clave de todo, Miller, consciente de que Holy Terror (pese a que sus ventas no han sido malas) no había llamado la atención lo que él pensaba que debía hacerlo, quiso elevar la voz y crear polémica para centrar el debate en torno a lo que piensa que es la clave de todo: la supuesta guerra de su país contra el radicalismo islámico.

Lo que no tengo del todo claro es si Miller valoro el que, la polémica que iba a crear se iba a centrar más en su persona y su obra que no en el tema sobre el que pretendía llamar al atención y precisamente aquí es donde quería pararme. Para mi (ojo recalco, para mi), las palabras de Miller no tiene justificación alguna, son más propias de un barriobajero cualquiera de Intereconomía que no de una persona sensata que quiere expresar su oposición a un determinado tema. Es más, es triste que Miller tenga que recurrir a esto para llamar la atención, algo para lo que hasta ahora le había bastado y sobrado con su obra, no en vano estamos ante uno de los maestros claves del 9º Arte. Sin embargo todo esto parece haber servido de excusa para que muchos, que parecían todo sea dicho, tenerle muchas ganas a Miller, hayan saltado al cuello y cuestionado no el Miller actual, si no su obra, su trayectoria con frases como “siempre ha sido un facha” o “nunca fue para tanto”. Frases simples cargadas de atrevida ignorancia que por un lado soslayan (por desconocimiento, o peor aún, porque aún sabiéndolo es mejor no mentarlo ya que si no se cae el discurso) la ambigüedad con la que Miller ha reflejado su posicionamiento político a lo largo de su carrera y por otro desprecian al que ha sido uno de los renovadores más relevantes que jamás ha conocido el medio.

Que Miller siempre ha estado más escorado a lo que en España podríamos llamar la derecha es muy matizable, pero se puede entender que la defensa del individualismo y el rechazo a cualquier intervencionismo gubernamental se pueda ver así, pero decir que Miller siempre ha sido un facha ignorando los cambios producidos en su forma de ver las cosas es simplemente mentir, y aunque es cierto que Miller se ha ganado a pulso el linchamiento verbal al que se le esta sometiendo, no es menos cierto que se lo ha ganado el Miller de ahora, no el que escribió Born Again, Año Uno o Give Me Liberty, o dibujo y escribió DK, DK2, 300, Ronín o Elektra Lives Again.

Para acabar voy a dejar por aquí una serie de enlaces sobre el tema que me han resultado interesantes:

Primero claro el propio post de Miller, que no merece más comentario, por desgracia se descalifica por si mismo.

Aquí dejo un par de enlaces a medios generalistas que se han hecho eco del tema, en España y en UK, curioso que en España se hable de Miller como productor de 300 y codirector de Sin City, y UK se le señale como novelista gráfico, el camino a la normalización es todavía largo.

Post muy interesante de Pepo, y otro del blog del maestro Rafa Marín.

De las diversas reacciones al tema que desde dentro del medio se han producido, me quedo con las de Mark Millar que viene a señalar que Miller puede decir lo que quiera (aquello de la libertad de expresión y tal) que sus grandes cómics seguirán siendo cojonudos y con las de Ann Nocenti que prefiere centrarse en lo que ha llevado a la creación del movimiento Occupy, en lo que es y en lo que significa, visión con la que, por otra parte estoy bastante de acuerdo.

Por su parte Neal Adams también ha hablado del tema, y no es el único.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Esto si que es Batman Holy Terror.

Antes de que a Miller se le ocurriera aquello de Batman: Holy Terror a alguien ya se le había ocurrido hacer un cómic con ese nombre...aunque me da a mi que poco tiene que ver lo que planeaba Miller.

Gracias a Int he podido leer este prestigio concebido bajo el epígrafe Otros Mundos. El cómic con guiones de Alan Brennert y lápices de Norm Breyfogle nos sitúa a Batman en un Estado teocratrico pero de eminente corte fascista en el que el Estado se ha apropiado del control absoluto de la vida y la muerte de los ciudadanos con la excusa de tener a Dios de su parte. En este contexto Batman, tras descubrir la verdad sobre el asesinato de sus padres, se alzará como principal foco de esperanza de aquellos que ansían libertad. Un cómic entretenido, que tiene algunas segundas lecturas muy interpretables como una critica frontal al Estado casi como concepto en defensa de la libertad del individuo. Cuenta además, con algún momento impactante, como el descubrimiento de como el estado logro frenar el advenimiento de una edad heroica y los crueles experimentos que llevo a cabo, además de tener ideas interesantes, aunque no explotadas como ese Superman crucificado. Pero ante todo desataca por dos cosas: el dibujo de Breyfogle (autor de una más que notable etapa con el personaje en los 90, recientemente recopilada por Planeta en cinco tomos), que consigue dotar de gran dinamismo a sus páginas y que dibuja a un Batman por momentos aterrador, y la enésima constatación del poder de un concepto como Batman, capaz de funcionar en mil y un escenarios sin que el personaje sufra daño alguno.

He de reconocer que hasta hace poco desconocía la existencia de este cómic, y que no creo que me hubiese llamado mucho la atención si no llega a ser por el proyecto de Frank Miller que surgió bajo el mismo epígrafe: Batman: Holy Terror para luego transformes en algo no demasiado distinto. Todavía prefiero esperar a leerlo, pero la cosa tiene muy mala pinta (la tenía desde el principio, supongo), tenía la esperanza de que los años transcurridos desde el inicio de la obra y su culminación hubieran templado al autor dando lugar a una obra si ,visceral, al fin y al cabo estamos hablando de Miller, pero más reflexiva, más sutil. Parece que no ha sido y la única esperanza que albergo es que al menos visualmente el cómic sea interesante., las paginas que he podido ver hasta ahora apuntan en esa dirección.

El motivo de todo este rollo es porque no paro de preguntarme como hubiera sido el Holy Terror de Miller si al final lo hubiera protagonizado Batman y si hubiera salido en el contexto en el que nació. Ahora todo es especulación, pero la capacidad adaptación de un personaje (una idea, ya) como Batman a múltiples contextos y su carácter de icono mundial podría haber dotado de fuerza e interés a un cómic en el que no termino de entender porque Miller se limito a cambiar el nombre del personaje y redibujar cuatro cosas . Más cuando a todas luces parece que la obra fue sigue pareciendo un tebeo protagonizado por Batman....o alguien que se le parece mucho vaya, si no iba a usar a Batman tal vez el cambio debió ser más radical.

No se, parece raro ver a Miller equivocándose tanto de tiempo, de contexto y de enfoque, además tantos años después ni siquiera se puede ver a Holy Terror como una obra nacida de la rabia, lo que en su momento hubiera tenido otro significado hoy parece una metedura de pata que no viene mucho a cuento. En fin a estas alturas solo queda por responder preguntas morbosas, del tipo: ¿fue Miller quien desecho la idea de Batman como protagonista para sacar más por royalties?, o por contra ¿fue DC quien dijo que ni de coña Batman iba a protagonizar semejante cómic? En cualquier caso el que Holy Terror haya sido un éxito de ventas y el que una productora cinematográfica haya creado un sello de cómics solo para sacar Holy Terror habla y mucho del estatus y el peso de Miller no solo en la industria del cómic. Lastima que justo ahora haya decido dejar de comprometerse y dejando tirados a los (muchos también) lectores de All Star Batman y Robin, cómic que será lo que sea, pero al menos resultaba tremendamente divertido además de adelantado a su tiempo, miren si no el Catwoman 1 del rollo este New 52 Dcita.

viernes, 22 de julio de 2011

Más Holy Terror.

Aunque no me suele gustar hacer post tan cortitos con solo imagenes o videos, creo que la ocasión lo merece, y con creces.







Cinco páginas (sacadas de Zona Negativa) y un video (de Youtube), muestran más avances de una obra que visualmente se anticipa como espectacular, como todo habrá que leerlo, pero la cosa esta empezando a dejar de tener tan mala pinta para lucir como un trabajo en el que Miller (al menos desde el punto de vista visual) ha dado lo mejor de si mismo, eso si la influencia batmaniana en su personaje central es evidente, lo cual claro no molesta lo más minimo.



A cuenta de todo esto me han parecido muy interesantes los comentarios de este post del blog de Pepo Pérez, la comparación con Kirby y su evolución, así como su innegable influencia en Miller me ha parecido bastante interesante y no carente de razón.

miércoles, 29 de junio de 2011

Holy Terror, Frank Miller jugando con fuego.

Diez años después de los atentados del 11-S (supongo que no es casualidad), se anuncia la llegada el próximo Septiembre a la librerías americanas de Holy Terror, el por el momento último trabajo de Frank Miller en el mundo del cómic, y tal vez el más polémico de un autor acostumbrado a vivir en la polémica.

El propio Frank Miller ha reconocido más de una vez que el 11-S le impacto enormemente tanto que le llevo a modificar lo que inicialmente tenía pensado para DK2, quedando de esa forma la obra un poco descompensada, tras dos primeros números magníficos y un tercero (que más allá de su excelente final) no parecía estar a la altura.

Fue en ese contexto cuando surgió la idea de Holy Terror, obra que en un principio iba a estar protagonizada por Batman y que iba a ser algo así como el cruzado de la capa contra Al Qaeda, Miller señalaba que su país estaba en guerra y consideraba que los cómics podían jugar un papel en todo esto, al igual que lo habían hecho en la II Guerra Mundial cuando los distintos superhéroes no dudaban en pelear contra Hitler o los japoneses, los cómics se convirtieron en medio de propaganda más y se unían en la medida de sus posibilidades, al esfuerzo bélico de su país, Miller consideraba que había llegado la hora de recuperar ese espíritu.

Pese a lo delirante y peligroso que puedan sonar todas estas cosas, lo cierto es que hubiera sido curioso ver a un Miller desbocado (y probablemente desquiciado) manejando a Batman en semejante berenjenal, claro que todo esto tenía sentido en su contexto, en su momento, a medida que el tiempo fue pasando y con los desastres de Afganistan e Irak de por medio la idea detrás de Holy Terror fue perdiendo todo su sentido.

Para sorpresa de propios y extraños, y pese a que Miller parecía más metido en otras cosas, el propio autor decía que seguía trabajando en la obra y que ni mucho menos había abandonado el proyecto, aunque este si se había transformado, Batman dejaba de ser el protagonista pasando a serlo un nuevo personaje The Fixer, aunque la idea tras todo parecía seguir siendo la misma, ahora el cómic esta terminado y para Septiembre se anuncia su salida en los USA.

¿Que podemos esperar de Holy Terror?, es difícil decirlo, Miller es un autor acostumbrado a los excesos, un autor que a estas alturas de la película puede hacer lo que quiere sin tener que rendir demasiadas cuentas, si Holy Terror hubiera salido en su contexto original, con Batman como protagonista, el mismo autor reconoce que estaríamos ante una obra muy airada, tal vez demasiado airada, ahora 10 años después y aunque Miller señala que la perspectiva que le da el tiempo le ha permitido crear una obra más “cohesionada”, no movida a base de ira e impulsos, es complejo adivinar que saldrá de todo esto, pero una cosa esta clara, Miller juega más que nunca con fuego y esta vez se puede quemar.

Salga lo que salga de Holy Terror, y aún reconociendo que la cosa tiene muy mala pinta (eso si la portada me ha gustado, me ha parecido la mar de llamativa...aunque parece anticipar demasiado por donde van a ir los tiros) yo no pienso poner a parir al autor de obras como Born Again o DK antes de haber leído su trabajo, cierto es, que los últimos antecedentes (el desastre de Spirit en el cine, y la extremadamente divertida pero claramente menor, además de inconclusa, All Star Batman y Robin en los cómics) no son los más halagüeños, cierto es también que la temática de la obra y los principios sobre los que se sustenta, suenan bastante mal, pero creo que si alguien se ha ganado un margen de confianza y cuando menos un poco de respeto ese es Frank Miller, sea como sea esperemos que Holy Terror llegue a España pronto y podamos juzgarlo por su méritos o desméritos y no por la pinta que tiene o deja de tener.

lunes, 25 de octubre de 2010

Frank Miller, ¿director de cine?



Bueno supongo que a estas alturas todo el mundo habrá visto ya el anuncio de Gucci de Frank Miller, por si acaso por ahí arriba lo tienen, poco que comentar, salvo que quizá Miller debería pagar derechos de autor a Robert Rodriguez en fin, a cuenta del anuncio, en El País le dedican un interesante y bastante documentado articulo a Frank Miller, un articulo del que me han llamado la atención varias cosas.

En primer lugar estamos ante un Miller mucho más comedido de lo habitual, no quiere hablar de política, y no parece demasiado interesado en profundizar en la idea del comic como propaganda de un determinada corriente ideológica, elementos ambos sobre los que en los últimos años se ha extendido con polémicas declaraciones sin demasiados problemas, el que aquí Miller no quiera entrar en polémicas resulta algo casi contra natura en un autor que ha basado gran parte de su obra en la polémica, el atrevimiento y en el decir siempre lo que pensaba, ¿se habrá suavizado Miller al convertirse en más mediático?

Sin embargo no esto lo que más me ha llamado la atención del articulo si no la siguiente frase “Al presentarlo, los anfitriones subrayan que Miller es director de cine “, lo cual resulta como poco chocante, y es que con una única película a sus espaldas, película además que ni a nivel de critica ni de taquilla tuvo demasiado éxito, que se vea más a Miller como director de cine que como historietista, resulta cuando menos chocante y habla mucho del diferente impacto mediático que el cine tiene con respecto a los comics,y sobre todo habla del prestigio que un medio tiene con respecto a otro.

Miller es un autor de comics maravilloso, uno de los más influyentes de los últimos 30 años que cuenta en su haber con varias obras maestras del medio, sin embargo para sus anfitriones todo esto tiene mucho menos peso que una triste película de infausto recuerdo, ¿que pensara Miller al respecto?, difícil saberlo, pero bien es cierto que parece encontrarse muy a gusto en eso mundo, la lastima es que un artista comprometido que en los 90 declaraba que los autores debían respetar a su público y y a los libreros y que para ello las fechas de entrega debían ser sagradas, lleva años y años para terminar unos pocos números de All Star Batman y Robin, y es que desde la película de Sin City y su arrollador éxito Frank ha estado a otra cosa, y tal vez los comics se le hayan quedado pequeños.

¿Hemos perdido un genio del comic para ganar un director mediocre?, Miller dice que no, esperemos que así sea, por que lo contraria sería lamentable.

Video extraido de: YouTube.