domingo, 12 de octubre de 2014

Frank Miller Robocop: Ultimo asalto.

Al igual que ocurriera con su guión cinematográfico para Robocop 2, las ideas que Frank Miller trato de llevar a la gran pantalla en Robocop 3, han terminado viendo la luz en formato cómic con guiones una vez más de Steve Grant y lápices en esta ocasión de Korkut Öztekin.

Resulta curioso observar como de la trilogía original de Robocop, es la primera, la única que no cuenta con el trabajo de Miller a los guiones la que más se ve influida por su mundo y sus ideas, en especial por su trabajo en Dark Knignt. Y es que si ya en Robocop 2 la mano de Miller se intuye más que se ve, en Robocop 3 esta totalmente desaparecida. Del ultraviolento y expeditivo mundo narrado por Verhoeven en la primera, pasamos a un película de marcado carácter infantil que desnaturaliza el personaje y reduce la critica social hasta casi hacerla desaparecer.

Por lo que podemos apreciar en esta adaptación, el guion de Miller para Robocop 3 debió ser bastante más esquemático que el de Robocop 2. Aunque en la adaptación de Grant se aprecian los tradicionales temas del autor de Sin City (la individualidad, el sacrificio, la corrupción del poder institucionalizado...), todo aparece reflejado casi como ruido de fondo en una orgía de caos y destrucción, en una película que de haberse rodado tal cual hubiese sido tal vez un glorioso espectáculo de acción, pero hubiera perdido gran parte de la acidez critica de la primera y lo que Miller quería contar para la segunda.

La trama es ya conocida y heredera directa de la situación dejada en lo que hubiera sido Robocop 2. De nuevo nos situamos en un Detroit destrozado, donde la gente se esfuerza por sobrevivir ante el control total ejercido por una gran megacoporación (OCP) y de nuevo Robocop, dibujado por los medios de comunicación como un terrorista, es la única esperanza de salvación para los habitantes de la ciudad. Un concepto que se va desarrollando ya en al primera parte, donde la OCP aún no es tan poderosa, pero va camino de ello, que Miller pretendía llevar más allá en la segunda y que debía tener su (proverbial) asalto final en la tercera, donde Robocop se convierte en catalizador de la resistencia de una ciudad que se da cuenta que ha de tomar la riendas de su propio destino.

En el cómic se ven ideas interesantes como esos ciborg de ultima generación que parecen más humanos que maquinas por fuera pero que se comportan y actúan como máquinas reflejando la humanidad desnaturalizada de sus creadores, frente a un Robocop que parece más maquina por fuera pero por dentro es más humano que los lideres de la asesina OCP. Destacan también ideas entorno al control mediante el sexo, la posibilidad del amor para Robocop, o la lucha de la gente por no perder sus casas (tema por desgracia de innegable actualidad), sin embargo todo esta en segundo plano frente a la desbocada acción que es el eje conductor principal del guión.

Así las cosas si ya Robocop 3 fue con diferencia la peor de la trilogía original (la segunda aún tenia muchas cosas reivindicables), algo parecido sucede con este cómic que uno tiene la sensación que podía haberse contado en al mitad de páginas. Contribuye también a ello Korkut Öztekin, con un dibujo feista que pretende imitar a Miller sin terminar de conseguirlo y que no logra ser desde luego tan llamativo como es el de Juan José Ryp en la adaptación del guión de Robocop 2, adoleciendo además de problemas parecidos en el ritmo y narración que tenía aquel.

Con todo y pese a sus defectos de lo que no cabe duda es que tras la lectura de Robocop: Ultimo asalto uno tiene la clara sensación de que Robocop 3 pudo ser mucho más interesante de lo que fue y que si no llega a ser por los intentos de infantilizar la franquicia para rentabilizarla por otros lados podríamos estar ante una saga, y no solo ante película (la primera) mítica.

Cabe destacar como reflexión final, la pertinencia de comparar el estado actual de Detroit, antaño orgullosa capital del automóvil estadounidense y actual monumento al capitalismo salvaje, con el Detroit que se muestra en Robocop, tanto en la película original (de evidente influencia milleriana) como en los guiones firmados por Miller. De nuevo la capacidad de anticipación del guionista de Born Again asombra por su lucidez, lo que lleva a preguntarse una vez más como pudo firmar algo tan fuera de su tiempo como Holy Terror, pero eso es otra historia.