viernes, 2 de noviembre de 2012

La Patrulla X de Claremont-Cokrum-Byrne: en permanente retorno.

Hay etapas creativas que define tanto a un personaje (a un grupo de personajes), que lo dejan tan marcado que a partir de ese momento solo se puede tirar hacia delante o en permanente remake de esa etapa o tratando de hacer todo lo contrario de lo que en ella sucedió, es decir avanzando por oposición. Pasa con el Daredevil de Miller y en cierta medida pasa lo mismo con La Patrulla X de Claremont-Cokrum-Byrne

Este mes llega en España y de la mano de Panini el tercer tomo de los llamados Omnigold dedicado a La Patrulla X. He de decir que nunca he sido demasiado partidario de este tipo de tochales demasiado grandes y que en cierta medida van en contra del espíritu (popular) con el que nacieron estos cómics. Aun así no se puede negar que la edición de Panini es muy buena. Buen papel (lejos del satinado que tan mal queda en obra no actuales), las portadas antes de cada cómic, precio ajustado en relación al volumen de páginas....

Los dos tomos publicados hasta ahora, incluyen la totalidad de la etapa Claremont-Cokrum-Byrne y lo cierto es que dice muy poco a favor de las editoriales de nuestro país, que esta sea la primera edición a color y en tamaño original que incluye los cómics con las potadas originales tal y como fueron publicados en su momento: sin añadidos de Classics X-Men, sin grapas partidas etc. Como decía que esa etapa, una de las cumbres de la historia de Marvel no haya tenido una edición así hasta ahora en España es como poco significativo.

Aunque lo realmente significativo, es que aún a estas alturas esta etapa aparezca en el horizonte no solo como la mejor que han vivido nunca los mutantes, si no que la inmensa mayoría de la grandes etapas que vienen a la mente de la ahora todopoderosa e inabarcable franquicia remiten directamente a esta fase primigenia de la Nueva Patrulla X. Como si no fuera posible ir más allá de lo aquí contado.

Si uno piensa en los X-Men de Alan Davis, en los de Morrison o en los de Whedon por citar solo algunas de las etapas más reconocidas de los mutantes, la labor de Claremont-Cokrum-Byrne se muestra no solo como referente ineludible sino es más, como losa insuperable a la que siempre hay que remitirse. Y es que pese a los cambios, la innegable evolución de los personajes y el talento que ha impregnado a los X-Men con los años, desde la macha de Byrne casi todo lo que se ha creado para la franquicia tiene ecos de lo que en esta etapa se narro. Como si los mutantes estuvieran envueltos en un remake permanente del que nadie quiere o sabe salir. El actual Avengers vs X-Men con el Fenix de por medio no hace si no confirmar esta impresión.

¿Pero que hace que la etapa Claremont-Cokrum-Byrne sea tan definitoria, tan en apariencia insuperable? Leída hoy en día, pese sus innegables defectos (la mala caracterización de personajes como Cíclope, la excesiva verborrea de un Claremont que subraya en exceso lo que ya esta dibujado y que abusa de diálogos en ocasiones demasiado rimbonbantes), La Patrulla X Claremont-Cokrum-Byrne conserva toda la fuerza y la energía que en su momento la hicieron tan especial. Momentos épicos como el sacrificio de Jean Grey/Fenix o Lobezno saliendo de las alcantarillas dispuesto a tomarse cumplida revancha de la derrota de La Patrulla X ante el Club del Fuego Infernal siguen poniendo los pelos como escarpias.

El cómic funciona a muchos niveles: desde la fastuosa space-opera de los Shi´ar, pasando por el exotismo de una primitiva Tierra Salvaje hasta el viaje a Japón,  ampliando el foco sobre el pasado y el carácter de Lobezno. La Patrulla X amplia el espectro de sus aventuras yendo mucho más lejos de lo que nunca llego la clásica y sentando las bases del futuro que ha seguido bebiendo de esta etapa sobre todo de sus tres pilares fundamentales: El Imperio Shi´ar, La Saga de Fenix Oscura y Días del Futuro Pasado. Elementos que de una forma u otra son siempre retomados en la franquicia. Ante Brian Michael Bendis, recién nombrado arquitecto de la franquicia se abre ahora la posibilidad de explorar otras vías. Y es que si el calvo de oro ya cambio (para bien o para mal, ese es otro tema) la faz de Los Vengadores, tal vez consiga hacer lo mismo con los X-Men. Yo desde luego tengo ganas de leerlo.