martes, 28 de agosto de 2007

Sin City Alcohol, chicas y balas.

Terminando con el repaso que de Sin City llevo haciendo las ultimas semanas le toca el turno ahora al tomo Alcohol, chicas y balas, que recopila 11 historias más o menos cortas que ayudan a ampliar y profundizar en el mundo de la Ciudad del Pecado.

Si el particular submundo creado por Miller en Sin City, ya daba muestras de agotamiento desde la segunda historia de la Ciudad del Pecado (Mataría por ella), la inmensa mayoría de las 11 historias cortas recopiladas en este tomo solo contribuyen a aumentar esta sensación.

Y es que la colección de prostitutas justicieras, mujeres fatales y antihéroes más duros que un clavo en un ataúd proliferan sin rubor en una serie de historias que llegan a cansar incluso al seguidos más fanático de Miller, así y de nuevo tenemos un ejemplo de cómo las chicas del barrio viejo administra su propia justicia (en Y tras la puerta número tres) donde Miller no aporta absolutamente ningún matiz a lo narrado en Sin City: el largo adiós o en Mataría por ella, así que uno se pregunta que es lo que Miller pretendía conseguir con esa historia.

Como no podía ser de otra forma uno de los grandes tópicos del genero negro, el de la mujer fatal, que seduce y manipula a los hombre para convertirlos en meros títeres en sus manos, esta ampliamente presente a lo largo de todo Sin City (Ava, Delia etc) y como no podía ser de otra forma también ocurre en estas historias cortas, destaca aquí la figura de Delia, la cruel asesina de ojos azules que encuentra la horma de su zapato en Ida y vuelta al Infierno y que en Ojos Azules, Giro Equivocado y Línea Equivocada, asistimos a su particular origen como asesina ninfomaniaca y sin escrúpulos, nada nuevo bajo el sol, en la misma línea cabe situar a La hijita de papa, historia de cómo una en apariencia angelical y aniñada mujer manipula a los hombre para que intenten matar a su padre, solo para que este los destroce en busca de una excitación sexual que su hija de por si no es capaz de proporcionarle, es curioso destacar como Amy (la mujer fatal de la historia) va en este caso de cálido rosa, de nuevo y como casi todas las mujeres fatales de Sin City (en realidad todas, menos la primera y mejor, Ava de Mataría por ella), tiene un color que las identifica (Delia azul, Mariah naranja o Amy rosa) tal vez con ello Miller pretenda resaltar su belleza en el mundo en blanco y negro que supone Sin City (al igual que usa el amarillo en Ese cobarde Bastardo, para resaltar la podredumbre física y mental de Junior).

Contrasta con lo dicho anteriormente con la historia titulada La novia iba de rojo, y es que en la que es una de las mejores historias recopiladas en el tomo, Miller usa por primera vez el color en Sin City, para resaltar la belleza de una mujer que en primer momento parece tener todas las papeletas para ser una nueva mujer fatal, cosa que finalmente termina no siendo así, una historia bastante buena en la que tras Mataría por ella y antes de La Gran Masacre y Valores Familiares, volveríamos a ver Dwitght intentando vengarse de la muerte de un amigo y de paso salvar a la mujer de rojo a la par que intenta descubrir cual es su papel en todo esto , los antagonistas de Dwight en la historia serán el Gordo y el Enano, el Sr Shlubb y el Sr Klump, dos matones de tres al cuarto vistos en diversas historias de la Ciudad del Pecado y que protagonizaran una divertida historia corta adecuadamente titulada El gordo y el enano, caracterizada por unos graciosos diálogos de Miller que abusa (en el buen sentido de la palabra) de la incontinencia verbal (más propia de licenciados en filología, que de unos matones de segunda) de los dos personajes en cuestión.

Y si antes recuperábamos a Dwigth, Marv también tendrá su cuota de protagonismo en historia como Otra noche de sábado, y Noche de paz, en la primera, Mav administra su particular justicia a unos niñatos que intentaban quemar a un vagabundo, y en la segunda (criticadísima en su día), Miller realiza un curioso y tal vez fallido experimento de contar una historia con 26 viñetas-páginas sin apenas fondos en los que Marv rescata de su secuestro a una niña pequeña, dos historias poco interesantes y que no aportan nada a la figura de Marv o al mudo de Sin City que no fuera ya narrado en El largo adiós.

Quedan para finalizar dos historias, la primera Ratas, que narra la venganza de un judío sobre un criminal de guerra nazi, y la segunda El cliente siempre tiene la razón, la que probablemente sea la mejor historia de todo el tomo y que combinada con La novia iba de rojo, sirvió de carta de presentación a la película de Sin City, una historia breve y sencilla, pero magníficamente dibujada y narrada en la que lejos de las pretensiones de otras veces, Miller narra uno de los asesinatos más conmovedores y tal vez trágicos de todos los que se han podido ver en Sin City (y son muchos ya).

En definitiva, Alcohol, chicas y balas, se trata (como no podía ser de otra forma, debido a su naturaleza recopiladora de historias provenientes de distintos ámbitos y épocas) de un tomo bastante irregular, en el que la mediocridad predomina sobre todo lo demás, pero donde aun se puede encontrar pequeñas joyitas como El cliente siempre tiene la razón o La novia iba de rojo, que justifican su compra, además y pese a las criticas recibidas en Noche de paz, Miller vuelve a arriesgar, en un experimento tal vez fallido pero al menos interesante y atrevido.