martes, 30 de octubre de 2007

Ronin de Frank Miller, la transición de un genio

Siguiendo con los post dedicados a la obra de Frank Miller le toca ahora el turno a Ronin, una obra clave para entender la evolución de Miller como autor.

Publicada entre 1983-1984 la obra supondría el regreso a bombo y platillo de Frank Miller a DC y es que el autor que en el pasado ya hubiera colaborado brevemente con la editorial (en historias cortas de terror) se había hecho con un nombre en la Casa de las Ideas gracias a su excepcional labor en Daredevil. Por ello cuando llego a DC pudo sacar adelante una historia que llevaba tiempo queriendo contar, una historia personal que, sin mediar el éxito de Daredevil es difícil que hubiera visto la luz.

El proyecto en cuestión recibió el significativo nombre de Ronin y trasladaba la lucha encarnizada de un samurai sin señor (un ronin) y el demonio responsable de la muerte de este al 2030 fecha que por entonces debía parecer muy lejana. La querencia de Miller por lo japonés, por la cultura japonesa, por el comic japonés, se había dejado ya sentir en su etapa en Daredevil no solo a través de la creación de La Mano (una secta de ninjas mercenarios, servidores de un demonio ancestral), si no en en la composición de la página y en la forma de narrar que en muchas ocasiones adaptaba soluciones más propias del manga siendo Miller uno de los primeros (si no el primero) autores del mainstrein americano en usar este tipo de recursos.

Ronin seria un paso más en esa dirección, un paso decisivo, y es que hay obras que sin ser lo mejor o lo más representativo de un autor si son claves para conocer de primera mano su evolución, tal es el caso de Ronin. Un Miller nada conformista y siempre dispuesto a buscar nuevos caminos, encuentra en Ronin un vehículo excepcional para la experimentación. El cómic se convierte en un campo de pruebas para un artista en constante evolución que cuenta por segunda vez (al igual que en Ruleta, donde ya se anticipan algunas de las soluciones aquí adoptadas) con el gran trabajo de la colorista Lynn Varley cuya labor ayuda a aportar una solidez a la obra, de la que tal vez esta en algunos momentos parezca carecer ante el afán experimentador de Miller. Un Miller que sin dejar completamente atrás la influencia de autores que como Will Eisner o Neal Adams hasta entonces decisivas en su carrera si las matiza y disminuye por otras influencias llegadas tanto del comic europeo (en especial de Moebius) como sobre todo del manga.

Será precisamente este afán el que condicione que desde un punto de vista argumental la obra no sea todo lo redonda que pudiera haber sido, quedando esta faceta en ocasiones demasiado supeditada a un apartado gráfico que en no pocas ocasiones resulta brillante. Aún y así es fácil apreciar en Ronin, las particulares obsesiones del autor: de nuevo tenemos a un hombre (¿un superhombre?) enfrentando a un enemigo de poder y maldad insondable, de nuevo las cuestiones de honor y venganza (tan propios de la cultura japonesa) que tanto han condicionado la obra del guionista de Born Again están presentes desde la primera página, de nuevo el amor tiene cabida, pero no es un amor cualquiera, no es un amor convencional (con Miller nada lo es), la mujer puede ser cualquier cosa menos una damisela en apuros, y su firmeza, moralidad y honor son tan grandes o más que las del protagonista, no podía ser menos. El autor de Dark Knight pinta además un futuro oscuro y dominado por megacorporaciones, en las que el hombre como individuo parece haber dejado de tener sentido, un futuro muy propio del ciberpunk y que el escriba de Batman: Año Uno repetiría con variantes en Give Me Liberty y en menor medida en sus mutilados guiones para las cinematográficas Robocop 2 y 3.

Como balance final, cabría señalar que Ronin, sin ser una obra fallida si se encuentra lejos de los mejores trabajos de Miller, y es que tal vez el deseo de experimentar y los vericuetos gráficos de la obra hacen que esta este un poco lejos de lo que podría haber sido. Pese a todo, tratándose como se trata de una obra capital para entender la evolución del autor de 300 como creador, su lectura se antoja como casi obligatoria para cualquier seguidor del autor y dada la importancia de este, para cualquier seguidor del comic americano en general.

Por último y ya entrando en el campo de la anécdota es remarcable señalar que Ronin, publicada originalmente en 6 números bimestrales supuso en su momento un autentico fracaso comercial que condiciono que el próximo trabajo de Miller fuera si o si con uno de los personajes principales de la casa, en este caso fue Batman y de ahí salió DK, así que bien esta lo que bien acaba. Sin embargo resulta curioso constatar como cuando la obra fue recopilada por primera vez en 1987 se convirtió en un inesperado éxito de ventas que perdura hoy en día con reediciones continuas, lo que en gran medida viene a corroborar la fuerza del formato a la hora de capitalizar el éxito de un obra. Esta claro que Ronin no era un comic-book convencional, y publicado de esa forma pareció perder parte de sus excepcionalidad, cuando salió en otro formato, que lo diferenciaba de la producción normal mensual de Marvel o DC alcanzó un éxito que al principio le fue esquivo.

10 comentarios :

Nacho MG dijo...

Madre mia. Absolutamente de acuerdo con el 99% de lo que dices.
Ronin era la única gran obra de Miller que me faltaba por leer: finalmente me pillé el Absolute en el Saló, y mientras la leia no dejaba de flipar con lo que me estaba encontrando: una cantidad de excesos absolutamente gratuitos con un Miller descontrolado tanto en el guión (que no termina de definirse hasta los dos últimos episodios), como en un dibujo correcto tecnicamente pero desagradable y al fin y al cabo un pastiche de influencias claramente reconocibles, que solo al final dan lugar a un estilo sólido y coherente.

Siempre diré lo mismo, si Miller llega a sacar Ronin en la actualidad, le caen palos por todas partes.
Un gran tebeo experimental, imprescindible para fans de Miller y para comprender su obra, pero muy lejos de ser redondo y definitivo.

FOXXXXXXX

Ismael dijo...

¿Quién es el personaje principal (protagonista) de Ronin? ¿Y por qué tanto color verde? ¿A qué se parece Bill(Y)?
Virgo, un ordenador creado a partir de las células de Casey que guarda en su centro a un hombrecito de increible poder con la mente de un niño:
Sin brazos ni piernas, Billy es un auténtico feto, una semilla. Repudiado por su padre de modo que no puede actuar en el mundo. Pues psiquicamente es el padre quien introduce al niño en el mundo.
Virgo, virgen verde de la 'viriditas', a la que vemos hasta el final como una madre manipuladora. El poder, la posesión del hijo (Billy) como si fuera este parte de ella misma. Y esto es lo que sabemos; que al principio todo parece un engaño de esta computadora malvada, porque solo podemos mirar desde la fantasía de Billy, la sublimación erótica de sus deseos sexuales en la doble relación Ronin/Casey, Billy/Virgo.
Solamente en el último capítulo de la serie se desvela que Virgo, virgen de la juventud (regeneración, verde, viriditas) perfecta, es la mejor de las madres: la que alienta la separación del hijo. "Destruir la fantasía", todas las maquinaciones de la computadora se dirigian a romper las estructuras infantiles de Billy para que este, su hijo, se conviertiese en un creador en vez de en el manipulador al servicio de la corporación. Por eso Casey ejerce de Verdugo (otra vez la 'viriditas') violando la perfección del lazo/núcleo neurótico que Billy mantiene con Virgo.
El sacrificio de Virgo entrega al mundo ya no un jardin de prosperidad tecnológica al servicio de unos pocos sino un hombre psiquicamente integrado.
Historia de un nacimiento mediante la siempre necesaria violación de la perfección, en este caso electrónica. Casey y el liberado Billy-Ronin son la esperanza, el nuevo camino.

Ismael dijo...

Una narración redonda, por algo es la historia de un nacimiento, en la que nada es anecdótico o artificial. Miller -todos de rodillas, no le miren directamente- crea una historia de ciencia ficción sin necesidad de enmarcarlar historicamente. Sin apenas referencias directas al pasado sino mediante sencillos detalles, como un hippie, negros nazis o un gordo con el traje de Superman, se basta para dar verosimilitud al relato. Y esto es lo que diferencia a Miller de Moore, mientras FranK es siempre un fabulador extraordinario Alan Moore es un escritor de tesis que capaz de manipular cualquier fábula a su antojo.
¡Viva Frank Miller! ¡Abajo el cinematógrafo de la ciudad de Jholyputa!

lord_pengallan dijo...

Joder Isma, pues vas a tener razón. Me lo tendré que volver a leer, porque todas esas metáforas y guiños internos no los he pillado.
Si esto lo enlazamos con tu teoría de Bad Boy todo va encajando más (Ha dicho alguien Born Again?). Al final va a resultar que Miller sufre algún tipo de trauma infantil con una figura paterna mala y una materna buena pero no cariñosa?

Ismael dijo...

¡Jopeta! No es tan importante si Miller estuvo sometido a esos procesos psicológicos o no como que sepa reconocerlos y narrarlos. En el libro 'Eisner/Miller' él habla mucho sobre los problemas de la relación del individuo ante la autoridad y la familia. Que es también [yo creo] el tema de 300, aunque los cutre entrevistadores americanos hicieron resbalar con sus preguntas insidiosas a Frankeicito Miller hacia la actualidad política. Por eso el tópico de hablar sobre 300 con guindas como Irak o Bush.
Vamos, que no hay que ser marica para escribir una novela sobre maricas.

Ismael dijo...

Si este es un weblog votaré por él. ¡Es puro nutriente, voten en los premipos de La Cárcel por Mis Comics!
[Camapaña política en favor del Mis Comics.]

lord_pengallan dijo...

Ya, pero uno que escribe siempre sobre maricas suele serlo. Que no esta mal, eso es ser un autor, hablar una y otra vez de lo mismo.
De todas formas estoy sorprendido, porque nunca me di cuenta que Miller habla siempre de la familia. No se lo que me digo.

fer1980 dijo...

Bueno Nacho, es dificil imaginar a Ronin hoy en día, es un comic muy de su tiempo y reflejo claro de un momento especifico en la trayectoria de un artista, hoy seria una cosa completamente distinta.

Ismael, joder como dice Lord, consigues que se vean las cosas desde otro punto de vista totalmene distinto, no había tenido en cuenta el aspecto que señalasy la verdad es que visto así la figura de Miller no hace si no que engrandecerse.

PD: Gracias por lo de los premios de la Carcél de Papel, me hace ilusión que alguien piense en mi paa esos premios.

Gloria dijo...

A mí me gustó bastante "Ronin" en su momento, y, si me permitís la herejía, me sigue gustando bastante más que otras obras posteriores de Mille, verbigracia "300" y "Sin City", aunque no la saga de Martha Washington, de la que procuro no perderme ni una entrega.

Igual, para algunos, lo que lastra a "Ronin" es su ambición, pero creo que Ismael lo ha clavado en su análisis, y yo creo que, como obra, consigue sus objetivos en gran medida.

Para mí, una de las escenas más memorables es cuando unos directivos japoneses visitan la empresa y le comentan a Agat lo mucho que les divierte toda esa imagineria digna de las series de samurais que veían de pequeños en la tele... Y Agat se queda de pasta de boniato.

fer1980 dijo...

A mi 300 me gusta bastante más que Ronin, aunque no quiero dar la impresion de que Ronin no me gusta que no es asi solo que pienso que Miller tiene cosas mucho mejores.