jueves, 14 de septiembre de 2017

The Defenders, ¿una cuestión de química?

Como culminación de una suerte de primera fase del Universo Marvel/Netflix televisivo, hay en Defensores ecos de los que en su momento fue Los Vengadores para el Universo Cinemático, al menos desde el punto de vista conceptual: Los Defensores tornado en el destino al que se dirigían los diferentes héroes individuales teniendo como elemento cohesionador, allí a Nick Furia o el Agente Coulson aquí a Claire Temple, incluso los villanos, en lugar de ser nuevos, derivaban de una de las cabeceras individuales, allí el Loki de Thor, aquí La Mano de Daredevil/Iron Fist.

Las similitudes acaban aquí, las expectativas generadas con Los Vengadores no eran tan elevadas en Defensores, tal vez porque solo Daredevil y Jessica Jones habían generado un consenso en torno a su calidad, quedando las opiniones muy divididas sobre (la interesante) Luke Cage y (la fallida) Iron Fist. Tampoco el aparataje ni propagandístico ni presupuestario era comparable, ni por supuesto el carisma de los personajes implicados, lo que hacía que en realidad hubiera más expectativas por la nueva serie de Punisher o por la tercera temporada de Daredevil y la segunda de Jessica Jones.

Esta relativa falta de expectativas juega a favor de una serie que también tiene como punto favorable el que conste de tan solo ocho episodios en lugar de los trece habituales que tan problemáticos fueron en cuanto a estructura para Jessica Jones o Luke Cage. Aún y con solo ocho episodios en su haber, lo cierto es que la serie se toma su tiempo en reunir a los protagonistas que no es casi hasta la mitad del show cuando son conscientes de estar combatiendo la misma amenaza. Una vez unidos la serie apuesta por dejar muy claro el rol de cada uno de ellos, con Cage como algo así como referente moral del grupo, Jones como una outsider reacia a colaborar, Rand como entusiasta y algo ingenuo pegamento del grupo y un Daredevil que en teoría debería ejercer el papel de líder.

Y digo en teoría ya que una de las cosas que no termina de funcionar en la serie es la química entre los personajes en especial con Daredevil, que acaba involucrado en todo el asunto de manera cuando menos extraña y que tal vez debido a su identidad secreta, y el traje que conlleva usar, (el tema de la identidad secreta de los superhéroes en las ficciones de imagen real merece sin duda un estudio aparte) no termina de encajar del todo con el resto, y eso que junto con Iron Fist es el que más personalmente esta involucrado con el tema. Es curioso todo esto, la química (y la física) ya funciono muy bien en Jessica Jones entre esta y Cage, al igual que la relación de este con Rand, que esta bien llevada, sin embargo Daredevil no parece que en ningún momento este en la misma onda que el resto, por mucho que intenten ligarlo a Rand convirtiéndole en una suerte de modelo referencia para él o busquen que su relación con Jessica fluya, algo que nunca llega a suceder.

Teniendo como showrunners y guionistas a los responsables de la segunda temporada de Daredevil, la serie carece de los desequilibrios que por momentos acuso aquella, pero también es cierto que retoma los elementos menos interesantes de la misma, para una serie que no parece sentar las bases de un futuro grupo, lo que también es cierto enlace con la tradición de no-grupo asociada en los cómics al nombre Defensores (único parecido con el cómic homónimo) lo que no deja entrever una segunda temporada próximamente, a cambio si plantea interesantes opciones de futuro para Iron Fist y sobre todo para Daredevil.

En cualquier caso y pese a innegables puntos de interés sobre todo en algunos aspectos dramáticos centrados en especial en torno a Daredevil y a Collen Wing mucho más interesante como personaje que su partenaire, la serie falla (si bien no tanto como en Iron Fist) en lo que al tratamiento de la acción se refiere, con unas coreografías de lucha que si bien tratan de resaltar la diferencia de estilos de cada héroe (el barriobajero de Jessica, el eclíptico de Daredevil, el elegante de Iron Fist o el brutal y directo de Cage) no terminan nunca de funcionar en su conjunto haciendo que la mayoría de las escenas de acción no fluyan correctamente. Tampoco esta acertada la serie en en el desarrollo de las relaciones personales entre los secundarios, relaciones de las que hay atisbos pero que podían haber dado mucho más de si.

Aparece así la serie como una gran oportunidad perdida de hacer algo más grande y significativo, algo realmente ambicioso que emulase en trascendencia (evidentemente con otros medios) lo conseguido por Los Vengadores en la gran pantalla. Parece casi como si los creadores una vez conscientes de que las seres individuales habían funcionado más o menos bien, quería quitarse Defensores de encima cuanto antes, haciendo que lo que empezó como punto de destino global se tornase en un compromiso ineludible pero poco apetecible que había que ventilar de la manera más digna posible.

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