miércoles, 3 de febrero de 2010

El Daredevil de Frank Miller a través de sus personajes.

Recupero un post que hice en su día para Las Entidades que pretendía presentar etapas fundamentales de personajes claves del mundo de los comics, yo me ocupe de DD, y la verdad es que me gustaría tener también el post publicado por aquí.

Una de las grandezas de la etapa de Frank Miller en Daredevil es la multitud de puntos de vista desde la que se pude enfocar: como un comic de género negro, como una trágica historia de amor, como un manual sobre narrativa.....de todos estos enfoques, uno de los más interesantes es analizar la etapa a través de los personajes que componen el drama, no son muchos, pero a través de ellos se puede ver la obra de Miller desde una óptica muy interesante.

Las dos etapas de Frank Miller al frente de la colección comprenden los números USA Daredevil volumen I 158-161, 163-191, 219 y 226-233, de estos el autor americano dibujaría los números 158-161, 163-184 y 191, el resto serían realizados a los lápices por Klaus Janson (185-190), John Buscema (219), y David Mazzuchelli (226-233); estos comics en España han contado con diversas ediciones de hecho Panini esta recuperando la etapa en su lujosa (y carísima) línea Best of Marvel, pero tal vez la forma más sencilla de hacerse con esta etapa sea el coleccionable de 25 entregas que en su día saco Forum con motivo del estreno de la película del cuernecitos, un coleccionable muy completo que comprende todos estos números, más la etapa de Denny O´Neil al frente de la colección así como interesantes extras; a lo largo de este post nos centraremos en la primera etapa del autor al frente del personaje (158-161, 163-191), dado su carácter definitorio del mismo.

Entrando en la etapa en si, Miller llego a la colección como un terremoto, dispuesto a comerse el mundo casi desde el principio el autor americano demostró desde el primer momento que era un dibujante especial, con un dominio de la narrativa apabullante, y claramente influenciado por genios como Neal Adams, Jim Steranko y sobre todo Will Eisner, Miller no dudo en ningún momento en desafiar los limites tradicionales del género, rompiendo una y otra vez la clásica estructura en seis viñetas y jugando con la narración gestual como pocos autores antes lo habían hecho, a esto pronto se unirían influencias del comic japonés y en menor mediada del europeo.

Su asalto creativo se produjo además en una colección propicia para ello, Daredevil, un personaje de un poderío visual indudable (sobre todo desde que cayera en manos de Gene Colan que con su dominio de las luces y sombras anticipo en sus dibujos el potencial del personaje para el género negro), llevaba casi desde el principio lastrado por un origen confuso, lleno de contradicciones y muy poco sólido y por una caracterización demasiado simplista que hacían de él poco más que un Spiderman de segunda, esto no impidió que el personaje tuviera buenas etapas antes de la llegada de Miller (ya que además de al excelencia gráfica que siempre acompaño a la colección, guionistas como Roy Thomas o Marv Wolfman, firmaron buenos comics con el personaje), pero sin embargo si impedía que el personaje encontrara su propia voz, su tono, su “algo” que le diferenciara del resto del Universo Marvel; estando así las cosas y con la colección al borde al cancelación (ya era bimestral por entonces), la llegada de Miller suponía plena libertad creativa para hacer y deshacer a su antojo, siempre y cuando se librara de Roger McKenzie a la sazón guionista más que competente del personaje por entonces y con el que Miller pronto tendría una ardua disputa obligando al editor a elegir entre uno u otro, la elección fue obvia y resultado no admite discusión posible.

Libre del lastre (no era cosa de McKenzie, hubiera pasado lo mimo con cualquier otro guionista) que suponía trabajar con los guiones de otro, Miller iniciaría su etapa en solitario (siempre con las sólidas tintas de Klaus Janson) en el Daredevil 165, un número mítico, homenaje a la primera aparición de la Sand Saref del Spirit de Eisner, y donde veríamos por primera vez a Elektra, el primer amor de Matt, tornada ahora en peligrosa asesina.

Tras este espectacular debut, Miller se centro en dotar de más profundidad al personaje, sus contradicciones antaño un lastre se tornaban ahora en elemento impulsor de la personalidad del personaje, un personalidad compleja, siempre al borde de la esquizofrenia (el católico que se viste de diablo, el abogado que a la vez es justiciero) y muy condicionada por la figura de su padre, por el que se convirtió en abogado, por el que se hizo justiciero, y por el oculta su rostro tras una mascara, y es que de nuevo en curioso dilema, el Murdock de Miller es un personaje que oculta su rostro tras una mascara cuando recurre a la violencia, lo que en cierta forma le permite mantener la promesa que le hizo a su difunto padre (“nunca uses los puños, hijo, nunca uses los puños”), ya que no es Matt quien recurre al violencia sino Daredevil (de nuevo la esquizofrenia), mientras que por otro lado es cuando se transforma en Daredevil cuando realmente se siente libre, cuando puede hacer lo que en realidad quiere (la rebeldía adolescentes escondida bajo un traje de diablo).

Miller decidido a transformar (que no traicionar) al personaje para hacerlo suyo, recurrió para ello a muy pocos personajes secundarios, que ayudaron a entender el tipo de personaje que el autor quería escribir, por un lado, decido a acabar con la endeblez de su origen e influenciado por sus primeras lecturas del comic japonés, Miller introdujo la figura de Stick, un peculiar sesei que habría entrenado a Matt durante sus primeros años; Stick líder de una Casta pretendía convertir a Matt en un soldado de la misma para contribuir a su eterna lucha contra la Mano, una secta de ninjas asesinos y adoradores de un diablo conocido como la Bestia al que pretendían traer de vuelta a la Tierra, con la figura de Stick, Miller cuestiono el origen del personaje insinuando que sus poderes más allá del socorrido accidente radiactivo, estaban en cierta medida predestinados al ser Murdock uno de los pocos “elegidos” de su generación, de esta forma y sin contradecir nada, Miller profundizaba en las raíces del personaje y lo enriquecía.

Siguiendo con los personajes secundarios, mucha más relevancia tendría Elektra, personaje catalizador de la etapa, y que llegaría a igualar en popularidad al cuernecitos, Elektra, concebida para dar al personaje una novia a su altura, suponía una contradicción más en la vida de Matt, transformada en despiadada asesina a sueldo, Matt sabe que debe detenerla, pero enamorado de ella se vera incapaz de hacerlo, ante esta disyuntiva, el delicado equilibrio mental del personaje se verá en peligro de nuevo para ser destrozado cuando Elektra encuentre su fin a manos de Bullseye uno de los mayores enemigos de Daredevil, esta muerte terminara por desequilibrar al personaje y le llevara a cerrar el viaje emprendido en esta etapa, de personaje optimista y alegre, a ser trágico, torturado y siempre al borde del desequilibrio mental.

Y ya que hemos mencionado a Bullseye, el personaje (otra de las claves de la etapa) concebido durante la etapa de Marv Wolfman, sufrirá un proceso parecido al de nuestro héroe, ya que Miller lo tomo como propio y lo moldeo para que se adaptara a sus necesidades; el Bullseye que nos dibuja Miller, es un enfermizo asesino obsesionado con Daredevil y sus continuas derrotas frente a él, la obsesión alcanzará tintes trágicos, después de que Daredevil le salvara la vida, este acto traería graves y trascendentes consecuencias, por un lado la obsesión de Bullseye no haría si no aumentar ante lo que considera una cruel jugada del destino, y por otro haría que Daredevil se sintiera directamente responsable de cada muerte que causase el asesino desde ese momento, lo que se sumaría al enorme lastre emocional que el personaje arrastraría toda la etapa, el conflicto tendría dos puntos culminantes, el asesinato de Elektra por Bullseye (en una muerte de claro contenido sexual, y que no se como los censores dejaron pasar, en fin menos mal que así fue por que sin duda es una de las escenas más míticas no solo del personaje si no de toda Marvel), y el Daredevil 191, el maravilloso “Ruleta”, y que supuso la primera despedida del autor para con el personaje; entrando en al muerte de Elektra, la plasmación más clara del anteriormente mencionado viaje emprendido por el personaje sería el posterior enfrentamiento de los dos antagonistas, Daredevil pasa de salvar la vida a Bullseye, a dejarle caer desde treinta metros de altura hacía una muerte segura, el que Bullseye no muriera y “solo” quedara parapléjico, es circunstancial, las intenciones eran claras, las consecuencias también; consecuencias que veríamos en “Ruleta”, comic que supone el último número de Miller en esta etapa y la primera colaboración con la colorista Lynn Varley, con la que más tarde desarrollaría trabajos como DK, Ronin, Elekra Lives Again o 300, el comic es un punto culminante de todo lo que Miller había venido contando y podría haber supuesto el final (triste y descorazonador, pero final en cualquier caso) perfecto a la trayectoria del personaje, un comic que reflexiona sobre el papel del héroe, sobre si combate o enseña la violencia, sobre que le diferencia de Bullseye, solo para concluir que en realidad son dos caras de la misma de la moneda, todo ello mostrado a través del macabro juego de la ruleta rusa, al que Daredevil se somete junto con Bullseye...para mostrar que al final, cuando puede marcar la diferencia, cuando puede hacer algo distinto, simplemente no hace nada.

Caso parecido, pero distinto es el de Kingpin, y es que sin con Bullseye tenemos la némesis física del personaje, con Fisk nos encontramos con la némesis intelectual, de nuevo y de similar manera a lo que sucediera con Daredevil o Bullseye, Miller coge un personaje ajeno y lo transforma sin traicionarlo para que se adapte a sus planes.

Richard “Kingpin” Fisk, era uno de los numerosos mafiosos surgidos del Spiderman de Lee y Romita Sr., concebido como una enorme masa de carne capaz de desafiar físicamente al mismísimo Spiderman, nunca paso de ser un mafioso de segunda, de imponente aspecto físico y poco más, sin embargo en manos de Miller, Fisk se convirtió en el mal mismo, el mal inalcanzable intocable y con el que apenas si se podía luchar, protegido por una maraña de negocios presuntamente legales, combatir físicamente a Fisk no era si no una perdida de tiempo que solo acarrea frustraciones y problemas (no en vano Fisk es a todos los efectos un ciudadano honrado), y tratar de demostrar su culpabilidad era cuando menos una tarea inabarcable, así Daredevil se verá obligado casi desde el principio a pactar con el diablo para obtener pirricas victorias que no harán si no que sumar lastre a su ya desequilibrada psique, además la única victoria que consigue frente al rey del crimen, le cuesta un pedazo de su alma (y desencadena los acontecimientos que llevarían a la muerte de Elektra), cuando usa a Vanessa esposa de Fisk como moneda de cambio para que este retire a su corrupto candidato a la alcaldía, así, la ominosa presencia de Fisk será una constante en toda la etapa, y aunque el duelo entre ambos no alanzaría su final (al menos en lo que a Miller respecta) hasta Born Again, es aquí cuando se sientan las bases de lo que allí podemos ver.

Quedaría para culminar este repaso, mencionar la figura de Foggy Nelson, personaje que junto a Turk supondrían un alivio humorístico ante tanta oscuridad, sin embargo el papel de Foggy iría mucho más allá, su figura ayudaría al menos en parte a equilibrar a Matt, su presencia sería uno de los pocos apoyos con los que podía contar para no terminar de autodestruirse, así su papel de contrapeso, hacen de Foggy otro personaje importante para comprender el camino recorrido por Matt durante esta etapa.

En fin, una etapa con multitud de interpretaciones, lo mejor es leerla por uno mismo y sacar conclusiones propias, sea como sea estamos ante una etapa fundamental no solo del personaje o de Marvel, incluso no solo del género de superhéroes, estamos ante una obra clave del comic como medio de expresión.

4 comentarios :

Mythos dijo...

Muy buen artículo. Está claro que sin Frank Miller posiblemente hoy en personaje no tendría tan buena salud y habría podido caer en el olvido. Por ello sigo pensando que, para mí, es lo mejor de la carrera de Frank Miller. Incluso mejor que lo que hizo con Batman pues, en definitiva, allí sólo vino a repetir esquemas aunque también sea un trabajo muy loable.
A todo esto me pareció ver que iban a editar próximanente en Born Again de Frank Miller en Marvel Deluxe. Llevo mucho tiempo esperando una nueva edición digna de esa obra porque sólo la tengo en los fasciculos últimos que salieron para kiosko en su nomento y debido a la película.

Saludos

fer1980 dijo...

Hombre no sé, el trabajo de Miller aquí es grande, está claro, pero creo que es un paso iniciático en su carrera, DK o incluso DK2 me parecen más relevantes que esta primera etapa en DD, eso sí, lo de Born Again lo considero una buena noticia (no porque sea una edición digna o no, porque el coleccionable me parece dignísimo), porque una obra así debería estar siempre disponible en las estanterías para su compra.

Anónimo dijo...

hola fer.. yo tngo esta etapa en la colección de obras maestras de forum (hubo un par d tomos q me costó bastante tiempo conseguirlos) y lo cierto es q se nota que miller ya tenia un gran control en la narrativa en aquellos años..

muy buen artículo como siempre.

saludos.

m an u . alicante

fer1980 dijo...

Yo también tengo las obras maestras, mi el que me costo mucho pillar fue el tomo de de Elektra.