viernes, 25 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid IV. La calles de San Francisco.

El cuarto volumen de Daredevil, que se compuso de un especial de introducción y 19 números se publico en España en 3 tomos recopilatorios de la mano de Panini. Este volumen cierra la etapa previa a Secret Wars y con el se pone fin a la larga labor a los guiones de Mark Waid con el personaje.

La estructuración actual del Universo Marvel a base de “temporadas televisivas” trae consigo la remuneración continua de todas las colecciones, incluso las más señeras. Así Daredevil que en más de 40 años de historia había conocido apenas dos volúmenes, ha tenido en los últimos 5 años tres. En lo que a este cuarto volumen respecta, su existencia no se justifica no por el cambio de equipo creativo/relanzamiento si no por un cambio en el estatus del personaje que deja Nueva York para ir a parar a San Francisco, ciudad en la que convivió con la Viuda Negra durante los años 70. El cambio de ciudad no implica un cambio de tono en al colección pero tendrá hondas repercusiones en el personaje que después de tantos años en la Cocina del Infierno tendrá que adaptarse a la texturas, sabores y estructuras de su nueva ciudad. Una ciudad que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo DD. Este será uno de los elementos a los que tanto Waid como sobre todo Samnee en el plano visual, sacaran más punta en los primeros números.

Por lo demás la enfermedad de Foggy y su protección de cara a posibles ataques de enemigos de Daredevil (destaca aquí que Waid recurra a una solución que el propio Matt había empleado para si mismo durante la etapa Chichester) así como la relación cada vez más consolidada con Kirsten McDuffie, serán los elementos claves de una etapa en la que DD encontrara muchas más colaboración en la autoridades locales y donde la figura de un antiguo héroe olvidado, Mortaja, será más un rival que colaborador en sus intentos por proteger su nueva ciudad. Unos enfrentamiento que tendrán al Búho como principal protagonista (en relación a como actuar contra él) en estos primeros compases. Todo esto iniciara una larga y compleja trama de fondo que tendrá su culminación en el final mismo de la etapa.

En mitad del camino y aprovechando el evento Pecado Original en el que la muerte del Vigilante hacía que múltiples secretos de héroes y villanos salieran a la luz, Waid supo arrimar el ascua as su sardina para contar por fin la historia por la que Maggie, la madre de Matt, había abandonado a este y a su padre cuando Matt apenas si era un bebe. Una bella y triste historia de reconciliación y perdón donde Waid eso si, vuelve a dejar claro el tono que quiere para al serie trasladando de manera imaginativa y efectiva el escenario de la acción a Wakanda donde Daredevil se enfrentara a la nueva Pantera Negra en un combate magníficamente coreografiado por Samnee. Antes de entrar en la recta final del volumen Waid tendrá a bien recuperar a Kilgrave en este caso acompañado por unos hijos que parecen recién salidos de El pueblo de los malditos.

Tras esto se inicia al camino final de la etapa que será en gran medida un resumen global de lo que ha sido el trabajo de Waid con el personaje, y es que si algo a conseguido el guionista de Irredeemable es que su etapa, teniendo una muy marcada personalidad propia, sea a su vez una suerte de compendio/resumen de lo que han sido los más de 50 años de historia del personaje. Y es que por un lado ha sabido recuperar el tono optimista y superheroico del DD preMiller pero por otro la oscuridad y el tono trágico traído por Miller y amplificado con distintos matices por sus sucesores, ha estado muy presente en la etapa, sobre todo desde la llegada de Chris Samnee.

Precisamente será la recuperación del tercer gran pilar de la época Miller lo que desencadenara el final de la etapa Waid, y es que tras dar un enfoque muy original al regreso de Bullseye y tras tratar tangencialmente con Elektra como apoyo moral para su momento más difícil en Nueva York será ahora la reaparición de Kingpin la que volverá a poner a Matt contra las cuerdas. Al contrario que con Bullseye, Waid si nos presenta aquí un Fisk mucho más tradicional que enlaza tanto con el hampón intocable de la era Miller como con el obsesionado con Daredevil de la era Nocentti, teniendo el conflicto un resultado final con ecos de al etapa Chichester/Weeks. Un compendio de referencias a la historia de la colección que pasado por el tapiz de Waid, incluye la presencia de un Mortaja enloquecido, el imposibilidad de la privacidad en la era “postSnowden”, el Búho o su hija de la que vimos una versión futura en el especial 50 aniversario. Por el camino tendremos un efímero pero elegante traje diseñado por Samnee (en un diseño tan arriesgado como interesante) y nueva muestra del talento y recursos de Daredevil para salirse con la suya cuando tiene todo en contra.

En definitiva una despedida de traca con un tono final marcadamente optimista pese a la tragedia de fondo, con un buen guiño a Born Again que culmina una etapa plagada de grandes momentos y que se configura en una de las más relevantes de los más de cincuenta años de historia del personaje.

domingo, 6 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid III. La llegada de Chris Samnee.

La llegada de Chris Samnee se produjo a la altura del número 12 del volumen III del personaje y aporto la estabilidad gráfica suficiente que la colección requería para que Waid pudiera ir más allá de sus interesantes pero intrascendentes historias iniciales.

Tras diferentes trabajado para Image, Vertigo e independientes donde destacaría sobre todo su trabajo con Greg Rucka en Queen & Country, Samnee vio como Daredevil le daba la oportunidad de dejar de ser un gran promesa para convertirse en uno de los dibujantes más valorados de la industria. Su estilo que entroncaba con el trabajo de Martín o Rivera en el especial cuidado en el diseño de página o su sólida narrativa resultaba a primera vista menos llamativo que el de aquellos, pero sin duda adecuado para el tono e intenciones de Waid para la colección.

Precisamente con su llegada y en apenas un par de números Waid puso fin a toda la historia del Disco Omega que venía lastrando a la colección los últimos meses sin llevar realmente a ninguna parte y pudo poner por fin el acelerador. Con Samnee a bordo Waid siguió profundizando en la relación de Matt con Kirsten McDuffie, implicando más al personaje en el Universo Marvel, destacando aquí su amistad con Hank Pym, su encuentro ni más ni menos que con Silver Surfer, el enfrentamiento con el Superior Spiderman, la presencia de la Legión de Monstruos o el viaje del personaje al Latveria donde Iron Man juega un papel clave. Waid mantiene así el tono más netamente te superheroico, sin embargo fue en este momento cuando los acontecimientos se dispararon y el drama tan querido a la serie empezó a asomar con más fuerza la cabeza a la vez que la repercusión de lo narrado cobraba otra dimensión.

Desde el fin de la saga del Disco Omega hasta el fin del volumen III en su número 36 y con Samnee como dibujante regular, salvo contadas excepciones, Waid se embarco en un tour de force que le llevo a afrontar el regreso de Bullseye de una forma que jamas se había hecho antes, enfrentar a los personajes al mundo real con el cáncer que asola a Foggy y que permite de paso revaluar su relación y dar por fin una salida definitiva al tema de la identidad secreta que se venía arrastrando desde el fin de la etapa Bendis. A esto se añade una profundización en los orígenes del personaje, con el retorno del matón de la infancia que le puso sobrenombre de Daredevil y que ahora necesitara su ayuda como abogado, lo que de paso permitirá que Matt vea su infancia y adolescencia desde un punto de vista muy diferente.

En lo que respecta a Bullseye, mientras que Kingpin era algo así como la némesis intelectual de Daredevil, Bullseye representaba su contrario a nivel físico. En los acontecimientos de Shadowland el villano había encontrado la muerte a manos de un poseído Daredevil. Waid aprovecha La Mano y su conocida capacidad resurrectora para traer de vuelta al personaje pero de un modo muy distinto al que antes se había visto. Con el cuerpo físicamente destrozado a todos los niveles, incapaz de moverse y con enormes ansias de venganza, Bullseye esta detrás de un maquiavelico plan más propio de Fisk que le lleva a intentar reproducir el accidente que dio sus poderes a Daredevil para crear un nuevo villano con sus supersentidos y su sentido del radar, así llega Ikari cuyo impactante diseño, a medio camino entre La Mano y el primer traje de DD es su mejor carta de presentación. Sera Ikari junto a Lady Bullseye quienes pongan a DD contra las cuerdas en una historia que ayuda a ahondar más en la conexión del personaje con el Universo Marvel, mostrando de nuevo a un DD más consciente que nunca de que no esta solo en el mundo y que tiene muchos amigos que lo quieren y están dispuestos a ayudarle en su momento de mayor necesidad.

En cuanto a la enfermedad de Foggy, sin caer en ningún momento en el sensacionalismo barato, Waid redefine la relación entre Matt y Foggy. Si este siempre había sido para Murdock una especie de muleta en la que apoyarse, su conexión con el mundo real, su eterno aliado y casi siempre comprensivo amigo, será ahora Matt quien ha de convertirse en la muleta de Foggy, quien ha de estar a su lado incluso cuando el tratamiento de quimioterapia arrasa sus supersentidos, quien ha de ser fuerte junto a su amigo que lo necesita de verdad. Waid muestra aquí una gran compresión de la relación que une a ambos personajes, una relación plagada de altibajos pero forjada desde el mismísimo inicio de la colección en los lejanos años 60. Más sensacionalismao si hubo durante la etapa de Brubaker con el internamiento psiquiatrico de Milla Donovan ex-mujer de Matt y victima de las maquinaciones de Mr. Miedo, Waid recupera también al personaje para dejar claro que no se ha olvidado de ella y lo hace con ternura e inteligencia, mostrando de paso que por mucho que intente combatirla o incluso negarla, la oscuridad siempre estará presente en su vida.

Sobre el tema de la identidad, la situación llevaba ya mucho tiempo pendiente y casi se había convertido en un chiste recurrente entre un Matt que negaba ser DD y una Kirsten que no paraba de insinuar lo contrario. La realidad era que todo el mundo sabía que Murdock era Daredevil pero nadie podía probarlo a ciencia cierta ante la continua negativa de Matt a reconocerlo. Así las cosas el tema sobrevolaba de fondo toda la etapa hasta que coincidiendo con el fin del volumen III Waid decidió darle una resolución definitiva. Lo curioso del tema es que consiguió hacerlo sin traicionar el espíritu de su etapa. En una enrevesada trama en la que la racista Sociedad Serpiente pone en jaque todo el sistema judicial de Nueva York, Murdock usa la única carta que le queda para salvar la situación y reconoce públicamente que es Daredevil, lo que conlleva su expulsión inmediata (otra vez) de la abogacía...al menos en el estado de NuevaYork lo que permite justificar argumentalmente la marcha a San Francisco acompañado de Kirsten y Foggy.

La historia resulta un broche de oro al volumen que muestra la valentía de Waid al cortar un nudo gordiano al que nadie se atrevía a hacer frente, y al hacerlo usando las armas e intenciones que han configurado su etapa al frente del hombre sin miedo y propiciando de paso una excusa argumental perfecta para hacer borrón y cuenta nueva ; lo que en estos tiempos supuso un nuevo número uno, el cuarto de la historia del personaje, pero eso queda ya para otro día.

lunes, 8 de febrero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid II. En compañía de Paolo Rivera y Marcos Martín.

Esta primera fase de la etapa de Mark Waid al frente de los guiones de Daredevil abarca los 11 primeros números del volumen III con presencia de varios dibujantes destacando por encima de todos Paolo Rivera y Marcos Martín.

Con una idea muy clara de por donde ir, Waid encontró sus principales aliados en los artistas que le acompañaron en su primer año de la colección. Con una paleta de colores mucho más luminosa de lo habitual de la serie (a cargo sobre todo de Javier Rodríguez), el estilo de Rivera y Martín, distinto pero complementario se situaba en el espectro opuesto del que autores como Alex Maleev o Michael Lark habían imprimido en la colección los últimos años. El nuevo espíritu de la colección se veía en dos elementos: las portadas que servían como presentación de la serie y que mostraban primero un prodigioso diseño (en especial las dibujadas por Martín) e incluso se permitían mostrar a Daredevil sonriendo. El segundo elemento visual clave fue la forma de afrontar y mostrar los supersentidos y el radar del personaje. Con cuidados y llamativos diseños de página que nunca perdían de vista la narrativa y que nos acercaban como pocas veces antes a la forma en que el personaje percibía el mundo. Algo que Waid también se esforzaba en subrayar en sus textos.

Como decíamos en el anterior post la idea de Waid pasaba por “iluminar” al personaje e integrarlo mucho más en el Universo Marvel. Para combinar ambas circunstancias Waid no dudo en recurrir al tumultuoso pasado del personaje y usarlo a su favor. Por un lado la catarquica experiencia de Shadowland había arrastrado a Matt a una suerte de optimismo existencial como mecanismo de defensa ante tanta oscuridad. Waid se muestra aquí inteligente y verbaliza las dudas que este cambio de actitud podría provocar en los lectores mediante al figura de Foggy Nelson, que sospechando que Matt puede estar viviendo otra crisis nerviosa confronta y se muestra escéptico ante la nueva filosofía de vida de su mejor amigo. La respuesta de Matt dirigida tanto a Foggy como a los lectores no puede ser más clara: “o intento salir adelante o me vuelvo definitivamente loco no puedo seguir como hasta ahora”. Respecto a la mayor integración en el Universo Marvel ya en el segundo número se ven claras las intenciones del guionista con la aparición del Capitán América para pedir explicaciones de lo acontecido en Shadowland, además muy pronto tendremos el primer cruce con otra colección, The Amazing Spider-man escrito para la ocasión por el propio Waid. A esto se añade el enfrentamiento con villanos que o nunca habían pisado esta páginas (el Hombre Topo) o apenas si habían aparecido antes (Klaw), buscando así ampliar los horizontes de la colección alejándola un poco de los crudos ambientes urbanos y de criminalidad “común”. Enfatizando, en definitiva la faceta más superheroica del personaje.

Así lo mejor de esta primera fase de la etapa del guionista de Kingdome Come viene dada por el hecho de que consigue cambiar el tono y el enfoque de la serie de manera totalmente orgánica, sin traicionar nada de lo anterior mostrando así una coherencia que no es tan habitual cada vez que una colección cambia de equipo creativo, destaca aquí también la imaginativa solución que se adopta para que Matt pueda seguir ejerciendo (más o menos) la abogacía, en una vuelta de tuerca a lo que Nocentti hizo en su día, ahora Matt enseñara a sus clientes como defenderse a si mismos. En su debe...vista con la perspectiva que da el haber leído la etapa en su conjunto esta claro que al principio Waid trato simplemente de asentarse en la colección y dar fuerza a su nuevo enfoque, pero leídos en su momento estos cómics, bien escritos y excepcionalmente dibujados eran sin embargo total y absolutamente intrascendentes. Aventuras más o menos entretenidas que no estaban destinadas a dejar huella en el personaje.

La principal trama de estos números gira en torno al Disco Omega un artefacto que cae en manos de Daredevil y que contiene datos vitales de las más poderosas organizaciones criminales del Universo Marvel. Un disco que todos quieren y que convierte a Daredevil en un blanco y cuya posesión es lo único que garantiza que el y su entorno (el tema de su identidad secreta revelada sobrevuela de fondo toda la etapa) estén a salvo. De ahí que no lo entregue a 4F o Vengadores y que no lo use ya que la mera posesión y la amenaza de su uso es más poderosa como arma de defensa. La situación se va complicando y culmina en un evento con Punisher y Spiderman en una saga llamada “El Efecto Omega” co-escrita con Greg Rucka, donde cada personaje tiene su propio agenda y en el que destaca sobre todo la interrelación entre los protagonistas. La trama en torno al Disco Omega no queda resuelta aquí ya que aun quedarían unos números más ya con Samnee a lo lápices, pero la cosa no daba realmente para mucho más. Con todo nos deja situaciones muy interesantes como ese encuentro con La Gata Negra y sus “eróticos resultados”.

De entre estos números destaca con fuerza el número 7 multipremiado cómic y un autentico prodigio visual a cargo de Paolo Rivera y en el que Daredevil ayuda a sobrevivir a unos niños tras un accidente de autobús en medio de una espectacular tormenta de nieve. En fin, este inicio de la etapa de Waid sirve para asentar el tono, presentar personajes (la adorable Kirsten McDuffie, por entonces aún ayudante del fiscal), mostrar pistas de tramas futuras y dejar claro que el tema de la identidad secreta sera un eje (a parte de chiste recurrente) de la etapa. Unos números de gran calidad pero lejos aún de lo que estaba por venir.

domingo, 31 de enero de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid I. Presentación.

Ahora que ya acabado la larga etapa de Mark Waid al frente de los guiones del hombre sin miedo llega la ahora de hacer un balance global de su trabajo empezando con una introducción a lo que ha supuesto su trabajo en la serie.

Empezando por los números puros y duros, Mark Waid es con 56 números de la colección regular (36 del volumen III más el 10.1 y 18 del volumen IV más el 15.1) el guionista que más números de la colección de Daredevil ha escrito jamas, superando a Bendis que hizo 55 (aunque si contamos las minisereis escritas por este, Ninja y El fin de los días Bendis seguiria siendo el escriba con más números en su haber del personaje). A esto habría que añadir el especial del 50 aniversario del personaje y el 0.1, cómic primero publicado en digital que marco la transición entre el volumen III y el IV. Estando como están ambos, completamente integrados en el discurrir de la etapa se podría elevar la cifra a 58. Durante estos números Waid contó con la colaboración de varios dibujantes, el más prolífico de los cuales fue Chris Samnee que con 36 cómics en su haber se sitúa entre los dibujantes que más cómics ha dibujado del personaje (solo superado por Gene Colan y Alex Maleev), destacar también que fue el guionista de una de las historias cortas incluidas en el 15.1 del volumen IV. Después vendrían, ya muy lejos Paolo Rivera con 6 números, Javier Rodríguez con 5 (clave en la etapa en su faceta de colorista de gran parte de la misma) Marcos Martín con 3 y Khoi Pan con 2. Por su parte Kano, Marco Checchetto (que dibujo los tres números del crossover entre las colecciones de Daredevil, Punhiser y Avenging Spider-man, realizado en colaboración con Greg Rucka a los guiones), Mike Allred y Jason Copland dibujarían uno cada uno. Además tendríamos la presencia de Peter Krause, Karl Kesel (que también guionizo la historia corta que dibujo) y Alex Maleev (en una historia corta del especial del 50 aniversario guionizada por Bendis) en los especiales e historias secundarias del 15.1 (una de las cuales fue guionizada por Marc Guggenhein) y la presencia de Emma Ríos (que contribuye a “españolizar” aún más la etapa) con los lápices del Amazing Spider-man 677 crossover con la colección.

A lo hora de abordar la etapa de Waid al frente de Daredevil conviene contextualizar el momento de la llegada del guionista. Desde que Miller marcara a fuego al personaje durante su primera etapa en el mismo, DD se había tornado en un héroe oscuro y atormentado con especial querencia por lo noir y los ambientes más callejeros y “realistas”. Sin duda era algo que le sentaba a al perfección al personaje tanto por entorno como poderes o diseño. Esta tendencia, con notables pero puntuales excepciones, había llegado hasta el siglo XXI en el que el personaje había entrado con fuerza a través del sello Marvel Knights. Sería en este sello donde DD había vivido la gran etapa que marcó al personaje hasta la llegada de Waid, la celebrada colaboración entre Brian Michael Bendis y Alex Maleev. Durante estos más de 50 números el personaje no solo vio acentuado su tono noir si no que se dio un vuelco total a su estatus quo con el cuestionamiento mismo de su identidad secreta, que fue hecha publica, aunque el personaje, a pura fuerza de voluntad se negaba a reconocer que era DD.

La etapa Bendis/Maleev se cerro en falso con el personaje en prisión y fueron sus sucesores el dúo Ed Brubaker/Michael Lark quienes hubieron que lidiar con una situación casi irresoluble. Durante estos números la serie se oscureció a un más y la moralidad del personaje se vio cada vez más comprometida al punto de comportarse en ocasiones como un villano. De nuevo la etapa se cerro en falso y en una suerte de “reto Daredevil” por el cual cada equipo creativo dejaba una situación compleja al siguiente, Daredevil acabo la etapa Brubaker/Lark al frente de La Mano. La malévola organización de asesinos ninja que DD pretendía usar como fuerza del bien.

Andy Diggle y Roberto de la Torre tomaron el relevo y con injerencia editoriales de por medio se orquesto el evento Shadowland (el primero generado entorno al personaje en toda su historia) en el cual Daredevil era corrompido totalmente por La Mano y se enfrentaba a sus camaradas de la comunidad hérocia. Diggle si cerro en este caso sus tramas y dejo el camino relativamente libre a su sucesor en la miniserie Renacimiento, sin embargo aun quedaban muchas cosas en el aire sobre todo lo relacionado con el tema de la identidad.

En estas circunstancias fue en las que Mark Waid llego a la colección, con el personaje muy tocado y con la sensación de que se había ido demasiado lejos en el “oscurecimiento” del mismo. Así las cosas Waid tuvo muy claro desde el principio su enfoque. Daredevil debía volver a ser un superhéroe, integrarse más en el Universo Marvel y alejarse de tanto mal rollo. La idea era retornar a las esencias al Daredevil preMiller, lo cual no significaba enfrentarle al Matador o crear terceras identidades absurdas, no. La idea era hacer de Daredevil una lectura más ligera, un buen cómic de superhéroes con sus dosis de acción, romance y caracterización de personajes. Esto que en otra época hubiera sido visto si no como una herejía (al fin y al cabo mal llevado podía dañar la identidad propia del personaje, llevándolo a los problemas que tenia antes de la llegada de Miller) si como una etapa menor y pasajera, se antojaba ahora como absolutamente necesario para reconstruir un personaje demasiado dañado por el lastre que cargaba.

Esta suerte de redefinición tuvo un claro componente visual, con la llegada de dibujantes como Rivera o Martín, muy distintos del realismo oscuro y noir de Lark o Maleev y con una paleta de colores mucho más luminosa que trasmitía esa nueva sensación de optimismo y energía que Waid quería para la serie. Esta redifinción visual se llevo también a las portadas que en tono y composición eran muy distintas a las de la anterior etapa y que desde un punto de vista de diseño y concepción atraían sin duda la vista hacia la colección. El éxito de este nuevo enfoque y el estilo de la colección marco tendencia dentro de Marvel y junto Ojo de Halcón se convirtió en el emblema de una forma diferente de hacer las cosas dentro de la editorial con claras repercusiones a día de hoy. En cualquier caso de los resultados finales de las ideas e intenciones de Waid hablaremos otro día.

miércoles, 6 de enero de 2016

2015 un año de cine. Top cinco de mis mejores películas del año.

Al final este año entre unas cosas y otras han caído treinta películas de estreno (treinta y uno si contamos el reestreno en cine de Blade Runner). Ha habido un poco que todo pero en general creo que ha sido un buen año cinematográficamente hablando.

Como siempre los estrenos de “prestigio” con aspiraciones a premios se agolpan entre finales de un años y principios del siguiente. A principios del 2015 se pudieron ver varias pelis interesantes como The Imitation Game, un producto concebido a mayor gloria de Benedict Cumberbatch que tiene más hechuras de telefilme que no de gran estreno. También de esta época es la multipremiada Birdman, todo un espectáculo visual y sensorial a cargo de Alejandro González Iñarritu con un reparto de lujo donde brilla con luz propia Michael Keaton, una peli magnifica aunque tal vez demasiado pagado de si misma y con un discurso un tanto elitista. Otra gran película cuyo discurso me horroriza es Whiplash, un brutal choque de voluntades entre un (enorme) J.K Simmons y un no menos interesante Miles Teller que dirigido con fuerza y energía te deja agotado tras su visionado a la par que genera potentes debates sobre la educación, la complacencia y la “cultura del esfuerzo” y sus limites. Otra película dura, pero tremendamente fiel a los tiempos que vivimos es la sobresaliente Nightcrawler, una especia de Taxi Driver del siglo XXI donde el sociopata alcanza todos sus objetivos mostrando una deshumanización total. Su final políticamente incorrecto y lo perturbador de sus discurso le alejaron de los grandes premios que merecía, en especial el trabajo de su protagonista Jake Gyllenhaal.

Muy distintas a estas películas son ´71 un angustioso thriller callejero ambientado en los años más duros del IRA y que narra la lucha por sobrevivir de un soldado británico aislado en terreno enemigo y usado en mezquinos juegos pollitos por uno y otro bando. La peli rodada con nervio y cargada de tensión, transmite el sentimiento de aislación y desconcierto de su protagonista. Por su parte en Corazones de Acero, David Ayer construye una película bélica dura y sin concreciones que trasmite toda la claustrofobia y el horror la guerra vista desde el asfixiante interior de un tanque. También en un entorno bélico se mueve El Francotirador del maestro Eastwood, que dejando a parte su valoración ideológica, esta rodada con una energía que contradice la edad de su realizador y que cuando menos invita a debates sobre la sociedad estadounidense, lo que ellos ven como héroes y el difícil regreso a casa de los mismos. También de un director prestigioso David Cronenberg, que ahora que ha dejado atrás la nueva carne parece ser reconocido de manera unánime con tal, nos llego la interesante y perturbadora Map to the Stars una descarnada sátira del Hollywood actual que tiene ciertos puntos de conexión (aunque son pelis muy distintas) con Viaje a Sils Maria de Oliver Assayas, película que destaca tanto por el magnifico duelo interpretativo entre sus tres actrices principales (destacando especialmente Kristen Stewart) como por su mirada a las mascaras que todos usamos incluso para engañarnos a nosotros mismos.

Este año también ha estrenado Paul Thomas Anderson uno de los directores actuales más importantes del cien actual con la alucinada y alucinante Puro Vicio, película compleja, difícil de seguir pero todo un goce para los sentidos con un enorme Joaquin Phoenix para mi el mejor actor del momento. También de este 2015 fue el regreso de M. Night Shyamalan a lo que el público espera de él con la inquietante La Visita, una película con un mal rollo muy conseguido y con el giro final marca de la casa (¿run for cover?) con el que el director del Sexto Sentido parece haber recuperado, al menos en parte el apoyo perdido de público y critica, aunque no de manera unánime. Una película mucho más modesta de lo que venia haciendo Shyamalan que funciona en aquello que quiere trasmitir pese a momentos que bordea (sin llegar a ello) el ridículo. También hemos asistido al regreso de Alejandro Amenabar que tras el varapalo sufrido por la, por otro lado buena película, Ágora ha esperado casi seis años para volver a rodar un largometraje y lo ha hecho regresando al thriller con al decepcionante Regresión de la que lo mejor que se puede decir es que consigue buenos momentos de tensión pero muy puntuales para un director que hasta ahora nos tenia muy bien acostumbrados.

Otra ligera decepción supuso La Cumbre Escarlata un poderoso y bello cuento de fantasmas decimonónico donde Gullermo del Toro demuestra su enorme virtuosismo formal pero sin apenas nada detrás que lo sostenga. No fue una decepción sin embargo la muy interesante Blackhat uno de los grandes fiascos del año desde el punto de vista económico y con una recepción critica muy fría pero que muestra una vez más Michael Mann como maestro del espacio en el plano y con unos temas y obsesiones muy marcados. Gran película que mereció mejor suerte. Suerte que tampoco acompaño a la muy estimable Lost River debut de Ryan Gosling tras la cámaras al que se le notan a la claras y para bien sus influencias, trazando un relato de poderosa e inquietante factura visual. La suerte sin embargo si acompaño a The Martian de Ridley Scott que estrenado en el momento justo ha sido todo un éxito de taquilla y en general ha gustado bastante. Personalmente la encuentro una película bien hecha y con muchos puntos a su favor, con un mensaje vitalista y positivo, que estimo muy importante en estos tiempos peor que no termina de decirme nada.

Antes de entrar en las adaptaciones del cómic y los blockbuster propiamente dicho me quedaría por hablar de dos de la mejores pelis del año, Sicario del siempre interesante Denis Villeneuve y El Puente de los Espías de Steven Spielverg. La primera es un tenso thriller sobre la “guerra contra las drogas” y la delgada línea que separa lo moral de lo inmoral cuando se combate con gente sin escrúpulos. Rodada con ritmo y cargada de tensión en Sicario no hay sitio para ingenuidades ni buenas intenciones, cuando la podredumbre moral lo corroe todo cualquier cosa parece válida para ganar una guerra que en verdad es inabarcable e interminable. La segunda es para mi la película del año, conjugando tensión con un humanismo que ya no parece tener sitio en el cine, Spielberg traza un relato sobre héroes cotidianos que se niegan aceptar el mundo tal y como es y hacen su mejor esfuerzo por, al menos intentar, cambiarlo. Intensa y emocionante la película muestra como en el cine de hoy sigue teniendo cabida el relato y los personajes.

Llegando ya al tema de la adaptaciones comiqueras este ha sido un año de contrastes por un lado hemos tenido la esperadísima secuela de Los Vengadores con Vengadores: La era de Ultron donde un Whedon más preocupado por el desarrollo de los personajes y su interactuación ha facturado una excelente película con un clímax final excesivamente formulaico, por otro han estado Los 4 Fantásticos de Josh Trank una peli machacada desde el primer momento, casi antes de que se supiera nada de ella y que ha sido uno de los fracasos del año. Sin embargo en su primera mitad se estaba mostrando como una magnifica adaptación de al versión Ultimate del grupo que se toma su tiempo en construir al historia de nuevo centrada en los personajes para enloquecer en su segunda mitad y perder todo sentido e identidad. Una lastima, había mimbres de una película muy interesante, que en todo caso no es tan mala como se ha querido vender. A medio camino se sitúa la muy divertida Ant-Man, donde Marvel Studios, que parece tocado por una varita mágica factura otro éxito contra pronostico en un flim muy deudor del primer Iron Man. Cerraremos este apartado hablando de Kingsman desenfadada y frenética adaptación del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons donde Matthew Vaughn ofrece su tradicional buen hacer y Anacleto, Agente Secreto divertida película española sobre las aventuras del personaje creado por Vázquez que se ve con una sonrisa casi permanente en la cara.

Más allá de los cómics en el terreno blockbuster hemos tenido también un año potente y variado, desde fracasos, alguno merecida como la confusa (aunque a mi me entretuvo) y en general fallida Terminator Genisys o la excelente pero tal vez fuera de su tiempo por su encanto algo naif y su oda al optimismo existencial Tomorrowland que recuerda a la mejores producciones de Robert Zemeckis. Por contra también ha habido éxitos atronadores, los dos más grandes muy parecidos entre si y es que tanto Jurassic World como Star Wars: El despertar del fuerza aparecen como puros fan service que dan a la gente lo que espera sin arriesgar lo más minino y ofreciendo sendos y muy descarados remakes de las películas que iniciaron las franquicias. Lo que les falta en originalidad y valentía lo compensan en parte con un sólido y eficaz entretenimiento. Ambos son flims bien hechos, con recursos bien aprovechados que no va a hacer sentir a nadie que ha tirado el dinero de su entrada, sin embargo de franquicias tan mitificadas tal vez cabria esperar algo más.

En un termino medio, es decir éxitos de taquilla pero no auténticos fenómenos encontramos por una lado la muy estimable Misión Imposible V: Nación Secreta que recupera el pulso de una saga que tal vez había perdido algo de fuerza en las dos últimas entregas y por otro a dos de las películas del año, al menos para que el que esto suscribe. La fantástica Del Revés donde Pixar sigue demostrando que tiene ese toque especial que nadie más tiene y que le permite factura películas que más allá del su excelente animación consigue llegar al corazón del espectador y la mágica Mad Max: Fury Road, todo un milagro cinematográfico que va a la esencia misma del cine: ritmo y montaje contando una historia casi solo con imágenes. Frenética y adrenalitica la película es un non-stop de principio a fin. Ruido y furia con sentido, con razón de ser. Simplemente asombrosa.

Como viene siendo habitual el top cinco de mis películas favoritas son las imágenes que ilustran este post en orden descendente, de la quinta a la primera.

lunes, 4 de enero de 2016

Mis series de 2015.

Año potente e interesante en el mundo de las series televisivas que siguen viviendo un buen momento pese a todo. La selección ha sido difícil de realizar y eso que no he visto alguna de los estrenos más potentes del año tales como Narcos o Mr. Robot. En fin sin más preámbulos hay va mi selección.

5.- True Detective temporada 2: Machacada sin piedad y considerada de manera casi unánime como uno de los grandes bluffs del año, lo cierto es que yo la disfrute horrores gustándome incluso más que la primera temporada (Alexandra Daddario aparte claro). Su noir directo, duro y sin concesiones, sus magníficos personajes casi todos condenados desde el principio sin posibilidad de escapar a su oscuro destino, las poderosas interpretaciones de sus actores principales, la crudeza de lo narrado, la podredumbre moral que lo impregna todo...En fin una serie magnifica que siempre me dejaba con ganas de devorar el siguiente episodio.

4.- Better Call Saul: Spin-off de la genial Braking Bad, la serie narra como uno de los secundarios más interesantes de aquella, el abogado Saul Goodman llego a convertirse en ese ser sin escrupulos ni moralidad que asesorara a Walter White en sus desmanes. Conocer las motivaciones reales del personaje, saber como llego a ser lo que fue y ver como intento hacer las cosas bien aun con demasiados factores en contra, da otra dimensión a Saul y le torna en un personaje mucho más atractivo e interesante de lo que ya lo era en Breaking Bad. Sin duda estamos ante un digo derivado de aquella, lo cual hablando de la serie que hablamos ya es una clara muestra de su inmensa calidad.

3.- Daredevil: Un drama callejero, a ras de suelo que explota una lucha épica de voluntades entre Matt Murdock y Richard Fisk. Inspirada en la estética y ambientación del El hombre sin miedo, la obra maestra de Frank Miller y John Romita Jr la serie de Daredevil que abría fuego a los productos Marvel adaptados en Netflix se gano a pulso la renovación para una segunda temporada donde la aparición de Punisher y Elektra y la adopción definitiva de un “traje de batalla” superheroico por parte del personaje pondrán a prueba el realismo y quien sabe si la sordidez vistas en esta primera temporada, de la que ya hable largo y tendido por aquí en su momento.

2.- Fargo temporada 2: Inspirada en cuanto a estética, concepto y ambientación en la magnifica película de los hermanos Coen, tanto la primera como la segunda temporada han sabido obtener su propia personalidad siendo productos claramente reconocibles y de una calidad envidiable. Esta segunda temporada va incluso más lejos que la primera y nos narra una cruenta guera de bandas en clave de genero negro y con momentos realmente alucinados que descolocan tanto a los personajes como al espectador. Su arco dramático es un continuo in crescendo que te mantiene pegado a la pantalla de principio a fin. Grandes personajes, magníficos actores, magnética ambientación y poderosa historia para una serie que por momentos roza al perfección.

1.- Show me a hero: El esperadisimo regreso de David Simon a la televisión se produjo con esta miniserie de 6 episodios para la HBO donde rodeado de magníficos actores (encabezados por el genial Oscar Isaac) narro la historia de la ciudad de Yonkers cuando en los años 90 se vio obligada a construir viviendas sociales por orden judicial pese a la oposición frontal de los vecinos. Simon con la ayuda de Paul Haggins (director de Crash y guionista de Million Dollars Baby) utiliza las circunstancias, propicias para sus discurso, para hablar una vez de los temas que más le han interesado siempre: el racismo latente en los EEUU, la corrupción y el oportunismo político, las desigualdades sociales....y lo hace con su habitual mirada critica en la que aquí, al contrario que otras veces y pese a su desolador final, hay sitio para la esperanza .

sábado, 2 de enero de 2016

“Mis Comis” de 2015.

Tanta reedición de clásicos (o tebeos viejunos, depende con quien hables) ha hecho que este año 2015 me haya acercado a relativamente pocas novedades y así haya corrido menos “riesgos”. No hay dinero para todo. En cualquier caso y como siempre pasa ha habido una amplia gama de novedades interesantes en este 2015 recién finalizado lo que me ha obligado a hilar muy fino a la hora de elaborar este ya tradicional top cinco.

5.- Jupiter´s Legacy de Mark Millar y Frank Quitely.: (Panini/Millarworld) Aunque el estilo de Millar me ha terminado cansando y hace ya tiempo que sus cómics han dejado de ser compra obligada para mi, lo cierto es que no podía dejar de escapar un cómic dibujado por Quitely que como mínimo sabía que iba a ser entretenido (raro es el tebeo en el que Millar no da eso). Por suerte más allá del, una vez más, majestuoso trabajo del dibujante escoces, Millar ha conseguido trazar una historia potente, que sin ser original, sabe jugar con la idea de legado, la dicótoma entre superhéroe clásico-supérheroe posmoderno y la eterna cuestión de que pasaría si los superhéroes hicieran frente a los problemas reales de la sociedad (un tema al que el guionista ya se había aproximado otras veces con distintas respuestas). La historia bien escrita, con buenos diálogos y plagada de grandes ideas deja con ganas de más y esperando la ya anunciada continuación.

4.- Velvet de Ed Brubaker y Steve Epting: (Panini/Image) Aunque por regla general me gusta más el genero negro que el espionaje y este año ha terminado la magnifica Fatale del dúo Brubaker/Philips, cómic que podría estar aquí perfectamente, la historia de Velvet una exespeia caída en desgracia que se obligada por las circunstancias a volver al tablero de juego, me ha fascinado. El ultrarealista pero narrativamente potente dibujo de Epting acompaña a un Brubaker en estado de gracia que partiendo de todos los tópicos clásicos del espionaje (como en Criminal partía de todos los tópicos clásicos del noir) construye un relato tenso donde nada es lo que parece y donde todo el mundo tiene mucho que ocultar, creando de paso un personaje magnifico, la propia Velvet que da titulo a la obra.

3.- García 1 de Santiago García y Luis Bustos: (Astiberri) Lo que Santiago García y Luis Bustos hacen en García me recuerda poderosamente a lo que (salvando las distancias) Alan Moore y un pléyade de dibujantes hicieron con Miracleman, esto es situar un personaje “inocente”, casi puro en su contexto de aventuras “blancas” (como es el caso aquí de un sosias de Roberto Alcazar) en un contexto actual que no termina de entender y donde parece que en un principio esta de más. Partiendo de una base tan potente el cómic ofrece una lectura ágil y amena con claras influencias/homenajes del cómic de superhéroes y que al igual que en el trabajo de Millar/Quitely deja con ganas de una ya anunciada segunda y definitiva parte.

2.- Lazarus de Greg Rucka y Michael Lark: (Norma/Image) Ambientado en un mundo futurista y distópico donde el darwinismo social ha triunfado en toda su extensión y una serie de familias controlan todos los medios de producción y ejercen el monopolio de la violencia, la obra se centra en una Lazarus, titulo que hace referencia a una suerte de general que lidera los ejércitos de las familias tanto de cara a guerrear con otras familias como de cara a controlar a la población. Siendo este el punto de partida la historia se centra más en las disputas familiares en pos del control del poder y en la búsqueda de Forever Carlyle (la Lazarus en cuestión) de su verdadera identidad así como de la aceptación por parte de una “familia” que la teme más que quererla y que la ha creado más que criado. Forever se presenta como un personaje típico de Rucka, una mujer fuerte, empoderada, en apariencia muy segura de si misma pero en el fondo consciente de que solo está donde está por su habilidades y dudando en todo momento tanto de su propia identidad como de su sitio en la familia. Magníficos personajes, un entorno atractivo, un dibujo potente y afilados diálogos son las armas claves de un cómic que me ha enganchado desde el principio.

1.- Multiverso de Grant Morrison y varios: (ECC/DC) Con Multiverso, Morrison sigue profundizando en ideas tratadas en 7 Soldados de la Victoria, 52, su larga etapa en Batman o (sobre todo) Crisis Final. En comparación con esta sin embargo el genio escoces consigue crear una obra redonda sin apenas fisuras, completamente coherente y mucho más “fácil” de seguir (tal vez por eso mismo menos estimulante). Un cómic en cualquier caso que da mil patadas a casi cualquier otro tebeo de superhéroes de las majors en 2015 y que demuestra que lejos de ser un problema, el concepto de multiverso es algo genial con lo que jugar si se deja en las manos adecuadas. El proyecto compuesto por dos especiales de apertura y cierre (ambos dibujados por Ivan Reis) y siete one-shots dibujados por un autentico quien es quien de los mejores lápices con los que cuenta DC tiene en su haber cómics de muy distinto tono y enfoque, todos con un tema común que al final termina encontrando su resolución y entre los que destacan con fuerza Pax Americana con el gran (una vez más) Frank Quitely, una suerte de parodia/homenaje a Watchmen y Ultra Comics con Doug Mahnke donde Morrison demuestra que sigue siendo un maestro en la ruptura de la cuarta pared y que por muchas veces que repita el mismo truco, en sus manos va a seguir funcionado.

jueves, 31 de diciembre de 2015

De planes editoriales: Un mucho de Panini y un poco de ECC.


Antes solía escribir bastante a menudo por aquí sobre el mundillo editorial, hace tiempo que no lo hago (bueno hace tiempo que casi no escribo por aquí pero ese es otro tema). Los recientes planes editoriales de Panini y ECC y algunas cosas que he leído en el foro del Universo Marvel me han animado a escribir unas improvisadas líneas al respecto.

Si alguien ha seguido este blog de manera habitual sabrá que siempre he sido muy crítico con Panini. Varios son los temas que se han tocado por aquí al respecto: no se puede olvidar el desierto casi absoluto que a nivel de clásico siguió al fin de las Bibliotecas Marvel ni esa aberración posterioremente saldada que fueron los lamentables Best Of Marvel, tampoco la tomadura de pelo del preciosgate o la actitud mostrada con determinados formatos para luego adoptar las misma soluciones. Sin embargo desde hace ya un tiempo las cosas han cambiado mucho, muchísimo en realidad.

Digámoslo claro: a estas alturas Panini es sin duda la mejor editorial que ha publicado Marvel en España. Sin más, le ha costado mucho, pero al final ha conseguido superar y con claridad el recuerdo de al mítica Forum. A nivel de actualidad ya lo había hecho hace años donde salvo cosas totalmente extemporáneas y casi inexplicables (pienso en el formato Ultimate) Panini se había convertido en una editorial perfecta en lo que a este ámbito se refiere. Sabias que lo que salía en USA casi seguro que iba a salir aquí de un modo u otro (en comparación con Forum ha dejado muy poco material inédito) y además había reducido la distancia con los USA a 3-4 meses. Su previsibilidad es aquí una cualidad eminentemente positiva que da confianza en la editorial y lo que va a hacer en el futuro. Una previsibilidad eso sí, que como digo, la agrupación de las distintas series Ultimate en solo tomo casi rompe.

Sin embargo ha sido en su política de clásicos donde ha dado un salto cualitativo espectacular y lo ha hecho curiosamente “copiando” formatos e ideas a la demonizada Pda durante el tiempo que tuvo los derechos de DC, y es que siendo claros también, los tochales descomunales los inicio Pda con La Muerte de Superman y el formato CES es un calco al formato Universo DC, solo que en Pânini han sido muchos más inteligentes a la hora de manejar esos formatos (que además ha mejorado en términos de calidad enormemente) eligiendo muy bien los personajes y sabiendo alternarlos para conseguir no saturar el mercado. La actual política de clásicos de Panini es casi revolucionaria, hace no tantos años durante lo que podíamos llamar la era de las Biblioteca Marvel era casi impensable sacar a color y en su tamaño correspondiente todos esos cómics, se podían sacar sagas puntuales, momentos cumbre, pero sacar (por ejemplo) todos los 4F de Lee/Kirby era impensable. Hoy en día casi esta conseguido, además de los 300 primeros números de Los Vengadores o del Capitán América que se completaran este año. Negar que el que todo este material este editado a color y a tamaño original es un hito es estar ciego o ser un necio. Claro que evidentemente todo esto ha tenido un precio y ese precio ha sido el formato popular.

Analizando el plan editorial de clásicos de Panini uno aprecia por un lado un continuismo que se agradece, por otro lado un salto hacia delante claro con multiplicación de tomos y del tamaño de los mismo (¿todo el primer DD de Miller en solo tomo?, buff), ninguno de estos tomos se puede calificar de “barato” o si lo preferimos de “popular”. Las BM y los coleccionables de quiosco permitían por un precio realmente bajo hacerte con una enorme cantidad de material, permitían que nuevos lectores, jóvenes y con menor poder adquisitivo se acercasen y disfrutasen de estos cómics. A entre 20 y 40 € el tomo es difícil pensar en ese perfil de publico entrando en Marvel, está claro que el enfoque de este material ha cambiado de target y que el mercado y el público mismo ha cambiado mucho y Panini parece haberse adaptado muy bien.

En todo caso no sería justo decir que Panini ha descuidado por completo su vertiente popular, hay tenemos el primigenio (y por desgracia olvidado) coleccionable Marvel Heroes o el Coleccionable Ultimate (que me parece otro autentico hito de la historia editorial de Marvel en España) para demostrarlo. El enfoque es muy distinto al de los coleccionables originales, pero la idea de difusión masiva y precios relativamente populares siguen ahí. La única duda es lo que llegara en el futuro (si es que llega algo) tras el fin del Coleccionable Ultimate para que este no quede como canto del cisne de la editorial al respecto de su búsqueda de un público más allá de la librerías especializadas (refugio del formato más popular de todos: la grapa) con precios populares.

En contraste a todo esto el plan semestral de ECC….a ver hay cosas muy potentes ahí, pero ECC está claro que no tiene la más mínima intención de arriesgar y a nivel de DC está claro que no va salir de Batman-Superman-JLA-Moore-Miller y todo claro, salvo cosas muy puntuales, poscrisis no vaya a ser que saquen algo que no hayan sacado ya Zinco o Pda y se monte un lío. En fin entiendo que ECC es una editorial pequeña y que DC no tiene la implantación en España que tiene Marvel pero un poco más de riesgo y de aprovechar sinergias (¿no sería buena idea sacar a color y a tamaño USA cosas de Kirby en plan Cuarto Mundo o Kamandi aprovechando la paulatina recuperación que de cómics del rey está haciendo Panini?) estaría bien. Un ejemplo seria ampliar lo que han hecho con Hellblazer a otro material. Ahí hay un plan ambicioso (que personalmente no me gusta, han dejado tirados a la gente que como yo compro Hellblazer en PDA) pero limitado al emblema de Vertigo, sello en que si veo más riesgo e iniciativa que con DC donde el conservadurismo lo invade todo

Es todo un contraste ver la envergadura y ambición del plan de Panini y compararlo con el modesto avance de ECC, tal vez esa sea la diferencia real entre ambas editoriales pero DC es una licencia grande e importante y se merece algo más de fuerza…y de paso que no mezclen colecciones, claro (¿Ciborg, en serio?).

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Daredevil: La autobiografía de Matt Murdock.

Tras más de 50 números al frente del hombre sin miedo, en la que es ya sin duda una de las etapas más longevas de su historia, Mark Waid pone punto final a su estancia en Daredevil acompañado por el habitual Chris Samnee. Este tomo de Panini recopila los Daredevil Volumen 4 USA 11-18 más el especial 15.1.

Si de algo se podía acusar la primera fase de la larga etapa de Mark Waid era de falta de trascendencia, si eran cómics bien escritos, mejor dibujados y llenos de aventuras realmente entretenidas...pero apenas dejaban poso en el personaje más allá de un buen trabajo de caracterización. Tras la llegada de Samnee a los lápices la cosa cambio rápidamente: la enfermedad de Foggy, el “regreso” de Bullseye, la consolidación de la relación con Kirsten McDuffie o sobre todo la plena asunción del fin de su identidad secreta y su consiguiente marcha a San Francisco son hitos que quedaran para siempre en la historia del personaje y que en algunos casos han dado un vuelvo casi definitivo a su status quo más clásico.

Este último tomo no hace más que profundizar en esa idea de trascendencia, primero revelando el gran villano detrás de todo lo que ha pasado desde que el personaje llegase a San Francisco, villano al que Waid transmite una dimensión trágica que lo hace más relevante. Por otro lado mostrando el papel del Búho en todo esto, personaje que también llevaba revoloteando desde el principio de este cuarto volumen. Por ultimo y más importante, dando una (enésima) vuelta de tuerca a la relación entre Murdock y Kingpin, algo que sin duda traerá consecuencias y demostrando lo que DD esta dispuesto a hacer para proteger a su gente. Waid deja claro aquí que ha sabido meterse completamente en la cabeza del personaje, algo que por ejemplo Brubaker nunca consiguió.

Con estos ingredientes y acompañado por un Samnee en estado de gracia (con un cambio temporal de traje del personaje, en uno de los diseños más arriesgados e interesantes vistos en años), Waid construye una despedida por todo lo alto en el que pone totalmente contra las cuerdas al personaje a la vez que muestra los tremendos recursos de este para salir de situaciones en apariencia irresolubles. Consigue además un final relativamente cerrado que deja las cosas fáciles a sus sucesores, dejando atrás el llamado “reto Daredevil cuando Bendis o Brubaker dejaron sus etapas sin cerrar como “regalo” (¿envenenado?) al equipo creativo posterior. Como siempre desde que Waid es el guionista de la colección, esta tiene un marcado tono superheroico que lo aleja del tono noir más tradicional en el cómic desde la etapa Miller. Este tono superheroico le sienta genial el trabajo de Samnee que se luce una vez más con el manejo de los supersentidos del personaje, en especial el sentido del radar y que coreografía un potentísimo combate con Ikari (como me gusta el diseño de este personaje).

Resulta curioso constatar como, a pesar de los aires renovadores, Waid al final ha recurrido a los principales villanos cumbre que Miller potencio en la colección: Bullseye y Kingpin, apenas si le ha quedado por profundizar en La Mano, cuya presencia tal vez estaba demasiado “quemada” tras los acontecimientos de Shadowland. Bien es cierto que el guionista de Kingdom Come ha sabido llevar ambos personajes a su terreno, y en el caso de Bullseye hacer algo completamente diferente a lo que normalmente se espera de este personaje. Todo lo cual, viene a ser una muestra de lo que ha sido esta etapa: llevar al personaje por terrenos conocidos, pero aportando un enfoque, una visión que durante muchos años estuvo casi vedada en las historias del hombre sin miedo (desde Miller apenas si podemos contar la etapa Kesel-Kelly y la pequeña historia escrita por Bob Gale ya bajo el sello de Marvel Knights). En fin, un final más que digno para una etapa que ha quedado grabada con letras de oro en la historial del personaje y que deja un reto muy complicado, pero a la vez muy bonito, a sus sucesores: el prometedor equipo formado por Charles Soule y Ron Garney.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Historia de un hombre sin miedo especial: Elektra de W. H. Blackman y Mike del Mundo.

Desde que en los fatídicos noventa D.G. Chicheter y Scott McDaniel decidieran traer de vuelta a Elektra durante las páginas de la saga de infausto recuerdo, Caída del Paraíso, tres han sido la serie regulares de las que ha “disfrutado” el personaje. Esta tercera y de momento última ha sido la más corta de las todas con tan solo once número en su haber, números recopilados en España por Panini en dos tomos de la línea 100% Marvel.

En una época en la que Elektra ha ido adquiriendo más protagonismo que nunca (desde su discutible papel en el evento Invasión Secreta, hasta su reciente paso por colecciones como Héroes de Alquiler o Thuderbolts con affair con el Punisher incluido) el que tuviera una nueva serie regular no es extraño, que la misma no haya llegado ni al año si puede llamar más la atención...a menos que se lean los cómics en cuestión, claro.

Y es que el trabajo de Blackman (Batwoman) a los guiones solo puede calificarse de rutinario y apenas si sirve para traer de vuelta a un personaje del que Mark Waid había sacado petroleo en su nuevo estatus dentro de la serie regular de Daredevil, pero que aquí vuelve a sus habituales andadas de nuevo con La Mano de por medio. No resulta en todo caso sorprendente que el trabajo de Blackman no haya servido para consolidar la serie regular de Elektra en el mercado ya que con la notable excepción de Greg Rucka (el único que intento hacer avanzar a Elektra con aquel “has tenido dos vidas y en ambas has sido una asesina, no crees que ha llegado la hora de cambiar”) ningún guionista (y los ha habido muy bueno, Peter Milligan, BM. Bendis, Robert Rodi...) ha terminado de pillar el truco al personaje que siempre ha acabado convertida en una suerte de antiheroina que quiere hacer el bien, banalizando (estereotipando más bien) al personaje creado por Frank Miller.

Así la historia que nos cuenta Blackman no ofrece nada nuevo dentro de este esquema. Elektra como asesina freelance acepta un encargo que se acaba enredando y le lleva a tener que proteger a dos personas mientras demuestra por el camino sus inmensas habilidades marciales. Ni siquiera la recuperación del olvidado Gremio de los Asesinos surgido en los X-Men noventeros de Jim Lee impide que el guionista caiga en lugares comunes como son La Mano o el enemigo final. Cabe mencionar si acaso el villano central de la primera saga (los primeros cinco números) tanto por lo escatológico de sus métodos, como (sobre todo) por su plasmación visual o la “imaginativa” manera en la que Elektra vence a una “hipervitaminda” Lady Bullseye.

Con todo, si por algo destaca este tercer volumen, si por algo merece la pena su existencia es sin duda por la labor de Mike del Mundo. Desde sus muy personales y llamativas portadas prodigio de composición, síntesis y variedad de estilos, hasta sus interiores, con clara influencia de Bill Sienkiewickz en un estilo pictórico que no pierde en ningún momento fuerza narrativa y que hacen de esta Elektra un prodigio visual y de del Mundo un dibujante a seguir allá donde vaya. El que además haya sido capaz de completar 9 de los 11 números que componen la colección (los otros dos a cargo de un Alex Sanchez que cumple pero que están muy lejos del trabajo del filipino) dan muestra de una profesionalidad y capacidad de trabajo no muy común en estos tiempos.

Lo que a grandes rasgos viene a demostrar este tercer volumen dedicado a Elektra son las tremendas dificultades que muchos guionista de gran talento encuentran para conseguir hacer brillar a un personaje que más allá de las manos de Frank Miller, no parece tener quien le escriba. Uno se pregunta si no hubiera sido mejor dejar a Elektra en ese limbo mítico de personajes cuya fuerza e influencia es mayor por su ausencia que no por su presencia, un limbo que en esto de los cómics de superheroes cada vez es menor, pero que sigue existiendo con personajes como Ben Parker, Jack Murdock, Gwen Stacy o Thomas y Martha Wayne. Un limbo en definitiva, del que, visto lo que se ha hecho con el personaje desde su regreso, Elektra nunca debió volver.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Daredevil: Pecado Original.

Séptimo tomo de la etapa de Mark Waid en Daredevil, a uno solo del final de la misma que recopila en este caso los Daredevil volumen IV 6 a 10 USA. Acompañan al guionista los habituales Javier Rodríguez (autor de los lápices de los dos primeros números) y Chris Samnee (los tres siguientes).

Aunque el evento Pecado Original ha sido uno de los más flojos de los últimos años en Marvel, su premisa (muchos de los secretos del Universo Marvel salen de repente a la luz, queriendo reflejar en cierta medida el escándalo de la NSA destapado por Edward Snowden) ha permitido a muchos guionistas ahondar en el pasado de los personajes contestado a preguntas que habían estado largo tiempo sin respuesta.

Tal es el caso de Daredevil y de los dos primeros cómics incluidos en este tomo, donde Waid afronta de manera directa una de las grandes preguntas sin respuesta del personaje: el motivo que llevo a su madre a abandonarlo siendo apenas un bebe. Aunque parezca mentira y más allá de insinuaciones aquí y allí esta pregunta no había tenido nunca hasta ahora una respuesta clara como la que se ofrece en este díptico. Waid afronta la tarea con inteligencia y misterio, jugando a la ambigüedad con respecto al papel del padre en todo el asunto a la par que, siendo como es eta etapa, ahonda en el carácter superheroico de la misma llevando a Daredevil a Wakanda donde tendrá un enfrentamiento con la nueva Pantera Negra para rescatar a su madre. La solución de la trama, plenamente satisfactoria, deja a las claras que la retrocontinuidad bien empleada es un arma excelente que permite enriquecer el background de los personajes.

La historia dibujada por Rodríguez cuenta con planchas realmente espectaculares como la del descenso en paracaídas de Daredevil en plena selva wakandesa, o el combate entre este y Pantera Negra a modo de baile entre dos magníficos guerreros. Destacan también las excelentes composiciones de página ambientadas en el pasado donde las viñetas imitan el sentido del radar del protagonista (hay que ver la de juego que ha dado esto a todos los dibujantes que han pasado por esta etapa) o se fragmentan en multitud de pequeñas viñetas en el momento de la revelación final para plasmar el caos y el impacto de la misma. Una elección narrativa elegante e inteligente.

La segunda historia del tomo ya con Samnee a los lápices (desde luego el nivel gráfico de esta etapa es espectacular ya desde sus mismos inicios) supone el regreso de El Hombre Purpura, personaje que Brian Michael Bendis transformara de apenas un chiste recurrente a psicópata violador en serie y amenaza a tener muy en cuenta. La trama ahonda precisamente en su faceta más tenebrosa cuando Zebediah Killgrave decide recuperar a los hijos que ha ido dejando abandonados a lo largo de los años con el fin de extender y prolongar su siniestro legado.

La historia juega con el terror con unos niños que cuando están todos juntos parecen extraídos de El Pueblo de los Malditos y muestran una vez el prodigio narrativo y de creación de atmósferas de Samnee, que consigue crear una sensación de miedo e indefensión difícil de transmitir en un cómic. A esto se añade además el hecho de que la monstruosidad de Killgrave lleve a Daredevil a tener que enfrentarse a unos niños (que pese a todo siguen siendo eso, niños) que son capaces de llevarle al limite y poner delante del sus peores miedos. Lo que hace que el personaje parezca encontrar la horma de su zapato poniendo en peligro la estabilidad y equilibrio (conseguido a base de pura fuerza de voluntad) que Matt había alcanzado en esta etapa. Por suerte para él, Kirsten McDuffie estará cerca para recordarle que no esta solo, dando así un paso adelante en una relación que no hace más que crecer número a número y que se esta revelando como uno de los grandes aciertos del trabajo de Waid. Etapa, la suya que al borde ya del final va a quedar como una de las más relevantes e influyentes (así como largas) de la historia del personaje.

domingo, 26 de abril de 2015

Historia de un hombre sin miedo especial: el diablo en la pequeña pantalla II. La serie.

Los principales elementos que definen la serie se puede ver casi desde los primeros planos de la misma: una fotografía naturalista, alejada de estridencias, un marcado tono dramático y realista empezando por el accidente que dotaría a Matt Murdock de sus poderes y un ambiente eminente urbano como hábitat clave del show. La serie apuesta muy pronto por mostrar las circunstancias que definen al personaje principal: su catolicismo expresado en forma de dudas sobre lo que hace y un permanente sentimiento de culpa. El contraste que supone que el que el brillante abogado “diurno” Matt Murdock, se torne en el justiciero autonombrándose juez y jurado de noche. La innegable influencia de su padre tanto en la idea de siempre levantarse sea cual sea el golpe recibido, como en el hecho de que Matt cree estar siempre decepcionándole debido a que su padre nunca quiso una vida de violencia para él, camino que sin embargo Matt ve como único posible para proteger su amada Hell's Kitchen. Todas las contradicciones que hacen tan especial al personaje en el cómic captadas a la perfección en la televisión en apenas un par de episodios.

Así la cuidada caracterización tanto de Matt como del resto de personajes sera una de las principales cualidades de la serie. Cada uno estará construido con un trasfondo y un cuidado tal que en ningún caso estaremos ante estereotipos o personajes de cartón piedra. Foggy Nelson como mejor amigo de Matt sera (al igual que en los cómics) su referente moral y ancla que tratara de impedir que vaya demasiado lejos. Papel similar que el que gozara Ben Urich, baluarte de un modo de hacer periodismo que ya no se estila, con Karen Page, tal vez uno de los personajes más cambiados con respecto a su origen en papel pero cuyo relevancia como catalizador de la trama y su crecimiento durante la serie serán especialmente significativos. Otro ejemplo es el de Wilson Fisk, cuya complejidad y matices la serie consigue trasmitir casi desde el principio. Una autentica bestia inmoral encerrada en el cuerpo de un gigante, que se cree con derecho a elegir el destino de los demás aunque para ello tenga que matarlos y que tendrá como principal punto débil su amada Vanessa, relación que la serie construye con mimo siendo uno de sus principales aciertos. Destaca también la figura de James Wesley confidente, amigo y representante de los intereses de Fisk, sus buenos modales ocultaran también a un monstruo dispuesto a lo que sea para satisfacer las necesidades de su jefe.

Más allá de los personajes, toda la serie esta construida en torno a la lucha de poder que sostienen dos hombres: Wilson Fisk y Mat Murdock, una lucha que se presenta en múltiples frentes y en la que ninguno de los dos es conocido aún por sus alias (Kingpin y Daredevil). Lo que subyace es la lucha entre un mal que cree sin embargo estar haciendo el bien, aunque para ello haya de pagarse un elevado precio en forma de vidas humanas y un bien que empieza a dudar de sus actos y que llega a creer que siguiendo el camino fácil (el camino de su enemigo), podrá encontrar la victoria. Una lucha de poder compleja y peligrosas que tiene el alma de Hell's Kitchen como premio. Y precisamente el escenario y la ambientación son otros de los puntos fuertes de la serie. Los callejones oscuros y angostos, los bares decrépitos pero con encanto, los edificios antiguos pero llenos de vida, serán el escenario en los que mueva la acción. Todo esto contrastara con el lujoso palacio de cristal en el que vive Fisk, palacio desde el que pretende cambiar no solo formalmente si no es su misma esencia Hell's Kitchen, convirtiéndola en un reflejo de su retorcido modo de ver la vida.

La serie siguiendo el patrón ya visto en Arrow (pero resuelto aquí con mucha más elegancia) se estructura en torno a flashbacks que narran aspectos del pasado de los personajes ayudando a entender y dar profundidad a su situación actual. Son flashbacks que siempre guardan relación con el episodio en curso destacando especialmente los que se centran en el pasado de Fisk, en la figura de Stick (magníficamente caracterizado también) o en la relación entre Foggy y Matt. Por otro lado su marcado tono oscuro, casi siniestro y la enorme violencia que se palpa casi en cada plano, hacen de Daredevil, como no podía ser de otra manera, una serie muy física, difícil de imaginar en un canal convencional con las restricciones que ello implicaría. Todo esto se plasma especialmente en un combates coreografiados de forma cruda pero con elegancia, donde Matt recurre tanto a las artes marciales como al boxeo y donde los golpes y las heridas tiene consecuencia reales.

Plagada de guiños y referencias al cómic en la serie vemos desfilar anticipos de lo que será La Mano, a Turk el “entrañable” matón creador por Frank Miller o al Aplastador Creel (como boxeador rival del ultimo combate de Jack “Batallador” Murdock, el padre de Matt) que enlaza la serie con Agents of S.H.I.E.L.D, donde Creel aparece ya siendo El hombre absorbente. Con resoluciones formales realmente brillantes (el plano secuencia que cierra el segundo episodio, por ejemplo) si de algo peca Daredevil tal vez sea de una cierta precipitación en el cierre que hace que todo se resuelva demasiado rápido teniendo en cuenta la complejidad de la trama que se estaba construyendo. Con todo tras su estreno la serie supo estar a la altura de las enormes expectativas creadas y ya tiene garantizada una segunda temporada que promete tanto o más que este excelente primer asalto del hombre sin miedo en la pequeña pantalla.

Historia de un hombre sin miedo especial: el diablo en la pequeña pantalla . Antecedentes y origenes.

Antecedentes.

Reforzando su condición de outsider dentro de la antigua Casa de la Ideas, Daredevil no había tenido mucha suerte en el plano audiovisual. El primer intento de llevarlo a la pequeña pantalla en los 70, compartiendo protagonismo con La Viuda Negra había quedado en nada, al igual que la serie de animación que en plena etapa Miller en el personaje resultaba tal vez demasiado oscura para los estándares de la época. Así la presencia en los mass media del personaje quedaría apenas reducida a su participación en un telefilme del Hulk de Bill Bixby y Lou Ferrigno, con un traje, por cierto, muy similar al usado por Miller y Romita Jr. en la miniserie El hombre sin miedo y que ahora ha sido recuperado en la serie de Netflix y su aparición como invitado especial en diversas series de animación, sobre todo de Spider-man.

Habría que esperar al año 2003 en los albores de esta edad de oro superheróica en pantalla grande para ver a Daredevil protagonizar un filme de alto presupuesto. Filme que aunque generaría un spin-off de infausto recuerdo (Elektra 2005) no ha quedado en la retina de los aficionados como algo a rescatar. Y eso pese a contar con muchas condiciones a su favor: correcta ambientación y tono, un traje espectacular, un reparto en principio solvente y un director fan del personaje. Aun así la película resulto un rotundo fracaso tanto a la hora de captar la esencia del personaje como a la de conseguir una obra minimamente entretenida, aspecto este que si mejora algo en la versión extendida del filme comercializada en formato domestico y que corrige alguno de los errores más flagrantes de estructura, atenuado la sensación de beat`em up que el montaje mostrado en las salas trasmitía en su climax final.

Los derechos del personaje, por entonces en manos de la Fox (producto de la desaforada venta de derechos a los que condujo la bancarrota marvelita de los 90 y de la que ahora tanto se arrepienten en Marvel Studios) habrían de pasar practicante una década en el limbo antes de que regresaran a Marvel. Tras el rotundo fracaso comercial de Elektra y el frió recibimiento de Daredevil (aunque en taquilla no fue mal del todo) la Fox pareció más interesada en sacar adelante sus proyectos con mutantes y 4 Fantásticos que no en relanzar una franquicia de potencial pero que ya había fracasado una vez, entre otras cosas por la propia ceguera de la Fox.

Así y a la altura del 2012 cumplidos 10 años sin estrenar películas del personaje Daredevil volvía a casa. Lo hacía eso si en medio de rumores que aseguraban que la Fox estaba planificando un proyecto para relanzarlo cinematograficamente. Proyecto que de la mano de Joe Carnahan, pretendía narrar una película ambientada en los años 70 y con marcado tono oscuro muy basado en las ideas de Miller. El asunto quedo en nada por falta de tiempo pese al supuesto ofrecimiento de la Fox a Marvel (dadnos a Daredevil y nosotros os damos a Galactus). Daredevil volvía al hogar y lo hacía en el mejor momento posible.

Regreso al hogar.

Muchas cosas habían cambiado en Marvel en esos 10 años que había pasado desde el estreno de Daredevil en 2003 hasta el momento que recupera sus derechos en 2012. No solo había dejado atrás la bancarrota noventera si no que se había convertido en un estudio cinematográfico de éxito tras el estreno de Iron Man en 2008 siendo además adquirida por ese coloso del entretenimiento que es Disney en el año 2009. Daredevil  regresaba a casa en el momento justo, con el cine de superhéroes más fuerte y exitoso que nunca y con la idea de universo compartido trasladada a la gran pantalla con un éxito tal que había transformado a Los Vengadores (2012) en la tercera película más taquillera de la historia. Parecía solo cuestión de tiempo que se anunciara una nueva película del hombre sin miedo producida por Marvel Studios...sin embargo las intenciones del estudio iban por otro lado.

El arrollador éxito de los superhéroes en la gran pantalla había encontrado (sigue encontrando, en realidad) también su reflejo en la pequeña pantalla donde series como Arrow contaban con un publico fiel y entregado. Marvel tras el pelotazo de Los Vengadores había lanzado su propia serie, Agents of S.H.I.E.L.D para la cadena generalista propiedad de Disney,  ABC, dejando claro el potencial del medio televisivo para expandir las fronteras de su creciente universo audiovisual. Así las cosas en el año 2013 Marvel lanzaba una noticia bomba: Daredevil, Jessica Jones, Iron Fist y Luke Cage iban a tener series propias a través del canal on-line Netflix con la idea posterior de juntarlos en un grupo llamado Los Defensores.

La noticia causo gran impacto y genero un hype tremendo, la idea tras el proyecto era obviamente distinta a la de Agents of S.H.I.E.L.D y es que Netflix, cadena detrás de series del prestigio de Orange is the new black o House of Card no era una cadena generalista como ABC, ni por lo tanto tenia sus restricciones morales en cuanto a temas de violencia o incluso sexo. Por otro lado estaríamos antes series cortas de 12-13 episodios que evitaban los mecanismos del consabido procedimental y obligaban a ir mucho más al grano, apostando por series maduras y complejas como lo eran los personajes elegidos como puntas de lanza en este desembarco televisivo.

El caso de Daredevil es tal vez en más singular de los cuatro, por un lado en un personaje con serie propia e ininterrumpida desde 1964, lo que hace que, pese a su ya mencionado carácter de outsider, Daredevil sea una de las figuras más reconocibles de Marvel después de sus primeros espadas y desde luego esta por peso e importancia muy por encima de personajes como Jessica Jones, Iron Fist o Luke Cage. Todo esto hacía presagiar que Daredevil merecía una película propia y más cuando personajes mucho más secundarios en el Universo Marvel como Pantera Negra o el Doctor Extraño la iban a tener. Sin embargo eligiendo a Daredevil como piedra de toque de la ofensiva televisiva, Marvel se aseguraba el tener un personaje importante y reconocible al frente de su nuevo proyecto lo que sin duda facilitaría la aceptación y curiosidad por las series del resto de personajes incluidos en el proyecto. A todo se unía además, que Daredevil por su peculiaridades (no se necesitan enormes efectos especiales para adaptarlo) y entorno (mucho más urbano, su trabajo como abogado...) es uno de los mejores personajes de la casa de cara a funcionar en la pequeña pantalla.

Creando expectativas.

Desde el mismo momento del anuncio del “proyecto Defensores Daredevil fue la serie que más expectativas causo lo que no hizo si no aumentar cuando Drew Goddard fue elegido como showrunner. Goddard uno de los “Buffyboys” (esto es, miembro del grupo de colaboradores de Whedon en el Buffyverso) más importantes había sido director y co-guionista de esa maravilla que es La Cabaña en el bosque, lo que unido a su curriculum televisivo hacía de su elección todo un acierto...sin embargo las cosas pronto se torcieron. En pleno relanzamiento de la franquicia Spider-man, Sony había ofrecido a Goddard la posibilidad de dirigir Los 6 Siniestros, todo un caramelo (envenenado quizá) que Goddard no dejo escarpar, lo que trajo consigo que el showrunner dejase su puesto en mitad de la producción. La situación fue bastante dura e incluso Disney amenazo a Goddard con quitarle el crédito como creador, algo que finalmente no sucedió. Lo curioso es que ahora, tras el acuerdo entre Sony y Marvel sobre Spider-man, Goddard es uno de los directores que con más fuerza suena para dirigir la nueva película del personaje.

Sea como sea, la salida de Goddard propicio la llegada de Steven S. DeKnight, otro Buffyboy y creador de esa genialidad hemoglobinica que es Spartacus, lo que hizo que al final en cierta medida todo quedara en casa. Arreglado de manera más que solvente el apartado creativo (el resto del plantel de guionista/directores estaría dominado por gente con amplia experiencia televisiva casi siempre en series del máximo prestigio) en lo que al casting respecta lo cierto es que casi nadie salio decepcionado por la elección del principales papeles. Tal vez el más cuestionado al principio, fue el del propio protagonista Charlie Cox, pero su inmenso trabajo en Boardwalk Empire no hacia más que avalar su elección, lo mismo que la elección de Vincent D'Onofrio para el papel de Wilson Fisk. Tal vez la mayor decepción vino dada por la ausencia de Elektra y eso que se especulo mucho con que finalmente cayera en manos de la explosiva Rosario Dawson quien sin embargo interpretaría a la enfermera de noche, personaje que aunque creado en los 70 alcanzaría fama durante la etapa Bendis/Malev en Daredevil. Por lo demás tanto la elección de Elden Henson como Foggy Nelson y de Deborah Ann Woll como Karen Page se antojaban desde el principio como un acierto. En conjunto estábamos ante un casting potente y equilibrado, haciendo que todo tuviera una pinta estupenda.

Conocido el casting y anunciado y concluido el rodaje en al segunda mitad del 2014, se fijo la fecha de estreno de la serie para el 10 de Abril del 2015, que como siempre en el caso de Netflix se haría lanzado la serie entera del tirón dejando a la potestad del espectador el como visualizarla. Hasta la llegada de esa esperada fecha la cadena no hizo más que aumentar las expectativas con posters, teasers y trailers a cada cual más espectacular, apoyándose además en una potente campaña en la red. haciendo subir el hype por las nubes. Un arma de doble filo que películas como Prometheus pueden acreditar. Con todo cuando llego el 10 de abril, la serie ya solo podía valerse por si misma, atrás quedaron campañas marketing, trailers, castings y demás. Ahora estaban frente a frente serie y espectador y por fin era este quien tenia la última palabra.