viernes, 25 de marzo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Mark Waid IV. La calles de San Francisco.

El cuarto volumen de Daredevil, que se compuso de un especial de introducción y 19 números se publico en España en 3 tomos recopilatorios de la mano de Panini. Este volumen cierra la etapa previa a Secret Wars y con el se pone fin a la larga labor a los guiones de Mark Waid con el personaje.

La estructuración actual del Universo Marvel a base de “temporadas televisivas” trae consigo la remuneración continua de todas las colecciones, incluso las más señeras. Así Daredevil que en más de 40 años de historia había conocido apenas dos volúmenes, ha tenido en los últimos 5 años tres. En lo que a este cuarto volumen respecta, su existencia no se justifica no por el cambio de equipo creativo/relanzamiento si no por un cambio en el estatus del personaje que deja Nueva York para ir a parar a San Francisco, ciudad en la que convivió con la Viuda Negra durante los años 70. El cambio de ciudad no implica un cambio de tono en al colección pero tendrá hondas repercusiones en el personaje que después de tantos años en la Cocina del Infierno tendrá que adaptarse a la texturas, sabores y estructuras de su nueva ciudad. Una ciudad que ha cambiado mucho desde la última vez que estuvo DD. Este será uno de los elementos a los que tanto Waid como sobre todo Samnee en el plano visual, sacaran más punta en los primeros números.

Por lo demás la enfermedad de Foggy y su protección de cara a posibles ataques de enemigos de Daredevil (destaca aquí que Waid recurra a una solución que el propio Matt había empleado para si mismo durante la etapa Chichester) así como la relación cada vez más consolidada con Kirsten McDuffie, serán los elementos claves de una etapa en la que DD encontrara muchas más colaboración en la autoridades locales y donde la figura de un antiguo héroe olvidado, Mortaja, será más un rival que colaborador en sus intentos por proteger su nueva ciudad. Unos enfrentamiento que tendrán al Búho como principal protagonista (en relación a como actuar contra él) en estos primeros compases. Todo esto iniciara una larga y compleja trama de fondo que tendrá su culminación en el final mismo de la etapa.

En mitad del camino y aprovechando el evento Pecado Original en el que la muerte del Vigilante hacía que múltiples secretos de héroes y villanos salieran a la luz, Waid supo arrimar el ascua as su sardina para contar por fin la historia por la que Maggie, la madre de Matt, había abandonado a este y a su padre cuando Matt apenas si era un bebe. Una bella y triste historia de reconciliación y perdón donde Waid eso si, vuelve a dejar claro el tono que quiere para al serie trasladando de manera imaginativa y efectiva el escenario de la acción a Wakanda donde Daredevil se enfrentara a la nueva Pantera Negra en un combate magníficamente coreografiado por Samnee. Antes de entrar en la recta final del volumen Waid tendrá a bien recuperar a Kilgrave en este caso acompañado por unos hijos que parecen recién salidos de El pueblo de los malditos.

Tras esto se inicia al camino final de la etapa que será en gran medida un resumen global de lo que ha sido el trabajo de Waid con el personaje, y es que si algo a conseguido el guionista de Irredeemable es que su etapa, teniendo una muy marcada personalidad propia, sea a su vez una suerte de compendio/resumen de lo que han sido los más de 50 años de historia del personaje. Y es que por un lado ha sabido recuperar el tono optimista y superheroico del DD preMiller pero por otro la oscuridad y el tono trágico traído por Miller y amplificado con distintos matices por sus sucesores, ha estado muy presente en la etapa, sobre todo desde la llegada de Chris Samnee.

Precisamente será la recuperación del tercer gran pilar de la época Miller lo que desencadenara el final de la etapa Waid, y es que tras dar un enfoque muy original al regreso de Bullseye y tras tratar tangencialmente con Elektra como apoyo moral para su momento más difícil en Nueva York será ahora la reaparición de Kingpin la que volverá a poner a Matt contra las cuerdas. Al contrario que con Bullseye, Waid si nos presenta aquí un Fisk mucho más tradicional que enlaza tanto con el hampón intocable de la era Miller como con el obsesionado con Daredevil de la era Nocentti, teniendo el conflicto un resultado final con ecos de al etapa Chichester/Weeks. Un compendio de referencias a la historia de la colección que pasado por el tapiz de Waid, incluye la presencia de un Mortaja enloquecido, el imposibilidad de la privacidad en la era “postSnowden”, el Búho o su hija de la que vimos una versión futura en el especial 50 aniversario. Por el camino tendremos un efímero pero elegante traje diseñado por Samnee (en un diseño tan arriesgado como interesante) y nueva muestra del talento y recursos de Daredevil para salirse con la suya cuando tiene todo en contra.

En definitiva una despedida de traca con un tono final marcadamente optimista pese a la tragedia de fondo, con un buen guiño a Born Again que culmina una etapa plagada de grandes momentos y que se configura en una de las más relevantes de los más de cincuenta años de historia del personaje.