miércoles, 6 de enero de 2016

2015 un año de cine. Top cinco de mis mejores películas del año.

Al final este año entre unas cosas y otras han caído treinta películas de estreno (treinta y uno si contamos el reestreno en cine de Blade Runner). Ha habido un poco que todo pero en general creo que ha sido un buen año cinematográficamente hablando.

Como siempre los estrenos de “prestigio” con aspiraciones a premios se agolpan entre finales de un años y principios del siguiente. A principios del 2015 se pudieron ver varias pelis interesantes como The Imitation Game, un producto concebido a mayor gloria de Benedict Cumberbatch que tiene más hechuras de telefilme que no de gran estreno. También de esta época es la multipremiada Birdman, todo un espectáculo visual y sensorial a cargo de Alejandro González Iñarritu con un reparto de lujo donde brilla con luz propia Michael Keaton, una peli magnifica aunque tal vez demasiado pagado de si misma y con un discurso un tanto elitista. Otra gran película cuyo discurso me horroriza es Whiplash, un brutal choque de voluntades entre un (enorme) J.K Simmons y un no menos interesante Miles Teller que dirigido con fuerza y energía te deja agotado tras su visionado a la par que genera potentes debates sobre la educación, la complacencia y la “cultura del esfuerzo” y sus limites. Otra película dura, pero tremendamente fiel a los tiempos que vivimos es la sobresaliente Nightcrawler, una especia de Taxi Driver del siglo XXI donde el sociopata alcanza todos sus objetivos mostrando una deshumanización total. Su final políticamente incorrecto y lo perturbador de sus discurso le alejaron de los grandes premios que merecía, en especial el trabajo de su protagonista Jake Gyllenhaal.

Muy distintas a estas películas son ´71 un angustioso thriller callejero ambientado en los años más duros del IRA y que narra la lucha por sobrevivir de un soldado británico aislado en terreno enemigo y usado en mezquinos juegos pollitos por uno y otro bando. La peli rodada con nervio y cargada de tensión, transmite el sentimiento de aislación y desconcierto de su protagonista. Por su parte en Corazones de Acero, David Ayer construye una película bélica dura y sin concreciones que trasmite toda la claustrofobia y el horror la guerra vista desde el asfixiante interior de un tanque. También en un entorno bélico se mueve El Francotirador del maestro Eastwood, que dejando a parte su valoración ideológica, esta rodada con una energía que contradice la edad de su realizador y que cuando menos invita a debates sobre la sociedad estadounidense, lo que ellos ven como héroes y el difícil regreso a casa de los mismos. También de un director prestigioso David Cronenberg, que ahora que ha dejado atrás la nueva carne parece ser reconocido de manera unánime con tal, nos llego la interesante y perturbadora Map to the Stars una descarnada sátira del Hollywood actual que tiene ciertos puntos de conexión (aunque son pelis muy distintas) con Viaje a Sils Maria de Oliver Assayas, película que destaca tanto por el magnifico duelo interpretativo entre sus tres actrices principales (destacando especialmente Kristen Stewart) como por su mirada a las mascaras que todos usamos incluso para engañarnos a nosotros mismos.

Este año también ha estrenado Paul Thomas Anderson uno de los directores actuales más importantes del cien actual con la alucinada y alucinante Puro Vicio, película compleja, difícil de seguir pero todo un goce para los sentidos con un enorme Joaquin Phoenix para mi el mejor actor del momento. También de este 2015 fue el regreso de M. Night Shyamalan a lo que el público espera de él con la inquietante La Visita, una película con un mal rollo muy conseguido y con el giro final marca de la casa (¿run for cover?) con el que el director del Sexto Sentido parece haber recuperado, al menos en parte el apoyo perdido de público y critica, aunque no de manera unánime. Una película mucho más modesta de lo que venia haciendo Shyamalan que funciona en aquello que quiere trasmitir pese a momentos que bordea (sin llegar a ello) el ridículo. También hemos asistido al regreso de Alejandro Amenabar que tras el varapalo sufrido por la, por otro lado buena película, Ágora ha esperado casi seis años para volver a rodar un largometraje y lo ha hecho regresando al thriller con al decepcionante Regresión de la que lo mejor que se puede decir es que consigue buenos momentos de tensión pero muy puntuales para un director que hasta ahora nos tenia muy bien acostumbrados.

Otra ligera decepción supuso La Cumbre Escarlata un poderoso y bello cuento de fantasmas decimonónico donde Gullermo del Toro demuestra su enorme virtuosismo formal pero sin apenas nada detrás que lo sostenga. No fue una decepción sin embargo la muy interesante Blackhat uno de los grandes fiascos del año desde el punto de vista económico y con una recepción critica muy fría pero que muestra una vez más Michael Mann como maestro del espacio en el plano y con unos temas y obsesiones muy marcados. Gran película que mereció mejor suerte. Suerte que tampoco acompaño a la muy estimable Lost River debut de Ryan Gosling tras la cámaras al que se le notan a la claras y para bien sus influencias, trazando un relato de poderosa e inquietante factura visual. La suerte sin embargo si acompaño a The Martian de Ridley Scott que estrenado en el momento justo ha sido todo un éxito de taquilla y en general ha gustado bastante. Personalmente la encuentro una película bien hecha y con muchos puntos a su favor, con un mensaje vitalista y positivo, que estimo muy importante en estos tiempos peor que no termina de decirme nada.

Antes de entrar en las adaptaciones del cómic y los blockbuster propiamente dicho me quedaría por hablar de dos de la mejores pelis del año, Sicario del siempre interesante Denis Villeneuve y El Puente de los Espías de Steven Spielverg. La primera es un tenso thriller sobre la “guerra contra las drogas” y la delgada línea que separa lo moral de lo inmoral cuando se combate con gente sin escrúpulos. Rodada con ritmo y cargada de tensión en Sicario no hay sitio para ingenuidades ni buenas intenciones, cuando la podredumbre moral lo corroe todo cualquier cosa parece válida para ganar una guerra que en verdad es inabarcable e interminable. La segunda es para mi la película del año, conjugando tensión con un humanismo que ya no parece tener sitio en el cine, Spielberg traza un relato sobre héroes cotidianos que se niegan aceptar el mundo tal y como es y hacen su mejor esfuerzo por, al menos intentar, cambiarlo. Intensa y emocionante la película muestra como en el cine de hoy sigue teniendo cabida el relato y los personajes.

Llegando ya al tema de la adaptaciones comiqueras este ha sido un año de contrastes por un lado hemos tenido la esperadísima secuela de Los Vengadores con Vengadores: La era de Ultron donde un Whedon más preocupado por el desarrollo de los personajes y su interactuación ha facturado una excelente película con un clímax final excesivamente formulaico, por otro han estado Los 4 Fantásticos de Josh Trank una peli machacada desde el primer momento, casi antes de que se supiera nada de ella y que ha sido uno de los fracasos del año. Sin embargo en su primera mitad se estaba mostrando como una magnifica adaptación de al versión Ultimate del grupo que se toma su tiempo en construir al historia de nuevo centrada en los personajes para enloquecer en su segunda mitad y perder todo sentido e identidad. Una lastima, había mimbres de una película muy interesante, que en todo caso no es tan mala como se ha querido vender. A medio camino se sitúa la muy divertida Ant-Man, donde Marvel Studios, que parece tocado por una varita mágica factura otro éxito contra pronostico en un flim muy deudor del primer Iron Man. Cerraremos este apartado hablando de Kingsman desenfadada y frenética adaptación del cómic de Mark Millar y Dave Gibbons donde Matthew Vaughn ofrece su tradicional buen hacer y Anacleto, Agente Secreto divertida película española sobre las aventuras del personaje creado por Vázquez que se ve con una sonrisa casi permanente en la cara.

Más allá de los cómics en el terreno blockbuster hemos tenido también un año potente y variado, desde fracasos, alguno merecida como la confusa (aunque a mi me entretuvo) y en general fallida Terminator Genisys o la excelente pero tal vez fuera de su tiempo por su encanto algo naif y su oda al optimismo existencial Tomorrowland que recuerda a la mejores producciones de Robert Zemeckis. Por contra también ha habido éxitos atronadores, los dos más grandes muy parecidos entre si y es que tanto Jurassic World como Star Wars: El despertar del fuerza aparecen como puros fan service que dan a la gente lo que espera sin arriesgar lo más minino y ofreciendo sendos y muy descarados remakes de las películas que iniciaron las franquicias. Lo que les falta en originalidad y valentía lo compensan en parte con un sólido y eficaz entretenimiento. Ambos son flims bien hechos, con recursos bien aprovechados que no va a hacer sentir a nadie que ha tirado el dinero de su entrada, sin embargo de franquicias tan mitificadas tal vez cabria esperar algo más.

En un termino medio, es decir éxitos de taquilla pero no auténticos fenómenos encontramos por una lado la muy estimable Misión Imposible V: Nación Secreta que recupera el pulso de una saga que tal vez había perdido algo de fuerza en las dos últimas entregas y por otro a dos de las películas del año, al menos para que el que esto suscribe. La fantástica Del Revés donde Pixar sigue demostrando que tiene ese toque especial que nadie más tiene y que le permite factura películas que más allá del su excelente animación consigue llegar al corazón del espectador y la mágica Mad Max: Fury Road, todo un milagro cinematográfico que va a la esencia misma del cine: ritmo y montaje contando una historia casi solo con imágenes. Frenética y adrenalitica la película es un non-stop de principio a fin. Ruido y furia con sentido, con razón de ser. Simplemente asombrosa.

Como viene siendo habitual el top cinco de mis películas favoritas son las imágenes que ilustran este post en orden descendente, de la quinta a la primera.