miércoles, 23 de enero de 2008

Ex Machina de Brian K Vaughan y Tony Harris, política y ¿superhéroes?

Con cinco tomos publicados en España (25 números USA) Ex Machina se ha convertido en una de las más solidas apuestas del comic americano de los últimos tiempos, y es que pese a sus defectos, casi todo lo que escribe Vaughan acaba siendo sinónimo de calidad.

Iniciada allá por el 2004 Ex Machina partía de la original premisa de un exsuperhéroe metido a alcalde de una gran ciudad como New York, habría matizar en este caso que Ex Machina no se ambienta en el típico mundo superheroico con muchos superhéroes, supervillanos y tal, el mundo de Ex Machina es casi exactamente igual al nuestro, con el matiz de que algo cambio a Mitchell Hundred (protagonista de la serie) y le doto de la capacidad de ordenar a la maquinas, (el origen de sus poderes, y la aparición de otras personas con poderes similares será uno de los motores y misterios de la serie), a partir de ese momento un breve escarceo como héroe enmascarado (bajo el sobrenombre de La Gran Maquina), decide que la mejor forma de ayudar a su ciudad será presentándose a la alcaldía, puesto que conseguirá contra todo pronostico tras su (impactante y sorprendente) actuación en el 11-S.

Tras un primer tomo excepcional (Estado de emergencia) que dejo las expectativas muy altas, Ex Machina ha ido bajando el nivel, convirtiéndose en un trabajo típico de Vaughan, esto es un comic de calidad, bien escrito, bien dialogado y con personajes y situaciones creíbles, pero un tanto soso y pesado en ocasiones, y es que al igual que sucedía en Los Leones de Bagdad, Vaughan plantea muchas y muy interesantes cuestiones, pero rara vez profundiza en ellas más allá del planteamiento esto que por un lado es tremendamente positivo ya que Vaughan nunca trata de decir al lector cual es la verdad (en este caso su verdad) si no que se limita a exponer una situación dejando que sea el lector quien “se moje”, por otro lado en ocasiones llega a hartar y parece asomar una actitud un tanto timorata impropia del tipo de comic que se supone que Vaughan quiere escribir, pareciera que el autor quiere quedar bien con todo el mundo, haciendo así que la mordaz critica política que uno puede esperar de un comic así quede en nada la mayoría de las veces.

Aún y con esas Ex Machina es un comic notable, en el que las dificultades de gobernar una ciudad como New York (todo un mundo en si misma) son perfectamente reflejadas, manifestaciones anitibélicas, la guerra de Irak, el lamentable estado de la educación publica en los EEUU, la necesidad de la corrección política, los matrimonios homosexuales, todo y mucho más son temas tratados en Ex Machina, aunque como no solo de política vive el comic, y así a lo largo de los diferentes tomos de la colección hemos disfrutado de tramas detectivescas, de intentos de asesinato, de conspiraciones de toda índole y condición y a través de diversos flashback hemos visto los tiempos de Mitchell como La Gran Máquina, todo esto se ve además, mejorado por un rico panorama de personajes secundarios que van desde sus fieles colaboradores en la alcaldía, pasando por su encargado de seguridad (con el desde los tiempos de La Gran Maquina), una jefa de policía recelosa de un exjusticiero, o su exayudante incapaz de aceptar que Mitchell abandonase su carrera superheroica por la política, todo este elenco de secundarios son los que realmente hacen que Ex Machina sea un comic notable, ya que Vaughan se muestra como un hábil caracterizador y dialoguista consiguiendo que con tan solo unas frases ya conozcamos gran parte de la personalidad del elenco de la serie.

En lo que al dibujo se refiere, Tony Harris conocido sobre todo por su labor en el Starman de Robinson se muestra como un gran narrador, que transmite mucha expresividad en los rostros (abusando tal vez de los primeros planos) consiguiendo que cada personaje tenga su propia identidad más allá del peinado, y haciendo que Ex Machina se torne en una obra claramente reconocible con un mero vistazo, destacaran en este aspecto magnificas portadas.

La serie planteada para durar en torno a los 50 números (Vaughan ha señalado que narrara una legislatura) ha alcanzado en España su ecuador y aunque lejos de las expectativas levantadas por el excepcional primer tomo, mantiene un nivel medio bastante alto, viéndose además mejorada por los finales de Vaughan, autor de algunos de los mejores “continuaras” que se pueden leer hoy en día, (tanto aquí como en Runaways o en Y, the last man), se trata por tanto de un comic que merece la pena seguir y que ha contado con una edición de calidad por parte de Norma (las portadas suelen ir delante de cada comic y no todas al final, además los tomos suelen traer extras del palo de bocetos o comentarios de los autores, y tiene buen papel, eso si no van cosidos aunque no transmiten la endeblez de los tomos de Panini), y tampoco excesivamente cara habida cuenta de los tiempos que corren (12 euros por cinco números o como diría Lord un 6x5, pagas 6 y te llevas cinco, eso si con excepciones que un par de tomos ha traído 6 números sin variar el precio).