sábado, 19 de enero de 2019

2018: Un año de cine.

Al contrario de los sucedido otros años (el anterior sin ir más lejos), no ha habido en el pasado 2018 ninguna película, en los 37 estrenos que he llegado a ver, que me haya entusiasmado de verdad. Si hay películas interesantes, por supuesto, pero ninguna que me haya llegado de verdad. Con lo que este año me ha resultado más difícil elaborar un top...porque no encontraba películas suficientes para ello. En fin como viene siendo habitual el top final esta representado por los carteles que adornan el post, en orden descendente de la quinta a la primera.

Empezamos el año con un estreno del 2017, The disaster artist una película que parecía destinada a arrasar en los premios pero que al final se desinflo por los escándalos que acompañaron a su director, protagonista y alma mater: James Franco. Con todo la película, con ecos del Ed Wood de Burton, además de tremendamente divertida fue un muestra de amor al proceso de creación, al cine y la excentricidad y la diferencia. Entrando ya en películas de 2018 Tres anuncios a la afueras supuso un arranque realmente potente, interesante y poliédrica como todas las películas de su magnifico director, Martin McDonagh, Tres anuncios...además de estar dirigida con ritmo y elegancia, esta plagada de un negrisimo sentido del humor y de una indignación propia de quien combate una injusticia...mientras se siente en parte responsable de ella.


No menos atractiva como propuesta resulto Los archivos del Pentágono, primera de las dos películas estrenadas por Steven Spielberg este año. Escrita y rodada en muy poco tiempo, como respuesta y reivindicación frente a los oscuros tiempos que se vive (no sólo) en los USA con la administración Trump, Los Archivos...son una reivindicación del papel del periodismo (el de verdad no el panfleto del “más periodismo” de algún tele presentador español mientras llena su programa de mentirosos profesionales) frente al poder y de la necesidad de contar la verdad caiga quien caiga. Mucho mas espectacular, al menos a nivel formal, y dotada también de un interesante subtexto fue la segunda película del año de Spielberg, Ready Player One adaptación que en gran medida es un homenaje al universo más netamente ochentero del propio director que al encargase el mismo de su adaptación realiza una especie de acto onanismo cinefilo del que con todo termina saliendo una película muy estimable, que al igual que Los Archivos...plantea un visión no muy favorecedora de nuestros tiempos.

Además de Spielberg este año también estreno película el gran Paul Thomas Anderson con la inquietante El hilo invisible, una obra sobre relaciones de control y poder en un mundo de exquista sensibilidad donde el horror se oculta en el mismo alma del ser humano. Por su parte Clint Eastwood siguió con su exploración del héroe americano con la polémica 15:17 Tren a París que siendo juntos esta lejos del panfleto patriótico y derechista del que se le acuso ser para tornarse más en una reflexión sobre los mecanismos del heroísmo y su funcionamiento en el siglo XXI. El que sus actores principales fueran los protagonistas reales de lo acontecimientos que narra la película no hace si no que reforzar el conjunto con un interesantes juego de espejos entre realidad y ficción. Todd Haynes por su parte en Wonderstruck. El museo de las maravillas y de manera totalmente diferente también planeta un curioso juego de espejos entre realidad y ficción, pasado y presente con una potencia formal realmente envidiable pero muy lastrada por una morosidad narrativa que resta un poco de fuerza a un conjunto que no consigue llegar a ese sentido infantil de la maravilla al que apela.


Dentro del panorama del mal llamado cine independiente USA tenemos la pésima y ultraconservadora Lady Bird debut en solitario de una Greta Gerwig, una película que además de contar con un personaje central totalmente odioso termina con un mensaje ultrareligioso que da un poco de cosa. Mucho más llamativa resulta la magnifica es The Florida Projet, una visión de la miseria y la podredumbre moral en los margenes del capitalismo desaforado, representado aquí por los famosos parques de atracciones del soleado estado americano. Sean Baker construye su película a través de la mirada infantil de unos niños capaces pese a todo de ser felices en un entorno desestructurado y sin horizontes, pero en el que ante todos son verdaderamente libres, o al menos lo serán hasta que la maldad y la irresponsabilidad del mundo adulto los devore. Yo, Tonya de Craig Gillespie y con Margot Robbie como centro vital del proyecto también resulta todo un acierto y una ácida mirada a ese otro lado del sueño americano que no se quiere mostrar, ese en el que el talento y el trabajo no es suficiente, en el que de donde se viene, como se viste y como se habla puede condicionar el éxito o el fracaso, para una trama final, que con tintes coenianos que es ante todo la historia de un sueño frustrado. Por contra Under The Silver Lake del aclamado director de It Follows David Robert Mitchell, no ha terminado de convencerme. Y es que aunque su discurso contra la nostalgia y la mitomanía es inteligente y esta escrito con acierto e interés su forma de plasmarlo en la pantalla no termina de funcionar para una película que carece del ritmo adecuado y dura demasiado.

Peor aun me ha resultado, Call me by your name del italiano Luca Guadagnino, una película “bonita” y contemplativa que se hace realmente pesada por momentos. Del mismo director y ya a finales de año llego Suspiria, remake de la mítica película de Dario Argento, pero muy lejos de aquella en términos formales y de objetivo. Hay en Guadagnino una mayor apuesta por el discurso político que por el terror (muy presente con todo en la cinta), lo que no le impide crear una atmósfera inquietante que sin embargo no termina de provocar el impacto y las sensaciones que un titulo así debería provocar, además de carecer de toda la belleza y el esteticismo de la propuesta original, muy superior en todo para una película que además de no resistir la comparación, apenas se sostiene por si misma. Tampoco muy afortunada ha resultado la nueva película de Ridley Scott, Todo el dinero del mundo que aunque consiguió superar con acierto el marrón de contar con Kevin Spacey como protagonista, no consigue ir más allá de la literalidad de lo que narra, de manera un tanto anodina además.


Mucho más potente resulta la nueva propuesta de mi admirado Drew Goddard, Malos tiempos en El Royale, la película del año para quien esto escribe y que sin embargo tan lejos de los focos y del éxito en taquilla ha estado. La película, una suerte de gran guiñol, a veces película de atracos, a veces de sectas siempre con un marcado tono paranoico y con alguna de las muertes más impactantes del año cinematográfico, siempre consigue sorprenderte con un giro inesperado que otorga otra dimensión a lo visto hasta el momento. Una maravilla que enlaza en cierta medida con La Cabaña en el Bosque en términos de autoconciencia y estudio/destrucción de arquetipos. Siguiendo con películas de mi particular top 5 le toca el turno a Gorrión Rojo una inconfesa precuela de la Viuda Negra, donde Francis Lawrence (director de la muy injustamente tratada Constatine) consigue una película de espionaje compleja y sensual donde una magnifica Jeniffer Lawrence tiene al espectador comiendo de su mano casi desde la primera escena. También a principios de año se estreno la oscarizada La forma del agua, una de las mejores películas de este gran director que es Guillermo del Toro. Con elementos propios de una monster movie y con ese gusto por lo bizarro tan caro al director mexicano construye una película sobre una preciosa e inolvidable historia de amor.

Con Un lugar tranquilo, su director y co-protagonista John Krasinski construye una película casi muda, en la que la tensión esta flor de piel desde el minuto uno, y en la que, en discurso ten querido al cine americano, la familia se convierte en el refugio frente a la oscuridad que anida ahí fuera. También la familia tendrá un papel central en la nueva película de Damien Chazelle (La,la, Land, La ciudad de las estrellas), First Man (El primer hombre), polémico film acusado tanto de patriotera como de todo lo contrario y donde Chazelle se aleje por primera vez del mundo de la música que tantos éxitos le había reportado. Aún así en Fist Man, película que narra el arduo trabajo que supuso poner al hombre en la Luna, el director de Whiplash sigue insistiendo en lo que ha sido el núcleo central de la su por ahora corta filmografía, el precio de un sueño, lo que se ha de pagar y a lo que se ha de renunciar para conseguir llegar a aquello que realmente se desea. Con Infiltrados en el KK Clan, Spike Lee construye un poderoso alegato que con tintes de comedia pone en solfa el racismo de la administración Trump a la vez que lo denuncia su fuerza a nivel casi estructural en su país, lo hace de forma demasiado subrayada tal vez (esa reiteración en el America First) pero consigue una película inteligente, muy bien escrita, dirigida y fantásticamente interpretada.


Más allá de las salas de cine, en la comodidad del hogar, varias han sido las películas que Netflix ha estrenado este año y más allá de absurdas polémicas sobre quienes parecen preferir seguir viviendo en la cueva en lugar de afrontar el futuro tal y como es y crecer con el, lo cierto es que la plataforma de streaming por excelencia ha sido la casa de varios éxitos. Empezamos con la multipremiada Roma de Alfonso Cuarón, una película preciosa a nivel de puesta en escena, profundidad de campo y narrativa que sin embargo en términos de historia resulta cuando menos discutible en interés y fluidez. En ese aspecto La balada de Buster Scruggs de los hermanos Joel y Ethan Coen resulta mucho más llamativa. Proyecto de miniserie reconvertida en episódica película que, pese a la cierta irregularidad entre los 6 capítulos que la componen, supone una buena muestra del talento de los hermanos como cuentacuentos y constructores de personajes memorables para una película en la que la muerte juega un papel fundamental, casi de hilo conductor entre los diferentes relatos.

El resto de películas de la plataforma no están al nivel de estas dos, ni siquiera la muy bien valorada Aniquilacion de Alex Garland que de nuevo acude a la ciencia ficción en una película mucho menos rica y reflexiva que la excelente Ex-Machina. A ciegas con Susanne Bier al frente tiene por su lado ecos claros de Un lugar tranquilo y personalmente me funciona muy bien como odisea supervivencialista que también tiene momentos de Delivarance con ese entorno salvaje y hostil y esa suerte de redneck que persigue a los protagonistas por el bosque. Además Sandra Bullock esta fantástica. No funciona tan bien ni de lejos The Cloverfiled Paradox del para mi totalmente desconocido Julius Onah, película rescatada por Netflix del olvido a manos de la Paramount...y que tal hubiera estado mejor allí. Para cerrar las películas de Netflix quedaría mencionar Mute de Duncan Jones un película tan potente en lo visual como inocua en su desarrollo donde un buen Alexander Skarsgård consigue sacar petroleo de un rol que debería haber dado mucho más de si.

Entrando ya en el terreno de los blockbuster tal vez el ejemplo más potente más allá de los superhéroes de lo que se puede hacer con este tipo de películas lo tenemos en Mission Impossible: Fallout donde repite Christopher McQuarrie consiguiendo una película tan trepidante y adrenalitica como Nación Secreta pero llegando incluso más lejos en términos de escala e imposibilidad de la misión. La saga ha cambiado mucho en concepto y desarrollo desde el inicial trabajo de De Palma pero sigue siendo excelente. Menos éxito tato critico como de publico tuvo la, tal excesivamente blandita, Han Solo: Una historia de Star Wars donde ni siquiera la presencia de un director tan experimentado como Ron Howard consigue levantar un proyecto que ya nació con muy mal pie tras el despido de sus directores originales pero que es innegable que realiza un producto digno y con muy buenos momentos que no hay que negar son puro Star Wars cuando funcionan.


Dejamos para el final a los auténticos reyes del cine más netamente comercial a este y al otro lado del atlántico durante más de una década: el de superhéroes. Diez películas sobre estos seres disfrazados se han estrenado este año si no me fallan las cuentas de las cuales un servidor ha visto nueve (no puede con Teen Titans Go, realmente me repelen). Empezamos por Black Panther de Ryan Coogler que, favorecida por el clima político, se ha convertido en la película del año en los USA y una de las únicas tres películas de la historia en superar los 700 millones de dolares en la taquilla americana. Sin ser una película despreciable, ni mucho menos, parece evidente que sus logros artísticos están muy lejos de sus prestaciones económicas. Una nueva película formulaica de Marvel que funciona como un tiro en términos de acción y entretenimiento pero que carece de alma. Por suerte no ocurre lo mismo con Vengadores: Infinity War donde los hermanos Anthony y Joe Russo y sus guionistas tiene la suficiente inteligencia como para centrar el arco dramático de la película en un Thanos que tiene un desarrollo fabuloso a lo largo de la misma. Esto unido a la sensación de culminación de un sueño que los fans han visto crecer lo largo de una década, otorgan a este película un halo especial. Algo de lo que sin duda carece Ant-Man y la Avispa donde Payton Reed repite formula con una película que recuerda demasiado a la primera sin llegar por ello a tener la frescura que podía tener aquella con su épica a pequeña escala. Una película a la que en definitiva le pasa más o menos lo mismo que Guardianes 2, si, es entretenida y te lo pasas bien viéndola, pero tienes una molesta sensación de deja vu en todo momento.

Siguiendo con Marvel pero fuera ya de Marvel Studios ese año también ha sido el de Deadpool 2, una película también muy deudora de la primera, pese al cambio de director (aquí David Leitch) y que resulta tan hilarante y fresca como la primera pero realizada con muchos más medios. Sin embargo la que, al menos para el que esto escribe, ha sido la película Marvel del año es Spider-Man: Un nuevo universo con el trió compuesto por los debutantes Bob Persichetti, Rodney Rothman y Peter Ramsey (El origen de los Guardianes) al frente de la dirección.. La película, todo un ejemplo a los jerifaltes de Marvel Studios sobre quien es Spiderman y que le hace funcionar, es una maravilla tanto en términos de narrativa (con un sobresaliente uso de recursos del cómic), como de asunción de legado (maravilloso ese homenaje al Spiderman de Rami) y que además consiguió que un cine repleto de niños estuvieran callados casi desde el minuto uno hasta el final, no es poco merito. Y de lo mejor pasamos a lo peor, y es que es difícil imaginar como la Venom de Ruben Fleischer podría haber sido peor...y sin embargo su aire de serie B, su total ausencia de miedo al ridículo (que no pocas veces, más que rozar, se sumerge en el) hacen que de alguna forma la película termine funcionado, lo que no deja de ser curioso.

De DC/Warner este año sólo ha caído una película, pero que película, ni más menos que el Aquaman de Jamens Wan, con diferencia la mejor película de superhéroes del año y es que al calado épico de un Thor Raganrok o Infinity War, añade el desprejuicio de un Deadpool y la falta de miedo al ridículo de Venom para construir una película de superhéroes como debería ser todas las películas de superhéroes: valientes, más grandes que la vida y con una personalidad arrolladora. No tiene tanta fuerza por desgracia Los Increíbles 2. Brad Bird retoma casi tres lustros después su gran éxito, y lo hace con un film muy lejos de lo revolucionaria que fue en su momento una primera película mucho más original, que no una secuela realizada sin alma que parece hecha casi por obligación y con el piloto automático puesto, y que es lo peor que puede ser una secuela de una gran película: convencional, muy convencional. Cerramos el post con una breve referencia a Superlópez de un Javier Ruiz Caldera que prefiere optar por un tono casi de comedia romántica y humor muy blandito dejando atrás toda la critica social tan querida al mítico personaje de Jan. Una suerte de oportunidad perdida que sin embargo, vistos los resultados de la taquilla, tal vez vuelva a tener.

sábado, 12 de enero de 2019

Mis series de 2018.

Año muy interesante este seiefilo, donde además de las novedades he conseguido ver por fin auténticos totems televisivos como The Shield o Deadwood. De entre las novedades, elaborar el top ha sido bastante complicado, pero al final y tras mucho cribar esto ha sido lo que ha quedado.

5.- The Americans: Muchas veces ocurre que series que parte de un concepto tan poderoso como esta The Americans acaban cayendo en la mediocridad al no ser capaz de ir más allá del mismo. No ha pasado tal cosa en The Americans con un final que además ha estado a la altura del conjunto. Y es que la idea de contar la vida de una típica familia americana de los 80 con casa unifamiliar, coche y dos hijos que en realidad es una pareja de espías de la URSS, una suerte de infiltrados con décadas de vida en los USA, es sin duda muy potente y más si nos situamos en los estertores de La Guerra Fría con Reagan y Gorbachov de por medio. El éxito de la serie radica sin embargo más que la temática de espías, tremendamente interesante, en el espectacular desarrollo dramático de sus personajes y en el increíble trabajo de sus actores, en especial de una brillante Keri Russell. Por otro lado, la conversación final entre Philip y Stan es sin lugar a dudas uno de los momentos televisivos más potentes del año, al igual que el viaje en tren y su resolución.

4.- A Very English Scandal: Miniserie de tres episodios que narra la caída en desgracia del político liberal Jeremy Thorpe (portentoso Hugh Grant) tras verse envuelto en una relación homosexual con Norman Scott (no menos magnifico Ben Whishaw) con intento de asesinato de por medio. La serie como muestra de toda época, de la estupidez humana (hay momentos que parecen sacados de una película de los Coen) y de la hipocresía de la sociedad (en este caso británica) no tiene precio. Una serie con un tono marcadamente british que dirigida en su totalidad por Stepehn Frears (Alta fidelidad) es un catalogo en si mismo del funcionamiento de un sistema político/judicial/mediático en el que demasiadas cosas andan mal. Y es que el juicio del tercer episodio y en concreto la actuación del juez en el mismo, es una aberrante muestra de un clasismo al que acontecimientos recientes muestra que no somos ajenos en España.

3.-Heridas Abiertas: De nuevo un único director, en este caso Jean Marc Vallée (Dallas Buyers Club) partiendo aquí de un libro de Gillian Flynn (Perdida) es el encargado de marcar el tono de una serie creada por Marti Noxon (Buffy Cazavampiros) en la que su reparto femenino, encabezado por Amy Adams realiza un trabajo apabullante. La serie narra el regreso Camille Preaker (Adams) a su ciudad natal, para como periodista investigar unos macabros asesinatos de dos chicas adolescentes. Regresar a su pueblo le supondrá a Camille reencontrarse con su dominante madre (magnifica Patricia Clarkson) y su hermana pequeña (todo un descubrimiento Eliza Scanlen) y sobre todo reabrir un pasado que intenta dejar atrás sin conseguirlo y que la han llevado al borde del alcoholismo, sondeando la barrera de la autodestrucción. Una serie con un ambiente malsano, que describe una sociedad toxica y con un personaje central demasiado dañado como para poder soportarlo. Una de las series más impactantes y por momentos terroríficas del año.

2.- Waco: Miniserie de ses episodios que narra uno de los mayores crímenes cometidos por fuerzas federales de los USA en su historia reciente y que parte de dos libros que narran los hechos el de Gary Noesner interpretado por le gran Michael Shannon y que fue el negociador del FBI que trato de prevenir la tragedia y el de David Thibodeau interpretado en la serie por Rory Culkin y que fue de los pocos supervivientes de la secta al brutal asalto del FBI. La serie es muy dura con la actuación de las fuerzas federales sin por ello ser condescendiente con David Koresh (gran Taylor Koresh) y su actitud. Ver la serie supone en no pocos momentos tener que contener la indignación ante la actuación plagada de errores, prepotencia y falta de empatía La serie cuenta además con uno de los momentos televisivos del año, con una suerte de concierto de rock en medio de la desesperanza el sitio y la impotencia.

1.- Daredevil: Poco puedo decir ya que no dijese en su momento de la tercera y por desgracia ultima temporada de una serie que con su misma existencia ha dado carta de naturaleza y justificado todo el acuerdo entre Marvel y Netflix. En el enfrentamiento definitivo entre Matt Murdock y Wilson Fisk, narrado en forma más que combate físico como combate moral donde en juego más estaba ni más menos que el alma, no ya de Nueva York, si no de un sistema que se desmorona por piezas y que sólo aquellos que siguen creyendo en él pueden finalmente sostener. Una serie que partiendo de historia tan dispares como Diablo Guardian o Born Again permite mostrar a las claras la distancia entre la venganza y la justicia, en definitiva lo que a la hora de la verdad separa al Punisher de Daredevil. Una autentica gozada.

Más allá de estas cinco hay otras series que podían haber entrado perfectamente en el top, es el caso de La Maldición de Hill House que se quedo fuera por un final excesivamente sentimental que quita no poca de la carga terrorífica que había tenido la serie. Counterpart también ha sido otro candidato importante, pero para juego de espías con ecos de La Guerra Fría (y aquí de Fringe) me quedo con The Americans. Más cerca de entrar se quedaron La Maravillosa Señora Meisel, y The Good Place dos magnificas comedias, muy distintas en si tanto en formato como en desarrollo que en un top ten hubieran entrado de cabeza pero que no me hicieron disfrutar tanto como las cinco elegidas. En el mismo terreno se ha movido Glow, que pese a ser de nuevo magnifica no me ha llegado tanto como la primera temporada, algo que también le ha pasado a El Cuento de la Criada, una distopia durísima que ha tenido momentos de brillantez increíbles pero que en conjunto la he visto ligeramente inferior a la primera temporada. No ha pasado eso,sin embargo, con Westworld cuya segunda temporada me ha parecido incluso mejor que la primera y es que si entras en su juego de misterios y secretos, más allá de las trampas que pueda haber es enormemente disfrutable. Al igual que Maisel y The Good Place si no ha entrado es porque al final decidí incluir sólo cinco series.

miércoles, 2 de enero de 2019

“Mis Comis” de 2018.

Bueno recién acabado el 2018 vamos a empezar con los típicos tops que seleccionan lo mejor del año, al menos para quien esto escribe claro, y empezamos por los cómics. Al igual que el año pasado este 2018 lo he centrado más en mi vena arqueológico-completista y las novedades han sido menos que otros años, lo que no ha impedido que la criba para llegar a este top cinco sea importante.


5.- Xerxes de Frank Miller.- (Dark Horse/Norma Editorial): Partiendo del mito, que no de la historia, Miller narra una especia de secuela/precuela de 300 y lo hace apoyado en una narración plagada de fuerza y dinamismo, para un cómic con un estilo cada más estilizado y radical que se ve muy bien potenciado por un Alex Sincalir que sabe adaptar su trabajo al color al desafió visual que le propone Miller. Una obra que recuoper al mejor Miller que no tiene miedo en mostrar su estilo tal y como es hoy en día y que sigue dando muestras de su genialidad.



4.- Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads.- (DC/ECC Cómics): A falta de su esperada conclusión, estamos sin duda ante el cómics de superhéroes del año, el cual a pesar de su exacerbada morosidad narrativa, tan propia de estos tiempos, se disfruta enormemente mes a mes. King y Gerards proponen al lector un juego de divergencias y semejanzas entre texto y dibujo que busca forzar al máximo los mecanismos narrativos propios del medio y que es capaz de en mitad de un brutal combate entre dioses, plantear cuestiones tan mundanas como la necesidad de comprar pañales al niño, sin que, no sólo ya chirrié,si no que por el contrario fluya con una naturalidad asombrosa. El número de páginas con momentos de brillantez que esta colección ofrece por número es impresionante.



3.- Los Malditos de Jason Aaron y R.M. Guera (Image/Planeta Cómic): Difícil tenían Aaron y Guera el reto de afrontar su siguiente colaboración tras la magnifica Scalped, pero con esta Los Malditos no sólo lo consiguen, si no que ya casi desde la primera página te olvidas de todo y te sumerges directamente en un cómic tan brutal y nihilista que es difícil de creer que no haya creado más polémica. Una visión de la historia de la Biblia casi desde un punto de vista pagano, con un Dios brutal y vengativo, un Noé monstruoso y un Caín al que la poca humanidad que le queda se ve aplastada por la fuerza de los hechos en un mundo que no merece ser salvado. Una cómic desgarrador en el que Guera no da concesiones al lector a nivel visual.



2.- The Fade Out de Ed Brubaker y Sean Philips (Image/Panini Cómics): A estas alturas es innegable que Bubaker y Philips se han convertido en la pareja creativa más solida y potente del mundo del cómic comercial del siglo XXI y este The Fade Out es una clara muestra de ello. Dejando de lado los escarceos sobrenaturales de Fatale, la pareja detrás de Sleeper regresa al genero negro más puro ensayado en la no menos interesante Criminal para una historia ambientada en el mundo del cine durante la brutal caza de brujas a finales de los 40 principios de los 50 en Hollywood. Un crimen, varios sospechosos, intrigas y personajes brutalmente humanos al servicio de una ficción que tiene sin embargo un marchamo (muy oscuro) de realidad.



1.- Lo que más me gusta son los monstruos de Emil Ferris (Fantagraphics Books/Reservoir Books): Más allá de la enfermedad de la autora y su tremendo mérito al conseguir hacer una obra así, la verdadera relevancia de este cómic esta en lo realmente potente que es de por si, sin conocer en absoluto el trasfondo que la rodea. Y es que en Lo que más me gusta son los monstruos, Ferris realiza un despliegue visual y narrativo de primer orden donde el arte se usa como elemento conductor de una niña de desbordante imaginación que se ve atrapada en una situación por momentos extrema. Una construcción maravillosa de personajes y una visión del mundo infantil cargado de matices y carente de toda condescendencia redondean una obra que más que leer se devora.

Muchos son los cómics que se han quedado fuera de una lista en la que sin duda son todos los que están pero no están todos los que son, es inevitable en cualquier caso cuando se elabora una lista así dejar fuera cómics que por una razón o otra podían haber entrado perfectamente. Es el caso de Moonshine la nueva colaboración de otra pareja creativa excepcional como es la formada por Brian Azzarelo y Eduardo Risso y publicada aquí por Planeta (Image en EEUU). Se ha quedado fuera tal vez, porque de momento promete más de lo que da y al igual que paso con 100 Balas apunta a que crecerá en futuros arcos.

De la mano de Astiberri nos ha llegado este año el segundo tomo de Black Hammer, publicado en EEUU por Dark Horse, tanto ese segundo tomo como su spin-off Sherlock Frankestein (dibujado por el siempre excelente David Rubín) podían haber entrado perfectamente en el top y es que el universo creado por Jeff Lemire y Deam Ormston ha alcanzado cotas de calidad enormes tras un primer tomo en 2017 que apuntaba ya muy buenas maneras, Los he dejado fuera simplemente porque las cinco que he elegido al final me parecen indiscutibles, pero son los cómics que más cerca han quedado de entrar..

De ECC han llegado también otras tres obras de DC/Vertigo que baraje para el top, dos por su enorme empaque visual, el Batman de Enrico Marini, una autentica gozada para los sentidos y el Batman Caballero Blanco de Sean Murphy que con un estilo completamente diferente es también una maravilla para la vista. El que las historias no me hayan llenado del todo ha sido el motivo por el que han terminado quedando fuera. Justo el caso contrario de Astro City de Kurt Busiek que con la última entrega de su serie regular, Y al final..., ha conseguido emocionarme hasta el punto de soltar alguna lagrimita, sin embargo el dibujo de Brent Anderson nunca ha terminado de convencerme.

En cuanto a Marvel...(Panini en España) la verdad es que aunque el grueso de mi comicoteca es de la antigua casa de las ideas, de la Marvel actual cada vez compro menos. Paso de comprar tomos (salvo Daredevil y cosas muy puntuales) y de las grapas no hay ninguna que haya barajado para estar aquí, si acaso mencionar El Castigador: El Pelotón de Garth Ennis y Goran Parlov una suerte de precuela espiritual del Max: Punisher, que sin estar a la altura de aquel esta francamente bien, eso si como cómic puramente bélico. También de Panini baraje Kill or be Killed, la última colaboración de Ed Brubaker/Sean Phillips publicada en España y que en EEUU ha salido de nuevo baja el paraguas de Image, pero aunque este primer tomo esta francamente bien, The Fade Out como obra completa me ha convencido más.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Bullseye, corriendo con el diablo.

Con este tomo, Panini completa en España la fracasada iniciativa de, al albur de las series de Marflix, crear toda una franquicia entorno a Daredevil bajo el lema de Corriendo con el diablo. Más allá de esta ausencia de éxito, la idea ha dado de momento lugar a una obra notable (Kingpin) y a una autentica aberración (Elektra). Falta por ver que tal le ha ido a Bullseye.

No es Bullseye un personaje especialmente agradecido a la hora de formular sus “aventuras” en solitario y es que el psicópata de la puntería perfecta más allá de su labor como mercenario y su presencia como contrapunto casi cómico (y terrorífico) en grupos como Thunderbolts o Los Vengadores Oscuros, ha funcionado siempre mejor como enemigo implacable y sin escrúpulos de cualquiera que sea el héroes que se topara por el camino. Como sucede con la mayoría de los grandes villanos el exponerlo demasiado trae consigo una banalización de su figura o incluso la tentación de convertirlo en (anti)“héroe” para justificar su protagonismo. Casos así hay muchos en el Universo Marvel y no siempre han salido bien.

Esto no ha impedido sin embargo que Bullseye haya disfrutado de varias miniseries desde que empezó el siglo XXI (narrando sus orígenes y motivaciones, enfrentándolo al Punihser o asumiendo el papel de Ojo de Halcón durante el Reinado Oscuro). Así las cosas esta nueva miniserie (fallido proyecto de serie regular en realidad) opta por el camino más sencillo, el ya mostrado en las anteriores aventuras del personaje en solitario y decide centrarse en su labor de mercenario, poniendo el foco en su total carencia de empata y en su macabro sentido del humor,

Al guión tenemos a Ed Brisson (Old Man Logan) uno de esos nuevos escritores que Marvel se esta empeñando en promocionar ante el abandono masivo de talento que la editorial ha sufrido en los últimos años, al dibujo esta el español Guillermo Sanna con un trazo simple, algo feista y tremendamente expresivo. Hay además una (simpática) historia de complemento a cargo del creador literario del personaje (Marv Wolfman) y el dibujante Alec Morgan que ahonda en el peculiar carácter del villano y en como pese a estar presuntamente contra las cuerdas siempre tiene un as en la manga.

El guión de Brisson parte de la premisa de un nuevo encargo para Bullseye, en este caso rescatar al hijo de un mafioso retenido por un cartel de la droga colombiano y de paso arrasar con los líderes del mismo por atreverse a llevar a cabo semejante acción. La cosa se complica cuando una agente del FBI inicia, casi en solitario, la caza de Bullseye responsable de la muerte de su marido en un encargo anterior y cuando el líder de los narcos colombianos resulta ser tan brutal y despiadado como el propio Bullseye. Brisson tiene ademas el acierto de recuperar a dos personajes como Bala o Shotgun que jugaron un papel más o menos relevante en el añorado Daredevil de Nocenti y Romita Jr. todo un guiño a los lectores veteranos que es de agradecer (incluso recupera al atribulado hijo de Bala, aquí aparentemente feliz por fin).

Con estos mimbres lo que nos trae el cómic es un ensalada de tiros con momentos plagados de momentos de acción espectacular (aquí es donde mejor luce Sanna) y donde se muestra a un Bullseye que es tan capaz de planificar todos sus movimientos como de improvisar cuando la situación así lo requiere. Además el cómic presenta un curioso giro final que nos muestra un Bullseye tan cabrón como jugentón. En definitiva estamos antes cómic tremendamente desenfadado, plagado de acción en el que Brisson es lo suficientemente inteligente como para no buscar la identificación con un protagonista que aquí es tratado más como unan granada tirado en medio de una fiesta, No es un cómic tan interesante y con segundas lecturas como los es el de Kingpin, pero como espectáculo de acción, de puro entretenimiento, es infinitamente superior a Elektra,

domingo, 9 de diciembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil la serie, tercera temporada.

Amalgama de influencias, la tercera temporada de Daredevil (y que a la postre ha resultado ser la última) no ha sido la esperada adaptación de Born Again, aunque sí ha tenido mucho de ella, como también toques del Diablo Guardián de Smith/Quesada o incluso de la visión más cotidiana e implicada socialmente del Daredevil de Nocentii/Romita Jr

A nivel de producción, planificación, guion y puesta en escena, se nota prácticamente desde el minuto uno que esta es la serie estrella de Marflix y donde más se han centrado sus esfuerzos y es que aunque la serie haya tenido su tercer showruner en otras tantas temporadas, su solidez como conjunto no es equiparable a ninguna de las otras series de la plataforma. Así la labor de Erik Oleson como conductor del show (primero no ligado al buffyverso de una forma u otra) solo puede calificarse de ejemplar, y es que en términos de solidez y finalización esta tercera temporada de la serie del hombre sin miedo ha sido sin duda la más completa. Sin el desequilibrio que tuvo la segunda, con esas dos historias de calidad e interés tan descompensadas y sin ese final tan precipitado que lastro un poco a la primera, la tercera temporada ha sabido explotar la dimensión trágica del personaje, sus limitaciones y defectos así como sus innegables virtudes, mejor que ninguna otra.

Empezamos la temporada con un Matt Murdock derrotado física y mentalmente tras los acontecimientos de los Defensores, un Matt al que todo el mundo cree muerto y que busca recomponerse acudiendo a sus esencias. Pero el odio y la amargura son demasiado grandes como para avanzar. Por otro lado Wilson Fisk inicia una larga y peligrosa partida de poker con las autoridades en la que poco a poco se va mostrando que juega con cartas marcadas. Mientras Karen y Foggy (con Deborah Ann Woll y Elden Henson detrás, ambos muy bien en su papel) intentan seguir adelante con sus vidas sin terminar de creer que Matt haya muerto pero sin bases para pensar otra cosa. Con estos mimbres se construye una temporada en la que los personajes son el foco central de una nueva batalla entre Fisk y Murdock que ira mucho más lejos que nunca.

La manera en la que se introduce a Benjamin 'Dex' Poindexter (interpretado por un muy acertado Wilson Bethel al que nunca se le llega a llamar Bullseye en la serie, pero vamos tampoco hace falta) sólo puede calificarse de brillante y su evolución de leal sin matices al FBI hasta sicario a la ordenes de Fisk es ejemplar, con una construcción muy cuidada del personaje y sus motivaciones. Algo que también se hace con la figura de Ray Nadeem (papel encarnado por un magnifico Jay Ali ) personaje creado ex profeso para el show y que también es un ejemplo de cómo presentar y desarrollar a un personaje. Pero si hay un personaje (y un actor) que roban el show este es Wilson Fisk (con un hipnótico Vicent D´Onofrio detrás) que aquí se muestra más Kingpin que nunca con una inteligencia y crueldad sin parangón, tanta que para poder hacerle frente Daredevil (de nuevo un excelente Charlie Cox) ha de recurrir (como el Daredevil de Miller) a tácticas de moralidad cuando menos dudosa.

El tema central de la serie gira en torno al amor que Fisk siente por Vanessa (magnética actuación de Ayelet Zurer ) y lo que está dispuesto a hacer y sacrificar por ella y la amistad que Matt necesita para conseguir la victoria. La cabezonería de Matt y sus problemas para confiar en los demás le harán chocar una y otra vez con un muro en sus solitarios intentos por derribar a Fisk, sólo cuando aprenda a confiar en los demás (algo que en cierta medida recuerda a las conclusiones de la potente etapa de Morrison en Batman) tendrá alguna oportunidad de conseguirlo.En fin, una temporada sobresaliente con una concepción de la acción espectacular (para el recuerdo queda ese brutal plano secuencia del cuarto episodio) y tremendamente física y con un final que si bien deja alguna puerta abierta por si se quería continuar, supone un broche de oro a una serie que ha sabido estar a la altura del personaje con el que estaba tratando.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Elektra, corriendo con el diablo.

Proyecto de serie regular que por ventas quedo en miniserie de cinco números, esta Elektra que ahora recopila Panini en un solo tomo forma parte junto a Kingpin y Bullseye del fallido intento por expandir el universo del hombre sin miedo en los cómics al albur de la exitosa serie de Netflix y enlazando con ideas del actual guionista de Daredevil: Charles Soule.

¿Quien es realmente Elektra Natchhios? Cuando Frank Miller la creo en los albores de los años 80 nos la presento como una despiadada asesina con entrenamiento ninja con un solo punto débil: amaba a Matt Murdock y eso termino costándole la vida. En otras obras de Miller, como en Elektra Asesina, era mostrada como una mujer enigmática (casi ausente) y poderosa, con un pasado problemático y que se mostraba esquiva y lejos del alcance de cualquier hombre a los que sin embargo era capaz de manipular a su antojo.

Todo este enigma acabo en los 90 con su retorno de la mano de D.G. Chichester y Scott McDaniel, primero como estereotipo de mujer dura pero sexy de los 90 y luego ya como autentica bomba sexual de la mano de un extremadamente noventero Mike Deonato Jr en su primera (e infame) serie regular, donde Peter Milligan y sus sucesores la transformaron en una heroína de tres al cuarto sin personalidad, lo que sus sucesores no arreglaron ni mucho menos.

Seria en su segunda serie regular, ya en siglo XXI donde primero de la mano de Bendis, y luego (y sobre todo) de la de Greg Rucka se intentaría recuperar la visión de Miller del personaje e incluso hacerla evolucionar, siendo Rucka en este aspecto ejemplar. Su frase “has tenido dos vidas y en ambas has sido una asesina, ¿es eso todo lo que quieres ser?”, demuestra a las claras sus intenciones y su trabajo con ella...algo que sólo duro mientras que estuvo al frente del personaje, ya que en cuanto se fue, Elektra volvió a ser una asesina despiadada y dura...a la que nadie sabía realmente como tratar.

Apariciones aquí y allí, una película de por medio y una nueva serie regular, mostraban a las claras como Elektra caía cada vez más en el camino de convencionalización dejando claro que ningún guionista salvo su creador, y quizá Greg Rucka entendían y sabían que hacer realmente con el personaje. En estas llego la segunda temporada de Daredevil que nos mostraba una Elektra cercana a la que Miller reflejo en la miniserie El hombre sin miedo” (y sensiblemente distinta a la mostrada por él mismo años antes) y de la que, en cierta medida, surge esta nueva miniserie que acaba de publicar Panini.

Su relación con la serie de televisión se aprecia ya en la misma elección del (horrible) traje que luce la protagonista ya que es el mismo que esta lucio durante la segunda temporada de Daredevil, a esto se añade que el guionista, Matt Owens sale del mismo “universo Marflix” donde colaboraba en los guiones de la recientemente cancelada Luke Cage. A los lápices tenemos al español Juann Cabal, dotado de un estilo limpio y claro aunque con una particular aversión por los fondos, lo que no impide que sea lo más rescatable del cómic.

Entrando en la miniserie en si, esta adolece de lo mismo que casi todos los acercamientos al personaje desde su regreso en la ya lejana Caída del Paraíso, la nula visión de Elektra como un personaje complejo y con entidad propia. Aquí de nuevo la vemos como una reticente heroína que para mas inri en este caso carece de todo contexto mientras se enfrenta a un personaje tan fuera de su scope como es Arcade en una nueva versión de su Mundo Asesino en pleno Las Vegas y donde Elektra llega a vestir una suerte de armadura virtual (sic) para enfrentarse a un robotizado Arcade. Un despropósito que además se trata de enlazar ridículamente con todo este evento de “corriendo con el diablo” mencionando de pasada a Kingpin.

El problema de la miniserie (que si se medio salva es debido al dibujo) es que muestra a Elektra como un personaje más, lejos queda su misterio, su compleja personalidad, su capacidad manipuladora, su brillantez estratégica o la tragedia que siempre debería envolverla, que sea Elektra o cualquier otro personaje (masculino o femenino) el que protagonizara este cómic no marcaría diferencia alguna, seguiríamos estando ante una miniserie convencional y absolutamente olvidable a la que solo merece la pena acercarse como coleccionista ya que el material que hay dentro esta muy por debajo de la media (y ya es decir) de lo que se puede encontrar en la Marvel actual.

domingo, 21 de octubre de 2018

Xerxes , la caída de la casa de Darío y el ascenso de Alejandro.

Publicado por fin tras largos años de espera desde que el proyecto fuera anunciado, con Xerxes Norma recupera el tan largo tiempo olvidado formato grapa (eso si, en ese oximoron que es en si mismo el concepto de “grapa de lujo”) y en esperar que salga el tomo en formato apaisado, tenemos ya publicados los cinco números que componen la serie limitada.

En los últimos tiempos la figura de Miller ha estado envuelta en la polémica, ya sea por sus declaraciones, ya sea por la forma en que ha derivado su actual estilo de dibujo, la figura de unos de los autores de cómics más relevantes de la historia, ha estado rodeada de reacciones encontradas de amor/odio que por otro lado al autor parecen darle un poco igual. Solo así se entiende que lejos de amilanarse, Miller haya profundizado en su estilo de dibujo, dejando claro el mensaje , “este es quien soy ahora, y no tengo razones para cambiar”. Xerxes es, en fondo y forma una de sus obras más maduras, donde encontramos a un Miller seguro de sus habilidades y donde busca ante todo dar un discurso visual sobre la forma en la que entiende el medio y la manera en la que ha evolucionado su propio estilo.

Es inevitable, a la hora de escribir sobre Xerxes, referirse a 300, la obra con la que Miller dio un golpe encima de la mesa explorando las posibilidades visuales del medio y llevando su dibujo más lejos de lo que nunca lo había hecho hasta ese momento. Así las cosas, y partiendo de esos postulados visuales ya ensayados en 300, Miller vuelve a dar un paso adelante, radicalizado su discurso narrativo, yendo aún más lejos que nunca en su obra y rozando por momentos la abstracción, en un dibujo que sin perder nunca su fuerza y su sentido narrativo, busca más el simbolismo que la representación de la realidad. Una obra por tanto coherente como enlace con 300 y con lo que esta supuso. El color de Alex Sinclair, aunque lejos de aportar los valores narrativos que aportaba en el Lynn Varely, si entiende en todo momento lo que pretende el autor de El regreso del Señor de la Noche y sabe acompañarle a lo largo de la obra con inteligencia y elegancia.

También y al igual que sucedía en 300, Miller se muestra en Xerxes más interesado en la vertiente mítica y simbólica de la caída de Persia y el ascenso de Alejandro que no en su lado más historicista, algo que simplemente ignora cuando no lo necesita. Así de Darío I el grande pasamos a Xerxes, su “transformación” en dios y su caída traicionado por los suyos y de ahí saltamos directamente a Dario III y su guerra con Alejandro Magno. Aquí, Miller no esta tan centrado en un acontecimiento o batalla concreta si ni en mostrar el gran cuadro del enfrentamiento entre el Imperio Persa y las polis griegas a los largos de decenas de años hasta una suerte de culminación final con el triunfo de Alejandro. Es Xerxes, y no solo en este aspecto, mucho más ambiciosa de lo que en su día fue 300.

Aunque de nuevo el punto de vista adoptado es el de los griegos, en Xerxes, al no ser un relato contado por un soldado a otros soldados antes de la batalla, los persas son humanizados y el mismo Xerxes es reflejado tanto en su carácter más, supuestamente divino, como en su vertiente más humana. Lo mismo sucede con Alejandro Magno, tratado como un genio casi tocado por los dioses pero a su vez completamente humano en su comportamiento y reacciones ante los acontecimientos que se narran en los cómics. Una humanización que sin embargo no es óbice para ahondar en el elemento más grandilocuente y si, definitivamente mítico (lo que sin duda más interesa al autor), en el que Miller se explaya sobremanera a lo largo de la obra, consiguiendo transmitir la fascinación que siente por este periodo histórico.

Así, como decía más arriba, lo que Xerxes viene a dejar claro, es que el estilo, supuestamente “feísta” de Miller, y tan criticado desde los defensores de la ortodoxia en el cómic, esta aquí para quedarse. Esa es la forma en la que Miller concibe ahora su arte y si eres capaz de vibrar con la fuerza que transmite su dibujo, de maravillarte con la inteligencia expositiva de su brillante narración, Xerxes en si duda un cómic que vas a disfrutar ya que es donde Miller alcanza la perfección de su estilo actual. Si por el contrario no puedes entrar en el juego visual que propone Miller, si necesitas un dibujo de acabado más convencional o “bonito”, Xerxes es un cómic al que no merece la pena que acerarse. Por mi parte solo puede añadir que difícilmente podría haberla disfrutado más.

sábado, 13 de octubre de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Kingpin corriendo con el diablo.

A mediados del año pasado tres de los principales personajes enraizados en el entorno de Daredevil (Kingpin, Elektra y Bullseye) recibieron tres series regulares que al final acabaron en miniseries de apenas 5 números. Parecía que iban a quedar inéditas en España pero al final un año después de su finalización, Panini ha decidido recuperarlas empezando por Kingpin.

Matthew Rosemberg es a día de hoy una estrella ascendente dentro del panorama marvelita, su nombre esta asociado principalmente a la franquicia mutante donde ha escrito uno de los cómics más importantes de la misma el presente año, La resurrección de Fénix, hace un año no lo era tanto, aunque ya apuntaba maneras . Su elección como guionista tenía todo el sentido del mundo al haber escrito él mismo la miniserie del personaje ambientada en Civil War II. En los lápices tenemos a dos dibujantes, pero el principal será Ben Torres que hará cuatro de los cinco números que al final compusieron la fallida serie regular. Aunque no es dibujante que se haya prodigado demasiado, al menos hasta ahora, su manejo de luces y sombras y su forma de componer la página recuerda poderosamente a Frank Miller lo que le hacen ser una excelente elección para este cómic. Miguel Sepúlveda será el otro dibujante que en este caso se hará cargo del número cuatro de la colección. Su estilo es muy diferente del de Torres, pero el color conseguirá que la cosa no moleste demasiado.

El acercamiento de Rosemberg a una figura tan compleja como la de Wilson Fisk no puede ser más inteligente, consciente que si enfoca la historia desde su punto de vista corre el riesgo de hacer que el personaje pierda fuerza, ya que en su dobles intenciones, en no saber que pretende realmente, esta gran parte de su impulso, el guionista decide enfocar la historia desde el punto de vista de un outsider. Alguien que sabe quien es Kingpin por lo que se dice de él pero que no lo conoce realmente. Para ello se vale de un personaje de nuevo cuño, Sarah Dewey, una excelente periodista caída en desgracia por su alcoholismo y atrapada en un divorcio brutal que de repente recibe un encargo que puede cambiarle la vida: Wilson Fisk le pide que escriba su biografía., en intento descarado de “lavado de cara” que enlazara perfectamente con los acaecido en Imperio Secreto y con la trama de Alcalde Fisk en Daredevil.

Pese a sus defectos Dewey es una persona ética que cree saber quien es Fisk y que no parece muy dispuesta a entrar en el juego con un Fisk que supuestamente desea dejar atrás todo lo relacionado con el crimen. Pero, por un lado su curiosidad periodística le lleva en primer lugar a querer descubrir que hay de verdad en esas intenciones de Fisk, y por otro lado va cayendo poco a poco en la magnética y arrolladora personalidad del antiguo Kingpin de Nueva York. Es en este juego psicológico donde Rosemberg demuestra una gran pericia, Dewey conduce al lector a lo largo de su investigación para mostrarnos la aparente sinceridad de Fisk, que financia clínicas medicas para ayudar a los más desfavorecidos y que parece rehuir la violencia como método de resolución de conflictos, incluso cuando Daredevil haga acto de presencia para advertir a Dewey donde se esta metiendo, desde su punto de vista (y así lo que el lector percibe) estamos ante un matón disfrazado que pretende amedrentar una periodista que solo esta haciendo su trabajo.

La brillantez de la propuesta del guionista va creciendo poco a poco a medida que van pasando los números y nos muestra ante todo la corrupción y la perdida de la inocencia de una persona, llena de defectos y problemas, pero esencialmente buena que se ve metida en un mundo que le supera, llegando un momento en el que solo tendrá dos opciones: o salirse con los enormes problemas que eso conlleva (incluso para su misma vida), o sumergirse de lleno en el con todas las consecuencias. Su decisión, vendrá a mostrar la verdadera (y monstruosa) dimensión del poder del Kingpin, su verdadero calado (a)moral. Él nunca obliga a Dewey a nada, solo le muestra un camino cuya salida cada vez se va estrechando más, pero en el que pese todo hay elección, una elección que será ella la que tenga que tomar y con la que tenga que vivir lo que le quede de vida.

martes, 18 de septiembre de 2018

Daredevil: Alcalde Fisk.

Dentro de la iniciativa Marvel Legacy, la antigua Casa de las Ideas ha decidido retomar la numeración clásica de sus personajes. Este tomo de Panini es el primero embarcado como tal en dicha iniciativa incluyendo así los Daredevil 595 a 600 USA.

Dejando atrás sus titubeantes inicios, la de etapa de Charles Soule continua dando buenos cómics y solo se ve lastrada por la ausencia de un dibujante regular (algo que no le pasaba al personaje desde hace años) ya que Ron Garney (que se despide aquí) ha sido de todo menos eso. Tras dar la vuelta al sistema judicial de todo el Universo Marvel en una saga de tribunales como hacía mucho tiempo que no se veía en la colección., Soule pasa ahora a centrarse en la política con la inevitable respuesta de Wilson Fisk a lo que Matt había conseguido durante la saga Tribunal Supremo.

Si a estas alturas algo ha quedado claro en la etapa Soule es que el guionista no da puntada sin hilo y todo lo que pasa en la colección tiene su importancia números más tarde cuando ya no lo esperas. Así si tras Tribunal Supremo, el de Milwaukee había recuperado a Punto Ciego, la Mano y la Bestia a la que estos adoran, en unos cómics que todo hay que decirlo habían bajado el interés de lo que se venía contando, ahora consigue enlazar esa trama y esos personajes con una historia de corte político donde Murdock y Fisk juegan una partida de ajedrez en la que entran en juega fuerzas no esperadas.

La idea de convertir a Fisk en alcalde de Nueva York no es en si original, aunque el Universo Marvel siempre se ha preciado de estar más o menos pegado a la realidad, ya en el pasado hemos visto por ejemplo a Jameson como alcalde de la Gran Manzana. Tampoco que un villano alcance semejante posición de poder es algo raro, el propio Fisk estuvo a punto de conseguir algo parecido (marioneta mediante) en la etapa Miller y su derrota a manos de DD terminaría llevando a la muerte de Elektra. En el Universo DC Lex Luthor ha llegado ser presidente de los USA y sin salir de Marvel, Norman Osborn recibió el control de SHIELD durante el Reinado Oscuro. Así que el triunfo de Soule no esta en la originalidad si no en como ha sabido llegar a este momento de manera orgánica y aprovechando las sinergias que le ofrecía el Universo Marvel.

Durante el advenimiento del Imperio Secreto, Fisk consciente de que antes o después los héroes iban a ganar se puso del lado del pueblo de Nueva York, protegiendo y ayudando a los más perjudicados por la situación lo que le permitió asentar una imagen que después sería clave para su triunfo electoral. A esto se unió el que más tarde Daredevil estuviera atrapado en Japón durante meses lo que facilito que Matt desde su posición de fiscal no pudiese hacer nada para impedir el triunfo de Fisk. Por último, y aunque es innegable que es una analogía un tanto simplista, no por ello deja de ser relevante, y es que el triunfo de alguien como Fisk y sus promesas simplistas de empleo y orden tiene ecos claros del triunfo de Trump en la elecciones presidenciales, con lo que Marvel puede jugar de nuevo la carta de “metáfora” de la realidad.

Así las cosas con Matt fuera de juego, Soule muestra la inteligencia de ambos personajes al proponer Fisk a Murdock ser su vicealcalde, si Matt acepta conseguiría dar una patina de credibilidad a su administración y de paso podrá enterrar en papeleo a un más que posible rival dándole por otro lado un puesto que ante todo se presupone simbólico, si no aceptas su imagen quedará a salvo ya que él lo ha intentado y será Murdock quien quede como sectario. Por otro lado Matt sabe que si acepta se usara su imagen para blanquear a Fisk, pero también es consciente de que el estar cerca de este le permitirá espiarlo y encontrar algo con lo que acabar con su mandato de manera mucho más rápida.

Dispuesto el tablero ambos enemigos inician una partida en la que pronto Fisk demuestra ser mucho más hábil que Matt, ya que consigue inculpar a Daredevil de atacarle justificando así que este en busca y captura y de paso emprendiendo una enmienda a la totalidad contra los superhéroes que encuentra su publico al estar el recuerdo de lo que paso en Imperio Secreto aún muy cercano. A esto se añaden elementos disruptores como el regreso de Musa o la reacción de los capos del crimen de la ciudad, elementos que ambos intentaran aprovechar en su favor y donde Fisk demuestra una vez más ser más hábil en el juego de engaños y traiciones...hasta que los avatares del destino conducen a un inesperado (y muy inteligente) final que deja con enormes ganas de saber a donde va a a parar todo esto. Sin duda la etapa Soule esta resultado ser mucho más interesante de lo que sus muy deficitarios primeros números hacía prever.

lunes, 30 de julio de 2018

Historia de un hombre sin miedo especial: Estos no son Los Defensores de tus padres.

Apenas diez números, nueve en España, ha durando una colección nacida al albur de la serie de Netflix y que apuntaba a llegar muchos más lejos, Sin embargo que haya durado menos de un año no significa ni mucho menos que la colección carezca de interés.

Se ha hablado mucho y más en los últimos tiempos de como el cine y la TV han influido e incluso condicionado mucho de los argumentos o ideas que se han visto en los cómics del Universo Marvel, ahí esta el ejemplo del hijo negro de Nick Furia, para atestiguarlo. Sin embargo poner estos Defensores como otro ejemplo de ello es un error. Si, el nombre esta tomado claramente de la serie de Netflix que Jessica Jones, Luke Cage, Danny Rand y Daredevil compartieron, pero la esencia de todos esto esta en la cabeza de su escriba y durante tantos años arquitecto del Universo Marvel del siglo XXI: Brian Michael Bendis.

Desde las páginas de Alias y Daredevil primero y más adelante en las de Los Nuevos Vengadores, el de Cleveland fue creado un “Bendisverso” de héroes urbanos, con clara influencia del concepto de Héroes de Alquiler y donde Jessica, Danny, Luke y menor medida Matt (siempre tan solitario, casi alérgico a los grupos) se fueron consolidando como una suerte de no-grupo (aquí si enlazamos con el concepto clave de los Defensores clásicos del cómic) que lo mismo estaban en los Vengadores, lo mismo realizaban una intervención para convencer a Matt que la idea de autoproclamarse rey de la Cocina del Infierno no era buena.

Así las cosas, que aprovechando las sinergias transmedia se usase la unión más o menos temporal de estos cuatro para juntarles en un grupo llamado Defensores no podía ser más natural, y más si al frente de los guiones estaba el ínclito Bendis acompañado para la ocasión por una habitual compañero de armas, el excelente dibujante David Marquez. La marcha (por mucho que marvelitas de pro hablen de forma un tanto despectiva de fuga) del guionista a DC ha provocado que la colección se haya quedado de proyecto a largo plazo en maxiserie de 10 números, ya que Marvel en un raro ejercicio de coherencia ha optado por cancelar el cómic al dejar de contar con el alma mater del mismo.

¿Y que tal estén estos 10 números?, pues muy bien gracias, un mero apunte del potencial que tenía la colección en el que se nota que los autores han disfrutado y han querido hacer disfrutar a los lectores. En todo ello ha sido clave, claro, el desempeño al dibujo de David Marquez, uno de los mejores dibujantes actuales de la antigua Casa de las Ideas que uno sospecha no tiene el reconocimiento que merece su excelsa labor y que realiza en estos Defensores su mejor trabajo hasta la fecha, con la dificultad adicional que implica trabajar en una serie de grupo.

Si por algo destacan estos Defensores de Bendis/Marquez es por lo tremendamente desenfadados que resultan, si, se esa contando una historia muy seria, con vidas en juego y peligros por doquier, pero la espontaneidad, la química (aquí si) que trasmiten los personajes, lo dinámico de la acción y el tono en general es el de unos amigos que se juntan para conseguir detener una amenaza para su ciudad pero que pueden pasarlo bien por el camino. La trama se desarrolla con un Wilson Fisk dejando (una vez más y van...) de ser Kingpin y con ella la aparición de toda una serie de aspirantes al trono que traerán el caos a las calles.

De entre los presuntos herederos destacaran tres, Iguana, venido del pasado del Luke Cage y aparentemente muerto, regresa ahora más poderoso que nunca y con conexiones y apoyas difíciles de explicar. Será la principal amenaza durante estos 10 cómics y tendrá momentos de autentico impacto disparado a quemarropa a Jessica Jones, envenenando a Luke Cage y en apariencia rompiendo la espalda (en un escena muy en plan Bane) a Danny Rand. En segundo lugar estarán la Gata Negra y su lugarteniente Cabeza de Martillo que vivirán un enorme cambio de estatus y que están atrapados entre dos fuegos. Por ultimo y casi a modo de epilogo tendremos a Parker Robbins, alias El Encapuchado, uno de los villanos fetiches de Bendis y que descubrirá que si él tiene muchos conexiones con los villanos, estos Defensores las tienen con los héroes. Por supuesto el propio Fisk tendrá también un papel destacado en la sombra, como marionetista supremo.

A lo largo de estos 10 números Benids y Marquez no dudaran en usar a todo aquel personaje que pueda encajar en la serie y/o les apetezca tratar, así personajes como Masacre o el Punisher (que no sale nada bien parado en manos de Bendis) jugaran un papel de contrapunto cómico (si el Punisher también) y gente como Misty Knight o Elektra (brutal su combate con Danny, lastima que lleve el traje de la serie de TV) jugaran también su rol. El enfoque desenfado de la colección, al que se hacía alusión más arriba se puede ver también en como Bendis juega con la identidad nuevamente secreta de DD (que para disgusto de Luke resulta no ser Gary el boxeador) pese a que esta claro que el autor de Torso no se esta leyendo la etapa de Soule con el personaje y no sabe muy bien como debería funcionar el desenmascaramiento del mismo. También juega con el nombre del grupo aludiendo a que estos nos Los Defensores de la Gárgola...personaje que sin embargo terminará apareciendo en la colección en todo un homenaje al mítico grupo de los 70/80 de Marvel.

En definitiva, los Defensores es una colección fresca, que pese a que trata temas graves (drogas, delincuencia, guerra de bandas...) lo hace con un tono desenfadado a lo que contribuye un dibujo más luminoso de lo que cabría esperar, que se aleja de la sordidez y el tono más noir de, por ejemplo, la etapa de Bendis en DD y que muestra el potencial de un concepto y unos personajes para hacer algo divertido e interesante y que tal vez en algún momento pueda ser rescatado. Sea como sea estos 10 números han estado francamente bien y es una gran despedida/homenaje a los más de tres lustros el guionista lleva, de una forma un otra, trabajando con ellos.

miércoles, 11 de julio de 2018

Daredevil: Tribunal Supremo.

Panini por fin ha decido meter el acelerador a la edición de Daredevil en España y las distancias con los USA se van reduciendo. Este tomo recopila dos sagas, con 8 números USA de la colección del personaje, en concreto los 21 al 28 del volumen 5 del personaje.

A estas alturas de su etapa Soule ha conseguido dejar ya varias cosas claras, primero tiene un plan a largo plazo en el que las piezas van encajando poco a poco, segundo le encanta jugar con las expectativas del lector y con las ideas preconcebidas en torno a su etapa y tercero que el inicio haya sido flojo no significa que su etapa a nivel global este siendo así, ya que su crecimiento en fuerza e interés es innegable.

Cuando se supo que Soule iba a ser el guionista de Daredevil, siendo como es abogado (y ejercitante) se pensó que el tema legal iba a estar en primer plano y que la faceta como abogado de Matt iba a ser central. Las expectativas fueron desafiadas desde el principio cuando Soule hizo que Matt se pasase a la fiscalía de Nueva York y pronto esta nueva faceta del personaje quedo enterrada en un segundo plano mientras se iba desarrollando el misterio en torno al principal foco de atención de la primera parte de su etapa: como Daredevil había conseguido recuperar su identidad secreta.

Resuelto con acierto el gran misterio es ahora si, entrado el segundo año de su etapa, cuando Soule decide centrarse en la nueva vida de Matt como fiscal, lo hace una vez más desafiando las expectativas y creando una situación que potencialmente puede tener importantes repercusiones en todo el Universo Marvel. Lo hace además jugando con las reglas no escritas en torno a la “alegalidad” con la que operan los superhéroes en el UM siempre en esa fina línea que separar el vigilantismo de la colaboración ciudadana, Matt se marca un órdago a la grande (lo que también viene a mostrar el carácter del personaje) y lo hace además recuperando la relación con uno de los secundarios clave de la serie: Foggy Nelson. No será el único regreso, también lo hará el clásico (e insuperable, por muy chulo que sea el diseño de Garney) traje rojo de Daredevil cuando este ha de declarar ante el tribunal para conseguir un precedente histórico.

Varias cosas son interesantes en esta saga, para empezar la relación entre Matt y Foggy y la explicitación, por fin, del motivo de su enfrentamiento: Foggy no entiende como Matt ha dejado pasar la segunda oportunidad que ha recibido al recuperar su identidad secreta, como ha vuelto a ser Daredevil mintiendo a todo el mundo y como ha podido dejar a Kirsten sin más. Matt por su parte lo ha apostado todo a esta jugada y de la misma forma que si triunfa puede cambiarlo todo, si pierde habrá renunciado a su vida por nada. Por otro lado la saga consigue transmitir también,sin hacerse pesada o aburrida la fascinación del guionista por el sistema legal americano y la reverencia casi religiosa ante el Tribunal Supremo del mismo. Lo mejor es que también se deja a la claras las limitaciones del sistema y sus contradicciones y múltiples taras.

El tomo como decíamos arriba incluye también una segunda saga, de tres números en este caso. En ella regresa el supuesto dibujante regular de la colección, un magnifico Ron Garney que apenas si ha dibujado 1/3 de los cómics de esta etapa. En la saga, se recupera a la Mano y la Bestia y se reestablece la relación entre Daredevil y Punto Ciego tras lo acaecido en Arte Oscuro. La historia tiene en si mucho menos interés que la de Tribunal Supremo que da titulo al tomo (aunque esta mucho mejor dibujada), pero es importante para alejar a Matt de Nueva York el tiempo suficiente como para que no pueda hacer nada para evitar la bomba con la que se cierra el tomo y que ya apunta cosas muy interesantes para el siguiente.

martes, 29 de mayo de 2018

Daredevil: Identidad.

Cuarto tomo de Panini de la etapa Soule al frente de los guiones del hombre sin miedo, que recopila en este caso los números 15 al 20 USA y que viene a responder la gran incógnita que ha configurado esta nueva etapa desde el principio.

El relanzamiento de Daredevil tras la etapa Waid de la mano de Charles Soule y Ron Garney tuvo como principal foco de atención el que el personaje recuperaba su identidad secreta, perdida de la cual se había convertido de una forma u otra en el centro de la colección desde la ya lejana etapa Bendis. Volver a meter al genio en la botella y sobre todo la forma en la que esto se hacía, era el punto de interés focal de una etapa que se veía de nuevo lastrada por una decisión que seguía condicionado la colección sin visos claros de resolución.

La idea de revelar la identidad del héroe, que tanto juego dio durante la época Bendis/Maleev, se había convertido en un lastre para un personaje que al quedar expuesto había perdido parte de su esencia. Sin embargo parecía que Waid y Samnee habían conseguido equilibrar la situación y por fin había hecho que el personaje mirara hacía adelante. El que Soule empezase su etapa agitando de nuevo el avispero no era buena señal y más tras unos primeros números en la serie en la que lo único destacado era el excelente dibujo de Garney, con un guionista que no terminaba de pillarle el punto a la colección.

Sin embargo sin aún con sus peros, ya en el tomo anterior Soule parecía ir creciendo y supo construir una saga interesante, es en este tomo cuando viene a confirmar que su etapa en Daredevil puede que no sea el desastre que en un principio apuntaba. Lejos de mefistazos ridículos que van contra la misma esencia del personaje (gracioso el guiño al tema cuando Matt trata de buscar ayuda para recuperar su identidad y le sugieren a Mefisto...”no gracias, no estoy tan desesperado”), Soule hunde sus historia en acontecimientos narrados en la etapa anterior y de forma totalmente lógica consigue tanto recuperar la identidad secreta del personaje como dotar a toda la etapa de un peligroso villano de fondo que es consciente de todo lo que ha pasado y que intenta jugar con la vida de Matt/Daredevil.

Lo mejor de este tomo sin embargo no esta en la brillante forma en la que Daredevil recupera su identidad, si no en como, por fin, el guionista demuestra haber pillado el punto al personaje con un viaje al interior de su cabeza en el que se da un repaso a sus diferentes “identidades” y se muestra la tremenda fuerza de voluntad de un héroe que ha hecho de eso su seña de identidad desde el tan mítico como lejano Daredevil #7 (fecha de portada de abril de 1965).

Ahora soltado ya el lastre del gran secreto que había configurado el inicio de la etapa, Soule será más libre para poder contar su historia sin tener esa bomba de relojería condicionando todo lo que escribía. Y es que si bien es cierto que la idea de primero dejar crecer el nuevo estatus que el guionista deseaba crear antes de soltar la “bomba” tiene sentido argumentalmente, su etapa ha estado totalmente condicionado por la necesidad de respuestas ante la recuperación de al identidad secreta de Daredevil. Dada esa respuesta es momento, ahora si, de mirar hacia adelante.

En el debe si acaso señalar el dibujo, no por su falta de calidad, ni mucho menos, si no por el continuo baile de artistas que aunque cortados por un mismo patrón ha impedido que la colección tenga una estabilidad necesaria para crecer y consolidarse como una etapa solida. Y es que en los últimos años del cuernecitos si encontramos esa solidez en etapas tales como Bendis/Maleev, Brubaker/Lark o más recientemente Waid/Samnee. Es unas lastima que un dibujante de la talla de Ron Garney no haya podido dar esa estabilidad y más ahora que el propio dibujante ha anunciado su marcha de la colección. Esperemos que con su sustituto llegue al fin la anhelada estabilidad.

domingo, 21 de enero de 2018

“Mis Comis” de 2017.

Este año, tal vez porque me he centrado más en las reediciones y en conseguir material antiguo de Marvel que en las novedades propiamente dichas me ha costado algo más elaborar un top. Pero siempre acaban saliendo maravillas que destacan y al final estas han sido las cinco novedades que más me gustaron del mundo del cómic el año pasado.

5.- Klaus de Gran Morrison y Dan Mora (Panini/BOOM! Studios): No es desde luego el mejor trabajo de Morrison, es más está lejos de ser un cómic que represente lo que suele hacer Morrison en el medio, y sin embargo es un cómic maravilloso. Contribuye mucho a ello el magnífico trabajo de Dan Mora, todo un descubrimiento, un autentico portento narrativo que un estilo claramente influenciado por la animación disneyana consigue dar al cómic un acabado formal que le hace destacar en un simple vistazo. Además Morrison traza un guion donde la aventura y la lucha contra la injusticia están en primer plano. Un cómic simple, pero tremendamente bien escrito, con un interesante subtexto sobre el paganismo, el autentico origen de la navidad y el control y oscurantismo traído por la iglesia.

4.- El caballero oscuro III: La raza Superior de Brian Azzarello/Frank Miller y Andy Kubert (ECC/DC Comics): Si ya el año pasado logro entrar en el top cinco este año con su conclusión no podía ser menos. Está claro que este DK III está muy lejos de la influencia y relevancia del DK original, no es desde luego un cómic adelantado a su tiempo como lo fue el DK II. También está claro que más allá de su labor (desatascada casi siempre) en las historias de complemento, en DK III el trabajo de Miller ha sido más el de consultor y el de diseñador global de la trama que no es de guionista. Todo esto no impide que este El caballero oscuro III: La raza Superior sea un magnifico cómic de superhéroes muy bien escrito y muy bien dibujado donde Superman tiene tanto protagonismo o más que Batman y donde los héroes han de hacer frente a una peligrosa amenaza fundamentalista lo que en cierta medida enlaza con Holy Terror pero de manera mucho más sutil e inteligente.

3.-Omega Men de Tom King y Barnaby Bageda (ECC/DC Comics): Realmente potente el año de Tom King en España, no solo hemos visto la conclusión de su soberbia Visión con su segundo tomo a primeros de año si no que también ha arrancado con fuerza su muy interesante etapa en Batman tras un inicio algo titubeante, además claro de la publicación del segundo tomo de la también magnifica El Sheriff de Babilonia. De todo su trabajo publicado este año me quedo sin embargo con estos Omega Men que tanto ha tardado ECC en traer a España. Una amarga historia de marcado tono político sobre las dictaduras, el genocidio y las revoluciones que no deja títere con cabeza mostrando como el ejercicio del poder sin control solo lleva al desastre. Además sin Dan Mora en Klaus fue un descubrimiento Barnaby Bageda lo es aún más con un dibujo brutal tanto en fuerza como en narración.

2. - The Wiked and the Divine de Kieron Gillen y Jaime McKelvie (Norma/Image Comics): Desde su colaboración en la muy sorprendente Jóvenes Vengadores de Marvel, la pareja Gillen/McKelvie ha sido una de las parejas artísticas que con más interés he seguido, a la altura de la Brubaker/Philips y quizá solo un poco por debajo de la de Morrison/Quitely. Este The Wiked and the divine es una obra de marcado carácter pop, donde la música, el fenómeno fan y la sociedad tremendamente mediática y tecnológica en la que vivimos se mezcla con éxito e interés con la magia y los dioses. Partiendo de una idea típica en torno a quien lo hizo, el cómic aparece como un certero reflejo de nuestra época de adoración a los famosos y ultrainformación. Dos tomos han caído este año a cada cual mejor.

1.- Provindece Lo innombrable de Alan Moore y Jacen Burrows (Panini/Avatar Press): Un poco lastrado por el excesivamente estático dibujo de Burrows, Alan Moore propone una relectura de la obra de Lovecraft en clave no solo sexual, pero si situando el sexo en el cetro que consigue tornarse en una de las más complejas, inteligentes y fieles interpretaciones del creador de los Mitos de Cthulhu. Providence aparte de cómo cómic funciona como ensayo sobre el trabajo de Lovecraft y el tipo de terror que este escribía tan diferente del de sus antecesores, consigue en su final englobar casi todo el trabajo de Moore sobre Lovecraft en una única visión teniendo un cierre tan satisfactoria como sorprendente. Sin duda el cómic del año.

Fuera se han quedado cosas tan interesantes como el Trees de Warren Ellis y Jason Howard una obra compleja que apenas si presente el escenario en su primer tomo pero que deja con ganas de más, The Unwritten: Tommy Taylor y el barco que se hundió dos veces, un portentoso cómic de Mike Carey y Peter Gross que sirve de precuela a esa maravilla que es The Unwritten (cuyo último tomo también cayó este año) pero que conviene leer después, La Patrulla Condenada de Gerald Way y Nick Derrintong un precioso homenaje a la Patrulla de Morrison con entidad propia, o las nuevas entregas que han caído este año de varias series de Image todas ellas de enorme calidad, Lazarus, Paletos Cabrones, Inyección, Ciencia Oscura, Saga o Paper Girls. Además claro de la nueva y muy esperada entrega de Invencible. Si, al final podría haber hecho un top ten pero prefiero hacer un solo post y no tan largo.