Llega a sus fin en España el último gran evento DC, tal vez el más polémico de los últimos años, no tanto por si mismo sino por todo aquello que ha generado tras su final y que aquí veremos desde el mes que viene.
En universos de ficción con vocación continuista e integradora como son los de Marvel o DC jugar con la idea de mundos alternativos, de pequeños cambios en la historia que lo alteran todo es sin duda muy atractivo. Por ese camino se puede situar a los principales personajes del cosmos de ficción en cuestión, en situaciones nunca antes imaginadas y que probablemente nunca se verán en la continuidad normal, debido precisamente a su vocación de perdurar en el tiempo. Este tipo de historias, tan abundantes en el género superheróico, tiene una clara tendencia a sufrir lo que se podría llamar el “síndrome What if?”. Y es que en aquella mítica cabecera Marvel, donde se planteaba la idea de como hubieran sido las cosas si tal o cual acontecimiento no hubiera pasado como paso, el continuo abuso de cataclismos, situaciones brutalmente dramáticas y muertes de algunos de los principales personajes Marvel, eran el pan de cada día. El que no hubiera ningún limite, puesto que la historia allí planteada no iba a seguir, hacía que los finales atroces para alguno de los principales héroes de la casa superaran con creces a los finales felices (que alguno hubo). Casi como si los autores quisieran vengarse de unos personajes a los que en la continuidad normal no podían hacerles lo que en los What if? si.
Este tipo de historias han encontrado también proyectos más ambiciosos que han buscado repercutir en la continuidad tradicional, tal vez en el más conocido de ellos se la Era de Apocalipsis mutante, una saga que en los 90 supuso un autentico boom y que aún hoy es recordada y revindicada con cariño por los aficionados. Más recientemente tendríamos el ejemplo de Dinastía de M, de nuevo en Marvel, una historia que pese a sus limitaciones es el evento que más repercusiones ha tenido en el Universo Marvel y donde en gran medida se asientan las bases del Avengers vs X-Men que asoma en el horizonte.
Todo esto nos lleva a Flashpoint, el mundo alternativo creado por Geoff Johns y Andy Kubert y que recientemente ha finalizado en España de la mano de ECC. La historia como Dinastía de M, como la Era de Apocalipsis, parte de la idea de que alguien ha alterado algo en el pasado que ha creado ecos en el presente dando como resultado (no podía ser de otra manera) un mundo atroz y sin esperanza. En el caso de Flashpoint asistimos a un mundo en guerra, donde Wonder Woman y Aquaman han entrado en conflicto destruyendo casi toda Europa, donde no hay un Superman que sirva de referente moral y donde un Batman más desquiciado que nunca no duda en asesinar sin piedad a sus enemigos. En este contexto solo Flash (como Bishop en la Era de Apocalipsis o Lobezno en Dinastía de M) es consciente de que algo va mal, de que el mundo no es como tiene que ser y de que probablemente el sea el único que pueda poner las cosas en su sitio.
El concepto no es desde luego original pero ese no es el problema de Flashpoint, el problema es que estamos ante un cómic concebido con una idea: relanzar el Universo DC desde... ¿5?, para lo cual la calidad intrínseca de la miniserie es irrelevante. Es solo un medio para obtener un fin y a lo largo de todo el cómic se plasma la idea de que lo que aquí se esta narrando ni tiene excesivo interés ni va ir más allá de la última página del cómic. Lo que termina haciendo que nos encontremos ante un tebeo profundamente convencional en el que realmente no importa demasiado el destino de la inmensa mayoría de los personajes que en el aparecen y al que ni siquiera se le puede conceder el que sea entretenido. Demasiado fragmentada, la miniserie no parece apenas sostenerse por si misma para mostrar un mundo coherente. Se supone que este se construye en las distintas miniseries que surgen a sus alrededor, pero lo cierto es que (al igual que sucedía en Dinastía de M) lo que se muestra en la miniserie central no es lo suficientemente atractivo como para querer profundizar en el apocalíptico mundo imaginado por el guionista de La Noche Más Oscura.
Con todo no se puede decir que Flashpoint sea un cómic fallido, más bien al contrario, ha cumplido con creces el objetivo para el que nació: dejar el Universo DC en disposición de un relanzamiento multipublicitado con el polémico New 52 que el mes que viene inicia su desembarco en España. El que solo haga con apenas la mitad de las series que lo componen viene a demostrar la oportunidad que DC ha desaprovechado para construir algo nuevo y sorprendente, tomando camino tan trillados como por los que se circula a lo largo de Flashpoint.
sábado, 28 de abril de 2012
martes, 24 de abril de 2012
Junto al rey del sueño, conversaciones con Neil Gaiman y sus colaboradores.
En los últimos meses he estado leyendo bastantes libros teóricos acerca del mundo del cómic. Este de Neil Gaiman ha sido sin duda uno de los más interesantes ya que no solo se centra en el autor británico si no que al entrevistar a algunos de sus principales colaboradores permite mostrar tanto el carácter y la forma de trabajar del guionista como algunas de las claves del funcionamiento del mundo editorial por dentro.
Publicado por Norma Editorial hace unos años, Junto al rey del sueño se estructura en torno a entrevistas que el autor, Joseph McCabe hace a Gaiman (que abren y cierran el libro) y alguno de sus principales colaboradores a lo largo de los años. El libro se centra fundamentalmente en la génesis y el desarrollo de la que aún hoy es la obra más importante del guionista británico: The Sandman. Pero también va más allá ahondando en las diferentes facetas creativas del guionista de Violent Cases, con entrevistas a gente como el músico Alice Cooper (para quien escribiría el cómic La Última Tentación de Alice Cooper) o el novelista Terry Pratchett (con quien coescribiria el libro Buenos Presagios).
Resulta curioso comprobar como en casi todas las artes abundan los ejemplos de obras maestras que surgen un poco por casualidad, allí donde menos son esperadas y en cierta medida tal es el caso de The Sandman. Nacida bajo la premisa recuperar a un personaje olvidado del Universo DC y al principio plenamente integrado en el mismo, The Sandman se fue transformando pronto en algo mucho más grande, borrando desde el principio su presunta premisa inicial y situándose mucho más allá del universo de ficción que le diera cobijo. Daría de paso origen a todo un sello editorial y su influencia y recuerdo aún se palpan en el cómic comercial americano, con una forma mucho más adulta, oscura y sensible de acercarse a lo fantástico.
Gaiman deja claro desde un principio la enorme influencia del Swamp Thing de Alan Moore para su trabajo a la vez que señala que aunque tenía claro el principio y el final de la obra, no lo tenía tanto su desarrollo y desde luego no esperaba el enorme éxito y prestigio que le proporcionaría el cómic. Sin embargo desde el momento en que fue consciente de este éxito y con el apoyo de su editora pudo en todo momento hacer en The Sandman todo aquello que quería hacer a parte de colaborar con prácticamente todos los autores con los que quiso colaborar. Una libertad creativa, producto primero de ser un cómic supuestamente menor por el que nadie se interesaba y asentada luego por el éxito obtenido, que explica en gran medida lo especial que es The Sandman. Todo un cómic de autor en el corazón del mainstream.
De las diferentes entrevistas que componen el libro me llama la atención la de Sam Kieth, que se muestra tremendamente agradecido a Gaiman por acreditarlo como cocreador (el mismo considera que no debería haber sido así) a la par que señala que nunca se termino de sentir a gusto en el cómic. Ni con el tono del mismo ni con el tipo de guión completo de Gaiman, pese a señalar (al igual que casi todos los autores que pasan por el libro) que el guionista de Orquídea Negra siempre se mostraba muy abierto a sugerencias. Kieth considera que sus estilo, su forma de enfocar el medio no terminaba de pegar con la colección de ahí su salida tras el primer arco argumental. También resulta interesante la entrevista a Karen Berger, que sirve de paso para conocer los orígenes del sello Vertigo, destinado en un principio tanto a agrupar a aquellos cómics con “una sensibilidad especial” casi siempre surgidos de la mano de guionista venidos del Reino Unido, como a proteger la libertad creativa de estos con el sello de “recomendado para lectores adultos”. Berger relata como se posiciono siempre en defensa y parapeto de Gaiman, algo que el propio guionista corrobora diciendo que toda su relación con DC pasaba únicamente por Berger, lo que facilito enormemente su labor.
En general las entrevistas están muy bien planteadas, se nota que McCabe sabe de lo que habla haciendo preguntas interesantes, combinando momentos de distensión con preguntas más incisivas, lo que permite que los distintos artistas entrevistados se explayen a gusto profundizando en los interiores del mundo editorial (no solo del cómic) y consiguiendo que los entrevistados se sientan cómodos, lo que se trasmite a lo largo de todo el texto. Y es que para una buena entrevista tanto como el entrevistado es clave el entrevistador, sus conocimientos y su capacidad para profundizar en temas relevantes.
El libro también viene a demostrar que aunque esta claro que el trabajo por el que Gaiman es y probablemente será más recordado es por The Sandaman, esta no es ni mucho menos su única obra, ni desde luego la única que merezca la pena. Así el libro nos muestra a un Gaiman multidisciplinar, letrista de diferentes grupos, novelista, poeta, ávido lector y dotado de un amplio bagaje cultural, lo que tiene un claro reflejo en todo su trabajo. Obras como Orquidea Negra, American Gods, Los Libros de la Magia, Coraline, Mr. Punch o incluso trabajos menores como 1602 (el libro incluye un entrevista a Andy Kubert) vienen a señalar a Gaiman como un autor inquieto, con un estilo propio claramente reconocible y cuyo trabajo siempre tiene un mínimo de calidad que le hace como poco destacar por encima de la media. Muy lejos desde luego de lo que muchos califican como “autor de una única obra”.
Publicado por Norma Editorial hace unos años, Junto al rey del sueño se estructura en torno a entrevistas que el autor, Joseph McCabe hace a Gaiman (que abren y cierran el libro) y alguno de sus principales colaboradores a lo largo de los años. El libro se centra fundamentalmente en la génesis y el desarrollo de la que aún hoy es la obra más importante del guionista británico: The Sandman. Pero también va más allá ahondando en las diferentes facetas creativas del guionista de Violent Cases, con entrevistas a gente como el músico Alice Cooper (para quien escribiría el cómic La Última Tentación de Alice Cooper) o el novelista Terry Pratchett (con quien coescribiria el libro Buenos Presagios).
Resulta curioso comprobar como en casi todas las artes abundan los ejemplos de obras maestras que surgen un poco por casualidad, allí donde menos son esperadas y en cierta medida tal es el caso de The Sandman. Nacida bajo la premisa recuperar a un personaje olvidado del Universo DC y al principio plenamente integrado en el mismo, The Sandman se fue transformando pronto en algo mucho más grande, borrando desde el principio su presunta premisa inicial y situándose mucho más allá del universo de ficción que le diera cobijo. Daría de paso origen a todo un sello editorial y su influencia y recuerdo aún se palpan en el cómic comercial americano, con una forma mucho más adulta, oscura y sensible de acercarse a lo fantástico.
Gaiman deja claro desde un principio la enorme influencia del Swamp Thing de Alan Moore para su trabajo a la vez que señala que aunque tenía claro el principio y el final de la obra, no lo tenía tanto su desarrollo y desde luego no esperaba el enorme éxito y prestigio que le proporcionaría el cómic. Sin embargo desde el momento en que fue consciente de este éxito y con el apoyo de su editora pudo en todo momento hacer en The Sandman todo aquello que quería hacer a parte de colaborar con prácticamente todos los autores con los que quiso colaborar. Una libertad creativa, producto primero de ser un cómic supuestamente menor por el que nadie se interesaba y asentada luego por el éxito obtenido, que explica en gran medida lo especial que es The Sandman. Todo un cómic de autor en el corazón del mainstream.
De las diferentes entrevistas que componen el libro me llama la atención la de Sam Kieth, que se muestra tremendamente agradecido a Gaiman por acreditarlo como cocreador (el mismo considera que no debería haber sido así) a la par que señala que nunca se termino de sentir a gusto en el cómic. Ni con el tono del mismo ni con el tipo de guión completo de Gaiman, pese a señalar (al igual que casi todos los autores que pasan por el libro) que el guionista de Orquídea Negra siempre se mostraba muy abierto a sugerencias. Kieth considera que sus estilo, su forma de enfocar el medio no terminaba de pegar con la colección de ahí su salida tras el primer arco argumental. También resulta interesante la entrevista a Karen Berger, que sirve de paso para conocer los orígenes del sello Vertigo, destinado en un principio tanto a agrupar a aquellos cómics con “una sensibilidad especial” casi siempre surgidos de la mano de guionista venidos del Reino Unido, como a proteger la libertad creativa de estos con el sello de “recomendado para lectores adultos”. Berger relata como se posiciono siempre en defensa y parapeto de Gaiman, algo que el propio guionista corrobora diciendo que toda su relación con DC pasaba únicamente por Berger, lo que facilito enormemente su labor.
En general las entrevistas están muy bien planteadas, se nota que McCabe sabe de lo que habla haciendo preguntas interesantes, combinando momentos de distensión con preguntas más incisivas, lo que permite que los distintos artistas entrevistados se explayen a gusto profundizando en los interiores del mundo editorial (no solo del cómic) y consiguiendo que los entrevistados se sientan cómodos, lo que se trasmite a lo largo de todo el texto. Y es que para una buena entrevista tanto como el entrevistado es clave el entrevistador, sus conocimientos y su capacidad para profundizar en temas relevantes.
El libro también viene a demostrar que aunque esta claro que el trabajo por el que Gaiman es y probablemente será más recordado es por The Sandaman, esta no es ni mucho menos su única obra, ni desde luego la única que merezca la pena. Así el libro nos muestra a un Gaiman multidisciplinar, letrista de diferentes grupos, novelista, poeta, ávido lector y dotado de un amplio bagaje cultural, lo que tiene un claro reflejo en todo su trabajo. Obras como Orquidea Negra, American Gods, Los Libros de la Magia, Coraline, Mr. Punch o incluso trabajos menores como 1602 (el libro incluye un entrevista a Andy Kubert) vienen a señalar a Gaiman como un autor inquieto, con un estilo propio claramente reconocible y cuyo trabajo siempre tiene un mínimo de calidad que le hace como poco destacar por encima de la media. Muy lejos desde luego de lo que muchos califican como “autor de una única obra”.
viernes, 20 de abril de 2012
Vengadores contra la Patrulla X: ¿nuevo cambio de ciclo?
Este post también lo escribí para un concurso de Zona Negativa, en este caso de Los Vengadores, de nuevo no ha habido suerte y para que no que inédito lo publico aquí.
Que Los Vengadores sean el centro del Universo Marvel es lo más normal del mundo, de hecho dada la naturaleza del grupo, pocos mejor que los autodenominados Héroes más poderosos de la Tierra simbolizan la idea de universo compartido del mismo. Dicho lo cual, no es hasta épocas muy recientes cuando Los Vengadores además de aglutinar el Universo Marvel en torno a si, se han convertido en la franquicia de referencia del cosmos de ficción de la antigua Casa de la Ideas, superando a unos mutantes que sin embargo parecen recuperar terreno a pasos agigantados en los últimos meses.
Todo esto empezó con la tan denostada Vengadores Desunidos, una historia que para bien o para mal ha configurado las bases sobre la que se ha asentado esta era de esplendor, cuando menos comercial, de la franquicia vengadora. En la historia que supuso la llegada de Bendis, Los Vengadores no hicieron frente a una poderosa amenaza que pusiera en jaque el mundo cuando no el universo mismo, no, hicieron frente a un problema que había surgido dentro de ellos mismos, un problema que no supieron ver y combatir a tiempo y que termino estallándoles es en la cara. La Bruja Escarlata desquiciada por la perdida de sus hijos termino volviéndose contra sus amigos en una orgía de sangre y destrucción (que el tiempo ha dejado en nada, pero ese es otro tema) que inició una larga etapa en la que los héroes estarían más preocupados de combatirse entre si que de combatir el mal.
Analizando brevemente los eventos que han configurado gran parte del siglo XXI marvelita, nos encontramos con Dinastía de M (sobre esta volveremos más adelante) que no es más que una prolongación de Desunidos de nuevo con la Bruja Escarlata de por medio. Después pasaríamos a la Civil War, donde los superhéroes se dividirían en dos bandos aparentemente irreconciliables (el tiempo una vez más, dejaría todo esto en agua de borrajas). Seguiríamos con World War Hulk, donde una vez más tendríamos héroes combatiendo héroes. Y aunque si bien es cierto en Invasión Secreta parecía que por fin los héroes hacían lo que se les supone, no es menos cierto que en Asedio de nuevo es un héroe, un vengador (El Vigía en este caso) quien termina destruyendo Asgard. Así y tras el paréntesis de Miedo Encarnado (el evento más “clásico” de lo que va de siglo) ahora con Avengers versus X-Men las cosas parecen volver por los cauces trazados en Desunidos. Visto con algo de perspectiva no deja de resultar curioso que Los Vengadores se hayan tornado en el epicentro del Universo Marvel a base de combatirse entre ellos, como por otro lado resulta llamativo que por primera vez en décadas los mutantes hayan ido a rebufo del Capi y compañía, no solo desde un punto de vista comercial, si no incluso creativo.
La franquicia mutante otrora dominadora absoluta de las listas de venta y ferozmente independiente del conjunto del Universo Marvel, empezó poco después de Desunidos no solo a relacionarse más con el resto del cosmos marvelita si no a quedar en gran medida subordinada a Los Vengadores y a lo que allí se trazaba. Y es que si como decíamos antes Dinastía de M fue en gran medida una prolongación de Desunidos, para los mutantes fue mucho más, supuso situarse al borde mismo de la extinción y marco el devenir de sus existencia desde entonces. Desde este punto de vista es remarcable el que a día de hoy, pese al hipe que generó Civil War sea Dinastía de M y no aquella, el evento que sigue gozando de más repercusión, aunque ese también es un análisis que deberá quedar para otro día.
Afrontando el reto de lucha por la supervivencia como especie, los mutantes liderados por un Cíclope cada vez más radicalizado se han visto obligados a adoptar medidas desesperadas que editorialmente han venido en gran medida configuradas por lo que se hacía primero en las páginas de Los Vengadores. Así si Dinastía de M, una historia surgida de los Los Vengadores, marco el pistoletazo de salida del actual estatus mutantes, desde entonces estos han tenido sus propios Desunidos, que acabo con el traslado a San Francisco y la refundación de La Patrulla X, se aproximan a su propia Civil War con Cisma y lo hacen en lo que se antoja como un Asedio que recuerda al que sufrió Asgard en su momento.
Todo esto parece culminar ahora con una nuevo megaevento, que no por excesivo (van demasiados ya desde que empezó todo esto), deja de tener su lógica dentro del Universo Marvel que se ha construido estos añosI: Avengers vs X-Men, héroes frente a héroes, la constante de lo que va de siglo en Marvel y que desde un punto de vista editorial llega en un momento la mar de interesante. Y es que tras años de dominio, ya son varios los meses en los que los mutantes parecen superar en ventas a Los Vengadores situándose de nuevo como favoritos del público. Uno de los elementos más atractivos del evento sera comprobar cual de las dos franquicias sale más reforzada del mismo, y es que en juego esta el (simbólico si queremos) premio de situarse en el corazón mismo de uno de los universos de ficción más estimulantes jamás creados.
Que Los Vengadores sean el centro del Universo Marvel es lo más normal del mundo, de hecho dada la naturaleza del grupo, pocos mejor que los autodenominados Héroes más poderosos de la Tierra simbolizan la idea de universo compartido del mismo. Dicho lo cual, no es hasta épocas muy recientes cuando Los Vengadores además de aglutinar el Universo Marvel en torno a si, se han convertido en la franquicia de referencia del cosmos de ficción de la antigua Casa de la Ideas, superando a unos mutantes que sin embargo parecen recuperar terreno a pasos agigantados en los últimos meses.
Todo esto empezó con la tan denostada Vengadores Desunidos, una historia que para bien o para mal ha configurado las bases sobre la que se ha asentado esta era de esplendor, cuando menos comercial, de la franquicia vengadora. En la historia que supuso la llegada de Bendis, Los Vengadores no hicieron frente a una poderosa amenaza que pusiera en jaque el mundo cuando no el universo mismo, no, hicieron frente a un problema que había surgido dentro de ellos mismos, un problema que no supieron ver y combatir a tiempo y que termino estallándoles es en la cara. La Bruja Escarlata desquiciada por la perdida de sus hijos termino volviéndose contra sus amigos en una orgía de sangre y destrucción (que el tiempo ha dejado en nada, pero ese es otro tema) que inició una larga etapa en la que los héroes estarían más preocupados de combatirse entre si que de combatir el mal.
Analizando brevemente los eventos que han configurado gran parte del siglo XXI marvelita, nos encontramos con Dinastía de M (sobre esta volveremos más adelante) que no es más que una prolongación de Desunidos de nuevo con la Bruja Escarlata de por medio. Después pasaríamos a la Civil War, donde los superhéroes se dividirían en dos bandos aparentemente irreconciliables (el tiempo una vez más, dejaría todo esto en agua de borrajas). Seguiríamos con World War Hulk, donde una vez más tendríamos héroes combatiendo héroes. Y aunque si bien es cierto en Invasión Secreta parecía que por fin los héroes hacían lo que se les supone, no es menos cierto que en Asedio de nuevo es un héroe, un vengador (El Vigía en este caso) quien termina destruyendo Asgard. Así y tras el paréntesis de Miedo Encarnado (el evento más “clásico” de lo que va de siglo) ahora con Avengers versus X-Men las cosas parecen volver por los cauces trazados en Desunidos. Visto con algo de perspectiva no deja de resultar curioso que Los Vengadores se hayan tornado en el epicentro del Universo Marvel a base de combatirse entre ellos, como por otro lado resulta llamativo que por primera vez en décadas los mutantes hayan ido a rebufo del Capi y compañía, no solo desde un punto de vista comercial, si no incluso creativo.
La franquicia mutante otrora dominadora absoluta de las listas de venta y ferozmente independiente del conjunto del Universo Marvel, empezó poco después de Desunidos no solo a relacionarse más con el resto del cosmos marvelita si no a quedar en gran medida subordinada a Los Vengadores y a lo que allí se trazaba. Y es que si como decíamos antes Dinastía de M fue en gran medida una prolongación de Desunidos, para los mutantes fue mucho más, supuso situarse al borde mismo de la extinción y marco el devenir de sus existencia desde entonces. Desde este punto de vista es remarcable el que a día de hoy, pese al hipe que generó Civil War sea Dinastía de M y no aquella, el evento que sigue gozando de más repercusión, aunque ese también es un análisis que deberá quedar para otro día.
Afrontando el reto de lucha por la supervivencia como especie, los mutantes liderados por un Cíclope cada vez más radicalizado se han visto obligados a adoptar medidas desesperadas que editorialmente han venido en gran medida configuradas por lo que se hacía primero en las páginas de Los Vengadores. Así si Dinastía de M, una historia surgida de los Los Vengadores, marco el pistoletazo de salida del actual estatus mutantes, desde entonces estos han tenido sus propios Desunidos, que acabo con el traslado a San Francisco y la refundación de La Patrulla X, se aproximan a su propia Civil War con Cisma y lo hacen en lo que se antoja como un Asedio que recuerda al que sufrió Asgard en su momento.
Todo esto parece culminar ahora con una nuevo megaevento, que no por excesivo (van demasiados ya desde que empezó todo esto), deja de tener su lógica dentro del Universo Marvel que se ha construido estos añosI: Avengers vs X-Men, héroes frente a héroes, la constante de lo que va de siglo en Marvel y que desde un punto de vista editorial llega en un momento la mar de interesante. Y es que tras años de dominio, ya son varios los meses en los que los mutantes parecen superar en ventas a Los Vengadores situándose de nuevo como favoritos del público. Uno de los elementos más atractivos del evento sera comprobar cual de las dos franquicias sale más reforzada del mismo, y es que en juego esta el (simbólico si queremos) premio de situarse en el corazón mismo de uno de los universos de ficción más estimulantes jamás creados.
miércoles, 18 de abril de 2012
“Soy el jodido Batman”
Ya que hace tiempo que no escribo por aquí voy a publicar la reseña que envíe al concurso de Zona Negativa sobre la caja de Frank Miller para que no quede inédita. Esta basada sobre el post que escribí en su día sobre la obra aunque (o al menos eso intente) con otro enfoque.
Vivimos en una sociedad en la que vales tanto como lo último que has hecho. El pasado no cuenta, la rabiosa actualidad y el cinismo inherente a la era de la información ha traído un paradójico resultado: la gente no tiene memoria. Esto que se aplica a tantos ámbitos de la vida tiene su claro reflejo en el mundo del cómic. Pese a todo, uno (tal vez algo ingenuo) pensaba que aún había figuras intocables. Figuras cuya aportación no a un género en concreto, si no al medio como tal harían suponer que, aunque sus últimas obras pudieran ser más o menos discutibles, su trabajo, su trayectoria nunca sería olvidada. Frank Miller parecía jugar en esa liga, sin embargo solo era eso, apariencia. Basto con que tras acomodarse en exceso en su Ciudad del Pecado, Miller regresara al mainstream para hacer DK2, para que muchos saltarán al cuello como aves rapaces en busca de carroña. Miller como siempre, nada acomodaticio, inconformista nato, hizo en DK2 una apuesta arriesgada, un trabajo diferente, plagado de aciertos que sin duda superaban con creces a los errores que hubiera podido cometer, pero claro, se esperaba al Miller de los 80, se esperaba otro DK, olvidando que esa obra ya estaba escrita y dibujada, que ya había marcado una época en su momento y que el escriba de Born Again, no era, ni podía ser el mismo a principios del siglo XXI que a mediados de los 80. Así que Miller hizo lo más valiente, lo que siempre ha hecho por otro lado, hizo lo que dio la gana, y pese a quien pese lo hizo espectacularmente bien.
Con todo estaba claro que fuese como fuese la polémica iba acompañar el siguiente proyecto del guionista de Give Me Liberty y así fue. Su colaboración con Jim Lee en All Star Batman y Robin ha sido criticada hasta la saciedad. Objeto de todo tipo de mofas y befas, se han multiplicado las preguntas del tipo ¿qué le pasa a Miller? Leída la aún inconclusa obra, uno no puede más que esbozar una sonrisa y responder, nada, no le pasa nada. Ahondando un poco más en el tema, a la hora de analizar esta obra hay que tener en cuenta múltiples elementos, el más relevante de los cuales es sin duda el dibujante. Jim Lee autentica superestrella del cómic américo, autor para el que prácticamente se inventó el concepto “hot artist”, símbolo clave de los 90 con todo lo que ello significa (de bueno y de malo) para el cómic de superhéroes, es fundamental para entender lo que Miller pretende con este trabajo.
Si algo ha caracterizado al autor de 300 cuando ha colaborado con otros artistas, es su capacidad de adaptación a los puntos fuertes de su pareja de baile. Lo hizo con el barroco Geoff Darrow en Hard Boiled, con el realista Dave Gibbons en Give Me Liberty o con la maestría narrativa y noir de Mazzuchelli en Año Uno. Y lo hace aquí con Lee en All Star. ¿ y cuales son los puntos fuertes de Lee?, cabría preguntarse. Desde luego no es la narrativa, ni el dinamismo de sus páginas, no, si Lee destaca por algo es por su espectacularidad vacua pero visualmente poderosa. Hombres musculosos siempre posando para la foto, playmates espectaculares que no podrían llevar ropa más ceñida aunque quisieran, acción y explosiones por un tubo, y una fuerza especial que hace que en un vistazo superficial sus defectos pasen desapercibidos. Miller le da a Lee lo que sabe dibujar y lo curioso es que además lo hace escojonandose por el camino de lo peor que tuvieron los 90, de los que como decíamos, para bien o para mal, Lee es un símbolo
Resulta curioso observar los caminos que unen DK, DK2 y All Star. La mala interpretación de la primera por parte de autores mediocres fue una de las “responsables” de los dientes apretados, los héroes inmorales y la oscuridad de los 90 (lo que no deja de resultar curioso, DK es una obra que al final se revela como luminosa y optimista). En DK2, Miller trato en cierta manera de “enmendarse” (no tenía motivo, el no es responsable de la mediocridad ajena, pero ese es otro tema), buscando recuperar la luz, hacer que lo héroes se comportaran como tales y planteando una historia clásica de superhéroes desde una perspectiva, eso si, totalmente moderna y quizá adelantada a su tiempo. En All Star, retoma todas las características de aquellos cómics noventeros y las lleva a su máximo exponente, al extremo (Miller siempre lleva todo al extremo), mostrando lo ridículo de aquel enfoque y riéndose en cierta medida de su pareja de baile en esta obra, y lo hace además en un cómic cargado de mala baba, que recuerda en cierta medida a aquel divertimento sin pretensiones que fue el Spawn/Batman donde colaboraba con otra estrella de los 90: Todd McFarlane.
Lo mejor de todo, lo que demuestra el talento del autor de Ronin es que All Star Batman y Robin se puede disfrutar enormemente como una parodia pasada de vueltas que sin embargo si enlaza con el Batman que nos ha venido mostrando Miller. Así en Año Uno teníamos a un Hombre Murciélago primerizo, aprendiendo a ser lo que llegaría a ser. En DK contábamos con un personaje poderosos y seguro de si mismo, una autentica fuerza de la naturaleza al que sin embargo aún le quedaban cosas por aprender. En DK2 se nos mostraba a un Batman que ya había dado el salto definitivo llevando su guerra a los auténticos villanos de este mundo. En All Star, por su parte, se retrata a un Batman mucho más confiado que en Año Uno, pero aún lejos de lo que veríamos en DK, un personaje que pese a su aparente rudeza y auto confianza, sigue dudando de si mismo y de sus acciones. Visto en conjunto, y para ser un trabajo menor, All Star no deja de tener facetas muy interesantes entre las que sin duda sobresale el que pese a ser un cómic concebido como mero divertimento, Miller consiga hacerlo suyo y enlazarlo con la trayectoria que a lo largo de las décadas ha pergeñado para el cruzado de la capa. Algo solo al alcance de los más grandes, categoría en la que Miller, sigue estando aunque muchos se empeñen en dudarlo.
Vivimos en una sociedad en la que vales tanto como lo último que has hecho. El pasado no cuenta, la rabiosa actualidad y el cinismo inherente a la era de la información ha traído un paradójico resultado: la gente no tiene memoria. Esto que se aplica a tantos ámbitos de la vida tiene su claro reflejo en el mundo del cómic. Pese a todo, uno (tal vez algo ingenuo) pensaba que aún había figuras intocables. Figuras cuya aportación no a un género en concreto, si no al medio como tal harían suponer que, aunque sus últimas obras pudieran ser más o menos discutibles, su trabajo, su trayectoria nunca sería olvidada. Frank Miller parecía jugar en esa liga, sin embargo solo era eso, apariencia. Basto con que tras acomodarse en exceso en su Ciudad del Pecado, Miller regresara al mainstream para hacer DK2, para que muchos saltarán al cuello como aves rapaces en busca de carroña. Miller como siempre, nada acomodaticio, inconformista nato, hizo en DK2 una apuesta arriesgada, un trabajo diferente, plagado de aciertos que sin duda superaban con creces a los errores que hubiera podido cometer, pero claro, se esperaba al Miller de los 80, se esperaba otro DK, olvidando que esa obra ya estaba escrita y dibujada, que ya había marcado una época en su momento y que el escriba de Born Again, no era, ni podía ser el mismo a principios del siglo XXI que a mediados de los 80. Así que Miller hizo lo más valiente, lo que siempre ha hecho por otro lado, hizo lo que dio la gana, y pese a quien pese lo hizo espectacularmente bien.
Con todo estaba claro que fuese como fuese la polémica iba acompañar el siguiente proyecto del guionista de Give Me Liberty y así fue. Su colaboración con Jim Lee en All Star Batman y Robin ha sido criticada hasta la saciedad. Objeto de todo tipo de mofas y befas, se han multiplicado las preguntas del tipo ¿qué le pasa a Miller? Leída la aún inconclusa obra, uno no puede más que esbozar una sonrisa y responder, nada, no le pasa nada. Ahondando un poco más en el tema, a la hora de analizar esta obra hay que tener en cuenta múltiples elementos, el más relevante de los cuales es sin duda el dibujante. Jim Lee autentica superestrella del cómic américo, autor para el que prácticamente se inventó el concepto “hot artist”, símbolo clave de los 90 con todo lo que ello significa (de bueno y de malo) para el cómic de superhéroes, es fundamental para entender lo que Miller pretende con este trabajo.
Si algo ha caracterizado al autor de 300 cuando ha colaborado con otros artistas, es su capacidad de adaptación a los puntos fuertes de su pareja de baile. Lo hizo con el barroco Geoff Darrow en Hard Boiled, con el realista Dave Gibbons en Give Me Liberty o con la maestría narrativa y noir de Mazzuchelli en Año Uno. Y lo hace aquí con Lee en All Star. ¿ y cuales son los puntos fuertes de Lee?, cabría preguntarse. Desde luego no es la narrativa, ni el dinamismo de sus páginas, no, si Lee destaca por algo es por su espectacularidad vacua pero visualmente poderosa. Hombres musculosos siempre posando para la foto, playmates espectaculares que no podrían llevar ropa más ceñida aunque quisieran, acción y explosiones por un tubo, y una fuerza especial que hace que en un vistazo superficial sus defectos pasen desapercibidos. Miller le da a Lee lo que sabe dibujar y lo curioso es que además lo hace escojonandose por el camino de lo peor que tuvieron los 90, de los que como decíamos, para bien o para mal, Lee es un símbolo
Resulta curioso observar los caminos que unen DK, DK2 y All Star. La mala interpretación de la primera por parte de autores mediocres fue una de las “responsables” de los dientes apretados, los héroes inmorales y la oscuridad de los 90 (lo que no deja de resultar curioso, DK es una obra que al final se revela como luminosa y optimista). En DK2, Miller trato en cierta manera de “enmendarse” (no tenía motivo, el no es responsable de la mediocridad ajena, pero ese es otro tema), buscando recuperar la luz, hacer que lo héroes se comportaran como tales y planteando una historia clásica de superhéroes desde una perspectiva, eso si, totalmente moderna y quizá adelantada a su tiempo. En All Star, retoma todas las características de aquellos cómics noventeros y las lleva a su máximo exponente, al extremo (Miller siempre lleva todo al extremo), mostrando lo ridículo de aquel enfoque y riéndose en cierta medida de su pareja de baile en esta obra, y lo hace además en un cómic cargado de mala baba, que recuerda en cierta medida a aquel divertimento sin pretensiones que fue el Spawn/Batman donde colaboraba con otra estrella de los 90: Todd McFarlane.
Lo mejor de todo, lo que demuestra el talento del autor de Ronin es que All Star Batman y Robin se puede disfrutar enormemente como una parodia pasada de vueltas que sin embargo si enlaza con el Batman que nos ha venido mostrando Miller. Así en Año Uno teníamos a un Hombre Murciélago primerizo, aprendiendo a ser lo que llegaría a ser. En DK contábamos con un personaje poderosos y seguro de si mismo, una autentica fuerza de la naturaleza al que sin embargo aún le quedaban cosas por aprender. En DK2 se nos mostraba a un Batman que ya había dado el salto definitivo llevando su guerra a los auténticos villanos de este mundo. En All Star, por su parte, se retrata a un Batman mucho más confiado que en Año Uno, pero aún lejos de lo que veríamos en DK, un personaje que pese a su aparente rudeza y auto confianza, sigue dudando de si mismo y de sus acciones. Visto en conjunto, y para ser un trabajo menor, All Star no deja de tener facetas muy interesantes entre las que sin duda sobresale el que pese a ser un cómic concebido como mero divertimento, Miller consiga hacerlo suyo y enlazarlo con la trayectoria que a lo largo de las décadas ha pergeñado para el cruzado de la capa. Algo solo al alcance de los más grandes, categoría en la que Miller, sigue estando aunque muchos se empeñen en dudarlo.
jueves, 8 de marzo de 2012
Adiós Universo Ultimate.
Hacía tiempo ya que el Universo Ultimate había dejado de captar mi atención en su conjunto. Sin embargo no era ese el caso de Ultimate Spiderman, la que creo (por encima de DD o Alias) es la mejor serie que Bendis ha escrito para Marvel. También es cierto que era mi único contacto con Spidey después de dejar la colección del universo normal con todo aquello de One More Day, lo que en cierto sentido le daba un plus.
La última saga publicada en España, la de La Muerte de Spiderman, emotiva e impactante abría una serie de posibilidades muy interesantes y la verdad es que tenía ganas de explorarlas, y visto lo visto va a ser que no. Panini ha anunciado que va a sacar todo el Universo Ultimate en un solo tomo mensual, y bueno el tomo no es caro y seguro que Ultimates con Hickman y Ribic esta bien (no se nada de lo autores de Ultimate X-Men), pero no es lo que yo quiero, yo solo quiero Ultimate Spiderman, así que me temo que tendré que pasar o leerlo por otros medios (también podría aprender inglés, pero ese es otro tema).
En cualquier caso no quiero aquí discutir la elección de Panini en el sentido de que no estén legitimados para tomarla, ellos editan Marvel y lo pueden hacer como quieran, faltaría más. Tampoco creo que deban editar pensando en lo que un lector quiere (en este caso yo), no tiene sentido pensar de otra manera, además estoy seguro de que hay mucha gente ahí fuera que estará contenta con la decisión. Pero si me resulta curioso ver cosas como esta en el Foro Universo Marvel:
“Ultimate Fantastic Four & X-Men: Es un crossover
Máquina de Guerra y Iron Man: Es una familia de títulos relacionados entre ellos
Los 4 Fantásticos y La Cosa: ¿A qué grupo pertenece la Cosa?
Panini no ha hecho ni Capitán América & Thor, ni Alpha Flight & Hulk, ni La Cosa & Capa y Puñal, ni Hulk & Iron Man.... Incluso aunque en Italia por ejemplo se mezcle Daredevil y Hulk (desde hace varios lustros!!) o Wisdom y Lobezno. España es el único país fuera de Estados Unidos donde no se mezclan personajes.
En todo caso: no, no se mezclarán las colecciones Ultimate. Sería una barbaridad. “
Noviembre 28, 2009, 11:44:59
Son palabras de Julián M. Clemente editor Marvel de Panini España, recuperadas por Hellpop en un post grandioso. Son palabras que suscribo al 100%, es más las podría haber dicho yo mismo. Mezclar series es mala idea, ha sido mala idea siempre y lo sigue siendo ahora. Es como bien decia Julián una barbaridad, lo era en 2009 y lo sigue siendo en 2012.
Estoy convencido de que si Panini ha apostado por ese formato es por algo, que no pretende joder a nadie y que desde luego sus intenciones son totalmente positivas. Pero creo (yo, personalmente) que se han equivocado y al menos a mi me han fastidiado. Lo peor de todo es que Panini que en general a nivel de cómics actuales (otro tema son los clásicos) estaba haciendo una labor cercana al sobresaliente, y que destacaba sobre todo por lo fiable que era (sabías que el relanzamiento del Capi, Thor o Los Vengadores sería en grapa, no había dudas al respecto), pasa con esta decisión a convertirse en una caja de sorpresas de la que puede salir cualquier cosa. Y es que espero que el formato no triunfe y que lo siguiente no sea un tomo con Patrulla X, X-Men y Lobezno y los X-Men o con Vengadores, Nuevos Vengadores y Vengadores Secretos, para mi sería casi el fin del Universo Marvel, y por desgracia visto esto no es algo que se pueda descartar.
La última saga publicada en España, la de La Muerte de Spiderman, emotiva e impactante abría una serie de posibilidades muy interesantes y la verdad es que tenía ganas de explorarlas, y visto lo visto va a ser que no. Panini ha anunciado que va a sacar todo el Universo Ultimate en un solo tomo mensual, y bueno el tomo no es caro y seguro que Ultimates con Hickman y Ribic esta bien (no se nada de lo autores de Ultimate X-Men), pero no es lo que yo quiero, yo solo quiero Ultimate Spiderman, así que me temo que tendré que pasar o leerlo por otros medios (también podría aprender inglés, pero ese es otro tema).
En cualquier caso no quiero aquí discutir la elección de Panini en el sentido de que no estén legitimados para tomarla, ellos editan Marvel y lo pueden hacer como quieran, faltaría más. Tampoco creo que deban editar pensando en lo que un lector quiere (en este caso yo), no tiene sentido pensar de otra manera, además estoy seguro de que hay mucha gente ahí fuera que estará contenta con la decisión. Pero si me resulta curioso ver cosas como esta en el Foro Universo Marvel:
“Ultimate Fantastic Four & X-Men: Es un crossover
Máquina de Guerra y Iron Man: Es una familia de títulos relacionados entre ellos
Los 4 Fantásticos y La Cosa: ¿A qué grupo pertenece la Cosa?
Panini no ha hecho ni Capitán América & Thor, ni Alpha Flight & Hulk, ni La Cosa & Capa y Puñal, ni Hulk & Iron Man.... Incluso aunque en Italia por ejemplo se mezcle Daredevil y Hulk (desde hace varios lustros!!) o Wisdom y Lobezno. España es el único país fuera de Estados Unidos donde no se mezclan personajes.
En todo caso: no, no se mezclarán las colecciones Ultimate. Sería una barbaridad. “
Noviembre 28, 2009, 11:44:59
Son palabras de Julián M. Clemente editor Marvel de Panini España, recuperadas por Hellpop en un post grandioso. Son palabras que suscribo al 100%, es más las podría haber dicho yo mismo. Mezclar series es mala idea, ha sido mala idea siempre y lo sigue siendo ahora. Es como bien decia Julián una barbaridad, lo era en 2009 y lo sigue siendo en 2012.
Estoy convencido de que si Panini ha apostado por ese formato es por algo, que no pretende joder a nadie y que desde luego sus intenciones son totalmente positivas. Pero creo (yo, personalmente) que se han equivocado y al menos a mi me han fastidiado. Lo peor de todo es que Panini que en general a nivel de cómics actuales (otro tema son los clásicos) estaba haciendo una labor cercana al sobresaliente, y que destacaba sobre todo por lo fiable que era (sabías que el relanzamiento del Capi, Thor o Los Vengadores sería en grapa, no había dudas al respecto), pasa con esta decisión a convertirse en una caja de sorpresas de la que puede salir cualquier cosa. Y es que espero que el formato no triunfe y que lo siguiente no sea un tomo con Patrulla X, X-Men y Lobezno y los X-Men o con Vengadores, Nuevos Vengadores y Vengadores Secretos, para mi sería casi el fin del Universo Marvel, y por desgracia visto esto no es algo que se pueda descartar.
domingo, 4 de marzo de 2012
Caprica, los orígenes de Battlestar Galactica.
Tras finalizar Battlestar Galactica y ante el buen sabor de boca que me dejo, quede con bastantes ganas de profundizar un poco más en ese mundo. Caprica aparecía en el horizonte como la mejor opción para conseguirlo, aunque el que fuera cancelada con solo 17 episodios en su haber no parecía el mejor de los presagios.
Precuela de la exitosa Battlestar Galactica, Caprica pretende desde un principio encontrar su propia identidad alejándose de los grandiosos y épicos escenarios espaciales para centrarse más a pie de calle en el tipo de sociedad que dio origen a los Cylon y que cimento en su interior el germen de su casi total autodestrucción. Concebida por Ronald D. Moore, responsable de la actualización del concepto de Galactica para el siglo XXI, Caprica parecía nacer con plenas garantías ante el éxito de sus serie madre. Por desgracia las cosas no terminaron siendo así.
Aunque a primera vista las diferencias entre esta Caprica y su serie matriz son enormes si uno analiza al esencia de ambas series encuentra más similitudes de las que pudiera parecer. En el fondo ambas son series de personajes. Personajes atrapados en un mundo que les obliga a tomar decisiones difíciles que muchas veces van contra todo aquello en lo que creen. Precisamente serán las decisiones que se tomen a lo largo de Caprica las que termine por configurar el mundo que nos encontramos cuando Galatica empieza. En todo caso y vistas las semejanzas, cabria señalar que la principal diferencia entre ambas series radica en el contexto y tal vez eso explique en parte el fracaso de Caprica.
Battlestar Galactica, siempre tuvo su discurso político-religioso de fondo y aún cuando saltaba al primer plano lo hacía en el contexto de un gran epopeya especial, de un grupo de perseguidos que con todo en contra trataba de rehacer sus vidas y encontrar algo de esperanza. Un gancho para el espectador que hacía que la serie se pudiera ver simplemente de esa forma: como una lucha por la supervivencia ambientada en el espacio. No sucede tal cosa en Caprica, el discurso se pone por encima de la acción y sin apenas elementos que puedan “entretener” al espectador, Caprica aparece en no pocas ocasiones como una serie demasiado teórica, estática y centrada en la descripción lo que puede hacer que por momentos resulte algo aburrida. Tampoco ayuda la excesiva lentitud con la que se desarrollan los acontecimientos, lo que se nota más en los capítulos finales donde con la cancelación ya conocida la acción toma velocidad de crucero y se cuenta más en dos o tres episodios que en el resto de la temporada.
Con estos mimbres es evidente que con Caprica nos encontramos ante una serie sumamente irregular, que sin embargo esta plagado de ideas de interés. La descripción de la sociedades que conforman las 12 Colonias, con especial hincapié en Tauron (donde están los orígenes de la familia Adama) y en la propia Caprica, permite entender el comportamiento de muchos de los que luego serían protagonistas en Galactica, mientras que el origen de los Cylon y sus fanatismo religioso tiene elementos muy potentes que sin embargo apenas si pueden ser explorados por la morosidad inicial y la excesiva velocidad y simpleza de los capítulos finales sin apenas tiempo para desarrollar un tema que podría haber dado juego para varias temporadas.
Tal vez el exceso de confianza ante un éxito que parecía asegurado sea una de la claves que expliquen los errores cometidos por Caprica, pero pienso que en general la serie si tuvo el suficiente interés como para haber llegado más lejos. Se habla ahora de un nuevo proyecto que se situaría ya en plenas Guerra Cylon (es decir a medio camino entre Caprica y Galactica) ya sin Moore implicado. Habrá que ver que sale de esto si es que termina viendo la luz, pero si algo ha demostrado Galactica es que no para triunfar en la ultracompetiva parrilla televisiva actual no basta con tener un mundo enorme y plagado de posibilidades, ni si quiera con buenos personajes e ideas interesantes, es necesario tener un gancho (la isla en Perdidos, el contexto en Galactica....), eso o ser una serie excepcionalmente buena, lo que no era el caso de Caprica.
Precuela de la exitosa Battlestar Galactica, Caprica pretende desde un principio encontrar su propia identidad alejándose de los grandiosos y épicos escenarios espaciales para centrarse más a pie de calle en el tipo de sociedad que dio origen a los Cylon y que cimento en su interior el germen de su casi total autodestrucción. Concebida por Ronald D. Moore, responsable de la actualización del concepto de Galactica para el siglo XXI, Caprica parecía nacer con plenas garantías ante el éxito de sus serie madre. Por desgracia las cosas no terminaron siendo así.
Aunque a primera vista las diferencias entre esta Caprica y su serie matriz son enormes si uno analiza al esencia de ambas series encuentra más similitudes de las que pudiera parecer. En el fondo ambas son series de personajes. Personajes atrapados en un mundo que les obliga a tomar decisiones difíciles que muchas veces van contra todo aquello en lo que creen. Precisamente serán las decisiones que se tomen a lo largo de Caprica las que termine por configurar el mundo que nos encontramos cuando Galatica empieza. En todo caso y vistas las semejanzas, cabria señalar que la principal diferencia entre ambas series radica en el contexto y tal vez eso explique en parte el fracaso de Caprica.
Battlestar Galactica, siempre tuvo su discurso político-religioso de fondo y aún cuando saltaba al primer plano lo hacía en el contexto de un gran epopeya especial, de un grupo de perseguidos que con todo en contra trataba de rehacer sus vidas y encontrar algo de esperanza. Un gancho para el espectador que hacía que la serie se pudiera ver simplemente de esa forma: como una lucha por la supervivencia ambientada en el espacio. No sucede tal cosa en Caprica, el discurso se pone por encima de la acción y sin apenas elementos que puedan “entretener” al espectador, Caprica aparece en no pocas ocasiones como una serie demasiado teórica, estática y centrada en la descripción lo que puede hacer que por momentos resulte algo aburrida. Tampoco ayuda la excesiva lentitud con la que se desarrollan los acontecimientos, lo que se nota más en los capítulos finales donde con la cancelación ya conocida la acción toma velocidad de crucero y se cuenta más en dos o tres episodios que en el resto de la temporada.
Con estos mimbres es evidente que con Caprica nos encontramos ante una serie sumamente irregular, que sin embargo esta plagado de ideas de interés. La descripción de la sociedades que conforman las 12 Colonias, con especial hincapié en Tauron (donde están los orígenes de la familia Adama) y en la propia Caprica, permite entender el comportamiento de muchos de los que luego serían protagonistas en Galactica, mientras que el origen de los Cylon y sus fanatismo religioso tiene elementos muy potentes que sin embargo apenas si pueden ser explorados por la morosidad inicial y la excesiva velocidad y simpleza de los capítulos finales sin apenas tiempo para desarrollar un tema que podría haber dado juego para varias temporadas.
Tal vez el exceso de confianza ante un éxito que parecía asegurado sea una de la claves que expliquen los errores cometidos por Caprica, pero pienso que en general la serie si tuvo el suficiente interés como para haber llegado más lejos. Se habla ahora de un nuevo proyecto que se situaría ya en plenas Guerra Cylon (es decir a medio camino entre Caprica y Galactica) ya sin Moore implicado. Habrá que ver que sale de esto si es que termina viendo la luz, pero si algo ha demostrado Galactica es que no para triunfar en la ultracompetiva parrilla televisiva actual no basta con tener un mundo enorme y plagado de posibilidades, ni si quiera con buenos personajes e ideas interesantes, es necesario tener un gancho (la isla en Perdidos, el contexto en Galactica....), eso o ser una serie excepcionalmente buena, lo que no era el caso de Caprica.
lunes, 13 de febrero de 2012
Cosas Veredes 7.0: Before Watchmen y otras hierbas.
Se ha ido acumulando las noticias interesantes en el mundo del cómic a lo largo de las ultimas semanas y me apetece hacer un breve repaso por aquellas que más me han illamado la atención.
Before Watchmen: El anuncio por parte de DC de la producción de diversas miniseries ambientadas en el mundo de Watchmen a modo de precuela ha levantado no poca polvareda e indignación por la red, una red todo hay que decirlo muy tendente a indignarse por chorradas, pero eso es otro tema. Entrando en harina he de decir que bajo mi punto de vista DC esta totalmente legitimada para hacer lo que ha hecho, los personajes son suyos y puede hacer lo que quiera con ellos, fin de la discusión.... o no. Y es que según yo lo veo lo que denota todo esto es el estado actual de la editorial de Superman. Con unos New 52 que más allá de su indudable éxito comercial, parecen mostrar la total ausencia de una dirección editorial, lo que se palpa en los continuos cambios de equipos creativos o en el buscado retorno a lo peor de los 90, uno no puede dejar de preguntarse si autores del calado de Azzarello, Cooke o Huges no podían haber encontrado proyectos con otros personajes dentro de la propia DC que contribuyese a prestigiar la editorial en un momento tan bajo de credibilidad. Porque lo que a estas alturas esta claro es que Watchmen no es un cómic normal. Su significado e influencia en el género es lo suficientemente importante como para dejar las cosas estar. Se mire por donde se mire no tiene demasiado sentido retomar Watchmen veintitantos años después. Aún y con todo si hay que tener varias cosas claras: que estas precuelas sean buenas o malas, no afectan nada a la original, por otro lado hay autores de nivel implicados con lo que a lo mejor salen buenos cómics y todo y por ultimo Watchmen no es obra exclusiva de Moore. Gibbons (y Higgins) también tuvo algo que ver y no parece estar en contra de todo esto así que bueno, no creo que haya que dramatizar tanto.
Se nos va La Cárcel de Papel: He de decir que nunca he sido un seguidor fiel de La Cárcel, no por nada en especial si no porque la mayoría de los cómics de los que por allí se hablaba no solían ser de mi interés. Pero más allá de eso lo que esta claro es que tanto La Cárcel, como su creador; Álvaro Pons eran un símbolo ineludible de la blogosfera comiquera, como pionero de la misma en primer lugar, como uno de sus máximos estandartes en su época de mayor esplendor y ahora con su cierre como símbolo de que las cosas ya no son lo mismo y que poco a poco la blogosfera del cómic va perdiendo su esencia a la par que sus principales señas de identidad van quedando atrás. Ya sea por las redes sociales, ya sea por que hay gente que lleva (llevamos) muchos años en esto y ya se empieza a notar el cansancio lo cierto es que tengo la sensación de que la cosa cada vez va más para abajo. En fin, una lastima el cierre de La Cárcel de Papel que como siempre ha demostrado ser símbolo y reflejo del estado general de los blogs de cómics.
Gary Friedrich y el Motorista Fantasma: Todos los que estamos en este mundillo conocemos en mayor o medida la explotación editorial a la que fueron sometidos la mayoría de los autores de cómics hasta bien entrados los 80 cuando la conciencia de creador empezó a cobrar la fuerza que siempre debió tener. Todos hemos leído las historias sobre el maltrato a Siegel y Schuster en DC o el desprecio de Marvel a Kirby. En este contexto y con los contratos existentes en la época se antojaba bastante difícil que prosperase la demanda de Gary Friedrich a Marvel a cuenta de los derechos del Motorista Fantasma, personaje que pronto va estrenar su segunda aventura cinematográfica, por la que su creador (como siempre) no van a ver un duro. Lo que si resulta más sorprendente de todo esto es el afán vengativo de Marvel reclamando 17.000 dolares a Friedrich por la venta de guiones originales, 17.000 dolares que no tiene y que le pueden suponer un serio problema. Esa cantidad para Marvel es como para mi un céntimo, menos incluso, pero que para Friedrich es un mundo. Hay que ser mezquino para hacer eso, mezquino y vengativo y más con un tío que te ha creado un personaje con el que estas multiplicado esa cantidad por cada cómic, cada muñeco, cada película que basado en él se produce. Supongo que con esta actitud Marvel quiere lanzar un aviso a navegantes, un “no me toquéis los huevos u os hundo”, pero creo que a estas alturas hacer algo así solo te puede conllevar el desprecio de tus posibles clientes. Hay que tener más cuidado, una cosa es que legalmente los personajes sean tuyos, otra cosa que humilles a los creadores de esa manera, a veces quien juega con fuego se termina quemando.
Before Watchmen: El anuncio por parte de DC de la producción de diversas miniseries ambientadas en el mundo de Watchmen a modo de precuela ha levantado no poca polvareda e indignación por la red, una red todo hay que decirlo muy tendente a indignarse por chorradas, pero eso es otro tema. Entrando en harina he de decir que bajo mi punto de vista DC esta totalmente legitimada para hacer lo que ha hecho, los personajes son suyos y puede hacer lo que quiera con ellos, fin de la discusión.... o no. Y es que según yo lo veo lo que denota todo esto es el estado actual de la editorial de Superman. Con unos New 52 que más allá de su indudable éxito comercial, parecen mostrar la total ausencia de una dirección editorial, lo que se palpa en los continuos cambios de equipos creativos o en el buscado retorno a lo peor de los 90, uno no puede dejar de preguntarse si autores del calado de Azzarello, Cooke o Huges no podían haber encontrado proyectos con otros personajes dentro de la propia DC que contribuyese a prestigiar la editorial en un momento tan bajo de credibilidad. Porque lo que a estas alturas esta claro es que Watchmen no es un cómic normal. Su significado e influencia en el género es lo suficientemente importante como para dejar las cosas estar. Se mire por donde se mire no tiene demasiado sentido retomar Watchmen veintitantos años después. Aún y con todo si hay que tener varias cosas claras: que estas precuelas sean buenas o malas, no afectan nada a la original, por otro lado hay autores de nivel implicados con lo que a lo mejor salen buenos cómics y todo y por ultimo Watchmen no es obra exclusiva de Moore. Gibbons (y Higgins) también tuvo algo que ver y no parece estar en contra de todo esto así que bueno, no creo que haya que dramatizar tanto.
Se nos va La Cárcel de Papel: He de decir que nunca he sido un seguidor fiel de La Cárcel, no por nada en especial si no porque la mayoría de los cómics de los que por allí se hablaba no solían ser de mi interés. Pero más allá de eso lo que esta claro es que tanto La Cárcel, como su creador; Álvaro Pons eran un símbolo ineludible de la blogosfera comiquera, como pionero de la misma en primer lugar, como uno de sus máximos estandartes en su época de mayor esplendor y ahora con su cierre como símbolo de que las cosas ya no son lo mismo y que poco a poco la blogosfera del cómic va perdiendo su esencia a la par que sus principales señas de identidad van quedando atrás. Ya sea por las redes sociales, ya sea por que hay gente que lleva (llevamos) muchos años en esto y ya se empieza a notar el cansancio lo cierto es que tengo la sensación de que la cosa cada vez va más para abajo. En fin, una lastima el cierre de La Cárcel de Papel que como siempre ha demostrado ser símbolo y reflejo del estado general de los blogs de cómics.
Gary Friedrich y el Motorista Fantasma: Todos los que estamos en este mundillo conocemos en mayor o medida la explotación editorial a la que fueron sometidos la mayoría de los autores de cómics hasta bien entrados los 80 cuando la conciencia de creador empezó a cobrar la fuerza que siempre debió tener. Todos hemos leído las historias sobre el maltrato a Siegel y Schuster en DC o el desprecio de Marvel a Kirby. En este contexto y con los contratos existentes en la época se antojaba bastante difícil que prosperase la demanda de Gary Friedrich a Marvel a cuenta de los derechos del Motorista Fantasma, personaje que pronto va estrenar su segunda aventura cinematográfica, por la que su creador (como siempre) no van a ver un duro. Lo que si resulta más sorprendente de todo esto es el afán vengativo de Marvel reclamando 17.000 dolares a Friedrich por la venta de guiones originales, 17.000 dolares que no tiene y que le pueden suponer un serio problema. Esa cantidad para Marvel es como para mi un céntimo, menos incluso, pero que para Friedrich es un mundo. Hay que ser mezquino para hacer eso, mezquino y vengativo y más con un tío que te ha creado un personaje con el que estas multiplicado esa cantidad por cada cómic, cada muñeco, cada película que basado en él se produce. Supongo que con esta actitud Marvel quiere lanzar un aviso a navegantes, un “no me toquéis los huevos u os hundo”, pero creo que a estas alturas hacer algo así solo te puede conllevar el desprecio de tus posibles clientes. Hay que tener más cuidado, una cosa es que legalmente los personajes sean tuyos, otra cosa que humilles a los creadores de esa manera, a veces quien juega con fuego se termina quemando.
jueves, 2 de febrero de 2012
Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Andy Diggle III, Daredevil Reborn.
Miniserie de cuatro números que pone fin a la decepcionante etapa del británico Andy Diggle como escriba del destino del hombre sin miedo y que llega a España de la mano de Panini en un tomo formato 100% Marvel.
Tras todo el desastre que supuso Shadowland, si uno piensa cual ha de ser el siguiente paso con el personaje de cara a rehabilitarlo para que se puedan seguir publicando sus historias, la solución más obvia pasa por alejarlo de su entorno habitual para que, tras buscarse a si mismo se de cuenta de quien es realmente y decida regresar a su vida. Existen más caminos evidentemente, muchos muy complejos y desde luego pueden surgir soluciones sorprendentes que desafíen al lector. Por desgracia no es ese el caso de Daredevil: Reborn.
Diggle, probablemente condicionado por el fin de sus etapa y el relanzamiento del personaje, tomo en Reborn el mismo camino que en Shadowland: el fácil, el obvio, el menos interesante, Esta claro que a estas alturas no era esperable otra dirección, pero no deja de resultar decepcionante y más teniendo en cuenta el acreditado talento del guionista. Aún con todo, Daredevil Reborn, aunque trillado y previsible desde la primera página, resulta una amena lectura y se torna desde luego en lo mejor que el guionista de Los Perdedores ha realizado en Daredevil. A esto ayuda el dibujo de Davide Gianfelice, que salido de sello Vertigo (Northlanders) realiza un trabajo dinámico y expresivo que hacen del cómic una experiencia visualmente interesante.
Personalmente (y al contrario de lo que se dice en la introducción del tomo) encuentro en Reborn muchos más ecos de la miniserie de Miller y Romita Jr., El hombre sin miedo que no de Born Again. Al igual que en aquella nos encontramos con un Murdock alejado de su entorno natural (allí Boston, aquí un pueblo perdido de la América profunda), que gracias a un niño (una niña allí) termina sacando lo que en realidad lleva dentro y comportándose como un héroe. A esto se le añade claro el “no traje” que usa Murdock para enfrentarse a los malos claramente inspirado en el “chandal” que utiliza allí, por no hablar de que en Reborn también repele las balas con su bastón. Tenemos también referencias en aquel extraño Daredevil 219 donde con Miller a los guiones y John Buscema a los lápices se nos narraba una historia en la que Murdock (Daredevil, al igual que aquí y que en su particular año uno no salia en todo el cómic) llegaba a un remoto pueblo perdido de los Estados Unidos donde sacaba a relucir oscuros secretos e imponía la ley. Por último cabria señalar también la etapa de Nocenti y Romita Jr., como referencia ineludible de esta historia. Allí y tras la ordalía a la que Murdock era sometido por María Tifoidea, este decidía alejarse de Nueva York iniciando una etapa de vagabundeo por la América rural que le llevaba a desenterrar muchos esqueletos ocultos en los armarios de lugares en apariencia apacibles.
Todos estos ingredientes hacen que Diggle trace una historia interesante, que incide una vez más en el indómito carácter de Daredevil y que vuelve a señalar que, pese a que intente huir de lo que en es en realidad, nunca podrá hacerlo, sería como negarse a si mismo. En este aspecto Diggle demuestra conocer a Daredevil mucho mejor que su antecesor en los guiones, Ed Brubaker, el cual nunca pareció verlo como un héroe si no más bien como alguien mezquino e indeseable. Esto hace que uno se pregunte que hubiera pasado si el guionista británico hubiese gozado la libertad de sus antecesores pudiendo construir su etapa a su gusto, algo que por desgracia ya nunca sabremos. En fin sea como sea lo cierto es que con todo este Daredevil Reborn cumple de sobra aquello para lo que fue concebido: dejar al personaje listo de cara al enésimo relanzamiento programado desde la Casa sin Ideas. Relanzamiento que con gente como Mark Waid, Paolo Rivera o Marcos Martín implicada tiene muy buena pinta.
Tras todo el desastre que supuso Shadowland, si uno piensa cual ha de ser el siguiente paso con el personaje de cara a rehabilitarlo para que se puedan seguir publicando sus historias, la solución más obvia pasa por alejarlo de su entorno habitual para que, tras buscarse a si mismo se de cuenta de quien es realmente y decida regresar a su vida. Existen más caminos evidentemente, muchos muy complejos y desde luego pueden surgir soluciones sorprendentes que desafíen al lector. Por desgracia no es ese el caso de Daredevil: Reborn.
Diggle, probablemente condicionado por el fin de sus etapa y el relanzamiento del personaje, tomo en Reborn el mismo camino que en Shadowland: el fácil, el obvio, el menos interesante, Esta claro que a estas alturas no era esperable otra dirección, pero no deja de resultar decepcionante y más teniendo en cuenta el acreditado talento del guionista. Aún con todo, Daredevil Reborn, aunque trillado y previsible desde la primera página, resulta una amena lectura y se torna desde luego en lo mejor que el guionista de Los Perdedores ha realizado en Daredevil. A esto ayuda el dibujo de Davide Gianfelice, que salido de sello Vertigo (Northlanders) realiza un trabajo dinámico y expresivo que hacen del cómic una experiencia visualmente interesante.
Personalmente (y al contrario de lo que se dice en la introducción del tomo) encuentro en Reborn muchos más ecos de la miniserie de Miller y Romita Jr., El hombre sin miedo que no de Born Again. Al igual que en aquella nos encontramos con un Murdock alejado de su entorno natural (allí Boston, aquí un pueblo perdido de la América profunda), que gracias a un niño (una niña allí) termina sacando lo que en realidad lleva dentro y comportándose como un héroe. A esto se le añade claro el “no traje” que usa Murdock para enfrentarse a los malos claramente inspirado en el “chandal” que utiliza allí, por no hablar de que en Reborn también repele las balas con su bastón. Tenemos también referencias en aquel extraño Daredevil 219 donde con Miller a los guiones y John Buscema a los lápices se nos narraba una historia en la que Murdock (Daredevil, al igual que aquí y que en su particular año uno no salia en todo el cómic) llegaba a un remoto pueblo perdido de los Estados Unidos donde sacaba a relucir oscuros secretos e imponía la ley. Por último cabria señalar también la etapa de Nocenti y Romita Jr., como referencia ineludible de esta historia. Allí y tras la ordalía a la que Murdock era sometido por María Tifoidea, este decidía alejarse de Nueva York iniciando una etapa de vagabundeo por la América rural que le llevaba a desenterrar muchos esqueletos ocultos en los armarios de lugares en apariencia apacibles.
Todos estos ingredientes hacen que Diggle trace una historia interesante, que incide una vez más en el indómito carácter de Daredevil y que vuelve a señalar que, pese a que intente huir de lo que en es en realidad, nunca podrá hacerlo, sería como negarse a si mismo. En este aspecto Diggle demuestra conocer a Daredevil mucho mejor que su antecesor en los guiones, Ed Brubaker, el cual nunca pareció verlo como un héroe si no más bien como alguien mezquino e indeseable. Esto hace que uno se pregunte que hubiera pasado si el guionista británico hubiese gozado la libertad de sus antecesores pudiendo construir su etapa a su gusto, algo que por desgracia ya nunca sabremos. En fin sea como sea lo cierto es que con todo este Daredevil Reborn cumple de sobra aquello para lo que fue concebido: dejar al personaje listo de cara al enésimo relanzamiento programado desde la Casa sin Ideas. Relanzamiento que con gente como Mark Waid, Paolo Rivera o Marcos Martín implicada tiene muy buena pinta.
lunes, 23 de enero de 2012
Marvel Boy de Grant Morrison y J.G Jones.
No se prodigó en exceso Grant Morrison durante sus etapa marvelita de comienzos de siglo. Dentro de su trabajo para la antigua Casa de las Ideas en aquellos años, cabe destacar esta miniserie que tenía toda la pinta de ser algo mucho más grande de lo que pudo llegar a verse.
La llegada de Grant Morrison a Marvel fue en su momento un autentico impacto. Uno de los guionistas más relevantes, (si no el que más) de la Distinguida Competencia se unía a la nueva Marvel de Joe Quesada. Una Marvel que con el guionista de Los Invisibles parecía realmente más nueva que nunca. Su llegada hay que contextualizarla en plena época “Vertigo” de Marvel: sus dos principales franquicias por entonces (X-Men y Spiderman) llevaban mucho tiempo en continuas crisis creativas y en el caso del lanzarredes de ventas. El dúo Bill Jemas-Joe Quesada decidió apostar fuerte por la figura del “autor” otorgando plena (dentro de lo que cabe) libertad creativa a guionistas que uno nunca hubiera esperado ver en Marvel. Así JMS llego a Spider-man y Morrison los hizo a los X-Men. El peaje de todo esto fue la momentánea destrucción de la idea de universo compartido y de continuidad, pero eso es otra historia.
Habiendo relanzado con espectacular éxito a la JLA y con el prestigio de ser un autentico “autor” por sus obras en el sello Vertigo, el proyecto estrella de Morrison en Marvel fue sin duda New X-Men, la serie que consiguió hacer suya como ningún guionista después ha podido. Sin embargo el proyecto más querido por Morrison, el centro de lo que quería construir en el Universo Marvel pasaba por Marvel Boy, una miniserie de seis números para el sello Marvel Knights con dibujos del hiperrealista J. G Jones.
Dentro de la obra del escoces y pese a su concepción como cómic fundamentalmente de acción y espectacular, Marvel Boy enlaza, por conceptos e ideas, más con su Doom Patrol que no con su JLA o incluso sus X-Men. La miniserie narra la llegada a la Tierra de un exiliado kree de otra realidad alternativa que tras ver como asesinaban a toda su tripulación decide vengarse. La historia esta llena de conceptos morrisonianos, desde una mega corporación viviente que se expande a modo de virus, hasta la actitud rebelde y desafiante de Marvel Boy el protagonista, capaz de escribir con letras de fuego gigantes en mitad de New York “Fuck you”. Marvel Boy se nos dibujaba como un autentico rebelde, dotado de un particular sentido del honor que le hacía comportarse en ocasiones como una figura heroica clásica, pero que con la arrogancia propia de la juventud cree saber que es lo mejor para el planeta Tierra y estaba dispuesto a dárselo....aunque sus habitantes no lo deseen.
Concebida a modo de blockbuster con tintes filosóficos, Marvel Boy sacaba el máximo partido posible a la narrativa cinematográfica y espectacular de J.G. Jones cuya labor de marcado corte realista contrastaba con lo lisérgico y desbordante del guión de Morrison, creando una curiosa pero efectiva combinación. La miniserie que tenía un complejo enganche dentro de la continuidad marvelita no es desde luego el tipo de cómic que uno espera leer en Marvel. Desbordante de ideas y con multitud de planes de cara al futuro (el final es abierto con Marvel Boy encerrado y aparentemente derrotado, la última viñeta supone una directa mirada a la cara del lector con un “bienvenidos a la capital del nuevo Imperio Kree”). La cosa no tuvo continuidad debido a la abrupta salida de Morrison de Marvel, condicionado por un enfrentamiento con Quesada del que aún hoy se desconocen los detalles, pero todo apuntaba a que el guionista de All Star Superman tenía mucho planes para el personaje.
Con el paso del tiempo sería Bendis quien retomaría a Marvel Boy para sus Nuevos Vengadores (tras su breve paso por la miniserie Runaways/Jóvenes Vengadores). Incapaz de manejar el torrente de ideas puramente morrisonianas que se derivan de la miniserie original, Bendis opta por domesticar el personaje, transformadolo de rebelde, inconformista con una causa por la que luchar, a ingenuo alienígena fácilmente manipulable. La convencionalización del personaje sirve sin duda para hacerlo mucho más manejable, peor también le quita toda la magia, todo aquello que le hacían algo especial, La presencia de Marvel Boy en Los Vengadores resulta así, redundante (no aporta nada nuevo en un universo de ficción plagado de personajes parecidos) y por tanto innecesaria. Tal vez hubiera sido mejor dejarlo apartado de la corriente central del Universo Marvel y tratarlo como lo que fue: una excentricidad de un autor especial, que creo un personaje nuevo y diferente en el anquilosado panorama del Universo Marvel. Un personaje inquieto, lleno de rebeldía y con ganas de hacer las cosas a su manera, no desde luego un ser domesticado que sigue las ordenes de los grandes popes marvelitas sin apenas cuestionarse sus motivos.
La llegada de Grant Morrison a Marvel fue en su momento un autentico impacto. Uno de los guionistas más relevantes, (si no el que más) de la Distinguida Competencia se unía a la nueva Marvel de Joe Quesada. Una Marvel que con el guionista de Los Invisibles parecía realmente más nueva que nunca. Su llegada hay que contextualizarla en plena época “Vertigo” de Marvel: sus dos principales franquicias por entonces (X-Men y Spiderman) llevaban mucho tiempo en continuas crisis creativas y en el caso del lanzarredes de ventas. El dúo Bill Jemas-Joe Quesada decidió apostar fuerte por la figura del “autor” otorgando plena (dentro de lo que cabe) libertad creativa a guionistas que uno nunca hubiera esperado ver en Marvel. Así JMS llego a Spider-man y Morrison los hizo a los X-Men. El peaje de todo esto fue la momentánea destrucción de la idea de universo compartido y de continuidad, pero eso es otra historia.
Habiendo relanzado con espectacular éxito a la JLA y con el prestigio de ser un autentico “autor” por sus obras en el sello Vertigo, el proyecto estrella de Morrison en Marvel fue sin duda New X-Men, la serie que consiguió hacer suya como ningún guionista después ha podido. Sin embargo el proyecto más querido por Morrison, el centro de lo que quería construir en el Universo Marvel pasaba por Marvel Boy, una miniserie de seis números para el sello Marvel Knights con dibujos del hiperrealista J. G Jones.
Dentro de la obra del escoces y pese a su concepción como cómic fundamentalmente de acción y espectacular, Marvel Boy enlaza, por conceptos e ideas, más con su Doom Patrol que no con su JLA o incluso sus X-Men. La miniserie narra la llegada a la Tierra de un exiliado kree de otra realidad alternativa que tras ver como asesinaban a toda su tripulación decide vengarse. La historia esta llena de conceptos morrisonianos, desde una mega corporación viviente que se expande a modo de virus, hasta la actitud rebelde y desafiante de Marvel Boy el protagonista, capaz de escribir con letras de fuego gigantes en mitad de New York “Fuck you”. Marvel Boy se nos dibujaba como un autentico rebelde, dotado de un particular sentido del honor que le hacía comportarse en ocasiones como una figura heroica clásica, pero que con la arrogancia propia de la juventud cree saber que es lo mejor para el planeta Tierra y estaba dispuesto a dárselo....aunque sus habitantes no lo deseen.
Concebida a modo de blockbuster con tintes filosóficos, Marvel Boy sacaba el máximo partido posible a la narrativa cinematográfica y espectacular de J.G. Jones cuya labor de marcado corte realista contrastaba con lo lisérgico y desbordante del guión de Morrison, creando una curiosa pero efectiva combinación. La miniserie que tenía un complejo enganche dentro de la continuidad marvelita no es desde luego el tipo de cómic que uno espera leer en Marvel. Desbordante de ideas y con multitud de planes de cara al futuro (el final es abierto con Marvel Boy encerrado y aparentemente derrotado, la última viñeta supone una directa mirada a la cara del lector con un “bienvenidos a la capital del nuevo Imperio Kree”). La cosa no tuvo continuidad debido a la abrupta salida de Morrison de Marvel, condicionado por un enfrentamiento con Quesada del que aún hoy se desconocen los detalles, pero todo apuntaba a que el guionista de All Star Superman tenía mucho planes para el personaje.
Con el paso del tiempo sería Bendis quien retomaría a Marvel Boy para sus Nuevos Vengadores (tras su breve paso por la miniserie Runaways/Jóvenes Vengadores). Incapaz de manejar el torrente de ideas puramente morrisonianas que se derivan de la miniserie original, Bendis opta por domesticar el personaje, transformadolo de rebelde, inconformista con una causa por la que luchar, a ingenuo alienígena fácilmente manipulable. La convencionalización del personaje sirve sin duda para hacerlo mucho más manejable, peor también le quita toda la magia, todo aquello que le hacían algo especial, La presencia de Marvel Boy en Los Vengadores resulta así, redundante (no aporta nada nuevo en un universo de ficción plagado de personajes parecidos) y por tanto innecesaria. Tal vez hubiera sido mejor dejarlo apartado de la corriente central del Universo Marvel y tratarlo como lo que fue: una excentricidad de un autor especial, que creo un personaje nuevo y diferente en el anquilosado panorama del Universo Marvel. Un personaje inquieto, lleno de rebeldía y con ganas de hacer las cosas a su manera, no desde luego un ser domesticado que sigue las ordenes de los grandes popes marvelitas sin apenas cuestionarse sus motivos.
martes, 17 de enero de 2012
La Novela Gráfica de Santiago García.
Tenía bastantes ganas de leer este libro, hasta ahora por unas circunstancias u otras no había podido hacerlo. Terminada su lectura estas son mis impresiones.
El libro en su mayor parte es una descripción histórica de la evolución del cómic y de como este ha terminado llegado hasta la actual novela gráfica. Visión historicista realizada así desde el punto de vista del cómic adulto y de autor. A lo largo del ensayo, prolijo en fechas y detalles el autor aprovecha para ir sembrando aquí y allá los distintos elementos que sirven como antecedentes de lo que él considerará más adelante novela gráfica.
El autor defiende la novela gráfica como una realidad (una tradición según sus palabras) nueva, transnacional, que va más allá de las tres grandes escuelas tradicionales del cómic: la europea (fundamentalmente francobelga), la americana y la japonesa a las que supera en su afán de trascender el mero entrenamiento de masas de clara vocación juvenil. Señala que antes de la novela gráfica el cómic como medio (no como forma artística, elementos aquí diferenciados) estaba siendo derrotado en la batalla por el público de masas por otros medios como la televisión en su momento, Internet o los videojuegos ahora. Pone como ejemplo de ello las paupérrimas ventas de los cómics de superhéroes actuales (aquí habría que ver que pasa con las ventas de cosas como Naruto o Asterix que no se señalan en el ensayo, a lo mejor es que sí se mencionaran no encajaban las piezas de la misma manera). Siempre según el autor, la llegada de la novela gráfica ha permitido poner en valor el cómic como forma artística, como un territorio aún por explorar, en el que son los autores quienes por encima de todo condicionan forma y fondo de aquello que crean. Así la novela gráfica aparece asociado más a una idea, una forma nueva de entender el cómic, que no a un formato o a una temática concreta.
Un poco etéreo y difuso todo, Sin embargo más allá de las conclusiones del guionista de “El Vecino” si se detectan en el libro una serie de elementos comunes dentro de lo que se ha venido a llamar novela gráfica: la ya mencionado primacía del autor por encima de todas las cosas, el ser obras dirigidas a un público adulto, el no tener nada que ver con ningún género y el estar en la medida de lo posible alejado de grandes editoriales, elementos estos dos últimos matizables y es en estos matices donde empieza la confusión.
El propio autor habla de la existencia de posibles híbridos (Omega, el desconocido editado ni más ni menos que por Marvel) y señala como dos de los antecedentes de la realidad actual a DK y a Watchmen (el otro sería Maus). Aquí es donde me choca más el discurso ¿DK y Watchmen eran cómics donde el autor/es estaba por encima de todo, obras dirigidas a adultos y que incluso pueden transcender el género? Puede ser, pero entonces, ¿que pasa con Born Again, que pasa con La última cacería de Kraven? Surgen más preguntas, por un lado esta el tema del sello Vertigo (desdeñado en dos líneas por el autor), por otro ¿donde encaja en todo esto el Sin City de Frank Miller por ejemplo? ¿por que unas si son novelas gráficas y otras no? No termino de ver un criterio claro de que es y que no es una novela gráfica más allá de la opinión del autor, y ese es tal vez el principal problema que he tenido con este libro. Los argumentos se retuercen para señalar que es y que no es una novela gráfica. Como quien reparte regalos el autor señala con el dedo lo que pertenece o no a esta nueva tradición sin aclarar los motivos generales o comunes que le llevan a hacerlo, lo que bajo mi punto de vista termina reduciéndola a mero formato ya que por el momento parece ser el único elemento común (pese a que también se señalan excepciones en este ámbito).
Por otro lado me ha llamado mucho la atención el uso reiterado del concepto “autores serios”, diciendo que hasta la llegada de la novela gráfica los autores serios no podían hacer tal o cual cosa, que si los autores serios no tenían otra salida que tal o cual. He de reconocer que no me gustado demasiado: por un lado por oposición a autores serios los que se dedican todavía al género que son ¿“autores de broma”?, por otro ¿es que acaso desde el género (desde cualquier género) no se pueden tratar temas serios? Porque es algo que se viene haciendo desde siempre, en el cómic y fuera del cómic. Parece que, como el cine español en su momento con el famoso decreto Miró, ahora que el cómic ha crecido y ha alcanzado cierto grado de respetabilidad hay que desterrar los géneros que no son cosa “seria”.
En fin la lectura del libro no me ha terminado de aclarar que se entiende por novela gráfica más allá del formato. Creo que en mayor o menor medida cómics de autor (de genero o no) lo ha habido siempre y que ahora tal vez el autor haya ganado aún más fuerza, lo que me parece genial, pero no esencialmente novedoso. Incluso a lo largo de la amplia descripción histórica que se hace en el libro, se habla de los comix underground o de los independientes, que como allí mismo se señala eran cómics dirigidos a adultos y con libertad autoral. No veo la diferencia entre estos y la novela gráfica, más allá del formato y menos si dentro de la novela gráfica se incluye a Watchmen y DK. Entonces si que no entiendo nada.
El libro en su mayor parte es una descripción histórica de la evolución del cómic y de como este ha terminado llegado hasta la actual novela gráfica. Visión historicista realizada así desde el punto de vista del cómic adulto y de autor. A lo largo del ensayo, prolijo en fechas y detalles el autor aprovecha para ir sembrando aquí y allá los distintos elementos que sirven como antecedentes de lo que él considerará más adelante novela gráfica.
El autor defiende la novela gráfica como una realidad (una tradición según sus palabras) nueva, transnacional, que va más allá de las tres grandes escuelas tradicionales del cómic: la europea (fundamentalmente francobelga), la americana y la japonesa a las que supera en su afán de trascender el mero entrenamiento de masas de clara vocación juvenil. Señala que antes de la novela gráfica el cómic como medio (no como forma artística, elementos aquí diferenciados) estaba siendo derrotado en la batalla por el público de masas por otros medios como la televisión en su momento, Internet o los videojuegos ahora. Pone como ejemplo de ello las paupérrimas ventas de los cómics de superhéroes actuales (aquí habría que ver que pasa con las ventas de cosas como Naruto o Asterix que no se señalan en el ensayo, a lo mejor es que sí se mencionaran no encajaban las piezas de la misma manera). Siempre según el autor, la llegada de la novela gráfica ha permitido poner en valor el cómic como forma artística, como un territorio aún por explorar, en el que son los autores quienes por encima de todo condicionan forma y fondo de aquello que crean. Así la novela gráfica aparece asociado más a una idea, una forma nueva de entender el cómic, que no a un formato o a una temática concreta.
Un poco etéreo y difuso todo, Sin embargo más allá de las conclusiones del guionista de “El Vecino” si se detectan en el libro una serie de elementos comunes dentro de lo que se ha venido a llamar novela gráfica: la ya mencionado primacía del autor por encima de todas las cosas, el ser obras dirigidas a un público adulto, el no tener nada que ver con ningún género y el estar en la medida de lo posible alejado de grandes editoriales, elementos estos dos últimos matizables y es en estos matices donde empieza la confusión.
El propio autor habla de la existencia de posibles híbridos (Omega, el desconocido editado ni más ni menos que por Marvel) y señala como dos de los antecedentes de la realidad actual a DK y a Watchmen (el otro sería Maus). Aquí es donde me choca más el discurso ¿DK y Watchmen eran cómics donde el autor/es estaba por encima de todo, obras dirigidas a adultos y que incluso pueden transcender el género? Puede ser, pero entonces, ¿que pasa con Born Again, que pasa con La última cacería de Kraven? Surgen más preguntas, por un lado esta el tema del sello Vertigo (desdeñado en dos líneas por el autor), por otro ¿donde encaja en todo esto el Sin City de Frank Miller por ejemplo? ¿por que unas si son novelas gráficas y otras no? No termino de ver un criterio claro de que es y que no es una novela gráfica más allá de la opinión del autor, y ese es tal vez el principal problema que he tenido con este libro. Los argumentos se retuercen para señalar que es y que no es una novela gráfica. Como quien reparte regalos el autor señala con el dedo lo que pertenece o no a esta nueva tradición sin aclarar los motivos generales o comunes que le llevan a hacerlo, lo que bajo mi punto de vista termina reduciéndola a mero formato ya que por el momento parece ser el único elemento común (pese a que también se señalan excepciones en este ámbito).
Por otro lado me ha llamado mucho la atención el uso reiterado del concepto “autores serios”, diciendo que hasta la llegada de la novela gráfica los autores serios no podían hacer tal o cual cosa, que si los autores serios no tenían otra salida que tal o cual. He de reconocer que no me gustado demasiado: por un lado por oposición a autores serios los que se dedican todavía al género que son ¿“autores de broma”?, por otro ¿es que acaso desde el género (desde cualquier género) no se pueden tratar temas serios? Porque es algo que se viene haciendo desde siempre, en el cómic y fuera del cómic. Parece que, como el cine español en su momento con el famoso decreto Miró, ahora que el cómic ha crecido y ha alcanzado cierto grado de respetabilidad hay que desterrar los géneros que no son cosa “seria”.
En fin la lectura del libro no me ha terminado de aclarar que se entiende por novela gráfica más allá del formato. Creo que en mayor o menor medida cómics de autor (de genero o no) lo ha habido siempre y que ahora tal vez el autor haya ganado aún más fuerza, lo que me parece genial, pero no esencialmente novedoso. Incluso a lo largo de la amplia descripción histórica que se hace en el libro, se habla de los comix underground o de los independientes, que como allí mismo se señala eran cómics dirigidos a adultos y con libertad autoral. No veo la diferencia entre estos y la novela gráfica, más allá del formato y menos si dentro de la novela gráfica se incluye a Watchmen y DK. Entonces si que no entiendo nada.
viernes, 13 de enero de 2012
“Mis comis” del 2011 II.
Segunda y ultima parte de la serie de post dedicados a lo mejor que he leído en 2011 en el ámbito del cómic. No creo que haya demasiadas sorpresas pero haya va.
5.- Nemesis de Mark Millar y Steve McNiven (Panini-Icon/Marvel).- No soy demasiado fan de Mark Millar o por lo menos del Millar postAuthority. En general tengo la impresión de que su obra busca ser cool antes que interesante, que fuerza situaciones y personajes para hacerlo todo lo más molón posible y que muchas veces en el proceso se olvida de construir una historia minimamente interesante. Otro tema es su tendencia a los “homenajes” que en no pocas ocasiones no son si no plagio. Tampoco me gusta demasiado McNiven, estático y plano sus dibujo no me transmite nada y creo que es un pésimo narrador. En fin que no las tenía todas conmigo con este Nemesis y menos tras la agresiva y algo estúpida campaña publicitaria de Millar. Hete aquí que la vida a veces te da sorpresas y este ha sido el caso de Nemesis que más allá de la ultraviolencia desmedida (nada comprado con el último tomo de Invencible por otro lado) y de la actitud cool de todo la obra, lo cierto es que tiene diversas lecturas y más en el mundo que nos ha tocado vivir donde son los psicópatas los que parecen gobernarnos. Millar es un gran guionista y lo ha demostrado muchas veces, creo que en ocasiones su actitud a la hora de enfocar sus guiones le hacen perderse, por contra en otras ocasiones de ahí consigue hacer fluir su talento y salen cosas como Nemesis sin duda una lectura más que interesante. Eso si McNiven sigue sin gustarme.
4.- Scalped: Has de pecar para salvarte de Jason Aaron, R.M Guéra y otros (Pda-Vertigo/DC).- Noir en la reserva. Aaron y Guéra llevan ya tanto tiempo a un nivel tan alto que a veces parece redundante cantar sus alabanzas. Pero no lo es, por supuesto que no lo es. El sello Vertigo que últimamente parece de capa caída tiene en esta historia rió de la que pronto llegara el final uno de los últimos exponentes de la calidad de la que antaño fue sinónimo. Una historia cruel y desesperanzada, a la que se le adivina un final cruel y desesperanzado y que es una clara muestra más de la miopía de la editorial DC. Con un talento como Aaron trabajando para ellos dejan que se vaya a Marvel donde claro esta siendo uno de sus guionistas más relevantes. Les quedara al menos el consuelo de que su mejor obra (hasta ahora) sigue siendo esta Scalped que poco a poco va llegando a su fin.
3.- Joe el bárbaro de Grant Morrison y Sean Murphy (Pda-Vertigo/DC).- Puede que Joe el bárbaro haya de ser considerada una obra menor dentro de la trayectoria de Grant Morrison, puede, pero no es desde luego lo que un servidor piensa. El guionista que lleva ya varios años en un momento dulce (All Star Superman, Los Siete Soldados de la Victoria, Crisis Final o su prolongada etapa en Batman son un claro ejemplo de ello), aborda aquí por primera vez (al menos en su aspecto más puro) el género fantástico y lo hace con una visión posmoderna que por un lado cuestiona todos sus tópicos y por otro lado los enaltece para crear una historia llena de magia en la que realidad y ficción se mezclan con acierto e inteligencia. Una obra que desprende maravilla de principio a fin. Le falta quizá algo de épica, lo que se ve compensado por el elegante y espectacular (a veces eso si, algo confuso) dibujo de Sean Murphy, artista al que desconocía antes de esta obra y que sin duda ahora será un talento a seguir.
2.- Cerebus: Iglesia y Estado de Dave Sim y Gerhard (Ponte Mon-Aardvark-Vanaheim).- Dos tomos han caído este año de Cerebus conformado el díptico de Iglesia y Estado y los dos han sido magníficos. Mucho más accesible el primero de ellos, más complejo y duro el segundo los dos conforman una ácida visión acerca de la religión institucionalizada y sus relaciones con el poder secular, todo ello aderezado con parodias del género superheróico (no solo) y una interesante reflexión cercana al agnosticismo sobre la Dios y sus supuestos representas en la Tierra. Si a este añadimos los experimentos formales de Sim que completan una de las obras visualmente más estimulantes que un servidor haya podido catar tenemos como resultado uno de los indiscutibles cómics del año.
1.- Batman de Morrison y otros (Pda-DC).- Este año se ha completado Batman y Robin, El Regreso de Bruce Wayne y el capitulo perdido de RIP a la vez que hemos asistido a una suerte de prologo de lo que nos espera en Batman Inc. El complejo puzzle que ha ido tejiendo Morrison desde que inicio su ya larga (e interrumpida, otra de las consecuencias del reboot) etapa en el hombre murciélago y que ha terminado encajando de manera ejemplar abriendo lo que se adivinaba como un futuro esplendoroso pata el cruzado de la capa. La sola idea de Inc (un grupo internacional de justicieros financiado y entrenado por Batman que ha decido por fin llevar su guerra contra el crimen a otro nivel) es brillante, pero el modo en el que hemos llegado a ese punto es toda una cátedra sobre como hacer propio un personaje septuagenario sin traicionarlo en el proceso. Si a esto añadimos que toda esta etapa se circunscribe en la idea de Morrison de recuperar un luz que los héroes nunca debieron perder, tenemos la clara muestra de que aun se pueden hacer cosas nuevas, diferentes y osadas en la vertiente más industrializada del género. Por desgracia no todo el mundo tiene el talento y la ambición de un gigante como Grant Morrison.
5.- Nemesis de Mark Millar y Steve McNiven (Panini-Icon/Marvel).- No soy demasiado fan de Mark Millar o por lo menos del Millar postAuthority. En general tengo la impresión de que su obra busca ser cool antes que interesante, que fuerza situaciones y personajes para hacerlo todo lo más molón posible y que muchas veces en el proceso se olvida de construir una historia minimamente interesante. Otro tema es su tendencia a los “homenajes” que en no pocas ocasiones no son si no plagio. Tampoco me gusta demasiado McNiven, estático y plano sus dibujo no me transmite nada y creo que es un pésimo narrador. En fin que no las tenía todas conmigo con este Nemesis y menos tras la agresiva y algo estúpida campaña publicitaria de Millar. Hete aquí que la vida a veces te da sorpresas y este ha sido el caso de Nemesis que más allá de la ultraviolencia desmedida (nada comprado con el último tomo de Invencible por otro lado) y de la actitud cool de todo la obra, lo cierto es que tiene diversas lecturas y más en el mundo que nos ha tocado vivir donde son los psicópatas los que parecen gobernarnos. Millar es un gran guionista y lo ha demostrado muchas veces, creo que en ocasiones su actitud a la hora de enfocar sus guiones le hacen perderse, por contra en otras ocasiones de ahí consigue hacer fluir su talento y salen cosas como Nemesis sin duda una lectura más que interesante. Eso si McNiven sigue sin gustarme.
4.- Scalped: Has de pecar para salvarte de Jason Aaron, R.M Guéra y otros (Pda-Vertigo/DC).- Noir en la reserva. Aaron y Guéra llevan ya tanto tiempo a un nivel tan alto que a veces parece redundante cantar sus alabanzas. Pero no lo es, por supuesto que no lo es. El sello Vertigo que últimamente parece de capa caída tiene en esta historia rió de la que pronto llegara el final uno de los últimos exponentes de la calidad de la que antaño fue sinónimo. Una historia cruel y desesperanzada, a la que se le adivina un final cruel y desesperanzado y que es una clara muestra más de la miopía de la editorial DC. Con un talento como Aaron trabajando para ellos dejan que se vaya a Marvel donde claro esta siendo uno de sus guionistas más relevantes. Les quedara al menos el consuelo de que su mejor obra (hasta ahora) sigue siendo esta Scalped que poco a poco va llegando a su fin.
3.- Joe el bárbaro de Grant Morrison y Sean Murphy (Pda-Vertigo/DC).- Puede que Joe el bárbaro haya de ser considerada una obra menor dentro de la trayectoria de Grant Morrison, puede, pero no es desde luego lo que un servidor piensa. El guionista que lleva ya varios años en un momento dulce (All Star Superman, Los Siete Soldados de la Victoria, Crisis Final o su prolongada etapa en Batman son un claro ejemplo de ello), aborda aquí por primera vez (al menos en su aspecto más puro) el género fantástico y lo hace con una visión posmoderna que por un lado cuestiona todos sus tópicos y por otro lado los enaltece para crear una historia llena de magia en la que realidad y ficción se mezclan con acierto e inteligencia. Una obra que desprende maravilla de principio a fin. Le falta quizá algo de épica, lo que se ve compensado por el elegante y espectacular (a veces eso si, algo confuso) dibujo de Sean Murphy, artista al que desconocía antes de esta obra y que sin duda ahora será un talento a seguir.
2.- Cerebus: Iglesia y Estado de Dave Sim y Gerhard (Ponte Mon-Aardvark-Vanaheim).- Dos tomos han caído este año de Cerebus conformado el díptico de Iglesia y Estado y los dos han sido magníficos. Mucho más accesible el primero de ellos, más complejo y duro el segundo los dos conforman una ácida visión acerca de la religión institucionalizada y sus relaciones con el poder secular, todo ello aderezado con parodias del género superheróico (no solo) y una interesante reflexión cercana al agnosticismo sobre la Dios y sus supuestos representas en la Tierra. Si a este añadimos los experimentos formales de Sim que completan una de las obras visualmente más estimulantes que un servidor haya podido catar tenemos como resultado uno de los indiscutibles cómics del año.
1.- Batman de Morrison y otros (Pda-DC).- Este año se ha completado Batman y Robin, El Regreso de Bruce Wayne y el capitulo perdido de RIP a la vez que hemos asistido a una suerte de prologo de lo que nos espera en Batman Inc. El complejo puzzle que ha ido tejiendo Morrison desde que inicio su ya larga (e interrumpida, otra de las consecuencias del reboot) etapa en el hombre murciélago y que ha terminado encajando de manera ejemplar abriendo lo que se adivinaba como un futuro esplendoroso pata el cruzado de la capa. La sola idea de Inc (un grupo internacional de justicieros financiado y entrenado por Batman que ha decido por fin llevar su guerra contra el crimen a otro nivel) es brillante, pero el modo en el que hemos llegado a ese punto es toda una cátedra sobre como hacer propio un personaje septuagenario sin traicionarlo en el proceso. Si a esto añadimos que toda esta etapa se circunscribe en la idea de Morrison de recuperar un luz que los héroes nunca debieron perder, tenemos la clara muestra de que aun se pueden hacer cosas nuevas, diferentes y osadas en la vertiente más industrializada del género. Por desgracia no todo el mundo tiene el talento y la ambición de un gigante como Grant Morrison.
lunes, 9 de enero de 2012
“Mis comis” del 2011 I.
Completada ya las lecturas de todo lo que me quedaba pendiente del año pasado llega la hora de hacer el tradicional top con las mejores novedades leídas a lo largo del 2011 recién terminado. Este año al contrario que el anterior he leído muchas menos cosas diferentes a lo que normalmente suelo leer. Y eso que obras como “El Héroe” de David Rubin, “Toxic” de Charles Burns o “Pagando por ello” de Chester Brown han captado mi atención, aunque finalmente, y ante la avalancha de reediciones que han caído este año (espectacular en este aspecto) no he terminado por pillarlos, algo que en todo caso no descarto hacer en un futuro. Así las cosas y como decía me ha salido un año bastante más “convencional” en lo que a mis lecturas se refiere, sobre todo si lo comparo con el 2010. Sin más la primera parte del top:
10.- Invencible: Todavía en pie de Rober Kirkman y Ryan Ottley (Dolmen/Aleta-Image): Ya solo por el primer tebeo que incluye el tomo merece esta aquí: un megaevento superheróico con todo el universo Image implicado contenido en una única y espectacular grapa. Pero es que el resto del tomo no esta nada mal con una combate hiperviolento donde Ottley, que no se corta un pelo, demuestra que puede dibujar lo que le da la gana. Espectacular y revelador.
9.- Incógnito: Mala influencias de EdBrubaker y Sean Philips (Panini-Marvel/Icon): Con una querencia mucho más fuerte por el genero negro que por el de espiás, donde el argumento de un infiltrado en una organización criminal podría encajar más. Incógnito tiene, aún más si cabe que Criminal, que luchar contra la alargada sombra de Sleeper, esa maravilla de Brubaker y Philips perpetraran hace ya unos años y que sigue siendo la piedra de toque de todas sus colaboraciones. Incógnito que recuerda claramente a Sleeper pero al revés, es en todo caso un gran cómic, cargado de tensión, buenos personajes y ese dibujo feista pero lleno de fuerza de Philips que tan bien sienta a este tipo de cómics.
8.- The Boys: El Afable Escocés de Garth Ennis y John McCrea (Norma/Dynamite): The Boys va poco a poco tornándose en uno de los trabajos más interesantes del Ennis y este tomo es un claro ejemplo de ello. Y es que en esta miniserie sobre Hughie, el más humano de los excéntricos personajes que pueblan The Boys podemos encontrar los principales estilemas del guionista irlandés. El humor negro de tono grueso pero efectivo, la amistad, las complejas relaciones de pareja, la lealtad....son todos elementos característicos de la obra de un autor que en The Boys esta trascendiendo poco a poco su origen como parodia salvaje de los superhéroes. Deseando estoy ya el siguiente tomo.
7.- Astonishing Spider-man & Wolverine de Jason Aaron y Adam Kubert (Panini/Marvel): Son varios los autores que en los últimos años han intentado revindicar el lado más luminoso de los superhéroes, que han intentado recuperar el sentido de la maravilla, la aventura por la aventura, aquella magia original que los convirtió en iconos mundiales. Ya en los 90 obras como Marvels, Kingdome Come o el Flash de Mark Waid revindicaron ese espíritu y parecieron tener éxito hasta la revolución que supuso The Authority, probablemente el cómic de superhéroes más influyente del nuevo siglo. De unos años a esta parte y sobre todo a raíz de la seminal All Star Superman esta tendencia esta resurgiendo y este Astonishing Spider-man and Wolverine es uno de sus mejores exponentes. Una miniserie con dos autores hot y protagonizada por los dos personajes más famosos de Marvel tenía toda las papeletas para tornarse en el típico producto comercial, de nula trascendía y calidad cuestionable. Por suerte Aaron sabe llevar el cómic a sus terreno y con un Kubert pletórico elabora una historia que recupera la magia, la esencia de lo que hizo grandes a los superhéroes donde el único limite es la imaginación. Una de las sorpresas más inesperadas del año.
6.- Astro City: Estrellas Resplandecientes de Kurt Busiek, Alex Ross y Brent Anderson (Norma/ Wildstorm/DC): Si solo hubiera de tener en cuenta las dos primeras historia que contiene este tomo sin duda debería estar mucho más arriba en el top, pero claro en el tomo hay otras dos historias que si estuviera aisladas no estarían ni en broma por aquí. Astro City que empezó mostrando la otra cara de los superhéroes a través de momentos concretos de sus vida más allá de sus hazañas heroicas ha acabado con los mismos problemas de endogamia que los Universos de Marvel o DC. Sin embargo tanto “Infiel” como “Belleza” captan a la perfección ese espíritu original de la serie siendo además dos de sus mejores ejemplos, tanto como la historia del Agente de Plata demuestra en lo que se ha terminado convirtiendo el proyecto. Un tomo que además de por la calidad de sus dos primeras historias destaca por servir de muestra clara de lo mejor y lo peor de la colección.
10.- Invencible: Todavía en pie de Rober Kirkman y Ryan Ottley (Dolmen/Aleta-Image): Ya solo por el primer tebeo que incluye el tomo merece esta aquí: un megaevento superheróico con todo el universo Image implicado contenido en una única y espectacular grapa. Pero es que el resto del tomo no esta nada mal con una combate hiperviolento donde Ottley, que no se corta un pelo, demuestra que puede dibujar lo que le da la gana. Espectacular y revelador.
9.- Incógnito: Mala influencias de EdBrubaker y Sean Philips (Panini-Marvel/Icon): Con una querencia mucho más fuerte por el genero negro que por el de espiás, donde el argumento de un infiltrado en una organización criminal podría encajar más. Incógnito tiene, aún más si cabe que Criminal, que luchar contra la alargada sombra de Sleeper, esa maravilla de Brubaker y Philips perpetraran hace ya unos años y que sigue siendo la piedra de toque de todas sus colaboraciones. Incógnito que recuerda claramente a Sleeper pero al revés, es en todo caso un gran cómic, cargado de tensión, buenos personajes y ese dibujo feista pero lleno de fuerza de Philips que tan bien sienta a este tipo de cómics.
8.- The Boys: El Afable Escocés de Garth Ennis y John McCrea (Norma/Dynamite): The Boys va poco a poco tornándose en uno de los trabajos más interesantes del Ennis y este tomo es un claro ejemplo de ello. Y es que en esta miniserie sobre Hughie, el más humano de los excéntricos personajes que pueblan The Boys podemos encontrar los principales estilemas del guionista irlandés. El humor negro de tono grueso pero efectivo, la amistad, las complejas relaciones de pareja, la lealtad....son todos elementos característicos de la obra de un autor que en The Boys esta trascendiendo poco a poco su origen como parodia salvaje de los superhéroes. Deseando estoy ya el siguiente tomo.
7.- Astonishing Spider-man & Wolverine de Jason Aaron y Adam Kubert (Panini/Marvel): Son varios los autores que en los últimos años han intentado revindicar el lado más luminoso de los superhéroes, que han intentado recuperar el sentido de la maravilla, la aventura por la aventura, aquella magia original que los convirtió en iconos mundiales. Ya en los 90 obras como Marvels, Kingdome Come o el Flash de Mark Waid revindicaron ese espíritu y parecieron tener éxito hasta la revolución que supuso The Authority, probablemente el cómic de superhéroes más influyente del nuevo siglo. De unos años a esta parte y sobre todo a raíz de la seminal All Star Superman esta tendencia esta resurgiendo y este Astonishing Spider-man and Wolverine es uno de sus mejores exponentes. Una miniserie con dos autores hot y protagonizada por los dos personajes más famosos de Marvel tenía toda las papeletas para tornarse en el típico producto comercial, de nula trascendía y calidad cuestionable. Por suerte Aaron sabe llevar el cómic a sus terreno y con un Kubert pletórico elabora una historia que recupera la magia, la esencia de lo que hizo grandes a los superhéroes donde el único limite es la imaginación. Una de las sorpresas más inesperadas del año.
6.- Astro City: Estrellas Resplandecientes de Kurt Busiek, Alex Ross y Brent Anderson (Norma/ Wildstorm/DC): Si solo hubiera de tener en cuenta las dos primeras historia que contiene este tomo sin duda debería estar mucho más arriba en el top, pero claro en el tomo hay otras dos historias que si estuviera aisladas no estarían ni en broma por aquí. Astro City que empezó mostrando la otra cara de los superhéroes a través de momentos concretos de sus vida más allá de sus hazañas heroicas ha acabado con los mismos problemas de endogamia que los Universos de Marvel o DC. Sin embargo tanto “Infiel” como “Belleza” captan a la perfección ese espíritu original de la serie siendo además dos de sus mejores ejemplos, tanto como la historia del Agente de Plata demuestra en lo que se ha terminado convirtiendo el proyecto. Un tomo que además de por la calidad de sus dos primeras historias destaca por servir de muestra clara de lo mejor y lo peor de la colección.
viernes, 6 de enero de 2012
Mundo editorial, un año por delante y III: El resto de editoriales.
Culmino este somero repaso al mundo editorial y mis impresiones sobre el mismo de cara a este 2012, hoy con el resto de editoriales con especial hincapié en Norma Editorial y en esa incógnita en la que se ha transformado Pda.
Sin duda una de las principales incógnitas del mundo editorial del próximo año la representa Pda. Sin Marvel o DC y pese a contar con jugosas licencias, uno no termina de ver claro cual es el camino que va a tomar la editorial. La verdad es que tampoco ayuda el volumen de novedades ya anunciado para los tres primeros meses que siendo generosos es escaso y aunque si bien es verdad que cosas como Conan, Dragon Ball o los Muertos Vivientes son licencias espectaculares no es menos cierto que no ofrecen las múltiples posibilidades de publicación que universos de ficción del calado de Marvel o DC. Además algunos de sus principales productos ya están muy explotados y se hace difícil ver como van a a sacarle más partido. Se rumorea que de cara Abril/Mayo se prepara una gran sorpresa, pero no se me ocurre ni de lejos lo que puede ser. En cualquier caso y aún con todos sus defectos Pda es una editorial señera en esto de los cómics y esperemos que durante 2012 encuentre su camino, aunque por lo visto en los tres primeros meses la cosa no termina de tener buena pinta.
Otro caso es el de Norma, la desaparición del sello Wildstorm y su fusión con el Universo DC les ha dejado sin una licencia que han explotado bastante bien (lastima que no llegaran a sacar los, por otro lado inconclusos, WildCats de Joey Casey) ahí están si no los tres megatochales que ha sacado a finales de año como una especia de traca de despedida. Pese a todo la perdida no se antoja tan grande como lo fue en su día la de Marvel para Pda o más recientemente la de DC (cuya perdida tampoco fue traumática para la propia Norma). Dentro del ámbito del cómic USA conserva licencias poderosas como la sobreexplotada Sin City (¿podrán darle aún otra vuelta de tuerca?), Hellboy y su mundo, Buffy o cosas tan interesantes y de culto como American Flagg o Nexus. A esto se añade que tiene varios mangas de los más llamativos y alguno de los cómic europeos más interesantes del momento, así que si Pda aparece como incógnita con la perdida de DC, Norma no parece que vaya a sufrir demasiado con la de Wildstorm.
Pasando al resto de las editoriales el caso más llamativo es el de Glenat, que independizada de la casa matriz francesa y conservando algunos de sus productos estrella, parece que va a seguir con su apuesta por el manga (donde tiene varias de las licencias más jugosas, ahí están las nuevas ediciones de Ramma ½ o Los Caballeros del Zodiaco), la recuperación de clásicos del tebeo español y algún que otro cómic americano bastante llamativo proveniente sobre todo de la independiente Avatar Press que ha contado con talentos como Garth Ennis o Warren Ellis. Este 2012 se adivina como un año importante para ellos, esperemos que le vaya bien. Es de esperar que Ponet Mon siga adelante con la publicación de Cerebus y a ver si con algo de suerte este año caen otros dos tomos. Más allá de esto de editoriales como Astiberri (a ver si sale el segundo tomo de Rasl, el primero me pareció muy interesante), La Cúpula (algún día me tengo que poner con Crumb y supongo que pillare lo que saquen de Bagge, del que estaría bien que sacaran un tomo recopilando los anuales de Odio), Dibbuks y un largo etcétera poco tengo que decir ya que les pillo cosas muy, muy puntuales. Eso si, espero que alguien se anime a sacar The Death Ray de Daniel Clowes en castellano que le tengo muchas ganas.
Como reflexión final solo apuntar que con el cómic casi expulsado de los kioskos y por contra con una presencia cada vez mayor en las grandes superficies (El Corte Inglés, Carrefour y sobre todo Fnac) parece que las ediciones de lujo o tapa dura se van a hacer cada vez más numerosas y eso pese a la crisis que estamos viviendo. Pero en fin supongo que el signo de los tiempos y que el envoltorio de lujo mejora la imagen de unos productos que cada vez están mejor vistos por la sociedad, lo que sin duda es una buena noticia, pero que claro también requiere pagar sus peajes.
Sin duda una de las principales incógnitas del mundo editorial del próximo año la representa Pda. Sin Marvel o DC y pese a contar con jugosas licencias, uno no termina de ver claro cual es el camino que va a tomar la editorial. La verdad es que tampoco ayuda el volumen de novedades ya anunciado para los tres primeros meses que siendo generosos es escaso y aunque si bien es verdad que cosas como Conan, Dragon Ball o los Muertos Vivientes son licencias espectaculares no es menos cierto que no ofrecen las múltiples posibilidades de publicación que universos de ficción del calado de Marvel o DC. Además algunos de sus principales productos ya están muy explotados y se hace difícil ver como van a a sacarle más partido. Se rumorea que de cara Abril/Mayo se prepara una gran sorpresa, pero no se me ocurre ni de lejos lo que puede ser. En cualquier caso y aún con todos sus defectos Pda es una editorial señera en esto de los cómics y esperemos que durante 2012 encuentre su camino, aunque por lo visto en los tres primeros meses la cosa no termina de tener buena pinta.
Otro caso es el de Norma, la desaparición del sello Wildstorm y su fusión con el Universo DC les ha dejado sin una licencia que han explotado bastante bien (lastima que no llegaran a sacar los, por otro lado inconclusos, WildCats de Joey Casey) ahí están si no los tres megatochales que ha sacado a finales de año como una especia de traca de despedida. Pese a todo la perdida no se antoja tan grande como lo fue en su día la de Marvel para Pda o más recientemente la de DC (cuya perdida tampoco fue traumática para la propia Norma). Dentro del ámbito del cómic USA conserva licencias poderosas como la sobreexplotada Sin City (¿podrán darle aún otra vuelta de tuerca?), Hellboy y su mundo, Buffy o cosas tan interesantes y de culto como American Flagg o Nexus. A esto se añade que tiene varios mangas de los más llamativos y alguno de los cómic europeos más interesantes del momento, así que si Pda aparece como incógnita con la perdida de DC, Norma no parece que vaya a sufrir demasiado con la de Wildstorm.
Pasando al resto de las editoriales el caso más llamativo es el de Glenat, que independizada de la casa matriz francesa y conservando algunos de sus productos estrella, parece que va a seguir con su apuesta por el manga (donde tiene varias de las licencias más jugosas, ahí están las nuevas ediciones de Ramma ½ o Los Caballeros del Zodiaco), la recuperación de clásicos del tebeo español y algún que otro cómic americano bastante llamativo proveniente sobre todo de la independiente Avatar Press que ha contado con talentos como Garth Ennis o Warren Ellis. Este 2012 se adivina como un año importante para ellos, esperemos que le vaya bien. Es de esperar que Ponet Mon siga adelante con la publicación de Cerebus y a ver si con algo de suerte este año caen otros dos tomos. Más allá de esto de editoriales como Astiberri (a ver si sale el segundo tomo de Rasl, el primero me pareció muy interesante), La Cúpula (algún día me tengo que poner con Crumb y supongo que pillare lo que saquen de Bagge, del que estaría bien que sacaran un tomo recopilando los anuales de Odio), Dibbuks y un largo etcétera poco tengo que decir ya que les pillo cosas muy, muy puntuales. Eso si, espero que alguien se anime a sacar The Death Ray de Daniel Clowes en castellano que le tengo muchas ganas.
Como reflexión final solo apuntar que con el cómic casi expulsado de los kioskos y por contra con una presencia cada vez mayor en las grandes superficies (El Corte Inglés, Carrefour y sobre todo Fnac) parece que las ediciones de lujo o tapa dura se van a hacer cada vez más numerosas y eso pese a la crisis que estamos viviendo. Pero en fin supongo que el signo de los tiempos y que el envoltorio de lujo mejora la imagen de unos productos que cada vez están mejor vistos por la sociedad, lo que sin duda es una buena noticia, pero que claro también requiere pagar sus peajes.
miércoles, 4 de enero de 2012
Mundo editorial, un año por delante II: Panini Comics.
Sigo con el repaso general a como se presenta el mundo editorial de cara al 2012, siempre claro según mi particulares filias y fobias. Hoy le toca el turno a Panini que las cosas como son ha cambiado mucho en los últimos tiempos.
Pasando ya a Panini, lo cierto es que el vuelco de la editorial en los últimos tiempos ha sido espectacular. De tener como único producto para reediciones y clásicos en el mercado los estrambóticos (esas portadas feas como demonios, ese papel más grueso de lo recomendable...) y carísimos Best of Marvel a tener una amplia gama de productos de muy diverso precio y que tiene como punta de lanza el Coleccionable Marvel Héroes una de las mejores ideas editoriales desde las Bibliotecas Marvel.
En el tema de los clásicos si ya este año no hemos andado mal surtidos, el 2012 se avecina como apoteósico y es que además de continuar con Los Vengadores de Stern (y esperemos que con suerte vayan más allá) llegan obras demandadísimas como el Warlock de Jim Starlin o Los Defensores, lo que hace concebir incluso esperanzas de que algún día se publique el material que enlaza el precipitado y desastroso fin de la BM de Hulk con el comienzo del coleccionable, si no todo si al menos la magnifica saga de La Encrucijada. Además de todo esto sigue el coleccionable (y que dure), la Colección Extra Superhéroes (inspirados, aunque no se quiera reconocer en los magníficos Universo DC de Pda, solo que Panini no los esta quemando con material ridículo y sobreexplotación), los megatochales, que he de reconocer no me entusiasman, pero mantienen presencia en el mercado de cómics imprescindibles para entender el Universo Marvel y que son ediciones de calidad innegable. A esto se añaden esos Marvel Gold, que vale, no son baratos, pero desde luego no son un insulto como los BoM y donde se ha anunciado que sacaran los primeros números de Los Nuevos Mutantes, sin duda una gran noticia. En definitiva tras un tiempo de travesía por el desierto donde Panini no sabía muy bien que hacer con todo lo que no fuera material actual, parece que ahora vivimos una nueva edad dorada.
En lo que se refiere a los cómics actuales la verdad es que pocas sorpresas cabía esperar, lo que supongo es bueno ya que publican en un formato u otro casi todo lo que sale allende los mares. Lo cierto es que aquí Panini juega con ventaja, la labor de Forum arraigo tanto Marvel en España que gran parte del trabajo ya estaba hecho cuando Panini llego. Por otro lado y aunque el Universo Marvel tiene a día de hoy una calidad media “regulera” por decirlo así, si es verdad que en general es un universo de ficción más solido, en el que se adivina una guiá detrás que no el de DC, que se ha reinventado no se cuantas veces en los últimos años y que no parece nunca enfocarse como globalidad, pero que tampoco se desarrolla individualmente lo que le crea múltiples problemas. Así si en DC el año estará centrado en los polémicos New 52, en Marvel las cosas parecen más orgánicas con los inevitables megaeventos de Miedo Encarnado y Avengers vs X-Men, que serán maniobras de marketing en gran medida pero que si transmiten una mayor visión de conjunto.
Así las cosas lo más novedoso será que para el 2013 (mayas mediante) las distancias con los USA quedaran en 3-4 meses, gracias a una aceleración que se producirá en el segundo semestre de este año que traerá consigo la multiplicación de las grapas dobles. Una buena noticia que tiene el lado amargo de que los bolsillos se van a resentir. Eso si la verdad es que esto ni va a evitar los spoilers ni que las principales webs se centren en la actualidad USA pero si parece más razonable que con los medios tecnológicos actuales estemos a esa distancia y no a 9-12 meses.
En fin que Panini a mejorado enormemente su principal punto oscuro, la política de clásicos, mientras que ha seguido en la misma línea (que en términos generales siempre ha sido buena, con excepciones claro) en lo que respecta a los cómics actuales. Sigue habiendo problemas y cierto oscurantismo con flagrantes errores, pero en general creo que este 2012 tiene buena pinta.
Pasando ya a Panini, lo cierto es que el vuelco de la editorial en los últimos tiempos ha sido espectacular. De tener como único producto para reediciones y clásicos en el mercado los estrambóticos (esas portadas feas como demonios, ese papel más grueso de lo recomendable...) y carísimos Best of Marvel a tener una amplia gama de productos de muy diverso precio y que tiene como punta de lanza el Coleccionable Marvel Héroes una de las mejores ideas editoriales desde las Bibliotecas Marvel.
En el tema de los clásicos si ya este año no hemos andado mal surtidos, el 2012 se avecina como apoteósico y es que además de continuar con Los Vengadores de Stern (y esperemos que con suerte vayan más allá) llegan obras demandadísimas como el Warlock de Jim Starlin o Los Defensores, lo que hace concebir incluso esperanzas de que algún día se publique el material que enlaza el precipitado y desastroso fin de la BM de Hulk con el comienzo del coleccionable, si no todo si al menos la magnifica saga de La Encrucijada. Además de todo esto sigue el coleccionable (y que dure), la Colección Extra Superhéroes (inspirados, aunque no se quiera reconocer en los magníficos Universo DC de Pda, solo que Panini no los esta quemando con material ridículo y sobreexplotación), los megatochales, que he de reconocer no me entusiasman, pero mantienen presencia en el mercado de cómics imprescindibles para entender el Universo Marvel y que son ediciones de calidad innegable. A esto se añaden esos Marvel Gold, que vale, no son baratos, pero desde luego no son un insulto como los BoM y donde se ha anunciado que sacaran los primeros números de Los Nuevos Mutantes, sin duda una gran noticia. En definitiva tras un tiempo de travesía por el desierto donde Panini no sabía muy bien que hacer con todo lo que no fuera material actual, parece que ahora vivimos una nueva edad dorada.
En lo que se refiere a los cómics actuales la verdad es que pocas sorpresas cabía esperar, lo que supongo es bueno ya que publican en un formato u otro casi todo lo que sale allende los mares. Lo cierto es que aquí Panini juega con ventaja, la labor de Forum arraigo tanto Marvel en España que gran parte del trabajo ya estaba hecho cuando Panini llego. Por otro lado y aunque el Universo Marvel tiene a día de hoy una calidad media “regulera” por decirlo así, si es verdad que en general es un universo de ficción más solido, en el que se adivina una guiá detrás que no el de DC, que se ha reinventado no se cuantas veces en los últimos años y que no parece nunca enfocarse como globalidad, pero que tampoco se desarrolla individualmente lo que le crea múltiples problemas. Así si en DC el año estará centrado en los polémicos New 52, en Marvel las cosas parecen más orgánicas con los inevitables megaeventos de Miedo Encarnado y Avengers vs X-Men, que serán maniobras de marketing en gran medida pero que si transmiten una mayor visión de conjunto.
Así las cosas lo más novedoso será que para el 2013 (mayas mediante) las distancias con los USA quedaran en 3-4 meses, gracias a una aceleración que se producirá en el segundo semestre de este año que traerá consigo la multiplicación de las grapas dobles. Una buena noticia que tiene el lado amargo de que los bolsillos se van a resentir. Eso si la verdad es que esto ni va a evitar los spoilers ni que las principales webs se centren en la actualidad USA pero si parece más razonable que con los medios tecnológicos actuales estemos a esa distancia y no a 9-12 meses.
En fin que Panini a mejorado enormemente su principal punto oscuro, la política de clásicos, mientras que ha seguido en la misma línea (que en términos generales siempre ha sido buena, con excepciones claro) en lo que respecta a los cómics actuales. Sigue habiendo problemas y cierto oscurantismo con flagrantes errores, pero en general creo que este 2012 tiene buena pinta.
lunes, 2 de enero de 2012
Mundo editorial, un año por delante: ECC.
Bastante interesante se presenta este 2012 para los seguidores del mundo superheróico. Por un lado tenemos el desembarco de El Catálogo del Cómic (ECC) que llega con fuerzas renovadas en el enésimo intento de que el Universo DC cuaje en nuestro país. Por otro lado esta Panini que se dispone a inundar el mercado de clásicos a la par que promete reducir las distancias con respecto a la edición americana. Norma con la perdida de Wildstorm queda en este aspecto bastante más en segundo plano, lo que no impoide que tenga licencias la mar de jugosas. Mientras que Planeta habrá de sobrevivir con Los Muertos Vivientes, Conan, Star Wars, clásicos de las tiras de prensa y alguna licencia manga bastante interesante, que digo yo que tampoco esta mal.
Empezando por ECC la verdad es que en principio hubo mucho oscurantismo sobre el tema y aún hoy algunas cosas siguen pareciendo extrañas pero lo cierto es que la editorial ha aprovechado al máximo la inmediatez e interactividad que ofrecen las redes sociales y en apenas mes y medido ha tenido más comunicación con los lectores que Pda en seis años y más teniendo en cuenta que el bot respondía cuando quería y lo hacía de “esa manera”. No hace mucho cuando se anuncio que Pda renovaba los derechos con DC por seis años más (una de esas cosas extrañas a las que aludía antes), decía que no eran buenas noticias, y no me lo parecían la verdad. Aparte de incontables errores, la editorial había entrado en una descomunal escalada de precios que recordaba a lo peor de Norma y que ponía en cuestión la viabilidad comercial de DC en España más allá de Batman, Miller y Moore, por eso que perdiera los derechos no genero especial revuelo...por eso claro y por la “especial” relación entre El Catalogo y Pda, pero eso es otro tema.
En fin, ECC ya anunciado sus novedades de enero y un avance de lo que espera hasta abril y parecen dispuestos a seguir las directrices que tan buen resultado le dieron a Panini, esto es continuar con las series en curso y finalizar la mayoría (aunque aún quedan varias incógnitas a ese respecto). Juega con la ventaja (relativa al parecer en función de la calidad de las series) del próximo relanzamiento masivo del Universo DC que en España llegara en Mayo. Hasta entonces la misma editorial ha señalado que su plan será muy continuista aunque por lo que se puede ver en las novedades de Enero ya se aprecia una cierta bajada de precios frente a la escalada continua de Pda, veremos si esta se puede consolidar, ojala sea así.
El año en todo caso se presenta intenso para la joven editorial, todo el rollo del New 52 viene con un hype (tanto positivo como negativo) muy grande y seguramente, aunque solo sea por curiosidad los primeros números vendan mucho, habrá que ver como les va en le futuro, aunque la total ausencia de una estrategia global por parte de DC en este relanzamiento (que parece hecho a la buena de dios, sin una idea global detrás) no parece la mejor ayuda. En todo caso ECC ha anunciado que lanzará muchas grapas (lo que esta muy bien, aunque el formato este herido de muerte por la forma en la que se conciben los comic-book hoy en día), pero que no serán de 24 páginas al considerar que no las podrá sacar a precios competitivos. La duda esta en si eso obligara a que las series sean bimestrales o aprovechando el movimiento anunciado por Panini se la jugaran e intentaran también reducir distancias con los USA a 3-4 meses. Sin duda sería interesante, aunque los bolsillos de aquellos que pretendamos seguir el grueso de la actualidad de los Universos de Marvel y DC sufrirían.
Más allá de esto se abren muchas incógnitas sobre la política de clásicos, la gestión de la línea Vertigo (de la que en Twitter ya han dejado caer algunas pinceladas), la series que irán a tomos, las que ni siquiera se publicaran, ya que se me hace difícil imaginar las 52 series publicadas en España. Si ya son muchas para el mercado americano más lo serán en España. Pero sin duda la mayor incógnita de todas es si por fin el Universo DC encontrara acomodo en nuestro país, si no para competir de tu a tu a la todopoderosa Marvel si al menos para consolidarse en un mercado en el que no ha conocido la estabilidad desde los lejanos tiempos de la añorada Zinco.
Empezando por ECC la verdad es que en principio hubo mucho oscurantismo sobre el tema y aún hoy algunas cosas siguen pareciendo extrañas pero lo cierto es que la editorial ha aprovechado al máximo la inmediatez e interactividad que ofrecen las redes sociales y en apenas mes y medido ha tenido más comunicación con los lectores que Pda en seis años y más teniendo en cuenta que el bot respondía cuando quería y lo hacía de “esa manera”. No hace mucho cuando se anuncio que Pda renovaba los derechos con DC por seis años más (una de esas cosas extrañas a las que aludía antes), decía que no eran buenas noticias, y no me lo parecían la verdad. Aparte de incontables errores, la editorial había entrado en una descomunal escalada de precios que recordaba a lo peor de Norma y que ponía en cuestión la viabilidad comercial de DC en España más allá de Batman, Miller y Moore, por eso que perdiera los derechos no genero especial revuelo...por eso claro y por la “especial” relación entre El Catalogo y Pda, pero eso es otro tema.
En fin, ECC ya anunciado sus novedades de enero y un avance de lo que espera hasta abril y parecen dispuestos a seguir las directrices que tan buen resultado le dieron a Panini, esto es continuar con las series en curso y finalizar la mayoría (aunque aún quedan varias incógnitas a ese respecto). Juega con la ventaja (relativa al parecer en función de la calidad de las series) del próximo relanzamiento masivo del Universo DC que en España llegara en Mayo. Hasta entonces la misma editorial ha señalado que su plan será muy continuista aunque por lo que se puede ver en las novedades de Enero ya se aprecia una cierta bajada de precios frente a la escalada continua de Pda, veremos si esta se puede consolidar, ojala sea así.
El año en todo caso se presenta intenso para la joven editorial, todo el rollo del New 52 viene con un hype (tanto positivo como negativo) muy grande y seguramente, aunque solo sea por curiosidad los primeros números vendan mucho, habrá que ver como les va en le futuro, aunque la total ausencia de una estrategia global por parte de DC en este relanzamiento (que parece hecho a la buena de dios, sin una idea global detrás) no parece la mejor ayuda. En todo caso ECC ha anunciado que lanzará muchas grapas (lo que esta muy bien, aunque el formato este herido de muerte por la forma en la que se conciben los comic-book hoy en día), pero que no serán de 24 páginas al considerar que no las podrá sacar a precios competitivos. La duda esta en si eso obligara a que las series sean bimestrales o aprovechando el movimiento anunciado por Panini se la jugaran e intentaran también reducir distancias con los USA a 3-4 meses. Sin duda sería interesante, aunque los bolsillos de aquellos que pretendamos seguir el grueso de la actualidad de los Universos de Marvel y DC sufrirían.
Más allá de esto se abren muchas incógnitas sobre la política de clásicos, la gestión de la línea Vertigo (de la que en Twitter ya han dejado caer algunas pinceladas), la series que irán a tomos, las que ni siquiera se publicaran, ya que se me hace difícil imaginar las 52 series publicadas en España. Si ya son muchas para el mercado americano más lo serán en España. Pero sin duda la mayor incógnita de todas es si por fin el Universo DC encontrara acomodo en nuestro país, si no para competir de tu a tu a la todopoderosa Marvel si al menos para consolidarse en un mercado en el que no ha conocido la estabilidad desde los lejanos tiempos de la añorada Zinco.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Un 2011 de cine.
Bueno se acaba el año y como todavía tengo pendientes algunas lecturas, antes de los típicos post sobre los mejores cómics del año voy a repasar un poco las pelis que he visto este año y seleccionar de paso las cinco que más me han gustado.
Este año ha resultado ser bastante interesante cinematograficamente y he terminado viendo muchas películas en la gran pantalla. Haciendo un breve repaso la verdad es que la cosa empezó espectacular ya que las tres primeras películas del año me parecieron magnificas. Más allá de la vida con el señor Eastwood demostrando una vez más su inmenso talento en una conmovedora y compleja película que me llego al corazón. Seguimos con Valor de ley, de unos Coen que me parecieron mucho menos posmodernos de lo habitual y que contaron con un gran Jeff Bridges y continuamos con Cisne Negro, la película del año para mi, me dejo pegado al asiento y me impacto de manera brutal, vuelta a ver la verdad es que no impacta tanto y se le ven más los trucos aún así no puedo olvidar como me hizo sentir en el cine.
Tras este magnifico trío entramos ya en lo que podíamos llamar al época del blockbuster o más bien del cine de superhéroes que domino claramente desde mayo hasta el final del verano. Empezaríamos con Sucker Punch de Zack Snyder que no se si calificar de película o de videojuego llevado a la gran pantalla. Tiene cosas espectaculares y escenas poderosas pero es tan deslavazada, caótica y hueca que no me termino de convencer. Entrando ya los superhéroes propiamente dichos empezaríamos con X-Men First Class, sin duda la mejor peli de este tipo del año, la dirección no es muy allá, bastante plana y convencional, pero la fuerza del conflicto entre Xavier y Magneto esta presente desde el principio y los actores rinden a gran nivel, además técnicamente es impecable. Lo dicho que me gusto mucho. Todo lo contrario que Thor (que aunque se estreno antes la pongo ahora que así enlazo mejor el discurso, xd) que tras un magnifica primera media hora decae en comedia romántica absurda con un final anticlimático.
La vedad es que pienso que el problema de las pelis de Marvel, es que más allá de Iron Man (por aquello de ser la primera del estudio la que realmente sorprendió), parecen hechas con un molde en el que el sello lo pone el estudio no el director. Son películas pensadas en pequeñito, enfocadas para el gran estreno de The Avengers y que como tal carecen de personalidad propia. Algo de eso hay en el Capitán América. Me parece mejor que Thor y desde luego ese aire retro le sentó muy bien, pero de nuevo me parece muy poquita cosa sin apenas amenazas creíbles y con una final bastante endeble que no trasmite la angustia del sacrifico del Capi. Estas pelis apenas si llegan a prologo, es lo que tiene pensar en pequeño que la película sale pequeña, entretiene si, pero estos personajes tienen mucho más potencial.
En medio de la orgía marvelita se estreno Green Lantern la apuesta de la Warner para desmostar que tiene más que ofrecer en la gran pantalla aparte de Batman y Superman y lo cierto es que la cosa salió de esa manera. La película tiene el problema de querer abarcar demasiado, querer contar demasiadas cosas comprimiendo la complejidad del mundo de Green Lantern en apenas dos horas, y claro ahí falla estrepitosamente. Recurre a la consabida voz en off para explicar de que va todo (lo que denota inseguridad y falta de confianza en el material que manejan por parte de los responsables de la película) sin que además consigan su objetivo ya que la peli tiene momentos que no se entienden si no conoces los cómics (o así me lo han confirmado varias personas), a todo esto se añade que la película es demasiado digital y se nota. La perdida de fiscidad le resta fuerza al conjunto y hace que no termine de funcionar. Con todo no creo que estemos ante un film mucho más mediocre que el de Thor por ejemplo.
Aparte de esto habría que situar a Conan autentico fracaso de taquillas y vapuleada a diestro y siniestro. La peli de Marcus Nispel me gusto y mucho, creo que aquí el director si deja su sello, que la película tiene fuerza que es enormemente física y que más allá del guión, bastante simple, la película ofrece una personalidad propia que la situá por encima de los blockbuster antes mencionados salvo del de X-Men. Hablando de blockbuster no creo que Super 8 por presupuesto e intenciones entre dentro de estos parámetros (es más no creo que Conan lo haga), la película todo un revival ochentero enormemente entretenido y que te deja con una sonrisa en la boca ha sido uno de los estrenos más placenteros del año.
Tras esto entramos en un terreno más variado donde blockbuster se mezclan con películas de autor y donde no quería dejar de mencionar la nipona Confessions que aunque no tuvo estreno comercial a nuestro país llego este año vía mercado domestico. Una película visualmente impactante que combina el esteticismo mas descarnado con la dureza de una de las venganzas más crueles vistas en la pequeña pantalla, toda una joya sin duda. Y hablando de impacto visual que decir de El Árbol de la vida, el esperado retorno de Malick. Película compleja y brutalmente ambiciosa que por eso mismo puede resultar algo fallida pero que es toda una experiencia cinematográfica.
Después pasamos ya al cine español del que este año solo he visto dos pelis, pero ambas magnificas, la primera La piel que hábito de Almodovar que demuestra la ambición y falta de complejos de su director el cual en una peli siempre al borde de caer en el mayor de los ridículos mantiene un magnifico equilibrio que hace que te consigas meter en una historia no por inverosímil menos disfrutable. Muy distinta es No habrá paz para los malvados de Urbizu donde un magnifico José Coronado da vida a un personaje, Santos Trinidad que ya ha pasado a formar parte de lo mejor de nuestro cine. Una historia tensa, de silencios, con un inteligente uso de la banda sonora, una historia que no te deja respirar de principio a fin. De lo mejor del año.
Volvemos al terreno del blockbuster con Tintin donde Spielberg se nota que se lo pasa pipa con su juguete nuevo (aunque a veces se le va de las manos) y nos lo hace pasar pipa a los demás (al menos yo disfrute un montón). Y de ahí volvemos al cine de autor con tres estrenos muy diferentes entre si, primero con Melancolía de Von Trier que me aburrió bastante y de la que por muchos matices que se le quieran dar no pude aguantar al personaje de Kirsten Dunst. Luego llega Polanski con la divertídisima Un dios salvaje o como cuando las convenciones sociales, las mascaras que nos ponemos para interactuar con los demás se caen nos convertimos en poco más que salvajes que no pueden resolver lo que unos niños arreglan en segundos. Por último estaría Un método peligroso de David Cronenberg y aquí ya son palabras mayores. Película cargada de matices, con un reparto brillante y que transmite un mal rollo una violencia larvada que en cierto sentido me recuerdo a La edad de la inocencia de Scorsese, una de sus películas más violentas sin que allá un solo ataque físico. Sin duda uno de los films del año.
Un año que acaba con otro blockbuster, en este caso Misión imposible IV, una saga espectacular con dos primeras partes maravillosas una tercera bastante buena y una cuarta que creo no desmerece en nada la de Abrams. Muy dinámica, con mucha y buena acción Misión imposible IV cumple los mínimos que se le han de pedir a este tipo de películas....aunque es innegable que la película y la franquicia se han alejado de la genialidad de las dos primeras partes.
PD: Mi top personal de este año esta ordenado en forma de los posters que ilustran el post, que si no esto se alarga demasiado.
Este año ha resultado ser bastante interesante cinematograficamente y he terminado viendo muchas películas en la gran pantalla. Haciendo un breve repaso la verdad es que la cosa empezó espectacular ya que las tres primeras películas del año me parecieron magnificas. Más allá de la vida con el señor Eastwood demostrando una vez más su inmenso talento en una conmovedora y compleja película que me llego al corazón. Seguimos con Valor de ley, de unos Coen que me parecieron mucho menos posmodernos de lo habitual y que contaron con un gran Jeff Bridges y continuamos con Cisne Negro, la película del año para mi, me dejo pegado al asiento y me impacto de manera brutal, vuelta a ver la verdad es que no impacta tanto y se le ven más los trucos aún así no puedo olvidar como me hizo sentir en el cine.
Tras este magnifico trío entramos ya en lo que podíamos llamar al época del blockbuster o más bien del cine de superhéroes que domino claramente desde mayo hasta el final del verano. Empezaríamos con Sucker Punch de Zack Snyder que no se si calificar de película o de videojuego llevado a la gran pantalla. Tiene cosas espectaculares y escenas poderosas pero es tan deslavazada, caótica y hueca que no me termino de convencer. Entrando ya los superhéroes propiamente dichos empezaríamos con X-Men First Class, sin duda la mejor peli de este tipo del año, la dirección no es muy allá, bastante plana y convencional, pero la fuerza del conflicto entre Xavier y Magneto esta presente desde el principio y los actores rinden a gran nivel, además técnicamente es impecable. Lo dicho que me gusto mucho. Todo lo contrario que Thor (que aunque se estreno antes la pongo ahora que así enlazo mejor el discurso, xd) que tras un magnifica primera media hora decae en comedia romántica absurda con un final anticlimático.
La vedad es que pienso que el problema de las pelis de Marvel, es que más allá de Iron Man (por aquello de ser la primera del estudio la que realmente sorprendió), parecen hechas con un molde en el que el sello lo pone el estudio no el director. Son películas pensadas en pequeñito, enfocadas para el gran estreno de The Avengers y que como tal carecen de personalidad propia. Algo de eso hay en el Capitán América. Me parece mejor que Thor y desde luego ese aire retro le sentó muy bien, pero de nuevo me parece muy poquita cosa sin apenas amenazas creíbles y con una final bastante endeble que no trasmite la angustia del sacrifico del Capi. Estas pelis apenas si llegan a prologo, es lo que tiene pensar en pequeño que la película sale pequeña, entretiene si, pero estos personajes tienen mucho más potencial.
En medio de la orgía marvelita se estreno Green Lantern la apuesta de la Warner para desmostar que tiene más que ofrecer en la gran pantalla aparte de Batman y Superman y lo cierto es que la cosa salió de esa manera. La película tiene el problema de querer abarcar demasiado, querer contar demasiadas cosas comprimiendo la complejidad del mundo de Green Lantern en apenas dos horas, y claro ahí falla estrepitosamente. Recurre a la consabida voz en off para explicar de que va todo (lo que denota inseguridad y falta de confianza en el material que manejan por parte de los responsables de la película) sin que además consigan su objetivo ya que la peli tiene momentos que no se entienden si no conoces los cómics (o así me lo han confirmado varias personas), a todo esto se añade que la película es demasiado digital y se nota. La perdida de fiscidad le resta fuerza al conjunto y hace que no termine de funcionar. Con todo no creo que estemos ante un film mucho más mediocre que el de Thor por ejemplo.
Aparte de esto habría que situar a Conan autentico fracaso de taquillas y vapuleada a diestro y siniestro. La peli de Marcus Nispel me gusto y mucho, creo que aquí el director si deja su sello, que la película tiene fuerza que es enormemente física y que más allá del guión, bastante simple, la película ofrece una personalidad propia que la situá por encima de los blockbuster antes mencionados salvo del de X-Men. Hablando de blockbuster no creo que Super 8 por presupuesto e intenciones entre dentro de estos parámetros (es más no creo que Conan lo haga), la película todo un revival ochentero enormemente entretenido y que te deja con una sonrisa en la boca ha sido uno de los estrenos más placenteros del año.
Tras esto entramos en un terreno más variado donde blockbuster se mezclan con películas de autor y donde no quería dejar de mencionar la nipona Confessions que aunque no tuvo estreno comercial a nuestro país llego este año vía mercado domestico. Una película visualmente impactante que combina el esteticismo mas descarnado con la dureza de una de las venganzas más crueles vistas en la pequeña pantalla, toda una joya sin duda. Y hablando de impacto visual que decir de El Árbol de la vida, el esperado retorno de Malick. Película compleja y brutalmente ambiciosa que por eso mismo puede resultar algo fallida pero que es toda una experiencia cinematográfica.
Después pasamos ya al cine español del que este año solo he visto dos pelis, pero ambas magnificas, la primera La piel que hábito de Almodovar que demuestra la ambición y falta de complejos de su director el cual en una peli siempre al borde de caer en el mayor de los ridículos mantiene un magnifico equilibrio que hace que te consigas meter en una historia no por inverosímil menos disfrutable. Muy distinta es No habrá paz para los malvados de Urbizu donde un magnifico José Coronado da vida a un personaje, Santos Trinidad que ya ha pasado a formar parte de lo mejor de nuestro cine. Una historia tensa, de silencios, con un inteligente uso de la banda sonora, una historia que no te deja respirar de principio a fin. De lo mejor del año.
Volvemos al terreno del blockbuster con Tintin donde Spielberg se nota que se lo pasa pipa con su juguete nuevo (aunque a veces se le va de las manos) y nos lo hace pasar pipa a los demás (al menos yo disfrute un montón). Y de ahí volvemos al cine de autor con tres estrenos muy diferentes entre si, primero con Melancolía de Von Trier que me aburrió bastante y de la que por muchos matices que se le quieran dar no pude aguantar al personaje de Kirsten Dunst. Luego llega Polanski con la divertídisima Un dios salvaje o como cuando las convenciones sociales, las mascaras que nos ponemos para interactuar con los demás se caen nos convertimos en poco más que salvajes que no pueden resolver lo que unos niños arreglan en segundos. Por último estaría Un método peligroso de David Cronenberg y aquí ya son palabras mayores. Película cargada de matices, con un reparto brillante y que transmite un mal rollo una violencia larvada que en cierto sentido me recuerdo a La edad de la inocencia de Scorsese, una de sus películas más violentas sin que allá un solo ataque físico. Sin duda uno de los films del año.
Un año que acaba con otro blockbuster, en este caso Misión imposible IV, una saga espectacular con dos primeras partes maravillosas una tercera bastante buena y una cuarta que creo no desmerece en nada la de Abrams. Muy dinámica, con mucha y buena acción Misión imposible IV cumple los mínimos que se le han de pedir a este tipo de películas....aunque es innegable que la película y la franquicia se han alejado de la genialidad de las dos primeras partes.
PD: Mi top personal de este año esta ordenado en forma de los posters que ilustran el post, que si no esto se alarga demasiado.
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