miércoles, 7 de diciembre de 2011

El Lobezno de Jason Aaron.

Decía el otro día que Aaron se estaba convirtiendo en toda una superestrella allende los mares, lo curioso es que pese a saltar a la fama con la genial Scalped editada por DC para el sello Vertigo, ha sido Marvel quien le ha contratado en exclusiva, una muestra más de la torpeza con la que ultimamente se hacen las cosas en la editorial de Superman.

A la hora de construir las aventuras de un personaje como Lobezno hay que tener en cuenta varias cosas. Primero, es después de Spiderman el personaje más popular y reconocible de la antigua Casa de la Ideas. Segundo, aunque cuenta con menos historia que por ejemplo el Capitán América o Thor, su popularidad ha hecho que haya protagonizado tantos o más cómics que estos, lo que le ha llevado a una sobrexplotación brutal que dificulta mucho el trabajar con él, al menos dentro del ámbito de una serie regular. Tercero, pese a todo Lobezno siempre ha sido un personaje con el que se ha permitido jugar más, su estatus ha sido bastante variable, y ha protagonizado momentos de gran impacto con repercusión más o menos permanente para el personaje (Arma X, Origen o Atracciones Fatales son una muestra de ello). Cuarto la condición de hombre X de Lobezno y el que sea allí donde el personaje ha alcanzado su fama ha hecho que muchas veces sea en estas colecciones, y no en su serie propia, donde han sucedido muchos de lo momentos claves de su trayectoria.

Así las cosas cuando Aaron se acerca a Lobezno se encuentra con un personaje que es símbolo de la editorial, sobreexplotado como pocos y que por encima de todo es un hombre X. Malos mimbres para construir un trabajo realmente significativo que deje más huella en el personaje que el espectáculo de fuegos de artificio que supuso la etapa de Mark Millar y John Romita Jr., la última realmente celebre en la serie regular del mutante de las garras de adamantium. Pero Aaron, que debuto en esto de los cómics con una historia corta que pudo escribir tras ganar un concurso, precisamente con Lobezno, tiene las cosas muy claras y cuenta con una carta a su favor: sabe que con Lobezno va a tener más margen para poder hacer algo relevante. Tras un tímido pero atractivo acercamiento inicial que dejaría la muy interesante Saga de la Caza de Mística, (historia cuyo titulo ya lo dice todo, y que nos muestra a un Lobezno implacable y quintaesencial) además de la miniserie con aires de Golpe en la Pequeña China ambientada en el contexto de la mudanza de los X-Men a San Francisco (de nuevo su condición de hombre X marca a fuego el devenir del personaje). Aaron recibe el encargo de escribir una nueva serie sobre el personaje llamada Arma X y donde a lo largo de 16 números y colaborando con autores de la talla de Ron Garney o Yanick Paquette pretenderá y conseguirá que Lobezno vuelva a ser un personaje interesante.

El Lobezno que nos propone Aaron es un personaje hastiado, cansado del dolor y el sufrimiento que ha padecido y causado a lo largo de su ya centenaria existencia, un personaje que intenta el camino de la redención pero que en el fondo no cree en ella, quiere compensar todo el mal que ha hecho, pero sabe que nunca podrá, lo que no impide que lo siga intentando una y otra vez. No es una propuesta original el lado salvaje de Lobezno y su permanente lucha por controlarlo es algo que ha estado siempre presente en el personaje, la maestría de Aaron reside en que lo hace ver como algo nuevo a la par que propone aventuras (alguna como la segunda saga del mad doctor bastante tétrica) plagadas de acción que sin embargo hacen crecer al personaje, llegando a ser incluso más optimista y a conocer una fe en el mañana (e incluso en Dios) que nunca antes creyó posible. Así las cosas el Lobezno que sale del final de Arma X, es un personaje que ha crecido, que presenta más facetas y que por ello resulta más interesante, es decir Aaron ha terminado siendo significativo en la historia del personaje, ha conseguido dejar su propia huella.

Tras esto y en el enésimo relanzamiento mutante, Aaron pasa a escribir la única serie regular del personaje titulada simplemente Wolverine, donde de momento hemos podido leer una historia con dibujos bastante deficientes de Renato Guedes, en la que Lobezno recién estrenada su fe se ve el Infierno donde habrá de hacer frente a todos aquellos a los que ha dado muerte a lo largo de sus muchos años de existencia. Una curiosa premisa que esconde un plan en la sombra orquestado por un enemigo desconocido y que quiere ahondar tanto en la naturaleza violenta del personaje, como en su predisposición a caer bajo el control de enemigos externos con demasiada facilidad. Todo lo que aquí esta construyendo Aaron parece llevar al personaje a la decisiones que tomara en Cisma, el conflicto mutante, que a siguiendo el ejemplo de la Civil War, enfrentara a los dos símbolos actuales del cosmos mutante: Cíclope y Lobezno. Un conflicto que orquestado por el propio Aaron pretende relanzar de nuevo el cada vez más perdido cosmos mutante, habrá que esperar que sale de todo esto, pero si ni Aaron es capaz de arreglar el entuerto será difícil que alguien lo consiga.