miércoles, 2 de noviembre de 2011

Criminal: Los Pecadores.

Hace poco se ha anunciado el proyecto de llevar al cine el primer arco argumental de Criminal de de Brubaker y Sean Philips, resulta interesante que un cómic con tantas referencia filimicas, tanto en guión como en dibujo termine siendo adaptado al medio del que tanto bebe. En fin aprovechado la noticia y que tenía pendiente la reseña desde el año pasado he releído el quinto y por ahora último tomo de la serie, Criminal: Los Pecadores.

Criminal ha sido casi desde el principio un manual de estilo sobre el noir. Lejos de la descarnada pero irreal violencia del Sin City de Frank Miller, del posmodernismo de 100 Balas de Brian Azzarello y Eduardo Risso o de la actualización en otro contexto del Scalped de Jason Aaron y R.M. Guéra; Brubaker y Philips han optado por un enfoque eminente clásico en fondo y forma que en ocasiones ha resultado ser demasiado repetitivo precisamente por su excesivo clasicismo que ha llevado a la serie hacia caminos previsibles. Dentro de este contexto, este quinto tomo tal vez sea el que más se aleja de los esquemas más conocidos del noir para, aún siendo un relato claramente enmarcable en el genero, que cuenta con la mayor parte de sus ingredientes, contar una historia distinta a las que se han podido ver hasta ahora.

Criminal: Los Pecadores recupera a Tracy Lawless, personaje que protagonizará el segundo tomo de la colección, para mostrarnos que paso después de verse obligado a asumir el destino que había querido evitar durante toda su vida, y lo hace en una historia que se adentra a su manera en las posibles causas y consecuencias del vigilantismo y el seguidismo sin limites a un líder carismático. Brubaker cuenta la historia a través de una investigación detectivesca clásica en la que nada es lo que parece y Philips por su parte consigue transmitir la suciedad y la desesperanza en la que se mueven unos personajes limites que solo intentan encontrar un poco de felicidad en un mundo en el que siquiera soñar con algo así es ya todo un desafio.

La historia contada en todo momento desde el punto de vista de Lawless nos muestra un hombre atrapado entre su sentido del honor y el deseo de alcanzar una libertad que parece que nunca conseguir, al estar su camino siempre a expensas de otros, ya sea su padre, el ejercito, su hermano o Hyde, el bastardo capo con el que se ve obligado a colaborar para saldar las deudas contraídas. Incapaz de convertirse en un mero sicario sin cerebro; Lawless es alejado de los trabajos más físicos y recibe el encargo de investigar la muerte de varios gansteres a lo largo de toda la ciudad.. La investigación irá por caminos inesperados y tendrá consecuencias tanto para Lawless como para todos aquellos que le rodean.

El desarrollo de la historia, el dibujo, los personajes y el enfoque dado a la misma, enlazan directamente con los elementos que se suelen manejar en Criminal, sin embargo es el tema elegido el que permite que este cómic sea en cierto modo distinto a lo que hasta ahora había venido siendo la colección, lo cual sin duda es de agradecer. Más ahora, claro, estando como estamos en un época en la que el guionista parece haber perdido parte de su toque, su Capitán América hace demasiado tiempo que ha perdido la intensidad y la fuerza que llegó a tener y los Vengadores Secretos son como poco decepcionantes, lo que convierte esta serie (o Incognito también para el sello de adultos Icon de Marvel) en el refugio del mejor Brubaker. Que este busque nuevos enfoques, que trate de que la colección no se estanque es una buena noticia, la mala claro es lo poco que se prodiga esta serie, aunque si siempre que lo haga es con esta calidad no hay mucho por lo que quejarse.