miércoles, 5 de marzo de 2008

Hellblazer de Jaime Delano.

Hace ya unos meses que concluyo la larga etapa de Jaime Delano al frente de la que ha sido la sempiterna colección emblema del sello Vertigo, una etapa tan larga como irregular y que ha ido claramente de más a menos.

Creado por Alan Moore durante su excelente etapa al frente de la Cosa del Pantano, John Constantine parecía nacido para triunfar, cínico, seguro de si mismo, dotado de un carisma natural, con un pasado oscuro (haciendo siempre referencia a algo que paso en Newcastle hace tiempo y que todavía le marcaba)y desconocido que le atormentaba permanente, y con su larga gabardina y un cigarro como símbolos más reconocibles, Constantine se trataba de un mago más inteligente que poderoso que como no podía ser de otra forma y con esos ingredientes en liza, enseguida se gano el respeto y admiración de todos los lectores, de hecho su importancia en el Universo DC fue creciendo con el paso del tiempo (jugo un papel relevante en las Crisis en Tierras Infinitas) y cada una de sus apariciones eran recibidas con expectación e interés

Con semejantes ingredientes el personaje no tardo en gozar de serie propia, serie al frente de la cual, y al no poder contra con el propio Moore (de quien se dice que colaboro en los primeros argumentos de la misma), el elegido fue Jaime Delano, autor también de origen británico que contó inicialmente con John Ridgway a los lápices.

La duda que se planteaba inicialmente versaba en torno al potencial del personaje para convertirse en principal y es que si bien como personaje secundario su carisma y su fuerza se adueñaban pronto de la escena y se convertía en un elemento clave de la historia, convertirlo en personaje principal, podía traer consigo que ese aura de misterio, de cinismo, de estar de vuelta de todo se perdiera, las dudas sin embargo se despejaron en los primeros números de una colección que apuntaba muy alto; Delano que prefirió centrarse más en el aspecto “mundano” del personaje pero sin dejar atrás del todo su vertiente mágica, convirtió a Constantine en algo así como el reflejo del Reino Unido de la época, un época marcada por un thatcherismo salvaje por el cual la nación que otrora había sido exponente del Estado del Bienestar veía como este se deshacía poco a poco sin que nadie pudiera o quisiera evitarlo, un Reino Unido antes paradigma de la revolución industrial, ahora foco central de sus miserias, con una situación económica atroz para las clases más desfavorecidas y con un paro galopante en la antaño prosperas ciudades industriales, Delano, (como gran parte de la generación que protagonizo la famosa oleada británica del comic americano) refleja sus profundas convicciones progresistas y su desencanto y pesimismo para el futuro (también muy común en la época) en una colección por la que desfila todo tipo de “fauna”, mundana y mágica, desde hinchas radicales del fútbol, pasando por veteranos del la guerra del Vietnam (en una corta incursión de Constantine por los USA), y acabando por toda clase de demonios que medran (que no causan, la culpa de lo que pasa es del hombre, no de los demonios) a costa del sufrimiento humano, la situación política, el racismo latente en la sociedad occidental, el temor al SIDA y el desprecio y lo diferente, todo esto y más tienen cabida en unos primeros números donde Delano se muestra ágil e inteligente, aunque algo más flojo en la vertiente mágica, siendo su trabajo mucho más destacado cuando se centra en aspectos sociales o políticos que cuando la magia asoma al primer plano.

Este prometedor inicio, muy pronto se empezó a torcer , y es que haciendo un símil ciclista Delano se mostró más como corredor explosivo que de fondo, y a medida que pasaban los números la serie pareció perder el rumbo, no sabría fijar un número concreto a partir del cual el asunto empezara a torcerse, puede que fuera a partir de la relevación del asunto de Newcastle, un elemento clave en el personaje y que Delano revelo de forma torpe y carente de interés restando gran parte de la magia y el carisma que el aire atormentado y lo enigmático de tal acontecimiento daban a Constantine, puede que fuera más adelante, pero lo cierto es que poco a poco, Constantine, fue perdiendo su cinismo, su misma carisma, paso de ser un personaje poderoso, inteligente, lleno de recursos y de vuelta de todo, a ser un personaje mediocre, patético, casi llorón, un personaje en el que cuanto más escarbaba Delano en su pasado más daño le hacía, a esto habría que añadir que si como decíamos antes, Delano se mostró especialmente hábil reflejando temas sociales y políticos siendo notablemente más torpe en los aspectos más mágicos, a medida que avanzaba su etapa al frente de la colección eran estos aspectos mágicos los que iban tomando protagonismo sin que Delano pareciera nunca mostrarse a gusto o dominar con suficiente claridad estos temas, su etapa que ya se hacía larga concluyó al fin el número 40, y lo más triste que se puede decir de ella es que los breves interludios escritos por gente como Morrison o Gaiman, se mostraron como superiores, muy superiores a una etapa que empezó muy bien y acabo muy mal, una etapa además salpicada por un enorme número de dibujantes distintos y que como viene siendo sello de identidad de muchos de los autores británicos de Vertigo, destacaron más por su mediocridad y feismo que por otra cosa.

De esta forma y concluida la labor de Delano, uno no podía si no seguir pensando en el enorme potencial de Constantine como secundario y su aparente debilidad como personaje principal, en el horizonte esperaba Garth Ennis, etapa que publica en la actualidad Pda y que de momento (como Delano al principio), pinta bien, muy bien en realidad.

10 comentarios :

Oscar dijo...

Hola amigo: Siempre he sido aficionado a los comics aunque los he abandonado de vez en cuando por diferentes motivos, si bien siempre vuelvo a ellos. Hace poco descubrí a Sandman y así después a Hellblazer. Cuál ha sido mi sorpresa buscando información en internet al encontrar tu blog y ver que eres de Astorga. Yo también soy de aqui, asi que imagino que nos conocemos seguramente. nada, solo queria presentarme y decirte que recurriré a ti en breve para pedirte información sobre Constantine. Gracias por tu tiempo y enhorabuena por el blog.

fer1980 dijo...

¡Ey de Astorga, que casualidad!, nada, preguntame lo que quieras que para eso estamos.

Oscar dijo...

Si nada , cuando profundice en el comic me imagino que me asaltarán las dudas. Ahora estoy también descubriendo a Predicador. Tu vives en Astorga normalmente?? saludos

fer1980 dijo...

Suelo estar los fines de semana, durante la semana no, pero casi todos los comics los tengo en Astorga.

Predicador esta muy bien, aunque en ocasiones se repite un poco, pero merece la pena leerlo, hay un especial dedicado al Santo de los Asesinos que es lo mejor de la serie con diferencia.

Oscar dijo...

Oye mira te mando mi correo por si quieres agregarme y charlamos cuando quieras, ok? oggcharro@hotmail.com

Osukaru dijo...

Hola!.

Sobre Hellblazer no te iba a comentar, porque no lo conozco, pero si que estaba bicheando un poco por tu blog y estaba leyendo tu post sobre los 4F.

La verdad es que a mi siempre me ha pasado lo mismo con ese supergrupo. No los veía molones y casi que los prefiero como secundarios. Eso sí, esta claro que la etapa de Byrne al mando de los 4F es harina de otra costal.

Un saludo!.

fer1980 dijo...

Vale Oscar, te agrego enseguida, aunque la verdad es que no uso el msn, casi nunca, pero bueno.

Osukaru, el problema de los 4F es que llevan años de etapa mediocre en etapa mediocre, y así no hay manera.

Oscar dijo...

Hola!! Nada tranki, te lo daba por si acaso, al ser del pueblo igual nos conocemos y todo. Yo pensaba que era el único de Astorga que leía comics, jaja. Está muy bien Hellblazer, aunque de momento me está conquistando más el Predicador. Ya te contaré.

Muy buena la reseña del libro de Miller. Miller es Dios. Un saludo

fer1980 dijo...

Pues a lo mejos si nos concemos, no se, bueno, gracias por lo del libro, si Miller es grande, muy grande.

Anónimo dijo...

Pienso que no es que la etapa comience bien y luego se desfonde. Simplemente es muy irregular.
Lo que más me gusta son los primeros números, el annual y la saga family man. Entre medio un montón de episodios en los que el pobre Constantine está perdidísimo. Y a todas esas tramas de los ecologistas y demás le pesan los años como una losa (de hecho me da la sensación de que ya les pesaban los años en el momento de publicarse.