jueves, 22 de marzo de 2007

Daredevil: Historia de un hombre sin miedo. Parte XXXI: El Daredevil de Bob Gale.

Toca el turno ahora de analizar la saga previa a la llegada del dúo Bendis/Maleev, saga que contó de nuevo con un autor “mediático” , Bob Gale, guionista de las popular trilogía cinematográfica Regreso al Futuro.

La saga titulada “Actuando para la cámara” se estructuro entorno a seis capítulos quincenales ( en los USA claro en España fue mensual), publicados en los MK Daredevil números 20 a 25 (Septiembre-Diciembre del 2001), el equipo creativo se compuso de: Bob Gale (Batman) a los guiones, el dúo Phil Winslade (números 20, 21,22 y 25) y David Ross (23 y 24) a los lápices, Mark Pennington y James Hodgkis a las tintas siendo el color realizado por Chris Chuckay., las portadas (y tal vez para mantener un elemento de enlace con anteriores etapas) contaron con el trabajo de David Mack, con un resultado cuando menos llamativo.

Señalar, antes de entrar en materia, que el número 20 coincidió con el que hubiera sido número 400 de la serie de haber seguido con la anterior numeración, por lo que para celebrar tal evento el comic tuvo un complemento de lujo, una breve historia realizada por Stan Lee y Gene Colan mítico dúo de los primeros tiempos del personaje. La historia cuenta un nuevo encuentro entre Spidey y DD y auque esta lejos de ser brillante, transmite nostalgia por los cuatro costados, con un gran Colan que aunque habiendo dejado atrás sus mejores día (tal vez mermado por sus problemas de visión) realiza un trabajo más que notable.

Analizando brevemente el equipo creativo, cabe destacar, desde el punto de vista artístico que tanto la labor de Phil Winslade (Spiderman/Daredevil) como la de David Ross (Punisher) cabe calificarse de aceptable, buenos narradores, su dibujo (especialmente el de Winslade) acompaña a la perfección el tono que Gale traza para la historia a lo que sin duda también ayuda el color, más luminosos de lo habitual en la serie, por lo tanto se trata de un trabajo gráfico que aunque interesante y adecuando, no consigue ni quedar en la retina, ni llamar la atención por nada en especial.

En lo que al guionista se refiere, lo cierto, es que aunque la carrera de Bob Gale esta más ligada al cine sobre todo (aunque no solo) por su gran trabajo en la ya mencionada Regreso al Futuro, Daredevil no supuso su primera incursión en el mundo del comic mainstrein, y es que antes de trabajar con el cuernecitos realizó una interesante aportación a Batman durante la saga Tierra de Nadie, su llegada a la Casa de las Ideas se enmarca dentro de la política muy de moda por entonces (y ahora aunque tal vez con menor intensidad) consistente en atraer a guionistas de fuera del mundo del comic mainstrein para trabajar con los principales iconos de este, tendencia en la que podríamos enmarcar a autores como Kevin Smith (conocido cineasta), David Mack (reputado autor independiente) o Brad Meltzer (novelista autor de varios best-sellers), la llegada de este tipo de autores permitía a priori generar una mayor atención sobre las series en las que trabajaban, aunque por el contrario, impedía garantizar (salvo excepciones) una estabilidad en su labor, ya que sus múltiples ocupaciones (o su trabajo personal) impedían una estancia demasiado prolongada en las series donde trabajaban, en el caso de Bob Gale si la intención fue atraer más publico y conseguir por ello más ventas lo cierto es que su etapa no puede calificarse de plenamente exitosa, consiguiendo tan solo mantener más o menos las ventas con las que ya contaba la serie por entonces.


Entrando ya en la historia propiamente dicha, la saga permite recuperar un tono y una forma de hacer las cosas no vista desde los tiempos de Kesel y Kelly, y que enlaza con el pasado primigenio (premiller) del personaje, con un tono de comedia de enredo que se puede apreciar en casi todos los trabajos cinematográficos de Gale (1941, o Regreso la Futuro), la historia (que supuso un soplo de aire fresco tras la casi claustrofobica saga de Bendis y Mack) analiza un tema muy interesante, que no por tratado en otras ocasiones deja de serlo, esto es, las consecuencias de los actos de los héroes en los ciudadanos de a pie, es decir, ¿quién se hace responsable de si mi coche queda destrozado en una batalla entre Spidey y el Rino?, ¿quien me paga el escaparate roto de mi tienda tras una pelea entre DD y el Zancudo?, aun más y aunque los seguros cubran estos gastos, ¿no tiene los héroes algún tipo de responsabilidad legal por estos actos? la situación parte de un planteamiento inteligente, aunque resuelto de forma harto tramposa, uno de los ciudadanos afectados por estos hechos acude a Matt Murdock con el objetivo de denunciar a Daredevil por los destrozos ocasionados en una de sus peleas con un supervillano, para sorpresa de Foggy, Matt acepta el caso, y es que no recuerda haber participado en ningún momento en la reyerta que describe su cliente y decide que podrá investigar mejor las circunstancias de lo sucedido si esta en el proceso. La saga se va complicando y alcanza momentos kafkianos cuando Matt cita a DD a declarar ¡y este acude!, claro (y ahí esta la primera trampa), que en realidad no es otro que Spìdey disfrazado (o redisfrazado más bien), la historia consigue enganchar, pero sin embargo termina por resolverse de manera un tanto decepcionante cuando se descubre que quien esta detrás de todo es el antiguo Amo de la Pista, quien desde su profesión actual de psiquiatra, hipnotizo al cliente de Matt para formular la falsa acusación y probar sus nuevos procedimientos de hipnotismo consistentes en la implantación de recuerdos falsos, una resolución de nuevo tramposa, puesto que evita entrar de lleno en el tema que al principio parecía plantear la historia, la ya mencionada responsabilidad de los héroes por sus actos.

Pese a este final decepcionante, la historia resulta amena, y es que de vez en cuando se agradece recuperar ese tono de tragicomedia que acompaño a la serie durante sus primeros años, además el comic esta lleno de guiños y detalles, recuperándose personajes clásicos de la época como un rehabilitado Bufón (que más tarde también sería recuperado por Bendis en condiciones menos divertidas) que es quien consigue entregar a DD la citación judicial, un también rehabilitado Matador que también ve reprogramados sus recuedos, o el ya mencionado Amo de la Pista, introduce además un par interesantes personaje secundarios que por desgracia ha sido olvidado posteriormente como es caso de la activa secretaria de Mat Elaine Kendrik que es quien contrata al Bufón para conseguir entregar la citación a DD, o la abogada llamada Kate Vinokur que defiende Daredevil y por la que este empieza a sentir una evidente atracción que se antoja mutua desde el primer momento, atracción que se ve cortada cuando Kate empieza a sospechar que Matt y DD son la misma persona y que ha sido engañada, y es que el tema de las identidades también juega su papel en el comic, y anticipa en cierta medida lo que esta por venir con la llegada de Bendis, ya que desde el momento en el que Matt disfraza a otro de DD esta engañando a un jurado para beneficiarse y eso tendrá su importancia más adelante.

En definitiva una historia interesante de decepcionante conclusión que cierra todo un ciclo en la serie, una serie que hasta este momento se había estructurado en torno a equipos creativos variables por sagas y que a partir de ahora pasara a contar con un equipo fijo, el del dúo Bendis/Maleev, etapa que sin embargo no empezare analizar en el próximo post ya que con el fin de afrontarla toda seguida, primero le tocara al turno a la saga de cinco números de David Mack situado en medio de esta etapa y que tuvo como fin dar un descanso a los dos autores.

Por ello en el próximo post el Daredevil de David Mack.

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