sábado, 8 de abril de 2017

Historia de un hombre sin miedo: Daredevil/El Castigador. El séptimo circulo.

Desde que Frank Miller los enfrentara en la mítica saga Child's Play los encuentros entre Daredevil y El Castigador han sido muchos y rara vez amistosos. Panini publica en un tomo el último de ellos que recopila una miniserie de cuatro números surgida por la influencia de al segunda temporada televisiva de Daredevil.

El enfrentamiento ente ambos personajes siempre ha tenido un hondo calado moral debido a sus casi antitéticas visiones del vigilantismo y condicionadas por el hecho de que Murdock es consciente de que esta a un mal día de convertirse en Castle. Así las cosas las mejores historias entre ambos personajes son las que ponen frente al espejo sus métodos y los que muestran la ambigüedad en las que en no pocas ocasiones se ve obligado a moverse Daredevil frente a la contundencia de los actos del Castigador, que bajo el punto de vista de Matt no es más que otro villano, aunque en el fondo tema que sea más bien un retorcido espejo en el que mirarse.

No ha sido este el enfoque por el que ha optado Charles Soule, a la sazón guionista regular de Daredevil y que aquí se limita a contar un cómic de acción donde Daredevil y su protegido Punto Ciego tratan de llevar a un asesino al aeropuerto de Nueva York para que sea juzgado en Texas mientras que Castle trata de impedirlo para acabar definitivamente con el asesino a la par que este cuenta con sus propios mercenarios que buscan liberarlo.

La estructura que recuerda poderosamente a la película Ruta Suicida o lo que Scott Snyder y John Romita Jr. están haciendo en All Star Batman ofrece un cómic entretenido pero olvidable donde la acción prima por encima de todo y donde el conflicto que alimenta la relación entre los personajes centrales apenas si esta esbozado, pese a tener un fondo con mucho interés y que va a la esencia de los personajes. No contribuye nada a que el cómic sea memorable el dibujo a medio camino entre los desconocidos Relly Brown (el único que parece salvarse), Simon Kudranski y Mast diciendo muy poco a favor de Marvel y sus expectativas para con este cómic que ni siquiera hayan conseguido que un solo dibujante fuera el responsable artístico de una miniserie de tan solo cuatro números.

Con todo la historia mientras se mantiene a ras de suelo con Daredevil y Castle tratando de superarse mutuamente mientras Punto Ciego se ve atrapado en medio de una situación donde hay también mucho ego en juego, el cómic no funciona mal del todo. Son sobre todo los dos primeros números donde además los bocetos de Relly Brown, más crudos y realistas son bastante más interesantes. Sin embargo la presencia de Dinamo Carmesí queda totalmente fuera de scope y no solo no aporta nada si no que parece un pegote sin sentido, que además resta credibilidad a su resolución ya que resulta complicado creer que Daredevil o Punisher puedan derrotar a un enemigo así.

Lo curioso es que de fondo, y como decíamos antes, hay un tema interesante que apenas es explotado en un par de diálogos pero que si va al centro del conflicto entre ambos personajes. Matt sabe que en Texas es muy probable que el acusado sea sentenciado a muerte, al fin y al cabo el destino que le ofrece Punisher aquí y ahora, el propio Punisher le pregunta que cual es la diferencia. Pero claro Matt pese a todo cree en el sistema y si el asesino ha de pagar con su vida por sus crímenes no serán ni él ni Castle quienes lo determinen si no un jurado y un juez tras un proceso debido, esa es realmente la diferencia y lo que para Matt separa a la sociedad de convertirse en una jungla donde impere la ley del más fuerte. Aunque muy de fondo ese el tema central de la miniserie, la que le confiere algo de interés y la que impide que sea el desastre absoluto que en sus dos números finales esta muy cerca de ser.

sábado, 25 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Kingpin en Civil War II.

Como una suerte de prologo de la nueva colección regular del personaje (con muchos visos de ser más bien limitada) llega esta miniserie de cuatro números tangencialmente relacionada con la segunda guerra civil superheroica y que Panini ha recopilado en un único tomo en España.

Lo primero que llama la atención del cómic con un simple vistazo es su dibujo, un trazo feista, deslavazado y por momentos grotesco que no es muy habitual en un cómic Marvel. Sin embargo su elegancia narrativa y su capacidad expresiva es innegable lo que da al asunto un aura especial que desde luego no se deja ver en la historia en si. El autor de los lápices es un artista bastante desconocido para quien esto escribe: Ricardo López Ortíz y por lo que he podido ver este es uno de sus primeros trabajos. Llamativo y distinto, no se pude negar que su trabajo es cuando menos diferente.

A los guiones tenemos a Mattew Rosemberg otro ilustre desconocido que será el encargado de tomar las riendas de la futura serie regular del personaje. Por lo visto aquí el futuro de esta no es muy halagüeño. Y es que la historia que nos narra esta miniserie no aporta nada de verdadero peso al personaje que permita verlo de otra manera o que haga que su bagaje se enriquezca.. Es el enésimo relato que nos muestra el poder y la ambición de Wilson Fisk para controlar el crimen organizado de Nueva York y que se relaciona con la Civil War II por la presencia de Janus Jardeesh un criminal de baja estofa que transformado en Inhumano permite a Fisk ocultarse de las predicciones de Ulysses.

A lo largo de la historia asistimos a un desfile de algunos de los principales criminales callejeros de Marvel con especial relevancia de Turk aquí ascendido casi a lugarteniente de Kingpìn y se nos muestra como el maquiavelismo del personaje logra dar la vuelta a su captura por parte de S.H.I.E.L.D situación en la que Fisk se desenvolverá como pez en el agua. El cómic esta aderezado con la presencia del Punisher que estará muy cerca de lograr por fin su objetivo de asesinar a Kingpin.

El problema de todo es que Kingpin, como tantos otros personajes (Bullseye por ejemplo que parece que también va a contar con serie regular) funciona mejor como amenaza puntual, incluso como elemento en la sombra que controla toda la situación y que parece inalcanzable, exponerlo de esta manera, ya sea en una serie limitada de escaso o nulo interés como esta, ya sea en una serie regular (en lo que sería el segundo intento de dotar al personaje de colección propia) lo único que hace es quitarle parte de su aura y en definitiva convencionalizarlo. Fue lo que paso con Veneno en los 90 que de ser una amenaza poderosa y creíble paso a ser un personaje tremendamente vulgar y puede pasar con cualquier personaje de este estilo al que se sobreexplote.

En cualquier caso y en definitiva una cómic que no aporta nada a la Civil War II cuyo título en portada es un mero reclamo comercial y que lo que es peor no aporta nada a un personaje que es mucho más grande y temible cuanto más espaciadas e impactantes son sus apariciones. Un error de concepto que parece que se va a prologar en el tiempo.

domingo, 19 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil en Civil War II.

Nunca ha tenido Daredevil demasiado peso en los grandes eventos marvelitas, es más una de las claves de la calidad de muchas de sus etapas esta precisamente en eso, sus equipos creativos han podido trabajar con un grado de libertad desconocido en otros personajes más populares, no viéndose obligados a interrumpir sus tramas para contar algo relacionado con el evento de turno. Esta Civil War II no ha sido una excepción y la serie regular del personaje no se ha visto afectada por el crossover, lo que no ha impedido que tuviese un papel en la misma. Cuidado con los spoilers.

A lo largo de los años se ha ido viendo como Brian Michael Bendis, arquitecto fundamental de Marvel tras Vengadores Desnudos, ha ido construyendo sus eventos en torno a grandes golpes de efecto salpicados de muertes y resurrecciones, tenemos caso como el de Ojo de Halcón (que conoció de su mano ambos elementos), La Avispa, Ares y un largo etcétera. Esta Civil War II no podía ser menos y si ya la historia tuvo como punto de arranque la muerte de James Rhodes fue la muerte de Bruce Banner lo que termino de precipitar las cosas.

Dejando de lado la esencia del conflicto (muy rollo Minority Report) la muerte de Banner a manos de Clint “Ojo de Halcón” Barton precipito el pequeño papel de Daredevil en este nuevo drama marvelita en el que nada volverá a ser igual... hasta que en menos de un año llegue un nuevo megaevento y tiro por que me toca. En fin a lo que íbamos, el nuevo status de Matt Murdock como fiscal en Nueva York le convertía en el personaje ideal tanto para acusar a Burton como para describir lo que realmente había detrás de su juicio, un “juicio del siglo” que apenas si ocuparía un par de páginas en la miniserie central pero que sería objeto de un one-shot donde Daredevil seria el autentico protagonista.

Así las cosas en Civil War II: El acusado de la mano de Marc Guggenheim a los guiones y Ramon Bach con Garry Brown al dibujo se nos narra el juicio que ha de terminar la culpabilidad o no de asesinato por parte del acusado Clint Barton sobre el caído Bruce Banner, una acusación que se ve complicada por la aparición de un vídeo donde el propio Banner pedía a Burton que, si ahora que se había librado de la pesadilla de Hulk, volvía a convertirse en este, Burton debería asegurarse de que moría antes de convertirse. La cosa esta claro en que solo Burton vio en Banner un supuesto destello verde en sus ojos que implicaba que iba a convertirse de nuevo en Hulk. El juicio se planteaba por tanto en estos términos: ¿fue la muerte de Banner un asesinato o fue un suicidio asistido?

Guggenheim que entre otras cosas cuenta en su curriculum con colaboraciones en diversas series de abogados y conocedor por tanto de los mecanismo que hacen funcionar un drama judicial, cuenta aquí como Matt dándose cuenta de que el Estado pretende condenar a Burton de la manera más rápida posible y trata de anular pruebas fundamentales, decide como Daredevil investigar que hay detrás de todo esto y aunque perjudique su caso esta dispuesto a ofrecer al acusado un juicio justo. Y es que lejos de lo que el Estado puede pensar, Matt pese a lo precario de su situación (acaba de recuperar su licencia para poder ejercer en Nueva York) y su falta de experiencia como fiscal, no esta dispuesto a dejarse manipular. Quiere condenar a Burton si, piensa que es culpable, pero cree que merece un juicio justo y esta dispuesto a que el jurado emita su veredicto contando con todos las pruebas encima de la mesa.

En El acusado se nos presenta por tanto y ante todo como un drama moral, donde un héroe que por encima de todo cree en la justicia esta dispuesto a apostar por ella aunque signifique perder el caso y dañar su carrera y otro que más allá del veredicto de culpabilidad o inocencia sabe que ha matado a un amigo y no esta seguro de como va poder vivir con ello. Una historia muy bien contada con un sólido dibujo que muestra el carácter de dos de los héroes secundarios pero más reconocibles de la editorial y que mientras que refuerza a Daredevil en su inquebrantable moralidad, deja a Ojo de Halcón hundido y con un futuro incierto por delante.

sábado, 11 de febrero de 2017

La última cruzada del Caballero Oscuro.

Ambientada antes de los narrado en El Regreso del Caballero Oscuro (DK a partir de ahora), La última cruzada narra el momento más traumático de la historia Batman en el particular Universo DC de Frank Miller, que aquí está acompañado por Brian Azzarello al guión, John Romita Jr. a los lápices y Peter Steigerwald a las tintas y al color.

Una de las cosas que más impacto del DK del Frank Miller en un primer momento fue contemplar a ese Bruce Wayne, hundido, demacrado y casi al borde la de la muerte que hacía ya tiempo que había dejado de ser Batman. En el cómic se daban algunas de las razones que había llevado a ese momento, pero sin duda este La última cruzada permite profundizar más en ello.

El Batman que Miller y Azzarello nos presentan aquí no es el bisoño novato de Año de Ano, ni tampoco la ola de energía y engreimiento de All Star, estamos antes un Batman mucho más cercano al Bruce Wayne que se nos muestra al principio de DK. Un Batman cansado que se siente viejo, que incluso se ve superado físicamente por Killer Croc, piensa que Jason Todd puede llegar a sustituirle mientras él puede vigilar sus esfuerzos desde la Batcueva y sin embargo…

Jason está preparado físicamente, el propio Batman comenta que es mejor que él a su edad, si, hay que pulir sus habilidades de detective, pero ahí se puede trabajar, después de la decepción que supuso Dick Grayson (cuyo nombre Batman ni siquiera puede pronunciar), Jason parece el candidato ideal. Pero el problema es que Jason disfruta demasiado con lo que hace, y aunque es cierto que Bruce en su momento también llegó a hacerlo (como bien le recuerda Alfred, ahí está su época All Star para recordarlo), la forma en lo que lo hace Jason tiene algo de inquietante. Teniendo opciones de causar menos daño siempre busca hacer el máximo posible, aun enfrentándose a inocentes dominados mentalmente por Hiedra Venenosa, Jason no duda en emplearse al máximo sin ningún tipo de piedad, además Jason tiene su propia forma de ver las cosas y no son pocas las veces que desobedece ordenes…

Ante este panorama la ominosa presencia del Joker no hace si no aumentar la sensación de que algo grande va a pasar, un Joker capaz de provocar una rebelión en el psiquiátrico solo hablando y capaz de salir andando del mismo en mitad del caos sin que nadie pueda impedirlo. Un Joker que aquí de la mano de un inspirado Romita Jr. (en uno de sus mejores trabajos de los últimos años) aparece como más peligroso y amenazador que nunca.

En estas circunstancias, un convaleciente Batman (al que Killer Croc a estado cerca de matar) ordena directamente al Jason que no se acerque al Joker que no lo busque, pero como decíamos Jason tiene sus propios planes y harto de las dudas de su maestro está dispuesto a demostrar de una vez por todas que puede jugar en las grandes ligas. La tragedia, la mayor derrota en la historia de Batman, lo que explica gran parte del estado de Wayne al principio de DK está a punto de suceder y nada volverá a ser igual.

Las ampliación del Universo DK que trajo primero DK 2 y después la idea de Miller de que todas sus obras con el personaje (Año Uno, All Star, ¿Spawn/Batman?) forman, bajo su punto de vista, parte del mismo universo abría un montón de posibilidades que ahora sólo se está empezando a explorar con DK III. Este One-Shot especial no viene más que a confirmar ese potencial al ahondar en uno de los momentos más oscuros de la historia de Batman y lo hace siendo por un lado totalmente fiel al canon del personaje y por otro mostrando también gran coherencia con todo este Universo DK que Miller ha venido construyendo con las décadas, demostrando una vez más que Azzarello era el guionista ideal para acompañar a un, debilitado por la enfermedad, Miller en el proyecto.

Al dibujo tenemos a un Romita Jr. que no trata de imitar tanto el trazo del maestro como hemos visto en alguno de los minicómics que complementan el DK III (y que de nuevo ahondan en la idea de profundizar en este Universo DK) y que parece haberse tomado más tiempo para acabar el trabajo, ya que aunque tiene trabajos más potentes, si muestra con plenitud la fuerza de su trazo y la energía que transmiten algunos de sus mejores trabajos. Su labor esta aquí potenciada por Peter Steigerwald que, especialmente en el color, con sus tonos apagados, trasmite la tristeza de una historia en la que el héroe está a punto de sufrir uno de los momentos más duros de su vida.

jueves, 2 de febrero de 2017

Historia de un hombre sin miedo especial: Daredevil y Masacre. Incordura transitoria.

Tal vez el crossover más peculiar en el que nunca haya participado Daredevil (también es verdad que no es que haya participado en muchos), Incordura transitoria es una divertida aventura que pese a su intrascendencia no deja de tener su miga.

Si hay un personaje que en los últimos años se ha convertido en una autentica estrella por sus propios méritos, sin necesidad de respaldo cinematográfico, este ha sido Masacre, que tiempo antes de su (no tan) sorprendente éxito fílmico se estaba tornando en una estrella que la antigua Casa de la ideas no veía desde Lobezno o Punisher. Una de las claves del triunfo del personaje ha pivotado en torno a su imprevisibilidad, Masacre es el tipo de personaje con el se puede hacer cualquier cosa (retrocontinuidad, ruptura permanente de la cuarta pared, historias violentas, humorísticas, de ciencia ficción, de amor..) sin que se resienta, demostrando un grado de adaptabilidad que es sin duda una de las claves de su éxito.

En este contexto, la idea de crear un crossover del personaje de un solo número pero que en realidad son cuatro podría resultar rara y hasta un poco confusa, pero en realidad es solo una pieza más del conjunto de locuras y libertad creativa que han hecho del personaje lo que es. Así a la altura del número 13 del volumen 6 del personaje (número 9 del actual volumen de Panini en España) al guionista Gerry Duggan se le ocurre la idea de cruzar a su personaje con Daredevil, Luke Cage y Puño de Hierro en un número especial de 96 páginas divido en cuatro partes. Deadpool 13 y Deapdpool 13,1 con guiones del propio Duggan y dibujos de Jacopo Camangi y de Paco Díaz respectivamente, Daredevil 7.1 con guiones de Charles Soule (actual guionista de la serie regular del personaje) y dibujos de Guillermo Sanna y Power Man and Iron Fist 4.1 con guiones de David Walker y lápices de Elmo Bondoc.

Con estos mimbres evidentemente la historia solo podía tener un corte netamente humorístico en el que el elemento clave de unión entre Daredevil y Masacre pasa por las presencia como villana de María Tifoidea, la cual surgida en la páginas del hombre sin miedo tuvo cierto protagonismo en la colección del mercenario bocazas durante la ya clásica etapa de Joe Kelly al frente de los guiones de la misma. La trama gira en torno a un contable que se ve metido en apuros cuando unas malas inversiones dejan sin dinero a clientes muy peligrosos, clientes que no están dispuesto a aceptar un “fluctuaciones del mercado “ como respuesta. Contra la cuerdas y temiendo por su vida el contable recurre a Masacre en su faceta de mercenario para protegerle de María Tifoidea, contratada para matarle. Masacre decide acudir a Matt Murdock que como fiscal puede ofrecerle un trato a su cliente para conseguir una nueva vida a costa de empapelar a los mafiosos para los que trabajaba.

La historia cuenta con varios guiños a Daredevil, como el que esta narrada por Ben Urich que trata de sacar un articulo de todo esto sin saber muy bien como hacerlo o el que Masacre se quede temporalmente ciego, surgiendo multitud de situaciones cómicas sobre sus “sentidos aumentados” y como Daredevil no puede comprenderlo y así un largo etcétera. Tal vez lo que no este del todo bien hilvanado es como se incorporan al asunto Cage y Puño de Hierro pero en cualquier caso a estas alturas es lo de menos ya que su llegada termina propiciando nuevas situaciones hilarantes con pañales de bebes y vertederos de por medio.

En cualquier caso y obviando su innegable intrascendencia, este peculiar cruce se antoja como enormemente divertido, original en su concepción y con un dibujo que pese a la presencia de cuatro artistas muy diferentes consigue mantener un cierto tono estilístico que funciona a la perfección para las pretensiones de lo que se esta contando. Guste o no Masacre, son cómics como este los que permiten explicar en gran medida su éxito, ya que aquí encontramos casi todos los elementos que le han hecho llegar tan lejos: humor autoparodico, ruptura de la cuarta pared y atrevimiento conceptual para probar con éxito formulas diferentes.

sábado, 28 de enero de 2017

El mundo necesita Campeones: el nuevo supergrupo Marvel.

Este es el texto que envié al concurso de Mavel Age y que me sirvió para ganar el tomo del Marvel Héroes de La Cosa. Siendo sincero he de decir que me importan bastante poco estos Campeones, colección que no compro, pero bueno había que “venderla” así que aquí muestro mi vertiente más “mercenaria”. No quedo mal del todo pese a los recortes que tuve que hacer para que no se me fuera la extensión de las manos.

Al contrario que en la Distinguida Competencia, no se puede decir que el concepto de “legado” este en la raíz del Universo Marvel, en realidad entre los muchos aspectos revolucionarios que tuvo el surgimiento de este universo de ficción esta todo lo contrario. A Stan Lee no le gustaba la figura del “sidekick”, el compañero juvenil del héroe que es uno de los pilares clave sobre los que se asienta la noción de legado. La idea del compañero juvenil no solo fue desterrada por Lee de la naciente Marvel si no que, junto a Steve Ditko, transformo el que bien podía ser prototipo de ese clase de personaje en una de la figuras claves de la editorial. Hablamos por supuesto de Spiderman.

Como tantas cosas en los últimos años esta idea también ha sufrido un giro importante dentro de la actual política de Marvel y el concepto de legado ha sido paulatinamente abrazado. Uno de los pilares claves de este cambio vino del ya defenestrado Universo Ultimate y tuvo de nuevo como protagonista central a Spiderman. Concebido por el arquitecto fundamental de la Marvel actual, Brian Michael Bendis y la dibujante Sara Pichelli, Miles Morales vino a asumir el legado dejado por el Peter Parker definitivo tras la muerte de este. Pese a la polémica inicial, la creación de Morales ha demostrado ser todo un acierto tanto por el buen hacer de su equipo creativo como y sobre todo por terminar de abrir la puerta a una Marvel mucho más diversa e integradora. Tras los acontecimientos de Secret Wars, Miles pasa a integrarse en el Universo Marvel tradicional y de paso en Los Vengadores, donde debía ser uno de los jóvenes destinados a asumir el legado de los héroes más poderosos de la Tierra.

Junto a Miles, Los Vengadores también integraron en sus filas a otra joven, Ms. Marvel, Kamala Khan que parecía como este destinada a liderar el grupo en el futuro. En Kamala, una adolescente paquistaní-americana con poderes inhumanos, encontramos también dos de los aspectos clave que definieron a Miles: por un lado la necesidad de diversificar el origen racial o incluso religioso de la nueva oleada de héroes Marvel, en base a buscar lo que siempre ha intentado ser la editorial, un reflejo tamizado por la fantasía de la sociedad en la que vive, y por otro lado la idea de legado, y es que Kamala, fan absoluta de los superhéroes admira por encima de todos a Carol Danvers y esta dispuesta a demostrar que es digna de seguir sus pasos.

El tercer miembro joven de esta nueva hornada de vengadores es Nova, en este caso Sam Alexander. De carácter impulsivo y temerario en Sam encontramos tal vez la idea más clara de legado, no solo por la figura de su padre, también miembro del Cuerpo Nova si no por lo que representa simbolizar al Cuerpo en si y sobre todo suceder al gran Richard Rider muerto en sacrificio heroico para salvar el Universo. Tener ese peso detrás y las inseguridades propias de la edad hacen de Sam el personaje tal vez menos maduro de los tres.

Más allá de este trío vengador también el actual Hulk, Amadeus Cho sabe lo que significa asumir un legado y el peso que lleva consigo. Admirador profundo de Hulk, al que siempre vio como un héroe, Cho no dudo en asumir como propio al monstruo que llevaba años atormentado a Bruce Banner para poder salvarle la vida. Al contrario que este, Cho asumió a Hulk con la alegría propia de su juventud, estando plenamente convencido de que podría controlar el legado de fuerza y odio que implica el gigante verde. La realidad por desgracia es muy tozuda y no hace casos de las buenas intenciones.

Un caso muy distinto es el del joven Scott Summers, recuperado del pasado junto al resto de los X-Men originales, el legado con el que ha tenido que lidiar el joven Scott ha sido cunado menos complejo. Y es que precisamente su llegada se justifico por parte de La Bestia como medida de choque para reconducir el supuestamente errático comportamiento del Scott de presente. Desde su llegada el joven Summers ha tratado de encontrar su propio camino y sobre todo de diferenciarse de aquel en el que supuestamente esta destinado a convertirse.

En lo que a Viv Visión respecta la información que tenemos del personaje es bastante menor, aunque de nuevo la idea de legado es central en su configuración. Androide artificial creado por La Visión para tener una familia “real” su papel como hija modelo pronto se verá puesto en duda por el rechazo de la humanidad y las dificultades de adaptación ante un mundo que ni la comprende ella ni ella termina de comprender. El angst adolescente elevado a la enésima potencia en un personaje artificial que lucha por encontrar su propio camino.

Así las cosas la llegada de Civil War II lo ha cambiado todo. Ser vengadores era el sueño de Miles, Kamala y Sam, pero ¿pueden realmente asumir el legado de unos héroes incapaces de resolver sus discrepancias sin recurrir a la violencia?, ¿puede acaso aceptar Amadeus Cho las decisiones que han tomado los supuestos lideres de la comunidad heroica sin rebelarse antes ellos?, ¿puede el joven Cíclope seguir con sus compañeros X-Men y no combatir lo que le depara el futuro?, ¿puede Viv encontrar su camino, separarse de su padre y elegir su futuro?

Las respuestas parecen encontrarse en Campeones una serie en la que de la mano de Mark Waid y Humberto Ramos, los más jóvenes héroes del Universo Marvel se unen para encontrar su propio destino en el incierto futuro que se antoja tras los traumáticos sucesos de la segunda guerra civil superheroica. Lo hacen asumiendo una vez más un legado, en ese caso el de unos de los grupos más extraños de la historia del Universo Marvel, el de Los Campeones grupo afincando en Los Ángeles que en los 70 no termino de encontrar su sitio en la Casa de las Ideas. Algo me dice que estos Campeones 2.0 van a tener mucha más suerte que sus predecesores.

sábado, 21 de enero de 2017

Mis series de 2016.

Gran parte de mi tiempo de ocio, probablemente más incluso que para el cine o la lectura se me va en la series de las que ahora con Netflix (y desde hace poco con HBO) consumo incluso más que antes. Este año encontramos grandes series que hacen difícil una reducción a un top cinco pero ahí esta la gracia del asunto.


5.- Marco Polo 2ª temporada: Protagonista de una inesperado cancelación, la segunda temporada sumo a la múltiples virtudes de la primera (excelente ambientación, grandes personajes, tramas realmente potentes) la corrección de sus mayores errores (morosidad narrativa sobre todo) dando así lugar a excelente temporada que además abría muchas puertas de cara a una tercera que ya no veremos. Temas como la lucha entre la modernidad y la tradición, las intrigas palaciegas o dilemas éticos de diferente índole se han unido en esta ocasión a ajustadas y bien trabajadas escenas de acción para una serie que tiene en la coralidad su esencia y en la que Marco Polo más que protagonista es guía por un mundo y unos valores tan distintos como atractivos.


4.- The Get Down 1ª temporada: Aunque en realidad solo ha sido “media” temporada, la explosividad de alegría, música y color de The Get Down le hacen acreedora a ser conocida por mucho más que por ser “la serie más cara de la historia”. La serie en a que la mano de Baz Luhrmann es más que evidente destaca también por su profundo calado social con unos barrios destrozados a todo los niveles donde la mafia campa a sus anchas y donde la gente honrada se niega a rendirse. En este contexto la música o los graffitis son tanto vía de escape como forma de expresión artística, en una show pese a todo plagado de ternura, humor y expresividad musical que ahonda en el nacimiento del hip hop como movimiento no solo musical si no político.


3.- American Crime Story: The people vs O.J. Simpson: O la historia de como un juicio que debía versar sobre el asesinato de dos personas, se transformo en un juicio global al racismo en Estados Unidos, donde lo de menos parecía ser si O.J. Simpson era culpable o inocente ya que lo que estaba en juego era el alma misma de todo un país que se vio paralizado por el “juicio del siglo”. Narrada con un ritmo magnifico y con poderosas interpretaciones, la serie ahonda en todos los ángulos posibles de la historia y muestra como el juicio transformo la vida de todos aquellos a los que toco.


2.- Westrworld 1ª temporada: La gran apuesta del año de la HBO recuperando la idea tras la película de culto Almas de metal (solo por el titulo en español la película ya mola mil) se cierra con un rotundo éxito tanto popular como de critica. Con elementos tradicionales de la ciencia ficción en torno a los limites de la ciencia, la IA y la posibilidad de crear la conciencia y por lo tanto transformarse en el equivalente a Dios, en Westworld hay elementos que recuerdan los mejores mejores momentos de Perdidos y que hace que una empezada la serie sera imposible no engancharse a sus secretos, sus misterios y sus personajes.


1.- Juego de Tronos 6ª temporada: Tras dos temporadas donde la serie había bajado el nivel y donde apenas había un par de episodios realmente relevantes en cada una de ellas, esta sexta temporada ha sido un glorioso regreso al esplendor de las primeras, todos los episodios han tenido algo que les hacía realmente especiales y que volvía a lograr que la espera entre semana y semana fuera interminable, todo culminado además en esa Batalla de los bastardos que más que por la batalla en si (brutal para lo que es una serie, lejos del nivel que se puede ver en la gran pantalla) destaca por saber transmitir una poderosa sensación de claustrofobia, de imposibilidad de vencer, de que todo esta perdido y ahí, justo ahí es donde reside la épica.

Quedan fuera cosas como la segunda temporada de Daredevil, excelente aunque peor que la primera, la brutal segunda temporada Better Call Saul que ha mejorado el espectacular nivel que tuvo la primera, la cuarta de Orange is the new black que recupera el nivel y lo hace de forma gloriosa o la cuarta de The Americans serie que no ha hecho más que crecer temporada a temporada. Además hay varias otras que también podían estar aquí, aparte claro de series que no he visto pero que tiene muy buena pinta como Mr. Robot o Billions.

domingo, 15 de enero de 2017

2016 un año de cine.

Potente año cinematográfico el recién finalizado con multitud de películas interesantes y muchas dificultades para elaborar mi personal top 5 de los 43 estrenos que he visto este año. Como siempre el top está compuesto por los carteles que ilustran el post de la quinta a la primera película del año según mi criterio.


De cara a la temporada de los Oscars y como viene siendo habitual gran parte de las películas más “prestigiosas” de año se estrenaron a principios del mismo. Así el primer estreno que cayó este año fue el de Steve Jobs donde el magnífico trabajo de Michael Fassbender no debe eclipsar el muy interesante guión de Aaron Sorkin cuya estructura es una de las claves de la película. También a principios de año llego el esperado nuevo trabajo de Tarantino, Los Odiosos Ocho donde el director mezcla el western con una clásica estructura de “quien lo hizo” dado lugar a una de sus películas más interesantes. No es sin embargo el caso de la decepcionante Joy, está claro que no termino de pillarle el truco a David O.Rusell pero esta oda al capitalismo me pareció francamente aburrida y simplista. En las antípodas estaría La gran apuesta, donde el análisis de lo que paso realmente en la última crisis nos es narrado de manera tan divulgativa como devastadora y donde se deja claro que lejos de sentar las bases para que algo así no vuelva a pasar se están sentando para que se repita más pronto que tarde.

También a principios de año encontramos otras de las películas más potentes de 2016, por un lado la telúrica El Renacido un autentico tour de force que le proporciono su primer y merecido Oscar a Leonardo Di Caprio y que consolida a Iñarritu como uno de los directores más interesantes del mainstream americano. Por otro lado tenemos Carol autentica obra maestra de la sutilidad y la elegancia de Todd Haynes y donde brilla en todo su esplendor Rooney Mara una de las mejores actrices de la actualidad.


Pensadas también de cara a los premios pero tal vez de menos interés para quien esto escribe encontraríamos la estimable Trumbo que pese a su innegable maniqueismo y trazo grueso sobre algunos temas cuenta el relato de la edad oscura de Hollywood durante la caza de brujas y cuenta con un inspirado (aunque un poco sobreactuado) Bryan Cranston. Spotlight fue sin duda una de las triunfadoras del año, pero tengo la sensación de que más por el tema que trata que no por la película en sí que más allá de su magnífico reparto me parece carente de fuerza y algo plana. Tampoco Creed con un gran Sylvester Stallone (sin duda lo mejor de la peli) me parece que destaque en exceso con una historia demasiado tópica y dirigida de forma meramente funcional. Una de las decepciones del año.

Más interesantes aunque sin llegar a ser del todo redondas encontramos la estremecedora La habitación, que pierde gran parte de la fuerza conseguida en la primera mitad en la segundas parte de la película y Ave Cesar un contraste cómico y algo cínico con respecto a Trumbo donde los Coen, pese a narrar un relato interesante y algo cruel del Hollywood más clásico, no están a la altura de sus grandes películas.


Aunque no soy especial fan del terror creo que este es el año que más películas he visto del genero. Por un lado estaría Bone Tomahawk que estaba disfrutando enormemente en su vertiente de western supervivencialista y casi contemplativo pero que me dejo fuera de juego en su brutal final, en la misma onda estaría The Neon Demon, una película fascinante en muchos aspectos y que por mucho que trato de sacar de mi mente no consigo hacerlo y es que este trabajo de Nicolas Winding Refn ha sido uno de las peores experiencias cinematográficas (a nivel sensorial, casi diría espiritual) del año. Más interesantes o al menos más digeribles para mi resultaron tanto La Invitación como El Regalo, dos películas que aunque muy diferentes entre sí, sí cuentan con las suficientes similitudes como para nombrarlas juntas. La primera como reflexión sobre las formas de afrontar el dolor y la pérdida, las segunda como muestra de que realmente las personas no cambian nunca, al menos no en lo que importa. También de mi agrado resultaron tanto La Bruja con su claustrofóbica visión del fanatismo religioso y en la que nunca termina de quedar claro lo que está pasando y Calle Cloverfield 10 claustrofóbica también a otros niveles y cuyo giro final por muy innecesario que pueda parecer a mi me hizo gracia. Alguna de estas películas tal vez no puedan ser clasificadas exactamente de terror pero si hay elementos comunes a ese ámbito como sucede con Green Room película de la que me gustó tanto su retrato de la vida en la carretera de una banda de música desconocida y que ha de hacer de todo para ganarse la vida, como cuando se desencadena el caos y empieza la lucha por la supervivencia.

Entrando en terreno superheroico el año se abrió con la divertida y fresca formalmente (aunque algo convencional en trama) Masacre toda una sorpresa, marcada por una magnifica campaña de marketing que reventó taquillas gusto a críticos y salvo el culo a la Fox ya que su gran apuesta superheroica del año, X-Men: Apocalipsis pese a no ir mal en taquilla no fue precisamente bien recibida. Personalmente su aire de serie B y su espíritu, claramente de otra época hicieron que la película pese a todo me gustase mucho. Pero si el año de la Fox oscilo entre la sorpresa y la decepción el de Warner debió estar siempre cerca del infarto. Su gran apuesta del año, Batman vs Superman: El amanecer de la justicia no fue el megaexisto que todos esperábamos y Escuadrón Suicida pese a sus brutales resultados de taquilla ha generado más críticas que alabanzas. Personalmente para mi ambas son películas muy interesantes con un magnífico trabajo de dirección y que pese a innegables problemas otorgan a DC en el cine una marcada personalidad propia que es de agradecer. Marvel/Disney por su parte han vivido un plácido año de espectaculares resultados donde Capitán América: Civil War ha liderado la taquilla del año y Doctor Extraño ha sido el mejor estreno de un personaje individual de la casa. Magníficos resultados para dos muy buenas películas que sin embargo repiten una vez más la fórmula del éxito sin ofrecer un atisbo de riesgo.


Aunque en los últimos tiempos pueda parecer lo contrario, no solo de superhéroes viven los blockbusters y este año hemos tenido diversos ejemplos desde Rogue One una muy buena película que al contrario que el episodio VII consigue tener personalidad propia y que de paso soluciona el, para mí, uno de los grandes problemas de la trilogía original, siguiendo por la injustamente machacada e ignorada en taquilla Dioses de Egipto una maravillosos y fresco espectáculo digital donde la sensación de maravilla está por encima de todo o continuando con la también machacada (por razones totalmente estúpidas) Cazafantasmas cuyo principal problema es que no es realmente graciosa, aunque si entretiene. A otro nivel pero también con vocación de reventar taquillas regresaron este año Paul Greengrass y Matt Damon con la excesivamente rutinaria Jason Bourne que demuestra que los años donde revolucionaron el género de acción quedan muy lejos.

Si a principios de año se estrenan muchas películas de “prestigio” de cara a la temporada de premios, también pasa lo mismo a finales de cara a la del año siguiente y aquí encontramos las dos películas que quedan para cerrar mi top, por un lado la magnífica Aliados de un portentoso Robert Zemeckis que ofreciendo dos películas en una da toda una lección de plena modernidad desde postulados clásicos y por otro lado el esperado retorno de Mel Gibson tras las cámaras con Hasta el último hombre un portentoso relato de cómo los héroes se encuentran en el lugar más inesperado y como a veces es posible luchar por mantener tus convicciones aun con todo en contra. Se podrían meter aquí sin forzar mucho la maquina películas como Elle otro esperado retorno en este caso de Paul Verhoeven, una cínica y cruel mirada a las relaciones de pareja que no tiene complejos en ser desagradable cuando lo necesita, Sully la nueva película de Clint Eastwood que ahonda en temas comunes en el director y también supone un análisis sobre lo que significa ser un héroe o La llegada donde Denis Villeneuve muestra una sensibilidad parecida a la de Nolan en Interstellar y tiene en el leguaje (cinematográfico, hablado, escrito) una de las claves de su fuerza. También la inquietante a la vez que elegante Animales Nocturnos entra dentro de este grupo, una película que propone un complejo juego al espectador entre “realidad” y ficción y que puede ser interpretada de muchas maneras.


Quedan todavía nueve películas para completar mi año cinematográfico, entre ellas esta Kubo y las dos cuerdas mágicas una maravilla visual y conceptual que tal vez recorra caminos demasiado convencionales a nivel de trama o la única película española que he visto este año (pese a estar interesado en otras propuestas que por razones diversas se me escaparon) como fue la bien intencionada aunque muy decepcionante 1898. Los últimos de Filipinas. Tim Burton por su lado presento El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares una película que tiene destellos de los elementos que hicieron grande al director de Eduardo Manostijeras pero que no termina de llegar a aquello a lo que se aproxima, siendo con todo una película tremendamente disfrutable. Como también es disfrutable a la par que muy divertida Dos buenos tipos nuevo acercamiento de Shane Black a las buddy movie que destaca por la excelente química entre Ryan Gosling y Russell Crowe.

Finaliza ya este somero repaso con la mención a High-Rise desconcertante película basada en la novela homónima de J.G. Ballard a la que no termine de pillar el truco en ningún momento, la decepcionante El Infiltrado, con un Bryan Cranston más contenido en una película que está muy lejos en interés de Narcos con la que comparte temática, la interesante aunque menor Blood Father con un Mel Gibson en su salsa demostrando que sigue conservando todo su carisma en pantalla, la nueva propuesta de Jeff Nichols Midnight Special una suerte de Encuentros en la tercera fase del siglo XXI que plagada de momentos de interés y con un magnífico trabajo de dirección no logra superar el sopor en el poco a poco se sume la película y para cerrar La Juventud de Paolo Sorrentino, una película que pese a su espectacular reparto y aciertos puntuales no termino de convencerme.

lunes, 2 de enero de 2017

“Mis Comis” de 2016 II.

Segundo y último post dedicado a mis mejores lecturas comiqueriles del año recién finalizado, incluyendo en este caso el top 5 de las mismas.


5.-El Caballero Oscuro III. La raza superior de Frank Miller, Brian Azzarello y Andy Kubert. (ECC/DC). Aunque el delicado estado de salud de Miller le impido afrontar este proyecto en solitario, lo cierto es que su espíritu esta presente tanto en el argumento (donde probablemente más ha contribuido) como en los diálogos de Azzarello. Capitulo aparte merece el dibujo de Andy Kubert, que Klaus Janson mediante, consigue salir airoso del reto emulando el estilo del maestro sin perder identidad propia. La historia, interesante y atractiva, nos muestra de nuevo un Batman de alcance casi mítico que en esta ocasión habrá de hacer frente a una amenaza que claramente le viene grande, necesitando recurrir a sus aliados en especial a Superman. En este aspecto juegan un papel determinante los minicomics de complemento, donde conviven autenticas joyas dibujadas por el propio Miller con tebeos más discreto y donde se amplia el escenario de la historia. Una de las lecturas mensuales más estimulantes que por desgracia ahora ha sufrido un prolongado parón.


4.- Miracleman la edad de oro de Neil Gaiman y Mark Buckingham. (Panini/Marvel). El reto que tenía ante si Gaiman y Buckingham era bastante complicado, no sólo debían continuar una obra maestra si no que además debían hacerlo tras un final bastante cerrado donde se habían atado todos los cabos y dejaba un mundo (supuestamente) utópico tras si. Gaiman tuvo sin embargo la suficiente inteligencia de darse cuenta de la imposibilidad de seguir por el mismo camino y opto por un cambio radical de enfoque centrándose en como había afectado la llegada de esta utopía al común de los mortales y como había transformado la presencia de dioses que caminan entre hombres a las vidas y sistemas de creencias de estos. Tanto Gaiman como Buckingham eran novatos cuando hicieron frente a este proyecto y eso se nota en algunos elementos del tebeo, como el excesivo gusto del guionista por dar un toque literario a su prosa,influencia del propio Moore, o la necesidad del dibujante de llamar la atención con sus composiciones, en ocasiones en perjuicio de la narrativa. Sin embargo consiguieron salir airosos de una labor digna de titanes, todo un merito para un cómic magnifico.


3.- Gran Hotel Abismo de Marcos Prior y David Rubín (Astiberri). Definido por sus propios autores con un “si Frank Miller hubiera hecho V de Vendetta”. Gran Hotel Abismo es sobre todo un ejercicio de rabia expresada mediante arte ante esta estafa masiva comúnmente llamada “crisis” y que tantas vidas ha destrozado. No cabe esperar de este cómic un un argumento desarrollado, es ante todo una expresión de indignación en estado puro, una obra cargada de fuerza y energía que como en las mejores obras de Miller, se apela a las tripas no a la cabeza. Sin querer menospreciar la la labor de Prior, si por algo destaca el cómic es por el trabajo de Rubín no solo al dibujo si no también al color que es lo que terminal por hacer de Gran Hotel Abismo lo que es dándole esa textura tan especial que hace que llame la atención con solo verlo. Todo un toque de atención frente a la indiferencia y el conformismo.


2.- Providence de Alan Moore y Jacen Burrows. (Panini/Avatar). Adaptar visualmente a Lovecraft siempre ha sido una tarea muy difícil. Su forma de escribir, la atmósfera que creaba en sus mejores relatos, esa sensación de opresión, de autentico horror cósmico eran lo que hacía de su trabajo algo tan especial y a su vez tan difícil de captar en un medio visual que en no pocas ocasiones acudía simplemente adaptar sus monstruos sin comprender que eso era solo la superficie. Moore, tremendamente inteligente y profundo conocedor y admirador de la obra de Lovecraft no podía tomar el camino fácil y en Provindence adapta sutilmente alguno de los mejores relatos del autor de En las montañas de la locura a través de un escritor que paulatinamente se va sumiendo en el horror sin darse cuenta de ello y tratando de racionalizarlo todo. La enormidad del trabajo del de Northampton se muestra cuando no solo consigue capar la atmósfera de los mejores relatos de Lovecraft si no que también llega a provocar autentico terror en determinados pasajes, algo muy difícil de conseguir en un cómic. Además consigue llevar a su terreno a Lovecraft sin desnaturalizarlo y ahonda en la vertiente mágica que se esconde tras la obra del estadounidense. Burrows, aunque algo estático por momentos consigue estar a la altura del reto trasmitiendo toda la opresión y tinieblas que se ciernen sobre el protagonista y su destino.


1.- Wonder Woman Tierra Uno Grant Morrison y Yanick Paquette. (ECC/DC). Repite Morrison como guionista de mi obra predilecta del año y es que tiene merito que a lo largo de la obra del escoces haya sabido captar la esencia y escribir alguna de las mejores historias de personajes como Batman, Superman, la JLA o los X-Men, tarea que ahora repite con esta Wonder Woman, un personaje difícil de escribir y al que Morrsion termina de pillar el punto acudiendo a sus mismos orígenes. Acompañado aquí de un sobresaliente Yanick Paquette, Morrison nos muestra aquí una Wonder Woman, poderosa segura de si misma y que pretende encontrar su propio destino desafiando tanto a su propia madre como al poder establecido en el patriarcal mundo del hombre. Un cómic sin complejos, libre, que muestra a Wonder Woman en toda su grandeza.

domingo, 1 de enero de 2017

“Mis Comis” de 2016 I.

Pese a que cada vez escribo menos por aquí, si me apetece seguir con la tradición de los tops del año, empezando por el tema central del blog: los cómics. Este año me ha parecido en general más fructífero que el año pasado y me ha sido imposible quedarme con sólo cinco cómics. Sin más preámbulos ahí va el top de mis lecturas comiqueras del año:


10.- Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic: (Panini/Marvel). Estas Secret Wars son, para quien esto escribe el mejor evento de cuantos ha leído (y ha leído unos cuantos) de toda la historia del Universo Marvel. Culminación de una larguísima historia río iniciada por Hickman en los 4 Fantásticos allá por 2009, Secret Wars es en el fondo el enfrentamiento definitivo (o todo lo definitivo que puede serlo en un cosmos de ficción interminable como es el Universo Marvel) entre Reed Richards y Victor Von Muerte o lo que es lo mismo, va sobre las raíces mismas sobre la que se sustenta el Universo Marvel que en cierta medida se reinventa tras el evento. Es curioso que una idea tan deudora de Crisis en Tierras Infinitas de DC (único evento de las dos grandes que a mi juicio esta por encima, en cuanto a ambición, de este cómic) sea a la vez tan quintaesencialmente marvelita. Una maravilla, imperfecta, pero maravilla al fin y al cabo.


9.- Paletos Cabrones de Jason Aaron y Jason Latour: (Planeta/Image). Curiosa traducción del Southern Bastards original, Paletos Cabrones es el típico cómic que podía ser emblema de Vertigo si DC no se hubiera cargado el mítico sello. Un Aaron mucho más cercano a lo que hizo en Scalped que no a nada de lo que esta escribiendo en Marvel, cuenta una historia de un pequeño pueblo de la América profunda donde el exitoso entrenador de su equipo de fútbol americano es una especia de tirano indiscutible hasta que alguien regresa al pueblo años después y pretende cambiar las cosas. Con un Latour que demuestra ser una elección más que acertada para el tono que requiere la historia, Paletos Cabrones es un cómic duro, sucio, sin concesiones, con pocos o ningún personaje realmente positivo y donde nada es tan simple como parece.


8,- Ragnarok de Walter Simonson: (Panini/IDW). Viendo las ultimas colaboraciones en Marvel de Simonson, pareciera que estabamos ante un autor cansado que ya había dicho todo lo que tenía que decir....este Ragnarok viene a demostrar que con la motivación suficiente Simonson sigue siendo el glorioso autor completo que en los 80 se postulara como el más digno heredero de Kirby en términos de fuerza y épica. Tal vez no es que Simonson haya vuelto, tal vez nunca se fue y solo necesitaba libertad para contar lo que realmente le apeteciera. En Ragnarok retoma su querida mitología nórdica y vuelve a usar a Thor pero sin las limitaciones que siempre supone trabajar para Marvel. El artista se desata en un autentico espectáculo para los ojos cargado de energía que deja con ganas de más y que impacta desde la primera página.


7.- Noche Oscura, una historia verídica de Batman de Paul Dini y Eduardo Risso: (ECC/DC-Vertigo). Exorcismo personal por parte de su guionista Paul Dini, Noche Oscura es una reflexión autobiográfica sobre los demonios personales, el miedo, el poder de la imaginación y la fuerza de los iconos. El cómic narra el brutal asalto y robo sufrido por Dini cuando trabaja para la Warner en la serie animada de Batman y en Looney Tunes y como consiguió superar tan traumático suceso gracias entre otras cosas a la ayuda de Batman y su entorno, así como a un episodio clave que puso en valor y dio perspectiva a su trabajo, que le parecía tan ridículo frente a lo que le había pasado. El magnifico de Eduardo Risso termina por convertir este cómic en de las lecturas más estimulantes del año.



6.- Lazarus de Greg Rucka y Michael Lark: (Norma/Image). Un año más Lazarus vuelve a estar en el top consolidandola como mi serie regular favorita de cuentos se publican en España a día de hoy. Este año hemos contado con dos tomos de esta suerte de Juego de Tronos posapocaliptico donde además de seguir profundizando en todos los personajes y su mundo ha terminado por estallar una guerra de imprevisibles consecuencias entre dos de las principales familias corporativas que gobiernan este mundo y que en función de las distintas alianzas amenaza con convertirse en mundial. Lectura absorbente al igual que Paletos Cabrones, Lazarus demuestra a las claras lo merecido que tiene el titulo de “nueva Vertigo” la editorial Image.

domingo, 28 de agosto de 2016

Daredevil: Chinatown, back in black.

Decíamos no hace mucho por aquí que desde la llegada de Frank Miller a la colección del hombre sin miedo casi todas las etapas del personaje se había construido o bien siguiendo la estela de este (en mayor o menor medida) o bien por oposición a este (siempre con matices claro). Este nueva etapa de Daredevil, tras busca acercarse más al grim and gritty millerioano...sin demasiado éxito de momento.

Charles Soule, abogado de formación y ejerciente durante años había mostrado en el pasado su interés por el personaje de Daredevil, el cual había co-protagonizado una interesante saga durante su corta pero sustanciosa etapa en Hulka, por su parte el veterano Ron Garney también se había acercado brevemente al personaje en los 90 y su estilo parecía ajustarse como un guante al scope tradicional del cuernecitos. De entrada estábamos pues ante un sólido equipo que podría traer una nueva gran etapa al personaje tras el excelente trabajo de Waid y Samnee. Así las cosas la decepción de este primer tomo no puede ser mayor.

Si bien es cierto que Garney cumple con creces y su trabajo claramente influenciado por el del Miller más ochentero es más que notable con un rediseño del traje no muy original pero en cualquier caso afortunado, es Soule el que al menos en esta saga inicial esta lejos de cumplir las expectativas. Ambientado como todo el Universo Marvel actual, ocho meses después de la última vez que vimos al personaje nos encontramos con que el estatus de DD ha cambiado radicalmente, ha tomado un pupilo al que pretende guiar en el complejo mundo del superhéroismo, ha vuelto a New York trabajando ahora para la fiscalía y parece haberse roto el equilibrio alcanzado en los estertores de la etapa Waid, estando Matt más solo y aislado que nunca sin Kirsten a su lado y con su relación con Foggy atravesando un mal momento.

Lo cierto es que como decíamos arriba, las bases sobre las que se asienta la etapa son interesantes, es cierto que falta una pertinente explicación a lo que ha pasado en estos ocho meses para que se justifique semejante cambio de estatus, pero a parte de eso la idea de un sidekick para DD no deja de tener su gracia y es que aunque no somos pocos los que nos gustaría que se hubiera recuperado a Tyrone, el olvidado niño de la era Nocenti/Romita Jr. al que Matt trataba de ayudar tras quedarse ciego, el personaje creado por Soule y Garney (Punto Ciego) y su contexto (inmigrante ilegal asentado en el Chinatown neoyorkino) no deja de tener potencial (resulta curioso observar como la idea de legado, tan propia de DC, esta tomando cada vez más fuerza en el Universo Marvel). Como también lo tiene la idea de ver a Matt como fiscal, acusando en vez de defendiendo y como por enésima vez intenta recomponer su vida sin volverse loco.

Entones, si tenemos un muy buen dibujante, unas sólidas e incluso novedosas bases sobre las que construir la etapa, ¿que es lo que falla para hablar de decepción? Pues varias cosas, para empezar el villano de esta primera historia, que tiene un uso puramente funcional para presentar el entorno y la vida de Punto Ciego, deja bastante que desear, para continuar Soule intenta establecer paralelismos absurdos entre el villano y DD para lo cual trae incluso al Capitán América en una historia que salvo momentos puntuales (como Soule muestra la enorme desventaja que supone que DD sea ciego pese a sus poderes, algo que no todos los guionistas terminan de tener en cuenta) resulta ridícula con momentos de verdadera vergüenza ajena, a esto se añade unos diálogos forzadisimos que carecen de toda credibilidad y un desarrollo global de la trama que solo puede ser calificado de aburrido, ni siquiera el retorno de un viejo y no tan añorado (por sobreexplotado) enemigo hace que la valoración global mejore un ápice y menos con el absurdo y ciertamente incoherente final.

Estamos pues ante un cómic que aunque cuenta con muchos elementos a su favor resulta globalmente insatisfactorio y que a falta de una explicación creíble para el nuevo estatus (que bajo ninguna circunstancia puedo imaginar coherente con el scope de la serie) parece haber optado por el camino más fácil para cortar el nudo gordiano que atenazaba al personaje tras la etapa Bendis, nudo que por otra parte no hay que olvidar Waid casi había deshecho del todo con habilidad e inteligencia, no con trucos baratos. En fin veremos como sigue, pero de momento la cosa no pinta demasiado bien.

domingo, 19 de junio de 2016

Cyclops was right o el precio de desafiar a la autoridad.

“No todos somos como Cíclope” o “lo que hizo Cíclope fue horrible” son frases que se han repetido varias veces en los primeros números de La Extraordinaria Patrulla X de Jeff Lemiere y Humberto Ramos. Y es que si los últimos años de la franquicia se han construido en torno a la figura de Cíclope, este enésimo relanzamiento parece cimentar sus bases en la ausencia del mismo y algo, al parecer terrible, que hizo y que termino costándole la vida.

Si es cierto que el mundo de los cómics de superhéroes es cíclico lo de La Patrulla X en los últimos años alcanza cotas de esperpento. Desde que Morrison convirtiera a los mutantes en algo cool y los designara como legítimos herederos de la humanidad, multiplicando cada vez más su número, Marvel se ha empeñado en deshacer el trabajo del genio escoces llevando a los mutantes a la dirección contraria, esto es, al borde de la extinción y desesperados por garantizar su supervivencia. Así si en gran medida Dinastía de M se concibió como una formula para devolver el genio a la lampara y ese “no más mutantes” de la Bruja Escarlata tenía mucho de metalinguistico, con la editorial diciendo que los mutantes debían volver a ser “temidos y odiados por un mundo al que había jurado proteger”, la actual situación de la franquicia X también tiene algo de eso, con Los Inhumanos postulándose para convertirse (sin mucho éxito) en los nuevos X-Men por aquello de un quitame allá unos derechos cinematográficos.

Con todo y yendo al tema, Cíclope con su activa presencia o con su misteriosa ausencia (espero que cuando nos cuenten lo que hizo de verdad no sea una chorrada como resulto ser lo que hizo Gambito durante la Masacre Mutante) ha sido el foco central en torno al cual se ha estructurado la franquicia mutante desde prácticamente Dinastía de M. Primero como líder casi mesiánico, salvador de su pueblo y guía de un refugio destinado, como siempre pasa con estas cosas a fracasar. Luego como presunto terrorista, héroe sin embargo para muchos dispuesto a liderar una revolución para defender los derechos de una raza siempre perseguida y al limite ante la practica indiferencia del resto de la comunidad heroica. Después como unificador de un Cisma que él mismo contribuyo a crear y por ahora parece que como villano y hombre del coco mutante, ejemplo de todo lo que los “buenos” mutantes no deben ser.

A lo largo de toda esta trayectoria y haciendo referencia a esa indiferencia de la comunidad heroica que antes se mencionaba, Cíclope ha sido usado por los diferentes guionistas que han trabajado con él para mostrar, intencionadamente o no, la hipocresía de los principales líderes del Universo Marvel. Resulta curioso ver como el Acta de Registro Superheroico desencadeno toda una guerra civil entre esos líderes mientras que el mismo acta para los mutantes pasaba casi desapercibida para ellos y eran los propios mutantes quienes había de hacerle frente. Si tomamos a Los Vengadores como principal referente moral y de liderazgo del Universo Marvel y pese a la temprana presencia de mutantes como Mercurio o la Bruja Escarlata en sus filas lo cierto es que el grupo nunca ha destacado por su lucha por la defensa de los derechos de los mutantes, derechos que más bien y salvo acciones puntuales han parecido ignorar. Evidentemente detrás de todo esto hay explicaciones editoriales que pasan por tener en cuenta que la franquicia mutante fue, en especial durante los 90, casi un universo en si mismo lejos de la realidad general del Universo Marvel, pero dejando esto a parte y pensando en la actitud de Cíclope cuando llega una esperanza real para salvar a su raza ¿es realmente tan extraño que optara por tratar de solucionar las cosas entre los propios mutantes?, ¿es tan raro que pasara totalmente de lo que Los Vengadores tenían que decir sobre el tema?

Llegados a este punto entramos ya de lleno en el evento que redefinió por enésima vez la franquicia mutante: Vengadores vs Patrulla X. Dejando aparte la calidad (cuestionable) del producto, la actitud que allí adopta Cíclope no puede ser más coherente “Fénix es un problema de los mutantes, nosotros hemos lidiado siempre con el tema sin vuestra ayuda, ahora por primera vez en la historia su llegada puede significar esperanza, puede salvar una raza de la extinción ¿y es justo ahora cuando vosotros Vengadores decidís intervenir? Lo siento, no lo vamos a consentir”. A grandes rasgos y simplificando tal vez en exceso, esta fue la postura de Cíclope durante el conflicto y como decíamos, vistos los antecedentes, la postura es totalmente lógica.

Los Vengadores se comportan durante el conflicto como policías que piensan que Fénix es muy peligrosa para que sea un “asunto mutante” y deciden decirle a Cíclope que es lo que debe hacer, el que este no acepte su supuesta autoridad, el que tenga sus propias ideas, es lo que lleva a la guerra. Una guerra en la que curiosamente son Los Vengadores los que desencadenan con sus irresponsable actos que Fénix se divida, situación que termina con Cíclope poseído por la fuerza Fénix y asesinando a Xavier. Tras la derrota de Scott, convertido casi en villano (pese a tener razón, al final la fuerza Fénix es clave para el renacer de la raza mutante), este es encarcelado por asesinato y tratado como un criminal. Aquí volvemos a ver al hipocresía del tema. Cuando la Bruja Escarlata fue encontrada, tras poner toda una raza al borde de la extinción ¿fue detenida y encarcelada como una criminal?, no claro había sido manipulada por el Doctor Muerte, pobrecita, ¿fue Lobezno detenido y encarcelado por matar a Estrella del Norte y a no se cuantos Agentes de S.H.I.E.L.D durante la saga Enemigo del Estado?, no claro estaba poseído por La Mano, no era dueño de sus actos. Pero claro, cuando Cíclope, poseído por una fuerza primordial del Universo, asesina a Xavier, es detenido y encarcelado, sin matices, sin estudiar las circunstancias, si posibilidad aparente de perdón.. Así las cosas, la principal diferencia estriba no en la muerte de Xavier, no, si no en que Cíclope se ATREVIO a desafiar a Los Vengadores, a no obedecer sus ordenes, a tratar de seguir su propio camino y claro eso no se podía consentir.

Fugado de su prisión y sin apenas aliados, su carisma le lleva a intentar protagonizar una revolución, que finalmente aun descafeinada sirvió para unir de nuevo a los mutantes y ponerles en disposición de afrontar el futuro con éxito...hasta que ahora el cambio de escenario propiciado por Secret Wars ahonde en la figura de Cíclope casi como un Magneto del siglo XXI. Lo más curioso de todo es que en el número cinco de La Extraordinaria Patrulla X, Tormenta hace una proclama en pro de la de la defensa de los derechos de los mutantes (no solo) y de su disposición a defenderse de cualquier ataque. Un discurso que resulta muy parecido, si no igual, al de Scott en su día, con la diferencia de que lejos de ser acusada de terrorista, Tormenta parece encontrar colaboración en las autoridades...Esta claro que el pecado de Cíclope no fue defender a su gente si no desafiar al establishment al hacerlo y el precio que pago ha sido muy alto, ahora parece que editorialmente el personaje esta cuando menos tocado y su futuro se presenta muy oscuro. Incluso se han atrevido a hacer desaparecer “fuera de cámara” a la figura central de la franquicia de al última década. Con todo y visto lo que paso con Fénix, vistos los resultados obtenidos por su “revolución”, vista la actitud históricamente indiferente de Los Vengadores para con los mutantes, hoy más que nunca se puede afirmar sin ningún miedo que Cyclops was right.


*Recupero un texto que escriibi hace un mes para Zona Negativa.

viernes, 27 de mayo de 2016

Historia de un hombre sin miedo especial: Las cinco mejores etapas de la historia de Daredevil.

Con más de 500 números en su haber lo que hacen más de 50 años de historia, reducir al personaje a cinco etapas básicas es cuando menos complicado, pero ese es el objetivo de este post, señalar las cinco etapas claves en la historia del personaje para quien esto escribe.

A lo largo de su dilatada trayectoria Daredevil ha contado con etapas muy destacadas, tal vez en términos globales sea la serie Marvel que más etapas de calidad ha tenido. Esto ha venido condicionado por dos factores: por un lado su condición de outsider. Siempre alejado del foco y de los grandes eventos, los autores que han trabajado con el hombre sin miedo han podido gozar de una libertad muy difícil de conseguir en otras series más comerciales y con personajes más icónicos. Por otro lado su condición de (prácticamente) último personaje creado en la era fundacional de lo que hoy en día es Marvel y el que desde origen en 1964 haya contado siempre con serie regular ha permitido que muchos sean los autores que han dejado huella en el personaje, lo que unido a la libertad antes mencionada le ha permitido gozar de gran variedad de etapas cargadas de interés de una u otra forma. Yendo ya al tema esta seria la selección:


5.-El Daredevil de Karl Kesel y Cary Nord (Daredevil vol I 353-364): Los 90 fueron duros para el cómic de superhéroes en general y también para Daredevil en particular. La etapa de Chichester no había empezado mal del todo pero había acabado degenerando en espectáculo bastante dantesco propio de la época con DD vestido de armadura, una actitud mucho más ruda y con los dientes permanentemente apretados. Tras la también magnifica etapa de Jean Marc DeMatties y Ron Wagner el personaje había quedado limpio de polvo y paja para afrontar un nuevo horizonte mucho más optimista y precisamente esa fue la clave de esta etapa. Daredevil necesitaba algo de luz tras tanta oscuridad y Karl Kesel y Cary Nord se la dieron. Con un tono eminentemente superherocio, alejado de la violencia y la falsa complejidad de la etapa Chichester. Daredevil se convirtió en una serie alegre, luminosa, que en cierta medida recuperaba el aspecto más lúdico del personaje preMiller lo que parecía ser justo lo que el personaje necesitaba en ese momento. Un soplo de aire fresco muy bien recibido.


4- El Daredevil de Ann Nocenti y John Romita Jr. (Daredevil vol I 250-282): Aunque realmente la etapa podría empezar en el 248 con dos números de Rick Leonardi que sientan las bases de lo que vendrá y acabar en el 291 con la despedida de Nocenti y lápices de Lee Weeks. Es curioso, no hace tanto esta etapa habría sido la segunda más relevante de la historia del personaje. El que ahora sea la cuarta habla bien del trabajo realizado con el personaje durante los últimos años.

La etapa de Nocenti y Romita Jr. se puede estructurar realmente en dos grandes ciclos, tres si contamos el tramo final de Nocenti con Weeks, pero en general y grandes rasgos estamos ante una etapa en la que por un lado los guiones se enfocaron en el aspecto más social del personaje con su trabajo en una asesoría legal de La Cocina del Infierno y con múltiples historias con moraleja sobre el poder y las debilidades e injusticias del capitalismo. Nocenti con una tendencia tal vez excesivamente discursiva ponía el enfoque antes que en la acción más puramente superheroica en analizar las causas de la violencia y denunciar injusticias sociales. Daredevil se mostró aquí como un vehículo perfecto para este tipo de historias, tanto por su carácter de héroe urbano (¿héroe del pueblo?) como por el barrio en el que se movía, pero es que incluso cuando la serie se torno en una suerte de “road Movie” con Matt recorriendo el país buscando encontrarse a si mismo, este carácter de fabula social se vio incrementado con notables resultados, jugando con al presencia de Matt a modo de forastero en una comunicad cargada de problemas y asumiendo un rol ya ensayado por Frank Miller en el Daredevil 219. A todo esto hay que añadir que este Daredevil junto a la miniserie “El hombre sin miedo” es sin duda el mejor trabajo jamás realizado por un dibujante de la talla de Romita Jr. lo cual vista su trayectoria es mucho decir. Jamás su dibujo tuvo tanta fuerza, estuvo tan bien narrado y se mostró tan potente como aquí. Probablemente con otro dibujante la valoración de esta etapa podría ser distinto, por suerte, Nocenti contó con excepcional dibujante en su mejor momento y los resultados saltan a la vista.


3.- El Daredevil de Mark Waid/Chris Samnee y otros (Daredevil vol III 1-36 y Daredevil vol IV 1-18): Aunque esta muy cerca en el tiempo el fin de esta etapa ello no ha de impedir valorarla en su justa medida. Estamos ante una situación muy similar a la que se daba cuando Kesel/Nord cogieron al personaje en los 90 pese a que aquí en general las historias que DD había vivido en el volumen II de su serie regular tenían un muy buen nivel, estaba claro que se había llegado de nuevo a una situación limite en la que el personaje se había oscurecido demasiado. Era necesario dar un paso atrás y revaluar su estatus y con ese objetivo llego el veterano guionista Mark Waid, primero acompañado de dibujantes como Paolo Rivera y Marcos Martin, pronto con la ayuda de Chris Samnee. Waid emprendió un back to basic del personaje, que sin dejar de lado ni contradecir su trayectoria permitió enfocarse más en su vertiente puramente aventurera dejando el noir más descarnado lejos. Si bien al principio la etapa empezó con tiento, con historias sencillas bien escritas y mejor dibujadas pero sin mucha repercusión, en cuando Samnee se asentó como dibujante regular, la colección empezó a adquirir peso y relevancia y a liderar junto a Ojo de Halcón un nuevo concepto de cómics de superhéroes en Marvel, más luminosos y optimistas aún vigente. La etapa plagada de grandes momentos y con situaciones realmente relevantes para el personaje se ha ganado por méritos propios estar en el podio de la historia del hombre sin miedo.


2.- El Daredevil de Brian Michael Bendis y Alex Maleev (Daredevil volumen II 26-50 y 56-81): Aunque con un pero descomunal (la etapa no se cierra en si misma, Bendis plantea una bomba de relojería que el mismo no desactiva) esta etapa tanto a nivel visual como de caracterización del personaje merece estar tan arriba dentro de la historia de DD. Por un lado Bendis mostró un gran compresión del personaje y de los mecanismos que le hacen funcionar (todo lo contrario que su sucesor Ed Brubaker), por otro creo un todo un entorno al personaje del que antes carecía (Luke Cage, Jessica Jones...) y además desarrollo la amistad con Foggy Nelson (y al mismo personaje) como pocas se había hecho antes. A esto habría que añadir que centro toda su etapa en un elemento clave en el genero: el de la identidad secreta y el que pasaría sin un héroe la perdiera. Por otro lado el dibujo de Maleev, cargado de claroscuros y tremendamente icónico doto al personaje de una fuerza muy en consonancia con lo que la serie requería. La etapa no es tan redonda como podía haber sido pero incluso hoy su lectura continua siendo tremendamente absorbente. Su tono marcadamente noir, que tan bien sentaba al personaje, seria clave para entender su posterior trayectoria y la necesidad de un nuevo enfoque por parte de Mark Waid, pero en su momento el Daredevil de Bendis/Maleev era el cómic Marvel que había que leer.


1.- El Daredevil de Frank Miller (Daredevil vol I 158-191, 226-233, Marvel Graphic Novel Daredevil Love and War, Marvel Graphic Novel Elektra Lives Again, Daredevil: The man without fear 1-5): Ya sea con Roger McKenzie, con Klaus Janson, con Romita Jr. con Bill Sienkiewicz o con David Mazzucchelli la figura de Frank Miller esta indisolublemente ligada a la de DD. Tanto que el personaje antes de su llegada llevaba arrastrando desde sus mismos orígenes problemas de definición que le tornaban en apenas un Spiderman de segunda. Fue Miller quien le dio su identidad propia y quien desde entonces ha condicionado el trabajo de sus sucesores ya sea iluminándoles el camino a seguir (Bendis) o en oposición a su trabajo (Waid). Lo cierto es que leídos todos sus cómics con el personaje uno puede tener una biografía casi completa del mismo: su origen con la minisierie El hombre sin miedo, una especia de “núcleo” de su actividad heroica en su etapa con Janson donde a la altura de la muerte de Elektra y a modo de ensoñación podríamos situar Elektra Lives Again y unos números antes Daredevil Love and War y un final glorioso con Born Again, para quien esto escribe el mejor cómic que jamas haya publicado Marvel. Pocos autores, de casi ningún personaje superheroico pueden decir algo así. Con sus cómics Frank Miller cambio la historia de Daredevil para siempre y su influencia en el personaje se deja sentir a todos los niveles, no hay más que ver la actual teleserie del personaje en Netflix, sus bases más profundas parten del trabajo realizado por Miller con el personaje.

domingo, 22 de mayo de 2016

10 años de MisComis: Mis 10 cómics de cabecera.

Tal día como hoy, hace ya diez años abrí este blog cargado de ilusión y centrado en la idea de escribir ese “libro” de DD que al contrario que otras pelis, no trajo la peli de DD. A estas alturas el “libro” ya esta escrito superando con mucho mis expectativas iniciales y lo cierto es que desde que ese enfoque se completo el blog se ha mantenido apenas con respiración artificial ante mi creciente vagancia y la posibilidad de expresar mis opiniones de manera más rápida y sencilla por twitter. Con todo de vez en cuando por aquí siempre me apetece escribir algo por aquí y creo que hacer un top ten actualizado de mis cómics favoritos de siempre (al menos a día de hoy) puede ser divertido.

Y digo a día de hoy ya que hace más o menos seis años hice algo parecido, desde entonces he ampliado mis horizontes como lector y descubierto nuevas obras que van de cabeza a mis lecturas preferidas, aunque claro muchas obras de entonces se mantienen. La cosa estaría así a día de hoy:


10.- El Eternauta: Publicado es España por Norma Editorial la obra guionizada por H.G. Oesterheld y dibujada por Solano López no es solo una de las cumbres de la historieta argentina si no una de las obras claves del medio. Su poder evocador y lo vocación universalista de su discurso de tinte claramente humanista y comprometido hacen de este cómic una lectura tan agradable como interesante y al igual que pasa con todas las grandes obras, pese a los años trascurridos desde su publicación sigue siendo tremendamente moderno y vigente.


9.- Akira: Tengo muchas deudas pendientes con el manga que no se si alguna vez pagare, pero al menos esta de Akira ya ha sido abonada gracias de nuevo a Norma Editorial. Más allá de su discurso y estética ciberpunk, si por algo destaca la obra de Otomo es por el tremendo impacto visual de un cómic arrollador bajo este prisma. Cada página de Akira es una gozada para los sentidos y su fuerza narrativa sigue siendo la de una obra mayor por la que de nuevo no parece pasar el tiempo.


8.- Persépolis: Y seguimos con Norma Editorial en obra de Marjane Satrapi que permite ver el mundo desde un punto de vista que rara vez se nos muestra en los telediarios o en los programas de tertulias. Persépolis muestra un Irán alejado de las caricaturas que desde los mass media nos llegan a Europa a través de las vivencias personales de las propia autora. Un cómic autobiográfico que tiene la grandeza de ampliar el cuadro y servir de retrato de una época y una sociedad mu concretas y mostrarlas desde un punto de vista no muy habitual en occidente.


7.- Maus: Publicado en España por Reservoir Books, el Maus de Art Spiegelman es un cómic realmente especial. No solo por su importancia histórica como obra que permitió ver al mundo que en el cómic como medio se podía contar cualquier tipo de historia, si no también por el tema que trata y por como lo trata. A esto se añaden hallazgos narrativos y usos del medio que muestran la singularidad y el potencial del mismo. Una obra de capital importancia y una lectura absorbente e impactante desde el inicio.


6.- Calvin & Hobbes: Aunque la edición de Ediciones B es cuando menos caótica, este clásico absoluto de las tiras de prensa de Bill Watterson entra de cabeza entre mi lista de cómics favoritos por méritos propios. Tierna, divertida, siempre inteligente, la tira de Calvin & Hobbes es tanto una magnifico tebeo infantil como una lectura cargada de matices e interés para los adultos. Un equilibrio sin duda complejo del que Watterson sale más que airoso en un cómic que se lee con una sonrisa en los labios de principio a fin.


5.- Sandman: Actualmente editado por ECC en España, el Sandman de Neil Gaiman y múltiples dibujantes no solo es el emblema más reconocible de un sello (Vertigo) que cambio la historia del cómic comercial americano, si no un tebeo cargado de matices, segundas lecturas e inteligencia. Un cómic que se mantiene igual de fresco hoy que cuando se escribió y sobre el que nuevos acercamientos siempre terminan aportando nuevas cosas.


4.- Miracleman: Recientemente reeditado por Panini tras años de “secuestro” por problemas de derechos, Miraclamen es junto con V de Vendetta mi obra favorita de Alan Moore (acompañado aquí por múltiples dibujantes). El que hoy la haya escogido por encima de su trabajo junto a David Lloyd responde más al azar que a otra cosa. Aunque se puede decir que muchos de los aspectos planteados por Alan Moore en Miraclmenan han sido ampliamente superados incluso por el propio guionista, en mi caso el impacto que causo esta obra la primera vez que la leí sigue siendo imborrable y permanece siempre que me acerco a ella.


3-Odio: Publicado por La Cupula, este cómic de Peter Bagge resulta tan profundamente generacional que es casi imposible no disfrutarlo si naciste entre finales de los 70 y principios de los 80. Cargado de energía y tremendamente visceral Odio es un cómic que va creciendo de verdad con su lector y que no da nunca respuestas fáciles a las complejidades que rodean la vida de un adolescente que busca su propia identidad mientras crece y la vida poco a poco le va sobrepasando. Maravilloso.


2.- Animal Man de Grant Morrison y Chas Truog: A lo largo de su prolífica trayectoria, Morrison probablemente ha escrito mejores cómics que Animal Man y desde luego ha trabajado con mejores artistas que Truog, sin embargo y como pasa con el Miracleman de Alan Moore, en mi mente sigue imborrable el recuerdo de la primera vez que me acerque a este cómic y el tremendo impacto que me causo. Impacto que al igual que allí prosigue en cada nuevo acercamiento. Solo por eso tiene un lugar de privilegio garantizado entre mis cómics de cabecera. Pero es que además el Animal Man de Morrison/Truog (recientemente reeditado por ECC) sigue siendo un magnifico cómic que muestra el genio desbordante y caótico del guionista escoces que como un Kirby posmoderno esta continuamente pergeñando ideas y conceptos que luego tira a la basura para probar algo nuevo. Desbordante e imaginativa, la lectura de este tebeo sigue siendo tan gratificante hoy como entonces.


1.- Daredevil Born Again: Obra de Frank Miller y David Mazzuchelli: recientemente reeditada a todo lujo por Panini, esta Pasión según Frank Miller es sin ninguna duda el mejor tebeo que jamas haya sacado Marvel bajo su paraguas y sin duda el cómic que llevaría siempre conmigo si solo pudiese elegir uno. La historia de “muerte y renacimiento” de Matt Murdock, cargada de simbolismos y maravillosamente dibujada es una obra de sus genios en el probablemente mejor momento de sus respectivas carreras y se nota y se disfruta y se agradece. Cómic en estado puro y la esencia misma de todo lo que se puede contar con un superhéroe sin necesidad de pervertirlo o desmitificarlo.

Quedan fuera muchas cosas y muy buenas: el DK de Miller, el ya mencionado V de Vendetta, el Watchmen, la Promethea o La Cosa del Pantano de Alan Moore, los primeros cómics del Superlopez de Jan, el Agujero Negro de Charles Burns, el Thor de Simonson, la Patrulla X de Claremot/Byrne, obras de Warren Ellis como Transmetropolitan, 100 Balas, El Príncipe Valiente de Hal Foster, el 13 Rue del Percebe de Ibañez y un largo etc. A parte claro de la inmensa cantidad de obras de Ware, Crumb o Tezuka que no he leído, pero dentro de lo que es mi experiencia como lector este es un top con el que me encuentro muy agusto.