lunes, 18 de julio de 2011

Cerebus y la política de la religión.

Lenta pero segura, la edición de Cerebus en España continúa avanzando, tras la publicación el año pasado de Alta Sociedad, este año y con algo de retraso sobre lo anunciado en un principio, ha salido ya al mercado el primer de los dos tomos que componen la saga conocida como Iglesia y Estado.

Precedido de gran expectación, la llegada de Cerebus a España fue un autentico hito, un cómic que parecía nunca iba a salir de las fronteras del mundo angloparlante, llegaba de la mano de Ponet Mon a nuestras estanterías. Lo hacía precedido de toda una leyenda detrás: primero como cómic clave de la autoedición y símbolo de los derechos de autor, y segundo por su calidad, al menos al principio incuestionable. Pero también lo hacía precedido de la polémica por el cambio ideológico y personal experimentado por su autor, Dave Sim a los largo de los más de 25 años que duro Cerebus, cambio que marcaría a fuego el devenir de su obra.

De momento los dos tomos publicados en España, Alta Sociedad e Iglesia y Estado justifican con creces el prestigio del Cerebus, Sim juega con las posibilidades que le ofrece el cómic y teniendo como único limite la página, explora todo tipo de soluciones narrativas que, con resultados no siempre exitosos, si nos muestra un autor ávido por hacer crecer el medio en el que trabaja y probar sus limites, la llegada de Gerhard (que pasaría a encargarse de los fondos) a mediados del segundo tomo, parece liberar aún más a Sim que, mucho más seguro de sus innegables habilidades nos regala números visualmente imponentes.

Desde un punto de vista argumental, Sim se muestra como un guionista inquieto, preocupado por el mundo en el que vive y que, claramente influenciado por su admirado Steve Gerber (en especial por su acido enfoque en Howard el Pato), realiza una disección tan llena de ironía y mala leche como certera sobre el funcionamiento de la política, la corrupción inherente al poder, el control de las masas o la relaciones con el poder religioso.

Por las páginas de Cerebus desfilan desde las más desmadradas (y divertidas) parodias superheroicas, hasta homenajes a personajes claves del género de la fantasía como Elric de Melnibone (brillantemente mezclado con el Gallo Claudio). Todo ello conformando un complejo tapiz de relaciones interpersonales y luchas por el poder (donde juega un papel clave un trasunto de Groucho Marx llamado Lord Julius, sin duda uno de los personajes más interesantes de la obra) en las que Cerebus se ve mezclado, no pocas veces sin saber muy bien como, y pudiendo recurrir, en muchas menos oportunidades de las que en realidad desea, a la violencia, que hasta entonces había sido su principal vía para la resolución de conflictos.

Cabe destacar también la compleja relación que Cerebus tiene ya en estos cómics con las mujeres, una relación que luego sería uno de los principales focos de polémica de la obra y que en estos tomos nos muestran a un personaje complejo, que por mucho que diga lo contrario en realidad lo último que desea es estar solo, que es como sin embargo, siempre parece destinado a estar. En definitiva, y al menos por los cómics que se han publicado en España, Cerebus es una excelente obra que esta justificando el elevado dispendio que supone acercarse a ella., no esta nada mal para un personaje que empezó como parodia/homenaje a Conan el Bárbaro.