jueves, 24 de julio de 2014

El Batman de Scott Snyder y Greg Capullo: Antes del origen.

Vamos con mi pequeña contribución al 75 aniversario de Batman con un post sobre una de la etapas (junto a la de Morrison) más interesantes que ha vivido el personaje en años.

Los autores.

Con casi tres años manteniendo el mismo equipo creativo, el Batman de Scott Snyder y Greg Capullo es además de uno de los más grandes éxitos del relanzamiento del Universo DC, una autentica rara avis en el mercado actual, donde y sobre todo (que no solo) en la vertiente artista es complicado ver a una misma pareja creativa rigiendo los destinos de la misma colección durante tanto tiempo.

La apuesta por esta pareja unida a un personaje como Batman (el más rentable con diferencia de la editorial) era casi segura y el éxito de ventas y de publico les ha acompañado desde el principio. Snyder convertido en superestrella desde el éxito de AmericanVampire, ya había escrito al personaje en una estimable etapa en Detective Comics durante los estertores del antiguo Universo DC. Aunque por entonces la capa del murciélago la llevaba Dick Grayson, el neoyorkino había demostrado gran talento para moverse por terrenos oscuros, próximos al terror, la caracterización y el estudio psicológico de los personajes y la creación de misterios donde nada era lo que parecía y la verdad se escondía tras varias capas de mentiras, cualidades todas ellas que casaban a la perfección con Batman. Capullo por su parte tras años “perdido” en los más recónditos lugares del “Mcfarlaneverso”, había evolucionado enormemente sus estilo desde los 90, dejando atrás la rigidez y estatismo que por entonces le caracterizaban. Dinámico y lleno de fuerza su grafismo acostumbrado a trabajar con personajes oscuros le hacían también candidato ideal para Batman. Personaje que el artista sabe captar en toda su icónica grandeza, tornándolo en una presencia imponente, más sólido y macizo que no estilizado, un Batman que recuerda más al que dibujara Frank Miller que no al que nos mostraran Alan Davis o Jim Lee por poner solo algunos y muy diferenciados, ejemplos

El contexto.

Aunque teóricamente New 52 supuso un relanzamiento desde cero del Universos DC, esta idea tuvo varios matices: por un lado, salvo la primera saga de La Liga de la Justicia o el Superman de Morrison, los cómics de New 52 se ambientarían cinco años después de la llegada de los superhéroes, lo que dejaba un margen muy interesante de tiempo con el que los autores podían jugar (algo que el propio Snyder esta aprovechando ahora con la saga Origen). Por otro, la continuidad de Green Lantern y de Batman no se borraba de un plumazo si no que se “comprimía” a esos cinco años. Esta idea, concebida sobre todo para salvar los logros de los últimos años con ambos personajes de Geoff Johns y Grant Morrison respectivamente. se hacía muy complicado de entender en el caso de Batman, donde teóricamente en solo cinco años habría tenido cinco Robins. A lo largo de las diferentes series de la Batfamilia se ha matizado e intentado explicar todo esto, pero a efectos de lo que aquí nos interesa debemos partir de la base de que al contrario que otros autores, Snyder y Capullo no tendrían ante si una pizarra en blanco para reescribir al personaje en función de sus intereses, si no que tendría que respetar una continuidad y unas bases previas. El que la etapa este gustando y sea un éxito viene a demostrar una vez más que no hace falta destruir siempre lo anterior para crear algo nuevo, que respetando lo que otros autores han escrito se pueden hacer cómics que gusten y funcionen. Una lección que DC parece haber olvidado y que esperemos que Marvel tenga en cuenta para no convertir en ciertos los inquietantes rumores sobre su futuro.

Llegados a este punto y entrando en al etapa en si, el trabajo de Snyder y Capullo se ha estructurado hasta ahora en tres grandes sagas (con episodios de descanso entre ellas) que han terminado afectando a toda la franquicia. Por un lado empezamos con El tribunal de los Búhos y su correspondiente crossover La Noche de los Búhos; seguimos con La muerte de la familia con el Joker en el centro de la acción y culminamos con Origen saga aún sin acabar, lo que hará que hoy nos centremos en los dos primeras historias.

El tribunal de los Búhos.

Con el paso de los años siempre hemos visto a Batman como una figura infalible, preparado para todo, con soluciones para el más inesperado de los problemas, que en el caso de Batman no parece ser tan inesperado. Planes y contraplanes, para todas las cosas imaginables o no, Batman ha sido presentado como un implacable estratega casi imposible de sorprender. Con El tribunal de los Búhos, Snyder y Capullo quieren mostrarnos al Batman más humano, indefenso y superado que se ha visto en años y lo hacen recurriendo precisamente a uno de los elementos que siempre le han definido: su relación con Gotham.

Batman conoce la ciudad como la palma de su mano, no guarda secretos para él. Batman y Gotham son uno o al menos eso cree el hombre murciélago, pero ¿y si no fuera así?, ¿y si el mal creciera dentro de su ciudad, en su mismo corazón durante años y años y Batman no lo supiera? Tan sugerente premisa esta detrás del concepto de El Tribunal de los Búhos, una misteriosa y poderosa sociedad secreta que lleva rigiendo los destinos de Gotham desde hace años y que decide que ha llegado la hora de acabar con Batman. Un Batman que será puesto contra las cuerdas y que por momentos no sabrá como salir. Ver a Batman desesperado e incluso con miedo no es habitual pero Snyder y Capullo consiguen que el lector entre en el juego, que sienta la angustia del hombre murciélago y que se pregunte como va a salir triunfante esta vez. La historia contenida en Batman resulta tensa y dramática, ampliada a toda la Bat-familia se vuelve un tanto excesiva, con situaciones innecesarias que no permiten que como conjunto sea plenamente redonda. A esto contribuye también su final donde el supuesto poder, antes reflejado casi como omnímodo, de El Tribunal de los Búhos queda muy desdibujado y donde se vuelve a jugar con el pasado familiar del personaje sin el acierto con el que lo hiciera Morrison en su muy reciente etapa. Pese a lo cual supone un excelente debut que casi ocupa todo el primer año de la colección.

La muerte de la familia.

Acabada la saga, Capullo se toma un número de descanso para que Snyder acompañado de Becky Clooman presenten a Harper y Cullen Row, personajes que volverían después en el epilogo de La muerte la Familia (de nuevo sin Capullo) y que vendría a mostrar una vez la capacidad de Batman como fuerza inspiradora del bien, lo que ha generado un entorno muy rico y variado de héroes inspirados por su labor, la llamada Bat-familia. Precisamente ese entorno, junto con el gran villano de la franquicia el Joker, serán los protagonistas claves de la segunda gran saga de Snyder y Capullo: La muerte de la familia. Una historia que parte de la idea de Grant Morrison de que el Joker tienen diferentes personalidades que se activan (o mudan su piel, en este caso casi literalmente) cada cierto tiempo. El Joker al que ahora se enfrenta Batman es más sádico y cruel que bromista y además parece haber descubierto la identidad secreta de Batman atacándolo directamente donde más le duele: a través de su gente, de sus amigos, de sus aliados. La saga que prometía convertir en literal su titulo (haciendo referencia más a la muerte de la familia como concepto, que no a la de algunos de sus miembros en concreto) ocupa la primera mitad del segundo año de Snyder y Capullo en la colección y vuelve a generar un gran crossover a su alrededor, en este caso con mucho más sentido, siendo como es la Bat-familia la victima elegida por el Joker.

Aunque su intensidad e intereses es menor que El tribunal de los Búhos, La muerte de la familia (de inevitable recuerdo a la saga que supuso la muerte del segundo Robin, Una muerte en la familia) permite ahondar tanto en la relación existente entre Batman y el Joker como sobre todo entre Batman y su peculiar familia y más cuando se descubre que es un error suyo, que decidió ocultar a su gente, el que puede haber llevado al Joker a descubrir su identidad y ponerlos a todos en peligro. Un descubrimiento que en cualquier caso permanece en la ambigüedad durante gran parte de la trama. La saga tiene grandes momentos como esa macabra reconstrucción del Joker de los 120 días de Sodoma en los que el autentico terror sobre lo que el payaso asesino ha podido hacer se apoderan de la historia, pero parece un peldaño por debajo del casi impecable debut de la colección. Tras esta saga y antes de la llegada de Origen aún quedan dos muy entretenidos números con Clayface como protagonista y donde la identidad secreta de Batman vuelve a estar contra la cuerdas. Después llegará Origen, sin duda la más ambiciosa (aunque no por ello la de más calidad e interés) aventura de toda la etapa, pero eso queda ya para otro día.

lunes, 14 de julio de 2014

El Aquaman de Geoff Johns, Ivan Reis, Paul Pelletier y otros.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.

Un icóno minusvalorado.

Aunque incluido siempre de los llamados siete grandes de DC (junto a Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Geen Lantern y el Detective Marciano) y encarnación icónica de los elementos fundamentales de la vida (el agua), Aquaman ha sido tradicionalmente objeto de todo tipo de burlas que han menospreciado su interés y potencial. Reducido por muchas a una mera caricatura que en realidad “solo sabe hablar con los peces”, todos estos prejuicios olvidan dos cosas: el viejo axioma de Alan Moore “no hay malos personajes, solo malos autores” y el enorme e infinito potencial de un personaje que es soberano absoluto (¿abolutista?) del reino más grande sobre el planeta. El potencial del personaje, ya mostrado a las claras por autores de la talla de Peter David, Joe Kelly o Grant Morrison no le había permitido nunca, sin embargo situarse en primera línea del Universo DC al menos no en solitario, con una colección propia llena de vaivenes, parones e irregularidades. La llegada de New 52 parecía destinada a cambiar todo esto.

Geoff Johns es sin duda uno de los arquitectos fundamentales del Universo DC casi desde principios de siglo, guionista de innegable calidad y de ideas brillantes que no siempre sabe culminar debidamente, Johns siempre ha parecido tener debilidad por aquellos personajes que aunque tienen indudable peso en la compañía, no terminan de encontrar su sitio dentro de la misma. Así tal vez el precedente más claro dentro de la trayectoria del guionista a su labor en Aquaman lo encontraríamos su etapa Hawkman, donde acompañado por Rag Morales consiguió poner orden en la caótica continuidad del halcón deceita creando una etapa sólida y recordada. Con un objetivo similar, Johns se encargaría de presentar al Aquaman del Nuevo Universo DC y lo haría acompañado por uno de los dibujantes más importantes de la editorial: Ivan Reis, espectacular artista de sólida narrativa, con clara influencia del mejor John Byrne, lo que suponía una apuesta clara de la editorial por tornar definitivamente a Aquaman en uno de sus primeros espadas. La marcha de Reis a mitad de la etapa Johns encuentra un digno sustituto en Paul Pelletier, un artista no tan espectacular como el brasileño, pero si un sólido narrador, con un estilo visual agradable y marcadamente superheróico que sabe ser continuista con la labor de su merecidamente prestigioso antecesor.

Un héroe dividido entre dos mundos.

Johns afronta el reto de relanzar Aquaman estructurando su narración en torno a tres ejes: por un lado su relación con Mera, por otro la división entre su herencia “humana” y su herencia atlante, con todo lo que ello implica en lo que a su corona se refiere y para acabar el ahondamiento en su pasado y en la circunstancias que le han llevado a ser quien es. Johns nos presenta un Aquaman plenamente autocosciente (tanto que sabe que para muchos es poco más que un chiste), cansado tanto de las presiones que recibe desde Atlantis como del desprecio de la superficie y que decide tomar la decisión, pese a todo de vivir en esta, en el faro que cuidaba su padre, tratando así de estar lo más aislado posible, pero sin alejarse del todo de su medio natural. Contara para ello con la lealtad inquebrantable de Mera, que sin ningún vinculo con la superficie más allá del propio Aquaman, encontrara difícil adaptarse a la vida que este quiere llevar. Mera será uno de los personajes en los que más profundice Johns a lo largo de su etapa y pasara de ser mera muleta en la que el protagonista se apoya, a un personaje con entidad e interés propio que llegara a robar protagonismo hasta al propio Aquaman.

Las intenciones de Aquaman se verán pronto interrumpidas por la realidad, primero por una invasión de monstruosas criaturas marinas que ponen en jaque el pueblo donde ha elegido vivir y después por la interrupción de Los Otros, un grupo del pasado de Aquaman que ahora reaparece cuando sus miembros son paulatinamente asesinados a la par que se roban poderosas reliquias del pasado atlante, todo ello mientras el antiguo rey de Atlantis va descubriendo más misterios sobre el origen de su reino y reaparece Manta Raya enemigo clásico del personaje y reformado para la ocasión por Johns, que será el gran villano detrás de lo que esta pasando con Los Otros.

Estas sagas, primorosamente dibujadas por Reis que convierte a Aquaman en una de las series visualmente más potente de DC, sirven a Johns para ahondar en temas muy queridos por el guionista que antes o después termina tocando en toda colección que escribe. Primero profundizando en la raíces de los personajes, trastocando su pasado para construir su presente y marcar su futuro, la diferencia en este Aquaman es que no tiene que recurrir tanto a la retrocontinuidad en el sentido clásico ya que el relanzamiento del Universo DC le da un lienzo casi en blanco donde puede configurar todo aquello que necesita sin necesidad de explicar contradicciones con otras historias. El segundo aspecto en el que Johns suele moverse con soltura es en la reimaginación de los vilanos clásicos del personaje/grupo que escribe en ese momento, en el caso de Aquaman se centra primero en Manta Negra al que torna en psicópata vengativo obsesionado con Aquaman al que culpa, no sin razón, de la muerte de su padre. El Manta Negra que nos muestra Johns es un personaje terrorífico, frió y calculador; dispuesto a todo para matar a Aquaman.

El segundo gran villano de la etapa será Orm, rey de Atlantis y medio hermano de Aquaman, Orm es presentado en medio de un gran crossover con la Liga de la Justicia y que sirve para despedida de Reis camino precisamente a esa colección (cuyos números del crossover ya dibujara). La saga de explicito titula: El trono de Atlantis, es uno de los momentos cumbres de la etapa y narra un enfrentamiento entre el mundo de la superficie y Atlantis, tras un devastador ataque a esta proveniente, en principio del los EEUU. La Liga de la Justicia habrá de hacer frente a las encolerizadas tropas de Orm, mientras que Aquaman se verá de nuevo dividido entre sus dos herencias a la vez que trata de averiguar la verdad de lo ocurrido. La saga destaca por el tratamiento de Orm, personaje complejo, que en ningún caso es presentado como un villano, si no como un rey que quiere proteger a su pueblo de lo que considera es una ataque sin provocación. Orm, se muestra incapaz de comprender el mundo de la superficie pero quiere a su hermano y trata de convencerlo de la justicia de su causa.

El fin de El trono de Atlantis deja a Aquaman en una situación muy complicada, traicionado por uno de los que creía más fieles amigos, obligado a dejar su hermano abandonado en la superficie, mirado con recelo por sus aliados en la Liga de la Justicia y puesto en un torno que ni quería, ni gran parte de su pueblo quiere que ocupe. Con este escenario Johns plantea una última saga: La muerte de un rey que ahonda en los tres elementos claves que han configurado la etapa, desvelando un sorprendente secreto sobre el origen y hundimiento de Atlantis y sobre las raíces familiares de Aquaman. La saga supone el cierre perfecto de la etapa, da respuesta a todas las preguntas formuladas desde el principio y plantea un nuevo escenario a explorar.

Conclusiones.

La etapa ha sido quizá algo más corta de los esperado, apenas 24 números y algún especial, lo que una vez más le acerca como referente a su labor en Hawkman mientras le aleja de otras etapas mucho más largas como sus estancias en Flash, Green Lantern o la JSA. Pese a su relativamente escasa duración, el trabajo de Johns si ha servicio para mostrar una vez más el potencial de un personaje que al igual que el marvelita Namor, tiene tras de si todo un mundo de posibilidades para explorar. Johns ha sabido equilibrar las dos facetas del personaje, aunque siempre su relación con Atlantis y todo lo que ello conlleva ha resultado mucho más interesante que no los intentos por quedarse en la superficie, intentos que en nuestra opinión solo sirven para convencionalizar al personaje. Johns así lo ha visto y su etapa se ha centrado sobre todo en la idea de que Aquaman asumiera y aceptara en plenitud, tanto su herencia atlante como sus deberes para con ella, escribiendo una serie de cómics francamente entretenidos y que asientas de manera muy sólida las bases sobre las que ha de moverse el personaje,

Queda ahora lo más difícil, saber si los excelentes resultados en ventas de la colección sirven para consolidara en el mercado o si estos se debían solo al presencia de Johns (y más cuando estuvo acompañado de Reis), autor capaz de arrastrar mucho publico tras si. La respuesta la tienen ahora Jeff Parker (una elección cuando menos sorprendente) y Paul Pelletier, que tienen ante si una tarea difícil, pero sin duda emocionante.

lunes, 7 de julio de 2014

La Patrulla X de Bendis.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.

Brian Michael Bendis, la evolución de un guionista estrella.

El Brian Michael Bendis que ha desembarcado en los mutantes en los inicios de la segunda década del siglo XXI, es un Bendis muy distinto tanto por la situación que afronta como por su mismo estatus como guionista, al Bendis que inicio su etapa en Los Vengadores a principios del presente siglo. Su llegada a las páginas de los héroes más poderoso de la Tierra, supuso para bien o para mal un cambio de rumbo para una colección que hacía mucho tiempo había dejado de situarse en el corazón del Universo Marvel. Anticipándose al éxito de la película, Bendis configuro una franquicia poderosa y rentable que por primera vez en años se situó en ventas e importancia por encima de los mutantes y lo hizo teniendo un control casi total sobre la misma. La franquicia mutante pese a haberse visto relegada a un segundo plano es una clase de animal muy distinto. Gigantesca y con una continuidad tan rica como compleja de desentrañar, Bendis no va tener el poder casi omnímodo que tuvo en Los Vengadores.

Sin embargo el guionista de Cleveland cuenta ahora con varias ventajas que no tuvo allí. Primero, tras ocho años rigiendo los destinos de los héroes más poderosos de la Tierra, Bendis, ya no es el guionista novato, aprendiendo a base de tropezones de sus primeros números en una colección grupal. Es ahora sin duda, mucho mejor escritor de superhéroes: maneja con acierto la dinámica de grupo y sabe encontrar el punto justo entre acción y caracterización necesario para que una colección de estas características funcione. Por otro lado, si algo le faltó a Bendis en su larga etapa al frente del destino de Iron Man y compañía, fue dominar esas historias con amenazas más grandes de la vida donde el destino del universo se juega a cara o cruz, tan propias de una serie como Los Vengadores, al guionista de Alias siempre se le vio mucho más agusto con la relativa cotidianidad y el cierto carácter outsider de Los Nuevos Vengadores de Luke Cage. Un enfoque este, que se adapta como un guante a una Patrulla X que por concepto esta llena de marginados y donde la cotidianidad y las relaciones personales han tenido siempre tanta o más importancia que las grandes (o pequeñas) amenazas que encontraban por el camino.

El concepto es el concepto: la idea detrás de la llegada de Bendis.

El guionista, uno de los principales arquitectos detrás del Universo Marvel, pudo controlar al menos hasta cierto punto el estatus que se iba a encontrar nada más llegar a La Patrulla X. Un estatus por cierto, bastante similar al que ya manejo en Los Vengadores post-Civil War, con La Patrulla X divida en dos bandos más enfrentados que nunca tras los sucesos de Vengadores vs X-Men donde Cíclope, poseído por la Fuerza Fenix asesino a Charles Xavier.

Por un lado estaría Lobezno y sus seguidores (la inmensa mayoría de los mutantes, todo hay que decirlo), que vendría a representar el papel “oficialista” que Iron Man y los suyos jugaron tras Civil War, por otro lado estaría Cíclope y los suyos (gente en general “poco recomendable” con ex-villanos como Emma Frost y Magneto o la medio demoníaca Magik) perseguidos y odiados por todos, pero dispuesto a luchar por lo que consideran justo. Un papel que salvando las distancias recuerda el de Luke Cage y los suyos en el escenario posterior a la guerra civil marvelita.

Bendis por supuesto se encarga de regir los destinos de Cíclope y compañía. Un Cíclope más agresivo, dispuesto a liderar una suerte de “revolución mutante”, mucho más interesada en la lucha por los derechos civiles y por evitar que esta segunda oportunidad para los mutantes en el escenario posterior a Dinastía de M acabe otras vez en desastre, que no en crear una suerte de dictadura mutante, rechazando así caer en la dialéctica que desde el gobierno americano y Los Vengadores se quiere imponer, según la cual Cíclope sería el nuevo Magneto, como paradigma de terrorista mutante y racista, mientras que Lobezno sería el nuevo Xavier como símbolo de la integración (él mismo es también vengador) y la convivencia. Dialéctica esta que como decimos Cíclope rechaza de plana por palabra y acción.

En este escenario Bendis añade un nuevo elemento que lo cambia todo, Hank McCoy, principal aliado de Lobezno y cerebro en la sombra de su facción, decide traer a la Patrulla X original del pasado para que Cíclope se enfrente a aquello en lo que se ha convertido (o lo que McCoy cree que se ha convertido, vaya) y cambie de actitud. Dejando aparte la cuando menos sorprendente lógica de McCoy, que acusa a Cíclope de irresponsabilidad por todo lo que ha pasado con el Fenix y para arreglarlo no dudar en jugar con el espacio-tiempo con consecuencias cuando menos desconocidas, actitud que es como poco hipócrita, lo cierto es que este movimiento supone un órdago a la grande y abre una nueva etapa plagada de interés.

Como decimos el movimiento de Bendis es muy interesante, por un lado la llegada de la Patrulla X original a la actualidad entronca al perfección con la tradición de la saga mutante de jugar con el tiempo, con todos esos futuros alternativos y apocalípticos surgidos a raíz de Días del Futuro Pasado. Por otro y entroncando con su ultima saga en Los Vengadores (La Era de Ultron) la situación es completamente distinta en esta ocasión: el tiempo esta roto, nada esta escrito y ya no se crearan realidades alternativas diferentes al tratar de cambiar algo, lo que suceda tendrá repercusiones reales en el aquí y el ahora y nadie sabe realmente lo que esta situación puede terminar generando.

Relanzando a los mutantes: las parejas de baile de Bendis.

Planteado así el escenario, Bendis se hacía cargo de dos colecciones, La Nueva Patrulla X, donde contaría con los lápices de Stuart Immonen y La Imposible Patrulla X que en su vertiente artística contaría con la labor de Chris Bachalo. Ambos colecciones se iniciarían con un número uno bien grande en sus portadas, lógico en el primer caso, se trata de una colección nueva, no tanto en el segundo donde Uncanny X-Men había sido ya remunerada hace menos de dos años, pero que entronca con la actual tendencia marvelita de sacar un nuevo número uno no ya solo con el cambio de un equipo creativo, si no también con un mero cambio de estatus (Daredevil).

La Nueva Patrulla X que narra las andanzas de la Patrulla X del pasado en nuestra época, cuenta en su vertiente artista con uno de los autores más sólidos y respetados del mainstream actual. Viejo conocido de Bendis, autor con el que ha colaborado en diversos cómics, Immonen es un excepcional narrador dotado de un trazo dinámico y espectacular, que usando una composición de página generalmente clásica, netamente superheróica, se ha convertido en uno de los artistas más cotizados del momento.

La Imposible Patrulla X que se centra en las andanzas de Cíclope y su revolución mutante tiene en Bachalo a un artista veterano, amplio conocedor de la saga mutante (si no es el artista que más números uno ha dibujado en al historia de la franquicia, no sabemos quien puede serlo), que ha terminado con los años exagerando su estilo y haciéndolo un tanto confuso desde un punto de vista narrativo, pero al que nadie puede negar su plasticidad y personalidad propia. Mucho más dado a composiciones llamativas y arriesgadas, menos clásico en forma y estilo, Bachalo no parece una apuesta tan segura como Immonen, pero si se trata innegablemente de un primer espada del cómic comercial americano de hoy en día.

Como siempre pasa en estos casos y más hoy, donde Marvel publica más de 12 números al año de muchas de sus colecciones, Immonen y Bachalo no ha sido los únicos artistas que han pasado por las paginas de las Patrullas X de Bendis así en La Imposible, al parecer mucho más dada a la experimentación visual hemos visto a artistas de tan marcada personalidad como el siempre interesante Frazer Irving en una saga pensada para él con el limbo de Magik de por medio o el nada convencional Marcos Rudy, en un muy interesante número con una reveladora conversación entre Kitty Pride y Scott Summers. En La Nueva, de corte más clásico como sustitutos de Immonen hemos visto a artistas como David Marquez, muy en la línea de lo que se espera de un cómic de superhéreos. En general sin embargo y por lo menos hasta ahora Immonen y Bachalo han cumplido bastante bien, dibujando la mayoría de los números de ambas colecciones. Como ultimo apunte visual señalar si acaso el rediseño de los trajes clásicos de La Patrulla X original llevado a cabo por Immomen, un resideño que busca combinar clasicismo con modernidad y muy influenciado por los trajes originales de Factor X, que ha tenido resultados cuando menos cuestionables.

La etapa hasta ahora.

Los primeros números de Bendis marcan dos colecciones bien diferencias, por un lado Summers y los suyos atrayendo a nueva generación de mutantes a sus filas, mientras los conflictos internos se suceden y la lealtad de Magneto es puesta en cuestión. Esto último es una idea muy querida a Bendis que ya uso en Los Vengadores con la presencia (o no, siempre cabe la posibilidad del doble juego) de un infiltrado en las filas de los protagonistas. En estos números, Bendis se centra en la relaciones personales de unos personajes que ven como sus poderes se han “roto” y tiene que volver a aprender a usarlos, mientras tratan de ensañar a un nueva generación que no han de rendirse y que merece la pena luchar por aquello que consideran justo, La revolución de Summers no es otra cosa que: coexistencia pacifica si, pero no vamos a dejar que nos masacren y nos persigan de nuevo, esta vez vamos a defendernos.

Por su lado en La Nueva Patrulla X, Bendis nos muestra el terrible impacto que para la joven Patrulla X supone la llegada a lo que es su futuro. Nos narra la división en sus filas entre quienes creen que están jugando con fuego y deben regresar a su tiempo y quienes piensan que han de aprovechar esta oportunidad para hacer las cosas mejor. Cobraran especial protagonismo Kitty, que se convertirá en el referente y guía de los chavales, el joven Cíclope desconcertado e incapaz de creer que se convertirá en aquello que dicen que se convertirá (visión al principio mediatizada por McCoy y Lobezno) y Jean Grey absolutamente desbordada por los acontecimientos y dispuesta a todo para cambiar su destino.

El punto de inflexión de estos primeros números llega con el crossover La Batalla del Átomo, una historia algo fallida, sin la intensidad y fuerza de los primeros números, pero que sirve para converger ambas colecciones hacia un mismo punto alejando a La Nueva Patrulla X de Lobezno y los suyos. La historia que vuelve a jugar con elementos tan característicos de la franquicia como los viajes en el tiempo y las versiones divergentes de los principales personajes mutantes sirve para plantar las bases de lo que esta pasando en las colecciones regidas por Bendis en este momento, con un Cíclope dispuesto a atacar S.H.I.E.L.D para frenar la construcción y el despliegue de nuevos Centinelas de los que la agencia de espionaje parece responsable, mientras que La Nueva Patrulla X se encuentra envuelta en una saga galáctica con cruce con Los Guardianes de la Galaxia de por medio que lleva por titulo el explicito “El juicio de Jean Grey”, saga tras la cual el estatus del grupo sufrirá un drástico giro del que aún quedan muchas cosas por explicar.

En general Benids parece haber hecho los deberes antes de acercarse a los mutantes, conociendo sus historia y sus personalidades, lo que contribuye a que este firmando una etapa francamente entertenida. Queda por ver cuanto tiempo puede alargar la idea de La Patrulla X original en el presente, una idea brillante pero que tal vez deba tener fecha de caducidad y por otro lado habrá que ver cuanto tiempo realmente se puede mantener el estatus actual de Cíclope y los suyos como enemigos públicos números uno del Universo Marvel. En cualquier caso y al menos para el que esto escribe, merece la pena conocer las respuestas a estos y otros enigmas de dos colecciones que están entre lo mejor que Marvel publica a día de hoy.

domingo, 22 de junio de 2014

Tierra 2 de James Robinson y Nicola Scott.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.

El legado en el Nuevo Universo DC.

El concepto de legado ha sido tradicionalmente una de las bases del Universo DC, así, por ejemplo, si Jay Garrick encontraba su relevo en Barry Allen este hacía lo propio con Wally West. En este aspecto, uno de los paradigmas de esta idea la representaba la JSA, el grupo que anticipo a la JLA y que le sirvió de ejemplo e inspiración. Con la llegada del Nuevo Universo DC (NUDC a partir de ahora) las reglas cambiaron: no había ningún Jay Garrick que inspirara a Barry Allen, tampoco (al menos al principio) un Wally West que le sucediera y en lo que a nosotros nos importa, no había ninguna JSA que inspirara a la Liga de la Justicia. El primer supergrupo de la historia desaparecía de un plumazo dejando su lugar a una Liga de superestrellas reunida ahora para combatir una amenaza que ninguno podía superar por separado. El legado, la tradición, el pasado mismo no parecían tener sitio en este nuevo y remodelado Universo DC.

Esto no quita sin embargo la necesidad de presentar a la JSA en el contexto del NUDC, al fin y al cabo la JSA cuenta con personajes interesantes, tiene detrás un grupo de lectores si no muy numeroso si sólido y en cualquier caso es un grupo conocido e importante. Pero, si la JSA no fue el primer supregrupo, si no inspiraron a la JLA y a toda una nueva generación de héroes, ¿cual es realmente su papel en el contexto actual? La respuesta llego con Tierra 2.

La llegada de Tierra 2: Los autores.

James Robinson es uno de los guionistas más importantes de DC desde finales del siglo XX. Escriba tras la magnifica Starman y pluma de la canónica JSA: La Edad de Oro, Robinson había cimentado su muy bien ganado prestigio sobre las bases mismas del Universo DC: legado, tradición, respeto al pasado pero siempre mirando al futuro. Robinson fue además la clave del exitoso relanzamiento de la JSA a finales del siglo pasado y sin duda parecía lógico que se encargara de presentar el concepto para este NUDC. Su compañera en esta aventura sería Nicola Scott, una artista cumplidora y de sólida narrativa que aunque lejos de la espectacularidad de un Jim Lee sabe hacer sus cómic visualmente atractivos.

El concepto tras el cual surge Tierra 2 resulta realmente curioso: una Tierra paralela a la tierra principal del NUDC sufre la misma invasión de Apokolips que en aquella produjo la llegada de la Liga de la Justicia. Sin embargo en Tierra 2 las cosas son muy distintas, la invasión es repelida solo tras muchos sacrificios y muertes y solo cuando los tres principales héroes (llamados maravillas aquí) de la Tierra se sacrifican de manera, al menos en apariencia, definitiva. Superman, Batman y Wonder Woman mueren para derrotar a Apokolips. Se acaba una era de maravillas...y empieza otra.

No es la JSA pero se le parece mucho: los personajes.

Decíamos antes que era curioso el concepto tras Tierra 2, y es que si en el Universo DC postcrisis, la JSA inspiro y transmitió su legado a un montón de héroes, en el NUDC será la “muerte” de la trinidad original la que inspire y transmita su legado a una nueva generación de maravillas. En un juego metatextual, Robinson sigue recurriendo a la idea de legado y tradición y lo hace para darle la vuelta al concepto de la JSA que el mismo uso de manera brillante en el DC post Crisis, enlazándolo de paso con el DC precrisis donde Batman o Superman fueron los primeros en inspirar a toda la legión de superhéroes que pueblan hoy la cultura popular.

Será Jay Garrick el primero de las nuevas maravillas que Robinson y Scott nos mostraran, heredero de los poderes del dios Mercurio (de nuevo el legado...), Jay será un poco el punto de vista del lector en la colección. Un chico normal, atrapado en una situación imposible con capacidad para maravillarse y ganas de hacer el bien, pero sin mucha idea de como hacerlo. Todo un contraste con el Jay, flemático, reflexivo y ante el que todos buscaban consejo del DC precrisis. Tras Jay asistiremos a la legada de Hawkgirl, una agresiva e inteligente Kendra Saunders que tomara a Jay bajo su ala e intentara enseñarle como funciona el mundo. Green Lantern será el tercero y dejando aparte las polémicas sobre su orientación sexual (tema tratado con elegancia y sentido común por Robinson), Alan Scott será el más reticente de esta nueva trinidad para con su papel como héroe a la vez que el más poderoso.

La historia hasta ahora...

Robinson se toma su tiempo para construir esta Tierra 2, el primer número sirve para presentar el contexto en el que se mueve este nuevo mundo así como para mostrar el sacrificio de Superman, Batman y Wonder Woman. A partir de ahí los siguientes va presentando a los “nuevos” personajes, dejando por el camino alguna subtrama (ese Mr. Terrific perdido, ese Terry Sloan “el hombre más listo del mundo”, presunto traidor a su gente y manipulador acostumbrado a salirse con la suya) para al final del cuarto número mostrar la nueva amenaza que puede acabar con la vida en la Tierra: Solomon Grundy, personaje muy querido al guionista.

La trama de Grundy sirve para mostrar al mundo las nuevas maravillas y a los lectores que esta Tierra 2 es mucho más paranoica y militarizada que la tierra principal del NUDC. La brutal batalla contra Darkseid y sus hordas y el enorme costo de la pírrica victoria ha llevado a la creación de un ejercito mundial que liderado por Amar Khan no esta dispuesto a tolerar la presencia de maravillas sin control. Para ello no dudara en recurrir a Atom (Al Pratt) y a Sandman (Wesley Dodds) y sus Sandmen con el objetivo de controlarlos. Así poco a poco la JSA clásica se despliega ante el elector aunque sin llegar a constituirse nunca como tal.

Tras el fin de la saga con Grundy, Robinson y Scott siguen presentado nuevos-viejos personajes en este nuevo contexto, así llegaran el Doctor Destino, enfrentado a su archienemigo Wotan o el Capitán Acero, en una trama que puede dar mucho juego y que no parece que Robinson vaya a cerrar. Todo ello mientras se deja entrever lo que la invasión de Apokolips dejo detrás. Steppenwolf controlando, primero en secreto, luego ya a plena vista, el país de Dherain, desde donde y con la ayuda de Furia, la hija de Wonder Woman, desatara un conflicto brutal contra el ejercito mundial que servirá de traca final para la etapa Robinson. Sin embargo, Apokolips no trajo solo muerte y destrucción, al menos Mr. Milagro y Big Barda así quieren demostrarlo si es que Furia se lo permite claro.

Por otro lado, cada vez se van dejando caer más pistas sobre que tal vez el destino de la trinidad original (o al menos de parte de sus miembros) no fue el que pensamos, una idea con la que Robnson jugara en estos números y que al parecer cobra cada vez más fuerza tras su marcha.

Conclusiones.

Robinson y Scott han construido un mundo interesante y plagado de potencial, un mundo donde personajes clásicos son barnizados de cara al siglo XXI y presentan diseños que rindiendo homenaje a sus raíces se ve más actuales y llamativos. Un mundo en definitiva que tal vez mereciera la pena seguir si Robinson no se hubiese ido a pastos más verdes tan pronto, y es que fuesen cuales fuesen los planes del guionista (que sin duda, vista la colección, los tenía) estos se han visto interrumpidos por su abrupta marcha en el número 16 americano (que es de prever se incluya en el quinto tomo español). Sin el guionista que imagino esta Tierra 2 y vistos los avances y portadas de lo que depara el futuro la verdad es que la cosa no pinta muy bien.

Sea como sea y en cuanto al concepto en si de la serie, no deja de resultar llamativo como DC tropieza una y otra vez en la misma piedra. Si tras las Crisis en Tierra Infinitas, La Legión de Superhéroes creo no pocos problemas de continuidad y quebraderos de cabeza, en el NUDC ha sido la JSA la que ha quedado en una posición cuando menos complicada. Desplazarla a una Tierra paralela y alejarla de sus esencias, supone, por muy buen trabajo que hayan hecho Robinson y Scott hacerla de menos y dejar a las claras que, al menos para la DC actual, la JSA no es tan importante como su historia y su legado vienen a demostrar. Una lastima, movimientos como este alejan a DC de su esencia y de lo que le diferencia como uno de los universo de ficción más grandes e interesantes jamas creado.

domingo, 15 de junio de 2014

Daredevil, el hombre con miedo, el paulatino regreso a la oscuridad.

Articulo publicado originalmente en Zona Negativa.

Nos vamos acercando cada vez más al final del volumen III USA del personaje con este tomo que recopila los Daredevil USA vol III 22 al 30. Con ese final en el horizonte, parece que el tono de la colección cada vez se va oscureciendo más. Con Daredevil de por medio parece inevitable.

Desde que Frank Miller marcara a fuego su sello en el personaje, la antaño naturaleza optimista de Daredevil había quedado atrás y salvo momentos muy puntuales (la reivindicable etapa de Karl Kesel a los guiones con Cary Nord a los lápices) apenas si se había separado de ese camino. Sin embargo en los últimos años la cosa había ido demasiado lejos. En su excelente y definitoria etapa Brian Michael Bendis y Alex Maleev habían puesto al personaje contra las cuerdas haciendo pública su identidad. Ed Brubaker (que nunca entendió al personaje) y Michael Lark lo habían transformado en alguien irreconocible y dejado en una situación de difícil resolución pero de infinitas posibilidades, ni más menos que como líder de La Mano. Fue Andy Diggle el que acompañado por dibujantes como Roberto de la Torre o Billy Tan permitió al personaje salir del pozo y dejarlo en cierta manera limpio para un cambio de enfoque. Despreciando eso si todo lo que el nuevo estatus del personaje podía dar de si. Con todo, parecía claro que Daredevil llevaba demasiado tiempo viviendo en la oscuridad. Cada vez era más evidente que había llegado la hora de dejar entrar de nuevo la luz.

Con este enfoque el prestigioso guionista Mark Waid inicio un nuevo volumen de la colección del hombre sin miedo. Con los inmejorables lápices de Paolo Rivera y Marcos Martín, que dotaron a la serie de un empaque visual sin apenas parangón en el mainstream actual, el Daredevil de Waid, sin renunciar al eminente carácter urbano del personaje, contó desde un principio con un tono más marcadamente superheróico, frente al noir predominante en los últimos años. Este tono y esa fuerza visual convenció a la critica, lo que se reflejo en los múltiples y prestigiosos premios ganados por la colección. Sin embargo y siendo sinceros el Daredevil de Waid, era en sus primeros números un tebeo sin duda bien escrito y entretenido, un tebeo cuya lectura se tornaba en algo tan agradable...como decididamente olvidable. Si no fuera por su belleza visual, por la arriesgada (para el mainstream) concepción de página de Martin o Rivera, la colección apenas si destacaría por algo. Waid, entiende al personaje y su enorme fuerza de voluntad (no estamos ante el pusilánime que mostró Brubaker), pero sus guiones carecían de toda fuerza dramática. Cómics entretenidos, primorosamente dibujado pero a años luz de las mejores etapas del cuernecitos. Al menos hasta ahora.

Y es que en el último tomo publicado en España por Panini, Daredevil: El hombre con miedo, la cosa empieza a cambiar de manera lenta pero segura. Ya sea porque Chris Samee, aunque un excelente artista, no tiene el nivel ni de Martín ni de Rivera, lo que obliga al guionista a ir más allá, ya que ahora la mediocridad de sus guiones no quedara tapada por al fuerza visual del cómic. Ya sea porque Waid es cada vez más consciente de que, aunque es cierto que Daredevil necesitaba un cambio de rumbo, no lo es menos que la esencia del personaje es la que es y el drama, la oscuridad, han de estar presentes antes o después si realmente quiere dejar huella en la strip; lo cierto es que este tomo supone un cambio bastante claro en las hasta ahora poco trascendentes andanzas del Daredevil de Waid. Sin renunciar al estilo más superheróico, especialidad del guionista , el tono dramático sube en esta historia varios decibelios.

Decíamos antes que Samee, era peor dibujante que Rivera o Martin y la afirmación resulta tal vez, un tanto injusta, ya que potenciado por la excelente labor en el color de Javier Rodriguez (el cual dibuja con enorme acierto dos de los episodios contenidos en el tomo) su factura visual, claramente influencia por David Mazzuchelli no solo resulta perfecta para la colección si no que muestra un dominio de la narrativa a la altura de los más grandes. Sin embargo ni su composición de página, clásica y eficaz, ni su visualización de aspectos como el radar son tan poderosos como lo eran en las manos de Rivera y sobre todo de Martín. Pese a todo resulta innegable que desde un punto de vista artístico Daredevil esta en buenas manos (como lleva estándolo muchos años) con una pareja llamada a figurar entre las más relevantes de la historia del personaje.

A nivel argumental, el tomo esta estructurado entorno a dos facetas bien diferenciadas que terminaran inexorablemente por cruzarse y podrán a prueba el calado moral del personaje. Por un lado, el aspecto más personal, tal vez el punto fuerte del tomo y donde Waid demuestra lo bien que comprende al personaje. Foggy recibirá una terrible noticia. Victima de una devastadora enfermedad frente a la que su amigo del alma se verá impotente. Waid no cae en sensiblerías baratas, pero si sabe tratar con delicadeza un drama humano por desgracia demasiado real. Poniendo por encima de todo la relación existente entre Matt y Foggy, por primera vez en mucho tiempo ahora será Matt quien habrá de apoyar a su amigo, el que habrá de darle fuerzas ante una situación muy difícil intentado hacerle reír y olvidarse, aunque solo sea unos segundos, de una jugada cruel del destino ante la que solo queda luchar y confiar en la medicina. Un papel que desde tiempos inmemoriales había asumido Foggy con respecto a Matt, y que ahora este asume no sin dificultados, pero si con plena entereza. Destaca en este aspecto una situación en concreto, no son más que una pocas páginas, pero demuestra el talento de Waid para conjugar la vertiente más superheróica (los poderes de Matt) con la mas humana (la situación de Foggy). En un momento dado Matt, rodeado de los olores del hospital y de los derivados del tratamiento que recibe Foggy (potenciados al máximo por sus supersentidos), apenas si puede aguantar el vomito, sin embargo sabe que su amigo lo necesita, sabe que él siempre estuvo cuando lo necesito, no va a dejarle solo, no va a rendirse, ni va a caer en el fango de la autocompasión. Sin duda Brubaker debería tomar nota para aprender quien es y como se comporta Daredevil.

La segunda faceta en la que los números contenidos en el tomo centra su atención es, no podía ser de otra forma, la más puramente superheroica.. Bajo este punto de vista asistiremos a los maquiavelicos planes de un misterioso enemigo dispuesto a destrozar la vida de nuestro héroe una vez más. La identidad de este enemigo, una de las sorpresas del tomo, y una más de las genialidades de Waid, sera una de las claves de la historia, pero ni mucho menos la única. Por un lado recuperamos a una de las mejores aportaciones de Brubaker a la mitológica del personaje (a ver si se recupera también a Dakota North), Lady Bullseye y por otro asistimos a la creación de un nuevo villano: Ikari. Un personaje con un diseño fantástico (a medido camino entre un ninja de La Mano y el traje clásico de Daredevil) que tendrá los mismos poderes que nuestro héroe pero digamos...mejorados y que sin duda tiene mucho que decir en el futuro y más visto ese combate, maravillosamente coreografiado por Samee que centra el número 25 USA. Esta trama permitirá ahondar en los orígenes del cuernecitos, en como funcionan realmente sus poderes y en que le hacer ser especial, en contraste con alguien que tiene sus mismas ventajas pero potenciadas, Daredevil deberá dar un paso adelante. La forma de actuar de Daredevil, entroncara en cierta medida con el discurso de Morrsion en El Retorno de Bruce de Wayne. Si allí el genio escoces dejaba claro que Batman no se hizo solo, que tanto en sus orígenes, como ahora, necesitaba la ayuda de sus amigos y aliados, aquí Waid (amigo personal del guionista de Los Invisibles) retoma la idea con Daredevil. Sus aliados, sus amigos sin poderes no tiene porque quedar desprotegidos cuando por fin se decida a actuar contra la misteriosa amenaza que le acosa casi desde el principio de la colección.

Esta actitud más decida, casi proactiva por momentos, será sin duda una de las cosas que más se agradecen de un tomo, que tras tanta intensidad finaliza con una simpática historia que retoma el tono más desenfadado de los primeros números de esta etapa. Una historia que también ahonda en el pasado del personaje, en concreto en aquel matón que en la infancia de Matt le puso el mote de Daredevil y que ahora regresa a su vida solo para demostrale que las cosas siempre tienen dos puntos de vista, y que los recuerdos pueden ser muchas veces muy traicioneros. Una historia que ademas responde a las dudas de, de donde sacan esas grandes organizaciones terroristas estilo Hydra, su carne de cañón. Algo que de nuevo enlaza con Morrison y con aquel mítico episodio de Los Invisibles narrado desde el punto de vista de uno de esos personajes. Queda para el final un número cuando menos extraño en el que el encuentro más aparentemente imposible se hace realidad: Silver Surfer y Daredevil colaboran para enfrentarse con una amenaza galáctica cuando menos...curiosa que permite ver a Daredevil pilotando la tabla de Estela en una doble plancha espectacular del dúo Samee/Rodriguez. Este extraño encuentro ahonda en otra de las intenciones que Waid ha mostrado desde que se hizo cargo de la colección: una mayor imbricación de Daredevil en el Universo Marvel. Esto enlaza con lo que Chichester hizo en los 90, solo que Waid con mayor talento que aquel, sabe utilizarlo con mayor interés. Así, si por las páginas de la colección hemos visto pasar al Capitán América, a la Gata Negra (¡¡con eróticos resultados!!) e incluso hemos tenido un crossover entre Daredevil, Punisher y Spiderman. En este tomo Superior Spiderman o Hank Pyn tendrán también un papel relevante.

domingo, 8 de junio de 2014

La Liga de la Justicia de Geoff Johns, Jim Lee, Ivan Reis y otros: el camino a Maldad Eterna.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.


Estamos asistiendo ahora en España a la llegada del crossover más importante del Nuevo Universo DC desde que éste se constituyó: Maldad Eterna. No ha sido nada fácil el camino hacia este evento, con una colección central, La liga de la Justicia de Geoff Johns y Jim Lee, cuya trayectoria solo puede calificarse de irregular.

La Liga de la Justicia era sin duda el buque insignia de New 52, LA COLECCIÓN, así en mayúsculas que había que seguir en el recién relanzado Universo DC, la base misma sobre la que éste parecía edificarse. Con Geoff Johns como guionista y Jim Lee como dibujante y contando en su alineación con seis de los llamados siete grandes de la editorial (solo el Detective Marciano fue sustituido por Cyborg), todo hacía presagiar que estábamos ante un éxito seguro. Sin embargo la realidad fue bien distinta y es que si bien es cierto que las ventas sonrieron desde un principio a esta etapa, no lo es menos que las criticas fueron (también desde un principio) cuando menos poco generosas. En la Liga de Johns/Lee se pueden ver representados todos los males de New 52. Precipitación, mala planificación, personajes muy desdibujados y una dinámica de grupo muy deficiente nos mostraban a un Johns desconocido, que no parecía encontrar el punto a una colección que buscando emular el espíritu de la etapa Morrison se quedaba siempre a mitad de camino. No ayudaba en el proceso tampoco Jim Lee. La superestrella de los 90 y probablemente el mejor (o como mínimo el más espectacular e influyente) dibujante de la “generación Image” hace tiempo que muestra un estancamiento en su estilo que condiciona que si bien sus cómics sean visualmente llamativos, también son repetitivos, al abusar de soluciones gráficas mil veces vistas. En conjunto esto hace que su muy limitada capacidad narrativa resulte cada vez más molesta y da como resultado que su estilo deje de producir el impacto que tenía antaño, haciendo en definitiva que sus defectos pesen más que sus innegables virtudes.

Así las cosas y tras apenas 10 números Lee fue sustituido, primero por el mediocre Tony S. Daniel, el cual no ayudó a mejorar la colección precisamente y luego ya por el dibujante brasileño Ivan Reis con el que la cosa empezó a ir en la buena dirección. Tan espectacular como el dibujante hot por excelencia pero mucho mejor narrador, la llegada de Reis pareció liberar a Johns que empezó a encontrase mucho más agusto con un grupo con cuya iconicidad es sin duda complejo trabajar. Introduciendo nuevos personajes (Firestorm, Átomo y Element Woman), a los que podía desarrollar más, Johns fue trazando un plan a largo plazo que culminó con La Guerra de la Trinidad, un título ambiguo que podía hacer referencia tanto a un conflicto entre las tres Ligas de la Justicia, (La Liga de la Justicia Oscura de Constantine, la Liga de la Justicia de Superman y la Liga de la Justicia de América Amanda Waller) como a un enfrentamiento entre los tres principales iconos de la casa (Superman, Batman y Wonder Woman). Incluso podría narrar una guerra con la llamada Trinidad del Pecado (Pandora, The Question y El Fantasma Errante), que tanta relevancia estaban alcanzando en el Universo DC en el centro… también podía por otro lado, ser algo muy diferente. Las expectativas casi por primera vez desde el decepcionante inicio, eran altas y con La Guerra de la Trinidad, Johns no defrauda. Al guionista se le nota cómodo, en su terreno, dominando la colección y los personajes como ya hizo durante su estancia en la JSA sabiendo crear un clima de tensión e incertidumbre que en continuo in crescendo culmina con el megacrossover más importante de la editorial desde Flashpoint: Maldad Eterna.

Antes de eso en La Guerra de la Trinidad las semillas plantadas empiezan a germinar y son muchos los enigmas que se resuelven, sirviendo así como punto de arranque a todo lo que está por venir. En este “minievento” se aclaran desde el papel de Pandora, con su correspondiente caja, en este Nuevo Universo DC (lejos de la función de Franklin Richards en Heroes Reborn con el que muchos especulábamos), pasando por las intenciones del líder de la misteriosa Sociedad Secreta que empezamos a conocer en las páginas de la Liga de la Justicia de América, también escrita en sus primeros números por Johns, hasta el conflicto entre ésta y la Liga de la Justicia, grupo que nacieron para controlar y cuyo enfrentamiento parecía inevitable. El choque se inicia de la manera más absurda posible con Shazam intentando hacer una buena acción que degenera en conflicto diplomático en el que termina involucrándose La Liga de la Justicia y con ella a la Liga de Waller. La situación estalla con un brutal y sorprendente asesinato que todo parece indicar comete Superman y se ve culminando con una de las sorpresas del año que además de otorgar pleno sentido al titulo da lugar a un evento que se antoja realmente interesante. Aunque a estas alturas parece innegable que New 52 ha sido un “experimento” fallido (los últimos datos de ventas USA sitúan a DC a años luz de Marvel, no mucho mejor desde luego que antes del relanzamiento) pésimamente coordinado, mal ejecutado y plagado de polémica, todo ello no quita que, la que debía ser su colección emblema ha conseguido recuperar el pulso perdido y afronta su tercer año de existencia con las expectativas más altas que nunca. Como bien señala el dicho, más vale tarde que nunca.

sábado, 26 de abril de 2014

Marvel Héroes: Hulk perdonado y Hulk La Encrucijada. Una historia de deudas saldadas.

Con la publicación de los dos tomos que completan el Hulk de Bill Mantlo y Sal Buscema, Panini salda una deuda mantenida durante más de siete años con sus lectores. Una deuda que, poniéndome ombliguista, me hace rememorar los tiempos primigenios de este blog.

Corría el año 2006 cuando escribí por aquí un post titulado “Soluciones para una biblioteca cerrada en falso”. Ese mismo año se había cerrado de manera harto precipitada la Biblioteca Marvel: Hulk, sin empalmarla con el por entonces cercano coleccionable del Hulk de Peter David y dejando a medias la etapa tal vez (junto a la del mismo David) más interesante del personaje: la de Bill Mantlo y Sal Buscema. Lo hacía además en el momento en el que se aproximaba lo más potente de dicha etapa con el Hulk inteligente y la saga de La Encrucijada. El cierre de la BM: Hulk supuso en su momento un autentico impacto para los seguidores de los cómics clásicos de Marvel en España. Suponía el primer cierre forzado por el mercado de una línea editorial que hasta ahora solo conocía el éxito y dejaba entrever un futuro muy negro para los clásicos Marvel en España.

Lo que más llamaba la atención era comprobar que lo que para Planeta de Agostini era un éxito rotundo (BM: Hulk era incluso quincenal) para Panini era un fracaso sin paliativos (Viturtia llego a afirmar que la colección había sido deficitaria en todos sus números desde que la cogió Panini). No era fácil entender que pasaba, ¿PdA mentía y en realidad las BM perdían pasta? No había motivos que parecieran justificar eso. ¿Panini mentía y en realidad las BM vendían bien? Tampoco nada (a simple vista al menos) permitía pensar eso. A lo mejor lo que pasaba era que las expectativas de ventas de unos y otros era diferente, a lo mejor era que las BM como producto no “exportable” no le interesaba a Panini, o que como producto claramente de quiosco era muy difícil de distribuir y rentabilizar para Panini y no para PdA con distribuidora “propia”, o simplemente con la llegada de Panini la gente dejo de comprar clásicos. ¿Quien sabe?, la cuestión es que el cierre de la BM: Hulk inauguro un periodo oscuro para los cómics clásicos en España, un periodo donde poco a poco Panini (con la excepción del Marvel Team up) llego a tener casi como único formato de reediciones los inefables y carisimos Besto of Marvel (de los que incluso la propia editorial reniega hoy en día).

Sea como sea el mercado, cambiante y caprichoso ha dado a día de hoy completamente la vuelta y los clásicos vuelven a estar de moda. Claro que es una moda muy distinta a la de las Bibliotecas Marvel, ya no se buscan ediciones populares a precios populares. El tochal, la tapa dura y las grandes superficies han impuesto su ley, y ahora es difícil imaginar que un producto de “batalla”, tan barato y con vocación tan popular tenga cabida en el mercado. Esta nueva ola de clásicos inaugurada torpemente por Pda cuando tuvo los derechos de DC, y refinada y desarrollada con mucha más inteligencia por Panini, ha permitido por fin a la editorial italiana cumplir una vieja promesa que ya parecía olvidada: completar la etapa en Hulk de Bill Mantlo y Sal Buscema. Y lo ha hecho en forma de dos tochales monstruosos pero sorprendentemente manejables en los que la máxima más vale tarde que nunca se aplica a la perfección.

Me resulta particularmente curioso releer ahora dicho post y comprobar las soluciones que por entonces se daban (bueno que daba Raimon Fonseca desde la editorial y que especulaba yo desde aquí) a tan dramático cierre. Curioso más que nada por que muestran a las claras lo mucho que ha cambiado en el mercado del cómic en España en estos años y también claro por lo ingenuo del tema. El tiempo ha dejado claro que la editorial no quiso saber nada de material clásico de Hulk hasta que con el estreno de Los Vengadores el personaje pareció recuperar una conexión con el publico que en España nunca ha sido del todo plena. En cualquier caso bien esta lo que bien acaba y la (magnifica) etapa Mantlo/Buscema por fin ha sido reeditada al completo en España, es más desde la editorial se especula con la posibilidad de que termine saliendo toda al etapa del Buscema con el personaje a color. Esperemos que así sea y que esta segunda edad dorada de los clásicos Marvel en España sea tan duradera e interesante como la primera. Lo que esta claro es que, por desgracia, no será tan económica.

martes, 25 de febrero de 2014

Historia de un hombre sin miedo especial: El fin de los días.

Recopilado en un único tomo llega a España la serie limitada de 8 números largamente anunciada por B.M Bendis (empezó a sonar al poco de acabar su etapa en al colección allá por 2006) pero que finalmente no pudo concluirse hasta el año pasado.

Principal arquitecto y estandarte de la antigua Casa de las Ideas, su larga etapa en Daredevil sigue siendo a día un o de sus trabajos más reconocidos e importantes. Exaltando sus virtudes (diálogos, noir, planteamientos) y minimizando sus defectos (alargamiento de las tramas, conclusiones, acción) la labor de B.M Bendis en la páginas del hombre sin miedo ademas de reportarle múltiples premios le sirvió para convertirse en el mejor escriba del cuernecitos por lo menos desde los lejanos tiempos de Ann Nocenti. Desde el fin de su etapa Bendis ya tuvo claro que quería jugar con la posibilidad de contar la última historia de Daredevil.

En un mundo como en el del Universo Marvel con ciclos bien delimitados de cambios-back to basics-cambios contar la última historia de un personaje, de cualquier personaje, resulta una quimera, un ejercicio especulativo a modo de what if?, de nula trascendencia en el canon del personaje en cuestión pero relevante y plagada de potencial en lo que a calidad se refiere. No hace falta citar ejemplos bien conocidos por todos para demostrar que algunas de las mejores obras de los Universos Marvel o DC no están en continuidad. Bajo este prisma Marvel lleva años (décadas) editando historias que bajo el concepto de la “La última historia de...” pretenden dejar en manos de profesionales de mayor o menor prestigio el contar una hipotética última historia de algunos de sus más reconocidos iconos. De ahí han salido obra notables como “La última historia de Los Vengadores” de Peter David o Ariel Olivetti, medianías legibles como “X-Men: El Fin” de Chris Claremont y Sean Chen y venenos del calado de “Lobezno: El fin” de Paul Jenknis y Claudio Castelini.

Situar a Daredevil: El fin de los días dentro de alguno de esos tres bloques resulta complicado, por una lado Bendis empieza fuerte, ignorando todo lo que paso después de su etapa (casi como hiciera Frank Miller en Born Again) el guionista de Cleveland nos relata la historia de la muerte de Daredevil y la investigación periodística de Ben Urich en torno a la misma con el fin de desentrañar el misterio que fueron los últimos años de Daredevil, desde que auto proclamado rey de la Cocina del Infierno tomara una decisión sin marcha atrás, hasta que susurra una última palabra a Bullseye cuyo significado sera a priori leitmotiv de la historia. Como suele ser habitual en él Bendis plantea una premisa de partida muy interesante y llena de potencial que engancha al lector y más a medida que Urich va descubriendo cosas nuevas y se va encontrando con personajes del entorno de Murdock que le ayudan a completar el complejo puzzle que fue su vida. Bendis narra un mundo oscuro, sucio muy propio del noir más puro tan querido al guionista de Alias, un mundo donde los héroes han perdido, se ocultan o son meros reclamos publicitarios. Un mundo gobernado por un heredero de Osborn y donde La Mano ha sido reconocida como una religión legitima, un mundo en definitiva donde gente como Daredevil ha de luchar más que nunca en al sombra para dar esperanzas a una población cada vez más cínica y desesperanzada

Bendis cuenta para ello con artistas importantes en al trayectoria del hombre sin miedo: Klaus Janson, cuyo trazo fesita tal vez no sea muy atractivo pero que sin embargo le va como anillo al dedo a la historia (aunque no puede dejar de pensar que la cosa hubiera mejorado mucho con Alex Maleev al frente de los lápices y no solo dibujando una página suelta), Bill Sienkiewicz fiscalizador de los lápices de Janson y autor de alguna de las páginas más potentes de la obra, eso si siempre con el piloto automático puesto y David Mack que además de realizar alguna página colabora en el guión con Bendis. Así en conjunto si bien es cierto que la obra no es visualmente llamativa si tiene el tono correcto para lo que se esta queriendo transmitir.

Decía antes que era difícil situar a Daredevil: El fin de los días y es que aunque el planteamiento es poderoso y Bendis juega con conceptos tan interesantes como el legado (más propio de DC, algo que últimamente esta pasando bastante en Marvel solo hay que ver Los Nuevos Vengadores de Hickman) lo cierto es que la conclusión final es como poco decepcionante y deja en irrelevante el motor inicial que lleva a Urich a investigar los últimos años de DD dejando al lector una cierta sensación de tomadura de pelo. Aún y con todo no es menos cierto que hasta que se llega a ese punto la obra se devora más que se lee y uno desea saber más sobres esta versión exacerbada de un Daredevil, que por planes y contramedidas parece más cercano que nunca a Batman. Una obra en definitiva lejos de la calidad del trabajo de Bendis en la serie regular pero que durante gran parte de la misma consigue someter al lector al vértigo de no saber realmente que esta pasando pero tener muchas ganas de averiguarlo.

sábado, 18 de enero de 2014

“Mis comis” del 2013.

Potente y con muchas novedades interesantes de principio a fin, en este 2013 ha sido bastante complicado elaborar un top que en esta ocasión quería que fuese solo de cinco cómics. Al final he optado por estos cinco dejando cosas fuera que sin duda merecen la pena, pero había que elegir.




5.- Batman INC volumen II de Grant Morrison y Chris Burham (DC-ECC): Aunque el final en si mismo de la larga (y esplendida) etapa de Grant Morrison en Batman haya podido resultar algo decepcionante (se pierde al vertiente internacional del primer volumen de INC y de nuevo todo se reduce a Gotham) y convencional (un combate final a espada) resulta innegable que la tensión emocional que se respira en los primero 8 números del volumen II de este Batman INC esta magníficamente conseguida. Lo que pasa con Robin se lee con el corazón en un puño y lo desesperado de la situación de Batman y el gigantesco plan de Leviathan consiguen que realmente parezca que estamos antes una situación sin salida. Una de la mejores etapas de la historia del hombre murciélago, una labor que viene a demostrar que aún se pueden hacer cosas nuevas e interesantes con los superhéroes, haciéndolo además con uno de sus más grandes iconos.



4.- Jóvenes Vengadores de Kieron Guillen y Jamie McKelvie (Marvel/Panini): La verdad es que hay que reconocer que todo el tema de Marvel Now le ha sentado bastante bien a la antigua casa de las ideas, son varias las series que han salido ganando con el cambio y en general la situación del Universo Marvel en su conjunto es ahora bastante interesante. De todas las series surgidas a raíz de este relanzamiento es este Jóvenes Vengadores la que sin duda más he disfrutado hasta el momento. Formalmente rompedora (al menos en el cómic de supertipos actual) la ruptura de la cuarta pared, el juego con los elementos que componen el cómic (las viñetas, los bocadillos la composición de páginas...), las referencias a la cultura pop, la incomprensión de los adultos para con la adolescencia, el “comolismo” bien entendido, el hábil manejo de las elipsis y así un largo etc, tornan esta colección en una estimulante lectura que va más allá de la historia que cuenta (interesante en todo caso) y la caracterización de los personajes (muy bien conseguida también), habituales armas de los buenos cómics de superhéroes.



3.- El Rayo Mortal de Daniel Clowes (Fantagraphics/Random House-Mondadori): Originalmente concebido como un cómic de grapa publicado en el último número de Eightball resulta curioso y a la vez paradigmático del mercado de cómic en España que la obra no haya visto la luz hasta que salio una edición de lujo y tapa dura allende los mares. Dejando de la lado estas consideraciones, tenía mucha curiosidad por ver como una de los grandes popes del cómic independiente se acercaba a un género en apariencia tan codificado como es el de los superhéroes y la verdad es que no defrauda. El cómic es una amarga reflexión sobre la soledad, el poder sin limites y la autocomplacencia moral, una reflexión que viene a decir que en nuestro mundo, en nuestra realidad, los poderes no marcaría realmente un diferencia en lo que un hombre es o deja de ser. La mezquindad y la estupidez es inherente al ser humano con y sin poderes. Algo que vuelve a mostrar a las claras el motivo por el que los cómics de superhéroes no debería ser demasiado realistas.



2.- Los surcos del azar de Paco Roca (Astiberri): A medido camino entre el relato periodístico y el histórico y muy influido en cuanto a estructura por el Maus de Art Spiegelman, Los surcos del azar narra una de los episodios más olvidados y tristes de nuestra historia: la de los republicanos exiliados en Francia, que tras perder la guerra civil española siguieron luchando contras el fascismo más allá de nuestras fronteras siendo algunos de los primeros en llegar a Paris, solo para ver como España era de nuevo olvidada por las grades potencias al final de la II Guerra Mundial. Una historia triste y evocadora a la que Roca presta su trazo suave pero poderoso, y en la que sin caer nunca en el panfleto y el sentimentalismo barato, nos trasmite la crudeza de la guerra y las injustcia cometida con un hombres que se pasaron 10 años de su vida luchando por la libertad, sin poder después volver a su propia tierra.



1.- Beowulf de Santiago García y David Rubín (Astiberri): De una fuerza visual innegable esta claro que Beowulf entra primero y sobre todo por los ojos con un Rubín en estado de gracia que consigue que con un simple vistazo al cómic este tenga ya toda la carga épica que se le presupone a una obra así. Resulta por lo demás demasiado fácil decir que todo el merito de la obra es de Rubín, que la historia que cuenta es muy sencilla y digo resulta fácil sobre todo porque no es cierto. Beowulf es un poema épico anglosajon de origen medieval que ha llegado a nuestros días conservando una fuerza y un poder de atracción innegable y esto es así en gran medida por que la pureza de la historia que cuenta, su grandeza siguen estando a flor de piel. Raras veces el viaje del héroe fue descrito de manera tan sencilla y poderosa a la vez como en Beowulf y para poder trasladar todo esto al cómic sin perder nada por el camino hay que tener mucho talento. Talento que García y Rubín demuestran a la claras poseer en lo que para mi ha sido el cómic del año.

lunes, 6 de enero de 2014

Un 2013 de cine.

Más de 30 estrenos he terminado viendo este año 2013. Un año que en general presenta un buen balance con un interesante equilibrio entre blockbuster y películas más pequeñas. Como siempre mi particular top 5 estará reflejado en los posters que ilustran el post en orden descendente.



Como pasa casi todos los años la carrera por los Oscars hace que el comienzo del año sea bastante potente con estrenos americanos muy interesantes. El año 2013 no fue una excepción y películas como La noche más oscura, Django desencadenado o Lincoln así lo demuestran. Es curioso que al final Kathryn Bigelow haya terminando alcanzando la fama y el prestigio internacional con películas mucho más pequeñas y teóricamente alejadas de la acción (aunque en mi opinión En tierra hostil es tan buena película de acción como mala película bélica) que las que realmente hacen grande su filmografía: Días Extraños o Le llaman Bodhi. En cualquier caso y aunque interesante y por momentos adrenalitica, La noche más oscura juega en la fina línea que separa la exposición de unos hechos de la justificación de los mismos y ese es sin duda un juego muy arriesgado. Por su parte Tarantino en Django consigue hacer una película mucho más visual que su antecesora (la interesante pero irregular Malditos Bastardos) que aunque ha recibido criticas por su duración a mi me pareció ajustada ya que se me paso en un suspiro. Grandes diálogos y grandes actores para un refrito de referencias tan del gusto del director que parece alejarse definitivamente de la senda de Jakie Brown. Y es que Tarantino parece mucho más interesando en jugar con grandes arquetipos que no en construir personajes con entidad propia. Spielberg por su parte realiza una película que aunque temáticamente enlaza con la de Tarantino es desde un punto de vista formal (y hasta “espritual”) radicalmente distinta. Una película pensada para arrasar en los Oscar que se queda un poco a medio camino, sin embargo si sirve para demostrar una vez más el pulso maestro de Spielberg como narrador y el excelente nivel interpretativo de Daniel Day-Lewis.

Y hablando de excelente nivel interpretativo una de las películas del año ha sido sin duda The Master donde Paul Thomas Anderson se confirma como un superdotado tras las cámaras realizando tal vez la primera película en la que no intenta imitar/homenajear a ningún director, cuenta eso si con la maravillosa interpretación de Philip Seymour Hoffman y (sobre todo) de un Joaquin Phoenix casi sobrenatural en una de las mejores interpretaciones que uno ha tenido la suerte de contemplar en el cine. A otro nivel ya, pero siendo también dos de las pelis más interesantes del año encontramos por un lado a Harmony Korine en Spring Breakers donde el director de la escalofriante Grummo muestra su relación de amor/odio con ese extraño mundo que tiene como icono fundamental la MTV. Un mundo superficial y vacuo donde la fiesta por la fiesta es lo único que importa pero donde la belleza y plasticidad del mismo se refleja en algunas de las imágenes más potentes del año. Capitulo a parte merece la interpretación de un desatado James Franco en estado de gracia. Por otro lado tenemos la hipnótica y compleja Solo Dios perdona donde Nicolas Winding Refn descoloca a aquellos que esperaban otro Drive. Una película que probablemente requiera de varios visionado para apreciarla en su totalidad pero que te deja pegado a la pantalla de principio a fin por su poderosa estética. De esteticismo vacuo peca sin embargo otra de las pelis de Ryan Gosling de este año, la aburrida Gangster Squad, película que uno tiene la impresión que busca enmendar la plana al Los intocables de Elliot Ness de De Palma sin tener ni pizca de la fuerza y el estilo de aquel.



Entrando en el terreno de los blockbuster o semiblockbuster el año ha sido irregular, ha habido películas entretenidas pero carentes de garra como es el caso del Star Trek: En la oscuridad donde J.J Abrams se confirma una vez como un buen artesano sin fuego en su interior. En el mismo barco podrían entrar Elysium película de pretensiones sociales que ni ofrece un sólido espectáculo, ni tiene un discurso social que vaya más allá de los tópicos y El Juego de Ender, una fiel adaptación del clásico de Scott Card que necesitaba alguien detrás que supiera trasmitir el alma que si tiene la novela, por desgracia Gavin Hood no fue ese alguien y la película de paso se estrello en taquilla. Como también se estrello (aunque menos) la mucho más interesante El llanero solitario, un sólido espectáculo tal vez demasiado oscuro en algunas fases para el gran público y desde luego con un presupuesto desmesurado para lo que se ve en pantalla. Otra película que se quedo a medio camino en taquilla y que de paso fue masacrada por la critica fue After Earth y es que Shyamalan desde la excelente La joven del agua parece victima de una especie de maldición. En cualquier caso y lejos del desastre del que no pocos hablaban After Earth resulta una de esas películas en las que un gran director coge un material mediocre y sabe sacar petroleo. Ni el guión, ni el actor principal (un demasiado verde Jaden Smith) son nada del otro mundo, sin embargo Shyamalan consigue plasmar en la pantalla una epopeya a contrarreloj plagada de belleza, ahí es nada. Más interesante sin cabe resulta la última película de Gullermo Del Toro, Pacific Rim que narra el viaje del héroe con una pureza y energía como pocas veces se han visto, La película resulta además un espectáculo visual de los que hacen época mostrando lo que podría haber sido Transformes en manos de alguien que supiera narrar.



Dentro de este ámbito merece capitulo aparte Guerra Mundial Z el primer blockbuster de zombis de la historia que pese a las inmensas dificultades de guión y producción consiguió salir adelante con bastante éxito de taquilla. Es una película concebida a mayor gloria de Brad Pitt que con todo consigue mantener un alto grado de tensión e interés. Disfrutable sin duda. Como también los es Jack Reacher concebida también para el lucimiento de un notable Tom Cruise y que consigue recuperar en cierta manera el tono y algo (solo algo eso si) de la sordidez del cine más setentero del que bebe. No pasa lo mismo con Oblivion la otra peli de Cruise este año, con pretensiones parecidas a las de Elysium resulta aún mas aburrida y obvia que aquella. Y ya que hablamos de pelis aburridas tal vez el mayor desastre del año haya sido La Jungla 5, hecha deprisa y corriendo y lejos de la grandeza con la que (con mayor o menos acierto) fueron concebidas las demás películas de la saga, La Jungla 5 no parece ni por historia, ni por presupuesto, ni por duración una película de La Jungla de Cristal, para más inri ni siquiera es minimamente entretenida. En resumen peor imposible. En la misma liga que Elisyum y Oblivion pero con mucha más energía e interés no hay que olvidarse de la magnifica El atlas de las nubes, donde las distintas historias cruzadas terminan generando un todo complejo y enriquecedor con un deslumbrante aspecto visual. Como deslumbrante es también Gravity, otra de las películas del año. Un autentico goce para los sentidos en la que me queda la duda de si realmente podría funcionar sin el 3D. Antes de entrar en los blockbuster superheróicos hay que hablar como no de El Hobbit: La desolación de Smaug. La peli peca de los mismos defectos de la primera: una innegable elefantiasis que pretende convertir lo que es poco más que un hermoso cuento de hadas en un relato épico a la altura de El Señor de los Anillos. Pero si te olvidas de eso y te dejas de llevar por lo que quiere contar Jackson la película resulta innegablemente épica, dinámica y llena de fuerza. Mejor que la ya muy estimable primera parte.

Ya dentro del ámbito del cine de superhéroes cinco han sido los estrenos de este año si incluimos la irreverente y simpática pero fácilmente olvidable Kick Ass 2. El mejor de todos sin duda Man of Steel, Snyder demuestra su innegable talento como director en una película que ya tuvo reseña por aquí y de la que poco más puede añadir. Marvel Studios por su parte habiendo encontrado la formula del éxito no parece muy dispuesta a ir más allá y ni Iron Man 3 (taquillazo del año) ni Thor 2 son tan grandes como podría llegar a ser. Aún así ambas resultan entretenidas y disfrutables. Guardo especial simpatía por la primera que si busca (y consigue) tener algo más de personalidad propia sin terminar eso si de romper el molde del estudio. Para el final queda Lobezno Inmortal, modesta en comparación con las anteriores da sin embargo un sólido espectáculo a años luz del desastre absoluto de la primera película en solitario del mutante de las garras de adamantium.



Entrando en el terreno de la comedia Si fuera fácil de Judd Apatow se ve con una sonrisa en la boca de principio a fin. Un ácida reflexión sobre la mediana edad los sueños que hay que dejar atrás para madurar y las complejas relaciones de pareja, todo ello pasado por el tamiz, a ratos soez a ratos políticamente incorrecto de un Apatow que si bien a perdido frescura conserva la chispa que le hace especial. Mucho más convencional y hasta sosa resulta El lado bueno de las cosas película que no salva ni la oscarizada Jeniffer Lawrence. Por contra si algo no es Siete Psicopatas es convencional, comedia negra al más puro estilo ingles que por momentos recuerda al Snatch, cerdos y diamantes resulta también un curiosa reflexión sobre el cine dentro del cine. Inclasificable resulta también la apocalipitica Juerga hasta el fin (extraña traducción del This is the end original) donde Seth Green actor fetiche de Apatow recoge las enseñanzas del maestro en una película que es un caos de principio a fin. Un caos eso si muy divertido. Como divertida y entrañable resulta también Monsters University donde Pixar vuelve a tocar las teclas correctas para conseguir un nuevo clásico que partiendo de las base de las películas universitarias americanas sabe hacer suyo un universo tan sobado. Al igual que con La cabaña en el bosque y al albur del prestigio ganado con Los Vengadores por fin hemos podido ver en España la versión de Joss Wheddon de Mucho ruido y pocas nueces. Una película modesta y tremendamente divertida que se pasa en un suspiro. Se nota que tanto Wheddon como sus actores se lo pasaron en grande haciéndola. No es una comedia pero uno puede evitar la alegría que le produce la sensación de reencontrarse con viejos amigos que transmite Antes del anochecer cierre de la trilogía dirigida por Richard Linklater y protagonizada por Julie Delpy y Ethan Hawke. No tiene la frescura del primera (la mejor de las 3) ni juega con la ventaja del ¿como se reencontraran? de la segunda; pero esta hermosa historia de amor que llevamos casi 20 años siguiendo en el cine te conquista de principio a fin. Magnifica.



Para el final quedan las que tal vez sean las dos películas que mas me han gustado, por diferentes motivos del año, por un lado Prisioneros un excepcional thriller con una tensión por momentos insoportable en el que Hugh Jackman borda el papel de padre desesperado y dispuesto a hacer lo que sea después de la desaparición de su hija pequeña. Por otro lado Las ventajas de ser un marginado, una de esas películas con la que por algún motivo conectas y termina llegándote al corazón. Yo lo hice (tanto con la película como con la excelente novela en la que se basa) y por un momento también me sentí infinito.