lunes, 14 de julio de 2014

El Aquaman de Geoff Johns, Ivan Reis, Paul Pelletier y otros.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.

Un icóno minusvalorado.

Aunque incluido siempre de los llamados siete grandes de DC (junto a Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Geen Lantern y el Detective Marciano) y encarnación icónica de los elementos fundamentales de la vida (el agua), Aquaman ha sido tradicionalmente objeto de todo tipo de burlas que han menospreciado su interés y potencial. Reducido por muchas a una mera caricatura que en realidad “solo sabe hablar con los peces”, todos estos prejuicios olvidan dos cosas: el viejo axioma de Alan Moore “no hay malos personajes, solo malos autores” y el enorme e infinito potencial de un personaje que es soberano absoluto (¿abolutista?) del reino más grande sobre el planeta. El potencial del personaje, ya mostrado a las claras por autores de la talla de Peter David, Joe Kelly o Grant Morrison no le había permitido nunca, sin embargo situarse en primera línea del Universo DC al menos no en solitario, con una colección propia llena de vaivenes, parones e irregularidades. La llegada de New 52 parecía destinada a cambiar todo esto.

Geoff Johns es sin duda uno de los arquitectos fundamentales del Universo DC casi desde principios de siglo, guionista de innegable calidad y de ideas brillantes que no siempre sabe culminar debidamente, Johns siempre ha parecido tener debilidad por aquellos personajes que aunque tienen indudable peso en la compañía, no terminan de encontrar su sitio dentro de la misma. Así tal vez el precedente más claro dentro de la trayectoria del guionista a su labor en Aquaman lo encontraríamos su etapa Hawkman, donde acompañado por Rag Morales consiguió poner orden en la caótica continuidad del halcón deceita creando una etapa sólida y recordada. Con un objetivo similar, Johns se encargaría de presentar al Aquaman del Nuevo Universo DC y lo haría acompañado por uno de los dibujantes más importantes de la editorial: Ivan Reis, espectacular artista de sólida narrativa, con clara influencia del mejor John Byrne, lo que suponía una apuesta clara de la editorial por tornar definitivamente a Aquaman en uno de sus primeros espadas. La marcha de Reis a mitad de la etapa Johns encuentra un digno sustituto en Paul Pelletier, un artista no tan espectacular como el brasileño, pero si un sólido narrador, con un estilo visual agradable y marcadamente superheróico que sabe ser continuista con la labor de su merecidamente prestigioso antecesor.

Un héroe dividido entre dos mundos.

Johns afronta el reto de relanzar Aquaman estructurando su narración en torno a tres ejes: por un lado su relación con Mera, por otro la división entre su herencia “humana” y su herencia atlante, con todo lo que ello implica en lo que a su corona se refiere y para acabar el ahondamiento en su pasado y en la circunstancias que le han llevado a ser quien es. Johns nos presenta un Aquaman plenamente autocosciente (tanto que sabe que para muchos es poco más que un chiste), cansado tanto de las presiones que recibe desde Atlantis como del desprecio de la superficie y que decide tomar la decisión, pese a todo de vivir en esta, en el faro que cuidaba su padre, tratando así de estar lo más aislado posible, pero sin alejarse del todo de su medio natural. Contara para ello con la lealtad inquebrantable de Mera, que sin ningún vinculo con la superficie más allá del propio Aquaman, encontrara difícil adaptarse a la vida que este quiere llevar. Mera será uno de los personajes en los que más profundice Johns a lo largo de su etapa y pasara de ser mera muleta en la que el protagonista se apoya, a un personaje con entidad e interés propio que llegara a robar protagonismo hasta al propio Aquaman.

Las intenciones de Aquaman se verán pronto interrumpidas por la realidad, primero por una invasión de monstruosas criaturas marinas que ponen en jaque el pueblo donde ha elegido vivir y después por la interrupción de Los Otros, un grupo del pasado de Aquaman que ahora reaparece cuando sus miembros son paulatinamente asesinados a la par que se roban poderosas reliquias del pasado atlante, todo ello mientras el antiguo rey de Atlantis va descubriendo más misterios sobre el origen de su reino y reaparece Manta Raya enemigo clásico del personaje y reformado para la ocasión por Johns, que será el gran villano detrás de lo que esta pasando con Los Otros.

Estas sagas, primorosamente dibujadas por Reis que convierte a Aquaman en una de las series visualmente más potente de DC, sirven a Johns para ahondar en temas muy queridos por el guionista que antes o después termina tocando en toda colección que escribe. Primero profundizando en la raíces de los personajes, trastocando su pasado para construir su presente y marcar su futuro, la diferencia en este Aquaman es que no tiene que recurrir tanto a la retrocontinuidad en el sentido clásico ya que el relanzamiento del Universo DC le da un lienzo casi en blanco donde puede configurar todo aquello que necesita sin necesidad de explicar contradicciones con otras historias. El segundo aspecto en el que Johns suele moverse con soltura es en la reimaginación de los vilanos clásicos del personaje/grupo que escribe en ese momento, en el caso de Aquaman se centra primero en Manta Negra al que torna en psicópata vengativo obsesionado con Aquaman al que culpa, no sin razón, de la muerte de su padre. El Manta Negra que nos muestra Johns es un personaje terrorífico, frió y calculador; dispuesto a todo para matar a Aquaman.

El segundo gran villano de la etapa será Orm, rey de Atlantis y medio hermano de Aquaman, Orm es presentado en medio de un gran crossover con la Liga de la Justicia y que sirve para despedida de Reis camino precisamente a esa colección (cuyos números del crossover ya dibujara). La saga de explicito titula: El trono de Atlantis, es uno de los momentos cumbres de la etapa y narra un enfrentamiento entre el mundo de la superficie y Atlantis, tras un devastador ataque a esta proveniente, en principio del los EEUU. La Liga de la Justicia habrá de hacer frente a las encolerizadas tropas de Orm, mientras que Aquaman se verá de nuevo dividido entre sus dos herencias a la vez que trata de averiguar la verdad de lo ocurrido. La saga destaca por el tratamiento de Orm, personaje complejo, que en ningún caso es presentado como un villano, si no como un rey que quiere proteger a su pueblo de lo que considera es una ataque sin provocación. Orm, se muestra incapaz de comprender el mundo de la superficie pero quiere a su hermano y trata de convencerlo de la justicia de su causa.

El fin de El trono de Atlantis deja a Aquaman en una situación muy complicada, traicionado por uno de los que creía más fieles amigos, obligado a dejar su hermano abandonado en la superficie, mirado con recelo por sus aliados en la Liga de la Justicia y puesto en un torno que ni quería, ni gran parte de su pueblo quiere que ocupe. Con este escenario Johns plantea una última saga: La muerte de un rey que ahonda en los tres elementos claves que han configurado la etapa, desvelando un sorprendente secreto sobre el origen y hundimiento de Atlantis y sobre las raíces familiares de Aquaman. La saga supone el cierre perfecto de la etapa, da respuesta a todas las preguntas formuladas desde el principio y plantea un nuevo escenario a explorar.

Conclusiones.

La etapa ha sido quizá algo más corta de los esperado, apenas 24 números y algún especial, lo que una vez más le acerca como referente a su labor en Hawkman mientras le aleja de otras etapas mucho más largas como sus estancias en Flash, Green Lantern o la JSA. Pese a su relativamente escasa duración, el trabajo de Johns si ha servicio para mostrar una vez más el potencial de un personaje que al igual que el marvelita Namor, tiene tras de si todo un mundo de posibilidades para explorar. Johns ha sabido equilibrar las dos facetas del personaje, aunque siempre su relación con Atlantis y todo lo que ello conlleva ha resultado mucho más interesante que no los intentos por quedarse en la superficie, intentos que en nuestra opinión solo sirven para convencionalizar al personaje. Johns así lo ha visto y su etapa se ha centrado sobre todo en la idea de que Aquaman asumiera y aceptara en plenitud, tanto su herencia atlante como sus deberes para con ella, escribiendo una serie de cómics francamente entretenidos y que asientas de manera muy sólida las bases sobre las que ha de moverse el personaje,

Queda ahora lo más difícil, saber si los excelentes resultados en ventas de la colección sirven para consolidara en el mercado o si estos se debían solo al presencia de Johns (y más cuando estuvo acompañado de Reis), autor capaz de arrastrar mucho publico tras si. La respuesta la tienen ahora Jeff Parker (una elección cuando menos sorprendente) y Paul Pelletier, que tienen ante si una tarea difícil, pero sin duda emocionante.