lunes, 7 de julio de 2014

La Patrulla X de Bendis.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.

Brian Michael Bendis, la evolución de un guionista estrella.

El Brian Michael Bendis que ha desembarcado en los mutantes en los inicios de la segunda década del siglo XXI, es un Bendis muy distinto tanto por la situación que afronta como por su mismo estatus como guionista, al Bendis que inicio su etapa en Los Vengadores a principios del presente siglo. Su llegada a las páginas de los héroes más poderoso de la Tierra, supuso para bien o para mal un cambio de rumbo para una colección que hacía mucho tiempo había dejado de situarse en el corazón del Universo Marvel. Anticipándose al éxito de la película, Bendis configuro una franquicia poderosa y rentable que por primera vez en años se situó en ventas e importancia por encima de los mutantes y lo hizo teniendo un control casi total sobre la misma. La franquicia mutante pese a haberse visto relegada a un segundo plano es una clase de animal muy distinto. Gigantesca y con una continuidad tan rica como compleja de desentrañar, Bendis no va tener el poder casi omnímodo que tuvo en Los Vengadores.

Sin embargo el guionista de Cleveland cuenta ahora con varias ventajas que no tuvo allí. Primero, tras ocho años rigiendo los destinos de los héroes más poderosos de la Tierra, Bendis, ya no es el guionista novato, aprendiendo a base de tropezones de sus primeros números en una colección grupal. Es ahora sin duda, mucho mejor escritor de superhéroes: maneja con acierto la dinámica de grupo y sabe encontrar el punto justo entre acción y caracterización necesario para que una colección de estas características funcione. Por otro lado, si algo le faltó a Bendis en su larga etapa al frente del destino de Iron Man y compañía, fue dominar esas historias con amenazas más grandes de la vida donde el destino del universo se juega a cara o cruz, tan propias de una serie como Los Vengadores, al guionista de Alias siempre se le vio mucho más agusto con la relativa cotidianidad y el cierto carácter outsider de Los Nuevos Vengadores de Luke Cage. Un enfoque este, que se adapta como un guante a una Patrulla X que por concepto esta llena de marginados y donde la cotidianidad y las relaciones personales han tenido siempre tanta o más importancia que las grandes (o pequeñas) amenazas que encontraban por el camino.

El concepto es el concepto: la idea detrás de la llegada de Bendis.

El guionista, uno de los principales arquitectos detrás del Universo Marvel, pudo controlar al menos hasta cierto punto el estatus que se iba a encontrar nada más llegar a La Patrulla X. Un estatus por cierto, bastante similar al que ya manejo en Los Vengadores post-Civil War, con La Patrulla X divida en dos bandos más enfrentados que nunca tras los sucesos de Vengadores vs X-Men donde Cíclope, poseído por la Fuerza Fenix asesino a Charles Xavier.

Por un lado estaría Lobezno y sus seguidores (la inmensa mayoría de los mutantes, todo hay que decirlo), que vendría a representar el papel “oficialista” que Iron Man y los suyos jugaron tras Civil War, por otro lado estaría Cíclope y los suyos (gente en general “poco recomendable” con ex-villanos como Emma Frost y Magneto o la medio demoníaca Magik) perseguidos y odiados por todos, pero dispuesto a luchar por lo que consideran justo. Un papel que salvando las distancias recuerda el de Luke Cage y los suyos en el escenario posterior a la guerra civil marvelita.

Bendis por supuesto se encarga de regir los destinos de Cíclope y compañía. Un Cíclope más agresivo, dispuesto a liderar una suerte de “revolución mutante”, mucho más interesada en la lucha por los derechos civiles y por evitar que esta segunda oportunidad para los mutantes en el escenario posterior a Dinastía de M acabe otras vez en desastre, que no en crear una suerte de dictadura mutante, rechazando así caer en la dialéctica que desde el gobierno americano y Los Vengadores se quiere imponer, según la cual Cíclope sería el nuevo Magneto, como paradigma de terrorista mutante y racista, mientras que Lobezno sería el nuevo Xavier como símbolo de la integración (él mismo es también vengador) y la convivencia. Dialéctica esta que como decimos Cíclope rechaza de plana por palabra y acción.

En este escenario Bendis añade un nuevo elemento que lo cambia todo, Hank McCoy, principal aliado de Lobezno y cerebro en la sombra de su facción, decide traer a la Patrulla X original del pasado para que Cíclope se enfrente a aquello en lo que se ha convertido (o lo que McCoy cree que se ha convertido, vaya) y cambie de actitud. Dejando aparte la cuando menos sorprendente lógica de McCoy, que acusa a Cíclope de irresponsabilidad por todo lo que ha pasado con el Fenix y para arreglarlo no dudar en jugar con el espacio-tiempo con consecuencias cuando menos desconocidas, actitud que es como poco hipócrita, lo cierto es que este movimiento supone un órdago a la grande y abre una nueva etapa plagada de interés.

Como decimos el movimiento de Bendis es muy interesante, por un lado la llegada de la Patrulla X original a la actualidad entronca al perfección con la tradición de la saga mutante de jugar con el tiempo, con todos esos futuros alternativos y apocalípticos surgidos a raíz de Días del Futuro Pasado. Por otro y entroncando con su ultima saga en Los Vengadores (La Era de Ultron) la situación es completamente distinta en esta ocasión: el tiempo esta roto, nada esta escrito y ya no se crearan realidades alternativas diferentes al tratar de cambiar algo, lo que suceda tendrá repercusiones reales en el aquí y el ahora y nadie sabe realmente lo que esta situación puede terminar generando.

Relanzando a los mutantes: las parejas de baile de Bendis.

Planteado así el escenario, Bendis se hacía cargo de dos colecciones, La Nueva Patrulla X, donde contaría con los lápices de Stuart Immonen y La Imposible Patrulla X que en su vertiente artística contaría con la labor de Chris Bachalo. Ambos colecciones se iniciarían con un número uno bien grande en sus portadas, lógico en el primer caso, se trata de una colección nueva, no tanto en el segundo donde Uncanny X-Men había sido ya remunerada hace menos de dos años, pero que entronca con la actual tendencia marvelita de sacar un nuevo número uno no ya solo con el cambio de un equipo creativo, si no también con un mero cambio de estatus (Daredevil).

La Nueva Patrulla X que narra las andanzas de la Patrulla X del pasado en nuestra época, cuenta en su vertiente artista con uno de los autores más sólidos y respetados del mainstream actual. Viejo conocido de Bendis, autor con el que ha colaborado en diversos cómics, Immonen es un excepcional narrador dotado de un trazo dinámico y espectacular, que usando una composición de página generalmente clásica, netamente superheróica, se ha convertido en uno de los artistas más cotizados del momento.

La Imposible Patrulla X que se centra en las andanzas de Cíclope y su revolución mutante tiene en Bachalo a un artista veterano, amplio conocedor de la saga mutante (si no es el artista que más números uno ha dibujado en al historia de la franquicia, no sabemos quien puede serlo), que ha terminado con los años exagerando su estilo y haciéndolo un tanto confuso desde un punto de vista narrativo, pero al que nadie puede negar su plasticidad y personalidad propia. Mucho más dado a composiciones llamativas y arriesgadas, menos clásico en forma y estilo, Bachalo no parece una apuesta tan segura como Immonen, pero si se trata innegablemente de un primer espada del cómic comercial americano de hoy en día.

Como siempre pasa en estos casos y más hoy, donde Marvel publica más de 12 números al año de muchas de sus colecciones, Immonen y Bachalo no ha sido los únicos artistas que han pasado por las paginas de las Patrullas X de Bendis así en La Imposible, al parecer mucho más dada a la experimentación visual hemos visto a artistas de tan marcada personalidad como el siempre interesante Frazer Irving en una saga pensada para él con el limbo de Magik de por medio o el nada convencional Marcos Rudy, en un muy interesante número con una reveladora conversación entre Kitty Pride y Scott Summers. En La Nueva, de corte más clásico como sustitutos de Immonen hemos visto a artistas como David Marquez, muy en la línea de lo que se espera de un cómic de superhéreos. En general sin embargo y por lo menos hasta ahora Immonen y Bachalo han cumplido bastante bien, dibujando la mayoría de los números de ambas colecciones. Como ultimo apunte visual señalar si acaso el rediseño de los trajes clásicos de La Patrulla X original llevado a cabo por Immomen, un resideño que busca combinar clasicismo con modernidad y muy influenciado por los trajes originales de Factor X, que ha tenido resultados cuando menos cuestionables.

La etapa hasta ahora.

Los primeros números de Bendis marcan dos colecciones bien diferencias, por un lado Summers y los suyos atrayendo a nueva generación de mutantes a sus filas, mientras los conflictos internos se suceden y la lealtad de Magneto es puesta en cuestión. Esto último es una idea muy querida a Bendis que ya uso en Los Vengadores con la presencia (o no, siempre cabe la posibilidad del doble juego) de un infiltrado en las filas de los protagonistas. En estos números, Bendis se centra en la relaciones personales de unos personajes que ven como sus poderes se han “roto” y tiene que volver a aprender a usarlos, mientras tratan de ensañar a un nueva generación que no han de rendirse y que merece la pena luchar por aquello que consideran justo, La revolución de Summers no es otra cosa que: coexistencia pacifica si, pero no vamos a dejar que nos masacren y nos persigan de nuevo, esta vez vamos a defendernos.

Por su lado en La Nueva Patrulla X, Bendis nos muestra el terrible impacto que para la joven Patrulla X supone la llegada a lo que es su futuro. Nos narra la división en sus filas entre quienes creen que están jugando con fuego y deben regresar a su tiempo y quienes piensan que han de aprovechar esta oportunidad para hacer las cosas mejor. Cobraran especial protagonismo Kitty, que se convertirá en el referente y guía de los chavales, el joven Cíclope desconcertado e incapaz de creer que se convertirá en aquello que dicen que se convertirá (visión al principio mediatizada por McCoy y Lobezno) y Jean Grey absolutamente desbordada por los acontecimientos y dispuesta a todo para cambiar su destino.

El punto de inflexión de estos primeros números llega con el crossover La Batalla del Átomo, una historia algo fallida, sin la intensidad y fuerza de los primeros números, pero que sirve para converger ambas colecciones hacia un mismo punto alejando a La Nueva Patrulla X de Lobezno y los suyos. La historia que vuelve a jugar con elementos tan característicos de la franquicia como los viajes en el tiempo y las versiones divergentes de los principales personajes mutantes sirve para plantar las bases de lo que esta pasando en las colecciones regidas por Bendis en este momento, con un Cíclope dispuesto a atacar S.H.I.E.L.D para frenar la construcción y el despliegue de nuevos Centinelas de los que la agencia de espionaje parece responsable, mientras que La Nueva Patrulla X se encuentra envuelta en una saga galáctica con cruce con Los Guardianes de la Galaxia de por medio que lleva por titulo el explicito “El juicio de Jean Grey”, saga tras la cual el estatus del grupo sufrirá un drástico giro del que aún quedan muchas cosas por explicar.

En general Benids parece haber hecho los deberes antes de acercarse a los mutantes, conociendo sus historia y sus personalidades, lo que contribuye a que este firmando una etapa francamente entertenida. Queda por ver cuanto tiempo puede alargar la idea de La Patrulla X original en el presente, una idea brillante pero que tal vez deba tener fecha de caducidad y por otro lado habrá que ver cuanto tiempo realmente se puede mantener el estatus actual de Cíclope y los suyos como enemigos públicos números uno del Universo Marvel. En cualquier caso y al menos para el que esto escribe, merece la pena conocer las respuestas a estos y otros enigmas de dos colecciones que están entre lo mejor que Marvel publica a día de hoy.