domingo, 8 de junio de 2014

La Liga de la Justicia de Geoff Johns, Jim Lee, Ivan Reis y otros: el camino a Maldad Eterna.

Articulo originalmente publicado en Zona Negativa.


Estamos asistiendo ahora en España a la llegada del crossover más importante del Nuevo Universo DC desde que éste se constituyó: Maldad Eterna. No ha sido nada fácil el camino hacia este evento, con una colección central, La liga de la Justicia de Geoff Johns y Jim Lee, cuya trayectoria solo puede calificarse de irregular.

La Liga de la Justicia era sin duda el buque insignia de New 52, LA COLECCIÓN, así en mayúsculas que había que seguir en el recién relanzado Universo DC, la base misma sobre la que éste parecía edificarse. Con Geoff Johns como guionista y Jim Lee como dibujante y contando en su alineación con seis de los llamados siete grandes de la editorial (solo el Detective Marciano fue sustituido por Cyborg), todo hacía presagiar que estábamos ante un éxito seguro. Sin embargo la realidad fue bien distinta y es que si bien es cierto que las ventas sonrieron desde un principio a esta etapa, no lo es menos que las criticas fueron (también desde un principio) cuando menos poco generosas. En la Liga de Johns/Lee se pueden ver representados todos los males de New 52. Precipitación, mala planificación, personajes muy desdibujados y una dinámica de grupo muy deficiente nos mostraban a un Johns desconocido, que no parecía encontrar el punto a una colección que buscando emular el espíritu de la etapa Morrison se quedaba siempre a mitad de camino. No ayudaba en el proceso tampoco Jim Lee. La superestrella de los 90 y probablemente el mejor (o como mínimo el más espectacular e influyente) dibujante de la “generación Image” hace tiempo que muestra un estancamiento en su estilo que condiciona que si bien sus cómics sean visualmente llamativos, también son repetitivos, al abusar de soluciones gráficas mil veces vistas. En conjunto esto hace que su muy limitada capacidad narrativa resulte cada vez más molesta y da como resultado que su estilo deje de producir el impacto que tenía antaño, haciendo en definitiva que sus defectos pesen más que sus innegables virtudes.

Así las cosas y tras apenas 10 números Lee fue sustituido, primero por el mediocre Tony S. Daniel, el cual no ayudó a mejorar la colección precisamente y luego ya por el dibujante brasileño Ivan Reis con el que la cosa empezó a ir en la buena dirección. Tan espectacular como el dibujante hot por excelencia pero mucho mejor narrador, la llegada de Reis pareció liberar a Johns que empezó a encontrase mucho más agusto con un grupo con cuya iconicidad es sin duda complejo trabajar. Introduciendo nuevos personajes (Firestorm, Átomo y Element Woman), a los que podía desarrollar más, Johns fue trazando un plan a largo plazo que culminó con La Guerra de la Trinidad, un título ambiguo que podía hacer referencia tanto a un conflicto entre las tres Ligas de la Justicia, (La Liga de la Justicia Oscura de Constantine, la Liga de la Justicia de Superman y la Liga de la Justicia de América Amanda Waller) como a un enfrentamiento entre los tres principales iconos de la casa (Superman, Batman y Wonder Woman). Incluso podría narrar una guerra con la llamada Trinidad del Pecado (Pandora, The Question y El Fantasma Errante), que tanta relevancia estaban alcanzando en el Universo DC en el centro… también podía por otro lado, ser algo muy diferente. Las expectativas casi por primera vez desde el decepcionante inicio, eran altas y con La Guerra de la Trinidad, Johns no defrauda. Al guionista se le nota cómodo, en su terreno, dominando la colección y los personajes como ya hizo durante su estancia en la JSA sabiendo crear un clima de tensión e incertidumbre que en continuo in crescendo culmina con el megacrossover más importante de la editorial desde Flashpoint: Maldad Eterna.

Antes de eso en La Guerra de la Trinidad las semillas plantadas empiezan a germinar y son muchos los enigmas que se resuelven, sirviendo así como punto de arranque a todo lo que está por venir. En este “minievento” se aclaran desde el papel de Pandora, con su correspondiente caja, en este Nuevo Universo DC (lejos de la función de Franklin Richards en Heroes Reborn con el que muchos especulábamos), pasando por las intenciones del líder de la misteriosa Sociedad Secreta que empezamos a conocer en las páginas de la Liga de la Justicia de América, también escrita en sus primeros números por Johns, hasta el conflicto entre ésta y la Liga de la Justicia, grupo que nacieron para controlar y cuyo enfrentamiento parecía inevitable. El choque se inicia de la manera más absurda posible con Shazam intentando hacer una buena acción que degenera en conflicto diplomático en el que termina involucrándose La Liga de la Justicia y con ella a la Liga de Waller. La situación estalla con un brutal y sorprendente asesinato que todo parece indicar comete Superman y se ve culminando con una de las sorpresas del año que además de otorgar pleno sentido al titulo da lugar a un evento que se antoja realmente interesante. Aunque a estas alturas parece innegable que New 52 ha sido un “experimento” fallido (los últimos datos de ventas USA sitúan a DC a años luz de Marvel, no mucho mejor desde luego que antes del relanzamiento) pésimamente coordinado, mal ejecutado y plagado de polémica, todo ello no quita que, la que debía ser su colección emblema ha conseguido recuperar el pulso perdido y afronta su tercer año de existencia con las expectativas más altas que nunca. Como bien señala el dicho, más vale tarde que nunca.