martes, 5 de marzo de 2013

Homeland, la otra cara de 24.



After Jack Bauer.


Contraterrorismo, tramas enrevesadas con giros inesperados, agentes dobles y hasta triples, finales de infarto que dejan con la boca abierta en espera del siguiente episodio. No, no hablamos de 24 si no de Homeland la nueva sensación de la TV americana. Con dos temporadas en su haber y habiendo superado en prestigio y galardones a series del calado de Mad Men, la serie protagonizada por Claire Danes (Romeo y Julieta) y Damien Lewis (Hermanos de Sangre) se ha ganado por méritos propios un lugar de privilegio en esta edad de oro de la ficción televisiva. La comparación con 24 resulta evidente en cuanto al planteamiento de ambas series, pero cabría señalar que más allá del concepto en torno al cual ambas se configuran las diferencias no podían ser mayores. Donde en 24 todo es adrenalina y acción en Homeland es la caracterización de personajes y la investigación de fondo lo que prima haciendo que este mucho más cerca de La noche más oscura de Bigelow que no del Misión imposible de Tom Cruise.

Lo curioso del caso es que pese a ser tan similares en planteamiento y tan distintas en ejecución ambas series cuentan con algunos de los continuaras más potentes de la historia de la televisión y en ambas nunca llegas a saber que esta realmente pasando hasta el final y a veces ni eso. Si 24 jugaba con la ventaja de la estructura (todas las temporadas transcurrían en 24 horas de tiempo real), Homeland lo hace con una idea muy poderosa: la de los prisioneros de guerra que llegan a casa después de años de cautiverio. El problema parece estribar en el recorrido que pudiera tener esa idea y hasta donde se pude llegar con ella.

Ah, ¿pero es un remake?


Aunque para muchos sea desconocido Homeland es en realidad un remake, de una serie israelí para más señas: Hatufim/ Prisoners of War. Sin embargo no se puede decir ni mucho menos que el tema de los prisiones de guerra sea un desconocido para la ficción americana. Desde la multipremiada El Cazador, pasando por Rambo II y las también fascistoides incursiones de Chuck Norris en el Vietnam comunista, la idea que configura Homeland lleva décadas presente en el imaginario colectivo americano. Bajo este punto de vista la serie de Showtime esta mucho más cerca de la obra maestra de Cimino en su búsqueda por profundizar en la psicología de la gente que ha vivido algo así y en su dificultad casi insalvable de volver al mundo real, algo encarnado aquí por un fantástico Damien Lewis en el papel de Nicholas Brody, soldado americano que regresa a su país tras ocho años de secuestro en Irak.



Personajes, personajes, siempre personajes.


El actual boom de prestigio televisivo se asienta entre otras cosas en el increíble nivel técnico de muchas de sus producciones. Así series como Boardwalk Empire, Juego de Tronos o Mad Men apenas tiene nada que envidiar al cine en lo que ambientación y aparato se refiere. Siendo como es del canal por cable Showtime (con series en su haber como Californication, Dexter o Los Tudor), estos aspectos más técnicos se dan casi por descontados. Así que lo que realmente ha hecho triunfar la serie es sin duda sus personajes y con ellos claro, el gran nivel de los actores que los interpretan.

Aunque Homeland es ante todo una serie coral resulta innegable que el ya mencionado Damien Lewis en el papel de Brody y Claire Daines en el de Carrie Mattison son la clave del éxito. Carrie en si misma simboliza las semejanzas/diferencias entre Homeland y 24. Por un lado vendría a ser la “Jack Bauer” de Homeland. Al igual que aquel es implacable, inteligente (tanto que a veces parece rozar la precognición) y llena de recursos. Por otro es casi todo lo opuesto a un héroe de acción, tiene serios problema mentales y, al contrario que con Bauer hay más de una razón para dudar de sus auténticas motivaciones.

Como decíamos Brody y Mattison son la clave de la serie pero no por ello los únicos personajes interesantes, aunque si es cierto que todos pivotan en torno a ellos, destacaremos dos más: Jessica Brody, interpretada por un bellísima Morena Baccarin (Firefly). Juega el rol de la esposa que había tratado de reconstruir su vida creyendo muerto a su marido, cuando de repente se encuentra con su inesperado regreso. Intentando mantener la familia unida, Jessica pronto se dará cuenta de que nada puede volver a ser como antes. Saul Berenson por su parte (Mandy Patinkin visto en Mente criminales) será una suerte de mentor y amigo de Carrie, confiando en ella casi ciegamente pero sin terminar nunca de tenerlas todas consigo.

¿Estirando demasiado el chicle?


Pese a todas sus virtudes, que son muchas uno sospecha que el giro copernicano del final de la segunda temporada tiene que ver más con la necesidad de alargar una historia que daba para lo que daba que no con las propias necesidades de una serie que probablemente este ya empezando a dar síntomas de agotamiento. Y es que al igual que ocurriera con otras (Prison Break por ejemplo) el tener una gran idea en torno a la cual iniciar una serie no significa ni mucho menos que esa idea de para muchas temporadas. Por suerte en Homeland aún no hemos llegado a eso, pero no sería la primera serie que acaba fracasando por el interés en alargarla más allá de sus posibilidades reales. La serie tiene a su favor, en cualquier caso el que sean solo 12 episodios por temporada lo que hace que por un lado tenga que ir más al grano y por otro que el riesgo de dispersión sea menor. En todo caso cabe todavía esperar a la tercera temporada para saber si Homeland ha dado ya todo lo que tenía o aún puede aspirar a ese trono televisivo, que para gran parte de la critica y del público ahora parece ostentar.