jueves, 27 de agosto de 2009

Loveless: Caída de Blackwater.

Poco a poco “los tochales” se van adueñando del sello Vertigo ya que si ayer hablábamos de casi 30 números recopilados en tan solo dos tomos hoy toca el tercer y último tomo de Loveless que contiene en los números 13 a 24 (y último) de la colección USA.

Resulta curioso el devenir de esta colección, llamada a liderar la nueva hornada de series de Vertigio, finalmente termino cancelada antes de tiempo por falta de ventas, algo a lo que no es difícil encontrar explicación, visto como se termino desarrollando la serie.

El comic se puede dividir claramente en dos fases, por un lado los primeros 15 números, donde Azzarello y Frusin se toman su tiempo para presentar y definir a los personajes, mientras que apenas si avanzan nada de la trama que aparece como algo totalmente secundario frente a la definición del entorno y los protagonistas, por otro los números 16-21 (los últimos tres números de la colección están situados en distintas épocas de la historia de los USA y solo muy tangencialmente relacionados con la serie) donde se recoge la saga que da nombre al tomo y donde los acontecimientos se precipitan, el estudio de personajes apenas si se esboza y la trama se sitúa en el centro de todo hasta su abrupto final, destacar también (en el debe de la colección) que esta definitiva saga no está dibujada por Frusin, cocreador de la serie si no por el eficaz, pero mucho menos interesante Weter Dell`Edera que ya dibujo parte del anterior tomo, es más en este tomo Frusin solo se ocupa de las portadas el resto es cosa de Daniel Zezelj, que también colaboro antes en la serie

Tal vez condicionado por la necesidad de cerrar la historia ante lo relativamente inesperado de su cancelación (con Azzarello y Frusin, Loveless parecía al principio una apuesta segura), el comic pasa de ser una suerte de homenaje a los spagetti-western, mezclado con la particular visión del guionista sobre una época clave en la historia de su país, a ser una suerte de Infierno de Cobardes donde Ruth Cutter, cual Clint Eastwood desatado busca tomarse cumplida revancha del pueblo que la abandono en su momento de mayor necesidad.

Leer Loveless resulta un ejercicio como poco algo frustrante, sus primeros números dejan entrever un potencial que nunca llega a explotar del todo por la excesiva morosidad de un Azzarello que debía creer tener mucho tiempo para contar su historia, sus últimos números son todo lo contrario, dejan tramas entreabiertas, desaprovecha el potencial de multitud de personajes antes tan cuidadosamente presentados, y ahora olvidados como si nada y precipita los acontecimientos hacia una resolución que se antoja “fácil” y que poco parece tener que ver con los cuidadosos planes que los Cutter parecían tener para Blackwater.

Uno tiene la sensación de que si Azzarello hubiera tenido más tiempo la cosa podía haber sido más que interesante, pero también de que el guionista jugó con fuego en un mercado que no está para muchas alegrías...y al final, se acabo quemando.

En fin, una lástima que un comic que pese a que nunca terminaba de arrancar siempre parecía estar a punto de hacerlo a lo grande, acabe de manera tan precipitada, aunque tal vez esto sea lo que hay y no haya que darle más vueltas tal vez estemos solo ante otra serie de Vertigo que prometía mucho más de lo que acabo dando, no sería ni mucho menos la única.