martes, 24 de abril de 2012

Junto al rey del sueño, conversaciones con Neil Gaiman y sus colaboradores.

En los últimos meses he estado leyendo bastantes libros teóricos acerca del mundo del cómic. Este de Neil Gaiman ha sido sin duda uno de los más interesantes ya que no solo se centra en el autor británico si no que al entrevistar a algunos de sus principales colaboradores permite mostrar tanto el carácter y la forma de trabajar del guionista como algunas de las claves del funcionamiento del mundo editorial por dentro.

Publicado por Norma Editorial hace unos años, Junto al rey del sueño se estructura en torno a entrevistas que el autor, Joseph McCabe hace a Gaiman (que abren y cierran el libro) y alguno de sus principales colaboradores a lo largo de los años. El libro se centra fundamentalmente en la génesis y el desarrollo de la que aún hoy es la obra más importante del guionista británico: The Sandman. Pero también va más allá ahondando en las diferentes facetas creativas del guionista de Violent Cases, con entrevistas a gente como el músico Alice Cooper (para quien escribiría el cómic La Última Tentación de Alice Cooper) o el novelista Terry Pratchett (con quien coescribiria el libro Buenos Presagios).

Resulta curioso comprobar como en casi todas las artes abundan los ejemplos de obras maestras que surgen un poco por casualidad, allí donde menos son esperadas y en cierta medida tal es el caso de The Sandman. Nacida bajo la premisa recuperar a un personaje olvidado del Universo DC y al principio plenamente integrado en el mismo, The Sandman se fue transformando pronto en algo mucho más grande, borrando desde el principio su presunta premisa inicial y situándose mucho más allá del universo de ficción que le diera cobijo. Daría de paso origen a todo un sello editorial y su influencia y recuerdo aún se palpan en el cómic comercial americano, con una forma mucho más adulta, oscura y sensible de acercarse a lo fantástico.  

Gaiman deja claro desde un principio la enorme influencia del Swamp Thing de Alan Moore para su trabajo a la vez que señala que aunque tenía claro el principio y el final de la obra, no lo tenía tanto su desarrollo y desde luego no esperaba el enorme éxito y prestigio que le proporcionaría el cómic. Sin embargo desde el momento en que fue consciente de este éxito y con el apoyo de su editora pudo en todo momento hacer en The Sandman todo aquello que quería hacer a parte de colaborar con prácticamente todos los autores con los que quiso colaborar. Una libertad creativa, producto primero de ser un cómic supuestamente menor por el que nadie se interesaba y asentada luego por el éxito obtenido, que explica en gran medida lo especial que es The Sandman. Todo un cómic de autor en el corazón del mainstream.

De las diferentes entrevistas que componen el libro me llama la atención la de Sam Kieth, que se muestra tremendamente agradecido a Gaiman por acreditarlo como cocreador (el mismo considera que no debería haber sido así) a la par que señala que nunca se termino de sentir a gusto en el cómic. Ni con el tono del mismo ni con el tipo de guión completo de Gaiman, pese a señalar (al igual que casi todos los autores que pasan por el libro) que el guionista de Orquídea Negra siempre se mostraba muy abierto a sugerencias. Kieth considera que sus estilo, su forma de enfocar el medio no terminaba de pegar con la colección de ahí su salida tras el primer arco argumental. También resulta interesante la entrevista a Karen Berger, que sirve de paso para conocer los orígenes del sello Vertigo, destinado en un principio tanto a agrupar a aquellos cómics con “una sensibilidad especial” casi siempre surgidos de la mano de guionista venidos del Reino Unido, como a proteger la libertad creativa de estos con el sello de “recomendado para lectores adultos”. Berger relata como se posiciono siempre en defensa y parapeto de Gaiman, algo que el propio guionista corrobora diciendo que toda su relación con DC pasaba únicamente por Berger, lo que facilito enormemente su labor.

En general las entrevistas están muy bien planteadas, se nota que McCabe sabe de lo que habla haciendo preguntas interesantes, combinando momentos de distensión con preguntas más incisivas, lo que permite que los distintos artistas entrevistados se explayen a gusto profundizando en los interiores del mundo editorial (no solo del cómic) y consiguiendo que los entrevistados se sientan cómodos, lo que se trasmite a lo largo de todo el texto. Y es que para una buena entrevista tanto como el entrevistado es clave el entrevistador, sus conocimientos y su capacidad para profundizar en temas relevantes.

El libro también viene a demostrar que aunque esta claro que el trabajo por el que Gaiman es y probablemente será más recordado es por The Sandaman, esta no es ni mucho menos su única obra, ni desde luego la única que merezca la pena. Así el libro nos muestra a un Gaiman multidisciplinar, letrista de diferentes grupos, novelista, poeta, ávido lector y dotado de un amplio bagaje cultural, lo que tiene un claro reflejo en todo su trabajo. Obras como Orquidea Negra, American Gods, Los Libros de la Magia, Coraline, Mr. Punch o incluso trabajos menores como 1602 (el libro incluye un entrevista a Andy Kubert) vienen a señalar a Gaiman como un autor inquieto, con un estilo propio claramente reconocible y cuyo trabajo siempre tiene un mínimo de calidad que le hace como poco destacar por encima de la media. Muy lejos desde luego de lo que muchos califican como “autor de una única obra”.