viernes, 6 de diciembre de 2013

Daredevil: Calor de Mark Waid, Chris Samee y otros.

Tercer tomo de Panini de la multipremiada y alabada por la critica etapa de Mark Waid en Daredevil. En este caso un troncho bien elegante que recopila 10 números USA de la colección del cuernecitos en concreto los Daredevil vol. 3 12 al 21 USA.

Resulta curioso observar como pese los múltiples elogios que esta recibiendo esta etapa el trabajo de Waid no pasa de rutinario. Su labor en Daredevil es decididamente convencional no tiene nada que no sea lo mínimo que se deba a exigir a un buen tebeo de superhéroes: buena caracterización de personajes, acción bien llevada y un cierto tono culebronesco tan propio de las folletinescas aventuras de supertipos en pijama. Sin embargo su labor es alabada a diestro y siniestro y puesta como ejemplo a seguir. ¿Por qué? Tal vez por que al igual que ocurriera en los 90 con su etapa en Flash, el hacer un cómic de superhéroes honesto, que no se avergüenza ni trata de disimular lo que es, es en si mismo una pequeña revolución. Evidentemente y por suerte no estamos en lo peor de los 90 con sus dientes apretados y “héroes” con pistolones de dos metros, pero no es menos cierto que durante años tanto en Marvel como en DC, la oscuridad, la violencia más descarnada y los superhéroes luchando entre ellos han estado al orden del día. Bajo este prisma hacer un cómic de superhéroes sencillo, agradable de leer y que va a la esencia de lo que se supone han de ser este tipo de cómics le hace destacar tanto, más claro si se hace con un personaje como Daredevil.

Desde que Frank Miller refundo al personaje a finales de los 70 este siempre ha estado asociado a la oscuridad, la luz que fue protagonista (argumentalmente ya que visualmente Gene Colan ya había mostrado a las claras que el personaje se movía mejor en las sombras) en su primera década larga de existencia había dado paulatinamente paso al noir más descarnado, torturando de paso a un personaje que siempre estuvo al borde del desequilibrio mental. Esto, durante las etapas de Bendis/Maleev primero y Brubaker /Lark después había alcanzado tales cotas que no parecían tener marcha atrás. Tras la limpieza llevada a cabo por Diggle, Waid se ha “limitado” a barrer un poco la casa y tratar de dejar de lado tanta oscuridad y malrollismo, es decir ha tratado de recuperar los inicios de un personaje mucho más optimista en un principio. Claro que ni siquiera en esto Waid es original, Karl Kesel ya lo hizo en los 90 y para que el esto escribe lo hizo mucho mejor, ¿cual es al diferencia? El dibujo sin duda.

Sin querer hacer de menos a un primerizo Cary Nord (colaborrador de Kesel en su corta pero gran etapa), la la labor gráfica de Marcos Martin y Paolo Rivera primero y de Chris Samee después es la que en gran medida explica y configura el éxito de una etapa que todavía parece lejana de concluir. Y es que a día de hoy junto a los All New X-Men de Immonen y el Hawkeye de Aja pocos cómics hay en el mercado superheróico que puedan hacer sombra a este Daredevil. Un autentico gozo para la vista con una narrativa clara y limpia, diseños de página arriesgados e impactantes y portadas de lo más sugestivas del mercado. Un estilo muy deudor del Mazzuchelli más superheróico y que se adapta como un guante a una colección que visualmente es lo de lo más estimulante que ofrece el mercado a días de hoy.

Entrando en el tomo de Panini en si en estos números Waid cierra la trama (algo aburrida, todo hay que decirlo) del Disco Omega, presenta un nuevo (y muy interesante villano), recuerda viejos tiempos con el viaje de Daredevil a Latveria (durante la etapa de Stan Lee en el cuernecitos este se enfrento ni más ni menos que al Doctor Muerte) a la par que ahonda en al relación entre Matt y Foggy, el cual se niega a creer esta nueva era de optimismo que parece rodear a Matt. Un buen guiño de Waid, que consciente de que su giro argumental puede resultar chocante para con el pasado del personaje pero que consigue, a través de los ojos de Foggy y de las explicaciones que este recibe de Matt hacer que todo se torne más lógico. Bajo este prisma esta muy bien que Waid recurra a Milla, exesposa de Matt y todavía encerrada en su psiquiatrico, Matt quiere ser más optimista, necesita ser más optimista, pero por mucho que le duela no puede olvidar que su tortuoso pasado sigue ahí a la vuelta de la esquina, esperando la menor oportunidad para regresar. A todo esto se añade le relación cada vez más cercana entre la ayudante del fiscal Kirsten McDuffie (relanzando la fama de ligón del bueno de Matt) y plantea un interesante enfrentamiento de cara al próximo tomo con Superior Spiderman.

En definitiva cómics por lo general excelentemente dibujados, muy agradables de leer que no pretenden reinventar la rueda y que como decíamos más arriba argumentalmente ofrecen lo mínimo que un cómic de superhéroes debería dar: un sólido y digno entendimiento. Nada más...y nada menos.

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