miércoles, 31 de agosto de 2011

Cosas Veredes: Conan, La Noche del Murciélago, vacaciones y entrada 700.

Nuevo post recopilatorio-batiburrillo hoy de varias cosillas que me han interesado en los últimos tiempos, esto se esta volviendo ya una costumbre.


Conan el Bárbaro (2011): He de decir que me ha gustado bastante la película de Marcus Nispel, creo que la fuerza de su puesta en escena, la ambición por intentar hacer algo interesante y la garra que desprende la película hacen que esta merezca bastante la pena. Cierto es que el guión es endeble, lleno de agujeros y no pasa de aventurilla ligera, cierto también que la banda sonora, aún siendo buena, esta a años luz de la de Poledouris, supongo que nadie podría esperar otra cosa. Sin embargo pienso que el trabajo de dirección da a la película una fuerza, una épica de la que en otras manos probablemente carecería (como digo no creo que el guión invite demasiado a ir muy lejos). No se, personalmente veo más energía, ambición y personalidad en esta película que en cualquiera de las realizadas por Marvel Studios. Por eso me ha sorprendido bastante el hostil recibimiento que ha tenido una película de la que personalmente no esperaba nada y que por el contrario me ha sorprendido gratamente.


La Noche del Murciélago: Anda Santiago García recuperando este antiguo trabajo suyo (firmado con el pseudónimo de Trajano Bermúdez) en su blog, yo personalmente como fan del personaje estaba bastante interesado en leerlo, la suerte es que Int lo tenía y me lo pudo dejar para así no tener que esperar a que este recuperado al completo en el blog. El libro esta bastante bien, me parece mucho mejor estructurado y ameno que el de un primerizo David Hernando (El Resto es Silencio de Dolmen) que es el otro trabajo teórico que he leído sobre el personaje. García mezcla con habilidad información y opinión y aunque no me cuenta nada que no supiera ya si consigue resultar interesante y que el libro se lea con agilidad. Me parece quizá un poco condesciende con la figura de Bob Kane (o tal vez sea que Hernando fue más duro) y me llama la atención como ni uno otro pueden ver un trabajo para mi tan interesante como es La Broma Asesina (claro que al propio Moore tampoco le gusta demasiado), en el caso de García también reniega además de Arkham Asylum tanto de la labor de Morrison como de la de Mckean, de nuevo no estoy de acuerdo ya que lo considero un trabajo la mar de estimulante, pero bueno son gustos, en todo caso el disgusto para con el trabajo de Moore y Bollard esta bastante argumentado, cosa que no pasa con el de Morrison y Mckean. Del libro me interesó especialmente su glosario de personajes, que no es la típica ficha de orígenes, primera aparición y tal, si no que habla un poco de la evolución de los personajes, sus diferentes caracterizaciones en diversos medios y su opinión sobre los mismos. También merece mucho la pena su peculiar selección de cómics de los que hay algunos que aún no he leído, y es que añade varias sorpresas a aquellos que conocemos todos (Año Uno, Englehart y Rogers, O`Neil/Adams, DK, etc). En todo caso un libro bastante recomendable para los seguidores del personaje.


Entrada 700…y vacaciones: Bueno pues con esta son ya 700 entradas desde que abrí el blog en Mayo de 2006, no es una cifra espectacular pero no esta nada mal, y más teniendo en cuenta que lo tuve casi un año parado mientras que recopilaba todo lo de Daredevil en Historia de un hombre sin Miedo. Bueno que aprovecho esta conmemoración para anunciar que ya que pillo vacaciones en el curro voy a tomarlas también del blog durante las dos primeras semanas de Septiembre, que desde que regrese en Mayo no he parado y quiero descansar un poco, así que nada, nos leemos el 19 de Septiembre.

lunes, 29 de agosto de 2011

El Capitán América de Steve Englehart y Sal Buscema.

Si hay un personaje de ficción, al que tradicionalmente se le ha buscado un sentido político y se le ha tratado de convertir en símbolo de la acciones del gobierno de turno de su país, este es el Capitán América.

Cierto es que la iconografía asociada al personaje parece prestarse a ello, pero no es menos cierto que esos prejuicios parten de elementos bastante endebles: primero de un profundo desconocimiento de la relación de los americanos con sus símbolos, segundo y mucho más relevante en el caso que nos ocupa, de un profundo desconocimiento de los cómics del personaje en cuestión. Desde que Stan Lee y Jack Kirby recuperaran al personaje (que el propio Kirby y Joe Simon crearan décadas atrás) en las páginas del ya mítico The Avengers 4, los cómics protagonizados por el Capitán América distaban mucho de ser el panfleto propagandístico que sus detractores señalaban. Así, las primeras historias vividas por el personaje en los años 60, eran ante todo aventuras desenfadadas que mezclaban elementos más puramente superhéroicos, con otros salidos de la ciencia ficción o el espionaje, todo ello aderezado con el día a día de un hombre fuera de su tiempo que no sabía bien que camino seguir, “superhéroes con superproblemas” también para el héroe abanderado.

Sin embargo negar la dimensión política del personaje sería negar la realidad, aunque bien es cierto que para que esta terminara de estallar en su plenitud habría que esperar a los 70, a una América muy distinta, una América que enfrascada en el desastre vietnamita, la contestación social y las crisis políticas. Una América, en fin, que había dejado de creer en el sueño bajo el que supuestamente se fundo. En eso contexto y de la mano de Steve Englehart, uno de los guionistas más importantes e inspirados de los 70, sería cuando el Capitán América adquiriría una vertiente política hasta entonces apenas si mostrada. Acompañado por un brillante Sal Buscema que realizó aquí uno de los trabajos más impactantes de su brillante carrera, Englehart nos mostró un Capitán América que intentaba ser el símbolo de una idea, de un sueño que su país debía representar pero que por desgracia no parecía hacerlo. Lejos de mostrarnos un héroe seguidista de su gobierno, el Capitán América de Englehart era un personaje hijo del New Deal, que creía en la justicia social y que estaba en las antípodas de ese héroe ultraderechista que muchos parecían imaginar.

La larga colaboración entre Englehart y Buscema cuenta con tres pilares fundamentales: La Saga del Capitán América de los 50, La Saga del Imperio Secreto y La Saga de Nómada. En la primera el Capi se enfrentaría a su reverso oscuro, un Capitán América enloquecidamente anticomunista, que reflejaba, este si, todo lo que se le presuponía al personaje. La lucha, más interesante desde el punto de vista ideológico que físico, además de dar explicación sobre quien llevo el escudo en los años 50, sirve para mostrar quien es el verdadero Capitán América y que es lo que defiende en realidad. La segunda saga, la del Imperio Secreto es probablemente la más celebrada de toda la etapa. Una misteriosa organización secreta que conspira para instaurar una dictadura en los EEUU y cuya resolución con ecos del Watergate marca un antes y un después en el personaje, reflejando el descontento del pueblo americano con su clase política durante aquellos años. Finaliza esta suerte de trilogía con La Saga de Nómada, consecuencia de la anterior y que nos muestra un personaje que se siente incapaz de llevar el peso de una bandera sobre sus hombros, en un recorrido por el país intentado encontrar aquello que cree que este siempre fue, pero ante todo intentando encontrarse a si mismo.

Con todo esto uno comprende a la perfección como esta etapa, quintaesencial en la historia del personaje sigue siendo, si no la mejor (que en opinión del que esto escribe, si lo es) si al menos la más influyente en la historia de un personaje magnifico, que esta mucho más allá de los prejuicios que algunos tiene sobre el mismo.

viernes, 26 de agosto de 2011

Revisitando Lost un año después.

Llevo todo el año volviendo a ver Lost, desde Febrero más o menos a ritmo de una temporada al mes, sin prisa, con calma, viendo de paso todos los extras de los DVDs y acompañando todo de lecturas varias, ahora que ya he acabado, me apetece hacer un balance general de lo que ha sido esta revisión.

Antes de nada, creo que conviene señalar que el tan polémico final de Lost, a mi me gusto, y mucho además, me pareció ya en su momento que tenía momentos realmente épicos (con la lucha final entre Jack y Locke, que aunque no fuera Locke, dice tanto de la serie, aunque curiosamente con los papeles invertidos), y que daba un final más que digno a los personajes, que no hay que olvidar fueron siempre el motor principal de la serie por encima de otras consideraciones. Por otra parte me parece que al final se dan suficientes respuestas explicitas e implícitas como para que los principales misterios de la serie queden en general respondidos, otra cosa es que esas repuestas puedan gustar o no, pero las respuestas están. Es obvio que si quiere reducir al absurdo el chascarrillo de “fue un mago” puede funcionar, pero si se quiere casi toda ficción se puede reducir al absurdo si no se aceptan las reglas del juego bajo las que se rige esa ficción y Lost claro, no es ajeno a ello.

Dicho todo esto hay varias cosas de esta revisión que me han llamado la atención, en primer lugar cabria señalar como es evidente que la serie no estaba planeada ni de lejos desde la primera temporada, es más nunca se dijo eso, ahí están las diversas entrevistas que acompañan los extras de la primera y segunda temporada para corroborarlo (entrevistas más o menos contemporáneas a las temporadas). Todo esto trae consigo que Lost en su conjunto no pueda encajar a la perfección como si de un puzzle se tratara, hay cosas que chirrían y agujeros en la trama, es inevitable. Sin embargo y con todo, resulta bastante notable como al final la mayoría de las piezas si encajan, a veces forzadas, pero encajan, lo que muestra a las claras el interés de los guionistas por intentar construir un mundo coherente cosa que creo, en gran medida consiguen.

Teniendo todo esto en cuenta, merece la pena resaltar como Lost fue una de las pocas series a las que la huelga de guionistas de la temporada 2007/2008 le vino bien, y es que si de algo pecan las tres primeras temporadas (sobre todo las dos primeras) es de una morosidad narrativa a veces rayana con la tomadura de pelo, 22 episodios para contar lo que se allí se contó (recalco, en las dos primeras temporadas), se antojan como excesivos por mucho que se quiere caracterizar y dar trasfondo a los personajes. La huelga de guionistas que pillo a la serie en la cuarta temporada permitió dos cosas, una que esta temporada se viera reducida a solo 14 episodios, yendo mucho más al grano y demostrando que no se necesitaban tantos episodios para que la serie siguiese siendo buena. Lo segundo que permitió la huelga fue que la serie se “centrarse”, a partir de entonces se supo que Lost tendría dos temporadas más (para hacer 6) y que estas serían “cortas” de 16 episodios cada una, a partir de ese momento la serie voló libre y con un final claro en mente todo empezó a encajar.

Decía más arriba que la serie tiene incoherencias, decía también que son inevitables, sin embargo se puede observar como el tema central de la serie esta presente desde la primera temporada: razón contra fe, el hombre de ciencia contra el hombre de fe, Jack contra Locke, o si se prefiere la ficha negra contra la ficha blanca. Pienso que gran parte de la decepción de muchos de los seguidores de la serie para con su final se debe a que la esta, en un gesto para mi de valentía y honradez por parte de los creadores, termina apostando claramente por uno de los dos bandos. Lejos de la ambigüedad con la que con tanta habilidad jugaron los guionistas durante muchos años, la sexta temporada de Lost se torna en una apuesta decidida por una respuesta clara mostrando quien tenía la razón entre Jack y Locke, incluso a otro nivel entre Jacob y el Hombre de Negro. Esta apuesta tan clara, no es personalmente la que a mi más me hubiera gustado, y no es desde luego la única que los guionistas podían elegir, pero creo que pese a todo, no se puede negar que es enormemente coherente con todo lo narrado y que encaja sin apenas fisuras con lo que es la esencia de la serie.

En fin esta revisitación no ha hecho más que reafirme en las ideas que ya tenía cuando vi la serie por primera vez, si acaso me ha permitido tener una visión más global de todo y me ha ayudado aún más a comprender el fenómeno que fue Lost en su momento, y es que sin ser nunca un éxito de audiencia (no tenía malas cifras pero estaba lejos de las serie más vistas), Lost siempre fue una serie especial que buscaba la complicidad del espectador, no era una serie para pasar el rato sin más, por eso movió lo que movió en la red y por eso el que tenga un final “maldito” (por tremendamente polémico) creo que más que perjudicarla lo beneficiará, incrementando su “leyenda” con el paso de los años, aunque eso claro solo el tiempo lo dirá.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Astonishing Spiderman & Lobezno: Recuperando el sentido de la maravilla.

Etiquetado como producto de lujo y protagonizado por los dos personajes más importantes de la Marvel actual (con permiso de la triada vengadora), Astonishing Spiderman y Lobezno parecía el típico producto prefabricado en busca del éxito coyuntural e intrascendente, por suerte a veces la vida te da sorpresas.

Astonishing X-Men de Joss Whedon y John Cassaday supuso uno de los mayores éxitos comerciales de los últimos años, aunque su prolongación de la mano de Warren Ellis y varios dibujantes no ha resultado tan exitosa, solo era cuestión de tiempo que la formula se exportará, y más en una industria tan deseosa de éxitos como incapaz de frenar la sangría de ventas. ¿Y cual es esa formula?, pues muy sencillo, juntar a un guionista de prestigio con un dibujantes de prestigio para tratar con los principales personajes de la casa en historias que, aunque en continuidad, van un poco a su bola. La formula (que ya se ha roto, ver a un guionista tan mediocre como Daniel Way en Astonishing X-Men es como poco anticliático) ha traído cosas como el Astonishing Thor de Robert Rodi y Mike Choi (ninguno una superestrella precisamente, la formula ha estallado de manera clara) o este Astonishing Spiderman y Lobezno que hoy nos ocupa.

La idea de juntar a los dos personajes más populares de Marvel no es original, claro, y esta en cierta medida influenciada por los Team-Ups entre Superman y Batman de la Distinguida Competencia, en contraste con estos, lo cierto es que ni Spiderman ni Lobezno son iconos (en el sentido de que, al contrario que los personajes DC, los marvelitas son muchos más mundanos y menos “dioses que caminan en la Tierra”) ni tienen tanta tradición colaborativa, pese a que hay ejemplos bastante importantes de cómics entre ambos personajes, ni son tan numerosos, ni han tenido tanta trascendencia como los del murciélago y la gran S. Así las cosas más que ningún otro, este Astonishing Spiderman y Lobezno olía claramente a producto prefabricado, de escasa trascendencia y menos interés....hasta que se anunció que Jason Aaron sería el guionista del mismo.

Aaron es sin duda el guionista más interesante que ha surgido en los últimos años del cómic comercial USA, su poderosa Scalped para el sello Vertigo le abrió de par en par las puertas de la antigua Casa de las Ideas (de las ideas de los demás, claro) donde su estilo directo y seco le ha permitido trabajar con alguno de los personajes más extremos de la casa: Ghost Rider, Punisher o Lobezno. Para esta obra quedaba la duda de como sabría tratar a Spiderman, un personaje mucho más “amable”, un superhéroe de tomo y lomo en el pleno sentido de la palabra, pronto las dudas quedaría despejadas, pero no adelantemos acontecimientos,

La pareja de baile del guionista sería Adam Kubert, recién llegado de su casi inexistente paso por la DC, el mejor de los hermanos Kubert, un narrador mucho más solvente, y no por ello menos espectacular que su, tal vez más famoso hermano Andy, asegura la espectacularidad y la solvencia gráfica en uno de esos proyectos de prestigio a los que Adam, incapaz de afrontar una serie regular, parece abonado.

Hace tiempo que, salvo excepciones, el cómic de superhéroes ha perdido su sentido lúdico y de entretenimiento en busca de una gravedad impostada que muestra una clara indefinición sobre el target al que estos cómics van dirigidos. Astonishing Spiderman y Lobezno es ante todo una recuperación buscada y deseada de los cómics de superhéroes concebidos como entretenimiento puro en el que la aventura, el sentido de la maravillas, las situaciones limites y los villanos malvados y estranbóticos están a la orden del día. Con Spiderman y Lobezno atrapados en el tiempo, sin saber ni como ni porqué (ni lo que es más importante, por quien), Aaron plantea un relato desenfrenado de acción y emociones fuertes, donde la peculiar relación entre dos personajes tan opuestos y la búsqueda de respuestas ante lo desquiciante de su situación serán el eje sobre el que gire la miniserie.

Con un Kubert pletórico, que no duda en plagar la página de viñetas cuando la cosa así lo requiere sin por ello renunciar a las tan socorridas como impactantes splash-page, Aaron plantea una historia densa que se aleja de la morosidad narrativa actual, con conceptos brillantes (la bala Fenix, el bate del tiempo o Muerte, el Planeta Viviente) y con un villano no tan en la sombra, que resulta totalmente coherente con el tono y el tipo de historia que se esta contando. El cómic además plantea repercusiones para el futuro, tanto del trepamuros (si es que algún guionista arácnido recoge el guante), como de Lobezno, guionizado por el propio Aaron, estamos pues ante una obra relevante, que busca tener un impacto en sus personajes, y que no se trata simplemente de una historia más que olvidar nada más leida.

La miniserie de seis números, recopilada aquí por Panini en un correcto, pero sobrepreciado tomo de la línea Marvel Graphic Novels, recupera además el espíritu inicial de este tipo de productos. Antes de su sobreabundancia, las miniseries contaban historias importantes para sus personajes con autores de calidad que trataban de aportar algo al lector más que mero completísimo. Relevante y enormemente entretenida, Astonishing Spiderman y Lobezno confirma a Jason Aaron como un guionista a seguir y un autor sobre cuyos hombros se puede edificar el relanzamiento de la casi destruida franquicia mutante, veremos que le depara el futuro, pero de momento su presente es brillante.

lunes, 22 de agosto de 2011

Capitán América: el primer vengador, más de lo mismo, pero ahora con encanto retro.

Quinta y última película marvelita antes de que se haga realidad ese megaproyecto cinematográfico que es Los Vengadores, en espera de que esta sea tan buena como todos deseamos (in Whedon we trust), uno no puede dejar de preguntarse si el sacrifico por hacer historia en el cine ha sido demasiado alto.

Que Iron Man fuera un éxito tuvo mucho que ver con el carisma de Robert Downey Jr. y con que la película, sin ser brillante en ninguno de sus aspectos, si era lo suficientemente buena como para ser una referencia desde la que crecer. Sin embargo la primera parte del Hombre de Hierro fílmico, que debió ser solo un punto de partida, sirvió de molde para la fabricación en serie de productos cinematográficos de escasa personalidad con el único objetivo de trasladar la idea de universo compartido al cine, un intento que tiene algo de revolucionario, si, pero que ha traído consigo películas que podían ser mucho más grandes de lo que han resultado ser, y en las que el único sello de autoria apenas detectable llega de la mano de Marvel Studios y no de los distintos directores.

Esencialmente el Capitán América no es una mala película, ni mucho menos, capta la esencia del personaje tan bien como sus antecesoras, su aire retro y clara apuesta por la aventura al más puro estilo de Indiana Jones hacen que la película se vea con agrado y sus dos horas de metraje sean por lo general tan disfrutables, como por desgracia olvidables. Sin ningún tipo de ambición, la película, carente de toda épica se dedica a pasearse por los lugares comunes al origen de un héroe que en ningún momento consigue alcanzar el grado de simbolismo que se le supone su partenaire comiquero. Como elemento más relevante y autorreferencial cabría si acaso destacar ese Capitán América vestido con el traje de los cómics y vendiendo bono de guerra, uno de los momentos más divertidos y hasta simbólicos de una película que parece tener miedo de crecer.

De tan correcta la película es por lo general sosa, no hay nada en especial de lo que quejarse, todos los actores están cumplidores, tanto Chris Evans como Hugo Weaving hacen lo que se espera de ellos, por su parte Tommy Lee Jones esta sobriamente contenido en su papel, mientras que Hayley Atwell esta muy bien en su rol de interés romántico del protagonista, pero con personalidad propia, muy lejos de la mujer florero que interpretara Gwyneth Paltrow en Iron Man. Por otro lado claro, tampoco hay ninguna escena especialmente memorable, nada que se te quede grabado a fuego en la retina e incluso momentos que se suponen cumbres como la lucha final entre le héroe abanderado y el villano apenas si tienen fuerza., otros como la despedida del héroe y su amada carecen por completo de dramatismo.

Con todo y como esta claro que de esto van estas películas, es reseñable destacar como la integración en la misma de los elementos propios del megaproyecto que se esta construyendo se hace con suavidad e inteligencia: esa exposición universal de la que ya se hablo en Iron Man 2, la presencia de Howard Stark o la importancia de la mitología nórdica son simplemente algunos de los elementos que completan el puzzle que lleva hacia Los Vengadores, y que permite enlazar a triada clásica (Iron Man, Thor y el propio Capitán América) de Los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

En fin que como dice Int, al final la influencia del Caballero Oscuro en el genero superheroico ha sido más bien nula, esta claro que no todo el mundo es Nolan, pero parece que hay demasiados que ni siquiera intentan hacer algo grande con personaje con tanto o más potencial que Batman.

viernes, 19 de agosto de 2011

Veronica Mars, noir y adolescentes para una serie de culto.

Con tres temporadas en su haber y uno de los finales más abruptos que un servidor ha visto en la televisión, Veronica Mars se ha ganado a pulso el cartelito de “serie de culto” con final maldito que ha hecho engrandecer su recuerdo.

He de reconocer que la primera vez que me acerque a Veronica Mars fue por Buffy Cazavampiros, hemos de recordar que la idea tras Buffy surgió de un concepto muy sencillo “¿y si la preciosa rubita que siempre es atacado por el monstruo/asesino/vampiro/lo que sea, de repente se da la vuelta y le patea el culo?”. Esta idea estaba también en gran medida en Veronica Mars, interpretada por una preciosa Kirsten Bell, Veronica es una superdotada estudiante que forzada por las circunstancias se torna en una especie de dura y cínica detective privada que intenta sobrevivir en la jungla en la que se ha transformado su instituto. A esto se añadió claro que Joss Whedon pusiera por las nubes tanto al creador, Rob Thomas, como a las serie misma, además la ambientación en un instituto de secundaria, y la personalidad de Veronica recordaban bastante a la obra maestra de Whedon, así Veronica parecía ser una suerte de Buffy a la que se le cambiaba el elemento fantástico por el noir.

Ambientada en la ficticia Neptune (California), la primera temporada de Veronica Mars tiene ecos de Twin Peaks siendo su mcguffin la misteriosa muerte de Lilly Kane, hija de una de las más poderosas familias de la ciudad y mejor amiga de Veronica. Si en la mítica serie de Lynch y Frost el “quien mato a Laura Palmer fue uno de los elementos de atracción, en Veronica Mars lo será “quien mato a Lilly Kane, telón de fondo que nos muestre una ciudad que bajo su fachada de perfección oculta un mundo de corrupción, injusticias sociales, envidias y crímenes.

Veronica, repudiada de la “clase alta” de Neptune, porque su padre antiguo sheriff de la ciudad fue incapaz de resolver la muerte de Lilly, consigue defenderse de la abierta hostilidad hacia ella gracias a su mascara de cinismo y su gran inteligencia, elementos con los que trata de ocultar el dolor por la muerte de su amiga a la par que intenta averiguar que paso realmente. Con una estructura formularia (en casi cada capitulo hay un “caso” que Veronica ha de resolver), pero que poco a poco avanza en la trama central y nos muestra la verdadera cara de Neptune, la primera temporada de Veronica Mars es un ejemplo de tensión contenida hasta su explosivo y brillante final, que muestran que la serie merecía con creces todos los parabienes de Whedon.

El problema estribaba en saber como iba a seguir la serie, con una primera temporada tan buena y además autoconclusiva, sorprendentemente lo conseguiría con éxito en una segunda y tercera temporada que no tiene nada que envidiar a la primera y donde se profundiza especialmente en los magníficos secundarios de la serie, en especial en Logan Echolls interpretado por Jason Dohring, personaje que demostrara tener detrás suyo mucho más de lo que apuntaba en la primera temporada. De nuevo tanto en una como en otra temporada, había un misterio central (en la tercera tres en realidad) que Veronica había de desentrañar, mientras que se profundizaba en la complejas relaciones entre Veronica y su padre (un gran Enrico Colatoni) así como en Neptune y sus oscuros secretos.

La serie, pese a la excelentes críticas nunca termino de despegar en audiencia, con un publico fiel pero muy escaso, su cancelación en la tercera temporada fue una autentica bomba de relojería para sus seguidores, el que finalmente sería último episodio de la serie, tan trágico como evocador dejo multitud de preguntas sin respuesta en espera de poder concluir la serie en lo que se presumía una cuarta y última temporada. Sin embargo esta nunca llegaría, se intento cambiar el enfoque avanzando unos años en el futuro y mostrando a Veronica como agente recién ingresada en el FBI, de hecho se hizo un corto que plasma la idea en torno a la que iba a girar la serie, ni por esas.

Cancelada antes de tiempo, con un final maldito, alabado por gran parte de la critica, desconocida por la mayoría del gran público, pero con unos seguidores muy fieles y activos, Veronica Mars es el prototipo de serie de culto que mereció mejor suerte de la que finalmente tuvo, pero que en todo caso será recordada por su gran calidad.

miércoles, 17 de agosto de 2011

DC mis etapas preferidas II.

Segundo y último post dedicado repasar alguna de las etapas que más me han gustado de DC, en este caso centrado en la JLA y en Flash las otras dos grandes colecciones de las que he leído lo suficiente como para poder tener una visión más global, porque claro, cosas como la Wonder Woman de Pérez o la JSA de Johns están muy bien, pero apenas si he leído más etapas de esas colecciones como para poder tener una visión de conjunto.


JLA: Habiendo leído la inmensa mayoría del material post-Crisis y algo, aunque poco del material pre-Crisis, la JLA es, después de Batman la colección DC de la que he leído más cómics. Con todo, y aunque hay otras etapas llamativas, como el inicio de la de Mark Waid con Bryan Hitch o algunas ideas de Joe Kelly sobre todo con Doug Mahnke, me quedo claramente con dos etapas absolutamente contrapuestas.

Por un lado la JLA de Grant Morrison, uno de los cómics más influyentes en su momento, ya que su concepto llevado al extremo traería The Autorithy sin duda la serie clave en el género superheroico de comienzos del siglo XXI. La JLA de Morrison es ante todo la quintaesencia de lo que se supone que ha de ser la JLA: los mejores superhéroes de la Tierra salvando el Universo de amenazas cada vez más gigantescas, bajo este prisma resulta curioso como Morrison capaz de hacer cómic de autor en series como Batman o X-Men, en la JLA decidió ir a las raíces del grupo más poderoso del Universo DC y narrara historias icónicas con los personajes tal vez más icónicos del género. Siendo Morrison como es, la cosa pese a no ser tan sorprendente, ni tan estimulante como otras de sus obras mainstream si supuso un autentico impacto en su momento rescatando al grupo de la mediocridad absoluta en la que llevaba demasiado tiempo metido. El problema tal vez estribe en que Morrison no tuvo demasiado apoyo en el dibujo, con un mediocre Howard Potter a los lápices.

La otra gran etapa del grupo es sin duda la de Giffen y DeMatties (y un sin fin de dibujantes donde destacan Kevin Maguire o Bart Sears), que no pudiendo contar con los primeros espadas de la casa, crearon una etapa mítica marcada por el humor y el sentido de la maravilla y que a su manera llevaron tan lejos a los superhéroes como Watchmen y DK. Si aquellas aportaron gravedad y adultez al género, la JLA/JLE/JLI mostró cuan lejos podía llegar este en un sentido totalmente opuesto sin llegar a caer en la parodia. Acusados en su momento de traicionar el espíritu de la JLA y de reírse del grupo más importante de DC, el tiempo ha puesto las cosas en su sitio y hoy esta etapa es una de las más recordadas y revindicadas ya no solo de la JLA o de DC, si no de todo el género. Desenfadada, extremadamente divertida, culebronesca hasta la adicción y con personajes tan entrañables como perdedores sin llegar a caer nunca en el patetismo, la JLA de Giffen y DeMatties es sin duda uno de los cómics más interesantes que han dado los superhéroes.

Así las cosas si tuviera que escoger entre estas etapas, sin duda me quedaría con la de Giffen y DeMatties, y es que aún siendo la de Morrison magnifica, y mucho más representativa de lo que se supone es la JLA, pocas veces he disfrutado tanto leyendo un cómic como con la JLA/JLE/JLI.


Flash: Siendo claros mi Flash es el hoy casi despreciado Wally West, un personaje que creció a la sombra del mítico Barry Allen (que sacrifico su vida para salvar el universo, ¡supera eso!), para ganarse poco a poco el derecho a ser considerado el autentico Flash, llegando a superar a su mentor y personificando como nadie el tan traído y llevado concepto de legado en el Universo DC. Por eso me ha resultado tan molesto que más de 20 años después de su muerte, (una muerte gloriosa, repito), se haya traído de nuevo a Barry Allen y se le muestre como el autentico Flash, del que nace la fuerza de la velocidad mientras que se ningunea a Wally.

En fin entrando en el tema, en Flash al igual que en la JLA hay también dos etapas míticas que se sitúan claramente por encima del resto, la primera es el Flash de Waid, acompañado de muchos dibujantes (varios españoles como Carlos Pacheco, Oscar Jiménez o Salvador Larroca) a lo largo de casi 100 números, Waid asentó a Wally como Flash, amplio la compresión de sus poderes e hizo crecer tanto al personaje, que dejo atrás su eterna inmadurez, como a su entorno más cercano.

La otra gran etapa es la de Geoff Johns, sobre todo con Scott Kolins como pareja de baile, su etapa, también larga (más de 60 números), se centro en dos frentes, por un lado la ciudad, Keystone City que se convirtió en un personaje más de la serie y a la que doto de una clara personalidad marcada por su carácter obrero como motor industrial de los USA. Por otro lado estaban los villanos de Flash, a los que doto de una fuerza y respetabilidad que hasta entonces apenas si habían tenido, creando de paso uno de los villanos más terribles y trágicos de los últimos años: el nuevo Zoom, cuya puesta en escena en el mítico número 200 de la serie regular.

De nuevo si tuviera que elegir entre estas dos magnificas etapas, me quedaría con la de Johns, y es que si bien es cierto que su trabajo no podría existir sin la labor de Waid, su desarrollo del personaje, poderes y entorno, el trabajo de Johns, en la que a día de hoy me sigue pareciendo su mejor obra con diferencia, tiene mucha más fuerza y épica, algo a lo que nos tiene poco acostumbrados el de Detroit, pero que aquí demuestra que sabe como hacerlo.

lunes, 15 de agosto de 2011

Ex-Machina, llego el final.

Tras diez tomos (y con un bonito cofre de regalo) llega al final en España la recopilación de los 50 números USA que formaron una de la colecciones que más interés despertó en su nacimiento: Ex-Machina de Brian K. Vaughan y Tony Harris.


Cuando a mediados del 2004 salio a la venta el número uno de Ex-Machina parecía que estábamos ante una obra realmente especial, su guionista, Brian K. Vaughan estaba en la cresta de la ola por trabajos como Y, The last Man o Runawys, parecía uno de los guionistas del momento, una autentica estrella en alza destinada a ser una de las figuras claves del cómic norteamericano. El dibujante Tony Harris había perfeccionado su estilo desde la mítica Starman de James Robinson, y aunque aún algo abigarrado por su clara vocación realista era el dibujante perfecto para una obra tan especial. El planteamiento estaba lleno de potencial, en un mundo muy parecido al nuestro, el único hombre con superpoderes de la Tierra (la capacidad de controlar a las maquinas) Mitchell Hundred, decida dejar atrás su carrera superhéroica y presentarse a las elecciones para alcalde de al principal metrópoli de nuestra era: Nueva York, consiguiendo ganar contra todo pronostico. El cómic se centraría en la primera legislatura de Hundred a la vez que daría respuesta a cuestiones como el origen y significado de sus poderes, su relación con la policía y el motivo por el que Hundred estaría solo una legislatura en el poder.

El comienzo de la colección fue espectacular, y no era raro verla en las listas de los mejores cómics del 2005 o 2006, incluso en sus inicios ganaría diversos premios Eisner siendo una de las obras más valoradas allende los mares, llegado el 2011, y tras un ritmo de publicación bastante irregular parece que nadie se acordaba ya de la colección que, perdido su impulso inicial estaba sumida en la más absoluta mediocridad.

¿Qué había pasado?, la respuesta es múltiple, por un lado Vaughan empezó a colaborar estrechamente en Perdidos lo que sin duda le quito tiempo para los cómics, al menos para este, ya que Y, the last man su otra gran obra, en la que Vaughan parece volcar mucho mas de si mismo que en Ex Machina no pego ese bajón (otra cosa es que de Y se pudiera esperar más). Por otro lado Vaughan, excelente en los planteamientos se mostró bastante timorato en las resoluciones, los conflictos éticos a los que Hundred como alcalde era sometido terminaban casi siempre en una solución de compromiso que hacía que la serie nunca se mojase ni en un sentido ni en otro, con lo que buscando complacer a todo el mundo, no complacía a nadie, con momentos que mostraban una cobardía atroz. Por último, los grandes misterios tras la serie, apenas si encontraban respuestas, se contestaban preguntas con más preguntas y no se daban pistas a un lector que ya empezaba a cansarse un poco de tanta parsimonia.

Así estaban las cosas, sin nadie que diera un duro por una colección que apenas si se mantenía por el trabajo de Tony Harris (especialmente brillante en las portadas) llego la última saga que debía poner fin a todo, Vaughan, consciente de que tenía mucho que responder, y que debía dar una final digno a una obra demasiado irregular pone toda la carne en el asador en una última historia, que no solo da respuesta a todas las preguntas formuladas al principio, si no que pega un desgarrador giro final que casi da otro sentido a la serie en su conjunto,

Cuidadosamente ejecutada, esta última historia, recuerda mucho más a los magníficos primeros números que no a la travesía por el desierto que ha sido el tronco central de la obra, con un Harris a su nivel (siempre alto, él, al contrario que el guionista no ha bajado la calidad de su trabajo en toda la serie), y con un Vaughan dispuesto a mojarse como nunca antes, la última historia de Ex Machina revela al fin el origen y propósito de los poderes de Hundred, a la par que nos muestra elementos nunca vistos de la personalidad de este y de alguno de sus principales colaboradores. De esta forma y vista en su conjunto el giro final de Ex Machina resulta creíble y hasta admirable por como encaja todo lo narrado en la colección, la visión global de la obra sigue siendo por fuerza irregular, sin embargo si tiene un final que es incluso más satisfactorio que el de Y, the last Man, obra en todo caso mucho más completa en su conjunto.

viernes, 12 de agosto de 2011

DC, mis etapas preferidas.

Siempre ha comprado más cómics de Marvel que de DC, sobre todo porqué a los kioscos de mi pueblo, aún en el esplendor de la época de Zinco, el material DCita que llegaba era muy, muy escaso (casi solo retapados y algún especial), así las cosas mi conocimiento y lecturas de esta editorial es, en comparación con Marvel al menos, escaso, sobre todo del material pre-Crisis, pese a todo hay algunos personajes y grupos de los que si he leído lo bastante como para intentar hacer una lista de mis etapas favoritas, hoy empezamos con los dos principales iconos de la casa.


Batman: Personaje absolutamente fascinante, capaz de resistir mil y un interpretaciones distintas sin que eso le cause el más mínimo daño, Batman es con diferencia el personaje de DC del que más cómic he leído. Con Batman hay que tener en cuenta que muchos de sus grandes cómics (DK, DK2, Arkham Asylum...) no pertenecen a alguna de sus múltiples series regulares o incluso no están en continuidad, a esto se añade que otras grandes sagas (Año Uno, la mítica colaboración entre Englehart y Rogers) son tan cortas que no constituyen una etapa en si misma. Teniendo todo esto en cuenta hay varias etapas dentro de las series regulares que merecen la pena señalar.

Aquí empezaría por el Batman de Neal Adams, una autentica revolución gráfica en su momento que permitió al personaje alejarse del camp influido por la exitosa serie de TV de los 60 y que mostró el potencial del mismo como Señor de la Noche, algo atisbado ya en sus orígenes. Adams, uno de los dibujantes más influyentes de la historia del género, redefinió la imagen del personaje a múltiples niveles y su labor encontró más fuerza cuando fue acompañado por Denny O'Neil a los guiones, una breve pero intensa colaboración que además de traer consigo la creación de un personaje tan importante y carismático como Ra´s al Ghul (y su hermosa hija Talia), permitió que cada vez fuera más difícil imaginar al personaje con un enfoque que no fuera este.

Pasaría muchos años hasta la siguiente gran etapa del personaje (dejando a parte las ya mencionadas Año Uno y el trabajo de Englehart y Rogers), ya que para mi esta no llegaría hasta finales de los 90, con los guiones de Greg Rucka, Devin Grayson y Ed Brubaker al frente del hombre murciélago. La etapa que se iniciaría con Tierra de Nadie, y que parecía que sería una más de la “era de los croossovers” (multiplicados desde la exitosa, pero a mi parecer deleznable, Caída del Murciélago), empezó a crecer a partir de una adecuada caracterización de personajes, con especial hincapié en la relación en la relación entre Gordon y Batman y entre este y Wayne. Lo mejor que se puede decir de este ciclo (Tierra de Nadie-Agente Herido-Asesino-Fugitivo), es que el Batman, el Bruce Wayne que entró en el, es muy distinto del que salió, muy distinto y mejor, mucho más seguro de si mismo, de su doble identidad y de su misión, gran parte de los logros de esta etapa fueron después ignorados, tras el relanzamiento que supuso Crisis Infinitas y su consecuente One Year Later, pero ello no quita el que estemos ante una etapa magnifica que además generaría una de las colecciones más interesantes de DC en los últimos años: Gotham Central, escrita a medias por Greg Rucka y Ed Brubaker y dibujada por Michael Lark y Stefano Gaudinao, se centraba en la policía de Gotham, policía marcada por la corrupción, la presencia del murciélago y sus dementes enemigos.

Esta podría ser sin duda mi etapa preferida de Batman a nivel de las series regulares y lo sería...si no fuera por Grant Morrison, empezó suave, despacio, parecía querer revindicar alguno del los elementos más festivos del personaje, todo para poco ir construyendo un puzzle gigante que no solo busca integrar los 70 años de continuidad del personaje, si no que busca tornar a este en una fuerza mítica, una especie de representación del espíritu de la humanidad. La etapa esta todavía inconclusa, pero lo que ya se ha hecho hasta ahora me parece tan atrevido, tan bien planteado, que creo que sin duda esta será una de las etapas más recordadas de la historia del personaje, de momento es sin duda alguna mi preferida de todas cuentas he podido leer.


Superman: Bastantes menos cómics he leído del otro gran icono de la editorial, pero si suficientes para hacerme una idea de la trayectoria del mismo después de las Crisis en las Tierras Infinitas. Al igual que Batman, Superman también ha tenido diversas interpretaciones a lo largo de su historia, pero han estado más centradas en sus orígenes y entornos que no en la esencia misma del personaje, que ha permanecido desde hace mucho años bastante clara, con Superman como referencia clave del concepto de SUPERHÉROE, así en mayúsculas.

De las distintas etapas de Superman, uno puede ver, que pese a maniobras netamente comerciales (La Muerte de Superman y todo lo que rodeo) o enfoques erróneos (el Superman “eléctrico”), en el Superman de los 90 hay etapas interesantes, sobre todo en sus últimos años y principios del siglo actual, destacando autores como Joe Kelly, acompañado muchas veces del magnifico Pascual Ferry, Joe Casey, o Jeph Loeb, que con un gran Ed Mcguinness consigue hacer una etapa muy entretenida y relevante en la historia del personaje, y eso que fue Loeb el principal estandarte del regreso a elementos pre-Crisis (Kripto, Supergirl), algo que no termina de convencerme ya que no es el enfoque que más me gusta del personaje.

En época más recientes cabría destacar la labor de Geoff Johns, acompañado por dibujantes de la talla de Gary Frank o Adam Kubert que ha conseguido contar historias relevantes con el personaje, ha influido en su status quo, y ha conseguido demostrar que se pueden seguir contando buenas historias, dentro de la continuidad con el personaje, aunque con algo de arrogancia desde el punto de vista de que solo su Brainiac es el autentico Brainiac, o solo su Legión es la autentica Legión, también me parece muy interesante la visión que Brian Azzarello, acompañado de Jim Lee, diera del personaje hace unos años.

Sin embargo todas estas etapas (me dejo otras como la labor de Roger Stern en los 80), palidecen frente a la que para mi es la mejor etapa del personaje, la de John Byrne en solitario, situada inmediatamente después de las Crisis, Byrne tenía muy claro lo que hacer con el personaje y fue a saco, dando la que bajo mi punto de vista es la versión definitiva de Superman. Para empezar, Superman es realmente el último hijo de Kripton, no hay más supervivientes, ni primas, ni perros, ni ciudades embotelladas, Superman sabe que perdió su mundo, sabe que pese a que ha sido educado como humano, pese a que tiene una familia humana, en cierto sentido esta solo en el Universo, en segundo lugar Superman no fue tal hasta la edad adulta, nunca fue Superboy, ni tuvo aventuras juveniles por Smalville, esto crearía infinitos problemas de continuidad, pero redunda en beneficio de la individualidad e importancia del personaje, en tercer lugar Superman sería poderosos, si, muy poderoso, pero no un Dios intocable que camina sobre la Tierra y frente al que nada, ni nadie pueden suponer una amenaza real. A todo esto hay que unir claro un Byrne en estado de gracia, tanto argumental como artísticamente que sin embargo terminaría dejando el proyecto ante el temor que se desato en DC por lo revolucionario de sus planeamientos.

El enfoque de Byrne tuvo muchos enemigos desde el principio, muchos le acusaban de “marvelizar” al personaje al hacerlo más vulnerable y de debilitarlo al quitarle gran parte de su folklore, (Supergirl, Kripto, Superboy, La Legión de Superhéroes), personalmente y aunque esto pueda ser cierto, yo, lejos de verlo como un defecto lo veo como una virtud que hace al personaje más interesante en su soledad y más complejo en su funcionamiento. Con todo a día de hoy, y sobre todo desde el ya mentado trabajo de Jeph Loeb de las ideas planteadas por Byrne apenas si queda nada, sin embargo eso no quita que esta etapa marcara a fuego al personaje, y muchos, entre los que me incluyo, la vean (veamos) como la etapa definitiva de Superman.

miércoles, 10 de agosto de 2011

V de Vendetta en el cine y en el cómic, una visión personal.

Hoy la mascara de V se ha convertido en todo un símbolo de lucha de unos ciudadanos hartos de estar en manos de unos “mercados” a los que nadie ha elegido, y que sin embargo se han tornado en algo así como dioses intocables a los que hay que hacer sacrificios en forma de derechos sociales, V de Vendetta tanto en el cómic como en el cine habla de la rebelión, de la búsqueda de la libertad, pero ¿de que libertad estamos hablando?

V de Vendetta es uno de mis trabajos favoritos de Alan Moore, y lo es ya que en gran medida pienso que es un trabajo “distinto” en su producción, V me parece un cómic absolutamente pasional, tal vez por decirlo de alguna manera estemos ante el trabajo más “milleriano” del británico. Lejos de la perfección que casi llega ahogar de Watchmen o del cariz investigador, universalista y también algo agobiante de From Hell, V me resulta un cómic escrito con una fuerza y energía inusitada para un guionista tan cerebral.

Lo llamativo de todo esto, es que V se trata ante todo una muestra clara del pensamiento político de Moore (al igual que Promethea, menos pasional pero también muy interesante, lo pudiera ser de su punto de vista mágico-religioso), lo que tal vez podría implicar una necesidad más explicativa y racional, no tan salida del corazón como, al menos a mi, resulta esta obra. Sin embargo esa pasión, esa energía que Moore vuelca en este cómic (algo en lo que influye mucho David Lloyd, mucho más “libre” por así decirlo que Gibbons por ejemplo) hacen que V me resulte un obra vibrante, de lectura ágil, que casi se devora de principio a fin, algo que claro, no me sucede con Watchmen o From Hell que requieren una lectura mucho más reposada y también dilatada en el tiempo.

Ahora que la mascara V se ha convertido en todo un símbolo contestatario, de rebeldía contra el poder establecido, me gustaría saber realmente si ese símbolo proviene más del cómic o por contra sale de la película. Una película, que personalmente encuentro muy interesante, pero que es evidente que reniega de las bases sobre las que se asienta el cómic, bases tal vez demasiado radicales para un producto tan claramente dentro del show-business hollywoodiense como fue el film.

El discurso sobre el que se asienta el cómic es radical, y no tiene demasiados matices: nadie esta por encima de nadie, nadie puede dar ordenes a nadie y nadie tiene que ser un líder de nadie, anarquía en estado puro frente a un estado fascista en estado puro, la película por contra busca la lucha contra ese mismo estado fascista (no tan puro, o al menos no tan opresivo como el del cómic), pero lo hace no con el opuesto objetivo al mismo, esto es la anarquía, si no con la lucha de un pueblo por la libertad. En ese sentido V en el cómic no busca liberar a nadie que no sea el mismo de la opresión, no intenta ser un héroe, sus actos traerán como consecuencia el fin de un estado totalitario, algo que quiere solo en la medida que este trata de imponerse por encima de él mismo, el V cinematográfico se torna en héroe más convencional que busca con sus acciones y su sacrificio traer la libertad a su gente, convirtiéndole en una suerte de mesías, de líder libertario; la película no podría ser más opuesta al cómic aunque quisiera.

Sin embargo como decía la película no me parece mala y creo que el contraste con la obra de partida la hace funcionar muy bien de manera independiente, es cierto que falla estrepitosamente a la hora de mostrarnos el poder represor del estado, lo que podría restar fuerza a la rebelión de V, sin embargo si creo que hace funcionar la idea de que el pueblo puede levantarse contra un gobierno injusto, no como individualidad, si no como colectivo, lo que de nuevo crea una interesante diferencia con el cómic que hace que en definitiva estemos ante dos puntos de vista muy distintos frente a un mismo tema, la lucha por la libertad, pero una libertad entendida de maneras muy, muy distintas.

En ese aspecto si resulta curioso observar como, en lo que si parecen coincidir tanto el cómic como la película es en la justificación de la violencia (¿terrorista?) para obtener esa libertad frente a un estado opresor. Si uno mira la historia se puede dar cuenta de que, aunque existen ejemplos de revoluciones y luchas pacificas que incluso han tenido éxito, la mayoría no son así y el hombre aparece casi siempre como un animal violento, (no solo desde un punto de vista físico, claro esta) que solo puede cambiar de verdad ejerciendo la misma. Es una reflexión bastante dura, y la verdad es que no se realmente que pensar al respecto, pero enlazando con la situación actual, y con el símbolo en el que se ha tornado la mascara de V no puedo dejar de preguntarme, ¿puede haber cambios reales sin recurrir a la violencia?, me gustaría pensar que si, de hecho estoy convencido de que se puede hacer, como decía antes hay ejemplos de ello, sin embargo si es cierto que es un camino arduo y lleno de baches, veremos donde termina todo esto, de nosotros depende recuperar un poder que tal vez nunca debimos entregar.

lunes, 8 de agosto de 2011

Cosas veredes 5.0: Kirby, Príncipe Valiente, DC/Pda y Green Lantern.

Hace tiempo que no hago un post de esos “revoltijos” con varios temas de actualidad que me parecen interesantes, sorprendentemente en pleno agosto, hay varios asuntos de los que hoy me apetece escribir.

Tema Kirby: Muchas y muy diversas han sido las opiniones expresadas en torno a la reciente sentencia sobre el caso Kirby, opiniones que han hablado de lo jurídicamente irreprochable de la sentencia o de que esta legitima un sistema perverso donde el autor es ninguneado, casi reducido a la nada.

No creo que sea necesario decirlo a estas alturas, pero cuando hablamos de Marvel, en realidad hablamos de nada, un ente corporativo que no existe físicamente, una megacorporación de entretenimiento que se aprovecho de la creatividad de un grupo de autores geniales para construir un imperio, imperio legitimado ahora por una legalidad que sera muy legal (no lo se no soy jurista, pero todo indica que si), pero que moralmente es cuestionable, no ya a lo por el tema de a quien pertenecen los personajes (Kirby no los creo solo, al menos a la mayoría) si no por la absoluta falta de respeto y de sensibilidad de la editorial para con la figura clave de su éxito.

Sin embargo en todo esto hay dos cosas que me han molestado, primero que para defender a Kirby he leído ataques brutales contra Stan Lee, reduciendo su importancia a la nada, negando su cualidad de autor y convirtiéndolo poco menos que en un monstruo. Cierto es que Lee ha sabido moverse en el proceloso mundo de los negocios con mucha más habilidad y hasta mala hostia que Kirby, un trabajador nato y un artista irrepetible, pero obviamente no un hombre de negocios, cierto es que que Lee cae en contradicciones y “curiosos” olvidos, pero no lo es menos que el también es un autor, un hombre que configuro el Universo Marvel, si no en la misma medida que Kirby, si al menos con la suficiente relevancia como para que no se merezca ser tratado con este desprecio.

El segundo punto que me ha resultado, molesto, injusto y hasta demagógico, es que ahora de repente sin comerlo ni beberlo, aquellos de nosotros a los que nos gustan los cómics Marvel, aquellos que disfrutamos con las andanzas de tal o cual personaje somos los malos, los que hemos consentido que gente como Kirby lo hallá pasado mal, se nos califica de zombis descerebrados, y se nos acusa de contribuir a perpetuar un modelo de explotación, y no, lo siento pero no estoy de acuerdo. Que a mi me guste un personaje, que disfrute (ya no tanto como antes) con un universo de ficción con décadas de antigüedad y elaborado por cientos de manos y miles de historias, no significa que sea ciego a lo mal que Marvel (o DC, o casi cualquier gran empresa del estilo) ha tratado a gran parte de sus pilares fundamentales, son cosas muy distintas y creo que este tipo de actitudes contribuyen a crear la reacción contraria a lo que se pretende.

Príncipe Valiente: Ha sido salir una nueva edición del Príncipe Valiente para que la peña saltase al cuello y hablase de la maldad intrinseca que todo lo que saque Pda tiene por fuerza que poseer, ya que como todo buen aficionado a los cómics sabe, Pda es el mal, sin más.

Yo la verdad es que llevo años queriendo hacerme con una edición decente del Príncipe Valiente, la anterior edición de Pda era lamentable y la de Caldas se me sale del presupuesto, así que esta de ahora si tiene toda la pinta de ser una edición bastante digna. Precisamente a cuento de la edición de Caldas y su abrupta salida del circuito de las librerías especializadas en España, empezó gran parte de la mala fama planetaria con este tema.

No voy a entrar hoy en eso, ya que es un tema legal que no conozco en profundidad, pero si quisiera hablar de lo del supuesto carácter definitivo de la edición de Caldas. No pongo en duda el inmenso trabajo, casi artesanal de Caldas, ni su amor y conocimiento por Hal Foster y su obra, todo lo contrario, su esfuerzo es encomiable y digo de elogio pero....

Como sabrán todos aquellos que me lean habitualmente, yo soy un gran defensor de las Bibliotecas Marvel, la posibilidad de leer tanto material, de tantos personajes, con autores de tanto nivel y a un precio tan asequible, me parece algo único, sin embargo jamás me atrevería a calificarlas de “ediciones definitivas” (si es que algo así puede llegar a existir tan siquiera), entre otras cosas (tamaño), por la ausencia del color, y claro lo mismo me pasa con El Príncipe Valiente de Caldas, que podrá ser una edición extraordinaria, casi perfecta, pero siempre tendrá el matiz de estar incompleta, pienso que leer en blanco y negro algo que salió en color ni destruye ni desnaturaliza la lectura, ni de lejos, pero falta algo, la obra es disfrutable claro, pero es incompleta y eso por muchas explicaciones que se quieran dar sobre la mejor apreciación del trazo de Foster, la perdida de los colores o lo que sea, impide bajo mi punto de vista que El Príncipe Valiente de Caldas pueda ser calificado como de “edición definitiva”.

DC/Pda: Me entero por este comunicado que Pda ya no sacará DC a partir de Enero de 2012 si no que lo hará El Catálogo, y no se muy bien que pensar, siempre se ha sabido que entre El Catálogo y Pda hay una relación cuando menos especial, y hace apenas un años que Pda anuncio a bombo y platillo que renovaba su acuerdo con DC, así que, ¿que significa todo esto?, ¿es una cesión de derechos?, ¿es una subcontrata?, ¿seguirá sacando Pda los demás cómics que no sean de DC?. No se, es todo muy confuso, en todo caso y lo que es más relevante, esperemos que, como sucedió en la transición entre Pda y Panini con Marvel, esta sea suave y los lectores apenas si nos enteremos, (o ya puestos si nos enteramos que sea por una sorprendente bajada de precio, por pedir que no quede).

Green Lantern: Fui a ver la peli el otro día con mi colega Int, a él no le gusto nada, sin embargo a mi...A ver no es gran cosa, pero en realidad no creo que desentone tanto con lo que estamos viendo dentro de las pelis de supertipos últimamente, es decir no creo que sea peor, o al menos mucho peor que Thor o que Iron Man 2 y desde luego si pienso que es mejor, mucho mejor que cualquiera de las dos de Los 4 Fantásticos. En general me ha parecido una peli entretenida, me ha gustado como queda el traje de Lantern en la pantalla, y creo que como en casi todas estas pelis, peca de una total falta de personalidad (parece que las hacen con un molde) y de una ausencia de ambición muy notable, nada que no hayamos visto antes en un género cinematográfico donde las grandes obras se pueden contar con los dedos de una mano. Por eso si me ha sorprendido el furibundo (aunque con excepciones, claro) ataque a una peli que para mi no desentona demasiado con las cosas que esta sacando Marvel (la última de X-Men, que si me gusto mucho no es cosa de Marvel Studios), o tal vez lo más sorprendente sea el aplauso (tampoco generalizado) con el que se reciben las obras cinematográficas producidas por la antigua Casa de las Ideas.

viernes, 5 de agosto de 2011

Carnivále, destino y libre albedrío en la Gran Depresión Américana

Solo fueron dos temporadas de las seis inicialmente previstas, y es que incluso la HBO es esclava de los costes de producción, pero la serie creada por Daniel Knauf (co-guionista, junto a su hijo de una interesante etapa en Iron Man, y del fallido relanzamiento de Los Eternos), se ha transformado por méritos propios, en una serie de culto cuyos fans llegaron a colapsar a peticiones a la cadena para evitar su cancelación.

Más allá de las consideraciones acerca de la trama, los personajes y la enorme cantidad de referencias que contiene la serie, si Carnivále destaca por algo es por su cuidada ambientación, la fotografía y la dirección artística son las que dotan a la serie de esa entidad propia que la hacen realmente especial.

Con una estética sucia y lejos del glamour asociado tradicionalmente a las ferias ambulantes que van de ciudad en ciudad llevando su espectáculo, Carnivale ambientada en los años 30, en plena Gran Depresion  y transcurriendo en la América más profunda, nos muestra un país en crisis, donde las privaciones y la supervivencia están al orden del día. Los lugares por los que va pasando la feria bien podrían salir de La Mataza de Texas, son sitios desérticos, sin apenas vida y en los que, la poca que hay es tenebrosa y oscura, son lugares en los que la maldad y la decadencia casi se puede palpar en el ambiente, así en Carnivále, los distintos emplazamientos por los que pasara la feria se tornan en algo más que el sitio donde transcurre la acción, transformándose casi en personajes con entidad propia que contribuyen a acrecentar la permanente sensación de opresión.

La serie cuenta dos historias paralelas, destinadas a chocar antes o después, la historia de Ben Hawkins, un joven dotado de una asombrosa habilidad que intenta ocultar por encima de todo, ya que la ve como una maldición y la de Justin Crowe un reverendo metodista que se encuentra en el momento más débil de su fe, hasta que descubre una habilidad que le hace creer de nuevo, aunque al principio no sabe bien en que.

Carnivále, se centra ante todo en la dicotomía entre el destino y el libre albedrío, quedando la posibilidad real de elegir cuestionada, cuando acontecimientos previamente orquestados parecen fluir en una dirección clara....pero el ser humano es complejo y no todo puede ser previsto de antemano, con multitud de referencias bíblicas y míticas, la serie juega con la presencia de la magia y lo sobrenatural, para narrar un arquetipico combate entre el bien y el mal en sus esencias casi más puras.

Concebida inicialmente para durar seis temporadas estructuradas en tres libros, la serie sufrió la cancelación prematura, ante lo elevado del coste de su producción, lo que llevo a la cadena a poder asegurar como mucho una tercera temporada, así, ante la posibilidad de, aún dejando algún frente abierto (aunque la trama central si se concluyo), cerrar al menos el primer libro, se opto acabar en esta segunda temporada antes de correr el riesgo de dejar a medias el segundo libro, en todo caso Knauf ha prometido que intentará contar todo lo que quería contar de una forma u otra, esperemos que lo consiga.

Parecía claro que una serie tan oscura y compleja lo iba a tener muy difícil, pero al menos desde un primer momento recibió el apoyo mayoritario de la critica, y contó con un muy fiel grupo de seguidores, que pese a no poder evitar su cancelación, si consiguieron que Carnivále se convirtiera en una serie culto y muy valorada por su calidad y atrevimiento, sin duda sus dos únicas temporadas son un producto de gran calidad al más puro estilo de lo mejor de la HBO, siendo una de sus series más conseguidas, y eso tratandose del canal que se trata ya es mucho.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Marvel, mis etapas preferidas y III.

Último post dedicado a las etapas que más me gustan de los principales personajes de la Marvel, hoy con los tres grandes grupos con los que cuenta la editorial.


Los 4 Fantásticos: Hablar de Los 4 Fantásticos es sinónimo de hablar de Stan Lee y Jack Kirby, su colaboración de más de cien números supuso una autentica revolución para el cómic de superhéroes, una colaboración donde Kirby aporto la grandeza, el genio, la fantasía y la imaginación desbordada, y donde Lee humanizo como nunca a los superhéroes, esta claro que no toda la etapa es igual de buena, no puede serlo, sin embargo su “tronco central”, con la Trilogía de Galactus, Silver Surfer, Los Inhumanos, Pantera Negra, La Zona Negativa...sigue siendo a día de hoy un autentico referente del género y una etapa que en cuanto a creatividad y fuerza es casi insuperable.

Con todo no esta etapa mi favorita, y es que aunque mucho menos creativa y tal vez incluso menos “poderosa” por llamarlo de alguna manera, lo cierto es que conecto mucho más con el trabajo de John Byrne en los 80, Byrne inicio su estancia con un “back to basics” en toda regla, recuperando el espirito de Kirby y Lee, para finalmente hacer crecer a los personajes y transformarlos en suyos, algo muy, muy difícil de hacer teniendo en cuenta lo que tenían detrás.

Más allá de estas dos etapas no hay ninguna otra que me resulte llamativa, lo que siguió a la marcha de Lee y Kirby cumplió con dignidad y aunque hay cómics de gran nivel ninguno me parece especialmente memorable, la etapa de Steve Englehart me parece muy, muy floja, la de DeFalco y Ryan no esta mal pero esta muy lejos de las dos grandes etapas de la colección, y desde Heroes Return ninguna etapa (Claremont/Larroca, Pacheco/Marín, Waid/Varios, Straczynski/Mckone o Millar/Hitch) me ha parecido especialmente notable, descontando tal vez el arranque del trabajo de Waid con Weringo, que empezó realmente bien para luego perderse en la nada, no estoy leyendo en actual trabajo de Hickman que tan buenas criticas esta recibiendo, pero es que realmente no siento con estos personajes la misma conexión que con, por ejemplo, los X-Men y me ha sido mucho más fácil dejarlos.


Los Vengadores: Muchas y muy variadas han sido las etapas de Los Vengadores que merece la pena reseñar, pero centrándome en mis etapas favoritas, y aún reconociendo el merito de los primeros números de Lee y Kirby, o el descomunal trabajo de Roy Thomas que convirtió al grupo en lo que es, personalmente me quedaría con las siguientes etapas: el trabajo de Steve Englehart, colaborando con diversos autores como Bob Brown, George Pérez o los hermanos Sal y John Buscema, sagas como el crossover con Los Defensores, la Saga de la Madonna Celestial o la de la Contratierra me parecen simplemente brillantes y que van a la esencia de lo que en verdad son Los Vengadores.

Otra etapa realmente gloriosa y que ahora esta recopilando Panini en el formato Marvel Gold, es la de Roger Stern en la colaboración con dibujantes como Bob Hall o John Buscema, en plenos 80 y con sagas tan míticas como Los Señores del Mal o la creación de los Vengadores Costa Oeste, esta etapa sigue siendo a día de hoy un referente no solo de la colección si no de todo el Universo Marvel.

También y ya en los 90 creo que es remarcable mencionar el trabajo de Bob Harras con autores como Steve Epting, que con sagas como el ciclo de Proctor o Operación Tormenta Galáctica supo mantener el nivel de epicidad, conflicto y grandeza que se espera de Los Vengadores.

En épocas más recientes cabe destacar la colaboración entre Kurt Busiek y George Pérez hasta la magnifica y quintaesencial Ultron Ilimitado, una etapa que recupero la grandeza del grupo y sus raíces cuando más falta hacía tras el desastre de La Encrucijada y Heroes Reborn.

Por encima de todas estas etapas, situaría sin lugar a la duda el trabajo de Jim Shooter (ayudado en los guiones por David Micheline ya al final) con dibujantes como George Pérez o John Byrne, sagas como el enfrentamiento con Ultron, La Trilogía de Nefaria o la Saga de Korvac son simplemente obras maestras del cómic de superhéroes, sin más, un autentico espectáculo en todos los sentidos y una de las lecturas que más he disfrutado.


La Patrulla X: No voy a ser demasiado original aquí, ni creo que como en el caso de Los Vengadores o de Spider-man, se pueda soltar una retahíla de etapas de gran nivel, entre las que una destaque más que otra por criterios más personales que otra cosa, en el caso de La Patrulla X, creo que indiscutiblemente todo lo que ha llegado a ser el grupo parte de la etapa de Claremont, Cokrun y Byrne, ahí esta todo, sin discusión, después han venido cosas buenas (la mayoría del trabajo posterior de Claremont con diversos dibujantes antes de su primera marcha, el trabajo de Alan Davis en los 90) o muy buenas (Morrison, aunque curiosamente en una serie secundaria, no en Uncanny X-Men), pero La Patrulla X ES la etapa Claremont, Cokrun y Byrne, todo lo demás crece a partir de ahí, una etapa que en sagas puntuales como la de Proteus, la Saga de Fénix Oscura o Días del Futuro Pasado se sitúa entre lo más grande que ha dado nunca el género.

lunes, 1 de agosto de 2011

Jack, de las Fábulas, se acabo lo que se daba.

Tras 50 entregas (9 tomos en España) llega a su fin el principal (que no único) spin-off de ese buque insignia del Vertigo actual (un sello por otra parte cada vez más debilitado) que es Fábulas, y lo hace como no podía ser de otra manera...a lo burro.

Jack empezó siendo una serie, fresca, divertida y desenfada que contrastaba bastante con la gravedad tan habitual en el sello (y en la serie madre, claro), los primeros números resultaban la mar de simpáticos, con un personaje principal que era un autentico cabronazo lleno de ego, pero un cabronazo con todas las ley, nada del típico duro malencarado con pinta de cínico, pero de buen corazón en el fondo, Jack era egoísta hasta limites insospechables, hiriente, mentiroso y manipulador, lo más jodido era que además se creía sus propias mentiras, y se veía a si mismo como un autentico héroe al que los demás envidiaban.

El problema claro empezó pronto, cuando se vio que era realmente muy difícil trabajar con un personaje así, o al menos hacerlo de forma regular, una cosa era tenerlo danzando por Fábulas donde era el caos en persona y siempre generaba situaciones que los demás habían de resolver, o en los primeros números de la serie donde su actitud y forma de ver la vida daba mucho juego, sin embargo a medida que avanzaba la colección, esta se iba metiendo en un callejón sin salida, lo que por otra parte parece estar pasando en la serie madre tras los magníficos primeros 75 números, pero eso es otra historia.

Aunque los guionistas Bill Willingham y Matt Sturges, crearon una potente red de secundarios y una subtrama bastante interesante (con los literales, seres de gran poder capaces incluso de reescribir la historia..literalmente), cuando todo esto se resolvió en un crossover un tanto descafeinado con Fábulas, la serie se quedo sin su principal sustento.

A partir de ese momento y sin saber muy bien por donde tirar, la colección pego un brusco giro cuando Jack sufrió una transformación radical y su hijo, este si un héroe de tomo y lomo (en el sentido más puro, romántico...e ingenuo del concepto) que trataba de diferenciarse lo máximo posible de su padre, se hizo con el protagonismo, se pasaron a contar entonces aventuras de corte más clásico (con continuos guiños, y algún detalle de mala leche que otro) que mezclaban fantasía heroica con ciencia ficción, pero que pese a las buenas intenciones, la cosa no parecían ir a ninguna parte.

Con este panorama llegamos al final, recopilado en un tomo llamado adecuadamente “Fin”, y es que pocas veces un titulo ha sido más literal, la historia además de narrar el esperado (y violento) reencuentro entre Jack y su hijo, prepara una de las mayores escabechinas jamás vistas en un cómic de estas características.

Lo más curioso, es que este tomo recupera en gran medida el espíritu con el que se inicio la colección, creando una historia divertida, donde hasta la violencia, por irreal, parece más una broma que otra cosa, y con una final que recuerda a la relación de Constantine con el Infierno, todo un guiño sin duda a la colección más longeva de Vertigo.

Dibuja Tony Akins habitual por estas lides, su estilo bastante dinámico, aunque nada espectacular, tiene un cierto tono caricaturesco que pega bastante bien con el tono de una colección cuyo balance final es con todo positivo, desde luego esta lejos de situarse entre lo mejor que ha ofrecido un sello que por desgracia cada vez parece más en decadencia, sin embargo hemos asistido a unos cómics honestos, ya que casi siempre dan lo que prometen: una lectura amena y divertida con la que pasar un buen rato entretenido, que tampoco es poco oigan.