lunes, 30 de mayo de 2011

De World War Hulk a World War Hulks: Tres años de coloso esmeralda.

Finaliza en España el actual volumen de Hulk en su número 32, volumen que se inició con el relanzamiento que para el coloso esmeralda supuso el fin de World War Hulk y que concluye ahora con el fin de World War Hulks y la sensación de un ciclo cerrado.

No pintaban muy bien las cosas para Hulk tras el fin de World War Hulk, el evento había sido todo un éxito, tanto a nivel de critica, como de ventas, sin embargo su principal responsable, el guionista Greg Pak era sorprendentemente apartado de la colección.

Pak autor que había conseguido situar de nuevo al personaje en primer plano, algo que no se veía casi desde la larga y celebrada etapa de Peter David (con la posible excepción de la hoy ya denostada, época de Bruce Jones) llevaba un tiempo escribiendo con bastante fortuna al personaje, la nada original, pero épica Planet Hulk había sido un exitazo, y su consecuencia más inmediata, la mentada World War Hulk también, todo hacía suponer que tras el fin de esta, Pak seguiría al frente de la colección, por desgracia no fue así.

Con el personaje en un momento álgido y de cara a darle aún más protagonismo mediático, Marvel relanzo la colección con un nuevo número 1, al frente del cual se situaron dos estrellas, Jeph Loeb (por algún extraño motivo sinónimo de ventas) y Ed McGuinness; el dibujante con su espectacular estilo, claro y limpio caracterizado por su personajes “masivos” parecía destinado a dibujar Hulk, el guionista....el guionista es otra historia.

Con su habitual habilidad para rodearse de los talentos más demandados al dibujo, Loeb demostraba una vez que solo tiene una historia que contar, en esta caso aparece un nuevo personaje (el Hulk Rojo, Rulk para los amigos) que nadie sabe quien es y que nada más llegar prepara una escabechina venciendo a todos los héroes (lamentable su combate con Thor) y derrotando al mismísimo Hulk, (al absorber su poder e impedir que Banner pueda volver a transformarse) por quien profesa un odio atroz.

De nuevo Loeb juega al misterio, las pistas falsas y demás galería de recursos ya usados en Silencio o en El Largo Halloween están una vez más presentes aquí, todo con el objetivo de que el lector entre en el juego de “¿quién es Rulk?” sin darle eso si, las herramientas necesarias para que lo pueda resolver; a esto se añade el que otra vez estamos ante un Loeb que usa personajes fuera de contexto (Elektra, Punisher) o que los maltrata (Thor) solo para justificar su historia.

La colección iba camino del desastre más absoluto (y eso que cuando McGuinness no estaba, a Loeb le ponían gente del talento de Arthur Adams o Frank Cho, pero ni por esas) cuando aparece Pak al rescate, aprovechado que la suma de los distintos volúmenes de Hulk daban la mágica cifra de 600, Marvel renumera la colección dando a Pak (primero acompañado de Ariel Olivetti luego del magnifico Paul Pelletier) los guiones de la misma y dejando que Loeb siguiera contando lo de Rulk en su propia colección.

Pak hasta entonces había seguido vinculado al “Hulkverso” al narrar las desventuras de Skaar, el hijo que Hulk tuvo con Caeira, y que culpaba a su padre de la muerte de su madre, (suceso responsable del desencadenamiento en su momento de World War Hulk) ahora en la Tierra se entrena para la batalla final con Hulk contando con la ayuda de un Bruce Banner consciente de que aunque en ese momento había perdido la capacidad de transformarse en Hulk, este terminará volviendo antes o después como siempre hacía.

La llegada de Pak aporta nuevo aire a la franquicia, y aunque Loeb sigue liando la madeja, hay piezas que poco a poco empiezan a encajar lo que cristalizará en dos grandes eventos: La Caída de los Hulks y World War Hulks.

Con la presencia de Skaar, Rulk, el Doctor Samson, Hulka, la transformación de Rick Jones en suerte de Abominación bienintencionada, y la llegada de una Hulka roja (cosas de Loeb) teníamos una impresionante y poderosa “Hulkfamily” con la que jugar, pero ¿de donde habían salido?, La Caída de los Hulks empieza a responder preguntas.

Sorprendentemente, La Caída de los Hulks resulta ser una muy entretenida historia, Loeb y Pak consiguen complementarse para contar una historia de conspiraciones con décadas de antigüedad que empieza a mostrar un terreno de juego mucho más grande de lo que pueda parecer, Rulk que de marioneta quiere pasar a titiritero busca la colaboración del odiado Banner que tiene que lidiar con el entrenamiento de su poderoso y violento hijo mientras trata de zafarse de la influencia de sus enemigos en la sombra a la vez que busca adelantarse a los pasos de un Rulk que pretende exactamente lo mismo, la sorprendente conclusión del evento, con la aplastante derrota de Rulk y Banner nos lleva a World War Hulks que de nuevo esta a la altura de las, ahora si, elevadas expectativas.

World War Hulks, da respuestas a prácticamente todas las preguntas planteadas en la etapa, ¿quién es Rulk?, ¿qué pretende?, ¿quién es la Hulka Roja?, ¿por qué Rick Jones ha sido transformado?, Loeb con desconocida habilidad y acierto consigue que todo encaje bastante bien, hay que forzar un poco las cosas, pero encaja, esto no oculta la evidente mediocridad del global de su trabajo, pero al menos el hombre sabe concluir su etapa con acierto.

Claro que en esto tiene mucho que ver Pak, solo hay que observar la tremenda diferencia con la que ambos autores enfocan los dos grandes combates finales de la saga, pese a todo el bagaje emocional que implica el combate entre Hulk y Rulk (siendo este quien termina siendo al final), Loeb se limita a dejar que McGuinness coreografié un tan espectacular como vacuo combate meramente físico entre ambos, no es el caso de Pak, allí Pelletier hace un magnifico trabajo también a nivel visual para narrarnos la lucha entre Skaar y Hulk, pero, el guionista aprovecha la jugada para enlazar con el tortuoso pasado de Banner y su relación con su padre maltratador, recordando así dos de las mejores etapas del personaje, las de Bill Mantlo y Peter David y haciendo que de paso el combate transcienda lo físico llegando al terreno más personal de dos personajes marcados por infancias destrozadas.

World War Hulks, supone una magnifica saga que pone broche de oro a una etapa que nació tocada pero que se cierra permitiendo al personaje central dar un paso adelante en su trayectoria y despejando un camino lleno de posibilidades al frente de las cuales, al menos de momento, seguirá Pak, yo al menos estaré allí para leerlo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Misfits, crónicas de una generación.

Vendida como Héroes a la inglesa, Misfits a lo largo de sus dos breves temporadas (apenas 13 episodios entre ambas) ha demostrado ser una cosa muy distinta.

Cinco jóvenes obligados a hacer servicios comunitarios por diferentes delitos se ven afectados por una misteriosa tormenta que les dota de extraños poderes.

Visto así, si podíamos estar ante una suerte de Héroes con marcado carácter británico, pero la serie tomo ya desde el principio caminos muy distintos; bajo la pátina de serie formula en la que en cada episodio aparece alguien afectado por la tormenta que cataliza la trama, pero con una interesante y adictiva historia de fondo, Misfits se centro pronto mas (al menos su primera temporada) en el retrato de una generación si futuro y sin demasiadas esperanzas de tenerlo.

Paradigmático en este aspecto resulta el brillante discurso final de Nathan (autentica estrella del show) en el último capitulo de la primera temporada: “lo teníamos todo, la cagamos más y mejor que cualquier generación anterior, ¡éramos tan hermosos!”, toda una declaración de intenciones que va a la esencia misma de una de las series más políticamente incorrectas de los últimos tiempos.

A lo largo de su asombrosa primera temporada, la serie crece episodio a episodio, no juzga ni busca que nadie juzgue a sus protagonistas los muestra simplemente como son, sin paños calientes, no estamos pues ante una serie típica de adolescentes que sufren y aman para al final aprender a ser mejores, los Misfits son reales, te los crees del primero al último y esa es su gran baza, si a esto unimos una magnifica banda sonora (que además se usa para narrar, de nuevo tenemos un ejemplo claro en este aspecto en el último episodio), unos actores acertadísimos y una puesta en escena sucia y desinhibida, damos con un producto de primer nivel que explica el porque de un fenómeno que no ha hecho más que crecer en la red.

La segunda temporada es otra cosa, con un tono genérico mucho más marcado (aquí por momentos si llega a ser Héroes al inglesa) y con la formula puesta en primer plano sin que haya una historia detrás que otorgue una visión de conjunto, la segunda temporada de Misfits conserva la garra y el carácter de sus personajes, pero pierda casi todo lo demás, su incorrección política sigue, pero más en el lenguaje de los protagonistas que en otra cosa, la serie deja de lado el retrato generacional y se centra solo en las partes más cómicas que en la primera temporada estaban de fondo para construir un discurso.

La serie por supuesto se resiente, y eso que al ser solo siete episodios apenas si tiene tiempo de hacerlo, no estamos ya ante el reflejo de unos jóvenes sin salida como ante una comedia llena de humor negro y escatológico con poderes de por medio, al menos siendo así el caso esta segunda temporada cumple su función: es tremendamente divertida y aunque ha perdido la carga de profundidad de al primera Misfits sigue siendo una serie que merece la pena ver.

Se ha anunciado ya la tercera temporada (sin Nathan al parecer, un golpe muy duro sin duda), y yo la espero con ganas sobre todo por ver como consiguen reinventar una idea que tras la magnifica primera temporada ya no parecía dar más de si, el camino más fácil sería simplemente seguir lo trazado por la segunda temporada, pero tengo esperanzas de que si la primera y la segunda son tan distintas entre si, la tercera lo sea igual con respecto a sus predecoras.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Historia de un hombre sin miedo especial: El Daredevil de Andy Diggle y Roberto De La Torre I.

El reto de suceder a Ed Brubaker y Michael Lark era difícil, no tanto por la calidad de la etapa, por desgracia bastante escasa, si no por como había acabado la misma, con un estatus totalmente desconocido para el hombre sin miedo.

A lo largo de su historia Daredevil ha tenido etapas muy marcadas en las que los que llegaban después de ellas tenían muy difícil continuar narrando la vida del personaje, le sucedió a Denny O'Neil tras el fin de la primera etapa Miller donde tras la brillante Ruleta apenas si había nada más que decir sobre el hombre sin miedo, O´Neil profesional donde los haya salió como pudo del paso, ignorando en gran medida lo que de fin tenia la etapa de Miller y tirando para adelante con aventuras más o menos intrascendentes, si su etapa es recordada por algo es por la llegada a los lápices de David Mazzuchelli, llamado a dibujar la mejor historia del personaje bajo guiones otra vez de Miller.

De nuevo el sucesor de Miller lo tenía muy difícil para seguir adelante, si en Ruleta había dejado acabado al personaje, en Born Again lo completo, Matt Murdock ya no necesitaba a Daredevil podría seguir adelante sin él, pero claro el espectáculo debía continuar....por suerte en este caso, Ann Nocenti uniría pronto sus fuerzas a John Romita Jr. para firmar una de las más brillantes etapas del personaje, teniendo eso si que ignorara las consecuencias “espirituales” por así decirlo de Born Again.

No sería hasta la marcha de Bendis y Maleev cuando la colección volvió a quedar en un punto que hacía muy difícil la labor de sus sucesores, la diferencia aquí es que no se llego a este punto por que se cerraran de manera más o menos evidente las aventuras del personaje, más bien al contrario, la etapa acabo con Matt Murdock en la cárcel, su identidad secreta en peligro y su vida destrozada.

Brubaker y Lark firmaron lo mejor de su, a la postre decepcionante etapa, en la salida del nudo gordiano planteado por Bendis y decidieron dejar a sus sucesores (en lo que Brubaker califico del “reto de Daredevil) una situación igual de compleja a la que ellos se encontraron al llegar: Daredevil había perdido a todos sus aliados y se encontraba al frente de la organización que hasta hace no tanto era uno de sus principales enemigos: La Mano.

Los encargados de afrontar este reto fueron el británico Andy Diggle a los guiones y el español Roberto De La Torre a los lápices, el primero se había hecho con un bien merecido prestigio por su labor en series Vertigo como la trepidante Los Perdedores o su sólida etapa en la mítica Hellblazer, pasando pronto al más lucrativo negocio de los superhéroes donde además de trabajar en Batman ha realizado múltiples proyectos en Marvel, como una decepcionante serie limitada de Bullseye o un buen trabajo en los Thunderbolts, el segundo cuenta ya con una respetable carrera en el mercado americano, con trabajos en series como Thunderbolts, Iron Man o Ms Mavel, su estilo de marcado carácter realista, pero de clara capacidad narrativa, parece adaptarse como un guante a Daredevil.

Esta etapa, que se presumía larga e interesante ha quedado sin embargo marcada a fuego por la imposición editorial, de transformar las ideas de Diggle sobre Daredevil en La Mano en un megacrossover que reúna la plana mayor de los héroes “urbanos” de la casa, así la colaboración entre ambos autores apenas si llega a los Daredevil USA 501-512, lo que teniendo en cuenta que los números 505-512 (enmarcados en su mayoría ya directamente en el evento) cuentan con la colaboración en los guiones de Antony Johnston reducen en mucho la entidad de la etapa, esto tiene otros matices, negativos en el caso de De la Torre que no será el autor de los números 505-508, 510 y 512 USA siendo realizados por el mucho menos interesante Marco Checchetto el cual colabora además ya en el 503 reduciendo la labor del español a apenas siete números; positiva en el caso del guionista, que además de los 12 números de la serie regular escribe el especial que marca el nacimiento de la etapa, los cinco números que dura Tierra de Sombras y los cuatro de la serie limitada Daredevil: Reborn, que todo hace indicar que acaba con este estúpido “reto Daredevil dejando vía libre al relanzamiento de la colección en lo que será su tercer volumen en los USA de manos de Mark Waid, Marcos Martín y Paolo Rivera.

Entrando en la etapa en si (publicada en España en los tomos 100% Marvel Reinado Oscuro: La Lista, que recopila todos los especiales de ese enfoque incluido el de Daredevil, y el 100% Marvel Daredevil 1), decíamos antes que esta se habría con en especial, en concreto con el one shot Daredevil: The List, donde Diggle une sus fuerzas con el futuro dibujante de Tierra de Sombras, Billy Tan. La historia enmarcada en pleno Reinado Oscuro de Norman Osborn se centra en el ataque de este contra un Daredevil al que ve como un peligroso enemigo debido a su nueva base de poder obtenida por su alianza con La Mano, el ataque tiene su figura central en Bullseye, miembro de sus particulares Vengadores (bajo la identidad de Ojo de Halcón), que provoca tal masacre en las calles de la Cocina del Infierno (volando un edificio con 107 personas dentro) que radicaliza la postura de Daredevil tornándose en juez y jurado al detener y encerrar en su propia prisión a los miembros de H.A.M.M.E.R, cuerpo militar de elite de Osborn.

Tras este especial, Diggle retoma el camino marcado por Brubaker, y con un muy acertado De La Torre (la racha gráfica del personaje es impresionante, tanto Maleev, como Lark, como De La Torre son excelentes dibujantes) y menos acertado Checchetto, va poco a poco asentado la figura de Daredevil como líder de la secta japonesa, usa para ello la plana mayor de los secundarios explotados en la anterior etapa, así tenemos a la nueva Tigre Blanco y Tarántula Negra como lugartenientes, al Maestro Izo como titiritero desde fuera de los planes de Murdock, a Dakota y a Foggy como amigos desesperados por encontrarle y a Fisk y Lady Bullseye como enemigos en las sombra esperando su oportunidad.

Diggle no es original, ni si quiera lo intenta, si como decíamos su trabajo parte (no podía ser de otra manera) de lo que le deja Brubaker en ningún momento intenta llevarlo a su terreno, con Daredevil al frente de La Mano, ¿cuál es el camino más lógico y coherente?, justamente el que toma Diggle: Daredevil intenta transformar a la secta en una fuerza del bien, desoyendo los consejos de Izo sobre destruirla desde dentro (algo que no olvidemos en su momento ya intento sin mucho éxito Elektra), el como va a acabar esto se intuye desde lejos y más teniendo en cuenta como Diggle nos muestra explícitamente, como los principales miembros del consejo interior de la secta conspiran para usar a Matt para sus propios fines.

Así de nuevo tenemos a Matt atrapado entre fuerzas que no controla incapaz de hacer nada al respecto, destrozado (de nuevo) psicológicamente y alejado del personaje fuerte y seguro de si mismo que teníamos no ya tras el fin de Born Again si no en la mucho más cercana etapa de Bendis y Maleev, Daredevil lejos de ser el protagonista de su propia serie se antoja más en espectador patidifuso de unos acontecimientos que le desbordan.

No es que Diggle haga un mal trabajo, es que simplemente hace lo que se espera, ni más ni menos, no estamos ante comics con personalidad propia, con un estilo marcado si no que estamos ante el inicio de un elaborado plan editorial para relanzar por enésima vez el personaje, un plan ejecutado con profesionalidad pero sin personalidad por su escriba, un Andy Diggle que ha demostrado varias veces que sabe hacerlo mucho mejor de lo que aquí le dejan, aunque tal vez la clave sea esa, Diggle no va más allá porque no puede, simplemente no se lo permiten.

lunes, 23 de mayo de 2011

La odisea del coleccionista: “Mis Comis” actuales. Tomos II.

Ultimo post dedicado a mis colecciones actuales con el segundo de los post centrado en los tomos que compro regularmente.


Buffy, la 8ª temporada: Apenas si queda un tomo para acabarla y bueno el balance no puede ser demasiado positivo, del sin fin de prestigiosos guionistas que han pasado por aquí nadie (ni el propio Whedon) ha sabido captar la magia que tenía la serie de televisión, por su parte el dibujo de George Jeanty, plano, con escasa habilidad narrativa y poco expresivo tampoco es que haya ayudado demasiado, en definitiva y en espera de ver como acaba de momento la cosa ha sido decepcionante, muy decepcionante.


Ex Machina: Esta serie, a la que también le queda apenas si un tomo para acabar, empezó muy fuerte, Brian K. Vaughan era uno de los guionistas de moda gracias a obras como esta misma, Y, el último hombre o Runaways, y Tony Harris el dibujante era el lápiz detrás de la multipremiada y exitosa Starman, hoy casi 50 números después el balance no es tan positivo. La idea de partida, una especie de superhéroe, metido en el mundo “real” que consigue la alcaldía de New York, era interesante y al principió se le sacaba bastante jugo, poco a poco, Vaughan fue bajando el nivel (tal vez más interesado en sus proyectos televisivos) y ahora tras comics que han rozado el ridículo (como todo lo relacionado con la visita al Papa) la historia se acerca a su conclusión dejando la sensación de que podía ser mucho más de lo que ha terminado siendo.


Astro City: Norma tardó en decidirse, pero ahora ha cogido tal ritmo que apenas si queda un tomo con material inédito (tomo ya anunciado por cierto), lo que esta bien, a esta serie le tenía muchas ganas, en su momento me perdí la grapa y apenas sí había leído dos tomos (Vida en la gran ciudad, y Héroes locales), me encantaron y ahora el tener la oportunidad de leer la obra completa no ha hecho más que reafirmarme, Astro City es uno de los mejores comics que sigo a día de hoy, con ese toque tan especial que tiene Busiek para mostrarnos las cotidianidad de los héroes y su influencia en la vida de personas anónimas, con un trabajo sólido y a la altura de Brent Anderson y con unos diseños y portadas magnificas de Alex Ross, Astro City es una colección que merece muy mucho la pena.


The Boys: Si algo he observado en las obras de Ennis, es que gana mucho leídas en su conjunto, no es que leídas tomo a tomo (ahora que lo pienso creo que nunca he leído a Ennis en grapa) sean malas ni mucho menos, pero si es cierto que en su conjunto es cuando te das cuenta de lo que el irlandés quería construir y como lo va haciendo poco a poco. Con The Boys tengo también ese sensación, en ella Ennis toca sus temas habituales, la amistad, la religión como mecanismo de control, la manipulación, el humor negro, negrísimo o el abuso de poder (ya sea de supertipos, de megacorporaciones o de gobiernos enteros) están presentes en una colección que tal vez sea la más escatológica y directa de este talentoso guionista. De momento sin embargo y en espera de sea evaluación global que solo se podrá hacer cuando concluya la colección, The Boys no me parece que este a la altura de obras como Predicador, Hitman o Punisher Max, algo en lo que también influye unos lápices Darick Robertson no muy afortunados.


Criminal/Incognito: Las dos series del dúo Ed Brubaker/Sean Philips para el sello Icon de Marvel (de nuevo una suerte de Vertigo marvelita) son buenas muy buenas, en realidad de Incógnito solo ha salido un tomo, más que suficiente para ver que los creadores de esa obra maestra que es Sleeper siguen siendo una de las mejores parejas creativas de nuestro tiempo. Criminal, por su parte, aunque de salida sumamente irregular, nos trae el más clásico género negro, alejado del postmodernismo de 100 Balas y del contexto diferencial de Scalped. Como digo magnificas ambas, uno desearía ver a Bru más en estas series y no tanto con los supertipos Marvel, donde empieza a dar claras muestras de agotamiento en el Capitán América y no ha estado a la altura en otras proyectos (Daredevil o Patrulla X).


Cerebus: Solo ha salido un tomo pero ya espero con ansias el segundo, no en vano el primero fue de lo mejor que leí el año pasado, se comenta que con el paso del tiempo a Dave Sim se le irá la olla, pero bueno no parece que sea el caso de Iglesia y Estado que son los dos siguientes tomos que asoman en el horizonte, espero que pronto tengamos noticias de su salida al mercado tras haber sido pospuesta la salida del primero de ellos anunciado en principio para abril.


Invencible: Aleta/Dolmen las esta sacando de manera muy irregular y con un claro retraso con respecto a la edición USA, (es España el último tomo incluía hasta el 59 y allí ya va por el 78) lo que fastidia bastante ya que estamos (junto al Batman de Morrison) ante el comic de superhéroes puro (en este sentido Astro City sería otra cosa, una visión más desde fuera de los superhéroes) más interesante que a día de hoy estoy leyendo, Robert Kirkman sigue evolucionado al personaje, sin miedo a crecer y Ryan Ottley mejora número a número, deseando estoy el siguiente tomo.


Los Muertos Vivientes: Se me había olvidado incluir esta colección de Robert Kirkman y Charlie Adlard dentro de las que sigo a día de hoy, que fallo, bueno la colección no ha vuelto a alcanzar nunca la maestría de los cuatro primeros tomos que podrían ser una obra cerrada en si mismos, pero aún así mantiene un nivel muy alto que hace que pese a mostrar algún síntoma de agotamiento sea de lo mejor que se puede leer hoy en día dentro del comic comercial americano.


Factor X: Acaba de ser cancelada hace muy poco en nuestro país y se ha anunciado su paso a tomos el primero de los cuales esta previsto para septiembre. Con el Factor X de Peter David (y un sin fin de dibujantes, siendo este uno de sus principales problemas, a ver si le ponen un dibujante regular de una vez), estamos ante una de las pocas series mutantes actuales con personalidad propia, mezclando noir, superhéroes, humor socarrón, arqueología en la continuidad y manejando con enorme acierto los mutantes que nadie parece querer, David ha conseguido encontrar su propio camino alejándose incluso de los continuos crossovers de la franquicia donde esta enmarcando y continua escribiendo (y ya van más de 50 números) una de las mejores series Marvel de la actualidad.


Daredevil: No podía faltar, obviamente, no voy a decir demasiado de la etapa actual ya que esta misma semana caerá por aquí un post sobre el pre-Shadowland mientras que supongo que leeré esta saga a lo largo de la semana también, solo decir si acaso que es una pena que después de casi 120 números seguidos en grapa (la etapa más larga de la historia del personaje en nuestro país) la serie haya pasado a tomo, y además a tomo caro, lo que decía una lastima.

Bueno y esto es todo, bueno casi, quedan por mencionar Los Seis Secretos, que sin embargo Pda parece haber cancelado (o esta planteándose hacerlo), una lastima ya que es una buena colección de superhéroes, y dos series DC que empiezan este mes, Flash personaje que me gusta mucho (bueno me gusta Wally West, pero vaya, le daremos una oportunidad a Barry) y Generación Perdida, que no iba a pillar pero que al enterarme que solo son tres tomos caerá, como aún no las he leído no puedo decir mucho de ellas.

viernes, 20 de mayo de 2011

La odisea del coleccionista: “Mis Comis” actuales: Tomos I.

Primero de los dos post de los tomos de dispersa de regularidad que colecciono hoy en día, empezamos por los del sello Vertigo.


Hellblazer: A nivel actual la etapa de Peter Milligan (acompañado por un sin fin de dibujantes donde destaca la presencia semi regular de Giuseppe Camuncoli así como unos números del gran Simon Bisley) me esta pareciendo floja, la más floja de las ultimas que ha tenido el personaje (al nivel más o menos de la breve estancia de Denise Mina) no esta aportando gran cosa al personaje y mantiene un enfoque conservador para con el mismo, parecido al que adoptará Mike Carey pero sin la intensidad que supo imprimir aquel, en fin que a no ser que haya un cambio radical esta etapa no pasara a la historia. En cuanto a la recuperación por guionistas que esta haciendo Pda la etapa de Delano ya la tengo en prestigios así que paso, en realidad salvo números sueltos solo me quedaría la etapa de Paul Jenkins para tener más o menos todo del personaje, a ver si le toca el año que viene.


Fábulas: Pese a que Bill Willingham sigue a los guiones y a que Mark Buckingham continua saliéndose en los lápices, ¡como ha bajado el nivel tras el fin de la guerra entre el Imperio y Villa Fábula!, supongo que es el problema de tener un enfoque tan claro para una serie, esta estaba tan centrada en la guerra que una vez acabada parece que la colección ha perdido el rumbo, a lo mejor hubiera sido más inteligente acabar en el número 75 USA, el final hubiera sido algo decepcionante pero el balance general de la colección hubiera sido de notable alto rozando el sobresaliente, ahora…no se, pillare el próximo tomo que llega al 100 USA y decidiré si sigo o no.


Jack de las Fábulas: Con el propio Willingham (ayudado por Matt Sturges) a los guiones y con la presencia de múltiples dibujantes siendo Tony Akins el más habitual, la colección empezó siendo la mar de divertida y simpática lo que era un contraste que se agradecía con la habitual gravedad del sello, sin embargo poco a poco fue degenerando a base repetirse en exceso, el intento de reinventarla sin Jack no creo que haya funcionado, pero en fin solo queda un tomo así que la completare.


DMZ: Brian Wood y (sobre todo) Riccardo Burchielli siguen narrando la segunda guerra civil americana desde el punto de vista de un periodista atrapado en el fuego cruzado de la mal llamada Zona Desmilitarizada, la colección esta llegando a su fin y tal y como empezó estamos ante un buen cómic que apunta mucho más de lo que termina dando, no pasará a la historia como una de las mejores colecciones de Vertigo, pero si merece la pena.


Northlanders: Con guiones al igual que la anterior de Brian Wood y un dibujante distinto en cada saga, empezó mucho mejor de lo que ha seguido, la cierta frialdad que transmite el tratamiento del guionista ya palpable pero más entendible en DMZ resulta menos interesante en una colección cuyo interés varía en función de la saga que toque, todas ellas independientes entre si, no esta mal pero no mata.


Scalped: También a punto de acabar, este duro relato de genero negro a cargo de Jason Aaron y R.M Guera si entrará en el Olimpo de lo mejor del sello, y más ahora cuando es casi la única bandera de calidad superlativa que le queda a un sello en franca decadencia, puede que este condicionado por mi querencia por el genero negro pero este cómic es bueno, muy bueno, es curioso como las dos últimas obras del sello que más me han gustado (100 Balas y esta) pertenecen a un mismo genero y son sin embargo tan distintas en fondo y forma.


American Vampire: Creada por Scott Snyder y Rafael Alburquerque y con la colaboración estelar del mismísimo Stephen King (¿estoy en pecado mortal por ser esto lo único que he leído del autor del Maine?), de momento solo ha salido un tomo, así que la “colecciono” de esa manera, pero lo cierto es que me ha gustado bastante, la idea de fondo me parece interesante, los personajes están bien construidos y el dibujo es bueno, en espera de ver como sigue realmente puede tornarse en el nuevo estandarte del sello.


Unwritten: Con el equipo creativo de la prestigiosa Lucifer (Mike Carey y Peter Gross) me atraía mucho la idea, una conspiración literaria con siglos de existencia en la que los personajes de los libros y sus autores pueden (o no) tener fuerza y presencia en un mundo real cuyo control parece en juego, todo ello con una suerte de Harry Potter en medio que no es consciente de su verdadera identidad u orígenes. El primer tomo me gusto mucho, en especial el último número en el incluido, el precio que Pda puso al segundo tomo hizo que me alejara, pero en un par de meses después, en una visita a la librería donde no había nada que pillar vi el tomo expuesto en una estantería lo compre para tener algo que leer, me gusto mucho, y he decidido seguir con la colección, de momento no me arrepiento.

jueves, 19 de mayo de 2011

Panini una de cal y una de arena.


Andaba yo bastante contento con Panini últimamente cuando me han comunicado por correo esto:

“En el tomo de Thor por Asgard MGN hay un fallo de impresión, en el capitulo 4 de esta novela grafica, las paginas 8 y 9 que son una pagina doble han sido publicados compartiendo una misma pagina, una por cada cara.”

Dejo por aquí la página sacada del foro del Universo Marvel tal y como fue concebida:


El tomo lo tenía desde mediados del mes pasado, pero aún no lo había leído, he ido a comprobarlo en cuanto he podido y hete aquí, vaya chapuza, en un tomo tan supuestamente cuidado y de lujo una metedura de pata así es inconcebible, creo que esto es lo bastante grave como para que se reedite el tomo y se recojan los defectuosos, pero no se yo si eso pasará (¿por qué oigo risas de fondo?), al parecer la historia es ya vieja (aquí se habla ya de ello), pero yo personalmente no me había enterado, en todo caso parece que Panini ha dado la callada por respuesta, un poco lamentable todo, en fín espero que esto al menos sirva para que quien tenga pensado pillar el tomo sepa con lo que se va a encontrar.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Odisea del coleccionista: “Mis comis” actuales: Grapas II.

Acabo ya con las grapas que continuo comprando hoy en día, la verdad es que al final han salido unas cuantas, tal vez demasiadas.


Patrulla X: Si en Iron Man veíamos al Fraction malo y en Thor al bueno, en la Patrulla X vemos una mezcla de ambos, con ideas muy buenas (sobre todo las que se entremezclan con crossovers, por lo que no se sabe que es exactamente de Fraction y que no) y con números anodinos en los que apenas pasa nada, la colección esta por regla general instalada en la mediocridad desde hace tiempo, y esta etapa se salva si acaso cuando dibuja Dodson, porque el trabajo de Land es aún peor que el de Larroca en Iron Man que ya es decir, en fin una colección que más allá del coleccionismo apenas si merece al pena en momentos muy puntuales.


X-Men, Legado: Con Carey al frente y con diversos dibujantes en general bastante competentes, la colección ha pasado por tantas etapas que uno ya no sabe lo que esta leyendo, primero se centro en el pasado de Xavier, luego hablo de Picara y Gambito y ahora parece enfocarse en la nuevas generaciones con Picara y Magneto como protagonistas centrales. La colección no es mala, pero tampoco es buena, una mediocridad absoluta en continuo estado de espera entre crossover y crossover que simboliza a la perfección el estado actual de la franquicia mutante, pero claro el coleccionismo es el coleccionismo.


Astonishing X-Men: La colección creada expresamente para Whedon y Cassaday y que debió cerrarse cuando estos se fueron ha continuado de la mano de otro guionista estrella: Warren Ellis, que ha realizado un aburrido trabajo con Bianchi, una entretenida historia con Jiménez y una bizarrada de cuidado con Andrews, tras la marcha de Ellis parece que se acaba la formula de guionistas estrellas con dibujantes estrellas ya que llegan guionistas como el mediocre Daniel Way o el simplemente competente Christos N. Gage, momento ideal para dejar la colección.


Ultimate Spiderman: Bueno del Universo Ultimate estoy pillando todo lo que sale en grapa y nada de lo que sacan en tomo, así que a este Ultimate Spiderman habría que añadir la trilogía de series limitadas de Bendis y los Ultimate Avengers de Millar, respecto a estos últimos, pues flojos, muy flojos la verdad, los completare (apenas quedan dos miniseries) y cuando se marche Millar lo dejare, respecto a la trilogía de Bendis, entretenida y poco más, y respecto al arácnido, sin duda lo mejor del Universo Ultimate, Bendis ha sabido diferenciarlo de manera clara del Universo Marvel normal y la serie es la mar de simpática, la lastima es que Lafuente no pueda con un encargo mensual, pero estamos ante una grapa que merece la pena.


Batman: La mejor grapa con diferencia, casi la mejor colección que sigo a día, un Morrison valiente, atrevido e inteligente no esta regalando (acompañado eso si, por un sin fin de dibujantes, parece que es imposible que a este hombre le pongan un artista más o menos regular) una de las mejores etapas de Batman de la historia, si en Batman RIP ya rozo la genialidad, lo que esta construyendo en torno a ello la sobrepasa con creces, entusiasmado me tiene el amigo Morrison, si señor, realmente entusiasmado.


Superman: Buff, no se por que sigo esta colección, tal vez por lo icónico del personaje, tal vez porque espero que vengan tiempos mejores, no lo se, pero tras lo interesante que estuvo la labor de Geoff Johns todo el rollo de Nuevo Kripton esta siendo tan ridículo como eterno, primero porque parece que estos comics los dibuja el primero que pasa por allí, hay números que da pena verlos, segundo porque tras tantos años vendiéndonos lo inmensamente poderoso que es Superman, ahora llegan ciento y la madre de kriptonianos y resulta que son unos tirillas porque “aún no se han adaptado a sus nuevos poderes” y tercero porque la cosa no va a ningún lado, en fin veremos como está el panorama cuando esto acabe (quedan solo dos o tres meses) y si no me convence humo, casi 4 euros que me ahorro todos los meses.


Green Lantern: El crecimiento exponencial de esta franquicia que casi ha arrinconado a Wonder Woman con tercer personaje en importancia de la DC estuvo en su momento justificado por el genial trabajo de Geoff Johns e Ivan Reis, sin embargo hace tiempo que el primero se repite en exceso y esta empezando a resultar cansino y el segundo ya no esta, siendo sustituido por un competente, pero menos interesante Doug Mahnke, la colección sigue siendo entretenida y merece la pena, pero al igual que le pasa al Capi de Bru empieza a dar síntomas de agotamiento.


El Día más Brillante: Maxiserie de 12 números dobles que explora las consecuencias de La Noche más Oscura con Geoff Johns, Peter Tomassi y un varios dibujantes al frente (entre ellos Ivan Reis), de momento se esta centrando en plantear demasiadas preguntas sin dejar ninguna respuesta, a ver como sigue, pero en general me esta gustando bastante.

lunes, 16 de mayo de 2011

La odisea del coleccionista; “Mis Comis” actuales: Grapas I.

Haciendo un repaso de la colecciones que sigo a día de hoy entre grapas y tomos la verdad es que salen unas cuantas, algunas las sigo realmente más por inercia que por otra cosa, pero bueno este repaso me ha venido bien para saber las que voy a dejar, ¡quien dice que escribir en un blog no tiene utilidad monetaria!


Los Vengadores: En plena “Edad Heroica”, donde los héroes vuelven a ser héroes y esas cosas, Bendis y Romita Jr. se marcan una colección que pretende recuperar los elementos más clásicos de Los Vengadores, mezclándolos con algunos de las aportaciones de Bendis. El problema, al menos de momento es que (al igual que pasaba con Los Poderosos Vengadores predecesor espiritual de esta cole) Bendis no se maneja aún en este tipo de registros más épicos e icónicos, ni Romita Jr. esta en su mejor momento, el resultado es una colección que sin ser mala esta lejos de ser realmente interesante.


Los Nuevos Vengadores: Un Bendis mucho más a su aire, con personajes y contextos que domina mejor unido a Immonen que roza la maestría dan como resultado una colección que de momento resulta mucho más fresca, divertida y entretenida que la anterior. A Bendis le costó mucho dominar la dinámica intergrupal, pero ahora que lo ha conseguido lo esta disfrutando y de paso hace disfrutar a los demás, al menos a mi, vaya.


Vengadores Secretos: Brubaker es para mi el mejor guionista de la Marvel actual, sin embargo lleva un tiempo de capa caída, y en este cómic, aunque se nota su oficio y su gran calidad, lo demuestra, un cómic que de estar firmado por otro diríamos que no esta mal, que entretiene, pero que estando en manos de Bru resulta poca cosa, sabiendo lo que el guionista puede dar de sí, tampoco ayuda claro el dibujante, Deonato Jr. cuyo estatismo y flojeza narrativa llegan a entorpecer el disfrute de la obra.


Thor: Bueno, va a conocer ahora un relanzamiento de manos del genial Pascual Ferry y el irregular Matt Fracttion (precisamente en diversos especiales de esta colección hemos visto la mejor versión de este guionista) así que a ver, pero la colección hasta ahora no ha estado nada mal, los especiales que la han ido jalonando han sido bastante buenos, la interrumpida etapa de JMS destacaba por el excepcional dibujo de Coipel y tenía ideas curiosas, y los números de Gillen han sido bastante buenos en especial la saga final, buena grapa, al menos de momento.


Iron Man: Aquí tenemos al Fracttion malo, sus historias son lentas, aburridas y no van a ninguna parte, Larroca por su parte....en los X-Men sin entusiasmarme no me desagradaba aquí no me gusta nada de nada, estático e ilegible por momentos su trabajo no parece el más adecuado para uno de los estandartes de la Marvel actual, no se porque estoy siguiendo esta colección, así que nada fuera, una menos que da guerra.


Capitán América: Desde el renacimiento de Steve Rogers la colección parece estar sin rumbo, Brubaker que estaba firmando un trabajo sobresaliente parece que de repente se quedó sin ideas, ahora con el retorno de Zemo como villano (aunque para ello se haya tenido que obviar el trabajo de Nicieza con el personaje) la cosa pinta mejor, aunque sin dar botes de alegría, al dibujo Butch Guice cumple aunque sin llegar al nivel de Steve Epting.


Hulk: Las dos ultimas grandes sagas del personaje (tengo que escribir un post sobre ellas) han estado bien, sorprendentemente bien, ya que la colección que empezó siendo infame con Loeb desatado ha terminado por ser más que entretenida, más  por el trabajo de Pak que por el de Loeb, pero este último al final ha conseguido hacer comics bastante majos, al dibujo gente Ed McGuinness y Paul Pelletier son una garantía y ambos le van que ni pintados al personaje, a ver como sigue la cosa, ya que también hay relanzamiento a la vista (aunque con Pak metido al menos hay garantías, el tío lo esta haciendo muy bien) pero al final Hulk ha terminado siendo una muy buena grapa.

Bueno esto es todo por hoy el próximo día más.

viernes, 13 de mayo de 2011

¿Cómics populares a precios populares?

Desde aquí siempre he defendido la idea de cómics populares a precios populares, sin embargo decir hoy en día que es un cómic popular y que no es algo cuando menos difuso y sobre todo muy discutible.

En plena era del tochal, de la muerte de la grapa si no todavía como formato, si como concepto (la mayoría de las grapas ya no tiene valor por si mismas, solo lo tiene en relación con la saga de la que forman parte), cuando los coleccionables de 3 euros han pasado a mejor vida y las Bibliotecas Marvel son un recuerdo lejano, ¿que es realmente un cómic popular?

El tema del precio de los cómics siempre ha sido bastante discutible, pero hasta hace no mucho se aceptaba que los europeos/independientes USA eran caros, los manga ofrecía un volumen de lectura importante por un precio relativamente reducido (con diversas excepciones), y en el cómic de superhéroes (fuente fundamental de mis lecturas y por ello objeto central del post) con su clara vocación comercial eran “baratos”.

Hoy las cosas han cambiado mucho, ha habido distintas iniciativas para popularizar los precios de los cómics europeos, en el manga pese a su diversidad tal vez sea donde más estable se ha mantenido la cosa, y el cómic de superhéroes, ni es ya lo más comercial, ni tiene esa vocación tan popular, pareciendo que la tendencia es dirigirse a un público coleccionista, que demanda mejores ediciones de cómic que ya tiene a la par que trata de captar nuevo público no coleccionista, pero que puede estar interesado en obras puntuales que tengan eso si, un bonito acabado exterior.

Ante este panorama ¿existen hoy en día cómics populares?, difícil pregunta, pero si, alguno hay, aunque antes de entrar en el tema si quisiera dejar constancia que para mi un cómic que merezca la etiqueta de popular nunca debería costar más de 20 euros, y es que tener que comprar un cómic y pagar por el más de un billete azul...esta lejos de lo que yo entiendo por popular, así que por muy bien de precio por página que salgan por ejemplo los tochales para mi nunca podrá ser cómics populares, económicos quizá, pero nunca populares en el sentido de tratar de atraer a nuevos públicos con un precio que entre por los ojos.

Y es que para mi esa es la clave para que un cómic sea o no popular, cuando alguien que normalmente no compra cómics pero acaba de ver por ejemplo la peli de Thor le ha gustado y ve un tomo de 10-15 euros del personaje, es bastante más probable que le de una oportunidad que si ve un tomo de 30-40, ya que aunque este tenga mejor relación páginas-precio para dejarse esa pasta en algo, al menos en mi opinión, hay que ir a tiro fijo.

Bajo este prisma y de los diversos ejemplos que podemos encontrar, para mi el paradigma de cómics populares hoy en día (de nuevo referido claro al cómic de supertipos) es el coleccionable de Panini, ya que cumple dos requisitos fundamentales, ofrece una lectura completa por un precio económico y no tiene vocación coleccionista; si bien contra esto se puede argumentar que en ese caso los primeros coleccionables no eran populares precisamente por su vocación coleccionista, o bien que si tenemos en cuenta el precio en esta idea debería entrar el coleccionable actual de Batman de Pda.

Bueno yo no lo veo así, por un lado es cierto que los coleccionables primigenios tenía una vocación coleccionista clara, pero no lo es menos que su precio inicial era de 3 euros en entregas semanales lo que hacen 12 al mes, lo que sigue siendo muy económico y resultando por lo tanto un producto popular que incluso puede permitir fidelizar a más gente que no los tomos sueltos o independientes, el problema de este tipo de coleccionables es que fueron perdiendo poco a poco su vocación popular para centrarse en los fans de toda la vida a medida que su precio se iba incrementando, 3.5, 4, 4.5 y así hasta los 10 de hoy, lo que es precisamente el problema del coleccionable actual de Batman de Pda, a nivel de precio y formato es parecido al de Panini, pero a diferencia de este no incluye historias completas si no que las corta y esto que no suponía un problema a 3 euros a la semana (12 al mes) si lo es a 10 euros a la semana (40 al mes) lo que hace que la vocación popular de este coleccionable (por lo demás mucho más fiel a la esencia de este tipo de productos que el de Panini) sea como poco cuestionable.

Esto como todo es opinable, pero para mi esa es la esencia de un cómic popular ¿cual es esa esencia para vosotros?, ¿que tiene que tener un cómic para ser considerado popular?

miércoles, 11 de mayo de 2011

Punisher Max de Garth Ennis: la vida te da sorpresas y a veces incluso son buenas.

No me imaginaba yo leyendo este comic sin embargo los halagos continuos que había visto aquí y allá sobre esta etapa terminaron por llamar mi atención y al final he terminado picando.

No es Punisher un personaje santo de mi devoción la verdad, el principal problema que tengo con él es que no me lo acabo de creer en un universo de ficción como el de Marvel, no me creo que colabore en no pocas ocasiones con muchos héroes y que se integre en el mismo mundo que Spiderman o el Capitán América.

Los distintos acercamientos que he tenido al personaje (sus apariciones en Daredevil o Spiderman, la limited Circulo de Sangre o diversos números del Marvel Knights: Punisher del propio Ennis) no hacían si no que reafirmarme en mi disgusto para con el personaje al que el único interés que le veía era su particular contraste con Daredevil.

Por eso creo que el principal acierto de Ennis en este Max: Punisher es alejarlo por completo del Universo Marvel y asentarlo en la medida de lo posible en el mundo real, este Punisher lleva 30 años combatiendo en su personal guerra con muy pocos aliados, muchos enemigos y una retahíla de cadáveres casi incontable a sus espaldas.

Ennis uno de los mejores guionistas que trabajan hoy en día en el mercado americano, aprovecha al máximo la libertad casi total que le otorga el sello para adultos de Marvel y realiza un comic en el que no tiene miedo de tocar cualquier tema que merezca ser tocado: trafico de drogas, el conflicto irlandés, tejemanejes empresariales, trata de blancas, conspiraciones gubernamentales, mercenarios salvajes o la imborrable huella que la guerra deja en aquellos que la vivieron, encuentran cabida en 60 números intensísimos, donde el guionista irlandés no deja títere con cabeza.

El Punisher que Ennis nos cuenta es una autentica fuerza de la naturaleza casi imparable, un maquina de matar inasequible al desaliento que en ocasiones llega a rozar el limite de la incredulidad (y más con el enfoque extremadamente realista de la obra) ante las burradas que Ennis le hace protagonizar, sin embargo esto encuentra su adecuado contraste con la caracterización que el irlandés hace de Frank Castle, el hombre tras la calavera.

El Castle que Ennis nos muestra es un ser que casi ha perdido todo contacto con la humanidad, incapaz de hacer otra cosa más que matar, su personal código de honor, su necesidad casi obsesiva de proteger al inocente (al que él considera como inocente) es lo que le hace diferenciarse de la escoria contra la que lucha, pero Castle no es feliz, ni mucho menos, su vida es un autentico infierno de recuerdos por la muerte de su familia y de oportunidades perdidas, Castle hace lo que hace, porque no puede, no sabe hacer otra cosa y ahí es donde Ennis termina por convertir este comic en algo realmente especial que le sitúa entre lo mejor que ha publicado Marvel en lo que va de siglo. Lo mejor de todo es que Ennis sabe retratar a un Castle que en realidad siempre fue así, marcado indeleblemente por el horror de la Guerra del Vietnam que lo transformo en un monstruo, la muerte de su familia supuso solo la válvula de escape a una oscuridad interior hasta entonces solo contenida, sin su familia como freno a Castle solo le quedaba la muerte como destino y la acogió con los brazos abiertos.

Evidentemente Ennis no hace solo este comic, ni mucho menos, a su lado encontramos talentos como los de Leandro Fernández, Goran Parlov, Dougie Braithwaite o el mismísimo Howard Chaikin que dibuja el número 50 de la colección, pero resulta evidente que, como si ante una colección de Vertigo estuviéramos (y es que eso fue Max, al menos al principio, una suerte de Vertigo marvelita) la verdadera fuerza detrás de esta obra es la de un guionista que parece nacido para escribir este personaje.

En fin, una lectura intensa, absorbente, nada complaciente, que demuestra a las claras que cualquier personaje puede ser grande dependiendo de las mentes creativas que esten detrás del mismo.

lunes, 9 de mayo de 2011

A propósito de Thor: Marvel y el cine.

Si , he visto Thor y no, no me ha gustado, aunque más que por la película en si, esto ha estado condicionado por una serie de elementos que gravitan en torno a ella y le impiden alcanzar un potencial que por momentos se atisba.

Los primero 20-30 minutos de la película son buenos, muy buenos y apuntan a donde podría haber llegado de haber optado por un camino, más épico y grandioso, dejando a Branagh hacer una historia donde podía haberse movido mucho mejor y de paso alejándose de la convencionalidad en la que luego se sumiría.

También padece la película de algo muy común en los comics del personaje y que aquí es aún más exacerbado, la dificultad de equilibrar los dos mundos en lo que este se mueve, Asgard y la Tierra siendo sus aventuras en esta última (más allá de Los Vengadores) bastante menos interesantes en general, esto toma tintes casi ridículos cuando la película cae en la más absurda comedia de situación y se ve incrementado por la difícil creencia en la rápida y casi milagrosa evolución mental del personaje que adquiere un desconocido sentido de la responsabilidad casi de la nada.

En todo caso y más allá de eso, el principal problema que se atisba en la película es su palpable falta de ambición, como si temiera levantar la voz, algo que se traduce en una ausencia de entidad propia que demuestra que el megaproyecto de Los Vengadores cinematográficos, si bien atractivo, esta cercenando las infinitas posibilidades de sus personajes principales a titulo individual.

En el caso de Thor, esta ausencia de personalidad no parece responsabilidad de un director que ha dado sobradas muestras de poseerla y que aquí realiza un trabajo profesional, que sin embargo parece que podría llevar cualquier otra firma (mismamente la de Jon Favreau); no, la responsabilidad apunta más bien  a Marvel Studios interesados quizá más en su megaproyecto franquicial que en hacer una película realmente grande y ambiciosa sobre un personaje que lo que pedía a gritos.

De nada sirve contratar un director de talento y personalidad si lo que se quiere es un producto en cadena para el que cualquier artesano con un mínimo de capacidad y medios resultaría más que adecuado.

Y es que si analizamos tanto esta película, como las dos de Iron Man y la segunda de Hulk encontramos películas cortadas por un mismo patrón: personajes bien caracterizados, películas bien hechas y entretenidas pero que carecen de cualquier tipo de ambición y que incluso apurando un poco parecen dirigidos por una misma persona, dejando claro que en estas películas la poca o mucha personalidad que pueda haber la marca casi en exclusiva el estudio, puede que Iron Man destaque algo más, que parezca mejor, pero sin duda en ello tiene mucho que ver (si no todo que ver) la presencia de esa autentica estrella que es Robert Downey Jr., que aporta un carisma especial muy difícil de conseguir.

En todo caso si Los Vengadores termina siendo algo más que mero entretenimiento, si consigue llegar a nuestro corazón con una historia épica, que realmente ponga a los héroes contra las cuerdas y nos haga temer por ellos, todo esto habrá podido valer la pena, si no...en fin, en Whedon confiamos.

viernes, 6 de mayo de 2011

Una de crossovers y III: Un paseo por el lado cósmico.

Tercer y ultimo post de la semana de los crossovers dedicado en esta caso a la vertiente más puramente cósmica del Universo Marvel.

El relanzamiento del cosmos marvelita, tras la larga atonía que había sufrido desde el final de la trilogía cósmica de Starlin en los 90 (con excepciones como el Capitán Marvel de Peter David o el crossover Maximun Security de Kurt Busiek, que en el fondo eran eso, excepciones), tuvo su punto de partida con la excelente Aniquilación, donde sobre todo Keith Giffen, Dan Abbet y Andy Lannig demostraron el inmenso potencial de unos personajes y conceptos que nunca debieron caer en el olvido.

Ya sin Giffen, Abbet y Lannig asumieron en solitario las riendas del cosmos marvelita, primero con Nova, una de las series regulares más estimulantes publicadas por Marvel en el ultimo lustro y luego con Aniquilación: Conquista secuela que estuvo claramente a la altura de su predecesora.

Tras esto y con los renacidos Guardianes de la Galaxia uniéndose a la fiesta han sido dos nuevos megaeventos los que han cerrado este ciclo cósmico dejando el camino abierto para contar nuevas historias.

El primero Guerra de Reyes, demuestra la habilidad de Abbet y Lannig para aprovechar las sinergias que le ofrece la editorial, primero rescatando a los Inhumanos de la debacle de Invasión Secreta y luego retomando conceptos de la fallida etapa Brubaker en los X-Men con Vulcano el enloquecido tercer hermano Summers al frente del Imperio Shi´ar, elementos provenientes de las dos grandes franquicias actuales del Universo Marvel (la de Los Vengadores y la de los cada vez venidos a menos mutantes) que se integran con lógica y fuerza en la relativamente menor franquicia cósmica.

Guerra de Reyes focalizada en una miniserie de seis números dibujada con acierto por Paul Pelletier, supone un nuevo triunfo de la pareja guionista que comprenden a la perfección el tipo de material que están manejando, esta claro que ni Abbet ni Lanning va a reinventar la rueda, no son desde luego un Moore, un Morrison o un Miller, tampoco lo necesitan, saben que cuando dos grandes Imperios cósmicos chocan, cuando dos formas de entender el universo casi antagónicas se enfrentan el resultado ha de ser una batalla épica, colosal, que desgarre el mismo tejido del Universo, y eso es lo que nos cuentan en Guerra de Reyes.

Mucha más política de lo que nunca fue Civil War, mucho más épica de lo que jamás soñó Asedio y mucho mejor desarrollada de lo que Invasión Secreta termino siendo, Guerra de Reyes que con sus consecuencias engrandece el universo cósmico marvelita (al presentar un tablero de juego completamente nuevo) a la vez que corre el riesgo de debilitarlo (la muerte de algunos personajes, demasiado importantes, es jugar con fuego), supone cuando menos un intento real por mirar hacía delante.

Todo lo que supuso Guerra de Reyes se fue desarrollando en diversas miniseries o en la regulares de Nova y Los Guardianes de la Galaxia para culminar en El Imperativo Thanos, donde Abbett y Lannig (en compañía del solvente Miguel Ángel Sepulveda) cierran su historia para abrir nuevos caminos cargados de interés.

La gracia de este Imperativo es que lejos de las grandes batallas de sus predecesoras (aunque aquí también las hay, claro), la resolución del conflicto llega a través de una pequeña y desesperada incursión que culmina con un grandioso final al estilo de Dos hombres y un destino, El Imperativo, tal vez sea el menos grandioso de todos estos eventos cósmicos, y eso que era donde probablemente más había en juego, sin embargo es una historia donde los personajes y los conflictos internos más protagonismo cobran, especialmente en el caso de Thanos un excelente personaje que ha trascendido a las claras su origen “Darkseidiano” y que adquiere un papel clave en la obra.

En fin como decíamos, ni Abbet ni Lanning han inventado la rueda ni revolucionado el medio, pero si todos los cómics de superheroes fueran como estos (épicos, con personajes magníficamente caracterizados, con acción y con momentos de pausa, con segundas lecturas interesantes, bien dibujados, etc) otro gallo nos cantaría, veremos que nos depara el futuro del cosmos marvelita pero el pasado más reciente solo puede ser calificado de brillante.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Una de crossovers II: El Advenimiento Mutante.

Segundo post de la semana dedicado a alguno de los principales crossovers que he podido leer últimamente en este caso con la franquicia mutante como protagonista.

Escribía ayer que Marvel había vendido Asedio como el fin a 7 años de historias, 7 años iniciados con Vengadores Desunidos y que tuvo una de sus primeras piezas en Dinastía de M una historia cuyas consecuencias se resumían en una sola viñeta, pero que siendo objetivos es la que de verdad más consecuencias reales ha tenido en la actual configuración del Universo Marvel, al menos en lo que a la franquicia mutante se refiere.

Los Mutantes, no hace tanto reyes de las listas de ventas, auténticos amos del cotarro viven ahora una época de confusión alejados de los focos de donde han sido desplazados por Los Vengadores, Green Lantern o el Batman de Morrison, precisamente sería con este guionista (a parte de la puntual etapa de Whedon) cuando la franquicia domino el mercado casi por ultima vez, con la vista puesta en el futuro y sin miedo a crecer, de las aportaciones de Morrison apenas si ha sobrevivido la relación entre Emma y Scott siendo la antes mencionada Dinastía de M la vuelta de tuerca final al regreso a los orígenes de una franquicia elefantiásica y comida por su propio éxito.

Casi imposible de manejar y con el “temidos y odiados por un mundo que han jurado proteger” elevado a la enésima potencia por las consecuencias de Dinastía de M, la franquicia mutante parece haber querido dar un paso adelante con este Segundo Advenimiento, acercándose a la luz y tratando de seguir la rueda del éxito de esa Edad Heroica que ahora asoma en el Universo Marvel, un universo dentro del cual los mutantes siempre han parecido ser un compartimento estanco del que ahora parecen querer salir.

Resulta cuando menos paradigmático de la situación actual de la franquicia que los mejores comics que han protagonizado desde la marcha de Morrison (de nuevo con la posible, y ciertamente discutible excepción de Whedon) sean crossovers multitudinarios que implican muchas series, muchos guionistas y mucha coordinación.

Y es paradigmático sobre todo porque muestra a las claras la imposibilidad de la franquicia de sostenerse individualmente, la series por si solas apenas si son meras excusas mensuales en espera del próximo evento que las coordine y las lleve a un horizonte nuevo, estas historias de mayor (Complejo Mesías, Segundo Advenimiento) o menor (Utopía X) calado rigen los destinos de unos comics en continuo stand by entre eventos.

La suerte sin embargo es que estos eventos están resultando ser interesantes, muy interesantes, siguiendo la estructura capitular de los crossovers de los denostados 90, con 4 series que se entremezclan contando una historia de entre 12 y 14 partes en apenas 3-4 meses, tanto Complejo Mesías como este Segundo Advenimiento han resultado ser (con todos sus defectos) buenos comics de superhéroes, y lo han sido al haber narrado una historia épica, en la que realmente ves a los buenos estar en peligro, por haber estado bien coordinados tanto en guión como en dibujo y por haber tenido una relevancia palpable en la franquicia.

En concreto este Segundo Advenimiento, que narra el regreso de Cable y Hope a la siglo XXI a tiempo de combatir la lucha final (hasta este momento claro) por la supervivencia o la extinción de los apenas 198 mutantes que quedan tras Dinastía de M, ha sido una historia intensa, con muertes tan bien narradas como significativas y con consecuencias que se antojan claves para el devenir de los X-Men.

Sin embargo y pese lo interesante de lo aquí vivido (hacía tiempo que no esperaba con tantas ganas la llegada del próximo comic para ver como seguía la cosa, al menos no en un comic de mutantes), la dudas siguen en el aire con cuatro series con X-Men en el titulo (Uncanny, Legacy, Astonishing y X-Men a secas) y con multitud de derivadas (Generation Hope, X-Force, New Mutants, Wolverine y relacionadas) el futuro de la franquicia no se antoja nada halagüeño y es que salvo el X-Factor de Peter David, que pese al continuo baile de dibujantes (a cada cual peor) mantiene una fuerte personalidad propia y parece saber donde querer ir (algo que por otra parte esta claro solo durara mientras David siga al frente de la colección), el resto resultan totalmente intercambiables, sin personalidad clara (esta cambia según donde venga el viento solo hay que ver lo que ha pasado en Legacy) y con un gigantismo tremendo que no parece llevar a ningún lado.

La franquicia mutante esta rota, nos guste o no es así y crossovers de calidad no son una solución, más bien son un espejismo que en realidad forman parte del problema, parece que nadie se acuerda que el éxito de los X-Men estuvo en el talento de un equipo creativo con un reducido y manejable número de colecciones que sabían donde ir y que historia querían contar que no pensaban solo en salvar el tipo de cara al nuevo megaevento y que más allá de una continuidad ahora casi inabordable estaban ante todo preocupados por hacer buenos comics, algo tan sencillo de decir como complicado de conseguir.

lunes, 2 de mayo de 2011

Una de Crossovers I: Marvel y DC, tanto monta, monta tanto.

Habiendo ya acabado con el otro blog regreso por aquí a dar un ligero repaso a algunas lecturas ya bastante atrasadas, esta semana la voy a dedicar a algunos de los últimos crossover leídos empezando por Asedio de Marvel y La Noche más Oscura de DC.

Hace ya unos años en la magnifica JLA/Avengers, Kurt Busiek (con esplendorosos dibujos de George Pérez) trató de vendernos la moto de las enormes diferencias entre los Universos DC y Marvel, lo hizo con talento, no en vano el tío suele escribir bien, pero la realidad era bien distinta y los que ya llevabamos muchos años en esto no pudimos tragarnos lo que nos contaba el bueno de Kurt.

Aunque es innegable que en sus orígenes los dos universos de ficción más grandes del comic tenían bases y raíces muy distintas, a estas alturas, con los continuos bailes de autores, con el marketing por encima de las historias, con las películas o las series de TV dirigiendo los destinos de los comics, las diferencias hace mucho tiempo que se han evaporado.

Todo esto viene a cuento de los dos últimos grandes eventos de ambas casas, eventos de esos que cambian todo y tal y cual, eventos muy distintos argumentalmente, pero muy parecidos en todo lo demás.

Por un lado tenemos el Asedio marvelita, un crossover que “ponía fin a 7 años de historias y no se cuantas cosas más”, el guionista estrella de la casa y su principal arquitecto (léase B.M.Bendis) se unía al uno de los mejores dibujantes de la casa (léase Oliver Coipel) para trazar una historia que ponía fin al Reinado Oscuro de Osborn y que en tan solo cuatro números (¿el rey del decompressive narrando un evento en cuatro números?, no me lo podía creer...hasta que lo leí), y que como siempre en estos caso “dejaba un Universo Marvel mucho más interesante”, cosa que se dice después de cada crossover...y que luego nunca sucede, claro.

En el otro bando esta La Noche más Oscura de DC, un crossover que “explicaba definitivamente lo que había detrás de tantas muertes y resurrecciones en el Universo DC” (que al parecer no era la desvergüenza editorial y la falta de talento, no era otra cosa mucha más “chula”... o no), detrás estaba, como no, el guionista estrella y principal arquitecto de la DC actual Geoff Johns, que unía sus esfuerzos a uno de los mejores dibujantes de DC hoy, Ivan Reis, todo para dejar ”un Universo DC mucho más interesante”.

En fin, entrando en los comics en si...Asedio es digamos iregular, el principal problema que tengo con este comic es que no me creo a un criminal confeso, al puto Duende Verde siendo nombrado como Jefe de Seguridad de los USA, me parece absurdo, en los Thunderbolts y de tapadillo (y más como lo hizo Ellis) aún, pero ¿siendo la cara publica de la seguridad del país?, no es posible, partiendo de ese punto esta claro que Asedio empezaba con mal pie y eso que podía entender a Osborn atacando a Asgard, tenía sentido, por un lado esta loco, si, pero no es tonto, si atacaba en contra de los deseos de la Casa Blanca (que cada vez lo veía con peores ojos) y ganaba se reforzaría ante el pueblo americano ya que al fin y al cabo estaría expulsando a unos “invasores” de suelo americano, claro que si perdía, lo perdía todo, era la apuesta definitiva..

Como casi siempre con Bendis no era mala idea la de partida pero...Asedio es básicamente eso un Asedio, hostias y más hostias con personajes actuando sin mucho sentido (Loki se contradice a si mismo en la propia mini, este Vigía no tiene nada que ver con el de Jenkins) y con un final tan efectista como simple, el problema no es esto, esta claro cual va ser el final, pero un comic así debería ser épico, grandioso, transmitirte la sensación de que todo esta perdido aunque sepas que no es así, por desgracia Bendis, un excelente dialoguista, un buen constructor de personajes, un hábil elaborador de tramas (que no resolutor de las mismas), que incluso ha llegado a dominar la vericuetos de la dinámica de un grupo de supertipos.....no es ese tipo de guionista y Asedio es más bien todo aquello que no debería ser un crossover de este estilo, bueno al menos Coipel, aún con el piloto puesto, esta brillante.

Por su parte Johns, peor dialoguista y con ideas menos interesantes que las de Bendis, pero que parece manejarse con más soltura en los grandes eventos y resolver sus ideas con más acierto, no esta mucho mejor en La Noche más Oscura que busca descaradamente la sinergia con la moda zombi actual con unos resultados más bien discutibles.

Y es que el comic es poco más que Green Lantern y Flash corriendo de un lado para otro como pollos sin cabeza mientras que los más ilustres muertos del UDC regresan para atormentar a los héroes sin que nadie parezca saber porque, la resolución trillada y decepcionante estuvo a punto de ser brillante y sorprendente cuando parecía que Sinestro iba a salvar al UDC pero claro como bien dice Lord no hubo valor para ello, Johns recorre caminos conocidos sin un ápice de originalidad, aún recuerdo la introducción de Whedon a (la por otra parte magnífica) Green Lantern: Renacimiento donde decía que lo mejor de Johns es que había redimido a Hal Jordan sin recurrir al trillado “estaba poseído”...lo cual sería genial si no fuera que al final resulto que Jordan si había sido poseído, y con Johns casi todo es así, poco que destacar en un comic donde, Ivan Reis, eso si, se sale.

Pero no nos preocupemos, los Universos Marvel y DC nunca volverán a ser los mismos....al menos hasta Fear Itself y Flahspoint los nuevos mega eventos que asoman en el horizonte, que le vamos a hacer, al menos siempre nos quedara Morrison.